Nuevo capítulo del palletshipping, gracias por seguir leyendo, se aceptan reviews :p
Capítulo 9
La casa del pelinegro
El castaño decidió salir a distraerse a dar una vuelta al centro de la ciudad para ver algunas tiendas y quizás comprar algo que le guste, entró en una tienda de discos musicales ya que vio un poster de Infernape donde Ash estaba en medio, en aquella tienda vendían el nuevo disco de la banda, Gary decidió comprarlo sin dudarlo, la verdad le gustaba el estilo de la banda y más el como el chico se veía en el escenario. Salió de la tienda y decidió volver a su casa hasta que alguien le tocó su espalda.
–Hola Gary, ¿Cómo estás? –preguntó Tracey al chico.
–Hola, nunca creí que te acordarías de mí –mencionó Gary algo sorprendido y vio que Tracey tenía una pequeña mochila negra.
–Claro que me acordaría, estuvo divertida la plática que tuvimos y Misty me mencionó que eres amigo de Ash desde que eran niños –contó el chico.
El castaño no supo que decir ante eso, ni siquiera se sentía bien que le considerarán amigo del pelinegro sabiendo que le había lastimado y por su culpa Ash actuaba así. En eso el celular de Tracey sonó para dar entender que un mensaje le llegó.
–Demonios –mencionó Tracey–. No podré entregar esto, oye Gary, sé que es muy repentino pedirte un favor, pero ¿podrías entregarle esto a Ash?
Levantó la pequeña mochila negra. Gary no supo que decir.
–Verás, Paul quiere que le acompañe a la disquera para resolver unos problemas, sólo que Ash me pidió que le entregara esto a más tardar hoy, pero no podré, ¿puedes ir a su casa a llevárselo? –Tracey sacó una llave–. Esta llave es de la casa de Ash.
–No creo que sea buena idea, ni siquiera sé donde vive –mencionó el castaño.
–No vive lejos, a dos cuadras de aquí, en la calle misdreavus número 12, es una casa color azul, probablemente Ash ahorita estará dormido –mencionó Tracey–. Es sólo de entregarle esto y ya, por favor.
Gary accedió después de pensarle, le dieron la mochila y las llaves y Tracey se lo agradeció enormemente.
Gary fue a la dirección y vio la casa, entró abriendo una pequeña reja que no tenía llave y al ponerse frente a la puerta tuvo un poco de vergüenza y miedo, ¿qué pensaría Ash si lo viera llegar a su casa? Tocó pero nadie abrió, decidió usar la llave y buscar a Ash, probablemente si estaba dormido. Al entrar vio que la casa del pelinegro estaba hecho un desastre, ropa tirada por todos lados, botellas de cerveza vacías y varias colillas de cigarros en la mesa, subió las escaleras para buscar a Ash y en eso escuchó un golpe como si algo se hubiera caído, probablemente Ash estaba en problemas, fue más rápido pero sin hacer ruido. Al subir al nuevo piso, vio una puerta casi abierta y pudo escuchar un quejido proveniente de la boca del pelinegro, algo le estaba pasando, estaba en problemas, tenía que ayudarlo. Se asomó a la puerta y lo que vio lo dejó congelado y dolido, sintió su corazón convertirse en pedazos, El bronceado estaba en su cama con otro hombre encima de él, por lo que pudo ver estaban desnudos y estaban teniendo relaciones, Ash abrazaba la espalda del hombre con fuerza mientras gemía de placer al igual que el desconocido. Ash alcanzó a verlo provocando en Gary vergüenza, le habían cachado.
Gary no soportó ver más eso, dejó la mochila en el suelo y se bajó de prisa sin hacer ruido, salió de la casa para quedarse en el patio de ésta y sentarse en el suelo mientras tapaba su rostro con sus manos, intentaba quitarse esa imagen de su mente a como diera lugar, no soportó ver aquello por nada del mundo, sabía que él y Ash no eran nada, pero aún así le dolía, fue como si le hubieran encajado un cuchillo en su corazón al ver aquello; no debió acceder al favor de Tracey, de haber sabido lo que le esperaba se hubiera negado. Duró así media hora hasta que escuchó unos pasos acercarse, no se levantó, la puerta fue abierta y salió el desconocido y Ash.
–Fue divertido, espero volvamos a hacerlo –dijo el desconocido.
–Claro –respondió Ash mientras miraba a Gary en el suelo.
El desconocido se fue no sin antes darle un beso al chico en la mano cosa que el pelinegro detestó y después de que se alejara el desconocido se limpió su mano.
–¿Qué haces aquí? –preguntó Ash viendo a Gary.
–Te vine a entregar algo que me pidió Tracey –respondió el castaño con tristeza.
–Si lo vi, gracias, pero no era necesario que subieras –dijo Ash–. Y más importante, ¿qué haces en el suelo? Das lástima.
–Escuché un ruido y un gemido tuyo y pensé que estabas en problemas –mencionó Gary con dolor.
Ash se rió.
–Ya viste que no –dijo el chico–. Pasa, la verdad me da vergüenza que te vean aquí afuera como un pobre diablo.
Gary se levantó del suelo y entró a la casa sin ganas, esperaba que Ash sintiera vergüenza pero al parecer no era así.
–¿Quién era él? –preguntó Gary mientras Ash cerraba la puerta.
–Se llamaba Platane, le conocí ayer en un bar –respondió Ash.
–¿Y te acostaste inmediatamente con él? –preguntó el castaño dolido.
–Ya viste que sí, no necesitas preguntarlo –rió el jovencito.
–¿Qué no sabes que puede ser peligroso?, ni siquiera le conoces –mencionó Gary.
–Calma, me protejo, no soy idiota y además fue divertido –rió Ash nuevamente.
–Eso aún así no es razón, te puede pasar algo malo si sigues así –dijo Gary mientras se acercó a Ash lo suficiente para estar cerca de él.
Ash liberó una sonrisa pícara.
–¿Acaso estabas celoso? –esa pregunta dejó mudo a Gary–. ¿Quisieras haber sido tú el que estaba conmigo en la cama?
Gary se quedó mudo ante eso, la verdad le encantaría pero no de esa forma. Ash se le acercó más a Gary y lo llevó a la sala para sentarlo en un sillón, después de eso le empezó a acariciar su pecho y piernas mientras le lamía el cuello. Gary soltó un gemido de placer, jamás pensó que Ash planeaba hacerle eso.
–¿Te gusta? –preguntó el pelinegro.
Gary dijo que sí con dificultad, Ash en eso se quitó la playera que tenía puesta para descubrir su torso, a Gary le gustó lo que veía y descubrió que el chico tenía un tatuaje en su brazo derecho con la forma de un Haunter. Luego Ash desabrochó el cinturón de Gary y el castaño comprendió las intenciones del chico.
–Ash, no –dijo Gary separándolo de él.
–¿Por qué no?, yo sé que quieres esto –mencionó Ash con lujuria.
–Sí, pero no así –mencionó el joven–. Quiero que estemos juntos, pero como algo más, no quiero ser uno más de tu lista, quiero ser tu todo.
Ash se enojó por eso, se separó de Gary.
–Lárgate –le dijo.
Gary le observó con duda.
–¡Qué te largues! –exclamó Ash mientras tomaba a Gary del brazo para levantarlo del sillón–. ¡No vuelvas a decir esa estupidez!
Ash lo sacó de su casa sin esperarse a las explicaciones de Gary, el castaño por otra parte se fue con tristeza, Ash no lo quería más, solo pensaba estar con él pero como uno más de su lista, él le reveló sus sentimientos lo mejor que pudo y lo corrió, necesitaba ayudar a Ash a pesar de que él no quisiera, no podía permitir que Ash siguiera con esa vida, mucho menos que estuviera con desconocidos en vez de él.
