CAPÍTULO 9

Candy Candy y sus personajes no me pertenecen

Después de hablar con Albert, Candy se sentía más tranquila aunque no dejaba de pensar en el por qué esa mujer regresaba a la vida de Albert, qué pretendía lograr con eso. Pero ahora que lo pensaba mejor, se preguntaba si las cosas con Albert no habían sucedido demasiado rápido, si entregarle su corazón a ese hombre no había sido algo precipitado. Lo único de lo que estaba segura, era que no dejaría que la llegada de Natasha le afectara. Albert le había dicho a Candy que Natasha era su pasado, un doloroso y amargo pasado, pero que ahora ella era su presente y también deseaba que fuera su futuro.

A la mañana siguiente, Candy se levantó con muchas ganas, pero había algo que tenía que resolver en ese momento. Tenía que decirles a sus padres de su relación con Albert. Se armó de valor y cogió el teléfono. Después de media hora, Candy había hablado con su madre acerca de Albert, y por increíble que pareciera, la señora White había quedado encantada con saber que su hija estaba con una persona que la amara, con todo lo que había hecho Candy en todo ese tiempo aprendió que lo mejor era apoyarla en sus decisiones. Solo le recordó que tenía que comportarse, pues tanto su padre como ella le tenían confianza y no querían perderla. También le dijo que deseaba mucho verla y conocer al misterioso Albert y cuando los negocios de su padre lo permitieran irían a visitarla y probablemente Annie iría con ellos. Se despidieron cariñosamente y quedaron en volver hablar cuando Candy tuviera el tiempo.

Ahora si que se sentía ligera, corrió en busca de Albert para comentarle que su madre ya lo sabía y que les daba su aprobación. Lo vio de espaldas revisando unos papeles concentradamente, por lo que se acercó silenciosamente y le dijo al oído de manera inocente:

-Hola señor Andrew, lo estaba buscando-

Albert por la sorpresa dejó caer los papeles que tenía en la mano. Su piel se había erizado con tan solo ese gesto de Candy, se volteó y con una sensual sonrisa y acercándose más a la chica le contestó:

-¿En serio?, y ¿qué desea de mi la señorita?

Candy se puso nerviosa y retrocedió un paso. Albert al ver que había causado nervios y un coqueto rubor en las mejillas de Candy comenzó a reír para suavizar el ambiente.

-¿De qué te ríes?-preguntó atontada Candy

-De nada, solo me reía de lo linda que te ves cuando te sonrojas

-¡Albert!, no te burles de mi-reclamó la joven

-Está bien, pero no me burlo, solo demuestro la felicidad que siento cuando estás conmigo. Pero si eso te molesta, prometo solemnemente no hacerlo de nuevo-dijo levantando la mano en señal de promesa.

-Jajaja, eres imposible Albert.

-Jajaja, bueno ya pongámonos serios y dime por qué me estabas buscando.

-Ah sí, se me olvidó por tu culpa jajaja. Lo que pasa es que hace rato hablé con mi mamá y le hablé de ti y de lo que tenemos.

Al rubio le brillaron los ojos y le preguntó:

-¿Y qué te dijo, no se enojó?, dime por favor.

-Tranquilo, me dijo que estaba muy contenta y que tan pronto como pueda vendrá con papá y con mi amiga a conocerte.

-¿En serio?, ahora me siento más feliz de saber que no me estás escondiendo de tu familia.

-Vamos Albert, ya deja de decir eso. Yo te amo y no quiero esconderte de nadie. Además eres muy guapo como para querer esconderte.

-Jajajaja, ¿crees que soy guapo?

-¡Claro!, tendría que ser ciega para no darme cuenta. Ya me voy, tengo unos pendientes que arreglar. Nos vemos en la comida.

Albert la vio alejarse y pensó que cada día que pasaba, más se enamoraba de Candy y sentía que había tomado la mejor decisión. Salió para hablar con unos trabajadores, cuando vio que Natasha regresaba a la reserva. Al verla, nuevamente se puso a la defensiva y no deseaba hablar con ella.

-Hola Albert, ¿cómo estás, me extrañaste?

-¡Natasha, otra vez tú! ¿Qué no entiendes que aquí no eres bienvenida?, ¿qué puedo hacer para que te vayas y no regreses nunca?

-¡Olvidarte de esa niña y regresar conmigo a Europa!

-Creo que fui muy claro al decirte que Candy no es una niña.

-Pero si hasta su nombre suena infantil

-Yo no sé que crees que te da derecho de venir aquí y decirme lo que tengo que hacer.

Albert se acercó un poco más y bruscamente la tomó de los hombros

-¡Albert me estás lastimando!-se quejó la mujer

-Escúchame bien porque solo una vez te lo voy a decir. No quiero que vuelvas a regresar, lo único que harás será causarme problemas y molestias que no estoy dispuesto a soportar. Vete de aquí y regresa por donde viniste. Y por cierto, deja de ser tan rogona y ofrecida. Mejor conserva la poca dignidad que tienes, si es que te queda alguna-dijo soltándola y comenzó a alejarse dejándola sola.

-Eres un imbécil, pero ya verás que lo que me propongo lo consigo. Tarde o temprano vendrás a rogarme que regrese contigo.

Pero Albert ni siquiera volteó a verla y se fue lo más lejos posible. Ya sabía que Natasha era una mujer manipuladora y no permitiría que lo usara a su antojo nuevamente. A Natasha no le quedó más remedio que irse y pensar cual sería su nueva estrategia; veía que con Albert no lograría nada porque él la conocía muy bien, pero a lo mejor sembrando dudas en Candy podía obtener lo que deseaba. Eso tendría que planearlo muy bien, por lo que decidió regresar dentro de un tiempo, cuando Albert pensara que ella había desaparecido de su vida y entonces atacar.

Ya en la noche, Candy y Albert estaban conversando mientras esperaban que la manada de leones ahí cerca comenzara la cacería. En su mente, Albert se preguntaba si le decía o no a Candy que Natasha había regresado, quizá lo mejor era guardárselo para sí, pues no existía manera de que Candy se enterara. Pero también pensaba que si no se lo decía, la mente lo iba a estar acusando.

-Candy, hay algo que tienes que saber.

-No me asustes Albert, ¿pasó algo malo?

-No, bueno… depende de cómo lo veas. Natasha vino hoy para molestarme otra vez.

-¡Qué!, Será que esa mujer no entiende nada. Albert, no quiero que ella se interponga entre nosotros. Solo de pensar que tú pudieras enamorarte de nuevo de ella me asusta.

Albert apretó su mano suavemente y le dijo:

-Candy, no digas esas cosas. Jamás me enamoraría de otra persona que no seas tú. A ti te he escogido y contigo quiero estar, con nadie más. Natasha es una mujer manipuladora y dispuesta a todo para conseguir lo que quiere. Pero si tú y yo nos mantenemos juntos, nada de lo que ella haga nos afectará, ¿si?

-Está bien, no haré caso a lo que decida hacer o decir.

Albert la abrazó tiernamente para confirmar su amor por ella. No le gustaba que Candy fuese tan insegura, y el no quería ser el causante de eso. El la amaba y no quería que ella tuviera la menor duda de eso.

Continuará…

Nota: Hola chicas cómo están, primero que nada les pido una enorme disculpa por tardar tanto y que el capítulo fuese tan cortito. Pero es que yo pensaba que con estas vacaciones tendría tiempo, pero nadaaa. Trataré de actualizar más rápido y que el capítulo sea mucho más largo. Ya saben que sus críticas y comentarios me inspiran a seguir con esta loca idea. ¿Alguna sugerencia de lo que les gustaría que pasara en la historia? Muchas gracias y nos leemos pronto.

Lore de Brower: Jajajaja tu comentario me hizo reír mucho. Cómo alguien en su sano juicio podría mandar a volar a semejante hombre no? Como siempre, es un honor que sigas mi historia y te des el tiempo en dejarme un mensajito. Muchas gracias y cuídate mucho.

Jenny: Hola, muchas gracias por tu comentario. Eres de las chicas que siempre dejan su review y eso es algo que me da mucha felicidad. Espero que sigas conmigo.

Pauli: Holaaaaaaa, te agradezco nuevamente el tiempo que te tomas para leer la historia, tus ánimos realmente me inspiran mucho. Nos leemos y un saludote!