La Exterminadora

Capitulo 8: Acercamiento

Hola!, vengo con otro capitulo de esta historia, gracias a todas las que dejan sus comentarios como siempre lo digo eso es lo que me anima a seguir escribiendo. Bueno sin mas aquí les dejo el capitulo 8.


-¡Jake!-grite desesperada tratando de alcanzar a mi mejor amigo que se iba perdiendo entre las sombras-No, Jake espera, por favor-seguí llamándolo mientras trataba de alcanzarlo, pero era inútil el estaba muy lejos demasiado que comencé a sentirme sola en aquella negrura.

Pero al parecer todo había sido un sueño, un terrible sueño.

De la nada comencé a escuchar voces a mí alrededor, de todas aquellas solo pude reconocer una, una que sonaba muy desesperada y preocupada.

-Ella estará bien, ¿verdad Carlisle?- preguntaba a alguien desconocido para mi

-Claro que si Edward, la fiebre a cesado-respondió aquella otra voz masculina con mucha seguridad y con un tono tranquilizador

-Todo es mi culpa no debí haberla ido a buscar, si solo hubiera sabido que Jacob estaría allí-

¿Jacob? Que sabía el de mi amigo, todo era tan confuso. Comencé a abrir los ojos para después encontrarme con un techo blanquecino y una lámpara sobre mi rostro.

-¿Bella?-pregunto Edward tomando mi mano entre las suyas

-Mmmm…Edward-fue lo único que pude pronunciar

-No te muevas demasiado aun esta débil-me recomendó esa otra voz en la habitación

-¿Dónde estoy?-quise saber al percatarme que esa no era mi casa.

-En mi habitación- me respondió Edward temiendo mi reacción ante su respuesta

Gire mi cabeza para poder ver su rostro que se encontraba a poca distancia del mío.

-Valla, al final termine en tu casa y en tu habitación que irónico ¿no crees?-comencé a reírme, pero me detuve al instante-¿Y Jacob, donde esta?-pregunte

Hubo un gran silencio antes de que alguien pudiera contestarme.

-El ha regresado a su casa-respondió Edward con odio y enojo desbordando por sus palabras

-Bien, iré a verlo-intente incorporarme pero una gran mano contra mi hombro me detuvo

-No estas en condiciones Bella-me reprendió Edward duramente

-Yo se cuando estoy bien, así que iré-no quise quedarme atrás con eso de ser duro así que también le respondí de la misma manera.

Nunca me había gustado que me contradijeran, había pocas personas que lo hacían por no decir ninguna, aunque más que nada creo que era un capricho mío llevarle la contraria a alguien pero en esta situación creo que lo podría definir más como un juego.

-Creo que Edward tiene razón Bella será mejor que descanses, después iras a ver a Jacob-aconsejo el segundo sujeto tratando de apaciguarnos tanto a Edward como a mi.

No me había fijado muy bien en el, pero en términos menores el era igual de hermoso que Edward y sus hermanos, parecía el hermano menor y muy guapo de Zeus.

Termine rindiéndome, con tantos vampiros en aquella casa seguramente no podría salir, así que opte por quedarme tranquila y quietecita, además no me sentía realmente bien como lo había dicho anteriormente.

Me volví a recostar en el gran sillón de cuero negro con el orgullo un poco herido.

-Bien, tu ganas-suspire rendida

En su rostro se formo una pequeña sonrisa de victoria, eso me hizo enojar tanto que le di la espalda recostándome en mi lado izquierdo, mientras contenía las ganas de gritarle. Tal vez pensaría que tenia una rabieta de una niña de 5 años y tal vez así lo fuera, tendría que sentirme enfadada, horrorizada y tal vez con un poco de locura, tendría que salir de allí corriendo pero por alguna razón me sentía bien emocionalmente, nada de presión y esas cosas que uno siente cuando esta en territorio enemigo y eso en vez de emocionarme me asustaba un poco.

-Yo cuidare de ti Bella-escuche su aterciopelada voz a mis espaldas. Me voltee para mirarlo, había pasado tanto tiempo y aun no entendía esa actitud que tenia conmigo. Ahora nos encontrábamos solos, no escuche cuando el "padre" seguramente de Edward abandono la habitación.

-¿Por qué?-susurre, mientras miraba algún lugar de la hermosa habitación en la que me encontraba

No recibí respuesta de su parte, realmente quería escuchar su contestación algo que me dijera que solo sentía lastima por mi y por eso lo hacia o cualquier otra cosa que me desilusionara, cualquier otra cosa, aunque eso me lastimara.

En ese momento se escucharon unos golpecitos en la puerta.

-Adelante-

-Edward, veo que ya despertó nuestra Bella-escuche la voz cantarina de la hermana de Edward, mientras entraba con gracia a la habitación, detrás de ella apareció Jasper.

-Hola Bella-me saludo poniéndose aun lado de mí sonriéndo

-Este…hola Alice-termine por saludarla

-Bella-escuche la voz de Jasper cerca de la puerta, lo mire y parecía que trataba de alejarse lo mas que podía de mi.

-Hola, Jasper-eso me hizo sentir un poco incomoda, creo que no era bienvenida en esa casa y no a todos les caía del todo bien

-Alice-escuche la voz de Edward reprochándole algo

-Oh, vamos Edward todo esta bien, ahora dime Bella ¿quieres comer algo?-

-No tengo hambre Alice-

-Pero que mentirosa eres Bella, si tienes hambre solo dilo-me dijo haciéndome un puchero que no pude ignorar, además de que mi estomago hizo unos sonidos extraños. Me avergoncé por eso ya que seguro todos los presentes habían oído las quejas de mi sistema digestivo.

Alice soltó una risita y no vi en que momento salió pero en las manos tenia un plato con comida Italiana.

-Gracias Alice-fue lo primero que me apresure a decir antes de tomar el plato y comenzar a comer.

-De nada-fue lo último que escuche antes de que desapareciera junto con Jasper de la habitación.

Edward dejo que comiera en silencio, realmente ninguno de los dos quería hablar y no precisamente por que no lo deseáramos simplemente por que tal vez ese silencio era una forma de decirnos todo.

-Gracias-dije en un pequeño susurro al terminar el último bocado. Edward se apresuro a tomar el plato de mis manos y llevarlo a la cocina lo deduje ya que cuando mire mis manos el plato ya no estaba y el se encontraba a un lado como si nunca se hubiese movido.

Hubo un corto silencio mientras mi cabeza asimilaba la situación en la que me encontraba.

-No lo hagas, por favor-

-¿Hacer que?-

-No me ayudes, trátame como los demás de tu especie-

-Imposible, no puedo hacer eso Bella-

-¿Por qué soy insignificante y no valgo la pena?-

-No es por eso Bella-

-Entonces que es dímelo, por que yo no lo se-exigí saber

Me sentía tan débil que me daba vergüenza, pero ya no lo soportaba mas el era como un embrujo para mi, aunque mi razón lo negara mi corazón no podía hacerlo yo estaba mas que ligada aquel hermoso ser.

-Por que Te amo Bella- estas simples palabras, pero muy poderosas a la vez hallaron su lugar en mi cabeza me sentí aturdida pero no quería contestar a eso no debía y no podía.

-Lo siento…-

Algo golpeo mi cabeza y fue entonces cuando abrí los ojos, el paisaje a mí alrededor se movía. Parecía como si fuera la primera vez que abría los ojos, ya que la luz que entraba por la ventana me lastimaba.

Enderece la cabeza y al frente estaba la carretera. Me percate de que iba en el interior de un vehículo y que no lo conducía yo; gire la cabeza para mirar al conductor y me halle con aquellos ojos ambarinos y con es mirada tan seductora que solo era mía.

-Edward… ¿pero que fue lo que paso?-pregunte un poco aturdida

-Te llevare a tu casa-respondió fijando nuevamente su mirada al frente

Recargue mi cabeza en el respaldo del asiento no entendía muy bien lo que sucedía allí, pero la verdad es que ya no me importaba, ya no deseaba matar a Edward, al parecer siempre lo supe pero no me había dado cuenta o no quería hacerlo, simplemente quería estar a su lado aunque eso significara arder en las llamas del infierno por la eternidad si podía pasar un minuto mas a su lado.

Paramos en frente del porche, la casa estaba como siempre en silencio. Edward me abrió la puerta del coche para que yo pudiera bajar. Tome las pocas cosas que me pertenecían del interior del vehículo y me dirigí a la puerta, pero en ese mismo momento apareció Jacob del bosque que se encontraba a espaldas de mi casa.

-Jake-susurre

-Bella-fijo sus ojos en mi para después lazarle una mirada de desprecio a Edward que se encontraba a mi lado

-Jake, yo….-quería decirle algo, pero las palabras se quedaron atoradas en mi garganta

-No he venido a discutir contigo Bella, ni con el-me dijo señalando a Edward que se encontraba justo detrás de mi

-Jake…-fue lo único que pude decir ante tal situación. La voz de Edward detrás de mí fue lo que distrajo mi atención.

-Alguien ha entrado en la casa mientras no has estado Bella-vocifero con voz seria mirando la entrada de la casa

-Deja de leer mis pensamiento, maldita sanguijuela-reprocho Jacob con la mandíbula tensa

Ignore la rabieta de Jake y me concentre en lo dicho por Edward, no me sorprendía el hecho de que algún vampiro hubiera entrado a mi casa, muchos vampiros lo hacían aun estando yo en ella. No me di cuenta cuando corrí hacia dentro de la casa y subí a mi cuarto, entonces allí la vi, ese pedazo de papel era una carta dirigida a mi firmada por el.

::::::::::::::::::::::::::Continuara:::::::::::::::::::::::::::::

Bien. ¿que les parecio? espero que les haya gustado, ya sabes estoy abierta a todo tipo de comentarios todo sea por mejorar. Bueno nos leemos hasta el proximo capitulo.

Atte: Yumiko Hatake