CAPITULO 8

EL REFLEJO DE UN ESPEJO

Bella

Como era posible que una sola persona pudiera poner mi mundo del revés, esto no es normal. Mire la cama en la que dormí, de madera de roble, con dosel, la gasa blanca rodeaba la los cuento de cuando era niña soñe con tener una así, y dormir con mi marido. Mi acomañante se removio. Levante la cabeza, y mire a mi alrededor.

A mi lado estaban mis queridas amigas, dormidas, con una sonrisa complice de satisfacción.

Me escurrí de la cama, con toda la intención de no despertar a mis dos amigas traicioneras, se pusieron de lado de Edward en todo, para obligarme a aceptar quedarnos a dormir y desayunar, no es que fuera un suplicio que no lo es, sino... yo nunca me habia fijado en un hombre y esto... me tenia como ida.

-Donde vas?? -dijo la voz pastosa de Alice, me gire para mirarla, se estaba tallando lo ojos.

-Es pronto, duerme.

-Bella, no puedes salir de esa guisa -me mire, la ropa que llevaba y la verdad es que no podía salir así. La ropa interior de encaje, me exponía igual que si estuviera en cueros.

-Me iba a poner el vestido -suspire frustrada.

-Tu -me asuso su dedo, muy cerca de mi cara -lo que quieres es ver al doctorcito, para despedirte antes de que nos vayamos, a ver a Jacob.

-Solo tengo sed -deje intentando que no se me notara que me interesaba el doctarcito. Alice entre cerro los ojos y frunció el ceño -vale, si me quiero despedir, que pasa??? -dije exasperada.

-Lo sabia, se lo dije a Rosalie por eso decidimos aceptar venir a su casa -dijo dando saltitos, negué con la cabeza.

"Estas chicas son imposibles"

-Calla, Sssshhhuuu, que te va a oír -dije estirando la del brazo y tapando le la boca con la mano -no lo voy a ver mas -me voz involuntaria mente salio de un tono muy triste y quebrada -no se que te hace tanta gracia -Alice me miraba con una sonrisa en la cara.

-Cuando esto termine, puedes buscarlo.

-El se casara, y lo mas seguro es que cuando Aro decida darme caza no salga con vida de ese enfrentamiento.

-Eso ni lo que en unos meses maximo un año estaras otravez en Nueva York buscando a Edward, para darte entera.-su tono era soñador y positivo. Ojala yo pudiera dar me el lujo de soñar.

-Bueno, venga ayuda me, que tenemos que ir a ver que cara pone Jacob cuando vea a Isabella.

Con el vestido acomodado, solo me faltaban lo botines color marfil. Me senté en el sillón mientras lo abrochaba. Alice se había vuelto a tumbar en la cama.

-Sera mejor que vayas despertando a la haragana esa -señale a Rosalie -No tengo ganas de que se nos haga de noche antes de embarcar.

-Mmm -ronroneo

-En media hora os espero abajo, le diré a la mucama que os prepare el desayuno, pero lo tomáis en el salón. -le ordene

-Mmmm, eres un sol.-dijo mientras daba la vuelta y me daba la espalda. Negué con la cabeza.

Salí de la habitación con cuidado, no quería llamar mucho la atención. Camine por el pasillo hasta las escaleras, el salón esta en el piso de abajo, intente recordar los pasos que había andado la noche anterior, para no perderme.

-Buenos días -salte de la impresión, me gire, me habían pillado merodeando por una casa que no es la mía.

-Buenos días, siento molestar -la verdad es que estaba mas guapo por la mañana recién bañado, que la noche anterior.

Su mirada me cohibía, esos ojos me hipnotizaban, me sentí flotar, nunca me había sentido así por nadie, ni con nadie.

-Me concedes el placer de tener tu presencia en el desayuno? -la verdad ningún hombre me había tratado así, jamas.

Como siempre vestía de hombre. Me sentí vulnerable por un momento, solo por un momento. Note mis mejillas arder, una sensacion que en realidad, también era nueva, solo me sonrojaba cuando me enfadaba y luchaba, no cuando me sentía...

"¿Como me sentía?"

-El placer sera mio -dije devolviendo le la sonrisa que me enviaba.

Me ofreció su brazo, el cual dude en tomar, cuando deje mi mano en su brazo note un calor recorrerme todo el cuerpo.

-No creo que entiendas o comprendas como se siente un hombre al poder compartir su techo y la mesa con una mujer que raya la divinidad.

-Doctor, creo que sigue sin entender que no me va a endulzar la oreja lo bastante como para que deje que me haga una revisión -dije con mi peculiar lengua.

Por muy tonta y vulnerable que me hacia sentirme cuando me miraba a los ojos, no podía permitir que creyera que me tenia encandilada.

"Seguro es eso, el primer hombre que me ve como mujer"

"Solo eso"

-Di me Edward,-dijo intentando reponerse de mi ataque -y ten en cuenta que cuando me pidas que te revise, te lo haré a fondo -la ultima palabra me la susurro al oído, consiguiendo que todo los bellos de mi cuerpo se me erizara -la salud de mis pacientes es muy importante para mi -esto lo dijo en voz mas alta, pues una señora mayor nos miraba desde la puerta del salón.

-Sera eso lo que lo hace estar tan solicitado.

-Ja, Ja. ¿Como esta tu cuello? -su mano voló a el apósito que tapaba la herida, dejando me frente a el.

-Bien -sus manos acunaron mi cara y se aproximo a mi lentamente, me tense en un acto involuntario, se alzo un poco y dejo un beso tierno en mi frente.

Cuando se separo de mi eche en falta su olor, que hasta el momento no había notado, la lluvia, el limón y el azúcar de caña, me recordaban a él.

-Buenos días Sue, le presento a la señorita Bella.-dijo serio, pues la cara de la señora me miraba de forma reprobatoria

-Buenas días -dije en el tono mas inocente que puede

-Buenos días,-mastico las palabras -el desayuno esta servido -note el tono sieso, y como cuadro los hombros cuando pase por su lado.

-Sue, hay dos chicas mas,-a la mujer se le abrieron los ojos de la sorpresa, los fijo en mi y enseguida vi que pensó que habíamos pasado la noche con Edward, en la misma cama -están en el en la habitacion del final del pasillo.

-Les llevare el desayuno.

-Sue, por favor, no lo haga,-pedí, con toda la educacion y la amabilidad que me fue posible -esas primas mías son un tanto... dormilonas -dije sonriendo mientas Edward separaba la silla de la mesa para que me sentara.-gracias -le susurre.

-Como quiera señorita -dijo el formalismo como un insulto, pero no le hice caso, para que.

"Me voy en una hora"

-Di me Bella,-le pedí a Sue -y no te preocupes vendrán en media hora.

-Bella, ¿¿cuanto te vas a quedar...?? -dijo la voz de Edward desde mi derecha -Digo en la ciudad, aun que si quieres podéis seguir usando mi casa como hotel o lugar de descanso, no me importa en lo mas minimo el tiempo.

-Nos vamos hoy, seguramente a las seis ya estaremos en alta mar.-dije sin mirarle a los ojos.

La verda solo queria parar en esta ciudad para ver como estaban las cosas con Aro, y por ahora no he visto ningun movimiento ni nada estraño.

-¿Donde vas? -su voz salio triste y algo desesperada.

-Bueno creo, que a Inglaterra -que mentira mas grande, sedio cuenta de mi duda al responder.

-¿¿Crees??

-Si, todo depende que no encontremos piratas en el camino. He oido que han matado a mucha gente.

-Espero que no -dijo serio.

Me paso mermelada, Comimos tranquilos, enviándonos miradas dulces. Nuestras manos se rozaban cada dos por tres, creando un campo electromagnético entre nosotros.

-Buenos días -gritaron al unisono mis dos amigas

Ambos las miramos y asentimos, Edward le ofreció sentarse a mi lado, cosa que me alago bastante, que solo me quisiera a mi a su lado.

-Buenos días chicas, espero que hayan descansado bien??

-Si, tu casa es muy bonita, y la cama, como la de una princesa -dijo Alice saltando en la silla, de la emoción.

-La verdad que mejor que en aquel antro, donde, no lo puedo ni nombrar, como esas mujeres... -dijo Rosalie poniendo se colorada y negando con la cabeza.

-Ese no es sitio para ninguna dama, seguro que no hacían mas que molestalas.

-No, tu amiguito fue el primero y único -dije tomando un trago de zumo.

-Siento eso, debí parar le los pies.

-No paso nada, seguro que ahora se lo piensa -toque mi cuello, en realidad la cosa podía haber salido peor.

-Bueno me voy a trabajar, ¿nos veremos luego?

-No creo, cuando ellas terminen de desayunar nos marcharemos.

-Tenemos que ver a Jacob... -Rosalie se tapo la boca, la mire con furia.

-¿Jacob? -me pregunto herido.

-Él...él eee... él es el contra maestre de el barco en el que vamos a viajar -me puse de pie y le ofrecí mi mano -Ha sido un placer conocerte.

En verdad a sido un placer, sobretodo verte. Tomo mi mano en la suya y me asió hasta que su cuerpo golpeo el mio, dejando el espacio mínimo entre nuestras bocas.

-Te dije antes que el placer es solo mio -su mejilla rozo la mía y su boca dejo un suave beso en mi mejilla.

Se separo de mi y miro a mis amigas que miraban la escena entre divertidas y ilusionadas.

-Señoritas, espero que el futuro nos junte -me miro a los ojos -si no quieres tomar ese barco... -dudo y se acerco a mi -yo estaría dispuesto a darte techo.

-No, me veo como amante, no creo servir para calentar la cama -dije ofendida mientras me separaba de él y caminaba al pasillo. Mire a mis amigas, quienes se dieron cuenta de lo ofendida que estaba. Despues de tanto coquetear conmigo y ahora sale con esas. Si claro

-Bueno Doctor le gano la bocota -dijo Rosalie mientras se levantaba de la silla, al mismo tiempo que Alice.

-Fue un placer, -le dijo Alice -pero mi prima solo volverá a estar bajo tu techo, si le pones un anillo en el dedo y firmas el juramento delante de dios y un cura.

-Muchas gracias por tu hospitalidad, es una pena que no esta dispuesta a pagar la cuota que requiere tu amistad -mi voz salio fría, ande lo que me quedaba hasta la puerta esperando a Alice que era la mas rezagada.

Edward parecía en shock, solo pestañeaba, demasiado rápido y su boca se abría y cerraba sin salir palabra.

-No he querido decir eso -dijo estrangulada mente -no fue mi intencion.

"Si ya"

-Yo si -abrí la puerta y deje salir a las chicas antes que yo -realmente empezaba a plantearme que hay hombres que valen la pena, pero debajo de esa hermosa cara y ese cuerpo... tan masculino, sigue estando un sinvergüenza, que solo piensa en una mujer para meterla en su cama.

-Bella, nunca dije eso -dijo acercando se a mi y tomando mi mano.

-Si quisiste.

-Si, es cierto desde que te vi ayer por la tarde, mi cuerpo me ha pedido que sacie lo que me provocas -sus ojos se volvieron mas oscuros, el deseo en ellos se podía oler -pero no lo hice, te respete, y lo haré hasta que me lo pidas.

-En tus sueños -me solté de su agarre de un tirón -Sue, fue un placer, el desayuna estuvo muy rico.

-Gracias señorita -me sonrió, pues había presenciado gran parte de la conversacion.

Me gire y camine hasta la calle, dejando a ese maldito hombre a mis espaldas. Tomada del brazo de Alice y Rosalie me entraron ganas de llorar, me sentía humillada, rebajada.

-Bella, la mayoría de los hombres... -dijo Rosalie, pero la corto Alice.

-El no es así, solo se equivoco.

-Me da igual. Vamos a ver a Jacob que me quiero cambiar.-estaba cansada de usar este maldito vestido, y que los hombres me vieran como mercancia.

-Como lo aremos?? digo no podemos pasearnos las tres, si nos ven sin Swan, seguro que nos buscamos un problema.

-Entráis por detrás al hostal, y os echáis a descansar y recoger nuestras cosas. Yo iré a su encuentro y volveré lo antes posible.

-¿¿Bella?? -dijo la voz apenada de Alice

-¿Si?

-Ve en cuidado -dijo apenada. Asentí y acelere mi paso, las deje en la parte trasera de la hostal.

Quería terminar con esto, ahora no le veía ningún sentido a que Jacob supiera que estaba viva, solo me interesaba saber por que me dijo eso Edward, por que me trato como una carabaretera, una fulana, que acaso no le importaba. ¿Porque me saco de el burdel a noche entonces?

"Con una sola frase"

Llevaba caminando cerca de media hora, cuando vi su cabellera negra entre la multitud del puerto. Me acerque lo suficiente, me entre tuve mirando el pescado, las telas y joyas, que se vendía en los puestos cercanos al mulle.

Note una sombra en mi espalda. Alguien se quedo parado a mi lado. Intente no girar me.

-Perdone -mis ojos se fijaron en los del caballero que me miraba, este no era Jacob, no.

-Si -me retire del puesto para dejarlo mirar sin problemas.

Me gire y mire al mar y los barcos, entre ellos estaba el pequeño bote que me llevaría a el que ahora es mi hogar.

-Ahh -una exhalación de sorpresa me saco de mi pensamientos. Algo me tomo del brazo, jalando me lejos de el mar, forcejee y plante mis pies para resistirme.

-Deja me -grite intentando soltarme.

-Bella, Bella, eres tu. -mis ojos miraron con miedo a quien me llamaba por mi nombre.

-Suelta me -mi mano voló a mi pecho buscando mi nueva daga.

-Soy Jacob -dijo sujetando me por los hombros y falandeandome, haciendo mi tarea de sacar la daga muy complicada.

-No conozco ningún Jacob -dije retorciendo mi cuerpo para zafar me de su agarre, el cual me dejaría marca.

-¿Te llamas Bella? -dijo exasperado

-Si, pero... -no puede terminar, sus brazos rodearon mi cuerpo como si fuera una muñeca de trapo, me sentí débil y vulnerable.

Me reconocía, aunque había pasado casi quince años, pero para su desgracia yo seguía sin recordarlo muy bien, solo pequeños retazos, de mi memoria lo recordaban.

-Suelte la!! -rugio una voz masculina a mi espalda -Que no sabe como tratar a una dama.

Los brazos de Jacob se soltaron, pude separar lo y intentar huir. Si no fuera por que mi defensor era ese maldito hombre.

"¿Que hacia él aquí?"

Esto si que se me salia de las manos. Me entraron ganas de correr. El vació de mi corazón se lleno me sentí, importante, estaba aquí por mi.


BUENO PERDONEN A EL BOBO DE EDDI PERO SI NO METE LA PATA SEGURO QUE BELLA, POR MUY BORDE Y REBELDE SE ENAMORA DE A LA PRIMERA.

SINETO EL RETRASO, ESPERO QUE LES GUSTE, LO VI FLOJITO PERO MEGUSTA QUE ELLA INTENTE SER UNA DAMISELA EN APUROS, DIGO QUE LO INTENTE. JAJA

BESOS