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Radek

"Oliveira sintió como si la Maga esperara de él la muerte, algo en ella que no era su yo despierto, una oscura forma reclamando una aniquilación, la lenta cuchillada boca arriba que rompe las estrellas de la noche y devuelve el espacio a las preguntas y los terrores"

Me encontraba entre sus cálidos brazos, había vuelto a anochecer. Él no dejaba de mirar nerviosamente hacía atrás de vez en cuando, había estado caminando por horas sin parar, no habíamos cruzado palabra en todo el viaje.

Nos encontrábamos en medio de un bosque con enormes pinos, repentinamente (por qué aún no me explico de dónde salió) apareció una rústica casa. Arat paró a unos cuantos metros de la puerta. Primero lo miré y después dirigí mi vista a la casa. No parecía haber nadie…hasta que las luces se prendieron, de la puerta salió un chico bastante delgado, pero con los músculos marcados, sin camisa y sólo portando unos jeans negros; su melena larga y negra le llegaba un poco debajo de los hombros

--No me traigas problemas Arat—fue lo primero que dijo

--Radek, por favor

--No, tú y tus problemas, siempre…

--¿Qué hay de los tuyos?—el mencionado levantó un dedo amenazante hacía Arat

--No me chantajees Arat, esto—me señaló—es mucho mayor de lo que yo he causado

--Lo sé pero…

--Nos asesinaran

--No lo permitiré

--¡Ah gran héroe! Sabes que no podrás

--Radek por favor—el mencionado suspiro

--Aunque te dijera que no, ellos de todos modos vendrán—me miró y luego a Arat--¡Ah! ¡Está bien!—entró a la casa, Arat se dispuso a seguirlo

--Ey…espera un momento—me miró--¿Es otro de tus amigos vampiros?

--Sí

--Me niego a entrar ahí, he tenido suficiente de vampiros por el día de hoy

--Clau, es al único lugar seguro que te puedo traer, confía en mí Radek es un vampiro pero no como Coatl y Torunijé. Por eso vive tan alejado—miré la casa con desconfianza

--Ya que

--(--

Todo mi prejuicio acerca de Radek se desvaneció cuando al entrar a la casa, tenía una manta y un chocolate caliente para mí. Él se sentó en la sala fachosamente, mientras observaba como Arat me depositaba delicadamente sobre la manta

--Es curioso ¿No?—dijo el dueño de la casa—sostener una vida tan frágil entre tus brazos—Arat gruñó--¿Cuánto durará esto Arat?

--Silencio

--A lo mucho podrás mantenerla viva una semana

--¡Basta!—se abalanzó sobre él, yo sólo alcancé a ver como el sillón en el que se encontraba Radek caía de espaldas, pero él ya no estaba ahí

--No, no, no Arat. Ese temperamento no ayudará—Radek se encontraba a mi lado, me sobresalté al escuchar su voz ¿Cómo le había hecho? Arat se incorporaba lentamente del suelo

--Alto—dije en cuanto vi que mi novio se abalanzaría de nuevo contra Radek—Basta, tú deja de estar molestando y tú deja de lanzarte o lo que sea—se miraron desafiantes

--Voy a protegerla así me cueste la vida—dijo Arat

--Le costará a ella—dijo Radek

--¿Qué?—Arat se encogió y el otro me miró divertido

--¿No le has dicho?

--Arat no me ha dicho nada—concentré mi atención en el vampiro--¿Qué quieres decir con eso?

--Verás nena, entre los vampiros tenemos ciertas reglas…

--Radek

--No Arat—intervine yo—si tú no me lo piensas decir deja que él me lo diga

--Entre esas reglas se encuentran dos que tu querido novio rompió. La primera es que cuando hagas contacto con un ser humano es para dos cosas para alimentarte de él o ella, o bien para convertirlo. Hay un tiempo límite de contacto y eso es una semana. Lo suficiente para que analices su rutina y atacarlo sin que nadie sospeche nada. Ahora entre nosotros mismos hacemos valer las reglas, no hay superiores a quién obedecer, cuando uno de nosotros rebasa el tiempo estimado, aparecen otros vampiros que empiezan a presionar…

--Coatl y Torunijé—dije

--Exacto, si después de unos cuantos días el otro vampiro no decide actuar, sus presiones comienzan a ser más agresivas—en ese momento se quedó callado, yo miré a Arat que ya había tomado asiento y tenía la vista baja. Devolví mi vista a Radek

--¿Mi madre?—asintió levemente, me mordí los labios—continua

--Arat al parecer no hizo caso de esto, por lo que Coatl y Torunijé comenzaron a aparecer más en tu vida por qué creían que ya habías visto demasiado. Necesitaban liquidarte. Para su desgracia Arat estaba contigo las veinticuatro horas. Pero después, ahí viene el gran problema…

--Arat me dijo lo que era

--¡Tenemos una ganadora! Así es y esa mi querida perla, es la regla número uno, no decirles a los humanos lo que somos, a menos que estemos a punto de convertirlos

--Y eso es algo que no pienso hacer—dijo Arat, no respondí me quedé viendo a Radek en espera de más

--Y esa es la razón por la cual, quieren despedazarte—la habitación se quedó en silencio. Mi respiración comenzó a acelerarse, ahora entendía todo, el encuentro con Torunijé, la pelea entre él y Arat, el encuentro "casual" con Coatl, Arat volviéndose mi tutor…todo estaba pasando por algo. Me levanté de un brinco, Radek se hizo a un lado para dejarme pasar, salí de la casa, el frío cortante me heló hasta la sangre. Me abracé a mí misma, tratando de controlar el temblor de mi cuerpo, estaba tan shockeada que ni lloraba, sólo estaba ahí mirando en el bosque, esperando…tal vez a que alguno de los dos apareciera y me matara para terminar esto, de una vez

--Te va a dar hipotermia—me abrazó, no me moví

--No…importa…--mis dientes castañeaban

--Claudia vamos adentro

--No…quiero morir aquí…así al menos…no seré comida de unos bastardos

--No voy a permitir eso—me abrazó con fuerza

--Arat…sería el fin de nuestros problemas…--no lo culpaba por nada todo lo que había hecho lo hizo para protegerme

--No Claudia, nunca—podía sentir su aliento calentándome mi oreja izquierda—nunca—susurro

--Arat…

--¿No entiendes que te amo?


Manfariel