Tú: ¿Porque no haz actualizado? Ahora no voy a darte reviews y te dejaré de leer!

Yo: Lo lamento... esta vez no tengo ninguna excusa mas que decir que mi pc nodetectaba mi usb hasta ahora.

Tú: ¿Y tu crees que esa es una excusa buena para no haber acualizado durante millones de años? ¡¿Estas loca? Pero no digas nada... solo dejame leer tu capitulo y despues pensaré en dejarte reviews o no.

Yo: Pero...

Tú: Pero nada, anda anda, y mas te vale que el otro lo tengas listo pronto.

Yo: Ah claro, eso es completamente seguro.


¡Y eso es lo que sucede!

¡Hola! Si.. aun sigo viva y no... no me ah olvidado de esto, no dire un monton de cosas porque el no haber actualizado es motivo por pereza y porque mi pc no detectaba mi usb -.- En fin... Ahora tengo mucho trabajo: Debo aprenderme todas las canciones de One Direction al derecho y al reves *-* son hermosos... En fin. Me voy.

Advertencia para ¡MARIA FERNANDA! alias: la señora de Styles. Este capitulo contiene Lemmon, asi que, esta bajo tu responsabilidad leerlo xD Aunque no te haria mal leer un poco de eso... como sea... me voy.

¿O no?


¿Qué rayos te sucede?

.

-¿Y bien? –Murmuré nerviosa mirándola, mas sin embargo ella no me contesto y se quedo mirando el pequeño objeto que sostenía sus manos- ¡Dime! –volví a murmurar un poco mas enfadada esta vez.

Ya estaba completamente lista para irme a la fiesta en Forks, mi cabello estaba suelto como siempre en suaves ondas, el vestido estaba completamente bien colocado y pegado a mi cuerpo como una segunda piel y mi rostro estaba maquillado ligeramente. Ahora me encontraba sentada en el retrete encima de la tapa mirando a Esme con desesperación.

Habíamos hecho la temible prueba de embarazo por insistencia mía. No soportaba el hecho de no saber si había un bebé dentro de mí o no, así que ella corrió a la farmacia después de que Alice, Rosalie y mi madre llegaron excusándose que debía ir a comprar algunas cosas. Cuando volvió me dio una mirada de que ya tenia todo listo.

Y ahora estaba allí, mirando embobada la prueba de embarazo, aun había otras dos en el lavamanos pero esa era la que había tomado primero.

-Negativo –susurro casi inaudible, pero yo supe exactamente lo que dijo y pude soltar todo el aire contenido con alivio.

No estaba embarazada…

No lo estaba y eso era completamente bueno para mi. Era como quitarme millones de kilos de encima. No desgraciaría la vida de un bebé… de un ser más. Podía seguir torturándome yo misma, con mis sentimientos y mis confusiones y mis problemas.

Volví a la realidad cuando Esme se movió para tomar las otras dos pruebas de embarazo, las miro por un momento y después a mi.

-Negativo, no estas embarazada Bella –pude ver una nota de decepción en su voz. Pero… no me importo, yo no quería estar embarazada, y mucho menos de Edward. No así, no es esta situación.

Lo único que pude hacer fue levantarme y abrazarla con todas mis fuerzas, ella no correspondió el abrazo más que medio minuto después.

Estaba feliz, feliz de saber que todas estas cosas que me pasaban no eran por un embarazo aunque nunca se me hubiera cruzado por la mente.

Esta noche iría a la fiesta, junto a Edward sin importarme su humor y me divertiría con mis… antiguos compañeros. Bebería alcohol sin importarme y bailaría… después de no-se-cuantos-años-atrás, sin importarme nada mas, seguiría siendo una mujer, sin ser madre.

Una vez que Esme se fue junto con Alice, Rosalie y mi madre, subí a mi habitación donde estaba Edward terminado de abotonar su camisa.

-¿Se puede saber a que se debe esa sonrisa? –me dijo mientras entrecerraba los ojos. Ignore su expresión y me lancé a la cama mirando el techo.

-Hoy voy a divertirme –dije aun sonriendo. Era inevitable no sentirme así.

No obtuve respuesta, ni siquiera escuche otro movimiento por parte de Edward, alce la cabeza y vi que estaba mirándome incrédulo.

-¿Qué? –pregunte y esta vez fui yo quien entrecerró los ojos- ¿tiene algo de malo?

-No… pero es algo extraño que tu digas eso, normalmente estas de mal humor cuando mencionan la palabra fiesta –dijo en un modo lento para que yo pudiera procesar las palabras o para que él se convenciera de lo que yo había dicho anteriormente.

-Las personas cambian, Edward, y esta noche será diferente a cualquier otra –lo miré sonriendo. Mi ánimo no había sido estropeado por sus palabras como normalmente hubiera pasado.

Nos íbamos a quedar en la vieja casa de los Cullen en Forks cuando la fiesta terminara, no estaríamos listos para tomar un vuelo de regreso a altas horas de la noche. Chicago y Forks no estaban nada cerca.

El vuelo que había reservado Edward para solo nosotros cinco salía en veinte minutos y nosotros ya nos encontrábamos en el aeropuerto junto con Rosalie y Emmett mientras esperabais a la enana.

-¿Cuánto puede tardar una pequeña cosa como esa en arreglarse? –Preguntó Emmett un poco desesperado- Además tenia entendido que ustedes tres se arreglarían en tu casa –me miro- ¿A dónde diablos fue?

Edward solo miro divertido a su hermano. Él conocía a Alice, y sabía que aunque hace mas de doce hora estuviera lista, siempre llegaría tarde. Por algo eran mejores amigos.

-Emm, sabes que es… Alice –fue lo único que dijo Rosalie mientras lo abrazaba.

Ella se veía… bueno, era Rosalie, era hermosa si tuviera las peores ropas puestas, su cabello estaba amarrado a media coleta y el cabello que quedaba suelto estaba ondulado haciendo que su vestido resaltara un poco más y su rostro estaba maquillado perfectamente.

Luego de ocho minutos el teléfono de Edward sonó.

-Es Alice –dijo y contesto- ¿Dónde diablos estas, enana? –gruño él, también se había enfadado- ¿Qué?... ¿Dónde…? –Se hizo una gran pausa- ¿Estamos? Con quien… -pero fue cortado y cerro el teléfono.

-¿Qué dijo? –pregunte esta vez yo, Emmett y Rosalie parecían temer a su expresión.

-Ella esta llegando… o están –bufo al decir lo ultimo- que subamos al avión, ella llega en cinco minutos.

-¿Están? –Pregunté incrédula- ¿Quién la acompaña?

-No se, Isabella, no quiso decirme –me tomo de la mano y me dirigió al avión. Una vez allí nos pidieron nuestros nombres, Edward los dijo por nosotros y anuncio que vendrían otras dos personas.

Ya estábamos acomodados en nuestros lugares. Debía saber que Edward reservaría el mas lujoso de los aviones. Pero debíamos permanecer sentados y con los cinturones puestos. Y por fin vamos a la pequeña figura aparecer frente a nosotros. Y estaba con… Jasper.

Apreté mis manos en puños y baje la mirada tratando de controlar mi enfado.

Hoy vas a divertirte, Bella… Esta noche te vas a olvidar de todo… Te vas a divertir… Me dije mentalmente.

Pero esta vez lo dudaba.

Pegué un salto cuando escuche como la copa de vidrio se rompía a mi lado. Alce la mirada hacia Edward, él se encontraba rojo por la furia mientras veía a Jasper con mucho odio. Al parecer había lanzado la copa por que los vidrios estaban un poco lejos de nosotros. Alce la mano para tocar su brazo y cuando lo hice el clavo su mirada en la mía.

-Cálmate –susurre- por favor… -me miro como si hubiera dicho una mala broma, sin embargo no hizo nada para separar su mano de la mía, pero volvió la vista a la ventanilla, completamente tenso.

Alice y Jasper se habían ido directamente con Rosalie y Emmett, que al parecer también estaban sorprendidos pero no se lo mostraron y decidieron entablar una conversación.

No sabia que pensar. En este momento estaba enojada con Alice. Entendía que le gustaba Jasper, pero ella sabia lo que sucedía conmigo y con Edward… y para colmo Jasper estaba involucrado con eso. Estaba molesta, y mucho… comenzaba a pensar que divertirme esta noche no seria posible.

En todo el vuelo Edward no despeo la mirada de la ventanilla, cualquiera que lo mirara se podría decir que estaba dormido con los ojos abiertos porque llevaba mucho rato así, sin moverse, pero yo sabia que no era así porque sus puños estaban fuertemente cerrados, haciendo que sus nudillos quedara blancos.

No volví a intentar llamar su atención, simplemente mantuve la vista en él, aburrida, molesta, enfadada, molesta, molesta y mucho muy molesta.

Después de hora y media ya estábamos frente a la pequeña preparatoria de Forks. No había cambiado nada desde que todos habíamos estudiado allí. Seguía con este feo tono rojizo gracias a los ladrillos desgastados por la lluvia. El estacionamiento estaba un poco más deteriorado. Por suerte, esa noche no había llovido nada, ni siquiera se veían rastros de lluvia, pero el frio era completamente malo. Yo en este momento iba a morir de hipotermia. Seguro que mis piernas no de podrán mover al querer caminar.

Como era algo lógico nos dirigimos al gimnasio del lugar. Era el único lugar más grande capaz de meter a todos los estudiantes al mismo tiempo. Por las ventanas y las grandes puertas se veían luces de varios colores y una música algo movida.

Los únicos que hablaban eran Rosalie, Emmett y Alice, y de vez en cuando Jasper. Pero Edward y yo, desde el vuelo no habíamos hecho ningún sonido. Rosalie rápidamente se dio cuenta de mi estado y se disculpo por Alice, yo solo me limité a negar con la cabeza.

Al entrar al lugar fue como un deja vú. Había vuelto seis años atrás en el baile de primavera. En ese entonces Edward y yo nunca nos separábamos, nos contábamos todo, éramos los mejores amigos en todo el mundo. Me había pedido acompañarlo al baile ya que para el era obligatorio ir como capitán del equipo… Si, lose, aun me sorprende que la preparatoria de Forks tenga un equipo de futbol y mucho mas de porristas. Como sea. El punto es que… era un deja vú.

-¿Edward Cullen? ¿En verdad eres tú? –lo seis escuchamos la horrible voz de la inigualable Jessica y volteamos a verla.

No se veía… mal No tenia idea de porque esperaba verla… de un modo desagradable. Ella lucia… joven; cualquiera tendría que ser ciego para no ver que se había hecho un montón de cirugías tanto en el rostro como en todo el cuerpo, mas sin embargo se veía muy bien.

-Hola… ¿Jessica? –sabia que Edward estaba portándose así por simple orgulloso y altanero. Solo me limite a rodar los ojos.

-¡Si! ¡Oh por Dios! Que bueno es volver a verte y recordar viejos tiempos… - ¡JA! Maldita descarada.

-Si… creo lo mismo –un chico que pude distinguir como Mike se acerco donde estaba Jessica y la tomo de la cintura a lo cual ella respondió con una mueca de desagrado. Alice no pudo evitar soltar una risa y se disculpó llevándose a Jasper con ella.

-¿Bella? –Mike se dirigió a mí. Genial.

-Hola… -conteste tratando de ser amable, pero por el rostro de los demás supe que soné de todas las manera menos así- Así que… viniste –sonreí forzosa.

-Si... tenia que acompañar a Jessica… eso es lo que hacen los novios, ¿no? –y al instante ella reaccionó.

-Bueno… nos vemos luego –dijo en modo rápido y desaparecieron de allí.

-Nunca creí que Jessica aguantara tanto a ese chico… -murmuro Emmett.

-Mejor dicho… nunca creíste que Mike aguantara tanto a esa… mujer –corrigió Rosalie y con eso ellos desaparecieron entre la multitud.

Pude ver a muchos rostros conocidos y algunos mas se acercaron a saludar alegando si los recordábamos, algunas veces decía que si… y otras en verdad no para sacar un poco de conversación.

Finalmente me volví a encontrar con Alice y Rosalie que insistían en que debía salir a bailar. Y bueno… yo había venido a eso ¿no? A divertirme sin importarme lo que los demás dijeran. Así que obedecí y me pare a bailar cuando la música electrónica sonaba.

Bailé con todos, Alice, Rosalie, Emmett, Edward y hasta Jasper… creo que también lo hice con Austin y Mike… pero en ese entonces no estaba muy bien en estado alcohólico.

Había echo la típica presentación de todos los alumnos de ese año y blahblah. El director ahora estaba un poco más… arrugado y con muchas mas canas en su cabello. Estaba horrible el pobre hombre. Fue mencionando a los equipos de futbol… a las porristas… a los del coro… hasta que Rosalie, Jasper y yo quedamos solas mirando a nuestros amigos allí arriba sonriendo cortésmente. Esto era algo absurdo por las tontas aclamaciones que hacia el director hacia ellos. Pues había terminado en un agradable puesto, como Edward, Emmett y Mike. Y alagando que gracias al instituto de Forks, que les ofreció un buen estudio estaban allí. Estupideces, eso es lo que eran.

Y entonces, como hacia seis años, todos soltaron un suspiro de alivio cuando el director bajo de la tarima y desapareció de allí dejando de nuevo sonar la música fuerte.

Aun estaba un poco sobria, pero Edward seguía sin separarse de mí y eso me molestó un poco… solo un poco.

-¿Isabella Swan? –escuche detrás de mi. La voz era masculina y algo atractiva e inocente. Edward volteo junto conmigo al escuchar esa voz no reconocida.

Era un chico muy… muy guapo. Era alto, casi la estatura de mi acompañante, su piel era blanca… pero parecía que acababa de ir a la playa, su cabello estaba perfectamente arreglado como Stefan Salvatore, era de color negro, y lo sabia porque al ser tocado por una tenue luz blanca no reflejaba otro color mas que negro. Tenía unas pestañas enormes, y una ligera barba de esas que dan ganas de pasar el dorso de tu mano por sus mejillas todo el tiempo.

Mis bragas humedecieron al instante y me había quedado sin respiración. ¿Quién era ese hombre tan hermoso de ojos azules que te invitaban a perderte en ellos? ¿Qué tenia una buena forma y unos grandes músculos que se veían perfectamente bien aunque estaban cubiertos por la fina tela color melón de una camisa que llevaba los dos primeros botones sueltos?… Dios… estaba muriendo.

¿Quién mierda era ese hombre y porque no lo había visto antes?

-Ah… s-si… -aclare mi garganta- soy yo –conteste tomando una gran respiración. El al notar mi nerviosismo sonrió divertido, yo me sonroje.

-Me llamo Aidan Bass –lo dijo en forma de pregunta esperando a que yo respondiera con un "Ah! Aidan! Claro que te recuerdo, ¿Cómo haz estado?"

Aidan Bass… Aidan Bass… Aidan Bass…

-Flasback-

Hoy era mi estúpido primer día en mi estúpida nueva escuela en el estúpido pueblo de Forks. Y llegaba tarde, se supone que a primera hora tenia Geometría con la profesora Anabelle… o eso decía el estúpido papel que tenia en mis estúpidas manos que estúpidamente estaban temblando.

Estaba perdida. ¿Dónde mierda estaba el edificio 5? Ahora me encontraba en el 2…

Miré atentamente la estúpida hoja una vez que mis estúpidas manos dejaron de temblar. Y claro, como Isabella Swan solo sabia hacerlo choco con algo o alguien. Alcé la mirada encontrándome con unos ojos completamente azules en los cual me perdí por un lago tiempo a pesar de que unos grandes lentes estaban por el medio.

-Ah… ¿estas bien? –pregunto el chico, su voz era algo aguda… aun no había alcanzado la madurez supongo pero… sus ojos… no importaba otra cosa que no sean sus ojos… - ¿Hola? ¿Hay alguien en esa cabeza?

Sacudí la cabeza alejándome de él y parpadee varias veces bajando la mirada sintiendo como mis mejillas comenzaban a arder.

-Lo siento… yo… no… -bufe para mis adentros al saber como estaba hablando- Necesito ayuda –tome una gran respiración y volví a alzar la mirada hacia el chico, esta ves no mirando sus ojos- soy nueva y bueno… -me señale- estoy perdida- suspiré.

-Creo que lo eh notado –rió y me devolvió mis cosas que se encontraban en el piso- ¿Qué clase tienes?

-Geometría –gemí al contestar. No me gustaba esa materia- con la profesora Anabelle.

-También tengo Geometría… -me miro con una gran sonrisa- Vamos, te acompaño… -hizo ademan con la cabeza invitándome a caminar y lo seguí un poco tímida.

-¿Qué haces llegando tarde a clases? –Le pregunte una vez que íbamos un rato ya caminando- no pareces ser del tipo que se salta las clases.

-Te refieres a que parezco el típico chico nerd? ¿Que solo se preocupa por sus tareas y trabajos? –hablo con un tono ofendido mientras caminábamos. Yo no pude mas que sonrojarme- Pues si… tienes razón –rió y yo no pude evitar hacerlo también- Pero estaba en la enfermería… -bajo su tono de voz haciendo que volteara la vista hacia a el- Si te soy sincero… suelo ser muy torpe… -vi como sus mejillas se sonrojaban un poco y no pude evitar sentir ternura por él- cuando subía las escaleras para entrar al edificio tropecé… mi rodilla se raspó.

Señaló su rodilla y allí se podía ver una mancha de sangre, ahora seca. Aparté rápidamente la mirada y tomé una gran respiración tratando de calmarme.

-¿No te gusta la sangre? –preguntó con tono burlón y me apresuré a negar con mi cabeza.

-No… huele horrible. Supongo que debería haberme acostumbrado ya. Al igual que tú, me caigo todo el tiempo. No puedo caminar en una superficie plana sin caerme, y Forks será mi infierno personal… -dije con una nota de tristeza. Él me miro comprensivo.

-Te acostumbraras a los golpes –rió y alzó la mirada para ver el edificio donde estaba un gran 5 dibujado en un fondo blanco- Soy Aidan Bass –estiró su mano hacia a mi y yo lo miré con una sonrisa.

-Isabella Swan, pero dime Bella –la estreché y después entramos juntos al salón de clases.

-Fin de flashback-

Y ese fue mi primer conocido además de mi padre y el vecino que regaba las plantas todas las mañanas. Que yo encontraba realmente absurdo ya que todas las noches llovía.

-¡Ah claro! Aidan! ¿Cómo estas, chico? – No pude evitar abrazarlo. Pareció no sorprenderle pues me lo devolvió al instante. Así nos mantuvimos un tiempo y después lo solté.

-Todo bien… Ahora vivo en California –me sonrió de nuevo. Su brillante sonrisa me estaba hipnotizando - ¿Y tú? ¿Qué ah ocurrido contigo?

En este momento, los dos hablábamos un poco fuerte debido al fuerte sonido de la música. Repentinamente sentí que no era un adecuado lugar para conversar.

Creo que él también lo notó, por lo que hizo un gesto con la cabeza hacia la salida y sin pensarlo dos veces avancé hacia allí, segura de que él me seguía. Una vez afuera me indicó con una mano que me sentara en la banca. Lo pensé muy detenidamente sabiendo como en mi trasero se congelaría apenas tocara mi piel la fría banca; vacilé y él pareció entenderlo así que puso su saco allí doblado y sonrió, en silencio fue fácil entendernos y por fin tomé asiento.

-Parece que el chico que te acompañaba no estaba muy contento con que te haya raptado – dijo con una gran sonrisa. Al principio no entendí, pero después de cinco segundos golpeé mi frente recordando a Edward.

-Ah… creo que podrá arreglárselas solo –me encogí de hombros y olvidándome de él, le sonreí – Y bueno… cuéntame, ¿Qué tal California? Supongo que es mucho más agradable que Forks.

-Por supuesto que lo es –se apresuró a contestar – ya sabes que nunca me ah agradado eso del frío –se estremeció – por esa razón escogí California, y por que fue allí donde me fui a la universidad, no quise moverme, todo me pareció demasiado cálido – dijo de una manera fluvial. Y eso me encantó, me hizo recordar como es que se convirtió en mi persona favorita durante mis años en la preparatoria de Forks.

Tenía planeado venir a divertirme, a bailar, a beber más alcohol del que ya tenia en mi cuerpo, de esa manera es como tenía planeado divertirme. Pero entonces apareció el chico Aidan y mi forma de divertirme cambió a: una gran platica, con mucha risa, y coqueteo por parte de los dos. Me agradó.

Hablamos de cómo nos fue en la universidad, de nuestras amistades, de lo que trabajábamos ahora, de los extraños "romances", y sin que me costara trabajo le fui sincera y le conté lo que el siempre supo. Que yo estaba raramente enamorada de Edward, él me repitió que se notaba a simple vista y que no se sorprendía de que ahora estuviéramos juntos, aunque no le agradó de cómo llegamos a estarlo.

Él ahora tenía una academia de música en Los Ángeles, California y que pronto abriría otra en New York, había estudiado en una Universidad pública, ya que vivía solo y no se podía dar el lujo de gastar tanto en una privada, sabiendo que los resultados serian los mismos. Ahorró lo suficiente como para abrir una pequeña escuela con al menos treinta alumnos y empezó a enseñar música. Conforme avanzó el tiempo se hizo más y más grande hasta tener un gran instituto. Era conocido por grandes músicos; también llegó a escribir algunas canciones para diferentes bandas de rock y cantantes del pop… realmente estaba sorprendida. Nunca tuvo a sus padres con él, solo a su abuelo que siempre lo apoyó en todo y con eso salió adelante. También me conto que nunca tuvo una relación estable, siempre fueron pasajeras, ya que, ni él ni ellas estaban interesados en algo mas, y eso a él le pareció perfecto. Vamos, el chico era joven, apuesto, hermoso y talentoso… cualquiera caería a sus pies. Según él, era muy joven para contraer matrimonio aún.

Habíamos ido por varios tragos de diferentes sustancias y creo que yo apenas y podía ponerme de pie. Le dije que no estaba acostumbrada a beber y él me entendió. No intentó nada más esa noche, lo único que se atrevió a hacer fue darme su número telefónico tanto como del lugar donde trabajaba y de su móvil. Lo guardé muy bien en mi cartera.

Se ofreció a llevarme a mi casa… pero entonces recordó que mi casa quedaba muy lejos. Le dije que estaba bien, que solo me ayudara a entrar de nuevo a la fiesta y así lo hizo. Cuando entré, Jasper estaba frente a nosotros dándonos una mirada rara. Quise rodar los ojos como una adolescente pero decidí que era mejor ignorarlo.

-Bueno… creo que ya debo irme, me queda un largo viaje por cual recorrer – dijo Aidan con la voz alta para que pudiera escucharlo. Me limite a asentir lentamente, recordando que podía llamarle cuando quiera para salir – fue un placer verte de nuevo Bella –me dio una hermosa sonrisa, un beso en la mejilla y desapareció de allí con un andar realmente masculino y sexy.

Yo estaba delirando, y lo único que quería en este momento era… otra copa de Vodka. Miré a Jasper y se me ocurrió una idea. Me acerqué mas a él, tomándolo del brazo y me miro extrañado.

-¡Jasper! ¡Querido! ¿Me harías un favor? – Dios… juraría que eso sonó demasiado raro saliendo de mí y con extraño tono de voz que parecía de puta con ganas de follar cualquier cosa que tuviera pene. Sacudí la cabeza lentamente y lo mire a los ojos - ¿por favor?

Pareció dudarlo durante unos largos segundos, pero después aceptó.

-De acuerdo… ¿Qué necesitas, Bella? –dijo con esa voz tan suya… seria… intrigante… interesante… calmada.

-¿Podrías ir por una botella de Vodka? Estaré en aquella mesa –señalé una que estaba, por lo visto, desocupada. Entrecerró los ojos y asintió dejándome allí parada.

Con una radiante sonrisa volteé y caminé para sentarme en la mesa. Una vez que llegué me dediqué a escuchar atentamente la canción una ves que la reconocí la tararea moviendo mi pie y mi cabeza al ritmo… hasta que llegó Jasper con una botella de vodka y dos vasos de vidrio de un tamaño razonable y los puso frente a mi.

Rápidamente serví los dos vasos, le di una a Jasper y otro lo bebí yo como si fuera agua, serví otro e hice lo mismo. Él me miraba con la boca entreabierta yo solo pude decir "¿Qué?" y el negó con la cabeza, después de cuatro tragos se fue de allí buscando a alguien. No le di importancia y seguí bebiendo hasta que ya solo quedaba mucho menos de la mitad de vodka.

La cabeza comenzaba a darme vueltas y cuando intente pararme una enorme mano me detuvo. Alce la mirada con la intención de asesinar a la persona cuando vi a Edward mirándome con mucho enojo. Pero estaba vez no me contuve y rodé los ojos.

¿Qué era lo que pretendía? ¿Intimidarme con su mirada? ¿Reñirme por haberme ido con Aidan? Estaba equivocado, ni siquiera me inmuté cuando gruñó. Simplemente suspiré y volví a acomodarme en el asiento mirando como Jessica y Mike se estaba devorando el uno con el otro. Hice una mueca, eso era de alguna manera desagradable.

-¿Dónde mierda estabas? –gruñó Edward aun frente a mi. Alcé una ceja desafiante.

-Estaba… hip…diver… hip…tiendome ¿algún hip …problema con… hip …eso? – recargué mi rostro en la palma de mi mano y lo mire, con expresión aburrida. Estiré mi otra mano y tomé la botella sirviendo en el vaso pero de alguna manera la botella desapareció y calló en el suelo. Lo miré malhumorada - ¡¿Qué mierda ocurre contigo? – wow… no hipé.

-¿Divirtiéndote? ¿Con este estúpido? –soltó realmente enojado.

-¿Pretendías hip que me iba hip a divertir solo con hip tigo? –Fruncí el ceño - ¿o con hip Alice y hip Rosalie? ¿Crees hip que por ser casada no hip tengo derecho a hip divertirme?

-¡Mira como estas! –Ignoró lo que dije- ¡mira como te ah dejado! ¡Ese hombre esta estúpido!

-Yo estoy así hip porque hip quiero… así que hip deja de molestar y hip lárgate –bufé y me puse de pie de nuevo. Esta vez no me detuvo, me tomo del brazo fuertemente y me saco de allí haciendo que yo tropezara con mis propios pies varias veces.

Intenté soltarme, pero claro que fue inútil. ¿Por qué mierda siempre tenia que arruinarlo todo? Mi bolso por suerte seguía enganchado a mi brazo, cerrado, sin peligro de que se saliera el papelito con el número de teléfono.

Salimos del lugar y llegamos al auto que habíamos rentado Edward y yo, abrió la puerta y me lanzó dentro de él, no me resistí, solo me limité a mover la palanca y moví el respaldo del sillón para que quedara acostada, con mis brazos tapando mis ojos. Me mareé mucho y ahora solo quería dormir.

Quise pensar que nos dirigíamos a la casa vieja de los Cullen así que no me preocupé de nada. Que hiciera lo que quisiera, yo solo quería dormir y darle un buen golpe en la cara. Sonreí imaginándolo, seria algo realmente… desafiante, y estaría en problema, lo sabia. Así que me reprimí y me quede en esa misma posición sin poder conciliar el sueño.

Al final el auto se detuvo y escuche un "levántate" por parte de Edward, lo hice y salí del auto como pude. Él llego a mi lado tomándome con fuerza por la cintura y me metió a la casa con acciones bruscas. Cuando se aseguró de que la puerta estaba bien cerrada me dejo allí y desapareció por las escaleras.

Yo fruncí el ceño. ¡¿Qué rayos le sucede? ¡El estúpido es él!

No pude llegar a las escaleras, así que me dejé caer en el sillón, me quité los tacones y el vestido quedando en ropa interior, ni siquiera me moleste en asearme y no me preocupé en que los chicos llegaran y me vieran de esa manera.

Desperté gracias a que algo o alguien, me sacudió. Abrí los ojos de golpe y me encontré con unos ojos demasiados familiares, su color era verde… pero ahora estaban mas oscuros de lo normal, él estaba conteniendo la respiración y yo respiraba agitadamente gracias al susto de haber despertado de esa manera.

Me encontraba sentada en el sofá con Edward encima de mí, sus lados a cada lado de mis hombros, recargados en el respaldo del sofá. No llevaba camisa, por lo que podía ver su perfecto abdomen, al final entreabrió los labios y pude oler su aliento… tuve una especie de deja vú cuando me azotó el olor a alcohol.

-No repliques nada… -dijo con voz alta, rompiendo el silencio que había en toda la casa- solo… solo déjame hacer lo que quiero, lo que deseo…

Tenía ganas de preguntarle de que mierda estaba hablando, pero no me dejo ni siquiera pensar en que palabras iba a decir (además de que la mente no me dejaba gracias a la cantidad de alcohol que había en mí) y atacó mis labios con los suyos.

Sus labios se movían de un modo apremiante contra los míos. Al principio me quede en estado de shock, pero cuando su lengua penetró mi boca solté el aire de golpe y uní mi lengua con la suya haciendo que me estremeciera de placer, todo mi cuerpo de calentó al instante. Podía sentir su desesperación cuando sus manos bajaron a mi desnuda cintura y enterró sus dedos en mi piel.

Rodeé su cuello con mis manos haciendo que se acercara más a mí. Estaba disfrutando de este beso, consiente o no consiente de lo que estaba haciendo. Él me miro a los ojos, con un brillo de deseo en sus ojos esta vez y bajó su boca hasta mi mandíbula y mi cuello, mordiendo y chupando toda la piel que estaba al alcance de su boca.

Yo cerré los ojos, disfrutando aun mas de eso y bajé mis manos por su espalda, encajando mis uñas en ella segura de que dejarían marca. Edward jadeo contra mi cuello haciendo que mi piel se pusiera como gallina.

-Edward… -gemí su nombre tan solo en un susurro, pero él lo mal interpretó y se detuvo, yo gruñí en protesta, no quería que se detuviera.

-Te dije que no replicaras nada…– gruñó, realmente enfadado, mordió fuertemente mi hombro desnudo y atacó mi boca de nuevo, pase mis manos por sus hebras del hermoso color bronce, tirando de el mientras jugaba con sus labios y lengua.

Ahora yo era a que estaba desesperada y no dejaba de gemir contra sus labios. Él llevo sus manos a mi espalda y con un movimiento experto desabrochó mi sostén y rápidamente me lo quitó, abarcando con sus perfectas manos mis pechos haciendo que mordiera fuertemente mi labio. Jugó con mis duros pezones, apretándolos con sus dedos y masajeándolos.

-eres mía… -gruño al momento en que sus labios bajaban hasta mis pechos – solo mía… - tomó uno de mis pezones entre sus dientes y mordió con fuerza haciendo que soltara un grito - ¿lo entiendes? – chupó y lamió con fuerza mientras que con sus otra mano bajaba por mi abdomen hasta tocar mis bragas con sus dedos.

Yo lo único que podía hacer era jadear intentando recuperar el aire, mis manos estaban en sus hombros, enterrando mis uñas en su piel.

-¡Mierda Bella! ¡Respóndeme! –volvió a gruñir y uno de sus dedos de deslizó hacia mi coño y comenzó a acariciarme – eres solo mía… ¿verdad?

Estaba tan perdida en el placer que mi voz no pudo salir, eso lo hizo enfurecer más y me penetró con uno de sus dedos, bombeando rápidamente. Los dedos de mis pies se retorcían por causa del placer, hasta que por fin tome el aire suficiente y asentí.

-Tuya… solo tuya –logré decir entre jadeos y lo sentí sonreír sobre mi piel. Maldito orgulloso.

Por fin quitó por completo mis bragas y volvió a acariciarme el coño con dos de sus dedos. Tome su cabeza entre mis manos y junte nuestras bocas besándolo con desesperación. Me di cuenta de que yo ya estaba completamente desnuda, y él aun tenia los pantalones puestos, eso me hizo gruñir.

Le rodeé la cintura con mis piernas, restregando mi coño en él. Se sentía tan malditamente bien, pero él aun estaba demasiado vestido.

-Tienes demasiada ropa… - baje mis manos hacia su pantalón y lo desabroche como pude sintiendo su enorme erección cuando logre bajar los pantalones junto con sus bóxers. No pude evitar que se me escapara el aire al ver enorme miembro que tenia ese hombre.

-¿te gusta lo que ves? –sonrió de forma orgullosa y volvió a meter tres de sus dedos en mi. Yo le respondí con un gemido.

-No, me gustaría sentirlo dentro de mi –dije jadeando. Con toda la fuerza que tuve, logré acostarlo en el sillón y yo me puse encima de él. Me miro con un brillo especial en sus ojos, que primero fueron desde mis piernas que se encontraban a cada lado de su cintura, deteniéndose en mis pechos, se relamió los labios y sentí como me mojaba más y mas. Me trague toda vergüenza que pudiera tener (aunque dudaba mucho que la tuviera en este momento) y tome su miembro, apresándolo con mi mano.

Estaba caliente y muy duro, me mordí el labio al momento que lo miraba a los ojos y deslizaba mi mano de arriba a bajo haciendo que él echara su cabeza hacia atrás. Esa era una imagen que difícilmente olvidaría.

-Mierda, Bella… -masculló por lo bajo y apretó sus puños. Puse un dedo en sus labios para que cerrara la boca.

-Hablas demasiado… -le fruncí el ceño y en ningún momento detuve mi mano a su alrededor. Ya no aguanté mas y de golpe me dejé caer sobre su miembro sintiendo como llenaba mi interior.

Cerré los ojos con fuerza, fui tomada por la cintura y sin tardarme demasiado comencé a saltar sobre él, muy rápido.

-Eres tan estrecha… - fijó su mirada en mis ojos- eres tan cálida –aumentó la velocidad haciendo que mis pechos saltaran de arriba a bajo.

-Edward… -gemí su nombre- ¡eres tan… enorme! Jodeme todo lo que quieras, cariño–grité un poco alto al momento que recargué mis palmas en su pecho, tomando resistencia.

En ese momento yo estaba en el cielo, sentía la gloria. El fuego en mi vientre me estaba quemando entera con cada embestida que Edward daba. Y como si no le fuera suficiente llevo sus manos a mis pechos apretándolos sin preocuparse en hacerme daño.

Pero eso a mi tampoco me importaba, eso me excitaba aun mas. Quería más.

-Mas fuerte… Edward… -rogué como una maldita perra- mas… rápido –rasguñé su pecho muy fuerte haciendo que gimiera de dolor. Y como buena persona el obedeció a lo que le dije, sus embestidas eran cada vez mas fuertes. Yo no pude aguantar más y tuve el mejor orgasmo de toda mi vida.

Me retorcí de placer apretándolo en mi interior sintiendo como mi abdomen se contraía. Sentí como él, segundos después se corría dentro de mi.

Mi corazón estaba palpitando demasiado rápido. Me dejé caer sobre su pecho con mi respiración agitada. Sus manos acariciaron mi espalda trazando figuras sin sentido.

-Eso fue… -comenzó a hablar y yo tape su boca con mi mano rápidamente.

-Cierra la boca –él se rió ante mi comentario y me apretó contra su pecho. No pude evitar cerrar mis ojos. El sueño volvía a cobrarme la noche. Lo último que sentí fue como era levantada del sillón con mucha facilidad… y después caí en una suave cama.

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.

.

Me desperté con un fuerte dolor de cabeza y… con los brazos de Edward rodeando mi cintura. Su pelo me estaba haciendo cosquillas en la barbilla, ya que él tenía su cabeza sobre mi pecho, y estaba roncando suavemente, con un sueño demasiado profundo.

Pude sentir claramente que ninguno de los dos estaba vestido y cerré los ojos con fuerza recordando todo lo que había pasado la noche anterior. Esto tendría grandes consecuencias, horribles consecuencias… ¿no? ¿Qué podía esperar yo de él?

Se movió volteando su rostro hacia a mi, pero aun dormía, su boca estaba entreabierta y su cabello mas desordenado que nunca, sus mejillas estaban levemente sonrojadas y respiraba pacíficamente.

¿Qué puedo pedirle? Sé que tengo derecho a pedirle muchas cosas, como mujer, como su mujer, como también dueña de las empresas que posee. ¿Qué puedo esperar de él? Solo era un hombre… muy orgulloso, cuando quería, era la persona mas divertida, la que era capaz de transmitirme una sonrisa, la persona a quien miraba a los ojos y que realmente me importaba. No estaba interesado en mi, y en el pasado lo mencionó varias veces. Pase de ser su amiga enamorada, a su esposa enamorada… pero en los dos papeles, yo tenía que ser la valiente. Saber a lo que me exponía, y sin embargo lo acepté.

Sin poder evitarlo acaricié su cabello, sedoso, suave, ondulado, y hermoso. Estudie sus facciones de nuevo, aunque ya la sabia de memoria, era… especial, diferente, y aunque él no quiera aceptarlo, era mío. Al menos legalmente.

Un fuerte estruendo me sobresaltó, haciendo que soltara de golpe el cabello de Edward y fijara mi vista en la puerta donde estaba Emmett parado en el marco mirándome con la boca muy abierta. Edward por suerte no se había despertado, así que le hice una seña con la mano de que guardara silencio.

Me miro extrañado y después miró a Edward con el ceño fruncido, apretó sus puños y cerró los ojos (supongo que conteniéndose de algo) y después los abrió para mirarme curioso. Se fijó en nuestras ropas tiradas en un rincón de la habitación.

-¿Qué carajo es esto, Bella? –dijo Emmett con su voz un poco pastosa. Al parecer se acababa de levantar. Observó el torso desnudo de Edward y después mis hombros desnudos. Por suerte yo estaba tapada hasta mis pechos y no se revelaba nada, pero no pude evitar sonrojarme.

-Oh vamos… no es como si tu nunca lo hubieras hecho –me encogí de hombros y volví a acariciar el pelo de Edward, que ahora tenia el ceño fruncido mientras dormía, poco a poco se relajó.

-Pero tú… y él… -balbuceo- eso no puede ser posible… es… raro. Creí que nunca dejarías que él sobrepasara los limites, de… ya sabes –se estaba trabando con las palabras- su relación nunca funcionó muy bien.

Emmett extrañamente podía mirar a través de mis ojos y ver mis pensamientos o algo así era lo que él decía. La primera vez que me vio me dijo que era: un libro abierto, pero que no era de manera pervertida. Siempre supo como me sentía respecto a todos. Es por eso que decidí hacerme amiga de él, para poder mantenerlo al margen de las cosas y que no soltara la boca para nada. Pero su hermosa personalidad me atrapó y termine amándolo como a un hermano mayor.

-Cosas como están suelen suceder algunas veces en la vida… -mascullé. Y estudió muy bien lo que dije así que frunció el ceño.

-¿Algunas veces?

Y entonces… el Emmett que muy bien conocía apreció y sonrió burlón.

-¿Cuándo fue la ultima vez? –movió las cejas y se sentó en el sofá negro de Edward que estaba junto a la cama.

-Fue ayer –bufé ante lo obvio. Me encantaba tomarle el pelo. Probablemente me hubiera sonrojado si alguna de las chicas o mis padres o incluso Esme me hubiera preguntado eso, pero con Emmett era diferente. El era mi Emmett – fue ayer en el sofá de la sala… y fue realmente bueno –moví las cejas haciendo que él riera.

Eché un vistazo a Edward, esperando a que no se despertara y por fuerte no lo hizo, su respiración seguía siendo acompasada. Tomé un pequeño cuaderno y se lo lance en la cabeza a Emmett.

-Cállate idiota… que va a despertar y no quiero que se arruine el momento aún –lo fulminé con la mirada hasta que se calmó. Me miró ladeando la cabeza.

-Te apuesto lo que quieras a que nada se va arruinar, a menos que despierte ahora y me vea aquí sentado –sonrió divertido – te eh extrañado mucho, sonrojitos –hizo un gracioso puchero- ¿Cuánto tiempo te quedarás? Hubiera aceptado ir al viaje, así no te aburrirías tanto.

-No sé… supongo que aun faltan algunos días –me encogí de hombros- Y no aceptaste ir porque no querías dejar a Rose… Cobarde –le enseñé la lengua y él sonrió.

-La carne es débil. Pero de una buena vez te voy avisando… regresando a Chicago serás mía por todo un día, ve preparando a Edward, Rosalie no se molestará así que podre llevarte a mi nuevo lugar favorito.

Alce una ceja mirándolo con curiosidad. ¿De que rayos estaba hablando ahora? No podía negar que la idea de salir con Emmett a divertirme como lo hacíamos antes me hacia sentir bien, feliz y ese tipo de emociones. Vamos, él era mi hermoso y gran oso. No le podía negar nada… aunque me haya hecho poner un traje de vaca el día del niño e ir a dar regalos a los hospitales. ¡No entendía que rayos tenía que ver la vaca con los niños! Sin embargo… les fasciné.

-De acuerdo… acepto la salida. Ahora lárgate que tengo que vestirme y salir a tomar alguna aspirina –cerré los ojos dejando caer mi cabeza en a almohada.

-Vaya… ¿te embriagaste? –me miró sorprendido. Me quedé callada- ¡TE EMBRIAGASTE! –grito y Edward pegó un salto, miro en mi dirección durante un largo tiempo, el tiempo suficiente para que Emmett saliera corriendo de la habitación. Edward volteo la mirada a la puerta confundido y me miró a mi, otra vez.

-¿Qué fue eso? – preguntó con voz ronca gracias al sueño, su mirada era inocente y no pude evitar sonreír, él, al instante me devolvió la sonrisa.

-Eso era… -tomé aire- era Emmett –hice una mueca recordando a mi amigo y estudié a Edward.

Al principió se quedo con cara de póker y después demostró que no le importaba y recostó de nuevo su cabeza en mi pecho jugando con mi mano.

-¿Y que quería? –preguntó como si quisiera saber que día era hoy.

-En realidad… no fue al grano… ya sabes, nos vio de esta manera y preguntó que era lo que pasaba –me encogí de hombros y él asintió, pensativo- después me dijo que en cuanto llegáramos a Chicago me robaría un día entero para llevarme a su nuevo lugar favorito –dije sonriendo.

-Ah bueno… aún no me ah pedido permiso a mi de eso así que eso no es seguro –dijo con un poco de humor en su voz.

-¿Y porqué debe de pedirlo? –Le di un golpe en la cabeza- vamos… me duele la cabeza, necesito una pastilla y comida – Intenté incorporarme pero no me dejo y me abrazó mas a él – Vamos Edward no seas vago… -le regañé- alguna de las chicas puede venir y no quiero explicar nada, si eso sucede te voy a golpear.

Lo pensó durante varios segundos hasta que me dio un casto beso y me soltó. Me levanté de la cama y sin pudor me dirigí a la maleta que estaba en el suelo, tome las únicas prendas que había traído, una toalla y me metí al baño. Edward se había vuelto a dormir.

Al salir de la ducha Edward seguía dormido, ¡maldito flojonazo! Fui por un vaso con agua al baño y se lo eché encima haciendo que se sentara de golpe.

-Así me sentí ayer cuando me despertaste –lo señalé con mi pequeño dedo- ahora mueve tu trasero y ve a ducharte, quiero llegar a mi casa.

-Esta también es tu casa –me recordó cuando buscaba su ropa.

-¡Pero yo quiero ir a Chicago! –Refunfuñé- Y deja de cuestionarme, necesitas una ducha –lo empuje hacia el baño y cerré la puerta detrás de él.

Me dediqué a arreglar la cama y a levantar la ropa sucia y limpiar un poco el polvo del lugar. Lo hice en poco tiempo, fue fácil, ya que el lugar no tenía demasiadas cosas. Después de todo, esta era la habitación del Edward adolescente. No había muchas cosas atractivas mas que montones de libros y videojuegos.

Al poco tiempo Edward salió vistiendo ropa casual, lo metió todo a la maleta y bajé a la cocina donde Rosalie y Emmett estaban preparando… la… ¿cena? –miré el reloj encima de la puerta; Ya eran mas de las siete de la tarde. Si que dormimos mucho…

Pero al parecer no éramos los únicos ya que Rosalie aun vestía una bata de baño y Emmett solo un pantalón casual, dejando su torso desnudo. Alice por otro lado…bueno, ella era Alice, siempre lucia bien, así que no sabía si había despertado recién o no. Jasper no se veía por ninguna parte y no me atreví a preguntar donde estaba.

-¡Bella! –Gritó Emmett y yo rodeé los ojos- ¿Cómo amaneciste, sonrojos? –Movió las cejas y le golpeé el brazo- ¿eso quiere decir que muy bien? ¿O muy... muuuuuuy bien? –me dió un leve codazo. Lo asesiné con la mirada.

Antes de que yo pudiera contestar llegó Edward y le quitó la rebanada de pan que estaba a punto de llevarse a la boca para comérsela él.

-Muy… muuuuuuy bien –respondió él, ganándose una mirada curiosa por parte de Rosalie, una sonrisa por parte de Alice y una mirada burlona acompañada de una carcajada de Emmett seguido de Edward.

¿Por qué estos dos idiotas tenían que ser hermanos? Los asesine con la mirada mientras ellos reían.

Eso dejo a Rosalie y Alice en shock, pero yo sabia su punto ¿desde cuando Edward y Emmett reían como los buenos hermanos que eran?

Finalmente servimos la cena y Jasper apareció vistiendo con unos jeans y una camisa azul que resaltaba sus ojos, se sentó junto a Alice. Y no sé porque Rosalie dejo que Emmett se sentara junto a Edward… esto no marcharía bien.

Iniciando con: la extraña crema de elote que Rosalie había preparado, esta iba acompañada con pan; solo había dos canastas de pan en la mesa, una para Rosalie, Jasper y Alice, y otra para mi, Edward y Emmett. Pero claro, Emmett tomo tres de los seis que había, yo uno y para Edward quedaron solo dos…

Miro a Emmett con los ojos entrecerrados, observando como devoraba los panes y cuando iba a terminar el segundo habló:

-¿Por qué tu tienes tres panes y yo solo dos? –Frunció el ceño- Son dos para cada persona –le golpeó la nuca- ¡perro! Debes dárselo a Bella, ahora –ordeno.

Claro, "a Bella", después pondría cara de perrito triste apunto de ser atropellado por un gran camión de Coca-cola y yo se lo daría. Ese era el plan.

Pero Emmett ya lo conocía así que se apresuro a negar con la cabeza y tomo de su crema. A continuación Edward le arrebató el pan de las manos advirtiéndole con la mirada de que no se acercara a él.

-¡Se justo Emmett! –me tendió el pan y yo rodé los ojos. Cuando estaba apunto de tomarlo, la gran mano de Emmett aparto la mía y agarró el pan haciendo que se partiera en dos y las migajas cayeran en diferentes lados, varios trozos cayeron en el cabello de Rosalie y mío.

Todo el mundo estaba observando eso, cuando miraron el pan echo pedazos lo dejaron y se asesinaron con la mirada.

-¡Mira lo que haz hecho! –Grito Edward- -¡Haz desperdiciado pan! ¡¿Sabes lo malo que es eso?

-Oh Edward… no me vengas con que ahora eres cuidador de comida –contradijo Emmett- si quieres puedes ir a donar comida a África a los niños desamparados.

-¡No seas idiota! –Edward pico la mejilla de Emmett con el tenedor dejándole marca.

-¡deja de maltratarme! –Lloriqueo Emmett- eres una mala persona –le metió una aceituna a la nariz.

Le dirigí una mirada de advertencia a Edward, él pareció entenderlo así que solo se saco la aceituna de la nariz y se dedico a terminar su plato.

Rosalie (claramente molesta) se levanto y retiro todos los platos de crema, estuvieran vacios o no, después, trajo el plato fuerte que consistía en costillas bañadas en salsa BBQ, las sirvió y dejó el suficiente pan delante de Edward y Emmett, haciendo que estos sonrieran divertidos y se dieran una mirada significativa.

Maldito hombres…

-Lo siento Rosalie… ya no quiero pan –Edward puso la cesta frente a ella.

-Amor… creo que tampoco yo… ya fue suficiente… -hizo los mismo que Edward y comenzaron a comer las costillas embarrándose las manos y la boca con las mejillas.

Jasper estaba mirando esto de alguna manera aturdido, se limitaba a comer poco a poco, y de vez en cuando le decía a Rosalie lo buena que estaba la comida, que ella gustosa aceptó los elogios. Alice miraba divertida a sus amigos, no pude evitar reír cuando Edward alzo la mirada y tenía todas sus mejillas llenas de salsa BBQ.

Alice rápido se levantó y fue por la cámara, les pidió a los hermanos que se juntaran y sonrieran. Se miraron entre si, y al mismo tiempo voltearon a la cámara sonriendo mostrando sus dientes con cerne atascada entre ellos y manchados de comida y pan.

La fotografía sin duda fue épica. Emmett pidió una foto de esas y Alice le prometió que así sería.

Pero sin que nadie se lo esperara, Emmett tomo el rostro de Edward entre sus manos sucias y le planto un beso en la boca.

-… -

Todo el mundo se quedó en silencio, Edward estaba que echaba humo por las orejas y quería estrangular a su hermano hasta poder matarlo. Y yo… solo atiné a reír a carcajadas, Edward me miro con fingido enfado y Emmett con una enorme sonrisa, Rosalie estaba realmente enfadad, Alice me mirada divertida y Jasper de una manera incrédula, pero yo no podía parar de reír.

-¿Qué Bella? ¿Quieres un beso tú también? –estiró los brazos hacia a mi y yo me levanté rápido alejándome de él.

-Que ni se te ocurra hacer semejante estupidez Emmett Cullen –lo fulminé con la mirada, tomé un cuchillo y lo apunté con él.

Pero Edward fue más rápido y embarro su plato aun con comida, en la cara de Emmett. Todo el mundo se volvió a quedar en silencio y yo volví a reír, rompiéndolo. Alice no paraba de tomar fotos. Las manchas cayeron en el rostro de Rosalie y en su cabello, y allí, todo dejo de tener gracia.

Deje de reírme. Edward soltó a Emmett y el plato. Emmett se limpio la cara pero no la miro. Alice se quedo seria y apago la cámara. Jasper miraba a Rosalie con cuidado.

-¡¿ES QUE USTEDES ESTAN IDIOTAS? ¡YA SON ADULTOS POR AMOR A DIOS! ¡COMPORTENSE COMO DEBE SER! ¡¿TANTO LES CUESTA? –gritó hasta ponerse roja. Se levantó y se fue de allí.

Cuando salió de la habitación Edward y Emmett comenzaron a reír. Yo simplemente sonreí al verlos.

-Ya basta chicos… será mejor que se vayan a duchar… otra vez… -Edward me miro asustado.

-¿Otra vez? ¿Y que ropa me voy a poner? ¡Esta era la única que tenia aquí! –Gritó escandalizado- no me obligues a bañarme de nuevo, Bella… por favor… todo menos bañarme… -se arrodilló y avanzó hasta a mi. Yo me alejé varios pasos. Estaba peligrosamente cerca- ¿tanto me odias? ¿Tanto es el odio que me tienes? ¿Por eso me mendas a bañar dos veces al día?

Edward se estaba comportando como un ridículo. Nunca en mi vida lo había visto así, pero este día quedaría grabado en la historia. Hoy: 29 de Agosto, Edward Cullen se comportaba como un niño pequeño berrinchudo.

Alice volvió a sacar la cámara y esta vez lo estaba grabando. Pero a Edward no le importo.

-Edward… deja de comportarte como niño chiquito, vas a limpiar todo el desastre que hiciste junto con Emmett –lo apunté- y te iras a bañar ¿haz entendido? –lo apunté a él y me miro con sus ojitos tristes.

-Pero…

-¡PERO NADA! –le grite, interrumpiendo y él hizo temblar su labio inferior- Edward… deja de hacer eso –le regañé, tome una servilleta y comencé a limpiarle el rostro bañado en salsa. Él sonrió ante eso y dejó que lo limpiara. Cuando terminé bese su mejilla y lo empujé hacia la mesa- comienza ahora.

Cuando me di la vuelta Emmett también estaba arrodillado y con el labio sobresaliendo.

-¿Y tu que quieres? –puse mis brazos en forma de jarra.

-Yo también quiero que me limpies así… -dijo como niño pequeño y yo no pude evitar reír, escuché la risa de Edward, Alice y hasta de Jasper. Tomé una servilleta y lo limpié también a él.

-¡Ya! ¡Anda! Tienes mucho trabajo por hacer –señalé detrás de mí y él negó con la cabeza- ¿Por qué no?

-Te faltó algo –dijo otra vez con el tono de niño pequeño y se estiro un poco hacia a mi.

-¿Qué me faltó? –me crucé de brazos. Estos hombres volverían loca a quien sea.

-A el lo besaste ¡y a mi no! –hizo un puchero y se cruzo de brazos también.

-¡Es porque a ti no te quiere! ¡Te aborrece! ¡Y dice que apestas a caca de perro! –dijo Edward detrás de mi, tratando de molestarlo… y Emmett fingió llorar escandalosamente y yo le enseñe el dedo a Edward causando su estruendosa risa.

-Ya… eres un ridículo Emmett –me agache solo un poco y bese sonoramente su mejilla- ahora… ¡PONTE A TRABAJAR! Antes de que tu mujer te arranque los huevos –me dirigí a las escaleras pero me volvieron a interrumpir.

-HEY! –Gritó Edward- ¿Por qué a Emmett le dice un beso con sonidito y a mí no? –me miró triste, con sus hombros caídos. Lo quería ahorcar.

Esa fue la gota que derramo el vaso –me volteé por completo a él, tomé una gran bocanada de aire y lo miré lo mas tranquila como pude- ¡metete tu beso con "sonidito" por donde quepa! Y deja de molestar. –Y me marche de allí.

Sin embargo me puse a buscar ropa para Edward en su viejo armario. Probablemente Edward haya crecido unos cuantos centímetros más y probablemente pesaba un poco más… pero algo debía de haber por aquí…

Al fin encontré una camiseta que podía "No! –Jimmy Protested" blanca con negro y un pantalón de deporte… era lo único que había y creo que se vería un poco… decente.

Media hora después estaba un Edward acostado en el sillón con la ropa que le di mientras jugaba videojuegos con Emmett y… Jasper. Extraño.

Parecía que Emmett se llevaba con él de maravillas y Jasper aprendió a aceptarlo, vamos, no le costó nada. Emmett era difícil de resistir. Besó a su hermano.

Edward era harina de otro costal, ni siquiera le dirigía una mirada y cuando lo hacía era con repulsión o porque estaba obligado a cruzar palabra. Extrañamente lo entendía, yo no era una de las personas que más socializaba con él, eran Rosalie, Emmett y Alice quienes lo hacia y él se sentía bien, cómodo y agradable, hasta que Edward estaba en la misma habitación que él. Se podía sentir claramente el odio. Sin embargo nadie ah tocado el tema.

Alice, Rosalie y yo, nos encontrábamos limpiando la casa entera. Sabíamos que Esme nos reprendería por eso, pero no podíamos hacer menos después de habérnosla prestado, aunque sus hijos estuvieran involucrados también.

El vuelo salía a las diez de la noche y para eso faltaba solo hora y media. Las maletas ya estaban en los autos y nosotras en la puerta con nuestros respectivos… abrigos, por que los malditos hombres seguían como estúpidos pegados al videojuego. Rosalie aun no se recuperaba de la extraña escena que hubo en la mesa. Seguía con humor de perro y… bueno, cuando Rosalie de podía de esa manera era mejor no molestarla. Pero estos chicos parecían no medir el peligro.

Alice y yo nos miramos algo nerviosas cuando Rosalie comenzó a golpear el suelo con su pie. El sonido era molestoso, pero me mantuve callada.

-Subiremos a los autos en menos de diez segundos, si en este tiempo no están aquí, se quedan sin dinero ni nada y ustedes se las arreglaran para irse a Chicago solos –dijo Rosalie con voz firme, mas sin embargo nadie le prestó atención.

-Cierra la boca Rose –masculló Edward. Eso hizo que Rosalie se pusiera de todos los colores hasta llegar al rojo. Se acercó donde estaba él. Intente seguirla por el bien de Edward pero Alice me detuvo. Se paró frente a él, tapándole la vista, le arrebató el mando y le pegó con el en la cabeza, muy, muy fuerte causando el grito de Edward y muchas, muchas maldiciones.

Rosalie se dirigió hacia donde estaba el videojuego y lo desconectó. Miro a Emmett, se acercó a él, lo tomó de la oreja y lo arrastró fuera de la casa, directo al auto. Lo metió al lado del copiloto y cerró muy fuerte la puerta. Miré como ella arrancaba el auto y se alejaba de allí.

-Esta mujer esta loca –se quejo Edward poniéndose a mi lado mientras sobaba su cabeza. Yo lo miré con odio y le di un golpe en el mismo lugar haciendo que chillara- ¿Qué rayos…?

-¡Es tu culpa! Y mueve ese trasero. Debemos irnos ya –le entregue la maleta y me metí al lado del copiloto.

Entonces caí en cuenta… solo teníamos dos autos, y Rosalie se había llevado uno, y quedábamos Alice, Edward, Jasper y yo… en un auto demasiado pequeño. Esto a Edward no le parecería nada bueno…

Y lo supe cuando se deslizó en el lado del conductor azotando la puerta tan o mas fuerte que Rosalie.

-¡Te recuerdo que el auto es alquilado! –bufé y lo miré mal. Él me regresó la mirada completamente enfadado.

-¡¿Y porque no pudieron alquilar ellos otro? –estaba que echaba fuego. Encendió el auto y yo solo me quede callada. Alice y Jasper entraron en los asientos traseros en completo silencio.

Entonces avanzamos dirigiéndonos hacia Seattle. Un camino de al menos una hora, seria demasiado largo…

No sé como, pero Alice encontró el control de la radio y puso un disco que ella traía en su bolso. La música era movida… y alguna que otra era empalagosa, de amor y eso a Edward lo estaba llevando al borde del enfado.

-Alice, deja la maldita radio en paz –gruñó él- ¡No necesitas música para cortar la maldita tensión que hay en el auto! –gritó mirando por el retrovisor.

-¡No me grites a mi Edward Cullen! –le gritó de vuelta haciendo que yo pegara un salto, peor no dije nada… volví a quedarme callada. La música estaba demasiado fuerte, cosa que nos estaba sacando de casillas a todos en el auto.

-Alice… creo que deberías bajarle un poco, no es buena idea que Edward conduzca enojado y peleando contigo por una estúpida música –lo gritó ya que si hablaba normalmente no se escucharía.

-¡No me digas que hacer a mi Jasper Whitlock! –gritó Alice de nuevo.

-¿Por qué no mejor cierras tu estúpida boca, Jasper? Todo seria machismo mejor –gritó Edward.

-¡Yo solo intentaba ayudar! –gritó Jasper.

-¡No insultes a Jasper! ¡Él solo trata de ayudar! –gritó Alice.

-¡¿Defiendes a la persona que acaba de gritarte y contra decirte? –Gritó Edward- ¿Qué clase de persona eres?

-¡Una persona de la que tu nunca serás capaz de comprender! ¡Porque no tienes ni una pizca de consideración y sentimientos! –gritó Alice mucho mas alto.

-¡Alice cállate de una buena vez! –Gritó Jasper- ¡Vamos a tener un accidente si seguimos de esa manera!

-¡No me calles a mi! –Gritó Alice- ¡Calla al estúpido de Edward!

-¡Deja de gritar! –Gritó Edward- ¡Y tú Jasper, deja de dar órdenes que solo vienes aquí de intruso!

Y así comenzó una absurda pelea…

Yo me estaba cansando, mi cabeza me dolía así que me limite a cerrar los ojos ignorando la conversación de gritos. Mi cabeza comenzaba a dolerme. Y solo escuchaba los gritos como un zumbido molestoso en mi oído.

Parecían niños pequeños. Ya eran maduros ¿Qué sentido tiene ponerse a gritar de esa manera? Edward me estaba decepcionando. Se supone que él era una persona que pensaba y media el peligro. Ahora se comportaba como un niño de dos años.

Así estuvieron al menos dos minutos, gritándose el uno con el otro, con la radio encendida a todo el volumen y haciendo gestos extraños con sus brazos.

Jasper era un psicólogo ¿no? ¿Por qué mierda estaba gritando el también? ¿No debería de tener un poco de razonamiento?

Abrí los ojos y una brillante luz quedo enfrente de nosotros.

Se escuchó la bocina del auto que se avecinaba a nosotros y entonces caí en cuenta… íbamos en sentido contrario… Mierda, estábamos en sentido contrario.

-¡Edward! –Grité fuertemente- muévete Edward… ¡vamos en sentido contrario! –él pareció reaccionar, y todo el mundo se quedó en silencio excepto por la radio.

Volteó el manubrio demasiado rápido.

Íbamos con demasiada velocidad que al momento de dar vuelta, las llantas chirriaron y el auto se fue de lado golpeando el otro auto y llevándoselo hacia el bosque, fuera de la carretera.

Todo pasó demasiado rápido y lo último que recuerdo es que sentí un fuerte golpe en la cabeza.


¿Que crees que suceda con Alice, Jasper, Edward y Bella? ¿Que es lo que viene ahora? ¿Bella en serio no estaba embarazada? ¿Esme la engañó con los resultados?

Si me envias reviews tendras la respuesta 8-) JAJAJA, es broma, si quieres enviarlos bien y sino... tambien :)

Gracias por leer :x