Los personajes aquí nombrados no me perteneces son de Stephane Berry y Alfredo Castelli y el grupo Marathon, que sería de gran agrado que remasterizaran esta serie es muy buena.

Les agradezco que sigan leyendo,

Espero que le guste este capítulo,

Bien nos vemos.

"Las sombras del pasado son aquellas que no queremos dejar ir, aquellos sentimientos y deseos que permanece al pasar de los tiempos, no hay peor maldición que cargar con tan terrible pena, solo la decisión de ser lo que eres y dejar atrás todo lo decidiste ser.

-Keia, espérame, -una niña de cabellera dorada y ojos castaños como la almendras seguía a su hermano mayor por un bosque frondoso- él se detuvo, el cargaba una calla de pescar y varias trampas,

-que lenta eres Eneida, ya veo por qué papá, no te lleva de caza- le dijo el chico, de cabello rojo fuerte, sus ojos eran similares a los de su hermanita,

-eres malo con migo Keia, - ella le saco la lengua,

-solo dijo que no te caería mal ser más rápida, no sabes cuando un animal feroz pueda darte caza, yo y papá no vamos a estar toda la vida, detrás de ti,- ella saco unas lagrimas tras analizar lo que su hermano decía,

-no digas eso, Oni-chan, no me dejes- ella se abrazo de niño lloraba desconsolada,

-Eneida,- el chico se conmovió con esa tristeza que en sus ojos,

-prométeme que me protegerás siempre- ella lo miro con esa mirada,

-Eneida, yo te quiero mucho, sabes que siempre te voy a proteger- él le dio un beso en la frente y después, la llevo en su espalda, para caminar más deprisa, los hermanos llegaron a un gran lago y estuvieron pescando toda la tarde, de regreso Eneida hiso un gran esfuerzo por tratar de alcanzas a su hermano, ella desde ese momento se propuso ser tan fuerte y valeroso como el."

Era un día lluvioso, en la ciudad de Torrington, una figura negra caminaba entre las sombras, observando a cada persona que cruza por aquellas avenidas mojadas, avía parejas, niños, mujer y barios hombres mayores también, pero a cada uno se le ignoraba, buscaba en cada rincón, al llegar a la escuela, la sombra se dividió en varias partes, que tomaron diferentes caminos, sin éxito aparente, un hombre corpulento trapeaba muy distraído el corredor, sin estudiantes, para él era mas sencillo su trabajo, el cavernícola sintió un aroma extraño, y se dirigió hasta donde el olor venia, pero al levantar la silla no encontró nada,

-Jaba estar alterado- se dijo,

Las sombras dejaron el lugar, y se evaporaron para llegar a lo más profundo de la tierra,

-sois unas criaturas muy útiles- la voz de un hombre resalto en la obscuridad,

-Eneida no me impedirás que tome las vidas de aquellas criaturas que tanto protegiste,- el hombre se levanto de una gran silla y con un toque de su mano a un caldero desapareció en la nada.

Martin observaba desde la ventana de su cuarto, por fin estaba en casa y aunque él no hubiese querido pasar la vacaciones ahí no tuvo opción, su madre o mejor dicho la mamá de Diana le tenia prisionero de su propio castillo a opinión de él, cada vez que él se enojaba con tan dulce mujer prefería no decirle madre, cosa que la ponía de mal humor así como a su hermanastra, no era que le divirtiera, pero lograba asar que cediera la mayor parte del tiempo, después de un rato de castigo el ponía sus ojos de cachorrito y lo perdonaba, pero esta vez era distinto, no estaban peleados en cierta forma por ave roto un jarrón o a ver rasurado la cabeza de su hermana, no él estaba postrado en cama y aunque la doctora le dijo que podía salir en periodos cortos cuando no insiera tanto calor, la adorada madre de Diana, prefería tenerlo encerrado, agradecía todos los cuidados que le daba pero él no era alguien que se quedara quieto, el ya avía estado en cama mucho tiempo, no quería seguir así, o al menos así de aburrido, Diana avía ido de compras al supermercado, y Jaba trabajaba todavía en Torrington, lapsos de aburrimiento.

-Martin- esa era su mamá, o la mujer que lo cuidaba, una mujer de cabello castaño y ojos grises, hermosa en todos sentidos,

-que ocurre, Celeste- ella se enojo un poco, su hijo podía ser igual de testarudo que su viejo padre,

-te traje sopa, o el indignado planea morirse de hambre- ella intento levantarle el ánimo, Martin no podía negarse, las tripas le rugían, el tubo que ceder al encanto de su madre, sonrió era única, no podía estar enojado con ella.

-perdóname, - ella asintió y puso la mesita des ayunadora en las piernas de su hijo,

-Cada día eres igualito a tu padre,- ella le dio un beso en la frente con cuidado de no lastimarlo,

-gracias- ella salió del cuarto, el probo la sopa, característico sabor a sopa de flor de calabaza, tenía un toque de queso, era una de las favoritas del chico,

Mientras Diana, cargaba con las pesadas bolsas de la verdura, tratando de caminar lo más deprisa que se pudiera, para ser dos cuadras de distancia a su casa sentía que avía caminado kilómetros, ella sabía que si Martin la acompañase el cargaría lo más pesado, ella casi nada,

-es definitivo, tendré que empezar a ser pesas,- se decía así misma, al llegar al filo de su jardín, dejo caer la bolsas y respiro un poco,

-Diana Lonbard, no dejes las verduras en el suelo, tráelas de inmediato- la chica puso cara de fastidio,

-si, mamá- ella prosiguió con su sufrimiento, en cuanto llego a la cocina por fin pudo respirar, dejo las cosas en la mesa,

-ayúdame a acomodarlas hija- le ordeno, Diana hiso un gesto, pero no lo noto su madre, prosiguió a guardar todo en su lugar, vacaciones para ella era más trabajo de verano, en fin se sintió feliz, recordó el día en el centro, el beso que se dio con Martin, ella miro a su madre, que es lo que opinarían sus padre respecto a eso, en cuanto termino subió a hablar con él,

-Martin Mistery tenemos que hablar- el rubio se sobresalto avía entrado de sorpresa, por suerte ya se avía terminado su sopa,

-¿Qué ocurre Di?- el chico, la miro con su único ojo disponible,

En el centro MOM encontró una anomalía cercana a las islas canario, en donde avía enviado con anterioridad a Marvin, pero su reporte fue totalmente normal, no encontró absolutamente nada,

-¿Qué demonios ocurre?- pregunto al viento, se levanto y prendió otro computador, el escáner formaba la misma circunferencia en toda la isla,

-Billy, prepara a todos los agentes disponibles algo se está aproximando, por aquellas islas, y no parece venir con buenas intenciones- ella hablo por el comunicador,

La movilización en el centro comenzó, agentes prepararon vehículos, naves y muchos llegaron a la oficina de MOM, se dividieron en grupos,

-escuadrón Alfa- los tres cruzaron por un portal,

-escuadrón Beta- MOM los nombraba y los tres sin más cruzaban el portal que ella abría,

-escuadrón Gama- sucedió lo mismo, pero para MOM lamentablemente el escuadros delta se encontraba fuera de servicio, su capitán como ella lo veía estaba herido, y apenas recuperándose,

-Billy tu yo y Marvin cubriremos al escudaron Delta, - Billy, se puso su traje de humano y asintió,

-¿es tan grave como imagino?,- pregunto Marvin, MOM se ahorro el comentario no sabía lo que estaba subiendo por aquella isla, pero sabía que para presentar tan potencia paranormal no debía ser nada bueno,

-mantengan los ojos abiertos, - ella tomo una de sus armas, y abrió el portal que los llevaría a su posición,

-andando-

En un lugar cerca de Venecia, se encontraba una chica de pelo rojo como la sangre y una piel que parecería de porcelana, sus ojos tenían un castaño digno de tal belleza,

-Sofía- le hablo una amiga,

-¿Qué ocurre? Prima- ella se acerco,

-caminas como endemoniada, trata de esperar a esta lenta tortuga- ellas hablaban español, solo que con ese asentó tradicional que caracterizaba a los italianos, la pelirroja subió la vista al cielo,

-¿te pasa algo Sofía?- ella volvió la mirada a su prima de cabellera castaña,

-nada solo que es un día, bastante caluroso- ella seco su frente,

-por eso debes ser mas paciente con tu prima,- ella sonrió,

-andando o llegaremos tarde con la tía- ellas se apuraron,

-Sofía, lo haces de nuevo, espérame- ella corrió hasta su prima.