Muy buenas a todos! Hoy también he cumplido! Como dije en el anterior capi, aquí tenéis el siguiente y ya estoy en marcha para el del domingo que sin duda intentaré tener listo ya. Me está encantando la parte que viene y espero que a vosotros también os guste.

Y nada más, disfrutad de la lectura!


Capítulo 9: Honor y amistad

- Desdentao, Misil de Plasma!- El grito de Hipo fue seguido por un rugido del Furia Nocturna al disparar. El disparo iba directo hacia el espadachín, pero este reaccionó a tiempo y lo evadió.

La joven estaba tumbada en el suelo y no parecía poder moverse, de modo que Hipo y Desdentao aterrizaron delante de ella para interponerse en el camino del espadachín. Este, tras reincorporarse del salto, se preparó para atacar a jinete y dragón, pero Hipo no lo veía. La voz de la muchacha le distrajo un instante justo.

- No! Este es mi combate, no intervengáis!- La chica estaba furiosa, parecía que más que salvar su vida la estaban poniendo en mayor peligro.

- Estás loca? Tú ves cómo te ha dejado? Si te enfrentas a él morirás seguro.- Hipo no alcanzaba a entender por qué ella se quejaba de que la ayudaran.

En ese instante, el espadachín se dispuso a cargar contra ellos. Desdentao disparó de nuevo, pero el atacante lo esquivó. Estaba a unos tres metros y parecía inevitable que resultaran heridos cuando una llamarada descendió del cielo. Frtijof estaba echando llamas por la boca con una potencia igual o superior a la de un Nadder Mortífero. De repente, estas envolvieron al espadachín y crearon una esfera alrededor de él. Una potente corriente de aire dispersó las llamas, mostrando al atacante indemne. No le había causado la más mínima quemadura. Fritjof descendió en picado contra él y garras y espada chocaron. El sonido del hueso contra el metal fue más espeluznante que el de dos aceros entrechocando. Pero Fritjof no perdió un segundo y la lanzó una cuchillada al vientre.

Un instante más tarde, la mano de Fritjof estaba cubierta de sangre. El híbrido se retiró, la sangre era suya, no de su enemigo. Tenía múltiples cortes por todo el puño, aunque eran poco profundos. El espadachín le fue a atacar cuando un rugido le hizo alzar la mirada. Una criatura alargada y de color azul se abalanzaba sobre él. Se movió extremadamente rápido otra vez y consiguió esquivar el golpe. Parecía que fuera imposible de herir. La criatura era esbelta y alargada, poseía cuatro patas sobre las que se alzaba, que culminaban en unos pies llenos de zarpas. El final de la cola y en la base del cuello poseía un pelaje de aspecto húmedo, como si agua brotara de él. De en medio de la cara y sobre los ojos sobresalían unos cuernos de color turquesa y disponía de una gran mandíbula, elementos que le otorgaban un aspecto fiero. Finalmente, sobre el lomo, unas alargadas espinas lo recubrían. Se colocó cerca de la joven y agachó la cabeza hacia ella. Un aura de majestuosidad envolvía a la criatura. Y de repente, la joven le habló.

- Me alegra que hayas llegado, Shalassa. Vamos, préstame tu fuerza y luchemos juntas contra el traidor.- La joven respiraba dificultosamente y le costó pronunciar esto.

La criatura pareció comprender y de repente un aura azul la envolvió, salió de ella y entró en la muchacha. Sorprendentemente, sus heridas empezaron a sanar y se incorporó como si nada. Blandió su fina y delgada espada y apuntó a su enemigo.

- Apartaos. Esta batalla no os concierne.- Se dirigió a Hipo, Desdentao y Fritjof.- Y ahora traidor, observa el poder de la justicia caer sobre ti.

- Hm. Eso ya lo veremos.- El extraño espadachín mostraba una confianza infundada.

Ambas espadas chocaron. Entonces Hipo se fijó en que sus filos eran iguales, excepto por el color y los grabados. Eran espadas ligeras, apenas podía seguir el movimiento del frenético combate. Estocadas y mandobles iban y volvían en ambas direcciones. Entonces la joven alzó su espada y de ella surgió un chorro de agua. El chorro se dirigió hacia el espadachín, quien lo esquivó. Sin embargo, en lugar de estrellarse contra el suelo la corriente dio la vuelta y se dirigió de nuevo hacia el espadachín, quien la cortó en dos. Para entonces, la joven ya había creado una esfera de agua que lanzó y atrapó a su enemigo. Le dejó encerrado y ella se dispuso a cargar contra él, pero el espadachín creó un tornado del filo de su espada y rompió la esfera. Amos volvieron a cruzar espadas sin que ninguno cediera. Cuando se separaron, el espadachín lanzó una corriente de aire contra el suelo que creó una pantalla de arena. En cuanto la joven la atravesó su enemigo ya había desaparecido.

- Maldito cobarde, ha huido de nuevo. Ya van cuatro con esta.- Envainó su espada y el mismo aura de antes salió de ella y volvió a la criatura- Cómo te encuentras Shalassa? Siento haberte preocupado, sé que no debería haberme lanzado a por él sin ti.- Se volvió para hablar con Hipo- No deberíais haber interrumpido. Jamás debéis entrometeros en un duelo entre samuráis. Supondría un deshonor para el vencedor.- Suspiró hondo y respiró un par de veces- Sin embargo, es innegable que habéis salvado mi vida. Lo mínimo es que os acoja como invitados y os dé cobijo. No parecéis ser de por aquí.- El tono de la chica mostraba más simpatía ahora.

- Efectivamente, venimos de una tierra lejana. Yo soy Hipo, el dragón que ves conmigo es Desdentao, se trata de un Furia Nocturna. Es muy dócil, no te preocupes por él. Y el que ves ahí detrás es Fritjof. Él es… es una larga historia.

- Un jinete de dragones de otra tierra. Es un honor conoceros. Mi nombre es Meiyo. Esta es Shalassa, mi Kirin. Es un dragón, como Desdentao, pero está muy por encima de él. Y ya que nos hemos presentado, permitidme guiaros hasta mi hogar.

La joven montó en su dragona, Shalassa y les guió. Al principio se mostró distante y reacia, pero al ver que no intentaban nada se acercó más a ellos. Sentía curiosidad por saber de dónde y por qué venían. Y a ellos les sucedía lo mismo.

- Bueno, contadme. De dónde venís?- Dijo Meiyo para romper el hielo.

- De una isla al oeste de aquí llamada Mema. Somos vikingos.- Reafirmó Hipo- Igual que tú dices ser "samurái".

- Vaya, hace años que no veíamos vikingos por estas tierras. Y samurái es el nombre que reciben los espadachines, maestros del combate, aquí. Pertenecemos a antiguas y honorables castas, representamos a nuestra familia y debemos dar lo mejor de nosotros para mantener el honor que con sus obras nuestros antepasados consiguieron.- Meiyo usaba mucho la palabra "honor" y eso irritaba tanto a Hipo como a Fritjof, quien permanecía más atrás callado.

- Ya veo. Y qué nombre recibe exactamente aquí?- Hipo sabía que en su mapa no había nombres, así que de paso esperaba poder completarlo un poco más.

- Estás en Raijingusan, la tierra donde nace el sol. Donde vivimos bajo la protección del Shinseina Kirin y en harmonía con los Kirin. Donde entrenamos y criamos tanto dragones como guerreros desde tiempos inmemoriales. El reino en el que agua y viento fluyen como uno solo.- Recitó orgullosa Meiyo

- Vaya, parece que vivís en una tierra impresionante. Pero, por qué necesitáis guerreros? Y qué dragones entrenáis aquí? Y que es todo eso del viento y el agua?- Hipo tenía una sensación similar a la primera vez que se encontró con Eret.

- Prometo explicarte todo sobre mi pueblo, si tú promete hacer lo mismo acerca del tuyo.- Meiyo sonaba seriosa.

- Lo prometo.- Dijo Hipo al instante.

- Bien. Hace mucho tiempo, en estas tierras convivían los reinos del Viento y el Agua. Eran dos reinos separados y cada uno poseía sus Kirin. Verás, aunque conocemos otras razas de dragones, en Raijingusan sólo habita la especie de los Kirin, los más sabios y poderosos de cuantos dragones existen. Son la encarnación del cielo y el océano, descendientes directos de las deidades que los habitan. Por eso desde siempre han sido capaces de comunicarse con nosotros a la par que dominar el elemento del cual proceden. Así, conseguimos empatizar con ellos. Con el tiempo, aprendimos mucho de ellos, como que a pesar de su inmenso poder son criaturas pacíficas por naturaleza. Por eso, cuando, presionados por el enemigo, se unieron los reinos del Viento y el Agua, se cruzaron por primera vez los Kirin del océano, como es Shalassa, y los del cielo. De ahí nació el primer Shinseina Kirin, que era la unión de ambos reinos. Él fue proclamado por los Kirin como su líder, pues era más sabio y poderoso que los demás. Un día, conoció a un sabio humano y sólo entonces se enlazó con él. Llamamos enlazarse al vínculo que une a un Kirin y a un humano, por llamarle de alguna manera es como casarse. Aunque es mucho más poderoso que eso. Finalmente, se estableció un pacto por medio del cual sólo los humanos que fueran considerados aptos podrían enlazarse a un Kirin, pues hay muchos más humanos y no todos poseen intenciones nobles. Además, se dijo que para preservar la paz los Kirin otorgarían su poder sobre el aire o el agua a los humanos a los que se enlazaran, dándonos así el poder para luchar y proteger el reino. Para decidir qué humanos eran dignos se creó un consejo de sabios, formado tanto por humanos como Kirin y que es dirigido por el Shinseina Kirin y su enlazado. Y así ha sido durante generaciones, pues en cada una tan sólo hay un Shinseina Kirin. Y desde que la guerra dura, tan sólo los mejores samurái, quienes están realmente preparados para la batalla, se les permite enlazarse. Por eso el sueño de todo samurái es poder enlazarse con el Shinseina Kirin o con un Kirin normal. Aunque sinceramente, yo no cambiaría a Shalassa por nadie.- Dijo al tiempo que rascaba bajo el cuello a su amiga.

- Impresionante. Si no te importa, luego quisiera hacer un dibujo de Shalassa. Me gusta tomar apuntes de todos los dragones que conozco. Por lo que dices ese Shinseina Kirin es el alfa de los Kirin.- Hipo ya estaba tomando apuntes de todo lo que Meiyo le había contado.

- El alfa?

- Así es como llamamos en Mema a los dragones que dirigen los nidos de dragones. Cada manada tiene a su alfa, quien los protege a todos. Desdentao también es un alfa.- El aludido sonrió a su manera orgulloso y se irguió un poco.

- Impresionante, un equivalente al Shinseina Kirin? Esto podría interesar al consejo. Pero bueno, aún tienes que contarme acerca de tú pueblo y de qué os trae aquí.

Hipo le contó entonces cómo en Mema se cazaban dragones hasta que él los convenció de hacer lo contrario, su batalla con la Muerte Roja y también la historia de Drago. Todo esto sorprendió y horrorizó a Meiyo a partes iguales.

- No me lo puedo creer. Gente que mata dragones? O peor aún, alguien que los esclaviza? Qué clase de bestia haría eso? Los dragones son buenos y sólo quieren convivir en paz. Y no solo hablo de los Kirin!- Meiyo respiró hondo y se recuperó- Sin embargo, es impresionante lo que cuentas Hipo. Tampoco sabía que los alfa, como les llamáis, pudieran ser crueles. Pero lo que más me impresiona es cómo les cambiaste a todos hacia el lado correcto.

- Bueno, no lo hice solo. Desdentao estuvo allí para ayudar. Y también mis amigos, quienes fueron los primeros en confiar en mí.

- Ya veo. Y ahora dime, Maestro de Dragones,- Fritjof había hecho algunas puntualizaciones y Meiyo se reía de ello poniendo tono burlesco al decir ese título, algo que hacía reír a Hipo más que irritarle- qué es lo que os trae hasta estas tierras tan lejanas?

E incansable, Hipo le contó la historia de Fritjof, dado que el híbrido no quería, y su búsqueda de una forma para liberarlo de su maldición. Meiyo escuchó atentamente, pensando para sus adentros en algo. Por fin llegaron al hogar de Meiyo. Se trataba de una mansión enorme, con unos jardines aún más grandes que desembocaban en un también enorme lago, donde vivía Shalassa. La casa con todo era unas dos veces el salón principal de Mema. Al parecer, la familia de Meiyo era, como no, honorable y poderosa, lo que le permitía tener acceso a esa casa. Meiyo les presentó a unas criadas y se despidió hasta más tarde. Hipo, Desdentao y Fritjof fueron guiados a sus habitaciones. Hipo dormía en una con espacio adicional para Desdentao, la que se usaba para invitados con Kirin.

Unas horas más tarde, Hipo ya había apuntado casi toda la historia de Meiyo en su diario y había pedido leer algunos libros. Al parecer los Kirin mostraban afinidad con el agua y el viento, dependiendo de la raza, pero no podían escupir fuego como sí hacían los que él conocía. Además, aunque los Kirin del océano no podían volar sí que eran la criatura acuática más veloz y ágil conocida. Toda esa información se mostraba ante Hipo de forma vertiginosa, apenas podía absorber todo lo que leía. Cuando acabó con su lectura salió a pasear por los jardines con Desdentao. Entonces, Meiyo les hizo llamar. Reunidos en el salón principal, Meiyo les ofreció asiento y les pidió que escucharan una propuesta que tenía que hacerles.

- Me has dicho Hipo que buscáis una forma de liberar a Fritjof de su maldición. Bien, puede que conozca una manera. Sé que el Shinseina Kirin tiene la capacidad de ver en las almas de los hombres, por eso puede elegir a los enlazados. Se dice que aquellos con un corazón puro pueden tener a un Kirin, pero que si lo prefieren pueden elegir cambiarlo por un favor divino. Haremos lo siguiente: dado que hasta ahora no he podido, si me ayudáis a atrapar al traidor con el que nos hemos cruzado antes os llevaré ante el Shinseina Kirin y su enlazado. Sin embargo, os aviso que su decisión de salvar a Fritjof o no no depende de mí, pero sin duda si me habéis ayudado a atrapar a un traidor vuestras posibilidades aumentan mucho. Y bien, que elegís?- Concluyó Meiyo con un tono ligeramente más suplicante de lo que pretendía. Odiaba admitirlo, pero necesitaba ayuda.

- Con atrapar te refieres a…

- Matar. Sí. Es un traidor que ha matado a muchos, entre ellos al señor al que juró proteger. Ha puesto en peligro al país y está obstaculizando una guerra que no podemos permitirnos perder. El Shinseina Kirin y su elegido, tras mucho meditar, han creído que lo mejor para proteger a nuestra gente es matarlo.- Meiyo no parecía contenta de tener que admitir la decisión que sus líderes habían tomado, pero no podía mentirles.

- Y se te encargó a ti hacerlo?

- No, yo lo elegí.

- Qué dices, Fritjof? A mí me parece que no nos queda opción.- Hipo se giró hacia su callado compañero.

- Por una vez, comparto tu opinión. Si queremos que me libre de la maldición debemos ayudarla, no queda otra.- Definitivamente algo había cambiado en Fritjof para que de repente sí quisiera cooperar.

- En ese caso aceptáis?- Preguntó finalmente Meiyo.

- Si.- Dijeron ambos al unísono.

- Bien. Por hoy descansad, mañana empezaremos su búsqueda. Antes de eso, Hipo, querrías reunirte conmigo en mi habitación para hablar más sobre dragones? Lo que cuentas es muy interesante y podría interesar al Shinseina Kirin.

- Por supuesto. Además, tengo algunas dudas sobre ciertas cosas que he leído acerca de los Kirin. Si pudieras aclarármelas.

- Descuida, lo haré encantada. Pero por favor, antes comed algo.- Meiyo sin embargo se levantó, se inclinó un poco y se retiró. Quién hubiera dicho que una joven tan bella pudiera ser samurái y además dueña de esa mansión.

Hipo y Fritjof comieron en silencio y rápido, como siempre. Al acabar, Hipo pidió pescado para Desdentao pero se alegró de saber que ya se lo habían servido. Al ir a su habitación, Hipo no encontró a Desdentao, pero al preguntar supo que había ido a ver a Shalassa al algo, aún y sin saber nada. De ese modo, el vikingo se dirigió a la habitación de la samurái para disfrutar de la charla. Se la encontró en la terraza que daba al lago, riendo fuertemente. Al acercarse, vio a Desdentao nadar con Shalassa. Era todo un espectáculo, pues no paraba de chapotear y salpicar. Hipo se acercó y también empezó a reírse y se sentó al lado de Meiyo.

Ella le contó que Shalassa había trabado amistar rápidamente con Desdentao y había decidido enseñarle a nadar. Hipo le dijo acerca de los dragones que él sabía que podían nadar, pero que jamás había visto a uno no acuático hacerlo. Y así empezó una larga charla sobre dragones entre ambos, que se prolongó durante horas. Ambos disfrutaban compartiendo información y aventuras del pasado. Pero ambos tenían en su mente una pregunta que llevaban largo tiempo esperando formular.

- Verás, es que… quería preguntarte acerca de esa tal Astrid de la que tanto hablas, Hipo.- Éste se quedó callado unos segundos y Meiyo añadió- Si no te sientes incómodo, claro.

- No, no pasa nada. Ella es mi esposa. La amo con locura, pero estoy preocupada por ella. Se fue a buscar a alguien de su pasado y hace una semana y media que no sé de ella.- Hipo entero encarnaba al dolor al hablar de ese tema.

- Vaya, cuánto lo siento. No debería haber preguntado.

- Tranquila. Y ya que lo has hecho, déjame a mí preguntarte por esos tales Takeshi y Dassō.

- Eran mis hermanos.

- Vaya, puedo preguntar por ellos?

- Digamos por ahora que ambos están muertos. Te contaré más detalles si necesitas saberlos en el futuro.- El tono tajante de Meiyo hizo que Hipo decidiera no preguntar más- Deberías ir a descansar. Ya que Desdentao y Fritjof pueden volar me gustaría que ayudarais a patrullar en busca de ese traidor. Y mañana por la mañana os daré la información que necesitéis saber.- Hipo asintió y cuando se estaba levantado Meiyo le agarró del brazo- Y muchas gracias por salvarme la vida Hipo.

- Faltaría más, no podría dejar a nadie inocente morir ante mis ojos.

Hipo se despidió, inclinándose como Meiyo antes, y llamó a Desdentao para irse. En la habitación, Hipo se desvistió y se tumbó en la cama. Realmente echaba de menos a Astrid. Y en el fondo de su corazón deseaba que nada le hubiera ocurrido.


Y hasta una línea más arriba el capítulo! Quiero decir varias cosas: la primera es que no todos los nombres que aparecen se volverán a usar o no se usarán con demasiada frecuencia; la segunda es que sí, los protagonistas aprenden los nombres instantáneamente, son unos genios. No, pero realmente no me apetece fingir que se equivocan, ya que es una tontería y además eso me haría escribir más lento y ralentizar la trama. Lo siento para los que no les guste esto pero realmente no voy a perder el tiempo con tonterías como esa.

Y ya, todo eso quería aclarar! Muchas gracias a todos por el apoyo, realmente os lo agradezco. Nada más, nos leemos pronto!