La Señora Nakazawa estaba preocupada, Sanae había llegado muy tarde y apenas los había saludado y se fue directamente a su cuarto, la notaron diferente, ya no estaba triste y tenía un brillo especial en su mirada.

Y ahora eran casi las 9 y aun no se despertaba, muy raro en ella, pues siempre había sido una persona madrugadora, hábito que se volvió mas frecuente al entrar a la Facultad de Medicina.

Cuando se dirigía al cuarto de su hija para despertarla sonó el timbre, grande fue su sorpresa al ver el camión de la florería, traían un encargo para Sanae, se quedo pasmada al ver como uno a uno los trabajadores iban dejando arreglos de rosas en su casa, uno tras otro como si no tuviera fin, como si se tratara de un sombrero de magia.

Subió corriendo las escaleras, entró al cuarto de su hija sin avisar, Sanae no tuvo tiempo de molestarse con ella por la intromisión pues le dijo lo que estaba pasando. Sanae no mostró ninguna sorpresa, por el contrario, se limitó a sonreírle a su asombrada madre. La señora Nakazawa sabía que Sanae no tenía ningún pretendiente serio, estuvo saliendo con ese chico, Kenji, pero hacia tiempo que ella no lo mencionaba, así que no tenía ni idea de quien le enviaba a su hija tal cantidad de flores y eso la estaba matando.

El chofer le hizo entrega del arreglo más grande, llevaba una tarjeta, la leyó, no podían ser de nadie más:

"Cien veces mas hermosa que cien ramos de rosas"

Te amo

Tsubasa Ozora

Se regresó a su habitación "no tienes nada que compartir con la clase" gritó la señora Nakazawa

La joven continuó sin escuchar las quejas de su madre por no darle ninguna explicación, pero como quería que la escuchara, si solo pensaba en su amor.

No tocaron el tema en el almuerzo, las miradas inquisidoras de sus padres y su nueva situación sentimental le quitaron el apetito, apenas tocó la comida y se escapó con la excusa de la cita con el abogado. Pero ella no sabía que sus padres tendrían también una reunión muy importante e inesperada.

No transcurrieron ni 15 minutos desde que Sanae salió de su casa cuando volvió a sonar el timbre, la señora Nakazawa esperaba que no fueran mas flores, ya habían convertido su casa en un jardín, grande fue su sorpresa al ver que era Tsubasa Ozora, había sido amigo de su hija durante la primaria y secundaria, sabia que Sanae había estado enamorada de él y como sufrió cuando se fue a cumplir su sueño, pero ahora que estaba frente a él las cosas empezaban a tener sentido.

"Buenos días señora Nakazawa" saludó nervioso

"Buenos días Tsubasa, que gusto volver a verte después de tanto tiempo" dijo sincera, "si vienes a buscar a Sanae, me temo que salió a una reunión".

"Lo sé señora, es con usted y con su esposo con quien deseo hablar".

"Oh, vaya, creo que las cosas empiezan a tomar sentido"

Le indicó el camino hacia la sala

"Pasa, disculpa el desorden, pero algún loco envió esta obscena cantidad de flores"

Tsubasa estaba rojo como un tomate y colocó su mano detrás de su nuca, como solía hacerlo cuando estaba nervioso

La mirada inquisidora de la señora lo hacía sudar "pero creo que eso también lo sabes, ¿o me equivoco?"

Gracias a Dios que la llegada de Daisuke Nakazawa lo salvó… por el momento.

"¡Muchacho!" dijo un entusiasmado Daisuke, dándole un abrazo y alborotándole el cabello "¿Que gusto volver a verte, cómo has estado? ¿Que dice Barcelona? ¿Viniste por lo de las eliminatorias para mundial? Tenemos mucha fe en ustedes, si vienes a buscar a Sanae, lo lamento pero no está, pero siéntate, platiquemos un rato".

"Por Dios santo Daisuke, no dejas ni respirar a Tsubasa"

"Jajajaja, lo siento muchacho, es que me dio mucho gusto verte después de tanto tiempo"

"E… espero que no se le quite el entusiasmo después de que platiquemos" murmuró pero no pasó desapercibido

"¿Eh?"

"Ya le informé que Sanae salió, pero es con nosotros con quien quiere hablar"

"¿En serio? ¿Ocurre algo hijo?"

"No… bueno si… es que, en realidad no se como empezar"

"Vamos hijo, no mordemos, ¿acaso le comieron la lengua los ratones al Capitán del Japón?"

Respiró hondo, se armó de valor y por fin habló "Se preguntaran que hago aquí"

Ambos asintieron

"Tenemos toda una vida de ser vecinos y nunca vine a visitar"

"Si venias algunas veces, a hacer tareas"

"Bueno sí, pero ahora es diferente; es cierto que regresé para jugar la copa del mundo, pero mi principal razón para volver no fue esa, sino, por asuntos que dejé pendientes al irme".

"¿Y que serán esos asuntos?" Daisuke Nakazawa preguntó

"Me fui a conseguir uno de mis sueños, pero el motivo por el que quería convertirme en el mejor jugador del mundo no es solo por que fuera mi meta, o por mi amor al fútbol, sino por algo más importante, por mi verdadera razón de existir, mi verdadero amor, su hija Sanae".