Capítulo No.9
Nuestra cama extrañaba el movimiento
-Ahhhhh…Shao…-Fue lo único que su voz quebrante pudo pronunciar tras escuchar aquellas palabras envueltas en un manto de calor y deseo.
Hacía tanto que sus manos no recorrían por esa piel tersa y suave, bastante tiempo había pasado para su incesante lengua que no mojaba su sequedad con la humedad de ella, que tortura fue para Shaoran pasar esas noches acompañado de una terrible soledad que no lo dejaba solo, mientras ella, la única mujer que supo instalarse en su piel, alma y corazón dormía envuelta de otras sabanas que no eran las suyas, cuantas noches en velas pasó, cuantas veces contuvo su resistencia para no levantarse e ir por ella, todo había sido una martirio, la deseaba con un fervor descomunal, incapaz de saciarse con tan solo una vez, con tan solo una noche.
Apartó su mano derecha que estuvo entretenida oprimiendo el trasero de la castaña, para llevarla hasta el mentón de ella, y elevar su mirada para que lo viese a los ojos, al encontrarse, y verla así, tan apasionada, con los cabellos alborotados, las mejillas encendidas y los labios entre abiertos, e hinchados por los besos que le proporcionaba, era hermosa, amaba cada línea de su cuerpo, todo lo que le pertenecía lo amaba, todo lo que tocaba, y tenerla así, como siempre había querido, era conocer la gloria en un goce infinito. Ambas respiraciones eran agitadas, si seguían de esa manera Shaoran terminaría antes de tiempo, y no quería, debía controlarse para así poder los dos sobrepasar el punto máximo de la locura y la pasión. Quería hacerle el amor lentamente.
Sakura se mostraba algo impaciente, desesperada, como si fuera su primera vez, ese pensamiento fue un corte circuito en ella, no era la primera vez que hacía el amor con él, llevaba siete años de matrimonio con aquel hombre y él mismo le había mostrado una noche cada uno de los lugares donde se poseían, debía conocerlo, saber sus puntos débiles, pero le apenaba no recordarlos, aún así en sus manos tiene la oportunidad de conocerlo, de descubrir esos puntos que vuelven sensible de dureza su virilidad. Bajó la mirada y sus ojos se abrieron más de la impresión al ver aquel bulto enorme entre su entrepierna, se mordió los labios y suspiró, sus manos, que estaban acariciando la ancha espalda de Shaoran descendieron por su espinal y se posaron en las caderas de él, hasta sentir la tela del bóxer y comenzó a quitárselos, poco a poco fue descubriendo una cubierta de rizos, tal cosa hizo que Sakura se pusiera de rodillas, con frenesís dejó los bóxer debajo de los tobillos de él, olvidó como respirar al ver el órgano del castaño y tuvo un suspiro largo al tratar de calcular el tamaño con el cual fue bendecido. Shaoran sonrió con picardía al ver el rostro de admiración de ella. El colocó ambas manos contra la pared y cerró los ojos para luego decir.
-Haz lo que se te plazca, seré tuyo….
El rostro de la esmeralda se tiñó de un rojo intenso, más porque pudo percibir una oleada de sensaciones que nunca pensó alguna vez que sentiría, imaginarse que tendría el cuerpo de Shaoran en sus manos, que podría tocarlo y hacer con él lo que se le antojara, y miles de imágenes corrieron en su mente, dándole una idea de lo que haría, con tan solo pensarlo la sangre subió a sus mejillas y en sus piernas sintió una corriente imparable.
La bañare era grande y de forma ovalada, así que ninguno de los dos tenía dificultad alguna, ella de rodillas y él frente a ella. Sakura dejó a un lado el pudor y la inocencia para comenzar un ritual erótico de besos y caricias. Comenzó depositando en cada una de las rodillas de él besos suaves y pastosos, mientras sus manos acariciaban la parte de atrás de sus muslos. Subió lentamente por el muslo izquierdo de él dibujando con su lengua una línea recta, al llegar casi al final de esté lo mordió deliberadamente, haciendo que él arqueara hacía atrás su espalda y posara sus manos entre los cabellos castaños de Sakura y la masajeara. Entonces a través de esto pudo saber cuanto él lo disfrutaba y decidió jugar un poco con él.
Tomó entre sus manos el miembro de su esposo, al cual le suministró fricción, al principio era lento, sin presura alguna, la cual fue aumentando al tiempo que Shaoran se excitaba más.
-Ohhhhh….ohh-la voz de Shaoran era más ronca con cada roce, Sakura levantó un poco la mirada para ver el rostro delicioso de él, aún llevaba los ojos cerrados, su lengua acariciaba sus labios constantemente y se mordía el labio inferior por igual manera, y su pecho subía y bajaba rápidamente por lo agitado que estaba.
Ella abandonó lo que sus manos estaban haciendo y unos ojos ámbar se abrieron de la impresión, no le gustaba que hubiera detenido, pero desvió esa idea al comprobar que ella tenía más cosas preparadas a través de aquella mirada seductora y sin recato. Su virilidad había aumentado, aún no había llegado a lo máximo y eso la estremeció, al pensar que le faltaba por crecer. Acercó sus labios a la punta de su miembro y sopló con suavidad sobre el, esto a Shaoran hizo que se le escapara de la garganta un fuerte gemido, todo el cuerpo de él estaba en calor, y su corazón latía con mayor impulso y la sangre le quemaba por dentro. En el mismo lugar donde sopló lo besó varias veces, en una de las ocasiones lo introdujo, solo la parte superior, y lo mordió, tal acto la divirtió y a él lo estremeció, en la punta trazó círculos con su lengua, como tenía las manos desocupadas las puso en el trasero de él, acariciándolo y mientras ella misma se excitaba con lo que hacía, las nalgas de él recibieron algunas clavadas de uñas y apretones.
Cuando él llegaba ya a una inevitable explosión, ella se puso de pie y al besarlo dejo que él mismo supiera su propio sabor. Se abrazó a su cuello y él la apretó más por la cintura haciendo que se acercaran. Ella mordió el labio de Shaoran con locura y ambos acariciaban sus lenguas, una con la otra, él tenía más ganas de chupar aquellos labios carmín y así lo hizo, los chupaba y los lamía sin cesar, sacando desde el vientre de Sakura gemidos y suspiros indomables. Se despejó de ella al darse cuenta que son humanos y necesitan respirar para sobrevivir, le besó las mejillas y la frente para luego abrazarla, besarle el cuello, con la lengua lo hizo suyo, y sin poder evitarlo permaneció un rato en ese lugar forrándolo de pequeños chupones.
Ella ahora le daba la espalda a los grifos y el frente a ella, con sus manos Shaoran abrió la llave para llenar la bañera, tanto la del agua fría como caliente y con una pequeña palanquita le obstruyó el paso al agua para que no se saliera por el desagüe. Sintió como sus pies eran mojados por el agua tipia que descendía por el grifo.
-Ya tomé un baño-le decía Sakura al oído y mordía su lóbulo.
-Yo quiero bañarte, ahora… quiero hacer….yo lo que me plazca-dijo él mientras se sentaba en la bañera y le extendía la mano, para que ella la tomara y se sentará dándole la espalda. Lo hizo sin preámbulos.
Al sentarse ella sintió el miembro de él aún erecto y suspiró por aquella sensación. El jabón en líquido estaba detrás de él y lo tomó, y esparció un poco por el cuerpo de ella, empezando por los hombros, la división entre sus pechos, su vientre, hasta sus muslos. Con las manos comenzó a masajear sus hombros y por la fricción se hacía más espuma debido al jabón.
-La esponja esta ahí-dijo ella algo atontada disfrutando del masaje.
-Mujer…quiero hacerlo con las manos, es lo que yo quiero-sentenció el ambarino con una dureza que excitó a Sakura.
Al bajar de los hombros sus manos siguieron el recorrido de los brazos de ella, acariciándolos, al llegar a las manos de ella, introdujo sus dedos y las apretó con suavidad, al tiempo que las levantaba, a distancia apreció la unión de ambas, admirando aquella mano rustica que sujetaba a otra más suave y delicada, tan distintas, pero para él estando juntas era solo perfección, así quería pasar el resto de su vida, junta a ella, la única mujer que ha amado, la única mujer que quiere ver al despertar. La abrazó de súbito y aspiró el aroma de sus cabellos.
Dejó las manos de ella para posarlas sobre sus pechos, los oprimió y los estrujó, las piernas de Sakura se movían agitadas, como demostración de tanto que le gustaba lo que él hacía, con las puntas de sus los dedos estiraba los pezones ya endurecidos de ella, y también los pellizcaba de forma traviesa. La mano derecha de él siguió jugando con el pezón de ella del mismo lado, y la otra acariciaba con suavidad su vientre. Las manos de Sakura se encontraban inquietas sin tener que hacer, las colocó en la cabeza de Shaoran acariciando los rebeldes cabellos de este, su respiración se agitaba cada vez más. Aún más cuando sintió los dedos de él acariciando con suavidad su clítoris. Gimió constantemente y él también.
Ella se mordía el labio con fuerza a tal punto de casi sangrar al no saber que hacer con tanta fogosidad dentro de ella, los dedos de él se movían con agilidad en aquella zona ya húmeda de su propio ser. Antes de que el agua llegara a los muslos de ella, Sakura como estaba delante del grifo lo cerró, desviando un poco a Shaoran de lo que hacía, y con la voz como un ronroneo le dijo:
-Si el agua me cubre no me sentirás, y no será tan excitante-el mordió el lóbulo de ella y le susurró al oído.
-Y es lo que quiero, sentirte, toda mía…
Aún con sus dedos en la zona de ella los movió presionando más para que hubiera más fricción, ella arqueó la espalda y dejó escarpar el calor de su sangre por sus labios, al sentir como dos de los dedos de él se introducían en ella. El suavizó el movimiento, haciendo círculos dentro.
-Ahhhhh…Dios…no aguanto….-gritó ella.
-Sin apresuramiento mi cerezo…
Al sacar ambos dedos ya mojados de la humedad de Sakura, acarició su vientre con sus yemas subiendo con delicadeza hasta sus pechos, para apretarlos nuevamente. Al terminar con aquellas caricias el se puso de pie después que ella lo hizo. Ya de frentes ella lo besó dándole a entender sus ansias de ser poseída y amada. El abrió el grifo de la ducha y dejó que el agua le quitara la espuma que ella tenía sobre su cuerpo, mojados los dos, salieron de la bañera. Shaoran la tomó entre sus brazos, pasando una de sus manos detrás de las rodillas de ella y la otra en su espalda, mientras ella se sujetaba por el cuello de él. Chorreando agua sobre el suelo caminaron hasta la cama, donde el la depositó con sumo cuidado, ella giró boca abajo, él estaba a su lado y retiró de su espalda los cabellos húmedos de ella, con sus dedos rozaba su piel, bajando y subiendo con sutileza, llegó hasta el final de su espalda donde la besó, y mordió varias veces sus caderas, sus labios descendieron hasta el trasero de ella, él lo mimó y le otorgó muestras de cariños apasionados, recibió varios mordiscos, no podía evitarlo.
Las manos de Sakura apretaban las sabanas, las caricias de Shaoran la elevaban al cielo, dejándola conocer el paraíso, no podía creer que había durado tanto para que aquellas manos la tocaran de esa forma, estaba envuelta en un éxtasis delicioso, gozaba el movimiento ágil de las manos de Shaoran, mordió su labio inferior al percibir como la mano de él, a pesar de estar de espaldas se introducía a su zona erógena, proporcionándole golpes suaves con su dedo entre sus labios mayores, aún su otra mano rozaba con la piel de ella.
Poco después de terminar la giró y se colocó encima de ella, se acercó a sus labios para besarla desesperadamente, penetrando su lengua en su boca, alimentándose del dulce néctar que ella le da a través de sus besos. Bajó por su cuello para luego posar sus labios en el pecho derecho de ella, mientras el otro recibía presiones de su mano. Lamió con desenfreno el pezón, y lo absorbió varias veces, hasta que a ella le dolía y gritó por eso. Las manos de Sakura se posaron el los hombros de él y lo apartó un poco, para levantarse y quedar a horcajadas encima de él. Con su mano izquierda se apartó de lado el cabello y descendió un poco para que estos rozaran el rostro de Shaoran. Con ambas manos masajeó el fornido pecho de su esposo, y bajó los labios hasta el pezón de él para vengarse de lo que él le había hecho. No pensó tratarlo con dulzura, sin dudarlo lo mordió y hacía todo tipo de figuras alrededor de él con su lengua, supo que era una de las zonas sensibles de Shaoran al sentir como su virilidad crecía más, no podía dejar que las cosas terminaran tan rápida, pero primero haría presencia su maldad.
Movió sus caderas lentamente de un lado a otro, luego en círculos y por último en línea recta, hacía arriba y hacía abajo, Shaoran tenía las manos sobre las caderas de ella ejerciendo más presión.
-Me encantas….hazlo…-decía él tras dejar escapar un ronco gemido.
Ella sonrió, eso era lo que deseaba, que el quisiera en ese mismo momento, se apartó de él quedando frente a la cama y mirándolo divertido.
-Eres cruel…-dijo él-pero eso me excita más.
Se incorporó y la tomó de un brazo jalándolo hacía él, estaban de frente, de rodillas en la cama, él con la punta de la lengua dibujó los labios de ella, para luego depositar un beso suave, ella le besó la punta de la nariz, con sus manos tomando el rostro de él, luego, las mejillas y por último sus ojos, para luego dejar a escasos centímetros sus labios entreabierto frente a los de él, permanecieron así por varios segundos, hasta que él atacó con furor, arrancándole de la piel extensos suspiros.
La dejó sobre la cama sin dejarla de besar, los besos descendieron hasta su vientre, donde él, con ambas manos abrió las piernas de ella e introdujo su rostro dentro de su zona, si creyó haber experimentado el placer con los dedos de él en esa parte, su lengua la hacía explotar sin compasión, sin importarle que sus gritos pudieran oírse a mil leguas. Sakura tapó su rostro con sus manos, y luego apretó las sabanas, con tal fuerza que pensaba que moriría allí mismo.
La lengua de Shaoran retozaba con su zona más sensible, él sintió como ella expedía aquel líquido que era un comprobante de lo bien que lo estaba pasando, en una chupó esa zona, e introdujo la punta de la lengua dentro de ella. Sakura experimentaba en ese momento un orgasmo que le aceleraba el puso y la estaba volviendo loca, estaba desesperada porque Shaoran se adentrara en su interior, pero saboreaba la rica sensación que experimentaba con esa forma de hacer el amor.
-Ohhhhh…Shaoran…ohh-oírla decir su nombre, su voz cubierta por aquel orgasmo le proporcionaba a él su propio éxtasis. Subió sus labios a los de ella y así besarla, ella en ese momento descubrió su propio sabor, como el lo había hecho anteriormente.
-¿Lista?-preguntó en él en una voz que ya casi no reconocía por lo ronco que estaba. Claro que estaba lista para él, ya lo deseaba, de manera urgente. No habló, pues ya no sabía como articular palabras, solo asintió con un movimiento de cabeza y un extraño sonido que provenía de su garganta.
Ya sus piernas entrelazadas, y ambos acomodados, su virilidad comenzó a buscar el orificio de ella, al encontrarlo, y ella sentirlo así, tan endurecido, exclamó por la boca de él, y lo abrazó por el cuello para acercarlo y así como él le haría el amor, quería que su lengua hiciera lo mismo con su boca. Entonces con un movimiento ágil y oportuno el lo introdujo en la cavidad de ella, tal cosa provocó que ella le mordiera el labio a Shaoran, al inicio él se movía con lentitud, hasta que el deseo de los dos aumentó y aceleró el ritmo para que su miembro sintiera más fricción y ella por igual, lo sacaba y entraba, nunca lo sacaba por completo, solo por la mitad. Y en ningún momento dejo de besarla, apretándola con sus brazos.
En cada momento las envestidas se volvía más feroces y enloquecidas, los dos sobrepasando el punto máximo de la pasión y la locura. La cama estaba en movimiento, con la misma fuerza que ellos. La embistió una vez más, y por fin pudo dejar en ella el deseó y su amor, y ella sintió como él se deshacía dentro suyo, y ella se sorprendió de que ambos a penas estaban en medio camino, cuando por nueva vez el empezó con aquellos movimientos circulares para volver embestir, él pudo alcanzar el punto G de ella, siempre lo hacía, y ella el de él, ambos explotaron un éxtasis embriagado de una locura desenfrenada, mientras ella se arqueaba debajo de su cuerpo, los dos disfrutaron de un orgasmo que les duró minutos, muy largos, y el no se cansaba de sentirla, hacerle el amor las veces que fueran, hasta que los dos quedaron extasiados, el tumbado sobre ella, aún si sacar su miembro del interior de Sakura, y ella disfrutaba que estuviese ahí dentro.
La respiración de Shaoran golpeaba el cuello de ella, se pusieron de lado, aún con las piernas entrelazadas, para abrazarse mejor, ella rozaba las yemas de sus dedos con la piel sudada de él, y Shaoran hacía lo mismo. Se miraban a los ojos, no había palabras para describir lo que ambos sentían, dentro de Sakura recorrió un estremecimiento especial, al momento que el la besó pausadamente y con suavidad, fue un beso húmedo de amor, de puro amor. Entonces ella supo el porque su corazón quería salirse de su pecho, y el porque deseaba estar así con él todas las noches, y lo expresó en solo dos palabras.
-Te amo…-dijo en susurro.
Shaoran sonrió, pues hacía tres meses que no escuchaba decirle de esa manera, desde el día del accidente ella no se lo decía, y le complació escucharlo de tal forma que sonrió aún más cuando sintió como su virilidad se endurecía nuevamente y ella disfrutó de eso moviendo sus caderas.
Volvieron hacer el amor, con más movimientos, haciendo que la cama los ejecutara de la misma manera. Sin duda alguna aquella cama había extrañado el movimiento.
OOOO
El apartamento donde vivían ahora era del tamaño justo para ambos, se encontraba en quinto piso de un edificio del centro de la ciudad, con tan solo entrar te sentías en casa, las paredes pintadas de amarillo claro, con un tapiz de flores primaverales en la parte superior de ellas, en las paredes colgaban algunos cuadros pequeños, dos de ellos con un paisaje y el otro con un florero. El comedor quedaba cerca de la cocina, los muebles en la sala junto con el estante donde estaba el televisor y el equipo de música, las ventanas decoradas con cortinas de color crema, al fondo estaban las habitaciones, tres y el baño. Tenía un balcón que daba a la vista el parque, el cual, por ser primavera, relucía con árboles de cerezo. Les encantaba su nuevo hogar y más porque estaban en la compañía del otro.
Era lunes y estaba cansada al llegar a la casa del trabajo, tenía pensado ya lo que haría de cena, y mientras introducía la llave en el picaporte analizaba mentalmente los ingredientes que necesitaría y recordando que tendría que comprar algunos o hacer otra cosa. Al entrar la sorprendió que la mesa estuviera puesta y encima algunos recipientes que expedían un delicioso aroma.
Depositó en el mueble sus cosas, y buscó en la cocina a Eriol, el cual no lo veía, se adentró a su habitación y no estaba, volvía al comedor cuando sintió que unas manos cubrían su cintura, giró despacio y colocó sus brazos alrededor de su cuello para besarlo dulcemente.
-Llegaste temprano hoy-comentó ella soltándolo y dirigiéndose hacia la mesa tomándolo de la mano.
-No tuve muchos pacientes está tarde-ambos tomaron asiento en la mesa quedando frente a frente.-así como se sobraba el tiempo hice la cena.
-Todo huele muy bien, ¿tiene el antiácido cerca?-preguntó ella riendo con suavidad.
-¿Dudas de mis conocimientos gourmet?-preguntó poniéndose una mano en el pecho, como si aquella pregunta lo hubiera afectado.
-Lasaña…mmmm…lo pruebo y luego te digo-se sirvió una porción de lasaña y llevó un pequeño bocado a su boca, el cual saboreo gustosa, no podía negarlo, estaba delicioso.-está muy bueno-dijo tapándose la boca con una servilleta.
-Hoy cenaremos comida-decía mientras se servía una porción. Ella lo miró con el ceño fruncido.
-¿Qué insinúas?-cenaron tranquilamente, hablando de ves en cuando sobre cosas triviales, como el trabajo, después de terminar Tomoyo se dispuso a fregar los platos mientras él veía televisión.
Al terminar se recostó junto a él en el sofá, ella de espaldas a él, Eriol pasaba los canales sin importancia, y Tomoyo lo observaba, admirando cada una de sus facciones, había un pequeña arruga entre ambas cejas que al fruncir el ceño se denotaba más, su cabello recién cortado con aquellos mechones azulados, algunos daban a parar a su frente, los lentes en ese momento no los llevaba puesto, así que podía ver aquellos ojos azules y penetrantes sin ningún obstáculo. Dio la vuelta para estar frente a él, se acomodó mejor y subió un poco el rostro para besarlo. Sentía como correspondía al percibir sus manos acariciando su espalda por encima de la blusa, sus labios eran suaves y apetecibles.
Ágilmente el giró para quedar encima y penetró su mano por debajo de la blusa para sentir mejor el tacto de su mano con el pecho de ella. Tomoyo comenzó a desabotonar los botones de la camisa blanca de él, de forma apresurada, la tuvo que dejar de besar para poder quitarse la camisa y quitarle a ella cualquier prenda, él se bajó el pantalón y el calzoncillo hasta las rodillas y le remangó la falda a la amatista y con los dientes descendió la braga de ella, dejándola descansar en alguna parte de la sala, tal cosa excitó a Tomoyo, aquello sería algo rápido, pero placentero, más tarde tendría tiempo para degustarlo como era debido, pero lo necesitaba dentro, urgentemente.
Volvió a besarla y con movimientos apresurados se adentró en su cavidad, y manifestó aquel deseo incontrolable que siempre había sentido por ella. Tomoyo movía las caderas para sentirlo más y así llegar a un orgasmo que dejo salir tras varios gemidos, al igual que él.
Tumbados en el sofá, respirando agitadamente, ella jugando con los cabellos de él, y Eriol acariciando la pierna derecha de ella y descansando su cabeza en el pecho de ella. Sonreía mientras la miraba y se sintió satisfecho al comprobar lo que podría traer aquel acto, porque nunca la veía tomar la píldora y él nunca se protegía, ¿para qué? Si tener un hijo con Tomoyo aumentaría la felicidad que siente.
-¿Qué pasa?-preguntó al verlo tan pensativo.
-Quiero casarme contigo-le dijo, la amatista se ablandó ante aquella declaración, no había duda que ella deseaba lo mismo.-deseo llevarte al altar, construir una familia contigo-aquello último hizo desaparecer su sonrisa de forma inmediata, ¿cómo no lo había pensado? Era claro que el quería tener hijos, un linaje.
-Estamos bien los dos-dijo sin sonreír y con la mirada perdida en la televisión.
-Imagínate-decía mientras se incorporaba y quedaba a horcajadas encima de ella, él descendió un poco y continuó-ahora mismo podría estar en tu vientre-y empezó a proporcionarle besos y caricias.
Tomoyo se pasó una de las manos por el rostro para luego morder el labio inferior de manera preocupada.
-No trato de darte falsas esperanza-dijo.
"No consto de esperanza"-pensó Tomoyo controlando desde su interior el impulso de llorar. Apartó a Eriol para poder levantarse y arreglar su falda, el la observaba desde el sofá sentado, aún sin ponerse el pantalón ni el calzoncillo, ella tomó del suelo su blusa y la braga y sin decir nada se dirigió al baño.
Entró y se metió a la ducha con urgencia para desahogarse en un llanto doloroso, tenía que decirle, pero aquello mataría sus ilusiones, aunque no hacerlo solamente las aumentaría, se sentó en la bañera y dejó que el agua golpeara su piel, y las lagrimas se camuflaran con ella, aquello que llevaba guardado le carcomía el corazón y la despedazaba, debía contárselo, no podía esperar más tiempo.
Sino hubiera sido tan estúpida, y hubiera permanecido al lado de él siempre, las cosas podrían ser diferentes, pero ya no marcha atrás, en esta vida no existes los "hubiera".
Flash Back
Eriol acaba de leer uno de sus libros favoritos, y lo dejó sobre la mesita de noche, estaba dispuesto a dormir cuando escuchó el timbre de la puerta sonar constantemente. Como dormía desnudo se puso el pantalón de un pijama que había comprado para no usar.
-Ya voy-gritó al desesperarse con aquel sonido, no sabía quien podía ser, eran la una de la mañana, vio por el agujero de la puerta a una temblorosa amatista que el conocía muy bien.
Después que ella se puso de novia con el tal Shuju casi ni la veía, rara vez conversaba con ella por teléfono, entre ellos se había creado una distancia invisible. Al abrir la puerta Tomoyo se abalanzó a él, abrazándolo, el no resistió y la abrazó, la amaba, siempre la había amado, pero para ella él solo era un amigo. La apartó un poco para ver su rostro, los ojos amatistas estaban envueltos en melancolía al igual que rojos por tanto llorar, las mejillas húmedas del llanto y los labios le temblaban.
-¿Qué pasó?-preguntó con un tono muy preocupado, la llevó hasta el sillón donde ambos se sentaron, ella no soltaba las manos de él.
-Habla-le exigió, pero no decía nada, volvió a sollozar y ocultó su rostro en sus manos con los codos apoyado en sus piernas. Eriol pasó su brazo derecho por la espalda de ella para brindarle un poco de consuelo.
-El…-fue lo único que pudo decir con la voz quebrante.
Una rabia incontrolable nubló la mente de Eriol, acaso…
-¿Qué hizo ese estúpido? Dime, ¿acaso te ha maltratado? Te juro que…-decía mientras la furia lo poseía y apretaba sus puños.
Ella negó con la cabeza, el nudo en su garganta no la dejaba hablar. Levantó su mirada para mirarlo y abrazarse a él otra vez.
-Te necesito Eriol…no se qué hacer…-sollozó-¿puedo quedarme esta noche?
Eriol no respondió, solo se dispuso a llevarla a la habitación, allí la dejo en la cama, y la arropó con sus sabanas. El se dirigió al sofá donde había estado con ella con dos almohadas y una sabana, allí se acomodó lo mejor que pudo. No podía dormir, solo pensaba en ella, no le había querido contar lo que paso, pero si descubría que aquel sujeto la había maltratado no estaba dispuesto a quedarse con los brazos cruzados, aún así razonó un poco, ella no tenía ninguna marca de que fuera golpeada, quizás se trataba de algo emocional, pero que las cicatrices de su dolor no se manifestarán por fuera no significaba que no haría nada.
-Eriol…-escuchó su voz y la vio parada de frente del sofá-acompáñame ¿si?
¿Qué quería decir con eso? No lo pensó dos veces y caminó hacía ella, Tomoyo lo tomó de la mano y se acostó en la cama junto a él, quedando de frente, abrazándolo.
-Gracias-decía la amatista mientras posaba sus manos en el desnudo y fornido pecho de él.
-¿Gracias por qué?
-Por no preguntar y dejarme quedarme aquí, por aguantarme siempre, por quererme-nuevas lágrimas amenazaban con la huida.- ¿podrías abrazarme más fuerte?
El así lo hizo, y comenzó a depositar besos en su frente, los cuales ella aceptó como una muestra de cariño, ella lo besaba también en las mejillas, hasta que ambos se detuvieron y se miraron fijamente, ella sin dudarlo lo besó en los labios, fue una muestra amistosa, nada más, pero él lo tomó como una invitación. Suavizó el movimiento de sus labios creando una ola de calor entre los dos cuerpos, a Tomoyo no le importó que él estuviera inyectándole al momento pasión, necesitaba consuelo, sin importar cual fuera, así que ella misma se dejó llevar.
Sus besos descendieron hacia sus pechos, los cuales descubrió tras quitarle la blusa negra que llevaba puesta, sus labios caminaban sin presuras por su piel blanca, hasta llegar a su vientre, cuando ella sintió esa caricia un nudo se hizo en su garganta, cuanto deseaba llorar, y le dio rienda suelta dejando que las lagrimas salieran y corrieran por sus ya sonrosadas mejillas, Eriol no se daba cuenta que Tomoyo lloraba en silencio porque estaba muy entretenido quitándole el pantalón, cualquier tela que le pudiera estorbar. De su boca salió un ronco gemido al sentir el tacto de la piel de la amatista en su entrepierna, quería gritar a viva voz que amaba a aquella mujer a la cual le hacía el amor.
Ya desnudos se entrelazaron y cada uno se adentró al cuerpo del otro, uno por amor, otro por despecho, pero ambos envueltos en una pasión desenfrenada, llegaron al clímax tras varias caricias y envestidas por parte de él. Eriol le había entregado todo, sabiendo que quizás no era lo mejor, porque a pesar de que no la tuviera como pareja tenía su amistad, pero ya estaba aquel lazo tras experimentar un orgasmo que le quemó la piel y el alma.
Tomoyo se levantó de la cama para ir al baño cuando faltaban pocas horas para el alba, sentir lo que sintió en los brazos de él la hacía más culpable, pues no se arrepentía, quizás nunca lo haría, pero debía dar la cara a lo que se avecinaba, y aunque no lo deseaba debía arreglar las cosas con Shuju, no tenía salida. Tomó sus cosas y antes de salir del departamento con nuevas lágrimas humedeciendo sus mejillas lo observó por un instante y depositó un rápido beso en sus labios. Vio como Eriol se retorcía y decía su nombre en un susurro.
-Tomoyo…
No podía soportarlo más, así que se marchó sin mirar hacía atrás, con el alma hecha pedazos y el corazón envenenado. Eriol despertó pocas minutos después de ella irse, trató de comunicarse pero no dio con ella en ningún lado, ni siquiera Sakura tenía noticias de ella. Solo tres días después pudo verla de lejos, vestida de blanco tomada del brazo por el mismo sujeto por el cual había llorado, pocas personas la rodeaban, sintió rabia al saber que Sakura le había mentido sobre su paradero, ya era tarde, estaba casada, unida a un patán que no la amaba ni un poco como la amaba él.
Fin del Flash Back
Al salir del baño con una toalla cubriéndole el cuerpo, fue de inmediato hacía su habitación, allí estaba Eriol, recostado al espaldar de la cama leyendo una revista de medicina, y Tomoyo una vez más sintió aquella punzada que le decía siempre lo mismo y ella no lo negaba.
"Sino me hubiera marchado, las cosas serían diferentes…"-pensó, mientras se ponía una bata para dormir, se acurrucó al lado de él, y recordó con tristeza que los hubiera no existen.
OOOO
-Buen día-saludó el doctor Hiraguizawa con una amable sonrisa a una de sus pacientes, una castaña de ojos esmeralda.
-Hola Eriol-ella se acercó a él para abrazarlo y luego sentarse en la silla.
Aquella mañana Sakura tenía cita con su doctor, para otro de los chequeos que debía hacerse, esta vez Shaoran no la había podido acompañar, ya que estaba en una junta muy importante con su cuñado y sus futuros socios, el cual lo ayudaría a sacar de la crisis en que está la compañía.
-Dime ¿cómo te has sentido estos últimos días? ¿Alguna novedad?-preguntaba Eriol de forma cotidiana.
-No, nada, y tampoco he tenido nuevos recuerdos-se lamentó.
-Eso déjaselo al tiempo, comparando las últimas radiografías con las que te acabamos de hacer has progresado notablemente, el mesencéfalo, como puedes ver aquí-decía mientras señalaba con su dedo índice el cerebro medio que se veía en la imagen-no tiene ningún daño, mejoraste perfectamente.
A Sakura el corazón le dio un vuelco de alegría, ya estaba mejorada completamente, pero una duda la invadió.
-Pero… ¿por qué sigo sin recordar?-preguntó con un hilo de voz.
-Eso ya no está en mis manos, no puedo hacer nada respecto a eso, así como pudiste recordar algunas cosas, con el tiempo terminarás de recordar-Eriol que había estado de pie mientras le mostraba la radiografía, se sentó detrás de su escritorio algo cansado.
-¿Cómo de cuánto tiempo estamos hablando?-los ojos de Sakura comenzaron a cristalizarse.
-Meses…quizás a…
-¿Hay alguna posibilidad de que no recuerde nada más?-quería estar clara con todo aquello, que le dijeran la verdad.
Para Eriol no era nada fácil, a parte de ser su paciente Sakura era ante todo su amiga.
-El canal central ha disminuido su potencia, y eso puede demorar mucho más que tus recuerdos vuelvan-contestó con una mirada seria y dolida.
-¿Podría pasar el resto de mi vida sin recordar lo que me hace falta?-ya su voz se quebrantaba y ligeras gotas se deslizaron desde sus mejillas y murieron en sus labios. Eriol no hablaba-¡Contéstame!-le exigió.
-Es una posibilidad-dijo sin evitar sentir una aflicción en el corazón.
Sakura se levantó temblorosa y sin despedirse salió del lugar, Eriol no la detuvo, sabía a través de su mirada que necesitaba estar sola.
Caminó sin rumbo alguno por las aceras de la ciudad, observando a la gente pasar, las manos no le dejaban de temblar y en su pecho podía percibir como el dolor la carcomía por dentro. Tomó asiento en uno de los bancos de la plaza, donde no lo pudo controlar más y dejó que las lágrimas trataran de consolarla. Lloró largamente mientras solo una imagen llegaba a su mente. Lloró sin cesar, aún estando sentada en el taxi siguió llorando. El taxista la miraba con pena desde el retrovisor, pero no decía nada, por más que dijera nada podía hacerla sentir mejor.
Cuando se desmonto del taxi vio el carro de Shaoran estacionado frente a la casa, con pasos lentos fue hasta la puerta y con miedo giró el picaporte y se adentró a la casa. La imagen que estuvo divagando en su mente la observó materializada en la cocina, vestido con su camisa blanca, con las mangas arremangadas y la corbata aflojada, y pantalón negro y sus zapatos del mismo color de punta. Aunque no lo recordara y aunque no lo pudiera recordar, lo amaba con todas sus fuerzas, no sabía si más o menos que antes, quizás nunca lo sabría, pero estaba segura que lo que sentía por el hombre que tenía en frente era mayor que el mismo universo, no le cabía en su corazón, pero luchaba por tenerlo ahí, porque nunca se había sentido tan dichosa.
Kiba bajó por las escaleras y corrió hacía ella para abrazarla, cuando este se hubo separado de ella, Shaoran se acercó y le tomó ambas manos en las cuales depositó algunos besos. Sakura no retuvo las lágrimas que amenazaban por salir.
-¿Por qué lloras?-preguntó mientras le limpiaba las lágrimas con un pañuelo que había sacado del bolsillo de su pantalón.-mi cerezo en flor…ven…
Y acortó cualquier distancia impertinente que había entre los dos, Sakura se aferró a él como si de ello dependiera su vida, mientras él la sujetaba por la cintura, le besó los labios, los cuales aún estaban salados, Sakura le mordió el labio y él adentró su lengua, donde luchó con la de ella, la esmeralda se preguntaba si él sería feliz, aunque no lo recordase, pero desvió aquellos pensamientos al sentir que con cada roce de sus labios se avecinaba una tormenta en su vientre. Poco después se separaron al escuchar a Kiba decir que tenía hambre.
-¿Estás mejor?-le preguntó mientras la guiaba hacía la mesa donde ya la comida estaba servida. Ella solo afirmó con un movimiento de cabeza, pensaba que si hablaba las lágrimas brotarían nuevamente.
OOOO
Aquel día Eriol había salido tarde del consultorio, todavía pensaba en Sakura, debía hablarle, la llamaría cuando llegara a casa. Se desvió un poco del camino al recordar que Tomoyo le había comunicado que necesitaban comprar algunas cosas como leche, frutas y carne. Se detuvo en un semáforo rojo, giró su mirada hacía un cementerio que le quedaba al lado, creyó haber visto mal, pero no podía confundirla, acababa de ver a su amatista entrar en aquel cementerio.
Escuchó algunas bocinas cuando el semáforo cambio a verde, debes de dirigirse hacia el súper mercado, dobló hacia la derecha para encontrar un estacionamiento, al hacerlo bajó del carro y siguió los pasos de Tomoyo sin que está se diera cuenta.
La observó de lejos, estaba vestida completamente de negro, llevaba puesta una falda negra, un poco más por debajo de las rodillas y una chaqueta le cubría la figura, ella se arrodilló frente a una pequeña lápida, como estaba lejos no pudo leer la inscripción, solo pudo ver cuando Tomoyo dejó su ofrenda al lado de la lápida, la cual era un carrito de color azul, supo que lloraba al ver como sus hombros temblaban. Tardó algunos minutos antes de ponerse de pie, sin saber por qué no dejó que lo viese, se escondió tras un enorme tronco y después, cuando ella se alejó, fue hacía la lápida y allí pudo leer su inscripción.
Hyun Soo
1998-1998
"Nunca mis brazos fueron tu cuna, pero siempre te amé"
Continuará…
Nota de la autora: ¿Qué ha pasado aquí? Tan bien que empezó, y termina tan triste... ¿De que se arrepiente la amatista? Cada vez más interesante. Por fin estos castaños pudieron saciar aquel fuego, por mí y pueden seguir. ¿Es qué acaso Sakura nunca recordará a Shaoran?
No tengo mucho que decir esta vez, espero que les haya gustado este capítulo lleno de "movimientos", lágrimas y más tristeza. Poco a poco Tomoyo va sacando su pasado, descubriremos que fue lo que hizo que se fuera aquella madrugada sin decirle nada, y a quien pertenece el nombre de Hyun Soo.
Muchas gracias por aguantarme siempre, por leer mi fic y dejarme sus comentarios. Se que el final de este capítulo es algo triste, pero veremos si los hago sonreír o llorar más en el próximo. Cuídense y nos leeremos en otra ocasión.
Espero con ansias sus Reviews.
