Nota de la autora: a partir de este capitulo, llegaran personajes de mi invención. Todos los que han participado en la historia hasta ahora salieron de la maravillosa imaginación de Stephenie Meyer
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CAPITULO 9
Las Lesvrey
Esa noche nos quedamos en el hotel, para que Jacob y Nessie pudieran dormir, mientras Edward y yo urdíamos planes acerca de nuestro próximo destino.
Peter nos había entregado una nota, con solo el nombre de una carretera y un kilómetro de la misma.
-Tenemos que ir, Edward. Peter asegura que lo más probable es que nos ayuden. No nos podemos dar el lujo de perder un posible guerrero.
-Pero Peter también dijo que eran algo salvajes y peligrosos. ¿Y si voy yo solo?- al ver la cara de pocos amigos que hice, agregó- Jacob me acompañará, no se perdería esto por nada.
-No, Edward- le dije tajantemente- En todo caso iremos tu y yo. No voy a exponer ni a mi hija ni a Jake, no creo que fueran muy bien recibidos.
Y para eso Edward ya no tenía objeción.
De modo que después de varias protestas por parte de Jake y Nessie, mi marido y yo nos dirigimos al estacionamiento del hotel. Cuando me subí en el asiento del copiloto de la pick up, no pude reprimir una pequeña sonrisa.
-Ay, Bella. Con esta cafetera nos tardaremos muchísimo. La bendita carretera esta a unas dos horas de aquí, yendo en un auto normal. Con esto nos tardaremos tres.- protestó Edward
-Deja ya de rezongar, y ponte a conducir de una buena vez, a menos que prefieras que maneje yo.
-Así nos tardaríamos cuatro - masculló en voz muy baja, como si no quisiera que yo lo oyera. Le dirigí una mirada envenenada mientras salía del estacionamiento y se ponía en marcha.
-¿De verdad la detestas tanto?- le pregunté a Edward alegremente, después de que lo vi poner por quinta vez una mueca de hastío desde que nos habíamos ido del hotel, hacía unos diez minutos. Pareció avergonzado, y me dijo:
-Sabes que no me gusta conducir lento. Pero tienes razón, es un agradable recuerdo. La verdad es que pensé que jamás volvería manejar un auto así de lento desde que tu vieja Chevy murió. - se rió entre dientes.
-Bueno, yo he manejado el tipo de coches que te gustan durante mas de diez años. Llegó tu turno.- Eso no era del todo verdad, pues ya no tenia ningún inconveniente con manejar a mas de 200 km por hora, y aunque no me había convertido en ninguna fanática, había aprendido a diferenciar los coches y a ver lo bonitos que eran.
Se rió de nuevo, tomó mi mano, se me acercó lentamente, y rozó sus labios con los míos. Requerí todo mi autocontrol (reforzado durante diez años de completa abstinencia) para no abalanzarme sobre él y recordar que estábamos en una carretera.
Cuando se separó de mi, y fijó su vista de nuevo en el camino, sonreía burlonamente.
Pasamos otra hora y media recordando todo lo vivido con mi antigua camioneta, y al final Edward tuvo que reconocer que a pesar de que era "lentísima", tenía una gran historia.
-Kilómetro 127- anunció Edward con la voz grave. Nos estacionamos a unos 10 metros de la carretera, donde empezaba un bosquecillo y entonces percibí el efluvio.
-Han estado aquí ¿verdad?- le pregunté a Edward
-Sí, Peter me había dicho que localizara el bosque, y que entonces siguiera el rastro, que sería muy notorio
Empezamos a seguir el rastro. Conforme avanzamos, nos dimos cuenta que los vampiros de ese aquelarre se movían mucho en ese bosque. Sin embargo, teníamos que seguir la pista mas reciente.
Los numerosos vestigios hubieran conseguido confundir a un vampiro mas joven. Pero nosotros habíamos adquirido la sensibilidad, y podíamos seguir la estela mas reciente sin muchos problemas.
Caminamos, contra toda lógica, durante los primeros diez minutos. Cuando ambos caímos en la cuenta de lo que estábamos haciendo, nos reímos y echamos a correr.
Después de correr muy poco, apenas unos 15 km, llegamos a una muestra de civilización.
Cuando la vi, recordé nuestra cabaña en Forks, pese a que la imponente estructura que tenía delante no se parecía en lo absoluto a mi casita. La semejanza que guardaban era que estaba en medio de un bosque, donde nadie hubiera pensado que podría haber una casa.
Pero mientras mi casa era diminuta, parecía muy natural que estuviese allí, como si también formara parte del bosque, esta parecía totalmente fuera de lugar.
Era una mansión enorme, de piedra blanca y con detalles en madera oscura. Parecía muy antigua, quizá aún más vieja que la casa de los Cullen en Forks. A mi no me pareció bonita. Era demasiado señorial, demasiado elegante para encajar con la vegetación salvaje que le rodeaba. No parecía un lugar acogedor.
Mientras hacía todas esas observaciones en mi cabeza, Edward se tensó a mi lado, y avanzó un paso, ocultándome a medias con su cuerpo. Fije la vista en la puerta de la casa.
Una mujer salió apresuradamente de la casa en nuestra dirección. Me sentí un poco desconcertada al verla, y entonces me di cuenta que cuando me habían hablado de este aquelarre tan salvaje, del "Clan de la Ponzoña" había esperado ver hombres.
La vampira me recordó a Alice. Era muy menuda y bajita, y también tenía el pelo negro, pero le caía hasta la cintura. Tenia los ojos obscuros.
Nos miró fugazmente con una expresión que reconocí como de fastidio, giró la cabeza en dirección a la casa y llamó:
-¡Roxanne! Allan tenía razón, ya están aquí.
Me sorprendió que nuestro recibimiento no fuera más hostil, teniendo en cuenta la fama que se había ganado ese clan por su supuesto salvajismo. Edward relajó su posición, me tomó por la cintura y caminamos en dirección a la vampira de pelo negro. Lo interpreté como una buena señal.
-Bueno, pasen. No creo que quieran hablar con nosotros aquí afuera.-nos apremió la vampiresa- Mi nombre es Margaret- añadió
Pasamos al interior de la casa, y esta dejó de parecerme tan siniestra. Dentro todo era también muy elegante, pero con un toque que lo hacia mas agradable y menos frio.
Margaret nos condujo hasta una amplia salta de estar y nos invitó a sentarnos. Ella se acomodó en un pequeño sofá colocado frente a la chimenea. Después de unos dos segundo, entraron a la habitación otros dos vampiros, que supuse serían Allan y Roxanne.
Roxanne entró primero con paso seguro, Era más alta que su hermana, y también más hermosa. Tenía el pelo café muy oscuro y le caía a media espalda en unos rizos muy bonitos.
Allan la siguió y en su expresión se leía el "ya te lo decía yo". Tenía el pelo color caoba , corto y despeinado. Era muy guapo, por supuesto.
-Bueno, creo que saben por que estamos aquí- comencé, nerviosa.
-No, solo sabíamos que iban a venir, pero desconocemos la razón.- dijo Allan. Me quedé desconcertada. Peter y Charlotte sí habían sabido la razón de nuestra visita, y al parecer, este aquelarre nos esperaba.
-A ellos no los visitaron los Vulturi- me explicó Edward. Al ver que yo iba a preguntarle algo mas añadió- Él tiene un don
Me giré para ver a Allan, que evidentemente hubiera preferido quedar fuera de la conversación. Suspiró, y me dijo:
-Veo lo que pasa en otros lugares en un solo momento. Se puede decir que veo el presente. Es así como supimos que venían hacia acá. Vigilaba nuestro bosque, por petición de Roxanne, que tenia un presentimiento.
-Y eso nos regresa a ustedes. ¿Que es lo que necesitan?- dijo Roxanne. Su voz me impresionó. Era la más clara y fuerte que había oído en mi existencia. Casi no repiqueteaba.
-Ya saben que los Vulturi van a realizar un registro, gracias al don de Allan- los tres vampiros asintieron. Edward prosiguió- Y han deducido, correctamente, que es para que Aro pueda completar su guardia y quedarse los dones que desea. Bueno, pues mi familia y yo no queremos unírnosles y vamos a desafiarlos. Lo que queremos es su apoyo.
-Naturalmente- dijo Roxanne con tranquilidad. Me dio la impresión de que ella era la líder del clan.- Naturalmente que es eso lo que quieren. Y naturalmente que les ayudaremos.
-¿En serio?- pregunté yo, sin poder creerlo.
-Sí, claro. Los Vulturi nos deben bastante y ya va siendo hora de que nos lo paguen. No veo una oportunidad mejor que esta.- intervino Margaret
-Gracias- les dije fervorosamente, llena de gratitud. Miré a Edward y vi que tenia una expresión de leve sorpresa. Supuse que algo en el pensamiento de la vampiresa le había impresionado
Roxanne, Allan y Margaret rieron despreocupadamente.
-¿Puedo preguntarles algo?- les dije tímidamente- ¿Por qué los llaman "Clan de la Ponzoña"?
Roxanne rio de nuevo, pero había un ligero matiz de tensión en su risa, y me preocupó que mi pregunta fuera impertinente.
-Había olvidado que aun nos dicen así- dijo Margaret con nostalgia- Nosotras preferimos que nos digan Roxanne y Margaret Lesvrey,
-Pero es hay una larga historia, detrás de ese apodo. ¿Quieren escucharla?- nos preguntó Roxanne. Yo asentí emocionadamente. Roxanne cerró los ojos, suspiró y se dispuso a contarnos su historia.
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Un chap largo para compensar mi ausencia
Se los ruego, imploro, pido y suplico DEJEN REVIEWS!!!!!!!
Por favor J
Un besote!
Pd- DEJEN UN REVIEW!!!!
