Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima y este fic a mi. Espero que les guste! xD


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CAPÍTULO IX: ¡Shh no grites!

Una hora.

Había pasado una maldita e interminable hora desde que se vio obligado a ir a la biblioteca con esa rara nerd y Natsu estaba más que harto de estar sentado en esa incomoda silla. Miró a Lucy de reojo. Sus rosados labios estaban cerrados herméticamente en una perfecta línea inquebrantable mientras sus achocolatados ojos no apartaban la vista de ese grueso y viejo libro que tenía en sus pequeñas manos. La miró detenidamente perdido en sus pensamientos, parecía más que concentrada en su lectura. Se fijó en sus largos cabellos rubios los cuales, recogidos en una coleta mal hecha, caían por ambos lados de su fina cara mientras que algunos rebeldes mechones lo hacían por encima de su frente dificultado su vista.

Apoyó su cabeza en la palma de su mano mirando directamente a la chica. Aún perdido en sus pensamientos, estiró un brazo hacía la rubia y –delicadamente- apartó esos rebeldes mechones de su cara. Lucy respingó al sentir el inesperado tacto de la mano de Natsu en su frente y se giró bruscamente en su dirección.

- ¿Pero qué demonios haces? –el susurro molesto de la chica le bajo de las nubes. La mirada de Lucy estaba clavada en los jades ojos del peli rosa.-

¿Pero qué…? Mierda.

- ¿Es que acaso no se te puede tocar, santita? –dijo en un susurro intentando esconder lo sorprendido que estaba él ante su propia acción-

Natsu frunció el ceño maldiciéndose interiormente por lo que acababa de hacer. Había sido inconsciente, lo había hecho sin pensar y ahora se maldecía interiormente por sus acciones. ¿En qué demonios estaba pensando? Por qué le había apartado esos rebeldes mechones de la cara tan… tan… ¿delicadamente? ¿Dulcemente? ¿Qué demonios estaba pasando con él?

Apartó la mirada de esos achocolatados ojos que le miraban inquisitivamente y miró a su alrededor. La biblioteca estaba prácticamente vacía y el silencio reinaba en la estancia. ¿Qué iba a hacer la gente en un sitio como este? –se preguntaba en silenció-. A lo lejos, sentado delante de una enorme mesa, se encontraba un señor de mediana edad mirándoles con el ceño fruncido. Le miró directamente a los ojos sin entender porque les estaba mirando.

- ¿Quién es ese viejo que nos está mirando? –preguntó tranquilamente el peli rosa a Lucy sin preocuparse por hacer ruido -

- ¡Silencio por favor! –la gruesa voz del hombre les llamó la atención a ambos-

- Cierra tu bocaza, ese es el bibliotecario rosadito –susurró bajito la chica- si hacemos ruido nos van a echar de la biblioteca así que hazme el favor de ser un buen niño y quedarte quieto y callado hasta que termine. –le dijo seriamente- Callado –recalcó mirándole directamente a los ojos.-

"Ese es el bibliotecario, si hacemos ruido nos van a echar de la biblioteca". Interesante –pensó mientras en sus labios se formaba una ladina sonrisa al darse cuenta de que acababa de encontrar una manera para vengarse por lo que la rubia le había hecho. Pero tenía un problema… ¿cómo iba a hacérselo para que la rubia hiciera ruido? Miró al viejo bibliotecario, desde donde estaban sentados tan solo podía verles las caras. Sonrió satisfecho mirando de reojo a la –de nuevo- concentrada Lucy.

Prepárate santita, tu y yo lo vamos a pasar bien. –pensó interiormente sonriendo-

Con una nueva idea en mente, Natsu volvió a apoyar su cabeza en la palma de su mano mirando a Lucy detenidamente. Bajó la mirada hasta sus largas piernas las cuales –cubiertas tan solo por unos cortos shorts- permanecían cruzadas tranquilamente. Sonrió. Piel con piel, eso será interesante –pensó-. Subió la mirada abandonando esas perfectas y atrayentes piernas que poseía la chica y miró su plano vientre. Su torso estaba cubierto por un ajustado jersey que remarcaba las buenas curvas de la rubia y que dejaba poco a la imaginación. Subió la mirada, de nuevo. Lucy permanecía concentrada en su lectura sin darse cuenta de lo que estaba a punto de suceder. Manos a la obra –pensó divertido.-Miró de reojo al viejo bibliotecario, no estaba mirándoles. Acercó su silla a Lucy y –con el semblante serio- llevó la mano hasta su cola deshaciéndola y dejando que sus rubios cabellos cayeran por sus estrechos hombros.

- ¿Pero qué..?

- Shh –susurró Natsu en su oído, muy cerca de ella, haciendo que la rubia diera un pequeño salto en su asiento por la sorpresa- No podemos hacer ruido, ¿recuerdas? –susurró Natsu prácticamente pegado al oído de la rubia con una sonrisa pintada en sus labios-

Lucy miró asesinamente al peli rosa quien –sin apartarse ni un milímetro- le devolvió la mirada divertido. ¿En qué demonios estaba pensando este degenerado ahora? –pensaba Lucy mirando esos brillantes ojos jade del peli rosa. Una corriente recorrió su espalda, la cercanía con Natsu le estaba poniendo nerviosa, podía sentir su respiración chocando contra su tersa piel, ¿Qué estaba tramando? Cerró los ojos intentando ignorar al peli rosa y regresar a su lectura.

Natsu sonrió.

El peli rosa miró detenidamente a la chica sin apartarse, sabía que su cercanía le ponía nerviosa. Sonrió divertido, era hora de seguir con su plan. Sin ni siquiera mirar si el bibliotecario les estaba mirando acabó con la distancia entre los dos juntando sus labios con la blanquecina piel de Lucy dándole un corto beso demasiado cerca de la comisura de los labios. Lucy dio un respingo pero esta vez no se giró. Natsu sonrió más que divertido al ver que la chica intentaba ignorar sus acciones. Apartó los rubios cabellos de la chica y –atrayendo a la chica contra él- deposito otro beso en el cuello de la chica.

Lucy se mordió el labio inferior intentando reprimir –inútilmente- el suspiro que salió por su dulce boca al sentir el tacto de los labios de Natsu en su desnudo cuello. Natsu sonrió victorioso moviendo la mano que tenía en la cintura de la rubia hasta su vientre plano. El cuerpo de la chica se tensó. Natsu miró a Lucy. Tenía el ceño fruncido y se mordía el labio inferior intentando reprimir cualquier sonido indecente que pudiera escapar por su boca.

- Veo que a la santita le gusta que le toquen –se burló- ¿o me equivoco?

- Para –susurró como pudo sin apartar la mirada de ese viejo libro-

- ¿Y qué pasa si no quiero? –sonrió divertido- Tu dijiste que nos harían fuera si hacíamos ruido, ¿no? Entonces no hagas ruido y ya. –dijo depositando otro beso en el hombro de la chica- ¿Podrás no hacer ningún ruido, santita?

- Detente –susurró esta vez mirándole- Estamos en una biblioteca Natsu –susurró molesta-

- ¿Y que con eso? –preguntó sin entender-

- Apártate –susurró posicionando ambas manos en el pecho de Natsu y apretando, inútilmente, para que se apartase de ella.- Natsu Dragneel, más te vale apartarte y quitar tus sucias manos de encima –susurró molesta con el ceño fruncido-

- ¿O que vas a hacer? –preguntó divertido-

Lucy frunció el ceño, Natsu no se había apartado un solo milímetro de ella. Sentía su tranquila respiración chocando contra su cara y sus achocolatados ojos no podían apartarse de esa perfecta y divertida sonrisa con la que la miraba. Maldita sea, se maldecía. Se mordió el labio inferior al sentir una caliente mano moviéndose lentamente y tortuosamente a lo largo de su muslo. La respiración de Lucy se volvió entrecortada, no le gustaba tener al peli rosa tan cerca, no le gustaba el tacto de sus manos sobre su piel, no le gustaba... no le… maldita sea….si le gustaba.

- Para –susurró de nuevo mordiéndose el labio inferior más fuerte-

Sentía las yemas de los dedos del peli rosa recorriendo lentamente su muslo, quemando su piel a medida que su mano subía -a un ritmo tortuoso- desde la rodilla hasta la cadera. Natsu sabía lo que hacía, se tomaba su tiempo y disfrutaba de las vistas que la rubia le ofrecía. Sonrió victorioso al ver como la chica seguía mordiendo sus labios cerrando fuertemente los ojos. La atrajo más hacía a él sin detener el movimiento de su mano y depositando –de nuevo- otro beso en el desnudo cuello de la rubia. Un involuntario y –a los oídos de Natsu- melodioso suspiro se escapó por los labios de la rubia.

- Basta–susurró la rubia aun con los ojos cerrados-

Otro pequeño suspiro escapó de sus labios al sentir como la grande mano de Natsu apretaba su rodilla haciéndole estremecer. Sentía ambas manos del chico como si fuera fuego cálido y tortuoso que le quemaba la piel.

- Ya basta –susurró abriendo un poco los ojos y mirándole- ¿sabes que te podría denunciar por abuso sexual por esto, verdad?

La sonrisa en los labios de Natsu se hizo más grande, no podía creerse lo que acababa de escuchar. ¿Abuso sexual? Esa nerd de verdad que debía de ser una santita para creer que algo como esto era abuso sexual. Pobre inocente, pensó.

- ¿Denunciarme? –preguntó burleta- ¿Abuso sexual? –se rio- No es ningún secreto que no soy un buen niño, santita, ¿Qué te esperabas de mí?

Lucy frunció el ceño, ¿cuándo había empezado esto? ¿Cómo había terminado con Natsu Dragneel manoseándola? Un –esta vez más sonoro- suspiró escapó de sus labios al sentir como una de las manos subía hasta prácticamente tocarle el pecho mientras la otra se desviaba hasta el interior del muslo sin detener su movimiento. Su cuerpo se tensó de nuevo, mataría al peli rosa. Cerró las piernas instintivamente al sentir la mano ascender demasiado, inclinando su cuerpo hacía delante y dejando que un suspiro –algo subido de tono- escapara por su boca.- Natsu sonrió al ver a la chica con los ojos cerrados de nuevo.

- ¡Ustedes dos! –la grave voz del viejo bibliotecario les tomó por sorpresa, ambos se habían olvidado de la presencia del señor, prácticamente se habían olvidado de que estaban en una biblioteca. Mierda, pensó una avergonzada Lucy al darse cuenta de los obscenos sonidos que habían salido por sus labios. ¿Les habría escuchado el bibliotecario? ¿Les habría visto?-

- Nosotros… esto… nosotros no—

- ¡Salgan ahora mismo de mi biblioteca! –gritó con el ceño fruncido el señor-

Natsu sonrió apartando –por primera vez- las manos de Lucy.

- Pero-

- Ya oíste al bibliotecario santita, nos tenemos que marchar –dijo levantándose y mirando divertido a la rubia quien, con la boca abierta, le miraba incrédula. Era la primera vez que la echaban de la biblioteca.

Su rostro estaba rojo por la vergüenza, ¿cómo podía el peli rosa actuar como si nunca hubiera pasado nada, como si no la hubiera manoseado por vete a saber cuánto tiempo? Esto no quedaría así.

Recogió sus cosas y se levantó, sus piernas temblaban y era incapaz de mirar a Natsu en la cara después de lo que este le había estado haciendo. Quizás para él era poca cosa pero para ella un simple roce como el que habían mantenido ya era demasiado. Se sentía avergonzada, sentía sus mejillas ardiendo y no sabía dónde mirar. Mataría a Natsu, esta sí que no se la perdonaría jamás, nunca nadie la había tocado como él lo había hecho y –aunque no pudiera decir que no le había gustado- no podía perdonarle.

- Vamos santita –dijo Natsu desde la puerta de la biblioteca mientras la miraba con una sonrisa ladina pintada en los labios-

- Esto no quedará así –dijo pasando por su lado-

- Me gustará ver lo que haces –respondió simplemente cerrando la puerta y siguiendo a la rubia por detrás. No podía negarlo, si ir a la biblioteca fuese siempre así, hasta a él le podría gustar ese aburrido sitio.-

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¡Tachan! ¿Les gustó?

Natsu es un pequeño pervertido con experiencia jaja Espero que les haya gustado este capítulo, no he tenido tiempo de releermelo así que lo siento si hay faltas de ortografía :/

Dejen algun lindo comentario por favor. ¿Cómo creen que se vengará Lucy? xD Espero que les haya gustado, nos vemos pronto!

Saludos y feliz navidad a todos!