Capitulo IX

"¡Maldición, Jack, pequeño idiota!" Anna exploto saliendo del baño en ropa interior, blandiendo un cepillo como si se tratara de un arma. "¡Te llevaste mi plancha para el cabello!" se dirigió hacia Loki, moviendo el cepillo frente a su rostro. "¡Ve y quítale mi maldita plancha!"

"Tu lenguaje," el le dijo.

"¡No eres mi padre, rayos!" dijo entrando al baño, azotando la puerta.

En su tercer día sin Mary y Bob, todo estaba derrumbándose. No estaba del todo seguro en que momento exactamente los niños comenzaron a ignorarlo, pero sospechaba de algún tipo de conspiración, seguramente se reunieron a la mitad de la noche y decidieron que harían lo que a ellos les placiera.

Jack estaba en la alcoba principal, bajo la cama, con la plancha para el cabello. Anna le había gritado hasta que su rostro se torno rojo, en cinco diferentes ocasiones al menos. Ella no quería ir a la escuela – tampoco Joe- y no podía obligarla porque no era su padre. Joe comenzó a imitarla casi de inmediato, y estaba en su cuarto con el cerrojo puesto, gritando "No escuela" y "¡No puedes obligarme!"

Lyn, desnuda, corría escaleras abajo, persiguiendo al perro y gritando. Por suerte, su fiebre había bajado, y desaparecido la noche anterior. Así que ella, también, debía de ir a la escuela. Claro, si podía convencerla de vestirse. Mike se encontraba sospechosamente ausente, pero el, al menos parecía mas que dispuesto a ir a clases.

Loki presiono sus dedos contra sus ojos cerrados hasta que la luz exploto contra sus parpados. Su paciencia no era ilimitada. Velozmente estaba llegando a su final, ¿Pero que importaba? No tenia la menor idea de que hacer para controlar a cinco salvajes, y revoltosos niños que estaban comprometidos a hacer su vida totalmente imposible.

Sintió un nuevo nivel de respeto por Mary, que los manejaba sin dificultades.

La puerta del baño se abrió. Y Anna le grito de nuevo con toda la ferocidad de una Valkiria. "¿Y bien?" demando.

La furia lo lleno de golpe; algo bueno, considerando que se sentía tentado a destrozarla con unas cuantas palabras bien empleadas. Su cuerpo ardía por la tensión y la tomo del brazo. Ella grito y levanto su mano para golpearlo. Evitarla era simple; Loki esquivo cada golpe que Anna intento hacer. Levantándola y cargándola en su hombro, dirigiéndose a la habitación principal, ignorando sus patéticos intentos de dañarlo.

"Jack," dijo, su voz era tan fría como los congelados montes de Jotunheim. Anna dejo de golpearlo. Se quedo completamente quieta contra su espalda, su cuerpo rígido por la sorpresa. "Sal de ahí inmediatamente." La oración iba impregnada con un o si no, pero no sintió la necesidad de decirlo. La amenaza era obvia.

Con cuidado, Jack se asomo por debajo de la cama y levanto la vista hacia el. "Hola," dijo, ofreciéndole lentamente la plancha para el cabello a Loki.

En un movimiento ágil dejo a Anna en el suelo. Tomo la plancha y se la entrego antes de hacerla dar la vuelta y dirigirla hacia la puerta. "Termina de vestirte" le ordeno, su voz no admitía ningún argumento. "Baja las escaleras en treinta minutos."

Ella lo observo durante un segundo, en completo silencio, antes de salir corriendo al baño. La puerta se cerró suavemente tras ella.

Loki miro a Jack. "Desayuno. Ahora."

"Si señor," Jack dijo rápidamente, saliendo de donde estaba y desapareciendo por las escaleras.

Cuando Loki se dio la vuelta, vio a Joe de pie en el pasillo que conectaba esa habitación con las demás, y no se molesto en gritarle al niño. Se cruzo de brazos, mirándolo por largo rato. "¿Puedes vestirte por ti mismo, o necesitas ayuda?" Loki pregunto, su tono de burla hacia que el significado de esta pregunta estuviera mucho mas que claro: Joe era los suficiente mayor para vestirse el solo.

Joe dio la respuesta indicada. "Yo puedo hacerlo. No necesito que nadie me ayude."

"Pruébalo."

Joe hizo un gesto de indignación y salió corriendo hacia su habitación.

Mike subió las escaleras unos minutos después, sosteniendo a una inquieta Lyn. "Ella quería montar al perro," dijo, un poco agitado.

"Por supuesto que si," Loki dijo, tomando a la niña de las manos de Mike. "¿Estas listo para irte?"

"Ethan estará aquí en cinco minutos."

"¿Y cuando regresaras a casa?"

Los ojos de Mike se agrandaron solo un poco, y después sonrió. "A las siete en punto. ¿Puedo hacer una sugerencia?" Loki asintió. "Pizza para la cena o algo simple." El chico se despidió con la mano, y bajo las escaleras de dos en dos.

Loki centro su atención en Lyn. Y ella le dio una enorme sonrisa. "Hola."

"Hola. ¿Estas lista para vestirte?"

"Si," dijo ella, suspirando apesadumbrada. "Si tengo que hacerlo."

Subió a Joe y Jack en sus autobuses quince minutos después, a los diez minutos vio como Anna se iba con Ben, y después llevo a Lyn al auto. Tenia un plan para ese día, algo que no podía dejar de hacer, se sintió aliviado de haber terminado sus deberes matutinos con los niños en el instante en que dejó a Lyn en el preescolar.

Estaciono la mini van de Mary a cinco minutos de la preparatoria y comenzó a caminar por las aceras, con las manos en los bolsillos. Sus ojos fijos en la escuela, y aunque los edificios bloqueaban su vista podía distinguir su brillo a distancia. Destellos dorados que danzaban en el aire, un caldero de poder hirviendo que alcanzaba los cielos.

Ahora que sabía que era lo que buscaba, era imposible fallar. Y también era muy extraño.

No había seguridad en la entrada de la escuela, pero no hubiera importado. Era invisible al ojo humano, y al inmortal, su magia había decidido responder a su necesidad de protección.

Eso lo perturbaba, ya que su magia solo funcionaba para beneficio y protección de su familia mortal. Era un peculiar vínculo, pero se estaba acostumbrando. El hecho de que en ese momento sus poderes se hicieran presentes quería decir que había peligro para ellos en esa escuela.

Se detuvo en una de las esquinas del edificio. Parecía innecesariamente grande para una escuela, pero Mary le había dicho que fácilmente había quinientos alumnos ahí. Paso de caminar en la acera a caminar en el pasto, de aire puro a aire lleno de magia, y se dirigió directamente a la pared. Se quito uno de sus guantes con sus dientes, y presiono los gélidos ladrillos con la punta de sus dedos.

El día no era particularmente invernal, no para el, y los ladrillos eran mucho mas fríos de lo que deberían dadas las circunstancias climatológicas.

Con el ceño fruncido, retiro su mano y comenzó a caminar de nuevo. Se detuvo al ver una unión extraña, donde los bloques parecían cambiar de tamaño y color. Una remodelación, entonces. Ahora no le sorprendía la extraña forma del edificio.

Toco la unión por un segundo, y fue golpeado por una sensación de fuego y dolor que subió por sus brazos. Atravesó su pecho completamente, haciendo que su corazón se acelerara y perdiera el ritmo, Loki se ahogo al tratar de tomar aire. Sus rodillas golpearon el suelo, pero el dolor no se comparaba con lo que había perforado su corazón. Brillante, fuego abrasador y brillante que lo consumía, devorando su percepción por completo. No había nada más que dolor, solo podía sentir el fuego, y cerró sus ojos sin darse cuenta.

Se clavo en el, destrozándolo por dentro, y en la espesa bruma de su agonía se dio cuenta de que había un propósito. Con respiraciones agitadas, trato de llegar a esa otra parte de su ser, que era Jotun. Necesitaba el hielo, el frio y el aire invernal para calmar el fuego.

Al abrir sus ojos - ¿cuando los había cerrado? – había una sabana de nieve alrededor. El hielo cubría las paredes del edificio. Se puso de pie limpiando el polvo de su ropa, y miro su piel azul.

La bilis subió por su garganta, y aparto la mirada de si mismo. Un segundo después, volvió a mirar, y su piel era pálida de nuevo.

A pesar de que en realidad quería irse, aun tenía un plan que culminar. Había más información que necesitaba ser recolectada, y Loki se negaba a ser nada menos que meticuloso. No volvió a tocar ninguna unión, aunque había muchos lugares donde se encontraban ese tipo de irregularidades, investigando solo las que saltaban a la vista.

Cada parte del edificio se sentía diferente. Una, la más antigua, era fría y congelada, otra era placenteramente cálida, y otra más quemaba, aunque con menos ferocidad que la primera. En otra pared podía escuchar el susurro del agua, los sonidos de las olas rompiendo contra la orilla de la playa, y otra prometía la comodidad de los bosques y un clima templado.

La magia pulsaba y se movía alrededor de Loki, era algo constante. No cambiaba. Era increíblemente fuerte.

No podía tocarla ni manipularla, y en alguna forma, las burbujas e hilos de esta le recordaban a su propio poder.

Distraídamente se alejo de la sección más nueva de la escuela, y camino hacia un campo. Estaba lleno de estudiantes, vestidos con camisetas azules o blancas, mientras perseguían un balón blanco y negro.

Soccer.

Gimnasia.

El profesor estaba de pie a un lado, al parecer vigilándolos, pero Loki sospechaba que no les ponía el mínimo de su atención. Sus sospechas fueron confirmadas cuando uno de los niños se arrojo por el balón, cruzando el campo y cayendo en una abertura en el suelo.

"Idiotas," murmuro para si mismo, preguntándose por que los mortales no habían construido una cerca de algún tipo.

Y después se congelo.

La magia a su alrededor se convirtió en algo extraordinario. Vibraba y murmuraba, y después comenzó a cantar. La cantidad de poder amenazo con asfixiarlo, pero se dio cuenta de que no necesitaba respirar. La magia lo rodeaba y lo cubría, deslizándose debajo de su piel hasta que el mismo comenzó a cantar, le parecía tan bizarro que los humanos no pudieran sentirlo, o siquiera escucharlo.

Hilos plateados de luz salían del caldero dorado, cortando el aire con facilidad, enredándose unos con otros. Se sumergieron en la abertura, el sonido puro y agudo de su música llegaba a Loki a pesar de la distancia. El niño mortal apareció en la orilla de la abertura un momento después, riendo y tomando la mano de otro chico. Salió de ahí sano y salvo, aun cuando la caída debió de haber fracturado su pierna de manera que nunca sanara.

Loki levanto su cabeza, mirando hacia arriba. "¿Qué eres?" le pregunto al poder que zumbaba alrededor.

Y este le presto la misma atención que Thor le prestaba a los libros: absolutamente ninguna.