CAPITULO IX: UN VIAJE AL PASADO; DONDE TODO COMENZÓ Parte I. El Misterioso Pergamino

Aproximadamente 3 años antes; es decir, poco después de que los Dioses encerraron a los Dorados, en aquella infame roca, con la cual mostraban la hegemonía, de lo que es ser un ente Divino…

Aurea, estaba sentada al pie de la escalera del aún medio destruido Templo de Aries. Tenía la mirada perdida contemplando el paisaje tan desolador, que estaba frente a ella. Sus pensamientos divagaban en los pequeños momentos que vivió feliz en aquel lugar, antes de ese fatídico día. Los días parecían cada vez pasar más lentos, sin contar lo solitarios que eran y a pesar, de que entrenaba con mucha fuerza para no pensar en ello; el vacío en su corazón aparentaba hacerse un poco más grande y profundo, con el paso del tiempo.

Una mañana después de pasear un poco por lo que quedaba del Santuario, llegó hasta dónde era la biblioteca del Patriarca y se topó con un libro grande, viejo y lleno de polvo; pero con un extraño símbolo en la portada y al abrirlo, un pergamino doblado dentro de él, salió de éste, el cual tenía una extraña simbología, misma que le había enseñado hacía muchísimo tiempo atrás, Shion.

Pasó las dos siguientes semanas buscando sus cuadernos de entonces; ya que no recordaba ni entendía del todo los símbolos, que en aquel papel y libro estaban plasmados.

Viajó a Jamir en busca de algún otro ejemplar que pudiese ayudarle, de entre la basta colección que Mu poseía en su mansión; pero en el pueblo cercano a la montaña donde está la Torre, se tropezó con un extraño hombre que la hizo perder su equipaje, saliendo de su mochila, el libro de relatos de la antigua Grecia entre otras más, de sus pertenencias…

Discúlpeme Señorita… – agachándose para ayudarla a levantar sus cosas – No la vi, de verdad lo siento mucho, por favor perdóneme!

No se preocupe! – tratando de meter lo más pronto posible todo, a su mochila – También estaba distraída! – y es cuando él toma el libro y ve la escritura griega, en la portada

Es usted griega? – ella sólo le sonríe levemente, pero no le responde a la pregunta; toma el libro y lo guarda al fin en su morral – Discúlpeme si la incomodé, no era mi intención!

No, al contrario… yo soy quién lo siente! – poniéndose de pie – No quise ser grosera!

Pues déjeme invitarle un café y estaremos a mano! – le dijo al ver que ella retomaba su camino

No… lo siento, no lo creo! – deteniéndose a unos pasos de él

Por favor… – insiste el mismo – O… talvez me deje invitarla a desayunar… mañana!?

No lo creo… yo sólo vengo de paso!

Con más razón… me gustaría poder invitarle un café! – suplicando – Ya que me parece que está en busca de algo… pero no está muy segura de en dónde, es que debe buscar! – las palabras del hombre, tenían un cierto aire de intriga, que fueron las que la hicieron acceder

Está bien, aceptaré su invitación de tomar un café!

Grandioso! – dando un paso lateral – Por éste lado hay una agradable posada y sirven un café y pie de plátano, para chuparse los dedos! – ella sólo sonríe levemente, con lo que da a entender, que está de acuerdo con la propuesta que le ha hecho – Por aquí! – señalando el camino – Por cierto, mi nombre es Mordreth!

Soy Aurea! – estrechando las manos, caminan a la morada que le ha comentado

Y dígame… a dónde es que se dirige?

Yo… vengo a visitar un amigo! – con cautela le habla, lo que le hace darse cuenta que es bastante reservada y será difícil, que pueda confiar en él, así porque sí

Entraron al mesón acaparando la atención de las personas que ahí se encontraban, cosa que incomodó a la joven, al saberse ajena a ese ambiente e ignorante, del verdadero por qué es que estos habían guardado silencio, tras su llegada al establecimiento.

Tomaron una mesa y Mordreth al ver que nadie se acercaba atenderlos, tronó sus dedos para que una Señora de edad media, fuera la que les tomara la orden, con algo de timidez…

Por favor tráiganos dos tazas de café y dos rebanadas de pie de plátano! – sin dar oportunidad a la mujer o a la chica, en decir alguna palabra; pero al ver la expresión de la muchacha, respetuosamente le cuestiona – Lo siento… tú deseabas alguna otra cosa?

No, así está bien! – al ver las miradas de ellos, respondió con una semisonrisa. La Señora se retiró tras oír esas palabras y así ellos, que quedaron por unos instantes con el mismo semblante en el rostro, hasta que ella volvió a decir – Disculpa… – un poco apenada – Quisiera refrescarme un poco…!? – él la mira de cierta manera, que la hace comprender que no entiende lo que trata de decirle, así que completa – El tocador de Damas!?

Oh sí… lo siento! – tocándose con las yemas de los dedos en la frente, por un breve instante – Está por allá! – indicándole con el dedo a donde dirigirse. Ella asiente con la cabeza y va hacia el lugar, mientras un tipo se acerca a éste y sentándose junto a él, para preguntarle sin que nadie le escuche

Ella es la chica?

Parece ser que sí! – responde y aún con su mirada, por el lugar que la muchacha fue

Parece!? – insiste el otro, con algo de molestia – Sí no estás seguro, no debes de malgastar el tiempo con ella o realmente, perderemos a la persona que estamos esperando! – reclamándole enérgicamente aunque en voz baja, para que nadie les oiga – Sabes que es muy importante encontrarla… – con esas palabras, hace que lo vea con bastante enojo, estremeciéndolo por completo, antes de que con su respuesta casi provocara, que se hiciera pipí del miedo (jaja). Entre tanto una joven distinta, más o menos de la misma edad de nuestra amiga, la abordó dentro del tocador

Es usted amiga de Mordreth? – Aurea le mira intrigada por el reflejo del espejo – Responda por favor!

Yo… acabo de conocerlo… – dando media vuelta y quedar de frente a ella

Pues es mejor que se aleje de él… – colocándose tan cerca de ella, que pensó que la besaría o en el mejor de los casos, trataría de agredirla con algún objeto o sólo con sus manos, puños o codos – Es un hombre malo y no le traerá más que problemas! – acercándose más, que casi sus labios podían tocarse y las miradas bien clavadas, la una en la otra; antes de que el ruido de la puerta abriéndose, las distrajera un momento y al voltear de nuevo a la chica, ésta ya no estaba, dejando muy nerviosa a la Dorada, que volvió a recargarse en el lavabo y ver su expresión en el espejo

Sé bien lo que estoy haciendo… – tomándolo por la ropa del pecho – Sí no confías en mí, es mejor que te vayas y tú mismo la busques; haber si tanta suerte tienes! – empujándolo para que éste caiga al suelo, a un metro de él

Yo fui quién te habló de esos pergaminos… – rápidamente lo levanta del suelo, jalándolo fuera del lugar

No vuelvas jamás a mencionarlo frente a cualquier persona, porque te juro que serán las últimas palabras que salgan de tu boca! – volviendo aventarlo lejos de él – Ahora déjame solo! – indicándoselo con la cabeza y al ver que no hace nada, le grita – Lárgate! – así el muchacho, presuroso se incorpora y de igual forma, se aleja de ahí. Éste vuelve y ve que su acompañante, está de regreso y sus órdenes han sido ya servidas – Siento mucho haberla dejado así por unos instantes, pero tenía que arreglar un pequeño asunto con una persona…

Lamento mucho interrumpir sus ocupaciones! – levantándose de inmediato y a punto de tomar su mochila

No tiene nada de qué disculparse… – tomándole del brazo para que no se vaya – No era nada importante, así que por favor quédese! – sin soltarla y la expresión en sus ojos, era hasta cierto punto amigable y cálida

Está bien! – sentándose de nuevo y moviendo ligeramente el brazo, para que él la suelte

Entonces… y dónde vive su amigo?

Él… – dando un trago a su café, para pensar en una respuesta rápida, pero evasiva al mismo tiempo – Él vive en el siguiente pueblo…

Eso sí qué es raro!? – interrumpe éste – Ya que el más próximo a éste, está por lo menos a unos tres o cuatro días de distancia… y sólo se llega ahí caminando! – ella vuelve a tomar de su bebida, evitando un comentario más – Vaya! – expresa él con algo de asombro y metiéndose un pedazo de ese pie, a la boca, a lo que ella se le queda viendo muy intrigada y Mordreth, al ver eso – Sí que eres una chica muy difícil y demasiado reservada! – después de tomarse un momento y suspirar, al fin responde

Lo siento… pero estoy pasando por tiempos mucho muy complicados en mi vida y… no quiero decir con esto, que es una excusa para mi comportamiento; así que lo mejor será que me vaya!

No espera! – nuevamente pone su mano sobre la de ella, para detenerla – Desde el primer momento en que te vi, me di cuenta de que estás pasando por una etapa muy dura…

Qué es lo que dices? – se molesta y pone de pie para irse – Cómo puedes decir eso sí nisiquiera me conoces? – toma su mochila y sale del lugar, seguida por el joven

Espera… mira soy bueno para leer a las personas y si no te dije nada antes, fue para no asustarte ni incomodarte! – ella se voltea hacia él con bastante más enojo y apunto de golpearlo, para que no la siguiera más

No sé realmente quién seas, ni qué es lo que pretendas; pero es mejor que me dejes en paz, porque de no ser así, te juro que te arrepentirás!

Lo siento mucho! – dice él al ver la actitud de ella – En verdad que no quise incomodarte, pero por tu libro claramente pude darme cuenta, que necesitas ayuda para descifrar lo que hay en él! – tras esas palabras, da la media vuelta para dejar a la chica, que lo mira alejarse; pero muy confundida, al notar que sí podría ser cierto eso, de que podía leer a las personas y estaba tan atorada, que necesitaba ayuda para entender más que el contenido del libro y del pergamino, que había dentro de él; porque éste poseía el mismo tipo de escritura, que el que lo resguardaba

Espera! – le dice al fin y con la mirada gacha le expresa, mientras él sólo la escucha aún dándole la espalda, en espera de sus siguientes palabras – Tienes mucha razón al decir que necesito ayuda para descifrar el contenido de ese libro… – da un par de pasos al frente y él con la misma actitud de no verla – Y realmente necesito traducir lo que hay en éste, para así poder ayudar a la persona más importante de toda mi vida! – una lágrima corre lentamente por la mejilla izquierda de ella; en tanto él sólo la ha escuchado, finalmente le responde

Siento mucho oírte decir eso… – mirándola finalmente – Y creo poder ayudarte si así me lo permites! – ella sólo asintió con una sonrisa y así se dirigieron a la casa de él

Pasaron el siguiente par de semanas trabajando en el libro, descifrando muchos pasajes que no se cuentan de la antigua Grecia, ya que en estos se habla en su mayoría de los Caballeros al servicio de la Diosa de la Sabiduría, que luchaban por proteger la paz en la tierra.

También dentro de ese libro se hablaba de la época más oscura que vivieron los Santos Atenienses, después de la anterior Guerra Santa contra Hades, en la cual sus enemigos menos poderosos, utilizaban los artes ocultos y oscuros de la magia, para cometer sus fechorías; sin embargo la mayoría de estos, no eran más que puros relatos ficticios y sin sentido, ya que de haber sido cierto alguno de ellos, el Gran Maestro les habría hablado de ellos en su momento; es por eso que no se explicaba a sí misma del por qué de esas narraciones.

De cualquier forma el libro contenía hechizos que hablaban de cómo resucitar a los muertos, hacerse más fuerte o incrementar los poderes o incluso, de cómo volverse inmortal; pero los ingredientes de estos para lograrlo, eran principalmente de tener fe en el resultado de los mismos, además de uno que otro elemento animal, vegetal o hasta mineral.

Conforme pasaban los días, Aurea poco a poco se fue dando cuenta de las verdaderas intenciones de Mordreth; porque por cada traducción que completaban, él tomaba nota de los conjuros a espaldas de ella, lo que le hizo pensar que aquella extraña chica, le decía la verdad. Fue por ello que una noche tras irse a dormir, utilizó por primera vez su poder psicoquinético para hacerse invisible, así como Mu lo hizo cuando conoció a Shiryu en Jamir.

Mientras Mordreth y su compinche Matías, platicaban en voz baja sobre los avances que habían logrado, hasta ese momento…

Qué has descubierto? – le pregunta Matías a su cómplice – Es ella la mujer?

Lo es… – responde sin quitar la vista de los papeles de ese día

Eso es todo?

No! – le mira con una ceja levantada y con soberbia – Estoy seguro que ella tiene en su poder la parte faltante del pergamino, que es donde contiene el secreto para cruzar las puertas, hacia el otro mundo y poder llegar al Éstige, para bañarse con su agua; tal como Tetis lo hizo con Aquiles, siendo aún él un bebé!

Y cómo lo sabes, ya lo has visto? – ese par de preguntas le hicieron realmente molestarse con él, por lo que levanta un poco la voz

Es la última vez que te permito que me hables de esa forma… – tomándolo por la ropa – Ya que si te digo algo, es porque estoy seguro de ello; así que es mejor que dejes de actuar de esa forma o créeme que la próxima vez, no me tentaré el corazón y te mataré, aunque me digas que fuiste tú, el que encontró una de las partes de ese pergamino! – esas palabras a pesar que calaron al tipo, también le hicieron sentir miedo; ya que al fin entendió que él para Mordreth, no era más que un peón en su juego – Haz entendido?

Sí! – resignado

Entre tanto que los observaba, Aurea se dio cuenta de que él era más que sólo un historiador, como le había dicho; lo único que no lograba entender, era cómo supo él como hablarle, para hacerla creer en sus palabras y que sus intenciones, eran sinceras o incluso, cómo pudo el saber que ella tenía en su poder, tal pergamino…

Cómo pude ser tan estúpida y creer en sus palabras!? – se decía así misma y muy molesta – Pero eso me pasa por bajar la guardia, sólo por el dolor que siento y más en los momentos, en que el Santuario necesita de mayor fortaleza, de los pocos guerreros que quedamos! – reflexionando un momento, suspira – Ahora que sé lo que él pretende, tendré que robarle esa parte del pergamino, irme a Jamir y terminar lo que empecé, pero sin él!

Una vez decidida a llevar acabo su plan, esperó a que entrara un poco más la noche y de esa forma, tras robar el pergamino que él poseía, pudo desaparecer entre la oscuridad a su alrededor y llegar hasta la Torre, sin que éste la siguiera.

Tras haber logrado su cometido, llegó hasta la Tumba de la Armadura, ya que al ser su primera vez en teletransportarse en largas distancias, no consiguió llegar hasta la Mansión.

Los espíritus que custodian el puente para llegar hasta la Torre, uno a uno se fueron haciendo presentes, hasta que uno de ellos le dijo…

Quién eres tú? – con voz algo tétrica; pero lo que más estremeció a la joven, fue ver que era una calavera, la que le hablaba – Contesta… quién eres tú?

Mi… mi nombre… es Aurea y necesito llegar… hasta la mansión de Mu…

No tienes ninguna apariencia de ser un Caballero al servicio de Athena, como nosotros… – responde con el mismo tono de voz – Así que no podrás ver al Señor Mu!

Claro que no podré verlo, por qué él no está ahí! – con cara de "Dah!", por lo que hace que la misma calaca, voltee a ver a sus compañeras, que le contestan en voz baja y cerrando el círculo, para dialogar sobre el asunto

Eso es cierto… – una de ellas

Pero cómo supo que él no está ahí? – cuestiona otra de ellas

Debe de conocerlo o ser un Santo Ateniense, igual que nosotros… – agrega una más – Ya que es la única explicación de que sepa, que él no está!?

Quieren dejar de secretearse y dejarme pasar… – atrayendo la atención de éstas de nuevo a ella – No tengo más tiempo que perder, ya que me urge llegar a la Torre!

Sólo hay una forma para que llegues hasta allá… y esa es venciéndonos! – tomando su posición para atacar a la Dorada

En ese momento Aurea recordó, lo poco que Mu le había hablado de ese lugar; por lo que hizo exactamente lo que él le indicó que debería de hacer, en caso de que tuviera que ir hasta allá alguna vez sin él.

Respiró profundamente, colocó sus manos como en rezo (tal cual lo hace Shaka) y elevando su cosmos, dejó que éste explotara en todas direcciones, dejando fuera de combate a los espíritus en el acto…

Tú eres más que sólo una visitante o conocida del alquimista!? – la que se podría decir que era la calavera líder de ellas, expresa

Claro que no soy sólo una más de las que lo conoce… yo soy su Esposa! – dice muy decidida

Su esposa? – expresa otra de ellas desde el piso y es cuando ella les muestra una foto, donde están ella, Mu y Kiki

Así que déjenme pasar de una vez por todas, ya que es muy urgente que llegue hasta allá! – abrieron paso al tiempo que pareciera que la misma luna, aceptaba la verdad de sus palabras; por lo que con el resplandor de sí misma, le dejó ver el puente y lo cruzara sin problemas

Por fin llegó hasta la ansiada Mansión, que estaba ligeramente iluminada por la luz de la luna y al ver, que no había puertas más que las del segundo, tercero y quinto piso, sin contar todas las ventanas del segundo al quinto piso, pero ni una sola en la planta baja.

Era la primera vez que la chica llegaba hasta ese lugar, que con la penumbra en el lugar y el ambiente fresco que había en ese momento, hizo que la chica se enamorara del sitio; tal como sí llegara hasta la tierra prometida, tras una gran travesía por el inhóspito Sahara y toparse, con el más hermoso de los Oasis y saciar la inmensa sed, que se tenía por todo el camino.

Después de admirar la Mansión, se teletransportó al segundo piso, en busca del pequeño Kiki; pero al ver que éste no estaba, continuó con los siguientes pisos para descubrir que el niño, no se encontraba en absoluto, en ninguna parte de la Torre…

Dónde demonios se habrá metido ese escuincle? – pensaba ella mientras ponía su equipaje sobre la cama del último piso, la cual tenía todo el aspecto de ser la habitación donde su marido, había dormido durante todos esos años fuera del Recinto – Bueno, es mejor que duerma de una vez y mañana lo buscaré… – sacando su ropa para dormir de su mochila – Sólo espero que no ande muy lejos, ya que no quiero alejarme mucho de la Torre y perderme en el inter! – recostándose al fin en la cama, en la cual y a pesar de que hacía mucho que no estaba ahí, conservaba levemente el aroma del Dorado de Aries…

Ya por la mañana y con los rayos del sol pegándole directamente en la cara, la chica se despertó toda lampareada. Dejó la cama y caminó hasta el balcón, mirando hacia el paisaje montañoso que rodeaba todo el lugar, sin contar que pareciera que la niebla cubría la parte inferior del mismo, como un tapete hecho de algodón, lo cual la hizo sentir que estaba en el mismo cielo; tanto que por unos instantes es como si estuviera más cerca de su amado; por lo que las lágrimas brotaron de golpe, sin ella lograra evitarlo…

Cómo quisiera que estuvieras ahora aquí… – se dijo en voz baja – Tu voz y tus consejos, me vendrían muy bien en éste momento! – vistiendo una de las camisas de él y aspirando lo que quedaba del aroma de éste

Dejó ese piso, después de vestir sus ropas de entrenamiento y buscó por toda la Mansión, donde podría estar Kiki; pero lo único que halló, fue el pequeño rastro de que él no había estado en ese lugar, por lo menos en un par de días. Después de comer algo de lo que llevaba consigo, entró en la biblioteca que estaba en el primer piso y cerca de medio día, al fin encontró el libro que tanto necesitaba, de tal forma que pudo fácilmente traducir todo el texto, de ambos pergaminos; ya que aparte de utilizar un lenguaje antiguo, también usaba códigos para dificultar, la trascripción de estos.

Lo primero que hizo después de pegarlo, fue traducirlo lo más pronto posible, ya que tenía miedo de que Mordreth pudiese hallarla y quitárselo de las manos, despojándola de la única oportunidad que hasta ese momento, se le había presentado para liberar a su amado y compañeros de batalla.

Primero hablaba de un lugar, donde varios picos se elevaban más allá de las nubes, que es donde las almas de los muertos descansaban y que sus puertas, estaban selladas por un gran poder; pero sólo sí se es lo suficientemente puro de corazón, podría cruzar al inframundo, sin quedar atrapado en el viaje.

El siguiente párrafo parecía estar cortado, ya que sólo decía: " Y de Éstige, revivirá o volverá inmortal, aquel que sea bañado con ésta poción! ";lo que hizo pensar a la Amazona que sólo con eso, podría volver a sus amigos a la vida; ya que según cuenta la leyenda, Tetis convirtió a su hijo Aquiles en un ser inmortal, tras bañarlo en dicha agua, siendo sólo su talón su única debilidad, al haberlo ella sostenido por éste, cuando lo sumergió ahí. El problema ahora era descifrar cual era el lugar al que el pergamino se refería y dentro del libro, no había una sola pista por donde empezar, ya que por más que analizaba el texto, no tenía el mayor sentido para ella…

Sí tan sólo estuviera ese pequeño soquete… – mirando hacia el frente y por una de las ventanas de la Torre – Ya que siempre dos cabezas, piensan mejor que una! – suspirando se levanta y camina hacia la ventana

Se quedó mirando a través de ésta, el paisaje por un rato, antes de decidir hacer una pausa para refrescarse, comer algo más y alejar por unos instantes de su mente, todo lo que la agobiaba; sin contar que aún le preocupaba el hecho de que Mordreth, no se detendría hasta encontrarla de nuevo y quitarle, lo que a él le pertenecía.

Le dio muchas vueltas aquellas palabras en su mente, tanto que pensó que se volvería loca; sin mencionar con el dolor de cabeza, que se provocó al forzarse a sí misma a resolver el misterio, que envolvía aquella frase: " Donde las almas de los muertos descansan y sus puertas están selladas por un gran poder "

Ahhhhhh! – enmarañándose el cabello con los dedos por la desesperación, que eso le causaba – Tengo dos opciones… – levantándose y mirando de nuevo al sol, que estaba apunto de ocultarse detrás de las lejanas montañas – Sí no logro descifrarlo yo sola, tendré que regresar con Mordreth y utilizarlo para hallar la respuesta o… esperar a que Kiki regrese y con su ayuda, talvez resolver todo el acertijo! – suspiraba, al tiempo que contemplaba los últimos momentos del sol, antes de perderse en el horizonte imperfecto frente a ella – Lo mejor sería regresar al Santuario y buscar otra forma de poder volverlos a la vida!

Resignada fue a descansar, ya que se sentía completamente agotada, de haber estado usando su cabeza más de lo normal (cómo me quiero y me apoyo///); pero le fue un tanto cuanto difícil conciliar el sueño; aunque era mucho el cansancio que sentía, porque no es fácil apagar el cerebro, cuando él está trabajando en algo, que nos preocupa y ocupa en cada respiración.

Después de dar varias vueltas a la cama, como su cabeza lo hacía con aquel problema, cayó en un profundo sueño, buscando el consuelo en los pocos días felices que vivió junto a Shion, después de la partida de Mu a Jamir…

Maestro… – ella entró la habitación donde él dormía, para acomodar la ropa lavada del mismo – Lamento interrumpirle, pero le traigo su ropa limpia! – dijo con una sonrisa, a lo que ella supuso que él correspondió, al no poder verla por la máscara que éste usaba, en aquel entonces. Acomodó las prendas en silencio mientras él continuó, escribiendo en un papel – Disculpe… querido Maestro, le está escribiendo una carta a Mu? – acercándose ella con suavidad, al igual que su tono de voz – Es que me gustaría mandarle una carta y saber de él!

No hija… – le responde, poniendo la pluma en el tintero – Es una carta para mi viejo amigo Dohko, que vive en cinco picos!?

Dohko!? – extrañada le pregunta, ya que era la primera vez que le oía hablar de él – Quién es ese amigo del que habla? – aún era pequeña y los días para la llegada de Athena, estaban próximos por cumplirse

Es un amigo que conocí hace muchísimos años atrás… – cargándola y sentándola en sus piernas, como pocas veces lo hacía – Él peleó a mi lado hace mucho tiempo…

Él también es un Caballero? – emocionada y a la vez sorprendida, por las palabras de su mentor – Y por qué no está él aquí en el Santuario?

Sí hija, él también es un Santo de Athena y se encuentra en una misión muy importante, que nuestra misma Diosa le encomendó, desde las épocas inmemorables! – confundiendo más a la pequeña, que no entendía bien del todo todavía, como se manejaban las cosas en ese lugar – Él es el encargado de vigilar el sello, que mantiene encerradas las almas de los Masei… los 108 Espectros y guerreros del Dios Hades y enemigo de Athena también! – baja al suelo a la niña y con una pequeña palmada en sus pompitas – Anda ve y termina con tus obligaciones, porque recuerda que tienes que estudiar, ya que mañana te haré un examen!

Pero Maestro… – con algo de disgusto y berrinche

No Señorita, nada de peros! – con tono firme – Hace días que has estado flojeando y no has entrenado bien, ni tampoco estudiado lo suficiente y Mu, ya no está para ayudarte! – ella cuelga sus hombros y resignada le responde

Está bien Ticherito, me podré a estudiar! – sale de la habitación, cerrando la puerta detrás de ella. Era la primera vez que lo llamaba de esa forma, lo cual más que molestarle le dio gracia, por la manera y matiz en que se lo dijo, por lo cual dejó que le dijera así las veces que ella quisiera, de ahí en adelante

Ticherito… – susurro y continuó su carta a su querido amigo

Ya por la mañana y con la mente un poco más despejada, recordó lo que había soñado, cosa que la hizo saltar de golpe de la cama y correr ha investigar, en el extraño libro que la había llevado a todo eso…

No cabe duda que los sueños pueden ser la respuesta a nuestras preguntas, incluso de aquellas que no hacemos y de las cuales tenemos miedo, de saber la respuesta! – expresó mientras pasaba rápidamente las hojas, para encontrar lo que buscaba; hasta que halló un dibujo donde se veía la Torre de los Masei, con la cual pudo darse cuenta de que la descripción de la que el pergamino hablaba, era exactamente a la que estaba dibujada en ese libro y al leer, la inscripción en la parte inferior del dibujo – Torre Masei, donde Athena selló las almas de los 108 espectros muertos, en su batalla contra el Rey del Meikai, Hades! – leyó de nuevo la traducción del pergamino – Donde las almas de los muertos descansan y sus puertas están selladas, por un gran poder! – reflexionando con la vista puesta al frente, colocó tanto el libro como el pergamino en la mesa – Los muertos… son los 108 Espectros de Hades y el sello de gran poder, se refiere al sello que Athena puso, para que estos permanecieran encerrados ahí… – levantándose de la silla – Pero… sí esa es la puerta de la que habla, para llegar al otro mundo y no quedar atrapado en el proceso, debió ser destruida cuando los Masei, quedaron libres al romperse el sello de nuestra Diosa! – sin dudarlo más, tomó ambos libros, los pergaminos y tras comer algo al tiempo que se vestía, se preparó para su nuevo viaje, rumbo a su destino desconocido…


Nota: Los sueños pueden ser la respuesta a nuestras preguntas, incluso de aquellas que no hacemos y de las cuales tenemos miedo, de saber la respuesta! Frase célebre de Fox Mulder, en uno de los capítulos de la 3ra o 4ta temporada. La verdad es que no recuerdo bien cual de ellas es, ni el nombre del capítulo . sorry!

Hola!

Les dejo un nuevo capítulo de éste fic y nos sean malos y dejenme aunque sea de perdis un tomataso, para saber que piensan TnT!

Amiga Mitzuko: Jajaja, me gustó eso de los Electrizante y lo Denso de los ultimos dos capítulos, jajaja graicas por su comentario. Ps tardará un poquito en saber que pasa con Mu Sama, ya que en los proximos caps (que de hecho es uno en tres partes) es un regreso al pasado, para descifrar por qué es que está pasando todo esto .! Salu2 amiga y espero que usté también se la esté pasando monito... smuack, smuack, basho basho!

Espero sus reviews n.n

Salu2 a tochos morochos! ;D

Tschüs!