La Reina de la Nieve
Por Jade Haze
Capítulo 9
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/1/
Si se compararan dos fotografías, una de cuando tenía 16 y una de la actualidad —lo que era poco probable, pues en raras ocasiones dejaba retratarse si no era por motivos de prensa — cualquiera aseguraría que no se trataba de la misma persona.
Por ejemplo, en la fotografía que Rei sostenía en su mano en ése momento, Akane Tendo mostraba con naturalidad la amplia sonrisa que en aquél tiempo traía de cabeza a la población masculina de su instituto. Tenía puesto un vestido floreado, ceñido en la cintura y que se ampliaba hasta llegar a sus rodillas. Los tirantes delgados dejaban ver con toda claridad sus pequeños hombros, algo tostados por el sol, rojizos en las partes más expuestas. Un sombrero tejido cubría su cabeza de los intensos rayos. Lo sostenía con una mano para que el viento —que seguramente era fuerte, pues se notaba en las ondas de la falda en su vestido — no se lo arrebatara. Su cabello a penas y llegaba unos centímetros bajo sus orejas y unos mechones cubrían parte de su cara. Tras ella se extendía un jardín lleno de flores, unas más altas que otras, de todos los colores posibles, las cuales robaban protagonismo a su vestido, pero no a la expresión divertida de su rostro.
Sus ojos no miraban al lente de la cámara, sino más bien a un punto fijo en un lugar fuera de ella. La fotografía parecía tomada de imprevisto, como si de pronto la hubieran atrapado en una travesura y no le hubiera quedado más opción que sonreir al verse descubierta.
¿Cuánto hacía que no sonreía de esa manera?
¿Es que a caso volvería a sonreír de esa manera?
Un par de lágrimas necias brotó de los ojos de Rei, sentía una tristeza abrumadora inundándole el pecho. Observó la fotografía a través de su vista borrosa, con la nostalgia con la que se mira el retrato de una persona que ha muerto.
Volvió a meter la imagen entre las páginas del libro de haikus, donde estaba escondida desde hacía muchos años y de donde la sacaba solamente para avivar su esperanza.
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/2/
Akane salió del ascensor con el alivio que encuentra un náufrago al verse rescatado. Los lugares encerrados no eran los ideales en su condición. Su cuerpo debilitado por la falta de descanso era, por el momento, demasiado sensible al mundo exterior. Pero Ryoga la había llamado, dijo que era urgente, que necesitaba verla lo más pronto posible.
Pasó al lado del módulo de su asistente ignorando el saludo de "Buenos días" y su consequente mueca de molestia. Empujó la puerta de su oficina y vio a Ryoga en su escritorio sosteniendo el teléfono en una mano, recostado sobre la silla. Cuando éste la vio le hizo una seña con la mano, indicándole que aguardara por él.
Akane dio un vistazo al lugar. Todo parecía igual a como ella lo había dejado, con la diferencia de que era Ryoga quien estaba al mando. De pronto la sensación de estar teniendo un deja vú nubló su mente. Era casi como aquella vez: Ryoga hacía llamadas, ella estaba sentada frente a él, esperando. Cuando terminó, la miró con la ternura con la que se mira a un cachorro mojado en la lluvia y le habló:
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/3/
—Todos están tan molestos que quieren arrancarme la cabeza.
Akane bajó sus ojos a las manos entrelazadas que descansaban en su regazo. La saliva parecía no poder pasar a su garganta.
—Después de Saadaki… —Ryoga notó cómo Akane se estremeció al escuchar el nombre —…el sucesor de la presidencia debería estar entre Watanabe y… yo.
Akane tomó aire, elevó un poco su torso y después lo dejó salir con violencia. Levantó sus ojos lúgubres a Ryoga.
—Sé que será difícil —dijo con voz quebrada —. Pero puedo hacerlo.
Ryoga bajó la mirada, hizo una mueca con la boca y luego la regresó a Akane.
—Si tu deseo es quedarte con la presidencia de Miura Inc. no puedo hacer nada para impedírtelo, después de todo las cosas han pasado a ser de tu propiedad. Si quieres venderla, destruirla o continuar con ella, está en ti. Sólo te advierto una cosa: si de verdad deseas quedarte como líder de este lugar, tendrás que ser muy fuerte y estar preparada para el odio.
Ryoga se inclinó un poco hacia ella y la miró con intensidad.
—¿Estás preparada para ello?
Akane lo miró absorta. Su mente no estaba lista para dar una respuesta.
—¿Akane?
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/4/
—¿Akane?
—¿Eh?
—¿Estás bien? Te he llamado por lo menos diez veces. — Ryoga la miró preocupado.
—Estoy bien — dijo tratando de esbozar una sonrisa.
Ryoga se levantó de la silla y se sentó a su lado en el sofá.
—¿Cómo sigue tu problema de sueño? Sabes que no te llamaría si no fuera urgente.
—Habla.
—Lo pondré simple. Tenemos que viajar a América lo más rápido posible. Kento dice que una de las inversionistas está dudando y...
—Consigue otra.
—Sabes que no es tan fácil.
—Pero… tú puedes hacerlo — suspiró agotada —. No es que quiera deslindarme de las responsabilidades pero creo que en estos momentos, si subo a un avión, voy a morir.
—No quiero presionarte, pero sin ella será imposible contiuar con esto. Creo que lo ideal es que estés presente también.
Akane hizo una mueca con la boca y cerró los ojos para tomar un respiro. Tenía razón, después de todo era un asunto importante y su prioridad en ése momento. No podía dejarlo sólo.
—¿Cuándo?
—Mañana mismo.
La asistente llamó a la puerta. Ryoga le indicó que pasara y caminó hacia ellos. Extendió un sobre frente a él.
—Sólo hay un vuelo a Nueva York para mañana — sonaba algo nerviosa — Dos espacios libres en primera clase y dos en económica.
—¿Estás segura de que es la única opción? — preguntó Ryoga.
Sora asintió y miró de reojo a Akane. Esperaba algún comentario ácido sobre lo inútil que era y cómo iba a despedirla cuando regresara, pero la presidenta apenas y tenía expresión en el rostro.
—Entonces reserva los cuatro. Parece que dos de nosotros tendremos que viajar en clase económica.
—¿Cuatro? Pensé que se trataba de ti y de mí.
—Saotome y Konji vienen también.
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/5/
Cuando Ukyo llegó a su asiento en el avión, Akane ya se había instalado. No pudo esconder su sorpresa al verla de esa manera. Regularmente la encontraba muy arreglada y formal, pero con ropa deportiva y holgada le parecía una persona insignificante. Lo que no se explicaba era el por qué tenía que usar lentes oscuros dentro de un avión, no es como que fuera una celebridad.
— Parece ser que nos ha tocado juntas — dijo Ukyo para romper el hielo, después de haber tomado su asiento.
Akane volteó hacia ella y la vio con indiferencia a través de sus lentes por algunos segundos, pero no dijo nada y regresó su mirada hacia el frente.
«bruja tonta pensó» Ukyo.
Una rubia azafata se acercó y les habló en un ensayado japonés, pero Akane ni siquiera la volteó a ver. Abrió la champaña de bienvenida y sirvió dos copas. Ukyo pensó que era una oportunidad de relajarse un poco. No es que le interesara mucho hablar con Akane Tendo, pero si iban a estar juntas durante trece horas, más valía comenzar a llevarse bien.
La mujer le entregó una copa a Ukyo y esta a su vez la ofreció a Akane.
—¿Quieres? — preguntó con una sonrisa.
—No, gracias — repuso Akane, sin voltear a verla.
Inmediatamente sacó de la bolsa derecha del suéter un par de audífonos blancos y los colocó en cada una de sus orejas. Se ajustó los lentes oscuros, recostó su cabeza en el asiento reclinable y fingió prepararse para dormir.
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/6/
Ukyo estaba en la parte más interesante de su libro cuando Akane volvió a dar signos de conciencia. Se removió un poco en el asiento y se incorporó de golpe. Sintió cómo algo reptaba desde su estómago a su garganta y se llevó la mano a la boca para taparla. Ukyo, al comprender, soltó la novela y buscó la bolsa para desperdicios instalada en su asiento. Fue lo suficientemente ágil para ponerla frente a ella justo a tiempo.
Con cara de asco la miró hasta que terminó de vomitar. Akane se recostó en el respaldo y descansó sus manos en el abdomen que estaba adolorido por el esfuerzo. Cerró los ojos y respiró profundamente, tratando de recuperarse.
—Pensé que la gente ya no se mareaba en los aviones — comentó Ukyo aún asqueada. Se dio cuenta de que las gafas habían caído y sus ojos estaban al descubierto.
«Siempre supe que era fea sin maquillaje» pensó.
—Oye, Akane… ¿Te sientes bien?
Akane asintió con los ojos cerrados. Ukyo extendió una botella de agua hacia ella. Akane la tomó y la bebió toda de un jalón.
—¿No tienes hambre? — preguntó Ukyo.
Akane negó con la cabeza.
«¿Por lo menos podrías contestarme con una palabra? Niña boba»
Ukyo, al ver su infructuoso intento de iniciar una conversación, tomó su libro y volvió a acomodarse en el asiento. Mejor que se concentrara en la novela de nuevo.
Pasaron unos minutos antes de que Akane comenzara a hablar.
—¿Qué estás leyendo? — preguntó con una voz tan suave que no parecía de ella.
Ukyo interrumpió su lectura y la miró.
—Kawabata — dijo Ukyo como restándole importancia —"País de nieve".
—¿País de nieve? — Akane tenía un tono tan desganado que a Ukyo le parecía que le costaba mucho esfuerzo continuar con la conversación.
—Hay un lugar… en la isla de Honshu… —Ukyo cerró el libro frente a ella—... es el "país de nieve". Durante el invierno es muy frío y hay unas nevadas muy intensas, la nieve alcanza los cuatro metros de alto. Y las nevadas duran casi cinco meses, su invierno es muy largo. Cuando nieva la gente tiene que aislarse hasta que llegua la primavera. Es como Laponia.
—¿Laponia?
—Laponia, donde vive la Reina de la Nieve.
Akane la miró curiosa.
—Cuando era niña visité Honshu en una ocasión— dijo Ukyo —. La nieve era muy blanca. Estaba segura de que era Laponia. Estaba muy asustada. La reina de la nieve es una perra roba niños, por supuesto que debía estar asustada.
Y Akane recordó la historia que Rei solía contarle de pequeña. Recordó cómo la Reina de la Nieve se había llevado a Kai, egoístamente, a vivir con ella en su castillo frío, gélido, contagiándolo de su tristeza y soledad. Recordó que no le gustaba nada esa historia.
Sintió un escalofrío y se abrazó a sí misma.
—¿Estás bien? — preguntó Ukyo.
—Sólo necesito descansar un poco.
Y entonces cerró los ojos y fingió dormir por las siguientes cinco horas.
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/6/
Ranma y Akane estaban sentados, uno al lado del otro, en la mesa de un restaurante italiano. Todo hubiera sido perfecto si al otro extremo de Akane no se encontrara Kento Phillip, y si tampoco estuvieran en la mesa Ryoga, Ukyo y un par de americanas con risas estridentes. Hablaban de cosas insustanciales, y mientras Ranma fingía poner atención a ellas y reía en algunas ocasiones, Akane no hacía nada por disimular su desgano. El pescado blanco que le habían servido media hora atrás, permanecía intacto y sólo se limitaba a picarlo con el tenedor. Estaba especialmente bonita esa noche y sus labios rojos eran un objeto de deseo. Sin embargo no podía ocultar que algo andaba mal con ella, y Ranma lo había notado.
—Entonces, tú eres quien va a hacer la publicidad — la inversionista se dirigió a Ranma con una sonrisa seductora.
—Así es — dijo Ranma correspondiéndole la sonrisa.
—Ha sido un éxito en Japón, Miura Resorts está por encima de todos los centros recreativos — dijo Ukyo orgullosa.
—¿Será? — la mujer sonrió —. Bueno, algo es cierto: ¡nunca había visto a un japonés tan guapo! No te ofendas Kento, cariño — soltó una risa aguda.
Ranma volteó a ver a Akane con una sonrisa arrogante, pero ella estaba muy ocupada tratando de partir en cuadritos la seta que estaba en su plato.
Kento rió incomodamente y siguió con otros temas de conversación. A veces se acercaba al oído de Akane y le hacía algunos comentarios que ella respondía sólo con una sonrisa comercial. No era muy sincera, pero por lo menos le sonreía. ¿Qué de bueno tenía ése hombre para que mereciera una de sus sonrisas?
El camarero trajo una botella de vino tinto que había pedido el anfitrión. Comenzó a servir las copas y entregarlas a cada uno de ellos. Cuando extendió una a Akane, Kento la interceptó con una mano para alejarla de ella.
—Sólo agua para la señorita. Ella no puede beber alcohol ahora.
Ukyo los miró con especial interés. Ranma arqueó una ceja y miró a Akane. Esperaba que esta reaccionara de alguna forma, pero lo único que hizo fue soltar un levísimo suspiro y volver su atención a la comida intacta. Ryoga la miró desde el otro extremo de la mesa pero ella nunca levantó la vista. En algún punto de la conversación los ojos de Ranma se cruzaron con los de Ryoga. No sabía por qué, pero haber algo que no le gustaba a ninguno de los dos.
De pronto Ranma vio algo que encendió el fuego del infierno dentro de él. Por debajo de la mesa, Kento había posado una de sus manos sobre la pierna de Akane. Ranma vio cómo su mano se deslizaba por encima de su vestido y llegaba a tocar la piel desnuda de su muslo. Los dedos grandes y bronceados sobre la piel blanca parecían algo tan surreal que Ranma tardó en reaccionar a lo que estaba pasando. Lo peor era que Akane estaba inmutable, ni siquiera había cambiado la expresión de su rostro.
Estaba a punto de levantarse de la mesa, tomar a Phillip del cuello y romperle las costillas cuando el camarero se acercó a Akane con su bebida y por un movimiento torpe la derramó encima de ella. Akane reaccionó y se levantó de un salto, ante la mirada curiosa de los demás comensales. Miraba su cuerpo cubierto por agua y la frustración se apoderó de ella. Tomó una servilleta de la mesa con la que se iba secando el agua al caminar hacia el tocador, mientras que Kento gritaba maldición y media al camarero.
—Si me disculpan — dijo Ranma al ver que Akane se alejaba y caminó tras de ella.
Iba maldiciendo mientras salía del tocador cuando una mano interceptó su brazo.
—Sabes como odio que hagas eso, ¡Me lastimas! — dijo Akane.
Él tenía una mirada dura sobre ella. Akane bajó los ojos un poco avergonzada, después de todo no había hablado con él desde su cita fallida hacía seis días. Él no había llamado y ella tampoco había intentado comunicarse con él, había estado muy ocupada tratando de conciliar el sueño
—¿Qué estás haciendo? — preguntó Ranma, su voz pausada era un poco atemorizante.
—¿Que no lo ves? Arreglando este desastre.
—¡No es a lo que me refiero! ¿¡Por qué permites que ése idiota te toque!
Akane abrió los ojos sorprendida. Lo había visto. Debió sospecharlo, Ranma estaba muy cerca de ellos como para que no pudiera verlo. Desvió la mirada un poco avergonzada, pero pronto la regresó a los ojos de él, más firme que nunca.
—¿Qué clase de chica eres para permitir que haga eso?
—¿Qué me estás tratando de decir?
—¿Es tu novio?
—¿Eh?
—¿Tienes una relación con él?
—Eso no es asunto tuyo.
—¡Contéstame ahora mismo!
—Baja la voz, idiota.— Akane miró hacia alrededor, no había nadie cerca, pero no podía arriesgarse.
—Dime la verdad. Si me dices que están en una relación no me queda más que soportarlo. Pero si me dices que no son nada, que no eres de él ¡Entonces voy a regresar y voy a romperle la cara a golpes!
—¿Estás loco?
—¡Contéstame!
—No te debo explicaciones.
—¿Es que de verdad necesitas estar a su lado para conseguir esto? ¿Es que vas a permitir que te trate de esa manera? ¿Es que te acuestas con él para conseguir América?
—Tú no me conoces — su mirada era vibrante, como enloquecida — Estoy dispuesta a dar lo que sea por conseguir América… lo que sea, incluso a mí misma si es necesario. Es mi único objetivo en la vida y voy a conseguirlo, no importa quién o qué se interponga en mi camino.
—No lo voy a permitir— Ranma estaba jadeando por la ira contenida.
—Nadie tiene el poder suficiente para impedírmelo — Akane mantenía su mirada firme, era increíble que no se intimidara ni un poco ante él.
—Antes de que te entregues a él por una cosa tan estúpida como esta… — la miró fijamente —… antes de eso… tú…
—¿Yo qué?
—¡Antes de eso tú vas a ser mía!
Akane rodó los ojos y suspiró frustrada.
—¿No habías dejado esa bobería ya? ¡Cielos! Incluso me pediste que fuera tu amiga.
—Te pedí que no te enamores de él…
El recuerdo vino a Akane como un fugaz relámpago. ¿Así que lo recordaba?
—¡Tú...! ¡No estoy enamorada de él!
Un sentimiento de alivio se apoderó de Ranma, pero aún no era suficiente.
—Entonces ¡no dejes que te toque! ¡no le sonrias! ¡no te pongas linda para él! ¡ni siquiera le hables!
Akane soltó aire y trató de relajarse. Puso las manos sobre los hombros de Ranma y lo miró fijamente desde su baja altura.
— Déjame explicartelo con manzanas, ¿de acuerdo? Primero, Miura Inc. es una empresa enorme, poderosa, es un monstruo de la industria hotelera y de centros recreativos… ¿Entiendes? Segundo, Miura Inc, a pesar de todos los intentos fallidos, no ha podido salir de Asia. Tercero, yo estoy a cargo de la empresa desde hace muchos años, desde antes de que tú llegaras a meter tu lindo rostro en los anuncios de mi compañía.
Quitó las manos de sus hombros, pero lo siguió mirando fijamente.
—Desde hace catorce años el único deseo de esta empresa ha sido expandirse por todo el mundo, y el camino es América. Cuando asumí el mando, no sabes cuántas veces tuve que escuchar rechazos y palabras duras de inversionistas que no se atrevieron a trabajar con empresas asiáticas y que además las insultaban.
Su mirada se intensificó.
—Tengo a América en la palma de mi mano, sólo es cuestión de cerrar los dedos para obtenerla ¿Y tú haces un berrinche por un ataque infantil de celos? ¿Crees que eso de verdad va a detenerme? Me subestimas demasiado.
Ranma retrocedió un paso, como si quisiera alejarse de algo peligroso.
—¿Dónde queda tu dignidad? — le preguntó con voz dura.
—La dignidad no existe en los negocios. No cuando deseas algo con tanto fervor.
—Entonces te venderás a él con tal de que te abra el camino.
—En realidad no sé por qué estoy diciéndote estas cosas a ti, pero escúchame bien: soy capaz de llegar tan lejos como sea necesario con ése americano con tal de que me de lo que quiero.
Ranma la miró, aún incrédulo. Sacudió la cabeza y se dio la vuelta. Caminó unos pasos lejos de ella pero se detuvo abruptamente y le lanzó:
—¿Qué diría tu esposo si supiera que te vendes por negocios?
Akane sonrió amargamente.
—Fue él quien me enseñó cómo se hacen los negocios.
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/7/
Ukyo abrió los ojos con sorpresa y chasqueó los dedos como si hubiera encontrado la respuesta a un problema matemático muy complicado.
—¡Lo tengo!
Ranma estaba acostado, jugando con el botón que reclinaba la cama hacia arriba y hacia abajo, con un gesto fastidiado y sin prestar mucha atención a su amiga. El recuerdo de los dedos sobre la piel blanca le prendía fuego en el interior. Tomó un almohadón y lo lanzó con furia fuera de la cama.
—Estúpida, estúpida Akane—
Ukyo corrió hacia la cama y se lanzó sobre ella para quedar arrodillada junto a Ranma. Esta la miró extrañado, Ukyo no podía contener su emoción, incluso sus manos bailaban.
—¡Está embarazada! — soltó.
—¿De qué hablas? — Ranma arqueó una ceja.
—¡Akane Tendo! ¡Está embarazada!
Ranma se incorporó de golpe, con tanta brusquedad que lo hizo caer de la cama. Trató de levantarse del suelo apoyándose en el borde de la cama, pero al parecer las fuerzas habían abandonado sus piernas.
—¿Q-Qué estás diciendo?
—Antes, en el avión, vomitó. ¡Es super extraño que en estos tiempos alguien se maree porque si en los aviones! Y después, ¿viste a Pinkerton? ¡No la dejó tomar alcohol! Y ella lo aceptó así sin más. Además, ¿no la ves más delgada? ¡Me refiero a su rostro, por supuesto! Tiene unas ojeras de muerte y se le ve muy cansada, ¿no crees? Eso sólo puede significar una cosa: ¡Está embarazada! De Kento Phillip.
Ranma ladeó el rostro mientras recordaba todo lo que había pasado ése día.
— ¡Qué forma de amarrar al americano! Bueno, suponiendo que fuera de Kento… Quizá ni siquiera sea de él… ¿Crees que sea de él? ¿Ranma? ¿Tú qué dices?
«Soy capaz de llegar tan lejos como sea necesario con ése americano con tal de que me de lo que quiero»
—¡Es una listilla! Cuando se casó con el millonario ése, Miura, también estaba embarazada… después perdieron al bebé... pero claro... ¡Se quedó con la empresa! Es muy astuta…
¿Miura? ¿Embarazada? ¿Empresa? Ranma de pronto sintió unas tremendas náuseas.
—Creo que saldré a tomar un poco de aire.
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/8/
Beber no era una buena idea para Ranma Saotome, nunca lo había sido. El alcohol y él no se llevaban para nada bien. Pese a que lo intentó muchas veces, no podía beber más de dos copas porque perdía el conocimiento. Pero en ése momento parecía ser la mejor opción. ¿Y si Ukyo tenía razón? ¿Qué tan lejos podría llegar Akane para conseguir lo que quería? ¿Era cierto todo lo que decían de ella?
Entró en el bar del hotel cuando ya pasaban las tres de la madrugada. Sólo un par de mesas estaba ocupada, pero el cuarteto seguía tocando algunas piezas de jazz con maestría. El olor a tabaco le llegaba desde muy cerca y bendijo a Japón, en donde no se podía fumar dentro de lugares cerrados. Caminó hacia la barra y se sentó en uno de los taburetes. Antes de que el barman se acercara a tomar su orden notó que junto a él, dos asientos a su derecha, había alguien. Su cabeza estaba apoyada sobre la barra y los cabellos oscuros caían graciosos sobre el mármol. El cuerpo menudo y pequeño pertenecía a una mujer. Y hubiera reconocido ése cuerpo que había grabado fotográficamente en su memoria, incluso cuando ya había sustituido su corto vestido negro por unos pantalones deportivos. Era Akane.
—Uno más… — indicó la chica al barman.
Antes de que la bebida pudiera llegar a su mano, Ranma la interceptó y la bebió de un golpe. Akane levantó la mirada adormilada y entrecerró los ojos cuando distinguió quién era.
—¿Qué estás haciendo aquí?— preguntó.
—¿Qué estás haciendo tú aquí?
—¿No es obvio? — dijo Akane señalando al vaso de vidrio que Ranma sostenía en su mano.
—No... ¡No puedes tomar alcohol en tus condiciones!
—¿Cuáles condiciones? — preguntó Akane extrañada—. ¡Ah! ¡Eso! No importa… un par de copas no me hará daño… ¡Quiero otra...!
—¡De verdad estás loca!
—¡Déjame en paz!
—¡Te digo que no! ¡Te hará daño! — la jaló del brazo para llevársela, pero ella se resistió.
—¡Agh! ¡Ya ni siquiera estoy tomando esos estúpidos medicamentos! ¡No sirven para nada!
—¿Medicamentos?— preguntó Ranma desconcertado.
—Para el insomnio. De todas maneras no he podido pegar los ojos ni una maldita vez en seis días.
Insomnio. Seis días. La había visto exactamente hacía seis días en el Parque Hibiya, donde se quedó profundamente dormida. Y en ése entonces ya llevaba unas ojeras de muerte.
—Entonces… ¿no estás…?
Akane volvió a recostar su cabeza en la barra y dejó caer sus brazos a los lados.
—No me pongo linda para él… —dijo con voz adormilada, una voz muy dulce que él podía acostumbrarse a escuchar — es sólo que no puedo ir en pantalones holgados a una cena...
Ranma la miró con detenimiento.
—Tampoco sonrío para él… sólo sonrío porque en los negocios se debe sonreír... tú lo sabes muy bien, le sonríes a las chicas, a las inversionistas, a todas las mujeres.
El chico estuvo a punto de decir algo, pero Akane continuó:
—Y nunca llegaría tan lejos con él… un par de besos quizá… no más… su rostro me desespera. Quiero golpearlo en la cara cada vez que lo veo… ¿No te dan ganas a ti también?
Ranma soltó una risa que más bien era un indicio de alivio.
—Sí que me dan.
Akane se incorporó y acercó su rostro al de él. Entrecerró los ojos y luego volvió a alejarse.
—Tú eres más lindo que él… como dijo la americana esa…
Ranma tuvo que morderse los labios para no sonreír.
—Pero tampoco me pondría linda para ti. Ni sonreiría para ti… ni llegaría lejos contigo… Yo no pertenezco a nadie… ni a ti, ni a Kento, ni a ése imbécil de Saadaki Miura que por mí puede estar ardiendo en el más caliente de los infiernos… Quiero otro trago...
—Se acabó, vámonos de aquí. — la jaló y esta vez sí consiguió bajarla del taburete.
—¡No quiero!
Se agachó para tomarla por las piernas y la echó sobre sus hombros como si fuera un costal de arroz, mientras Akane le daba golpes en la espalda con toda la fuerza y coordinación que le permitía su estado etílico.
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/9/
La arrojó sobre la cama con poca delicadeza, pero es que cargarla en el hombro siete pisos arriba -ascensores averiados - sintiendo sus golpecillos en la espalda no merecía menos. Ella se quejó por el golpe y pronto comenzó a removerse en la cama. Ranma, con dificultad, le quitó los zapatos y los colocó en el suelo. Se sentó en el borde de la cama donde ella descansaba.
—Tengo calor— dijo bajándose la cremallera del suéter y arrojándolo lejos. Ranma agradeció, por su salud mental, que tuviera una pequeña camiseta de tirantes debajo.
Aún así era peligroso. Estaba en la habitación de hotel de Akane. Pasaban de las cuatro de la mañana, ella no estaba en su mejor estado y los eventos del día no ayudaban a tener su mente tranquila. El fugaz recuerdo de la mano sobre la piel desnuda de Akane le hacía hervir la sangre. Tampoco ayudaba ver su cabello negro desparramado sobre la almohada blanca, su cuello suave, el inicio de sus pechos que se elevaban un poco cuando aspiraba aire; una pequeña parte de su abdomen que se asomaba entre la blusa y el pantalón. ¿Qué derecho tenía ése imbécil de tocarla? ¿Qué tenía Kento que no tuviera él como para que le dejara intimar tanto?
Ah sí, tenía contactos muy importantes.
América.
Mejor que se fuera de ahí o no sería responsable de sus actos.
—No te vayas— Akane lo sostuvo por el antebrazo antes de que lograra ponerse de pie.
Akane lo soltó y volvió a recostarse en la cama. Lo miró con los ojos bien abiertos, pero su estado se notaba a millas. No estaba del todo consciente y eso preocupaba a Ranma sobremanera.
—¿Alguna vez has ido a Laponia? - preguntó Akane con voz arrastrada.
—¿Laponia? - Ranma repasó la lista de lugares que había visitado en su vida, definitivamente Laponia no era uno de ellos.
—Laponia está en Japón, ¿Sabías? -dijo Akane -Hay una isla que se llama Hoshu y ahí la nieve es muy pura… y nieva por mucho tiempo… y hace tanto frío que da miedo… ahí vive la Reina de la Nieve…
Akane sentía los ojos pesados. Su cuerpo por el contrario, se sentía muy ligero.
—Sé que no hay justificación para que se haya llevado a Kai pero… la Reina estaba tan sola… sólo quería tener compañía… estaba tan sola y triste… ¡Imagina vivir en el invierno para siempre!
—Debe ser triste… - repuso Ranma.
—Oye Ranma… ¿crees que ella también tenga un trozo de espejo enterrado en su corazón? - Akane lo miró con angustia en su rostro. Tenía un gesto que daba la impresión de que comenzaría a llorar en cualquier momento. Había una tristeza inexplicable en sus ojos, un vacío que provocaba escalofríos en cualquiera que pudiera verlo de cerca.
—Quizá-
—En ése caso sólo necesitaría que alguien derramara lágrimas cálidas sobre su corazón…
—Pero entonces el invierno desaparecería — dijo Ranma.
—No me importaría… porque entonces tendríamos la primavera para siempre… Sería un eterno Midori no Hi… ¡Como me gusta todo lo verde!
Cerró los ojos y los mantuvo así por un tiempo. Ranma creyó que por fin se había dormido. Pensó que debía irse a dormir también, pero ¿cómo se separaba de ella ahora que la había visto tan triste? Temía que si la dejaba en ése momento, desaparecería para siempre, no la volvería a ver.
—¿Ranma? — el llamado le sobresaltó. Era un susurro proveniente de la boca de Akane.
-¿Sí?
—Siento pena por la chica que termine casandose contigo… — dijo akane.
—¿Ah si? — repuso Ranma, algo irritado.
—Siempre estarás rodeado de mujeres… ¿no es así? Te seguirán… y tú eres débil con las chicas, ¿no? Ella va a sufrir mucho —
—¡No soy…! —
—Deberás escoger a la más linda, así nunca se pondrá celosa de las demás —
¿La más linda?
—Tiene que ser… realmente bonita — dijo con una voz muy suave. Y Ranma se encontró con que de pronto estaba demasiado cerca de ella. Quizá para escuchar bien lo que decía en un volumen tan bajo.
—Ranma… ¿somos amigos verdad? —
—S-sí…—
—Entonces prométeme una cosa —
—A la chica que se case contigo… nunca la harás llorar… y nunca harás que se ponga triste… — su voz se iba apagando, cada vez sentía los párpados más pesados, imposibles de abrir—…cuando te diga que tendrán un hijo, tienes que ser el hombre más feliz del mundo… —
Ranma se acercaba cada vez más a ella. Su rostro estaba tan cerca que podía oler el aire mezclado con alcohol que salía de su boca.
—…siempre será tu prioridad…—
Él la escuchaba, pero era como un marinero que había sido hechizado por una sirena, cada vez más cerca… cada vez más cerca.
—…y si algún día dejas de amarla… se lo dirás de frente… nunca la engañarás…—
Ella no abrió los ojos.
—¿Ranma? —
—¿Eh? —
—¿Me lo prometes? —
La miró con ternura.
—Lo prometo —
—De verdad me preocupa esa pobre chica… —
Y antes de que cayera en una profunda inconsciencia, sintió los labios de él juntarse con los suyos. Eran cálidos, húmedos, abrasadores. Los sintió moverse sobre los suyos y escuchó una respiración agitada, pero antes de que pudiera corresponderle, se quedó profundamente dormida.
CONTINUARÁ
No puedo creer que este capítulo me haya dado tanta guerra, principalmente porque es muy corto en comparación a los demás. Pero así fue, no por la escritura si no porque se me borró dos veces, el muy maldito. Pero bueno, ya con mi último atisbo de fuerza lo vengo a publicar a las 3 am.
No tengo mucho qué decir, personalmente me sorprendí mucho porque los personajes hicieron de las suyas. Yo lo había planeado de cierta manera y resultó que siempre no, al escribir, las mismas situaciones me guiaron… ¡Cómo me gusta que pase eso! Quizá deba llamarlo auto-trolleo.
Mi cosa favorita de este cap es cómo se dio la relación entre la novela "País de Nieve", Laponia y nuestra Akane. ¡Simplemente se dio! Por eso me siento tan contenta, no es algo que yo hubiera planeado y realmente me sorprendí. Me gustó cómo quedo.
Otra cosa, debo aclarar que el Midori no Hi es un día de la semana dorada en Japón que se celebra en primavera, así que por favor anótenlo muy bien porque después va a haber un detallito con esto y van a decir: ¡Ah! ¡Por eso el Midori no Hi! Ja ja, estoy enloqueciendo.
Sé que Akane parece una loca con múltiples personalidades, pero no es así, lo que pasa es que está cambiando y en las etapas de cambio siempre tendemos a parecer unos locos. Pero no es que sea bipolar, por favor no la odien (aunque yo la odié en la escena del restaurante, ¡semejante perra! ja ja) Sólo tiene una lucha interna con la chica que era antes y la que es ahora, es todo. Por cierto ¿ya se dan una idea más clara de qué pasó con Miura y Akane? ¡Quisiera saber sus teorías xD!
¿Y qué me pone triste? ¡Que de plano a la chica no se le ve interés por nuestro protagonista! Ja ja, bueno, aunque amo a Ranma y es mi consentido, ya le tocaba a él sufrir ¿o ustedes qué opinan?
Gracias por sus reviews, sus comentarios que siempre leo con mucha emoción y que me ayudan a seguir con esta historia. Espero seguir recibiendo su apoyo como hasta ahora. Les mando besos y les deseo lo mejor.
JADE.
Jorgi: ¡Me hizo super feliz tu review! Casi lloro, de verdad ;A; Me hace muy feliz saber que te gusta mi historia y que te emociona, ¡es todo para mí! Nooo, de verdad, fue genial leer tu comentario. Por cierto, el Parque Hibiya sí existe, está al lado del palacio imperial en Tokio.
Kikko: Thank you for your loyal review, as always. I have a question for you, where are you from? are you reading this through a translator? if it's the case I feel honored, thank you very much. I would love to translate this in English and publish it, but I just don't have enough time and translation is such a JOB. Thank you again!
Sophy: No caerá tan rápido, eso te lo puedo asegurar. Y sí, yo también quiero seguir haciendo sufrir a nuestro Ranma. Ja ja, gracias por el apoyo Sophy, nos leemos por aquí o por allá.
Hirayama: ¡Mi querida Jenni! Muchas gracias por el apoyo de siempre, desde el principio, no tengo cómo agradecerlo. Sí, la terminación cuando es mujer es "chan" y no "kun" pero a veces a Akane, en la historia original, le llaman "Akane-kun" por su temperamento, es por eso que quise hacer una pequeña referencia a la historia original. Espero que este capítulo te haya gustado, si no pues reclámamelo, ja ja. Un saludo y un beso muuuuy grande.
Sandy: ¡Gracias nena! Sí, yo también quiero que viva el presente, pero nuestra Akane ha pasado por cosas difíciles, esperemos que pueda recuperarse con un poco de ayuda. Gracias por el apoyo de siempre, te mando besos :*
Guest: No supe quién eras pero yo también te amo y te adoro por tomarte el tiempo de comentarme… ¡Gracias por todo! No sabía lo de Miura, yo lo conozco como un apellido japonés, pero mira que me dio mucha risa enterarme lo que significa por tu país, ja ja, fue una coincidencia divertida. Saludos hasta España :^*
Ely: ¡Tú sabes cómo te amo! ja ja Gracias por el apoyo, como siempre. No es tanto como tratar de cambiar el estilo, quizá mejorarlo un poco, pero tampoco quiero sobrecargarlo que luego se hace pesado de leer… supongo que es cosa de práctica, pero me alegra que te haya gustado. A ver qué opinas de este.
mechitas123: ¡Qué bueno que ya dejes tus uñas en paz! Ten cuidado que te vas a morder la piel, ja ja. Ya "aflojará" Akane pronto, no te preocupes. Gracias por el apoyo, un beso.
Nonahere: Me sorprende y me alegra mucho que digas que te pareció romántico, esa era "la intención" pero en realidad me gusta ser muy sutil con el romance, porque igual que a Rumiko me da bastante pena, ja ja. Lo de Akane, ya nos enteraremos. Y a mí me encantó la cita, no sabía cómo iban a terminar pero fue gracioso y tierno a la vez. Te mando un saludo y te agradezco el apoyo, besos.
cjs: ¡Gracias por tus constantes reviews! Es genial saber que sigues la historia y que nunca me fallas ;A;. Ja ja ja, y sí, el chico ya piensa más claramente. Yo también espero que Akane desista de vengarse, pero no lo puedo asegurar, ja ja. Te mando saludos y besos, gracias de nuevo.
