¡Buenas, gente! Es un gusto estar aquí una vez más y dejarles un nuevo capítulo de Dulce Amanecer. Aprovecho la oportunidad para comentarles que no publicaré nuevos capítulos hasta mediados de JULIO, cuando ya haya concluido el semestre. Tengo varios proyectos acumulados y poco tiempo para hacerlos. Lo sé, la vida es dura (TT_TT)
En fin, espero que disfruten al leer este capítulo tanto como yo al escribirlo.
AMABA MI TRABAJO LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO, EN DÍAS COMO HOY, NO TANTO. El proceso contra Munch y el papeleo del caso me tenían harto. Entre recolectar las declaraciones de los testigos del asalto, dar mi propia declaración y la resistencia de Joe en dar la suya, ya han pasado 2 días. La burocracia estaba arruinando este país y mis planes. En mi mente, a estas alturas, ya le habría preguntado al Dr. Cullen sobre el estado de Tanya y encontrado una buena excusa para hablar con ella personalmente. Para mi disgusto, "estar pendiente de la situación" requirió más tiempo del que había estimado. Lo único rescatable de todo esto es que estaba cumpliendo mi palabra.
Gracias a la asistencia de mi grupo de amigos, sé que los testigos que se acercaron a la estación me tildaron de estrella velocista o potencial corredor de fútbol americano. Las opciones "fenómeno de circo" o "monstruo" no fueron mencionadas. Por otra parte, Joe no había dicho nada sobre su arresto. Con suerte no recordaba nuestro encuentro. Por si acaso, ya me había encargado de dar una versión bastante mundana de los hechos en mi declaración. Tras 48 horas post-indiscreción, todo parecía volver a su lugar- Zachary volvía a parecer un alarmista- y yo necesitaba combustible para enfrentar el resto del día.
Gracias al cielo tenía excelentes compañeros. Aiden llegó a medio día para salvarme con un café con crema extra y Lucas dejó una caja de pastelillos de canela sobre mi escritorio. Mis panecillos favoritos.
—Los amo, chicos.
—Ya he escuchado eso—comento Lucas.
—Todos dicen lo mismo los primeros meses— murmuro Aiden, quitándose los restos de su rosquilla glaseada de los dientes.
Me reí entre dientes y dirigí mi atención a Shawn, quien se había detenido para husmear en la caja de panecillos.
—Shawn, ¿terminaste de archivar el caso?
—Sí. Sólo falta la declaración de Munch—responde, dando un mordisco a un panecillo—.Vengo de la sala de interrogatorios. El chico se niega a hablar al respecto.
Me preguntaba si su silencio se debía a estar asustado, no recordar lo ocurrido o simplemente ser rebelde. Sólo podría saberlo a ciencia cierta si hablaba con Joe directamente, aunque creo que podría abstenerme de…
"Los cabos sueltos pueden convertirse en complicaciones futuras.", las palabras de Zachary resonaron en mi cabeza, "Lo sabes mejor que nadie"
Parpadee con pesadez, intentando extirpar el recordatorio de mi cerebro. Era particularmente molesto que el recordatorio tuviera la voz de mi hermano.
Lucas se inclinó sobre mi hombro .
—Vi al abogado de Munch salir a almorzar con Charlie, así que hay vía libre por al menos una hora—murmuro lanzándome una mirada de complicidad poco disimulada.
Le dedique una sonrisa de agradecimiento y tome un pañuelo de papel y agarre con él un panecillo de la caja.
—Vamos Shawn. Consigamos la declaración de Munch.
Shawn asintió en acuerdo, y lidero el camino. Tomé el café con mi mano libre y seguí a mi compañero. La presión se acumulaba sobre mis hombros con cada paso que daba hacia Joe Munch.
La presión es algo curioso. Hace que algunas personas se quiebren. Como el desarmador de bombas que decidió salir corriendo del edificio y condenar a una multitud a muerte porque no pudo elegir que cable cortar. Hace que algunas personas se ahoguen en sus propias inseguridades. Se desmoronen. Se congelen. La presión hace que las personas caigan como moscas o se rompan como el cristal. No soy de esas personas. Me encanta la presión. Esta me impulsa, me conduce a tener éxito. Es mi elemento. Es cuando estoy siendo presionado, que muestro mi mejor versión o al menos, así es cuando estoy enfocado.
Estaba siendo difícil concentrarme en la seguridad de mi familia, especialmente porque mis pensamientos gravitaban alrededor de Tanya involuntariamente.
"¿Se encontrará bien? ¿Padecía de una condición crónica o mental? ¿Sufría esa clase de episodios todo el tiempo? ¿Cómo puede alguien quedar lo suficientemente inmóvil como parecer una estatua? ¿Realmente pensaba matar a alguien?"
Me estaba volviendo loco de la preocupación. Realmente necesitaba averiguar si ella estaba bien lo más pronto posible.
Shawn se detuvo de pronto, atrayendo mi atención. Note que ya habíamos llegado a las salas de interrogación.
— ¿Shawn, podrías esperar aquí afuera un momento? Quisiera hablar con él a solas antes de que tomes su declaración.
El hombre me lanzó una mirada cargada de curiosidad pero no replico. Después de un rato, asintió y abrió la puerta para que yo pasara. Tras darle un guiño de agradecimiento, atravesé el umbral de la puerta.
El chico estaba sentado, con las manos esposadas sobre la mesa. Repentinamente, levanta la cabeza en mi dirección-tenía un hematoma enorme en la frente-, percibiendo mi presencia. Joe no sabe porque sintió la necesidad de mirar y probablemente no piensa en ello. Nadie lo hace después de un rato. La puerta se cerró a mis espaldas con un delicado clic y mi sonrisa se filtró al ver la sangre drenándose de su cara.
—Buenas tardes, Sr. Munch—saludé con fría formalidad—.Me disculpo por no haber venido a verlo antes.
Cuando salió de la impresión, Joe Munch retrocedió con tanta urgencia que olvido que estaba sentado y cayó al suelo junto con la silla. Sin dejar de mirarme, se arrastró a la pared más alejada de mí. No me sorprendió. Estar conmigo en un espacio reducido, donde solo hay una salida, suele incomodar a las personas, en especial cuando no estoy siendo particularmente amistoso.
—No… no puedes ser real. No puedes…
—Lo soy. Créame.
"Y mientras más pronto lo asimile, será mejor."
Evite mirarlo fijamente. Ya era suficientemente malo para él estar en la misma habitación conmigo. Dejé mis cosas sobre la mesa, acomodándolas con calma. Luego, tome la silla derribada y la coloqué en su lugar anterior, antes de dirigirme a la silla más alejada del chico y cercana a la puerta. Cruce las piernas cuando me senté, tome un sorbo de mi café y tamborilee mis dedos sobre la mesa, esperando a que Joe volviera a sentarse. No lo forzaría a estar cerca de mí.
Puedo sentir sus ojos sobre mí. Joe vigilaba alarmado cada uno de mis movimientos. Pensaba darle unos minutos para que se relajara pero mis pensamientos se volcaron hacia Tanya y su condición la última vez que la vi. Otra vez. "¿Se encontrara bien? Su tío es el Dios de las batas blancas según mi hermano así que ella debe estar bien, ¿cierto?" La preocupación empezó a impacientarme una vez más, pero fue Joe quien rompió el silencio.
—No puedes lastimarme aquí. —la voz temblorosa del chico me hizo mirarlo. Se estremeció, asustado—.Los policías me protegerán. ¡No puedes lastimarme aquí!
Arquee una ceja en respuesta.
"¿Todavía no ha notado mi uniforme?"
—No recuerdo haberlo lastimado antes.
—Por tu culpa tuve el accidente—acusó, el enojo superando el miedo por un instante—.Volaste sobre el maldito auto. ¡Eres un maldito demonio!
Quise rodar los ojos pero no me permití reaccionar. Ninguno de sus comentarios eran innovadores de todos modos. La costumbre me ha ayudado a refinar mis habilidades para burlar comentarios o preguntas incomodas cuando estas se presentan. El secreto está en ocultar la reacción real hasta transformarla en la reacción que deseada.
Podía quedarme sentado aquí hasta que me diera su declaración, pero tenía cosas mejores que hacer. Cosas como indagar sobre la condición de Tanya o divagar acerca de ella o su familia. Di otro sorbo a mi café, decidiendo agilizar un poco las cosas.
Me incliné un poco hacia adelante, reposicionándome en la silla; la valentía se escapó de su cuerpo entonces. Como acto reflejo el chico retrocedió al rincón como un animal acorralado. Esa reacción y la distancia entre nosotros evidenciaban que recordaba algunas de mis habilidades pero afortunadamente, eso no es asunto de Joe. Él tiene sus propios problemas.
—Recuerdo haberle pedido que estacionara el auto, Sr. Munch—comenté mientras me levantaba de la silla. Noté como sus pupilas se dilataron y el olor de su miedo llego a mi nariz. "Probablemente, también recuerda la bala que no dio en el blanco." —.Estoy seguro que usted también lo recuerda.
Mordisquee mi panecillo de canela mientras contemplaba su reacción. El cuerpo de Joe se encogía más conforme más lo miraba. Encontraba algo exagerado todo este acto de policía malo, pero su percepción de mí era terrible. La primera impresión seguía siendo muy importante. Este chico me teme debido a nuestro primer encuentro. Él realmente pensaba que yo era un monstruo, un demonio según sus palabras, y seguiría pensándolo a menos que yo me esforzara en probar lo contrario. La verdad es que no veía ningún beneficio en hacerlo. El miedo es una estrategia de disuasión eficaz si se sabe emplear.
—No deseo perjudicarlo, Sr. Munch—aclaré, dejando la puerta de la posibilidad abierta. No me gustaba la idea pero lo haría si debía—.Pienso que se ha perjudicado a sí mismo lo suficiente hasta este momento.
La expresión pálida de su rostro sudoroso me dio por entendido que había captado el mensaje. Esperaba que Joe entendiera que tenía las de perder si buscaba una confrontación conmigo, en especial aquí. Su situación ya era muy complicada sin ganarse mi enemistad.
—Ayúdese a sí mismo y colaboré con el oficial que tomará su declaración en unos minutos.
Tomé mi café y caminé hacia la puerta, sintiendo su mirada sobre mi espalda.
— ¿Eso es…? ¿Eso es todo? —susurro entre dientes. Si no tuviera un buen oído, no lo habría escuchado.
Mientras más tiempo pasaba ahí, más seguro estaba que Joe no era una amenaza. Solo se trataba de un muchacho asustado, que había visto más de que puede procesar y cuya credibilidad estaba desgastada por sus constantes errores en la vida. No tendría que recurrir al As bajo mi manga.
—Espero que esta sea la última vez que nos veamos, pero eso depende completamente de usted, Sr. Munch—dije con seriedad, mirándolo por encima de mi hombro.
Gracias a la penumbra de la habitación, podía escuchar a su corazón acelerándose. Considerando incensario atemorizarlo más de lo que ya lo había hecho, salí de la sala. La puerta detrás de mí se cerró con un delicado clic, dejando atrapado a Joe.
Shawn estaba recostado sobre la pared más cercana.
—Eso fue rápido. Ni si quiera necesitaste 10 minutos— comento, claramente impresionado.
Sonreí un poco.
—Ahora está listo para dar su declaración.
— ¿Lo amenazaste?
—Eso sería ilegal—señalé con mi cara de póker, antes de beber otro trago de mi café.
Nunca admitas nada a nadie. La regla básica del control de daños. No era la única regla pero era única que nunca ignoraba.
Me lanzó una mirada conocida; estaba dividido entre indagar más o dejarlo pasar. No podía dejar entrever mis actividades. Sabía que Shawn, al igual que Aiden y Lucas, era un buen tipo, pero no podía involucrar a nadie en todo lo que hacía. Mientras más lo haga, más aprende esa persona de mí. El conocimiento es poder y nunca se sabe cuándo a alguien se le vaya a ocurrir emplearlo o con qué fin.
Shawn suspiro resignado.
—Sabelotodo.
Me reí, pasando a su lado. Sacudió la cabeza con una enorme sonrisa antes de meterse al salón de interrogatorios.
Mientras caminaba por el pasillo, mi sonrisa se fue apagando. El viejo debate entre el alivio y la insatisfacción comenzó nuevamente. Me aliviaba cumplir mi palabra y que mi familia estuviera a salvo. Obviamente, me gustaba salirme con la mía, pero al mismo tiempo… me frustraba. Me gustaba ser útil para los demás, pero era cada vez más difícil extraer algo de satisfacción en ser beneficiado por errores ajenos en vez de méritos propios o ser elogiado por algo en lo que no tuve que dar lo todo lo que tenía. Es simple y doloroso. Es difícil valorar lo que se consigue con facilidad.
La imagen de la pelirroja sobrina del Dr. Cullen destello en mi cabeza con nitidez… Sonreí de nuevo, sintiéndome repentinamente emocionado. ¿Qué palabra le sigue a perfección? Porque ella lo era. Mejor aún que su apariencia despampanante, sospechaba que Tanya al igual de su tío, tenía enormes sellos con la palabra COMPLICADO escrita por todos lados. Aún seguía sin comprender lo sucedido en la tienda de abarrotes pero tenía claro que ella era un enigma que yo quería descifrar.
Empezaba a creer que mi hermano estaba liándose con una hermana del destino. En serio. Primero, el caso Munch que se alargó demasiado y luego, cuando finalmente logro salir del precinto, la luz lateral de mi patrulla se averiara justo cuando iba camino al hospital a buscar a Carlisle Cullen. No podía meterme a la interestatal con una luz direccional dañada. Quería hacerlo –tenía la motivación- pero si me involucraba en un accidente y/o cometía otra "indiscreción" en tan poco tiempo, tendría que limpiar otro desastre y posponer mis planes de nuevo.
Me di media vuelta a la primera oportunidad y me dirigí al taller de Jacob, con la esperanza de saber sobre Tanya antes de que el día llegara a su fin. Con suerte él podrá arreglar la bendita direccional antes de que anochezca o eso pensaba hasta que Seth Clearwater llego al taller y ¡Jacob se preocupó más por interrogarlo que mover las malditas manos!
—Entonces, ¿Lee-Lee está bizarramente feliz?
Seth estaba sentado sobre el capote de otro auto cercano a la patrulla, bebiendo una Coca cola. Yo estaba en una esquina, rodando los ojos con impaciencia mientras "Patience" de Guns and Roses que sonaba desde la radio de un vehículo aledaño.
—Espero que nunca te escuche llamándola así o tendré que desenterrar tu cadáver de mi patio trasero— respondió Seth, con una enorme sonrisa que rápidamente se tornó dolorosa—.Quisiera que las circunstancias fueran mejores, ¿sabes? Creo que Leah se siente culpable por ser feliz ahora mismo.
Conocía el sentimiento. Ahora mismo, la culpa supero mi impaciencia y apuntillaba mi estómago sin misericordia. La hermana de Seth había vuelto a casa hace un par de semanas sólo para presenciar como uno de sus familiares decae cada vez más. No conocía a Leah aún, por lo que solo podía imaginarla como una versión de Seth con cabello largo, pero debe ser terrible para ella estar en un lugar del que huyó hace años, sólo para ver a alguien a quien aprecia morir.
"—Haz lo humanamente posible. —", la voz de mi difunto padre resonó en mi cabeza"—.Con eso es suficiente. "
Era extraño y aterrador. Cada vez que sentía un ataque de remordimiento, recordaba a Pops y fragmentos del sin fin de discusiones sobre lo que yo debía o no hacer. Cielos, realmente extrañaba discutir con él.
— ¿Jack?
Levante la cabeza hacia Seth.
—Estás muy callado. ¿Te encuentras bien?— preguntó, analizándome con ojos curiosos.
Asentí rápidamente.
—Parecías algo apresurado cuando llegaste—.comentó Jacob, inclinado sobre el capote abierto de la patrulla— ¿Adónde tienes que ir con tan urgencia?
—Al hospital. Pensaba hablar con el Dr. Cullen—respondí sin dudar.
Seth se atraganto con su bebida. Comenzó a toser, ganándose mi mirada preocupada.
— ¿Por qué? ¿Estás enfermo? —pregunto Jacob, enderezándose de inmediato.
—No—parpadee. "Ambos eran amigos de los Cullen, ¿cierto?"— ¿Nadie le hace una visita social de vez en cuando al Dr. Cullen?
Jacob abrió la boca para responder pero Seth lo hizo primero.
—No. Digo sí. Es solo que… ¿Qué tienes que hablar con Carlisle?
—Su sobrina no se encontraba bien la última vez que la vi—sentí mi rostro calentarse un poco al hablar de Tanya en voz alta. Era liberador y embarazoso al mismo tiempo—.Solo quiero asegurarme de que ella esté bien.
La expresión de Seth se ablandó notablemente, contrastando con el rostro tenso de Jacob.
—No tienes de que preocuparte, Jack—dijo Jake, inclinándose para echarle otro vistazo al auto.
—Tanya realmente parecía sentirse muy mal…—comencé preocupado.
—La vi hoy, durante mi hora del almuerzo—cortó con voz sorna. "Oh, cierto. Jake siempre va a casa de los Cullen por alguna razón." De repente, Jacob contrajo su nariz como si estuviera pensando en algo desagradable. Fue por solo un segundo pero pude notarlo—. Ella está bien.
Fruncí el ceño. Su voz no dejaba entrever nada, pero el gesto antes de referirse a ella estaba cargado de significado. Tanya no le agradaba. El uso del pronombre en vez del nombre también denotaba cierta apatía.
— ¿Sucedió algo malo entre ustedes? —pregunté con cautela, tanteando el terreno.
—Para nada. Sólo pensé en ahorrarte el viaje. —respondió encogiéndose de hombros, decidiendo darme la espalda e ir a buscar una luz dirección en el estante del fondo.
Después de haberlo desbancado los últimos tres fines de semana del mes, Jake sabe que soy bueno leyendo caras. Por suerte Seth también estaba aquí. Él era trasparente como el agua de manantial -por eso nunca jugaba póker con nosotros. Lo miré, preguntándole con los ojos que había pasado. Seth cambio de peso, de un pie hacia otro, en respuesta. Había incomodidad en él. Sospechaba que había algo que no me estaban diciendo, pero bueno, no sería la primera vez.
— ¿Por qué quieres saber sobre su estado? —pregunto Seth con curiosidad, mientras miraba a Jake analizar un montón de luces que tenía al fondo del taller—.No conoces a los Cullen.
Puse la mano sobre mi pecho de forma dramática.
— ¿Necesito razones para preocuparme por otro ser humano?
Seth arqueo ambas cejas, la curiosidad resplandecía en sus ojos.
— ¿Eso es todo lo que "esto" es? ¿Simple preocupación por otro ser humano?
—No, es más complicado—admití, riendo un poco—. Ella me gusta.
Los chicos intercambiaron una mirada de soslayo. Definitivamente hay algo que no me están diciendo.
— ¿Por qué? —Jacob preguntó con rudeza. Arquee una ceja esperando a que elaborara un poco más la pregunta—.Bueno, supongo que es… guapa, —escupió el cumplido como si fuera un crimen. "Me pregunto si el desagrado es mutuo o solo era por parte de Jake"—pero hay muchos peces en el mar.
Me encogí de hombros.
—No tengo interés en otras chicas, Jake—respondí, sorprendiéndome por mi sinceridad—. He encontrado a mi Mobydick.
Jacob cerró los ojos como si le hubiera pateado la entrepierna o dicho algo muy doloroso de escuchar. Seth soltó una risa que ni si quiera la mirada asesina del mecánico pudo cortar.
— ¿Sabes cómo terminó Ahab? —pregunto Jake con voz incisiva.
Sacudí la cabeza. Solo conocía la trama; nunca busque el final. Quería leer ese libro algún día.
—Muerto—respondió con voz sorna, eligiendo la luz direccional entre sus manos—. Mobydick lo mató.
Moví mi mano, restándole importancia a ese detalle.
"Como si no tuviera suficiente con el alarmista de mi hermano…"
—Eres un fatalista, Jake.
Jacob sacudió la cabeza con exasperación un par de veces. Repentinamente, su cabeza giró en dirección al pasillo y el perfil de su rostro se ilumino como si hubiese visto a un ángel o algo así.
— ¡¿Nessie?!
Aquel nombre sonó remotamente familiar.
Emocionado, Jacob dio un par de paso hacia la salida antes de parpadear un poco y detenerse en seco.
— ¿Quién está contigo?
Las carcajadas de Seth cesaron de golpe pero el rostro de Jacob robo toda mi atención. Tan rápido como su rostro se llenó de dicha, su expresión se tornó tensa y pálida.
— ¡Oh, Dios mío!—exclamó Seth de repente.
Antes de que pudiera preguntar que le ocurría, Jake corrió hacia afuera.
"¡Wow! ¿Qué fue eso?"
Lance una mirada sorprendida a Seth y luego hacia donde Jacob había desaparecido. Sin tener ni la más remota idea de lo que estaba ocurriendo, decidí averiguarlo por mi mismo. Di un par de pasos en dirección a la salida pero Seth se atravesó en mi camino.
—Jack, creo que es mejor que te quedes aquí.
— ¿Seth, qué está pasando? Andan más misteriosos que de costumbre—señalé con impaciencia, frunciendo el ceño —. ¿Jake está metido en drogas o algo así?
"¿Anabólicos tal vez? Esos músculos no son normales."
Sus ojos se abrieron mucho.
— ¿Qué? ¡No! Es sólo… es sólo que… ya sabes cómo es Jake. Todo lo que está sucediendo con Claire lo convirtió en la roca de Quil y es difícil para él lidiar con tanto estrés. Eso es todo.
"Oh, Quil…"
Él era uno de los mejores amigos de Jake y Embry… Demonios, era doloroso mirarlo. Quil adoraba a Claire. A veces me daba la impresión de que él lucía peor conforme la condición de la niña empeoraba. Una segunda ola de culpabilidad amenazó con arrollarme, pero entonces escuche a Jake hablando con alguien a la distancia... Una muj… No, era dos mujeres. Las ondas de sonido del radio más cercano no me permitían identificarlas.
—Entiendo eso. Lo que no entiendo es que tiene que ver eso, con que Jacob saliera como alma que lleva el diablo. —replique, poco dispuesto a dejarlo correr—. ¿Quién es Nessie de todos modos? Suena familiar pero no logro recordar de quien se trata.
Seth dudo y lanzó una mirada hacia donde Jacob había desaparecido. Aproveche el momento de distracción para rodearlo. Seth se acercó a mi espalda, sospeché que para inmovilizarme.
—Espera mucha resistencia de mi parte si pones esas enormes manos sobre mí, Seth. —le advertí sin detener mi paso o mirarlo.
Suspiro resignado y me siguió, pisándome los tobillos hasta que salimos del taller. Una vez afuera pude ver a Jacob a unos 25 metros de nosotros. Estaba abrazado a una mujer. Él estaba temblando, y ella estaba susurrando, intentando tranquilizarlo… un vistazo la mujer y la reconocí de inmediato. Se trataba de Renesmee, la sobrina de Tanya… Automáticamente, mis ojos se clavaron más allá de la pareja, donde estaba alejándose la silueta de una mujer con un halo dorado sobre su cabeza. No estaba seguro de que fuera Tanya pero aún así mis piernas se movieron antes de razonarlo.
Pasé al lado de Jacob, enfocado en alcanzarla. Jacob me sujeto del brazo, deteniéndome en seco.
—Jack, espera…
"¿A qué? ¡Ya esperé dos días!"
Me giré con impaciencia, mirando donde su mano me sujetaba y luego, a su cara.
— ¿Aquella es Tanya? ¿La sobrina del Dr. Cullen?
La mirada de Jacob entrevía cierta impotencia. Asintió renuentemente y de la misma forma soltó mi brazo. Debió intuir que tendría que clavarme al suelo si quería mantenerme ahí otro segundo.
Me fui tras Tanya sin saber qué le diría al alcanzarla. La estela de su olor a fresa me guiaba, mis piernas tenían voluntad propia. Agradecí mis piernas largas por permitirme eliminar la distancia entre nosotros.
A unos cinco metros de ella, no pude contenerme más:
— ¡Tanya!—cielos, se sentía demasiado bien decir su nombre en voz alta. Era liberador.
La susodicha se detuvo en seco, y su espalda se tensó. Me acerque a ella tres pasos más; ahora estábamos a dos metros. Noté que sus manos estaban temblando en sus costados. La preocupación pataleó con fuerza, pensando en que quizá no se sentía bien o en que acaba de asustarla. Estaba a punto de disculparme cuando comenzó a girarse.
Perdí el aliento y las palabras mientras la miraba. Tanya era sin duda la mujer más hermosa que había visto en mi vida. Y conocía la belleza. Obtuvimos mucho de eso debido a esa mujer. La luz natural hacia ver su cabello más claro que las luces artificiales de la tienda de abarrotes. Difícilmente podía llamarla pelirroja ahora. Su pelo era aún color rosa, pero todavía se podían ver los tonos rubios en función de la luz. Y esos ojos eran… increíbles. Ese vibrante e inmaculado dorado, me recordaba la miel derramada bajo el sol. Podía oír mi corazón bombeando con fuerza el flujo de sangre hacia mi cara. Ella era demasiado hermosa para ser real pero ahí estaba, frente a mí.
Tanya me miraba con una extraña combinación de sobresalto y nerviosismo en los ojos. Oh, cierto, con el episodio de aquel día, tal vez ella no me recordaba y yo acababa de gritar su nombre... Me sonroje por mi imprudencia.
—Disculpe si la asusté, pero la recuerdo de la tienda de abarrotes, la noche del Viernes, y estaba muy preocupado. Estaba pensando en buscar a su tío por noticias…
—No es necesario. Y no se preocupe, Señor oficial, estoy mucho mejor... —su voz era preciosa, delicada pero llena de fuerza y prisa. Mucha prisa. Me dio la impresión de que quería salir corriendo.
Me dedicó un pequeño hondamente de mano, en señal de despedida antes de volver a ponerse en marcha.
— ¡Espere un momento, por favor! Me gustaría hablar con usted.
Se giró lentamente de nuevo. Cuando sus ojos volvieron a clavarse en mi rostro, supuse entonces que yo era la razón por la que quería marcharse. Cambié de estrategia: seré inofensivo, tan inofensivo como sea posible.
—Oh, lo siento. Puede llamarme Jack. Es así todo el mundo por aquí me llama. No puedo creer la suerte que tuve de encontrarla aquí.
Lanzó un mechón de pelo hacia atrás. Note que un ligero temblor sacudía su mano cuando tomo unos de sus rizos. Entonces recordé que cuando era pequeño, aquella mujer solía decir que tenía debilidad por los infortunados. Pájaros lastimados. Perros cojos. Cerdos delgados. Mi hermano era igual. Teníamos un sexto sentido cuando se trataba de ayudar, y podría saber nada de esta mujer, pero obviamente no entraba dentro de lo convencional. Se sentía incómoda, y por supuesto, no se había recuperado del todo del episodio que sufrió la semana pasada. Además, me sentía mal por haberla puesto nerviosa.
— ¿Está segura que se encuentra bien? Usted estaba muy mal aquella noche y...
—Ahora estoy bien— soltó bruscamente. "Cosita sensible". Apresuradamente, levanto la mirada para añadir: —Gracias por preocuparse.
—No hay problema. Me alegra que esté bien— confesé aliviado, sonriendo ampliamente.
Sus ojos y labios se abrieron un poco.
"Oh… Eso es interesante."
Me parece que ella no es del todo inmune a mi apariencia. Se pasó otra vez la mano temblorosa por el cabello. Sus rizos eran preciosos, perfectamente formados- no demasiado gruesos, no demasiado delgados. Me gustaría jugar con ellos también.
"Concéntrate, concéntrate…"
Di un paso más cerca de ella, ahora nos quedamos sólo un metro de distancia.
— ¿Se quedará mucho tiempo en Forks?
—No, me voy pronto. ¡Estoy de paso!
"Mierda"
—Ah, qué lástima—dije sin poder ocultar mi pesar—. ¿Vuelve a dónde exactamente?
Tal vez vivía en Seattle u otro lugar aledaño.
—Denali. Vivo en Alaska.
"J.O.D.E.R."
Tanya mira a su alrededor rápidamente como un animalito acorralado en búsqueda de una salida. Ser inofensivo no estaba funcionando. Y no funcionaría tampoco ser tan inofensivo que ella olvidara que soy un hombre. Debía ser un poco más agresivo, dejarle claras mis intenciones.
—Entonces, espero que no se vaya tan pronto. Al menos espero que haya tiempo para una cena.
Sus ojos se abrieron mucho.
— ¡¿Qué?!
Apenas pude contener las ganas de reír. Se veía tan sorprendida que me pregunté si en Alaska había hombres.
"¿En serio no lo vio venir? ¿Nunca la habían invitado a salir antes?"
—Bueno, me preguntaba si le gustaría ir a cenar conmigo, Tanya. No sé si usted está comprometida y si es así discúlpeme por ser tan atrevido, pero siento que no puedo dejar pasar la oportunidad—. "Ni lo haré", añadí mentalmente—.Me gustaría tener una mejor oportunidad para hablar con usted y conocerla mejor.
Me miró con incredulidad, como si le hubiera sugerido tener sexo en la patrulla. Malditamente tentador pero jodidamente inapropiado. Una cena tendría que bastar por ahora.
"¿Por qué está dudando?" No me detuve a pensar en lo intimidante que yo podía parecerle o lo osado que estaba haciendo al acercarme así. Di otro paso hacia ella, ansioso por una respuesta. Ella no está comprometida o ¿sí? Todos los hijos de Carlisle están casados. Tal vez ella lo esté...
— ¿Qué sucede? ¿Está usted casada? ¿Es eso?
Vi la duda en sus ojos brillar como un faro y deje de respirar. Santa Mierda. Yo era capaz de muchas cosas, muchas de ellas eran egoístas y reprochables, pero intervenir en un matrimonio, no era una de ellas.
—No estoy comprometida, Jack— aclaro con un brillo de diversión en sus ojos oscuros.
El alivio me elevo sobre el suelo como el helio a un globo.
— ¿Eso significa que podríamos...?
— ¡No! De ninguna manera. —negó de forma categórica—.Lo siento, pero no me interesa.
"¡Auch!"
Se dio media vuelta y se alejó como alma que lleva el diablo. Sin terminar de asimilar sus palabras, la seguí como un jodido acosador.
—No lo entiendo. Si usted no está comprometida... —me trabe un momento, intentando comprender la situación—. ¿Entiende a lo que me refiero? Una cita, ¿verdad?
—Lo entiendo. Y por eso lo estoy rechazando. No me interesa. —replica con determinación.
"¡Doble Auch!"
—Lo entiendo, —Sinceramente, no entendía ni una mierda después del primer no. Estaba navegando en aguas desconocidas y sentía que había tragado mucha agua de mar—pero insisto en que debe darme una oportunidad. No estoy pidiendo mucho, sólo una cena.
"Sólo una oportunidad."
Ella levanto la mirada hacia mi cara e hizo una mueca de ¿dolor? o ¿fastidio? antes de desviar la mirada. Sólo Dios sabe que pasaba por su cabeza.
—Lo siento, pero no estoy interesada. —esta vez su voz fue más suave, su expresión más gentil.
"¡Triple Auch!"
Me quedé boquiabierto, paralizado, mientras ella desaparecía de mi vista sin mirar atrás. Me había rechazado completamente sin peros, sin titubeos… Sin darme cuenta, había creado un mundo perfecto en mi cabeza en el que todo fluiría naturalmente entre nosotros, sin esfuerzo… Un mundo lleno de expectativas en el que pensé que no tendría que esforzarme. Es evidente ahora que mi éxito anterior me había engañado.
Me había vuelto muy arrogante. Fui ingenuo al creer que Tanya no tendría razones para negarse a salir conmigo. Fui muy estúpido al creer que ella caería como las otras mujeres que había invitado a salir, pero sobretodo fui arrogante. Fui arrogante porque asumí que ella diría que sí. No considere que opondría resistencia... Pensé que sería suficiente con llamar su atención y declarar mis intenciones. En resumen, fui bastante imbécil.
—Hey, amigo, — mire hacia Seth, sin parpadear. Detrás de Seth, se asomaban Jacob y la sobrina de Tanya, con una expresión llena de expectativa en sus rostros— ¿te encuentras bien?
"Bueno, mi ego había sido crucificado tres veces en menos de un minuto. Eso debía ser una especie de record."
Por alguna razón, ese pensamiento me hizo sonreír. Tal vez porque Tanya era la primer mujer que evidenciaba no estar interesada en mí en lo absoluto. Quizá porque nunca había sentido tanta fascinación por alguien. Probablemente porque yo era un idiota sin remedio. De cualquier forma, estaba seguro que Tanya, con toda esa determinación, rechazo implacable y misterios sin resolver, era lo que yo había estado esperando.
Ella es un punto de inflexión.
—Estoy mejor que nunca. —respondí sin dudas, sonriendo.
La mandíbula de Seth cayó un poco, claramente sorprendido; la sobrina de Tanya sonrió con entusiasmo, y Jacob rodo los ojos con fastidio. El tedio de este último se transformó cuando miro la radiante sonrisa de la chica a su lado. Fue como si se iluminara de adentro hacia fuera. La adoración se adueñó su rostro y una sonrisa boba apareció. Finalmente entendí porque Jake iba a casa de los Cullen con tanta regularidad.
"¿Quién lo hubiera pensado? Jacob Black también había encontrado a su Mobydick."
Di un paso hacia la mujer en cuestión, sin dejar de sonreír.
—Nessie, ¿cierto?
Los ojos chocolate de la mujer se iluminaron.
—Sí. Esa soy yo.
—Soy Jack. Nos conocimos en la tienda de abarrotes hace unos días—la salude tomando su mano y estrujándola un poco. Ella parecía sorprendida por el acercamiento repentino pero no lo rechazó. —Es un placer conocerla oficialmente.
Su tacto cálido me tomo por sorpresa. Había esperado que su piel fuera fría como la de Carlisle y Tanya. Aunque, ahora que lo noto, su olor era distinto también. Tenía una suave tonalidad dulce tan sutil que casi pasaba inadvertida pero me provoco algo de nostalgia...
—Sí, lo sé. —respondió rápidamente. Parpadee un poco desconcertado y el raro sentimiento pasó a segundo plano. Su rostro se sonroja furiosamente, sacudiendo mí mano sin ritmo—. Me refiero a que sé quién es usted. ¡Lo recuerdo! Es bueno conocerlo también.
Ella era muy atractiva. Sospechaba que el resto de los Cullen también lo eran, pero había algo en ella… Evidentemente, era algo tímida pero tenía un destello de inocencia bastante raro en una mujer de ventipocos. Belleza e inocencia es una combinación interesante. Le lance una breve mirada de aprobación a Jacob, quien estaba demasiado ocupado adorándola con los ojos como para notarme.
—Entonces, Nessie, —empecé, soltando nuestras manos con cuidado— ¿conoces algún final alternativo de Mobydick?
Ella parpadeo, sorprendida y muy confundida.
—Eh… no. Lo siento.
—No hay final alternativo, Ness—comentó Jacob, cruzándose de brazos—.Mobydick siempre gana.
—Pero…—añadió Nessie, completamente seria—.Ahab dio guerra primero, ¿cierto?
Dudaba que ella entendiera el rol de su tía en la metáfora, pero fue una sorpresa agradable que Renesmee resultara ser una optimista. Mi sonrisa se amplió hasta tal punto en que sentí mis mejillas entumecerse un poco.
—Nessie, creo que seremos grandes amigos.
—Tengo un mal presentimiento sobre esto—dijo Jake entre dientes.
Las carcajadas de Seth resonaron una vez más, anunciando entonces el inicio de una guerra que yo no estaba dispuesto a perder.
Jack ha caído en batalla pero la guerra apenas comienza XD ¿Qué les pareció el Jack controlador de daños? ¿Qué habrían hecho ustedes con el joven asaltante de tiendas? ¿Qué creen que pasaba por la mente de Tanya cuando Jack la invitó a salir? ¿Qué hará nuestro protagonista para doblegar la resistencia de la pelirroja? (Sé lo que hará pero ustedes tendrán que esperar hasta el próximo capítulo. ¡Wajajaja!) ¿Creen que Jack será un buen amigo para Nessie? Mejor aún, ¿creen que a Tanya le agrade la idea de una amistad entre el oficial y su sobrina? Dejen sus comentarios. Siempre me interesa lo que piensan.
Nos vemos hasta mediados de Julio XOXOXO
PD: De antemano, me disculpo por no publicar hasta entonces.
