8. Rayos, sombras y renacimiento

Cuatro días después del ataque (Día 4)

Cueva de entrenamiento secreta

La cueva tenía mucha historia. Fue construida por Yoruichi Shihouin y Kisuke Urahara hacía muchos años. Allá habían logrado el bankai Kisuke, Ichigo Kurosaki, Renji Abarai, Satori y ahora lo intentaba Shion.

Los dos Capitanes que presenciaban el entrenamiento con atención, miraban cada movimiento de Shion, que luchaba frente a frente con una mujer de unos dos metros de alto, de piel azul e incrustada de joyas y telas vaporosas, que dejaban poco a la imaginación.

– ¿Puedo preguntar qué demonios están haciendo ustedes acá? – preguntó Satori, llegando y un poco desconcertado.

– Yo estoy mirando a ver si merece la pena añadir a esa chica a la colección – dijo Esutorada tranquilamente.

– Yo estoy viendo las técnicas de rayo que desarrolla esa chica. Hasta ahora, veo que es bastante buena para ser tu subordinada – contestó Ban sin mucho interés.

– Bueno, de todas formas ya se están largando. Este es mi territorio – ordenó Satori sin muchas ganas.

– ¡¿Cómo? – respondieron al unísono.

– Capitanes, no se peleen por favor. Un día de estos van a causar un cataclismo – rogaba Tsugumi, que estaba allí ayudando a Shion.

– Tú cállate y mejor dedícate a aislar los componentes de mi consola. No vaya a ser que Ban vuelva a hacerme trampas – ordenó Satori a la chica, que tenía en sus manos la consola de videojuegos, aún sin tocar.

– ¿Cómo me has llamado? – preguntó Ban, con una mano en su zampakutoh.

– ¡Cállense todos! Necesito concentración para valorar sus habilidades – ordenó Esutorada. Se callaron sin saber exactamente por qué y volvieron su vista a Shion, que rompía una lanza detrás de otra tratando de cortar su propia espada.

– En fin. Shion, te queda un día. Si no sacas tu bankai antes date por muerta – dijo Satori a su oficial para que fuese consciente de lo importante del asunto.

– Si, Señor

– Y ustedes dos… – dijo tomando a los otros dos capitanes por su haori. – ¡SE VAN DE AQUÍ YA! – los lanzó por el aire con brutalidad y fue a su encuentro con su espada liberada.

Tras un brevísimo instante, Ban y Satori estaban nuevamente sentados frente al televisor, jugando.

– Juas. Jódete, Alokado-kun – dijo Satori, consiguiendo la victoria.

– Deja de ponerme apodos raros, idiota – replicó Ban.

– Si te molesta es porque tienes menos ingenio que una película porno

– Putos aislantes de electricidad…

Cuando llevaban más de doce horas jugando y toda la división había optado por mirar el enfrentamiento, el marcador era de 78-77 a favor de Satori. Justo cuando Ban iba a empatar, el reiatsu de Shion se elevó muchísimo. Todos salieron justo a tiempo para ver la tormenta eléctrica que había desatado Shion al liberar su bankai.

– ¡Mierda! Si ha salido así significa que rompió el techo de mi cueva – dijo Satori mientras pensaba los posibles castigos para su futura Teniente.

– Es una chica muy interesante… No tan fuerte como yo, pero al menos bastante hábil

Shion acudió al encuentro con su Capitán y en cuanto llegó se desmayó, cayendo sobre Satori, que la sujetó.

– Enhorabuena, novata. Ya eres Teniente – le dijo al oído. – Pero no por eso te creas que voy a cargar contigo hasta tu dormitorio – la tiró al suelo e hizo una señal con la mano para que otros de la división se la llevaran-

– Je. Supongo que puedo dejarte ganar esta vez – comentó Ban con una leve sonrisa.

– ¿Dejarme? Anda, vete a jugar a las cartas que ahí seguro que haces mejor tus trampas – ordenó. – Fuera de mi división – Satori notó que algo se movía a sus espaldas. – No creas que dejaré que le pongas un solo dedo encima – dijo, girnado. – Esutorada

– ¿Le tomaste cariño? – le dijo con ironía. – Ni siquiera ha tenido una batalla real, ¿cómo sabes que no huirá como su hermana?

– Porque a diferencia tuya, ella es valiente. Vuelve a tu división – Esutorada se marchó, bastante molesto por el simple hecho de que Satori siguiera respirando.

Séptimo Escuadrón

Dante se despertó derepente y pensó en lo que le había dicho un shinigami de su escuadrón.

Nosotros somos unos vagos… ¡Deberíamos entrenar, Capitán!

En ese preciso instante de iluminación decidió que a partir de ese día iban a entrenar. Se levantó rápidamente y llamó a Mugen.

Mugen Sawamura es un shinigami de 111 años y aparenta unos 20. Es delgado, alto, de cabello negro, abundante y despeinado. Ojos color marrón. Lleva un pendiente en forma de bola azul en cada oreja. Tiene tatuajes en las piernas y en los brazos de color azul. Es el Tercer Oficial del Séptimo Escuadrón y su zampakutoh es Densetsu.

– Bien Mugen – Dante rodeó el escritorio de su despacho y se sentó. – A partir de hoy entrenaremos. Ahora mismo se lo comunicaré al resto del escuadrón

– ¿Cómo dijo? ¿Entrenar? ¿Está de broma?

– Claro que no. Creo que ya es hora de entrenar y dejar de hacer el vago. ¿Qué van a pensar de nosotros los demás?

– ¡Qué importa lo que piensen! Por favor, podemos hacer cualquier otra cosa menos entrenar

– Lo siento, pero ya está decidido – se paró y Mugen salió disparado, para avisarles a todos.

A las dos horas, Dante y Mugen se enfrentaban.

– ¡Agh! – gritó Dante, tocándose el pecho.

– ¡Capitán! ¿Está bien?

– Si, no te preocupes. Tendré que ir a un lugar. Enseguida vuelvo – se fue sin decir más, usando shumpo.

Doceavo Escuadrón

Dante seguía dolorido. Entró en los cuarteles de la duodécima sin miramientos, decidido a tener una entrevista con Kureno. Entró, haciendo bastante escándalo, sin golpear ni anunciarse. Todos los shinigamis que estaban en el patio en ese momento lo miraron, algo confundidos. El aspecto del Capitán de la Séptima no era nada bonito.

– ¿Está Kureno? – preguntó. Daba igual quién le contestara. Necesitaba verlo urgente. Siguió caminando en dirección a una de las puertas, que era la más grande y él sabía que era la del despacho del Capitán. Pero lo detuvo Zeng en el camino, con una sonrisa apenas esbozada.

– Si, el Capitán está en su despacho. Venga conmigo, por favor – ambos caminaron los pocos pasos que faltaban, juntos. Zeng entró sin golpear e inmediatamente hizo pasar a Dante.

Kureno estaba sentado en su sillón negro de cuero, tomando una taza de te verde.

– Buenos días, Capitán Ahiara. Hacía tiempo que no te veía por aquí. Parece que la última disolución que te hice fue mejor que las anteriores – Dante se sentó. – Por lo que veo estás un poco ansioso, iremos directo al grano – miró a Zeng, que aún no se retiraba. – Zeng

– Si, Capitán

– Tráeme la disolución T2Y – Zeng desapareció por una pequeña puerta a la izquierda del sillón y volvió casi inmediatamente, con una pequeña jeringa y un frasco con un líquido celeste. Se lo entregó a Kureno y volvió a irse por la misma puertecita. Dante permanecía en silencio absoluto. – Poco a poco la disolución es más fuerte, pero su aplicación en tu cuerpo también es más dolorosa – lo miró serio, directo a los ojos. Se paró y se acercó a Dante, que preparó el brazo izquierdo. – ¿Estás preparado? – dijo, pero inyectó la sustancia en el cuello de Dante, que gritó. – Tranquilo Capitán, deberías estar más acostumbrado… De todas formas sólo es un pequeño precio, ¿no? – sonrió con aires de superioridad, satisfecho.

– "Maldito hijo de puta. Es la única persona que puede ayudarme y eso es lo único que me mantiene en deuda con él" – pensó Dante. – Gracias por ayudarme – se refregó la zona donde le aplicó la inyección. – Y gracias por no contar lo que me está sucediendo – lo miró, Kureno volvió a su asiento. – ¿Quieres ir a tomar unos tragos un día de estos? También invitaré a los que quieras

– Me lo pensaré. Sabes que tengo mucho trabajo, aunque puede que si bebo algo pueda aguantar junto a ti más de cinco minutos – Kureno esbozó una sonrisa. – Hasta otra, Capitán

– Llámame Dante. Y espero que vayamos, seguramente lo pasarás bien. Podríamos invitar algunos amigos

– Ni en sueños dejaré de llamarte Capitán Ahiata y eso de los amigos… Primero aprende a definir el concepto de amistad y después hablaremos, Capitán Ahiara

– Está bien, como tú quieras. Si te apetece, me avisas. Hasta luego, Kureno – Dante salió de la habitación y volvió a su escuadrón rápidamente.

Al día siguiente (Día 5)

Al quinto día del ataque, Eliarco se reunió con Dante y Rei en la Puerta Principal del Seireitei, dos horas antes de la hora dicha por el hollow. En los tres se notaba la tensión, porque sabían que podía ser peligroso lo que hallasen.

– ¿Están seguros de esto? – preguntó Eliarco, apretando con mucha fuerza a Alamion debajo de su manga.

– Es un poco tarde para esa pregunta, Eliarco – respondió Dante, el cual no traicionaba tanto su aspecto de calma.

– No te dejaríamos ir en caso de que te empeñases en ir solo – agregó Rei, sonriente. Tras escucharlos, Eliarco asintió y mandó abrir la puerta.

En media hora habían llegado a una zona de rascacielos en Tokio y observaban los alrededores. Dante, que no estaba seguro de la reunión, preguntó:

– Oye, ¿cómo sabremos dónde está? Sé que es pronto, pero esta ciudad es extensa – Eliarco asintió y sin volverse, respondió.

– El menos dijo que su energía espiritual nos guiaría, así que supongo que tendremos que esperar aún un tiempo – su voz sonaba monótona, no su habitual tono tranquilo, sino uno contenido.

– ¿Estás bien, Eliarco-san? – preguntó Rei, preocupada, porque había notado la diferencia. Un momento de silencio siguió a la pregunta, tras lo cual él simplemente asintió. En medio de un pesado silencio, el trío esperó por más de una hora, hasta que finalmente sintieron una fuente de energía espiritual.

– ¿Listos? Ya no hay marcha atrás – dijo Eliarco, mientras se ponía en guardia. Rei y Dante asintieron, mientras preparaban sus zampakutohs. Cuando llegaron al edificio donde se emitía la energía, no vieron a nadie.

– Que raro. Estoy seguro de que aquí había un foco de energía – se extrañó Dante, mientras observaba a su alrededor. – ¿Ven algo que yo no? – Eliarco no respondió y tocó nuevamente a Alamion.

– "¿Es ella?" – si bien no recibió una respuesta directa, supo que su espada asentía. Así que dijo en voz alta. – He venido, tal y como dijo tu siervo. Da la cara si quieres que hablemos – sus dos compañeros miraron por un momento al sobresaltado Eliarco, pero rápidamente se compusieron porque un zumbido recorrió el tejado.

De donde antes no había nada, aparecieron tres figuras de blanco. Dos hombres, uno de gran estatura con cuatro espinas de hueso saliendo de su cara y otro de tamaño medio, con media máscara de hueso, la cual cruzaba en diagonal su cara. Y una mujer pelirroja, con un trozo de hueso que imitaba una oreja puntiaguda a un lado de su cabeza. La que más llamó la atención fue la chica, porque apenas habían aparecido se abalanzó sobre Eliarco dándole un fuerte abrazo.

– ¡Realmente eres tú Ryo! ¡Sabía que volveríamos a vernos! – rió divertida. – ¡Te pillé! – dijo la hollow con un tono cantarín mientras seguía abrazada a Eliarco, el cual estaba en estado de shock por la impresión de estar siendo abrazado por una arrancar.

Porque realmente era una arrancar, un poco más baja que Eliarco, de pelo rojizo muy largo que le hacía melena con unos ojos negros, los cuales brillaban joviales. Su traje era distinto de los de sus compañeros, ya que parecía una capa, debajo de la cual tenía un vestido largo. Su máscara rota tenía la apariencia de una oreja puntiaguda y en su cintura colgaban dos espadas.

Los otros dos Arrancar se limitaron a observar en silencio, sin mirar demasiado a Eliarco y a la chica, pero vigilando en cambio a Rei y a Dante, los cuales estaban demasiado alterados como para reaccionar.

– Joo, no dices nada Ryo, ¿qué te ocurre? – ella lo miró a los ojos, primero preocupada, y luego reparó en una cosa. – ¿Oh? ¡Tus ojos han cambiado de color! ¡Qué pena! Me encantaban esos ojos morados que tenías – Eliarco, que ya no sabía qué pensar se liberó un poco.

– ¿Te… te conozco? Lo… siento pero – no dijo nada más porque el índice de la chica le tapó los labios.

– Perdona – replicó sonriente. – Me olvidaba de tu amnesia. Pero no te preocupes, estoy segura de que eres tú. Al fin y al cabo Izenguel ha reconocido a su hermana y tu Alamion también la ha reconocido, ¿verdad? – Eliarco no replicó. Sabía de sobra que era cierto. Su zampakutoh ya le había avisado de que estaba hablando con aquella a quién había buscado hace tanto tiempo. En ese momento la chica notó la presencia de Dante y Rei y agarrándose un poco más a Eliarco los miró por encima del hombro de este. – ¡Oh! Perdonen mis modales. Estaba tan animada por reencontrarme con él que ni siquiera me fijé en ustedes, ¿son amigos de Ryo? – ambos la miraron con curiosidad y asintieron.

– Yo soy Rei Ebizawa – dijo la Capitana del Cuarto Escuadrón, ya más serena y lista para imprevistos.

– Y yo Dante Ahiara – añadió el Capitán de la Séptima. – Pareces saber el nombre de Eliarco y ahora el nuestro, ¿podríamos escuchar el tuyo, damisela? – la chica mostró una sonrisa amplia.

– ¡Me llamo Groa Kirian! Pueden llamarme Groa, porque los amigos de Ryo son mis amigos – entonces se percató del gesto de circunstancias de los otros dos arrancar y añadió. – ¡Oh! Perdón, ellos dos son Kirozu y Katcha, mis compañeros. Me protegen de cualquier mal

– Groa-sama, no debemos pasar mucho más tiempo en una visita – replicó a esa presentación el alto y carraspeó. – Siempre puede volver a reunirse con Akumani-sama en otro momento – fue entonces cuando Eliarco ató cabos.

– ¿Sabes… sabes cuál es mi nombre? ¿Y quién era? – ella asintió con cara de felicidad.

– ¡Claro que si! Eres mi amigo de la infancia, Ryo Akumani

A la mañana siguiente (Día 6)

Campos de entrenamiento, Décima División

– ¡Capitán! – el shinigami que llamaba la atención de Ban tenía un aspecto deplorable. – Ya han pasado 17 horas de entrenamiento. Por favor, déjenos descansar – le rogó. Ban sonrió sarcásticamente.

– Vamos, no te pongas así. Sólo quiero romper su récord de ayer

– ¡Aw! ¡Es que ya no recordamos ni lo que se siente dormir!

Ban estaba jugando a las cartas con su Tercer Oficial, Cloud, cuando llegó Shin.

– Ya estoy, cuando quieras

– Espera. Estamos esperando a alguien más

– ¿A quién? – dijeron Cloud y Shin al unísono.

– Ya verán cuando venga. Aunque está llegando tarde, por eso odio a las mocosas…

– ¡Capitán! – Mike se acercó, con poca prisa. – Ya terminé con el papeleo. ¿Comienzo con el entrenamiento?

– No. Tú vendrás con nosotros – en ese momento entra en el cuartel la nueva Teniente de la Segunda División, Shion Sonozaki.

– Hola a tod – no pudo terminar porque Ban cortó su saludo de mala gana.

– Llegas tarde

– Lo siento – estaba intimidada y asustada por la mirada de Ban. – Lo siento mucho Capitán Alukado

– Que no se repita. Bueno, ahora veamos… Cloud, tú no podrás venir con nosotros. Será mejor que te quedes entrenando con los demás. ¡Ah! Y harás el doble que ellos

– Ok… – asintió, resignado.

– Todos los demás, nos vamos

En un campo alejado de la civilización

– Antes que nada, aclaro algo. Esto no lo hago porque me interesen ni porque me importen – Shin, Mike y Shion se miraron entre si. – Para mi ustedes no son más que escoria que puedo aplastar con mis pies. Pero no me gustan los débiles, así que por esa sencilla razón los ayudaré a ser más fuertes. Mike, ¿hiciste lo que te pedí?

– Si, Capitán. Ya tenemos permiso para usar el bankai, pero sólo si es para entrenar

– Ok, perfecto. En ese caso todos activen su bankai. Pelearán contra mi

– Pero hermano – objetó Shin. – Sé que eres un Capitán pero, ¿no crees que es mucho pelear contra tres bankais?

– Shin, parece que tú no lo conoces bien – lo regañó Mike. – El Capitán es así, sino no sería divertido

– ¿Pelear… con… usted? – Shion no podía creerlo.

– ¿Es que eres sorda o qué? Si, eso fue lo que dije. Ahora, háganlo

– Bankai – los tres dijeron al unísono y una gran presión espiritual se apoderó del ambiente.

– Oh, esto es interesante. Poseen un reiatsu notable. Ahora, atáquenme – Mike fue el primero en lanzarse hacia Ban a una gran velocidad, pero cuando sus puños estaban a punto de tocarlo, desapareció y apareció detrás de Shin. – ¿Qué? ¿Piensas sólo ver? ¡Vamos! ¡Ustedes deben usar la estrategia del débil! ¡Trabajen en equipo! – Shin giró con su lanza pero Ban ya no estaba, sino que se había movido junto a Shion. Vamos, niñita – le susurró al oído. – ¿Tienes mucho miedo de mi? Eso es lo malo que tienes, posees una personalidad muy fácil de afectar – Shion pudo atacarlo, pero Ban la esquivó a gran velocidad. – Primera lección. De nada les sirve tener todo ese poder si no pueden tocar al rival. Así que traten de golpearme… Si es que pueden – sonrió.

Los tres tenientes se lanzaron al ataque. Shion por la derecha, Mike por la izquierda y Shin por el centro. Mike le dio un fuerte puñetazo que Ban evitó, agachándose al mismo tiempo que le dio una patada en los pies que lo hizo caer. Cuando iba a darle una segunda, Shin lo atacó, pero Ban desapareció rápidamente apareciendo encima de la hoja de Sentencia. En ese instante, Shion tuvo la oportunidad y le dio un fuerte golpe en el hombro, que se detuvo al tocar la ropa del Capitán.

– ¿Creíste que no te había visto, mocosa? Lo que pasa es que tu elemento es el rayo, lo cual contra mi es más que inútil. Así que debo evitar todos los ataques, menos el tuyo – Shion se sintió mal, era inútil que continuara batallando.

– No te dejes llevar por sus palabras – recriminó Shin a Shion. – Mi hermano usa la guerra psicológica. Disminuye las fuerzas del rival atacando su mente. Tranquila, lo único que tienes que hacer es evitar los rayos

– Si, Shion. Despreocúpate… ¡Ganaremos! – alentó Mike.

– ¡Esa es la actitud! Pero no olviden que estoy aquí – la lanza negra de Shin apareció justo frente a Ban, que se salvó por poco de ser cortado en la cara.

– No lo hemos olvidado. Pero aparentemente, tú has olvidado de que yo puedo atacarte estés donde estés… controlo las sombras

– Si, Capitán – acotó Mike. – Además, no olvide que aunque no podremos darle, usted en su estado actual, sin liberar su espada, no podrá darnos un golpe lo suficientemente fuerte para vencernos

– Al parecer son más inteligentes de lo que pensaba. Entonces, ya se dieron cuenta… Ok, es inútil seguir así – Ban se puso en posición battou.

– ¡Rápido! – gritó Shin, alarmado. – ¡Ataquen antes de que él lo haga! – situó varias sombras en todo el lugar, de forma que pudiera atacar con su lanza en el caso de que Ban atacara a cualquiera de sus compañeros.

– Si, buena idea. ¡Heat's Combo! – Mike se lanzó hacia Ban con una serie de combos de patadas y puños a alta velocidad.

– Pero si sólo está sujetando su espada para sacarla. ¿Por qué todos atacan? – preguntó Shion.

– ¿Sabes qué son las técnicas battou? – preguntó Shin, algo incrédulo.

– Si, claro

– Bueno – acotó Mike. – El Capitán es el mayor experto en raitoryuu, que son un estilo de técnicas battou que consiste en atacar en un solo movimiento, desenvainando la espada y usando una velocidad extrema

– Siendo así yo también lo evitaré – Mike y Shion se lanzaron hacia Ban con sus respectivas técnicas, mientras Shin se quedó atrás, cubriendo a sus amigos con sus sombras, por si acaso.

– Buena estrategia, pero hace falta ver qué tan efectiva resulta. Raitoryuu Iai, Demon Sword

– ¡No lo permitiré! – Mike estaba a milímetros de su Capitán. Se abalanzó sobre Ban con toda su fuerza en los puños y piernas, mientras Shion dio unos cuantos cortes con su alabarda.

– Inútil – Ban desapareció, generando una falsa imagen que recibió los ataques de Mike y Shion.

– Se nos escapó – comentó Mike.

– Es muy rápido – Shion estaba algo conmocionada. – No puedo creer que haya alguien más rápido que Satori

– ¡Demonios! Se les fue. Ahora es mi turno – dijo Shin. Ban ya había desenvainado y liberado su espada y se disponía a cortar a los dos tenientes que tenía frente a él.

– Los tengo – pero, justo antes de que su katana tocara el cuerpo de Mike, dos filosas cuchillas negras bloquearon su ataque.

– No te burles de nosotros usando tus técnicas raitoryuu más básicas. Tenemos todo planeado – Ban miró su hombro y vio su ropa chamuscada por el fuego. Luego miró el otro y notó unos cuantos cortes.

– Ah, lo siento. ¡Lo siento! – repitió Ban, artísticamente. – Es que debía probar sus habilidades primero… Pero olvidé que te tienen a ti, un genio de la batalla – Mike y Shion se alejaron, posicionándose junto a Shin.

– Por poco y le damos

– Estuvimos tan cerca… Pero al menos no hemos recibido ningún golpe considerable – Mike rió.

– Si. El Capitán debe estar muy enojado, generalmente nunca falla

– No se confíen – Shin los trajo de vuelta a la batalla. – Apenas se puso serio – los tres voltearon su vista de golpe al sentir un enorme reiatsu generando una columna que se elevaba hasta el cielo

– La emoción apenas comienza y no me gusta que mis rivales estén intactos. ¡Destruye los cielos! ¡Rairyuu! – el cielo se oscureció y los relámpagos se hicieron presentes.

– Nosotros tampoco lo hemos dado todo – los tres tenientes liberaron sus reiatsus, generando otra columna, pero más grande que la de Ban, que sonrió abiertamente.

– Así que tenían todo eso guardado…

Cuarta División

Rei estaba regando unas plantas dentro del patio recientemente arreglado. Miraba cada uno de los huecos que había en el suelo, recuerdo de la batalla que habían librado Asuka y Mike allí. Cuánto dolor tenían que soportar para que la situación cambiara… De pronto vino a su mente el recuerdo de lo que sucedió cuando ella regresó a su escuadrón después de haber derrotado a su oponente y esbozó una sonrisa.

FlashBack

Kitaro llevaba a Niel abrazado, ayudándolo a caminar. Llegaron al Cuarto Escuadrón y Niel le quita la mano a Kitaro y con dificultad, se queda parado sobre sus pies. Algunos shinigamis se acercan, con cierta preocupación por el estado en el que se encontraba en Capitán de la Sexta. Niel sonreía, como si nada sucediera.

¿Dónde está Rei? – preguntó a uno de los shinigamis, notando los cráteres en el patio.

Todavía no ha regresado – el shinigami atinó a sujetar a Niel por el brazo, pero éste lo impidió. Su rostro se volvió serio y preocupado.

¿Y ustedes la dejaron ir sola? ¡¿Ustedes son sus fieles subordinados? – gritó ofuscado. Todos los presentes lo miraron. – ¡Inútiles! ¡No por ser la división más débil tienen que dejar a su capitana pelear sola! – Niel giró y salió corriendo en dirección a la salida. Kitaro intentó detenerlo, pero la mirada de Niel lo detuvo. Frente a ellos apareció Rei y abrazó tiernamente a Niel, sorprendiéndolo.

¿Cómo puedes estar aún de pie? – le dijo al oído.

Tenía que asegurarme de que estuvieses bien

No me subestimes, Niel

Jamás lo he… he… ch…. o – cayó desmayado. Rei lo sostuvo mientras hacía una seña a los shinigamis para que la ayudara. Llevaron a Niel a un cuarto. Kitaro se acercó para ayudar, pero Rei lo detuvo.

No te preocupes – sonrió confiada Rei, mirando a Kitaro a los ojos. – Deja que nosotros nos hagamos cargo ahora. Ya tuviste suficiente trabajo por hoy

Los enfermeros limpiaron las heridas, las curaron y las vendaron. Al cabo de unos minutos Niel estaba plácidamente dormido.

Kitaro había permanecido junto a la puerta de la habitación del Capitán mientras lo atendían y se alertó cuando se abrió la puerta. Rei llegó en ese instante, sonriente y calma.

Muchas gracias a todos, pueden retirarse – todos se fueron y Kitaro permaneció de pie junto a la puerta. Rei lo miró a los ojos. – Kitaro san, quisiera saber qué fue lo que ocurrió – el chico bajó la cabeza.

Poco puedo ayudarla, al parecer la batalla fue en un especie de dimensión paralela – Rei desvió la mirada hacia la puerta, que estaba cerrada.

Ya veo… – se quedó pensativa un momento.

El Capitán controló a los lobos que nos atacaron

Nuevamente intentaste que se te uniera… – comentó para si Rei. – No puedes ser tan suave con los hollows… ellos no serán así contigo

Capitana, gracias por ayudar al Capitán. Nosotros… fuimos unos inútiles. No pudimos hacer nada

Lo que importa es que se encuentra bien. No siempre ayudar significa pelear a su lado. Hay veces que es más práctico colaborar en otros aspectos. Niel necesitaba que ayudaran a su clan, no a él – hizo una pausa. – Fui a tu escuadrón y noté que todos estaban muy preocupados. Será mejor que vuelvas y les cuentes lo que pasó

Tiene razón Capitana, con su permiso – Kitaro se retiró. Rei entró en la habitación y cerró la puerta con suavidad. Se recostó sobre la puerta y miró a Niel, en silencio por unos cuantos minutos.

Será mejor que descanses Niel, nos veremos más tarde – le dijo, pensando en que él estaba dormido y lo estaría por un buen rato. Estaba preocupada, pero no podía hacer nada mientras él recuperaba energías.

Esa dimensión – dijo Niel, aún con los ojos cerrados. – Eso sólo lo pueden hacer seis lobos – Rei se acercó y se sentó en la cama.

No puedes ser tan suave Niel, son hollows

Aún así debo intentarlo. Uno nunca sabe…

Tu tío… ¿Él siempre te decía eso? – Niel abrió los ojos y la miró.

Si – Rei cerró sus ojos y agachó la cabeza. Niel se incorporó y colocó ambas manos sobre la cara de Rei, haciendo que vuelva a mirarlo, un poco sorprendida. – No lo hagas, son únicos – sonrió. – No hay por qué esconderlos – Rei se sonrojó y miró sin querer la cicatriz en el ojo izquierdo de Niel.

Eres un estúpido – quitó las manos de Niel de su cara. – Si hubieras ido a ayudarme habrías sido más una carga que otra cosa – una mujer shinigami entró al cuarto y le entregó una hoja escrita a Rei.

¡Wow! – exclamó Niel, ambas mujeres lo miraron. – ¡No sabía que había mujeres así en esta división! – hizo un movimiento como si sacara una foto. – Vaya… voy a tener que pedir una nueva cámara

Kitaro le ordenó a Mia que vaya a pedir una nueva – miró a la chica, seria. – Después veré esto, ahora retírate – Niel se rió. – ¿Qué? – lo miró friamente.

Nada, nada – suspiró y volvió sus ojos en los de Rei. – Deberías cortarte el cabello – Rei se cruzó de brazos.

No. Me gusta como está. ¿Acaso no te gusta?

Creo que te verías mucho más bella de lo que ya eres

¿Tu crees? – Niel asintió y los dos permanecieron unos segundos en silencio. Luego Rei dejó de mirarlo, con un dejo de tristeza. – Me preocupé mucho cuando dejé de sentir tu reiatsu

Lo siento – Niel puso su mano en la mejilla de Rei. Ella colocó la suya sobre la de él. El Capitán, con la otra mano, la acercó a su cuerpo y la abrazó. – Creo que voy a pedirte que le des autorización a esa chica de antes para tener una cita con ella – le dijo al oído. Rei le dio un fuerte golpe en el estómago y se levantó. Justo en ese momento tocaron la puerta y abrió.

Me necesitan – miró a Niel de mala manera. – Luego nos vemos, ahora descansa – Rei salió afuera y dio un portazo.

Fin FlashBack

En el campo alejado de la civilización…

– Raikiri – dijo Ban y tres espadas eléctricas salieron hacia los Tenientes Mike, Shion y Shin.

– ¡Shion! Usa alguna técnica eléctrica para anular los raikiris – ordenó Shin. – ¡Mike! Cubre el cielo. Yo lo atacaré de frente. ¡Rápido!

– Si, buena idea

– Ray Master – dijo Shion, pero su técnica no fue suficientemente potente para detener la de Ban.

– Justo como pensé que actuarían – Ban desapareció y reapareció sobre Shion, que aún luchaba para detener los raikiris. Shin, al notar que Ban no estaba giró su vista, pero ya era tarde. Estaba sobre ellos.

– No lo creo, Capitán – Mike, que había saltado hacia el aire apareció detrás de Ban e hizo su Heat's Combo, lanzando una nueva serie de patadas y puños.

– "Me distraje, debo hacer algo" – pensó Ban. – Rairyuu no Tatsumaki – comenzó a girar sobre sí mismo formando una barrera eléctrica que redujo en gran cantidad el daño causado por la poderosa técnica de Mike. Al final, el choque de ambos poderes generó una explosión que los lanzó lejos.

– Bien hecho, Mike. Ahora nos toca, Shion – siguió dirigiendo Shin. Shion pudo anular al fin los raikiris y se lanzó junto con Shin hacia Ban, que apenas se había detenido. – Souryuu Boufuustsu

– Lanza de Sombra – dijo Shion. Ambos ataques se fusionaron, dirigiéndose hacia el Capitán.

– Rai-soryuu Boufuustsu – dijeron Shion y Shin al unísono.

– "¡Demonios! Juntaron sus técnicas. Ahora posee el poder de una técnica del rango de un Capitán, pero no podré evitarla. Sólo me queda afrontarla… ¡ya les enseñaré a estos chiquillos!" – pensó y la técnica dio de lleno en él.

– ¡Si! ¡Le dimos! – gritó Shion emocionada. Mike soltó una carcajada.

– ¡Ahora el Capitán se enojará mucho!

– ¿Será que le ganamos? – se preguntó Shin. El humo se dispersó y se vió a Ban de pie, pero con su haori destruido y sin sus sandalias. De pronto se sintió una explosión de reiatsu que los dejó con una expresión de temor en sus rostros.

– ¿Qué pasó? – preguntó Shion, con un tono apenas audible. – ¿Este es el poder del reiatsu del Capitán Alukado? Es… es monstruoso

– Así que tuvo que hacer eso para salvarse de la técnica – comentó confiado Shin.

– ¡No puede ser! ¡El Capitán ha destruido sus limitadores!

– ¿Limitadores? – le preguntó Shion a Mike.

– Es que el Capitán siempre usa limitadores de velocidad y reiatsu para poder entrenar aún cuando no pueda. Pero se los ha quita… Agh…

– Mike, ¿que te ha… Agh

– ¿Dónde está?... Agh – Ban se hizo presente de espaldas, frente a los tres que acababa de cortar en el pecho.

– Raitoryuu Iai. Demon Sword – los Tenientes pudieron recuperarse a duras penas y se pusieron de pie.

– Es impo… sible… Si ni siquie…ra lo he visto… – comentó Shion, dolorida.

– El Capitán se ha emo…cionado mucho. Esto se puso peli…groso – Mike no estaba mejor que ella.

– Desc…uiden. Somos tres teni…entes con bankai… Además su técnica no ha sido tan mortal debido a que sólo está en shikai… y nosotros en bankai… – Shin era el que mejor estaba de los tres.

– Si, pero… a ver cuánto aguantamos

– No se confíen sólo porque estoy en shikai. Recuerden que tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió – habló Ban, al fin.

– Trata de decirnos que aún con golpes como este, si son muchos nos vencerá – se aclaró Shion. – Maldición… – Ban desapareció y salió hacia el costado derecho de Mike, con la punta de su espada apuntando al pecho del Teniente.

– Es monstruosamente rápido

– Black Thunder – susurró Ban y de la punta de la zampakutoh salió una gran descarga de energía negra que mandó a volar a Mike.

– ¡Infinite Break! – gritó Shin y miles de lanzas salieron disparadas hacia Ban, que las evitó fácilmente con shumpo. Shion se acercó a Mike.

– ¿Cómo estás? – Mike se puso de pie.

– Estoy bien, aunque ha sido muy fuerte para ser una técnica de shikai

– De verdad que es fuerte. Y nosotros siendo tres y habiendo sacado lo nuestro estamos en apuros…

– Es que su velocidad – se acercó Shin – es monstruosa. De esa forma no importa qué tan fuerte seamos o si lo pudiésemos vencer de un golpe. Si no podemos darle, no sirve de nada

– Al parecer la fama que tiene de que es imposible que reciba un golpe es cierta. Por eso sólo pocos lo han lastimado de verdad

– ¡Maldición! – soltó Mike. – Si tan sólo pudiéramos darle un golpe directo combinado a su cuerpo, podríamos vencerlo

– ¿Qué tanto hablan? En fin… No importa porque ya me aburrí de esperar y la idea de darles golpes hasta matarlos no me gusta… Al parecer sus bankais son bastante resistentes… La única forma de vencer tres bankais es usando mi bankai. ¡BANKAI! – la explosión de reiatsu se sintió por todo el Seireitei y los Tenientes apenas si podían respirar.

– ¡Oh no! – dijo Mike. – El bankai del Capitán… ahora sí estamos fritos

– Su bankai sigue siendo igual de monstruoso que siempre – comentó Shin.

– Los Capitanes – Shion estaba realmente asustada – definitivamente son de otro nivel. ¡Qué poder tan inmenso!

– Para no perder el tiempo usen sus técnicas más poderosas contra mi… yo les responderé – dijo Ban, sobrándolos.

– ¡Ya! ¡Recupérense! – alentó Mike. – Creo que si combinamos nuestros poderes podremos evitar morir

– Ok. En ese caso, Vortex Zero – pronunció Shin.

– ¡Ahí voy! ¡Lanza de Sombra! – dijo Shion.

– ¡Blazing Trial, Final Sentence!

– Perfecto – sonrió Ban. – Raitoryuu, Holy Sword – Ban formó una espada gigante de reiatsu y se lanzó hacia los Tenitentes que justo antes de que chocaran sus técnicas perdieron su bankai debido al tiempo que pasó desde que lo activaron. Ban pudo, apenas, detenerse antes de cortarlos a todos.

– ¡Ah! – protestó Shion. – Perdimos el bankai

– Al parecer pasó el tiempo

– Y sin contar la cantidad de reiatsu que gastamos… – Ban deshizo su bankai.

– Bien hecho, mocosos – comentó, los tres lo miraron. – Aún les falta pero creo que poseen un poder interesante, incluso hicieron que me esforzara al máximo. Espero que hayan aprendido algo – los tres Tenientes se tiraron en el piso. – Aún les falta entrenar mucho. Lo máximo que lograron hacerme fue destruir mi ropa, pero mi cuerpo quedó intacto. En cambio yo los golpeé varias veces. Si hubiera sido un mano a mano ya estarían muertos. Contra un Espada no pueden esperar estar los tres juntos

– Si, Capitán – dijeron los tres al unísono, casi involuntariamente debido al cansancio. – Entrenaremos más

– Mañana a la misma hora. Pero ya empezarán con entrenamientos distintos

Los tres Tenientes se levantaron como pudieron y se fueron a sus respectivos escuadrones. Ban se quedó en el lugar, hasta que se fueron y juntó sus cosas.

– ¿Y? ¿Qué tal les fue? – la voz de Satori se escuchó cerca.

– Son fuertes los tres. Aunque sus bankais están muy basados en la fuerza. Cualquiera diría que soy un creído al enfrentarme a tres bankais con sólo el shikai, pero esos mocosos están tan centrados en la fuerza que aunque combinados sean más fuertes que yo y de haberme dado los tres a la vez me hubieran vencido. Su imposibilidad de golpearme fue razón suficiente para sólo usar el shikai

– Si, tienes razón… Pero ya aprenderán


Retrospección

Campo de entrenamiento, Primera División

Rei Ebizawa estaba parada en medio del campo de entrenamiento de la Primera División. Frente a ella estaban los tres Capitanes que aprobarían su ascenso dentro de la Cuarta División. Tras haber entrenado por diez largos años dura e incansablemente, había logrado dominar a aquella bestia que vivía en ella quién sabe desde cuando.

– Bien, Oficial Ebizawa, por favor, muéstranos tu bankai – pidió el Comandante General Asakura. Rei miró a Satori. Ellos mantenían una profunda relación amistosa desde hacía cierto tiempo, además de algunas reuniones secretas sobre el techo de la Sexta División junto a Niel. Pero en esa ocasión había pedido expresamente a Kazuki que no llamara a Niel para la comisión evaluadora, no quería que él la viera en ese estado.

Cerró los ojos con suavidad y dijo algunas palabras en un idioma extraño. Cuando volvió a abrir sus ojos, éstos habían perdido totalmente su coloración, así como también su calidez. Sus iris eran blancas y casi se confundían con el resto del ojo. Sólo se lograba ver sus pupilas negras, pequeñas y alargadas.

– Muéstrate ante mi, Iztac – fueron sus duras palabras, ya no parecía la voz de Rei, sino la de una mujer realmente escalofriante. Ante los asombrados Capitanes, la zampakutoh de Rei comenzó a brillar con un color azul intenso y a desprender cierto vapor helado en el ambiente.

La nube de vapor desvaneció la espada y comenzó a tomar forma, arremolinándose frente a Rei, que seguía mostrando esa extraña mirada. Eliarco la miraba serenamente, al parecer sabía qué ocurriría después. Pero no decía nada ni hacía ningún gesto. Kazuki observaba detenidamente cada movimiento de la futura Capitana y de la nube, mientras Satori estaba algo sorprendido, pero confiaba en que su amiga haría las cosas bien y podría controlar aquel poder que se comenzaba a sentir por todo el lugar.

– Eso es muy interesante, Oficial – una cuarta voz se hizo oír desde detrás de Rei, pero no la distrajo en lo absoluto.

– Capitán Yamashita, usted no estaba citado para ver esto – Kazuki parecía molesto.

– Me tomé el atrevimiento de acercarme cuando comencé a sentir este precioso y extraño reiatsu – dijo y se acercó al resto de los Capitanes que observaban. Eliarco lo miró mal pero no dijo nada, no tenía caso ponerse a discutir en ese momento. Comenzó a formarse un lobo blanco que emanaba un vapor blanquecino y helado de su cuerpo.

– Ella es Iztac – dijo Rei con la misma voz tenebrosa.

– Veo que este bankai es algo extraño – volvió a hablar Kureno. Los demás lo miraron, excepto Rei, que observaba fijamente a su loba.

– ¿A qué te refieres con extraño, viejo? – la loba habló sin mover la boca. Era una especie de telepatía, pero todos los presentes la escucharon.

– Nada, Iztac – Kureno la miró a los ojos y luego miró a Kazuki.

– Es suficiente – sonrió Kazuki, mirando a Rei. – Capitana Ebizawa – Rei ordenó usando el mismo idioma que antes, a Iztac que volviera a formar la espada, pero la loba no le hizo caso, sólo observaba un punto fijo hacia la derecha.

– ¿Qué sucede, Iztac? – Rei estaba algo intrigada.

Aquí hay alguien de mi especie – contestó.

– Regresa – ordenó e inmediatamente la loba cerró los ojos y obedeció.

– Capitana, puede retirarse. En una horas haremos la ceremonia – dijo Kazuki.

– Gracias, Kazuki-san – sonrió Rei, ya con sus ojos y voz normales y se retiró.

Los cuatro Capitanes que habían presenciado todo se quedaron solos y en silencio por varios minutos.

– ¿Qué fue lo que quiso decir con que era un bankai extraño? – Kazuki miraba fijamente a Kureno.

– Eso no es un bankai – afirmó con seguridad. – Es la materialización del demonio que Rei lleva adentro – Satori miró a Kazuki, bastante molesto.

– Entonces, ¿por qué la autorizaste a ser Capitana si no tiene un bankai real?

– Porque ella tiene todas las cualidades para serlo. Además, si es su bankai

– Yo creo que esa demostración fue más que suficiente para que muestre su poder real. Su reiatsu es realmente sorprendente. ¿No lo crees así, Capitán Shihouin? – replicó serenamente Eliarco.

– Si – miró hacia la puerta por la cual se había retirado Rei. – Espero que esto no te traiga problemas, Rei…


Enciclopedia shinigami.

Zampakutohs.

Raikage: Es la zampakutoh de Shion Sonozaki. Es una espada larga y ligera que lleva en la espalda. En shikai es una alabarda, de hoja curva, ligera y con propiedades de rayo. En bankai tiene un accesorio metálico en la frente con una cadena alrededor de su cabeza que forma una especie de corona, que producen un brillo color esmeralda que se vuelve más intenso conforme aumenta la energía que está liberando. La electricidad fluye por todo su cuerpo y todos sus ataques se vuelven más poderosos. Con cada movimiento dispersa ondas electromagnéticas.

Ray Master: Apunta con su alabarda al enemigo y salen de ella uno o varios rayos que al impactar electrocutan y atraviesan al enemigo. Pueden ser bloqueados.

Lanza de Sombra: Coloca una gran cantidad de energía eléctrica alrededor de su alabarda. Luego la traspasa al aire con su poder espiritual y la lanza. Esta técnica es imparable, pero consume muchísimo reiatsu y es relativamente fácil de evadir.

Fénix: Es la zampakutoh de Mike Kennedy. Sin liberar es un mandoble sin funda que lleva en la espalda. En shikai se transforma en una katana, la vaina es de un color rojo intenso y brillante, la guarda toma forma de dragón y la empuñadura está cubierta de cintas blancas.

Bankai: Blazing Judge Fenix. Todo su traje cambia a una armadura de Fénix y su zampakutoh se transforma en un equipo de puños y botas. Su bufanda queda, pero comienza a desteñirse. Su liberación se ve limitada a sólo 30 minutos, tiempo que es acortado según el reiatsu que utilice.

Heat's Combo: Es una serie de patadas y puños a alta velocidad que produce daño aleatorio. Usar esta técnica conlleva a un gran esfuerzo físico, incluso puede dañar los músculos y el alma.

Blazing Trial, Final Sentence: Es su ataque final. Un ataque que abandona la defensa y deja la de su enemigo destruida. Del campo surge un Fénix que permite al portador dominarlo. El ave se lanza directamente a su objetivo y se autodestruye, generando una explosión que deja al enemigo y al portador gravemente heridos. El bankai se deshace automáticamente.

Sentencia: Es la zampakutoh de Shin Lepard. En shikai se transforma en una lanza negra. Su elemento es la oscuridad y puede manipular las sombras de su entorno.

Shadow Blade: Ubica varias sombras por todo el campo y una frente a él. Cuando clava la zampakutoh en ella aparece instantáneamente en todas las demás, creando un ataque sin ángulo de escape.

Kokuryuu Boufuustsu (Ventisca del Dragón Negro): Gira la zampakutoh generando un aura oscura con forma de dragón negro que explota al impactar.

Bankai: Sentencia Finale. Sentencia se agranda y por su parte sin filo sale una chuchilla en forma de cruz. Shin también se transforma, pareciéndose a un ángel negro con alas blancas.

Vortex Zero: Se hace un corte en cualquier lugar, generando una especie de pasaje interdimensional que hace las veces de agujero negro que absorbe todo lo que esté frente a él. Debido al gran poder de la técnica y a la falta de experiencia de Shin, el ataque dura 20 segundos.

Raiyryuu: En shikai es una katana negra con una franja blanca en el medio.

Raitoryuu: Ban ha desarrollado una técnica de espada en base a la carga eléctrica. El estilo Batou-Jutsu consiste en atacar en un solo movimiento, desenvainando la espada a una velocidad extrema.

Raitoryuu Iai. Demon Sword: Es una técnica muy rápida que consiste en desenvainar, liberar la espada, matar al oponente y volver a envainar.

Raitoryuu: Heavy Sword. Consiste en cargar la espada con energía para causar un daño mucho mayor.

Raikiri: Concentra una gran cantidad de electricidad en su espada y luego la libera, tomando forma de una espada gigante negra. Es una técnica frontal.

Black Thunder: Concentra su energía en la punta de la espada y la descarga en forma de un enorme rayo negro.

Rairyuu no Tatsumaki: Invoca varios rayos negros para que formen un aura de energía eléctrica alrededor de su cuerpo. Después, empieza a girar sobre si mismo para formar un tornado eléctrico con forma de dragón.


Primer Escuadrón: Comandante General, Capitán Kazuki Asakura, Teniente Shin Lepard.

Segundo Escuadrón: Capitán Satori Shihouin, Teninte Shion Sonozaki.

Tercer Escuadrón:

Cuarto Escuadrón: Capitana Rei Ebizawa. Teniente Asuka Valentine.

Quinto Escuadrón: Capitán Shinzo Esutorada, Tercero Junichiro Yasou.

Sexto Escuadrón: Capitán Niel Astron, Teniente Haruto Kuchiki. Tercero: Kitaro Bando. Cuarto: Richard Hirose. Quinta: Mia

Séptimo Escuadrón: Capitán Dante Ahiara.

Octavo Escuadrón: Capitán Eliarco Leumnader. Tercera al mando: Chieri Shiralei.

Noveno Escuadrón: Capitán Bastian Belmont.

Décimo Escuadrón: Capitán Ban Alukado. Teniente Mike Kennedy. Tercer Oficial Cloud Gray.

Onceavo Escuadrón:

Doceavo Escuadrón: Capitán Kureno Yamashita, Teniente Tsugumi Izusora. Tercer Oficial Zeng Oibara.

Treceavo Escuadrón: Capitán Kuro Hitsuya.