"Una vez más le cierro la puerta en la cara… ¿Qué sucede conmigo?"
El agarre de mis manos tembló contra el frio metal de los pomos de la puerta, un relámpago de dolor golpeó mi corazón y entonces un pensamiento abarco mi mente.
"Una palabra más y todo se hubiese ido al demonio"
Cerré los ojos al escuchar detrás de mí como algo se rompía dentro de mi oficina, suspiré tratando de controlar la tormenta que había aparecido dentro de mi mientras miraba hacia ambos lados del pasillo el cual encontré desierto.
"No debes mostrar tu corazón, no les dejes saber"Solté los picaportes de la puerta tomando mi gélido e infalible porte real emprendiendo camino a través de los pasillos del castillo, declinando amablemente la petición de los guardias para acompañarme pues según ellos una reina no debería salir sin compañía ó escolta.
"Le hablan a la reina que escalo la montaña más alta del reino y construyó su propio palacio con unos cuantos giros de sus manos"
Sonreí con sorna mientras mi vista se escapó perdiéndose entre las cristalinas aguas que resplandecían a la luz del día bajo el puente que conectaba al castillo con el reino, suspiré al sentir los rayos del sol sobre mis hombros y la suave brisa juguetear con mis cabellos níveos, pronto el camino del puente termino iniciando la calle principal del reino, levanté mi mirada del camino empedrado al escuchar el bullicio de la plaza central en donde la gente iba y venía haciendo su vida diaria y tan pronto yo hubiese puesto un pie en el mercado atraje miradas curiosas que rápidamente se transformaron en sonrisas y saludos afables que correspondí con una sonrisa sincera y un breve gesto con mi mano mientras seguía con mi andar pasando frente por los innumerables puestos en los cuales sus tenderos me ofrecían gustosamente; fruta, pan, queso e incluso vino tinto, todo a la voz de "Para que no falte en su mesa, majestad" .
"Anna tenía razón…mis súbditos no me temen" suspiré sintiendo una efímera paz que tranquilizo un poco la tormenta que había en mi corazón "Anna…" trate de ocultar un leve sonrojo que comenzaba a aparecer en mis mejillas pues aun podía sentir el roce de su cálida mano con la mía y su aroma que había conquistado mis sentidos. Súbitamente mi mirada recayó en un puesto de joyería, distrayéndome de mis pensamientos sobre el momento tan íntimo que hace unos momentos fue arruinado, observe como en la mesa de trabajo frente a mi estaba el dueño puliendo con toda la atención del mundo un intrincado dije de oro .
-"Por centésima vez-espetó molesto el dueño, sin levantar la vista del metal- no soy ningún imbécil para andarte comprando pirita como si fuese oro así que puedes irte a la…¡Su majestad!- Alzó la voz avergonzado, una vez que había atraído su atención aclarándome la garganta, él dio una gran reverencia mientras seguía disculpándose, esbocé una sonrisa negando con la cabeza restando importancia-Bienvenida a mi humilde puesto ¿Qué puedo hacer por usted?¿Buscaba algo en especial?"-
-"En realidad no, gracias, solo miraba sus hermosas piezas de arte-dije mientras mis ojos examinaban todas las joyas sobre la mesa; diamantes, rubíes y esmeraldas incrustados en exquisitos anillos, collares y brazaletes de oro o plata, entonces un destello brillo sobre los demás llamando mi atención-¿p-puedo?"- vacile apuntando a la pequeña joya, el dueño asintió sonriendo mientras la tomaba y la dejaba en mis manos, era un hermoso collar de plata con un dije en forma de un copo de nieve el cual era adornado en cada punta por aquamarinas y topacios, brillando al centro de todo se encontraba un pequeño zafiro.
-"Si gusta puedo mostrarle más joyas de acuerdo a su estatus, majestad"- propuso el dueño.
-"No- negué gentilmente mientras veía sonriente el hipnotizante destellar de las piedras azules contra los rayos del sol-es perfecto para Anna…se verá tan hermoso en ella, creo que resaltará su hermosa mirada"- pase suavemente mi dedo sobre el dije.
-"Excelente, se lo envolveré de inmediato-exclamó sonriendo mientras buscaba debajo del improvisado mostrador- siempre es grato regalar algo lindo a la persona que uno más ama"-
-"Oh ¿Amar?- sentí un fuerte sonrojo aparecer en mis mejillas-No no yo no la amo- el dueño levantó una ceja confundido, me abofeteé mentalmente por mi torpe error- quiero decir claro que la amo, es mi hermana y se ama a la familia "- agregué rápidamente sintiendo como mi semblante estaba a punto de derretirse.
El negó sonriendo-"Sé que a ella le encantara"- aseguro mientras se agachaba debajo del mostrador, pude observar una fugaz sonrisa que apareció en su rostro, finalmente se levantó poniendo sobre la mesa una fina cajita aterciopelada blanca con elegantes patrones azules, con cuidado acomodo el collar en su interior , cerrándola, adornándola con un precioso listón con incrustaciones de pequeños zafiros, con una sonrisa me entrego la cajita sacándome de mi auto-regaño, cuando estuve dispuesta a pagar el regalo el hombre cerró mi mano con el dinero dentro, después de insistir el tomo el dinero despidiéndome con una gran reverencia.
Levanté la pequeña caja hacia mi pecho "¿A quién engaño?" pensé resignada y una sonrisa apareció en mi rostro conforme la calidez en mi pecho "La amo…"Seguí mi camino hacia los muelles perdiéndome entre la multitud y pronto junto con el replicar de las campanas había llegado al puerto en donde había un gran bullicio, marineros iban y venían apurados cargando cuerdas, cajas y barriles, algunos hombres se detenían para saludarme formalmente y otros estaban tan ocupados que ni siquiera habían notado mi presencia, pasee mi mirada entre la multitud encontrando finalmente a Luther, quien vociferaba órdenes y gritaba a sus marineros quienes se retiraban con las piernas temblorosas y una expresión blanca en sus rostros, su mirada firme y severa cambio tan pronto me diviso y pronto se acercó a mí ,abriéndose paso a través de la gente
-"Tal parece hoy es un día de tensión para sus hombres, comandante"- dije mostrando una sonrisa ladeada, una vez que Luther me había saludado con una gran reverencia
-"No solo para ellos, mi reina- dijo con cansancio mientras se acomodaba el sombrero-lamento haberla importunado e incluso haberle pedido que viniese, pero es un asunto que nos concierne- me miró a los ojos con semblante serio-el castillo podría escucharnos"- bajo la voz lo suficiente para que solo solo yo pudiese oírlo, pero sin que sus palabras se perdiesen entre el bullicio del puerto. Asentí comprendiendo la situación, subimos a bordo del Endurance caminando hacia la oficina del comandante, ambos sin decir palabra alguna en el camino.
-"Debe ser algo realmente importante ¿me equivoco?"- mencioné seriamente, al escuchar como Luther cerraba la puerta con seguro
-"Siempre con su buen sentido de la deducción- dijo mientras se sentaba pesadamente en la silla del otro lado del escritorio ofreciéndome el asiento frente a el- Hay rumores, Elsa, y no de los buenos"-
-"¿Qué tipo de rumores?"- la tensión apareció en mi cuerpo, al escuchar el tono serio del comandante
-"Es sobre…el príncipe Hans- mis ojos se abrieron de golpe-se han estado haciendo especulaciones sobre el juicio en contra del príncipe por sus crímenes"-
-"¿Y esto en que nos concierne a nosotros?- solté con desdén- que la familia real de las Islas del Sur se encargue de su estirpe, nosotros hemos terminado con ese asunto"- observe como Luther se frotaba las manos, señal que la temperatura de la habitación había bajado.
-"En realidad no se ha terminado-dijo con pesadumbre- usted sabe que el protocolo dice que el juicio deberá llevarse a cabo a manos de la ley de la tierra en donde los crímenes fueron cometidos"-
Los guardias abrieron para mí las enormes puertas de mi oficina, una mucama se acercó a mí para llevarse a la cocina los humildes presentes que hacia un momento me habían regalado mis súbditos en el mercado, una vez que ella se hubiese ido saque la pequeña cajita blanca la cual miré con una sonrisa que se borró cuando un pensamiento resonó en mi cabeza.
"Ella de seguro sigue enojada por haberle cerrado la puerta en la cara… ¿Qué rayos sucede conmigo?" me repetí abatidaMe acerqué al enorme escritorio el cual estaba libre de cualquier documento, tal parece que por primera vez desde que tome las riendas del reino tendría un descanso…pasar algo de tiempo con Anna
"Tratar de arreglar las cosas, volver a ser igual de unidas que cuando éramos pequeñas…" Mire con nostalgia la pequeña caja entre mis manos, suspiré guardando el regalo en un cajón del escritorio…aun no era momento "Y no estoy segura si algún día llegue a serlo". Mi mirada melancólica se perdió entre los enormes ventanales admirando el jardín del castillo, abrí los ojos de golpe al localizar una cabellera pelirroja perderse entre los rosales -"Anna…"- Giré con una sonrisa en el rostro, saliendo con paso apresurado de mi oficina recorriendo los enormes pasillos y bajando las escaleras de mármol, finalmente pasando por las rejas, adentrándome en el pequeño jardín secreto de mamá. Contuve mi aliento al verla sentada apacible bajo los rayos del sol que se colaban a través de las hojas del gran árbol de maple, rodeada de pequeños patitos mientras abrazaba tiernamente a uno contra su pecho. Me quede estática observando el momento, sintiendo una llama encenderse en mi corazón y un sonrojo aparecer en mis mejillas tratando de encontrar las palabras correctas para describirla.
"Es hermosa, dios mío…es tan hermosa" ante este pensamiento una cálida corriente recorrió mi gélido cuerpo, inconscientemente había dado unos pasos hacia ella captando su atención
-"¿Elsa?...- su suave voz acaricio al viento, esboce una sonrisa sincera que ella correspondió- ven, no te preocupes por ellos, no te van a comer"- bromeo mientras daba golpecitos a su lado en el pasto, con paso titubeante me acerque sentándome silenciosamente a su lado sin asustar a los patitos, tomé aire dispuesta romper el incómodo silencio que había entre nosotras.
-"Sobre lo de hace unas horas, yo lo lame"-
-"No hay nada que disculpar-interrumpió- creo que fui algo tonta al no pensar que te da miedo tocar a las personas, digo, es normal para alguien que alejo a todas las personas de su vida, tal parece unos hábitos son difíciles de romper"-
-"Anna…"-musité con tristeza "¿Porque nunca piensas antes de hablar?"
-"Ops, lo siento- se encogió de hombros, algo apenada- lo que quería decir es que no importa lo que suceda en Corona, yo estaré siempre aquí para ti, porque eres mi hermana y te quiero mucho- dijo sonriendo, conectando nuestras miradas pudiendo ver en sus ojos una chispa indescifrable
-"Y yo a ti- susurré dejando que una sonrisa apareciese en mi rostro, perdiéndome en su dulce mirada, el patito que Anna cargaba escapo de sus brazos, rompiendo el trance en el que habíamos entrado, aclaré mi garganta con incomodidad- hablando de Corona, zarparemos esta madrugada ¿ya has pensado en lo que vas a ponerte para el baile?"-
Anna negó apenada con su cabeza.
Hacía horas los rayos del sol se había perdido en las montañas, sumiendo al reino en la obscuridad nocturna, en cualquier momento seriamos llamadas para zarpar, ya que el Endurance saldría de nuevo a mar abierto en mucho tiempo, después de una cena extrañamente sin incomodidades habíamos llegado al gran guardarropa que pronto quedo hecho un desastre gracias a Anna pues zapatos, sombreros y vestidos volaban sobre mi cabeza.
-"No te hubiera acompañado a buscar un vestido de haber sabido que ibas a arrancarme la cabeza lanzándome un zapato- dije divertida, Anna giró sacándome la lengua, haciendo un puchero-¿al menos tienes en mente que vestir?"- me acomodé en la silla, levantando la vista del libro que apenas intentaba leer.
-"Pensaba en la cortina del cuarto de los retratos, Jonh opina que no hace que mi trasero se vea gordo"-bromeó animada, reprimí una pequeña risa levantando divertida una ceja mientras la veía adentrarse en el mar de telas- ¿has visto mi vestido rosa?"-
-"Digamos que lo dejaste inservible cuando jugaste futbol con los Trolls-¡Oh!- esquivé con la cabeza un tacón que me fue lanzado, este chocó fuertemente contra la pared detrás de mí- Por favor no hagas un desas- un abrigo fue lanzado a mi cara, me quite el proyectil de mi rostro bufando irritadamente-olvídalo..."-
-"Uuuu ¿Qué tal esto?- apareció a través de las cortinas, portando un bellísimo vestido violeta con bordados dorados, me sonroje al darme cuenta del pronunciado escote, me mordí el labio inferior al sentir una corriente eléctrica pasar por mi cuerpo.
-"Ni pensarlo, no llevaras eso al baile"- levanté el libro frente a mi rostro, ocultando mis emociones
-"Oh, bueno no importa- suspiro algo decepcionada, entrando de nuevo entre las cortinas, cerré el libro con pesadumbre mientras escuche una risa ahogada del otro lado de los doseles- ¿Pero qué es esto?- Anna volvió a salir pero esta vez llevando un exagerado y pomposo vestido naranja- ¡Oo! Oo~ la la! Mis caderas meneo por aquí, mis caderas meneo por allá- decía con tono exagerado mientras se movía de un lado a otro, deje salir una risa tonta al ver su actuación- Oh! Perdón si lo abofetee con mis impresionantes posaderas, noble caballero"-
-"Creo que es suficiente por ahora, tenemos que concentrarnos"- dije al ver como ella se admiraba en el espejo mientras meneaba su cadera.
-"Hey, no he visto que tú te pruebes algo"-reprochó mientras entraba al vestidor, perdiéndose de mi vista.
-"Decidí llevar un diseño hecho por mí, aunque no me parece seguro llevar un vestido completamente hecho de hielo al pensar en el clima de corona"- me encogí de hombros dejando a un lado el libro y poniéndome de pie, recogiendo el vestido naranja que había caído frente a mí, un gran silencio recayó en la habitación, Anna asomo su rostro entre las cortinas mirándome con una ceja levantada.
-"¿No es algo contradictorio que tengas miedo a congelar a la gente pero aun así lleves puesto uno de tus vestidos de hielo?"- Me miro de pies a cabeza, incrédula.
Separe mis labios para protestar, pero de mi boca no salió sonido alguno pues no tenía las palabras adecuadas, Anna por primera vez me había puesto en Jaque, observe como en su rostro empezaba a formarse una sonrisa triunfal.
*Knock Knock*
Sacudí mi cabeza saliendo de mi estupefacción, miré irritada hacia la puerta y entonces una voz se alzó detrás de esta.
-"Mi reina, lamento molestarla pero los soldados de la guardia la esperan en el vestíbulo, su equipaje ya ha sido cargado al barco, solo falta el de la princesa"- dijo un sirviente del otro lado de la puerta. Deje el pomposo vestido sobre la silla, encaminándome a las puertas lanzando un vistazo a Anna antes de salir de la habitación.
"Te estaré esperando en el vestíbulo, por favor no tardes" musite, caminando hacia la salida.
Cerré las puertas tras de mí topándome al sirviente que aguardaba impaciente, alcé una mano antes de escuchar su pequeña protesta pues yo había ido al lado contrario que él esperaba para ir al vestíbulo, primero decidí pasar rápidamente por mi oficina.
El carruaje aminoro su marcha indicando el final del ligero viaje hacia el puerto de Arendelle, y con este el incómodo silencio que había caído sobre nosotras, vi por el rabillo del ojo como Anna tamborileaba nerviosa sus dedos sobre el asiento
"Algo le incomoda…" y con ese pensamiento pose mi mano sobre la de ella, sacándola de su estupor, pude ver en su mirada miedo e inseguridad, algo muy raro en ella.
-"Anna ¿sucede algo malo?"- acaricie su mano con mi pulgar en un gesto de confianza, ella apretó sus labios titubeante de su respuesta.
-"Es solo que…subirme a un barco, t-tu sabes que el m-mar…"- las palabras murieron en sus labios bajando su mirada al suelo, una sombra de tristeza se reflejó en su rostro.
-"Lo se…yo también sentí lo mismo cuando viaje hace poco- me mordí el interior de mi mejilla, reprimiendo algún indicio de las Islas del sur- pero en realidad no es tan malo como parece, el mar es tan bellísimo y basto incluso puede ser hasta algo…relajante- dije tratando de animarla brindándole una sonrisa que ella correspondió – te prometo que nada malo va a pasarnos"- aseguré dándole un beso en la frente.
La puerta del carruaje se abrió a mi lado y firmemente un soldado de elite de la guardia real nos ofrecía su mano para salir del carromato, asentí a Anna que me dio una mirada de determinación bajando primero mientras yo la seguía, frente a nosotras estaban los marinos y la guardia real formados a los lados del muelle con una expresión estoica, formal y guardando silencio el cual solo era roto por el sonido de la marea, al final de todos ellos se encontraba Luther quien lucía un uniforme de gala mostrando con orgullo las relucientes medallas en la solapa de la bolsa del pecho, detrás de todos ellos se alzaba imponente el Endurance el gran navío insignia en el cual en la punta de sus mástiles ondeaban orgullosamente las banderas del reino, escuche un reprimido suspiro de impresión de mi hermana.
-"¡Reina Elsa y la princesa Anna de Arendelle!- vocifero Luther tan alto que su voz resonó por todo el puerto, los soldados y marinos saludaron militarmente y mostraron respeto en sus lugares. Sentí el respingo dio que Anna cuando busque su mano con la mía entrelazando nuestros dedos para avanzar hacia Luther quien seguía saludando con una mirada afable, finalmente cuando hubiésemos subido la trampilla ya pisando la cubierta del gran navío, detuvimos nuestro andar para mirar hacia los hombres que no habían roto la formación-¡Bajen las velas y leven el ancla! ¡El Endurance volverá a conquistar los mares esta noche! ¡Hacia el reino de Corona!"-
Hola , copitos de nieve :D
Ooootra notita que les dejo, quiero agradecerles por sus preciosos reviews :3 :3
Hey hey les contare un secreto sobre el siguiente capitulo *me acerco a sus oídos* ¡HMS Elsanna a babor! :D!
Otra cosa más, adelantare el capítulo a eso del miércoles pues empezare exámenes y más vale no hacerles esperar por lo bueno ¿vedad?
Nos vemos!
