Capítulo ocho

Jasper POV

No debí haber ido a buscar a Alice: después de ver que no estaba en el teatro debí volver a mi casa en lugar de comenzar a buscarla en los diferentes sectores cercanos de la ciudad. Por una noche de placer y amor, ahora mi hija se enteró de la verdad de la peor forma posible: su sufrimiento era demasiado intenso y yo no sabía que hacer o que decir para calmarla. No sé si Catherine comprende a cabalidad todo, pero me figuro que se hace una idea, aunque estoy seguro que en el fondo no se imagina que su mamá la dejó en un orfanato y que tuve que buscarla por un montón de pueblos durante horas.

Nos habíamos sentado sobre la cama mientras ella lloraba desconsolada sobre mi pecho. Yo por mi parte acariciaba su cabello, intentando calmarla, aunque todos mis intentos eran en vano. Ella solo podía llorar y no había nada que pudiera decirle para lograr que se sintiera mejor. No era justo que ella supiera de la verdad de forma tan violenta y a una edad tan temprana; no puedo decirle que Alice la abandonó, no puedo destruir a mi hija aún más: tengo que inventarme alguna mentira, pero no se me ocurre nada convincente, ya que todas mis historias tienen alguna grieta.

-¿Alice es mi mamá?- preguntó aún entre lágrimas.

-Sí...- confesé sintiendo una presión constante en el pecho- Alice Cullen es tu mamá.

-¿Por qué dijiste que estaba muerta? ¿ Por qué no vive con nosotros como las otras mamás?

-Porque Alice es diferente...- me miró frunciendo el ceño-, no sé como explicártelo, cariño. Cuando seas más grande probablemente lo entenderás.

-¡¿Es porque ella no me quiere?!- su pregunta fue como un puñal clavándose en mi corazón-... ¿Ella no vive aquí porque no me quiere?

-Tu mamá si te quiere- susurré-, por eso quiere conocerte y estar contigo. Si no vive con nosotros es porque ella y yo ya no estamos juntos y porque ella está muy ocupada con el baile...

-¿Por qué dijiste que estaba muerta?- me miró a los ojos con un mudo reproche- ¿Por qué no me dijiste la verdad?

-Porque pensé que...- suspiré con pesar antes de fruncir ligeramente el ceño- Pensé que Alice no iba a volver, cariño: ella se fue porque quería ser bailarina y dijo que no volvería hasta cumplir sus sueños... No pensé que eso iba a ocurrir tan pronto.

-¡No la quiero!- exclamó enfadada- ¡Ella es mala! Dile que no me interesa conocerla y que no quiero ser más su amiga.

-Cathy, es tu mamá y es válido que quieras conocerla y que ella quiera conocerte... si son buenas amigas, tal vez...

-¡No!- se limpió las lágrimas de los ojos con furia- ¡Yo no la quiero! ¡Ella no es mi mamá!

Cathy siguió llorando durante casi dos horas, tuve que llamar al instituto para informar que no iría a trabajar. No iba a dejar a mi hija sola en la casa y tampoco tenía pensado enviarla al colegio. Ella no estaba bien y su dolor seguía siendo demasiado intenso y era mi culpa: no puedo dejar de pensar que si yo no hubiese ido a buscar a Alice esto jamás habría ocurrido. Fui un idiota que hizo sufrir a su hija por una calentura del momento, pero eso no se puede volver a repetir. Por mucho que me guste Alice y por mucho que la quiera, no puedo seguir postergando a mi hija: Catherine siempre ha sido mi prioridad, así que no puedo seguir haciéndole daño por una relación que no tiene futuro.

La niña se quedó en mi cuarto durante toda la mañana. Sé que está enfadada también conmigo por la terrible mentira, ya que apenas me dirige la palabra, pero quiero pensar que todo esto es normal, que es parte del proceso y que cuando le deje de doler volverá a ser la niña alegre que fue siempre. Quiero pensar que ella volverá a jugar y bailar como todos los días, que esto es solo pasajero y que no va a ser una marca significativa en su joven vida.

-¿Vas a ir hoy a clases de ballet, hijita?- pregunté sentándome a su lado mientras ella veía unos dibujos animados.

-¡No!- respondió de inmediato- No voy a ir nunca más a la academia ¡Ya no me interesa el ballet!

-Pero hija, a ti te gusta mucho bailar. No tienes que dejar de hacerlo solo por lo que pasó hoy.

-Yo quería ser bailarina de ballet como mi mamá- susurró intentando contener las lágrimas-, pero no quiero a Alice así que no me interesa ser como ella. Ya te dije que no la quiero ver más.

-¿Por qué no quieres ver más a Alice?

-Porque ella es mala- dijo simplemente-: no me quiere...

-Si no la quieres ver, no te voy a obligar a que lo hagas, pero no dejes de hacer las cosas que te gustan por culpa de ella- la miré con una pequeña sonrisa-. Si quieres seguir bailando podemos buscar otra academia en la ciudad: esta no es la única compañía de Galveston ni del Estado. No te voy a obligar a nada, pero quiero que lo pienses ¿está bien?

-Sí...

No me gusta ver a mi hija así. Es como si la luz en su alma se hubiese apagado de pronto, quiero ayudarla, mas no sé que decirle para hacerla sentir mejor. Solo sé que si ella no quiere ver a su madre entonces no la obligaré: Alice no se merece ningún tipo de contacto con mi hija, la regaló y al hacer eso renunció para siempre a ella. Yo busqué a Cathy durante horas, me pasé un día entero intentando adivinar en que orfanato y en que pueblo la había abandonado su madre. No obligaré a mi hija a quererla, es una niña inteligente y si ella siente que su mamá no la quiere es porque algo debe tener de verdad.

-Hija ¿mañana quieres ir al colegio?- pregunté mientras pedía una pizza para cenar. La niña se había pasado todo el día en mi cuarto, sin siquiera comer demasiado. No quiero que ella se enferme y no quiero que siga sufriendo, aunque siendo honesto ya es demasiado tarde para corregir el pasado.

-Bueno...

-¿Quieres ver una película y quedarte a dormir conmigo?

-¡Sí!- dijo mirándome con una sonrisa- ¡Veamos una película de princesas!

-Vale... iré abajo para recibir la pizza y vemos la película ¿Te parece?

-Sí.

Nos quedamos viendo películas hasta muy tarde, más específicamente hasta que Cathy se durmió. La niña dormía profundamente y sentí que por fin ella había conseguido descansar. Había sido un día muy malo para ella, de hecho, es bueno que haya conseguido dormir, pero no tenía ni idea de cómo iba a dormir yo ahora.

Al día siguiente fui a dejar a Cathy a su colegio, la niña seguía bastante desanimada, pero al menos había dejado de llorar y parecía un poco más tranquila.

-Hija, si te sientes mal no dudes en llamarme por teléfono ¿está bien?

-Sí, papi.

-Ten un buen día ¿vale?... paso por ti a la hora de salida, pero si te sientes mal y no quieres estar en clases me avisas- me agaché a su altura y la miré a los ojos-...Si tu profesora te pregunta por qué faltaste ayer, dile que es porque te dolía el estómago ¿vale? No es necesario que ella se entere de la verdad.

-Bueno...

-Intenta estar tranquila, cariño... mañana vamos a ir donde una señora después del colegio: ella te va a entender y te va a ayudar con todo lo que está pasando ¿está bien?

Había conseguido una hora con una psicóloga, no sé si realmente funcione, pero supongo que tengo que usar toda la ayuda disponible para que mi hija no caiga en una depresión. La niña asintió una sola vez, la besé en la frente y dejé que se fuera a su sala. No me gusta dejarla sola cuando está triste, pero ella insistió en venir a clases y supongo que estar con sus amigos la hará sentir mucho mejor. La soledad no es buena compañía para las heridas del alma y le hará bien distraerse para dejar de pensar tanto en Alice y en lo que escuchó el día anterior.

Estaba a punto de terminar mi primera clase del día, cuando en la puerta vi a Alice mirándome con urgencia. Decidí terminar la clase con anticipación para no dejarla esperando y para que pudiésemos conversar, no la había llamado como prometí, pero en cierto modo era bueno que ella hubiese venido hasta aquí.

-Hola...- susurró entrando a la sala- ¿Cómo estás?

-Hola, bien...- respondí tomando asiento en mi escritorio- la que no está tan bien es Catherine.

-¡¿Cómo está ella?!- preguntó preocupada- ¡¿Puedo verla?! Tengo estos días libres y quiero ir a buscarla al colegio ¿Me dejas? ¿Puedo pasar con ella un día? Será divertido: si quieres la voy a dejar a tu casa antes de que anochezca y...

-No quiere verte.- la corté mientras ella me miraba con la cara llena de frustración- Cathy no quiere verte, Alice... yo no la voy a obligar a que esté contigo si no quiere hacerlo.

-¿Ella no quiere verme o eres tu el que no quieres que yo esté cerca de ella?- Alice me miró con sus ojos encendidos de rabia- ¡Es mi hija! Quieras o no tengo derechos, Jasper... ¡No puedes fingir que yo no tengo injerencias en la vida de Cathy! ¡Yo también tengo el derecho de verla y decidir sobre su vida!

-Eso mismo debiste haber pensado hace 8 años cuando decidiste regalarla...

-¡Vas a seguir reprochándome eso!- protestó dándole un golpe a la mesa- ¡Ya te expliqué por qué lo hice y eres tu el que es incapaz de entenderme! ¡Eres un egoísta!

-¡¿Yo soy egoísta?! - grité tomándola con fuerza del brazo para sacudirla con violencia- ¡No te miras en el espejo! ¡Abandonaste a tu hija por tus propios intereses! ¡Por el ballet! ¡Prefieres sacrificar al hombre que amas, a tu propia hija, tu integridad física y tu vida por algo que ni siquiera durará toda tu vida!... ¡Tienes casi 30 años! ¡¿Crees que en el futuro cuando estés vieja te van a contratar!

-¡Cállate!- me amenazó entre lágrimas.

-¡Es la verdad!- le dije antes de reír de forma irónica- Eres patética... ¡No eres más que la sombra de una buena bailarina! Cuando en tu compañía encuentren a una chica más joven y más bonita que tú, veremos si sigues brillando...

-¡Suéltame!- gritó antes de empujarme para librarse de mi agarre- ¡Nunca vuelvas a zamarrearme en tu maldita vida! ¡No tienes ningún derecho para tratarme así! No sé en que momento pude fijarme en un hombre como tú: me maltratas tanto física como psicológicamente. Si vuelves a agredirme te prometo que llamaré a la policía.

-Sabes que no es cierto- murmuré mirándola como si estuviese loca-, nunca te he golpeado, nunca te he lastimado de ninguna forma. Eres tú la que siempre me ha hecho daño, eres tú la que siempre ha guardado secretos y la que siempre daña a todos los que están a su alrededor por sus malas decisiones.

-¡Quiero ver a mi hija y tu no haces nada más que poner excusas!

-¡Entiende que es Cathy quien no quiere verte!- la miré a los ojos para que entendiera que yo no estaba mintiendo- La abandonaste, Alice: es normal que crea que tú no la quieres. Si ella no quiere tener contacto contigo yo no voy a obligarla. No quiero hacerle más daño...

-¿Y si le dices que soy su mamá porque nosotros somos novios? ...Le causaría menos daño que la verdad y así al menos podemos estar juntos sin que sea confuso para ella.

-No estaremos juntos, Alice- me miró como si no pudiese comprender lo que estaba diciendo-. Nos hemos hecho mucho daño y creo que siendo consecuente con lo que me dijiste hace un rato, no sería bueno para ti que tengas una relación con una persona que según tu te maltrata.

-¡Te odio!- me grito - ¡Te odio y te voy a quitar a mi hija! ¡Voy a hacer hasta lo imposible para tenerla conmigo!

-Después de tu abandono, dudo mucho que alguien pueda darte la tuición de la niña... Lo siento, Alice, pero mi hija se queda conmigo.

-No estés tan seguro- dijo sonriendo-, después de todo soy su madre biológica y eso me juega a favor, además mi padre tiene un montón de contactos, Jasper... Si yo quiero la niña comienza a vivir conmigo en menos de un mes...

Alice me miró ofuscada y se fue totalmente enojada de la sala. Esta mujer va a conseguir matarme por el estrés: no puedo seguir haciéndole caso a sus pataletas infantiles. Sé que ella solo quiere estar cerca de Cathy porque cree que es divertido y que cuando se aburra, buscará otra diversión y dejará a la niña de lado. Alice es constante solamente con las cosas que le interesan y me consta que después de unos meses su amor por Catherine se volverá totalmente inconstante.

Seguí trabajando, corrigiendo pruebas hasta la hora de almuerzo. Hoy saldría temprano para ir a buscar a Cathy al colegio, sin embargo, cuando tomé mi maletín vi a una mujer sonriéndome desde la puerta. La reconocí porque la había visto hace muchos años: Esme, la madre de Alice. La mujer llevaba una maleta de mano, un vestido con flores rojas y una trenza que caía por sobre su hombro. Se parece bastante a Alice sobre todo en la sonrisa y la forma en que brillan sus ojos.

Suspiré resignado antes de tomar mis cosas y caminar hacia los estacionamientos.

-¿Cómo estás, Jasper?- preguntó acompañándome por el pasillo.

-Ya recibí a su hija esta mañana- le respondí frunciendo el ceño y caminando un poco más rápido-, si ella le pidió que viniera, entonces pierde su tiempo: no voy a cambiar de opinión: Alice no va a seguir cerca de mi hija; no quiero que le cause más daño... Sabe que tengo que ir a buscar a la niña al colegio y no quiero llegar tarde.

-Alice no sabe que estoy aquí- dijo con voz tranquila antes de agarrar mi brazo para obligarme a caminar un poco más temprano-... cuando le dije que quería hablar contigo me pidió que no lo hiciera, dijo que ella se encargaría de solucionar todos sus problemas, pero estoy segura que no te ha dicho todo.

-Alice abandonó a su hija por dedicarse al ballet y no hay más explicaciones... sé que es su hija y la va a defender pese a todo, pero es una egoísta.

-Las malas decisiones de Alice son mi culpa...- murmuró con una sonrisa triste en su cara.

-Los errores de los hijos no siempre son culpa de sus padres- respondí-: Alice decidió abandonar a Catherine por su cuenta, nadie la obligó.

-¡Pero es porque yo fui una mala madre!- me miró a los ojos y puedo decir que sentí su desesperación como si fuese mía- Le hice mucho daño a esa niña, Jasper... Fui la peor madre que Alice pudo tener y me arrepiento todos los días de mis malas decisiones.

-Alice nunca me habló mucho de su infancia- confesé-, solo dijo que sus padres se divorciaron y que ella se tuvo que ir a vivir con usted. No me dio mayores detalles, pero supongo que es porque no le gustaba recordar eso.

-Jasper ...a mi hija la violaron cuando tenía 14 años...- me congelé mirándola extrañado y consternado a unos ojos que solo me devolvían culpa. Nunca me había imaginado algo así, quiero decir, Alice siempre fue muy alegre y dulce, jamás dio señales de sentirse incómoda cuando estábamos juntos y parecía sentirse bastante feliz con nuestra vida como pareja- La violaron y yo no le creí, Jasper... no la ayudé y lo que es peor: dejé que eso se repitiera por más de una vez...

Entiendo que una violación es lo peor que puede ocurrirle a una mujer y que Alice fuese víctima de algo así es profundamente doloroso. Ella es alguien que no se merece haber sufrido algo así durante su infancia, pero no puedo entender que tiene que ver una violación ocurrida muchos años antes de que yo la conociera con el hecho de que Alice abandonara a nuestra hija. Soy incapaz de relacionar una cosa con la otra porque para mí, eso no es justificación suficiente para explicar todas las malas decisiones que Alice ha cometido durante su vida...


hola, quiero decir que esta semana es la última en que actualizaré de forma tan seguida porque a partir de la próxima vuelvo a clases aa la universidad. Estudio derecho y la verdad es que es una carrera bastante demandante por lo que quizás tarde un poco más de lo normal en actualizar, pero intentaré estar aquí una vez por semana. Eso y muchos abrazos n.n