Ya estoy aquí otra vez… Parece que no ha caído muy mal lo del capi anterior, pero Tasha no lo va a tener tan fácil, si nosotras no podemos tener a Sirius Black, ella tampoco (al menos de momento), dejaremos que sufra un poco o igual no… quién sabe, y no se lo van a poner fácil.

Bueno, dejo de enrollarme, y os dejo con el capítulo. Espero que os guste.


*******

La luz de un rayo seguido del rugido de un trueno me hacen ver, ser consciente de las consecuencias de lo que estoy haciendo. No a mí, sino a Peter y al propio Sirius, pues he permitido y alentado a que traicionase su amistad, de la misma forma que yo he traicionado a mi novio.

Empujo con toda la fuerza que me queda a Sirius y me coloco la ropa sin mirarle a los ojos. Y he sido yo quien le ha dicho a Black que es despreciable cuando yo lo soy mil veces más.

- Es suficiente - consigo decir sin que me tiemble la voz. Alzo los ojos para encontrarme con su mirada sin atisbar culpa en ella, ni arrepentimiento lo que a mi pesar me agrada.

¿Y ahora qué? ¿Cómo vuelvo al colegio? ¿Vuelvo con él o le dejo aquí y me voy yo sola? Creo que eso sería lo apropiado, pero ¿hay algo apropiado en una situación como esta? Lo mejor sería que él decidiese por mí dado que yo soy incapaz de hacerlo por mí misma; pero Sirius no dice nada, ni tampoco hace nada aparte de clavar su mirada sobre mí.

- Chicos, ¿qué hacéis? - la voz de James me sobresalta haciéndome dar un respingo - Estáis empapados.

- Tasha, ¿qué te ocurre? - Lily se suelta de la mano de Potter y se acerca presurosa hacia mí - ¿Te encuentras bien?

Miro a Sirius y llegamos al acuerdo tácito de no decir nada de lo que ha ocurrido, al menos de momento.

- Creo que ha bebido demasiado - dice Black.

- Te lo he dicho Natasha - dice Lily con severidad. La miro con la mirada algo perdida - Te dije no bebieras, no entiendo por qué te ha dado hoy por hacerlo si nunca lo haces.

- Déjala tranquila Lily - interviene Potter cogiendo a Lily del brazo para apartarla de mí - ¿Ha vomitado? - le pregunta a Sirius.

- No

Potter mira a su amigo sorprendido por su sequedad, después me mira a mí con el ceño fruncido y su rostro debatiéndose entre la severidad y la preocupación.

- Volvamos al colegio - propone Lily - Antes de que cojamos todos una pulmonía con la que está cayendo.

- Si, mañana hablaremos - dice James mirándome con reproche, lo que aumenta mi sentimiento de culpa.

Lily pasa un brazo alrededor de mis hombros y me guía hasta el colegio.

*******

¡Por Merlín, cómo me duele la cabeza! Creo que se me va a abrir por la mitad de un momento a otro, o a desprenderse de mi cuerpo. Por favor, que lo haga, así dejará de dolerme. Intento moverme en la cama, pero eso aumenta el dolor. Definitivamente no pienso volver a beber en la vida… Sonrío al pensar en ese comentario que he oído pronunciar a Beth incontables veces, y lo cumplía hasta que le ponían una copa delante. Al final dejó de decirlo. El sonido del agua de la ducha cayendo desde el baño resuena en mis oídos como si fuese la misma tormenta de anoche.

Anoche, Dios. Gimo y me tapo la cabeza con las sábanas, cierro los ojos, pero los abro enseguida porque al cerrarlos veo a Sirius, empapado por la lluvia, mirándome con esa intensidad mientras sus avariciosas manos tomaban mi cuerpo a placer. Mierda, mierda, mierda. Soy una persona horrible, ¿cómo he sido capaz de hacerle algo así a Peter? Mi novio, que vuelve mañana, ¿cómo le puedo mirar a la cara después de esto? No puedo seguir con él, definitivamente, tengo que dejarle. Pero no tengo ni idea de cómo hacerlo, le aprecio sinceramente, no quiero hacerle daño y por supuesto no se puede enterar nunca de lo ocurrido con su amigo… No por cobardía (bueno, puede que un poco), sino por él, porque no quiero que sufra por eso si puedo evitarlo. Se va a quedar sin novia, pero no es necesario que pierda también un amigo. Aunque no estoy segura de que se merezca un amigo como Black, capaz de aprovecharse de su novia cuando ha bebido. Eso es, yo no fui culpable de nada, solamente de beberme una copa de más, que por cierto también me la dio Black.

Ya de mejor humor, por poder culpar a alguien que no sea yo de todos mis males, hago un esfuerzo por salir de la cama y meterme en la ducha, que apesto…

- Buenos días borrachilla - me grita Beth envolviendo su cuerpo en una toalla tras salir del agua.

- Por Merlín, Elisabeth no grites - le digo, y mi propia voz retumba en mi cabeza, como si estuviese hueca. Llevo mis manos a los oídos para evitar que se me caiga rodando cuando mi amiga se echa a reír con esa risa suya que resuena como campanillas.

Siempre he pensado que Beth está preciosa al salir de la ducha, con la piel tan blanca, sin pecas que la manchen, contrastando con el negro azabache de su pelo, más acentuado por el agua, y la oscuridad de sus ojos. Con los pómulos altos y con esa sonrisa que deja ver los colmillos superiores ligeramente más largos que el resto de dientes. Le gusta pensar que en otra vida fue una vampiresa y que por eso le gusta tanto la noche con sus fiestas, el sexo, etc. Es la más alta de las tres, y a diferencia de Lily y de mí, tiene unos huesos finos, y está delgadísima. No es de esas a las que da grima mirar, al contrario; ni le sobra ni le falta nada, no tiene un pecho abundante, pero tampoco está plana. Y sus piernas son larguísimas, siempre me han dado envidia sus piernas y sus manos, me encantan sus manos de dedos finos y largos.

- ¿Has terminado ya de hacerme el repaso o quieres que me de la vuelta para que puedas seguir? - dice dejando caer la toalla y poniéndose las prendas interiores. Me sonrojo al escuchar su comentario y al darme cuenta de que tiene razón, que me he quedado mirándola. Sacudo la cabeza.

- Si, ya he terminado - contesto sonriendo - Te estaba echando un maleficio por cebarte a comer y no engordar, sin hacer el más mínimo deporte. Eres una auténtica perra.

- Lo tomaré como un cumplido - dice poniéndose una minifalda, o cinturón ancho si preferís llamarlo así, de color negro - Tú date una ducha bien fría para que se te despeje la cabeza antes de que te estalle.

- Si no me ha reventado ya, no creo que lo haga - contesto quitándome la parte de arriba del pijama. - ¿Tu por qué estás tan fresca si bebiste mucho más que yo?

- Eso es secreto profesional, si te lo digo tendría que matarte - me dice mientras pasa un cepillo por su larga melena - Pero si me secas el pelo, después de desayunar te doy una poción para la resaca.

- Por quitarme este dolor de cabeza, lo que sea - contesto lanzándole el hechizo con su varita. - Listo.

- Gracias - dice poniéndose una camisa blanca y dejándose los tres primeros botones abiertos, con lo que consigue que se vea sutilmente el encaje de su sujetador negro. - ¿Demasiado provocador?

- Siempre vas provocando, Beth - respondo sonriendo. Ella rueda los ojos - Pero estás muy sexy.

- Igual que siempre - dice dirigiéndose a la puerta del baño - Te espero, pero date prisa que tengo hambre.

- Vale.

Ahora me encuentro mucho mejor, la ducha fría me ha venido bien, aunque no me ha quitado el dolor, por lo menos tengo los músculos menos entumecidos. Salgo del baño y Beth está frente al espejo con unas botas negras de caña alta, pintándose los labios de un color granate, y los ojos con la línea negra extendida haciéndolos parecer rasgados.

- No sé como lo haces para parecer siempre salida de una revista de moda - le digo poniéndome un chándal, yo soy más práctica.

- Debería darte alguna lección, no puede ser que vayas a salir conmigo y te pongas un chándal - me responde mirándome a través del espejo. Yo la sonrío burlona y me pongo una sudadera que sólo revela el bulto de mi pecho, pero que por lo demás es ancha, aunque soy lo suficientemente vanidosa como para no querer parecer un saco de patatas, por lo que dejo que se vea ligeramente la parte inferior de la tripa. Y me recojo el pelo con una pinza sin molestarme en sujetarme los mechones que me caen a los lados. - Me da vergüenza que salgas así Natasha, no te tenía que haber esperado.

- Deja de quejarte - le digo poniéndome las deportivas - Luego tengo entrenamiento. Por cierto, ¿dónde esta Lily?

- No lo sé, cuando me he levantado ella ya salía - contesta abriendo la puerta - ¡Qué fuerte lo de ayer, Tasha!

Siento la sangre abandonar mi cara, ¿cómo puede saberlo? ¿Es posible que nos viera alguien?

- Yo…, yo no… - balbuceo en busca de una explicación que no encuentro, pero de todos, Beth es la que menos me va a juzgar.

- No me digas que no te acuerdas - dice mirándome socarrona parándose en mitad del pasillo - ¡Lily se lanzó a la yugular de Potter!

Suspiro aliviada y algo culpable por no haber pensado en mi amiga, seguramente estará echando chispas…

- Es verdad - digo - Prepárate, porque ten por seguro que nos va a culpar a nosotras por haberla convencido para ir, y por dejarla a solas con James.

- Pero en el fondo sabe que fue plenamente dueña de sus actos, además no se por qué tendría que arrepentirse, Potter es un buen ejemplar para pasar un buen rato, igual que Black, no es necesario que hablen.

No puedo evitar reírme ante el análisis de Beth, aunque es una risa algo tensa. No creo que pueda volver a escuchar el nombre de Sirius sin que se me sacuda el estómago. Cuando entramos al Gran Comedor nos quedamos de piedra ante semejante espectáculo, Beth ni siquiera reacciona ante los comentarios de admiración que le dedican algunos chicos. Nos acercamos a la mesa de Gryffindor sin ser conscientes de que estamos andando, ni de que estamos con la boca abierta por la sorpresa.

- Hola chicas - nos saluda Lily con una sonrisa radiante - Beth, te vas a resfriar.

- Lily, ¿qué estás haciendo? - consigo preguntar al ver que Potter le da una cucharada de su propio cuenco a mi amiga que se la traga como si fuese lo más normal del mundo.

- Espera, que se te ha quedado una miga - dice James besando la comisura del labio de mi amiga, que se ríe complacida.

- ¿Qué está pasando aquí? - dice Beth - Tasha, creo que estamos en un mundo paralelo, o algo así porque esto no puede estar pasando.

- Potter, ¿qué le has dado a mi amiga? - le digo a James fingiendo enfado - Beth comprueba que no tiene fiebre.

- Dejar de hacer el tonto - protesta Lily apartando de un manotazo la mano de Beth de su frente. - James y yo estamos saliendo.

Beth y yo nos miramos, después miramos el brazo de James rodeando los hombros de Lils y los dedos de ambos entrelazados, y volvemos a mirarnos entre nosotras. Beth se encoge de hombros.

- Hacéis buena pareja - dice sentándose y llenándose el plato de comida. - Tasha come, o te quedas sin poción.

- Voy - digo sentándome a su lado - ¿Esto significa que voy a tener privilegios en los entrenamientos?

- Ni lo sueñes Green - me advierte Potter sonriendo antes de besar a Lily en los labios. Yo hago un mohín y le doy un mordisco a un croissant, pero mi estómago hace un ruido de protesta, ya que no parece tener muchas ganas de digerir nada. Potter observa con atención cada uno de mis gestos - Come, Green, tómate la poción y vamos a entrenar.

- No creo que sea buena idea - le digo - Estoy segura de que sería mucho mejor que me tomase ahora la poción y me echase un rato.

- ¿Ya intenta escaquearse, Cornamenta? - interviene Sirius que acaba de llegar y mira durante unos segundos las manos entrelazadas de sus amigos - ¡Vaya! Me pido ser el padrino del primer Potter-Evans.

Espero la explosión de Lily, pero esta no se produce, simplemente se limita a sonreír indulgentemente a su novio… su novio, eso es raro. Inconscientemente, mi mirada se cruza con la de Sirius y me sonrojo inmediatamente bajando la mirada avergonzada.

- Si, tronco, dice que le demos ya la poción y que es mejor que se acueste un rato. - dice James tras chocar su mano libre con la de Black.

- ¿Y se lo vas a permitir? - pregunta Sirius, sin mirarme.

- Ni de coña - contesta James - Y como no empiece ya a comerse lo que tiene en el plato, alguien va a tener que dárselo por la fuerza.

- Nadie me va a dar nada por la fuerza - protesto irguiéndome en el banco con dignidad y tragándome el desayuno con dificultad intentando que no se me note.

********

¡Maldito Potter! Pretende matarnos, ni siquiera la lluvia le detiene, estoy calada hasta los huesos, la ducha de esta mañana me la podía haber ahorrado porque estoy empapada en sudor, después de estar casi dos semanas sin entrenar, con el palizón que nos está dando hoy, estoy segura de que voy a tener agujetas de por vida. Y para colmo, Black ha venido a ver el entrenamiento, y me distrae, y me cabrea también, porque todavía no me dirigido la palabra en todo el día, y ni siquiera me mira por lo que mis intentos por lucirme frente a él no darían resultado aunque consiguiese hacerlo, que no lo consigo por su culpa, ¿por qué tiene que ser tan guapo e ignorarme de esta manera después de lo de anoche?

Tal vez lo hace por respeto a Peter, un respeto tardío, pero más vale tarde que nunca. Quizá, cuando ponga fin a la relación con mi novio, Sirius y yo podríamos intentar algo juntos. Debería dejar de pensar en estas tonterías, ni siquiera me gusta…, bueno, no demasiado. Me atrae, solo eso, sí, es lo lógico, el chico está bien, y yo tengo hormonas aunque con Peter las cueste salir a la superficie, claro que Peter no es Black. Tal vez funcionemos, Sirius y yo me refiero, al principio podría ser una relación meramente física, hasta que nos conozcamos mejor, y no le reprocharía (al principio) que tontease con otras, porque tarde o temprano se daría cuenta de que sólo me necesita a mí, que no necesita buscar nada en otras, porque ya lo tiene todo en mí. Si, cuando lo deje con Peter, Black y yo seremos la pareja más envidiada del colegio. En ningún momento se me pasa por la cabeza que Sirius no esté por la labor, porque creo haber interpretado correctamente las señales que me ha estado mandando en los últimos meses, parece que se interesa por mí, ¿no? Y ha sido capaz de enrollarse conmigo mientras yo estaba, o estoy, saliendo con uno de sus mejores amigos. Si, estoy segura de que hay algo.

Con estos pensamientos, me entrego con más entusiasmo al entrenamiento, y me quito la sudadera quedándome en tirantes. Estoy segura de que Beth estaría orgullosa de mí en este momento, estoy dispuesta a sufrir el frío con tal de atraer la atención de un chico. No esque tenga mucho frío, pero tampoco tanto calor como para quitarme el abrigo… Paso volando sobre mi escoba por encima de Sirius, y dejo caer mi sudadera cerca de él. Mi verdadera intención era que cayese sobre él, pero el viento la arrastra un par de metros. Me encojo de hombros y continúo mi búsqueda de la snitch, haciendo caso omiso de mi irritación al ver que Black ni siquiera levanta la mirada al ver caer mi prenda junto a él, pero Potter si que lo ve, y él si me mira aunque no de muy buenas maneras. Veo que se acerca volando a su amigo, desorientando a los otros dos cazadores, James les hace una seña para que sigan con el partido. Se baja de la escoba, y se aproxima a hablar con Sirius. Yo intento con todas mis fuerzas centrar mi atención en buscar la pequeña pelota, pero constantemente mis ojos se dirigen a los dos amigos. James se lleva con frecuencia la mano a la cabeza, y se revuelve el pelo repetidas veces. Sirius apenas se mueve, el contraste es curioso, Potter que no para quieto, y Black en una inmovilidad casi absoluta. De pronto, el capitán mira hacia arriba pillándome cotilleando, así que como si nada vuelvo a moverme sobre el campo en busca de la snitch. Cuando vuelvo a mirar a las gradas, Sirius ya no está, y James se encuentra sentado con la cabeza entre las manos. Como si supiese que le estoy mirando, alza los ojos y nos miramos fijamente durante unos segundos, hasta que él se levanta y, apuntándose con la varita a la garganta grita:

- Se acabó el entrenamiento, todos a los vestuarios.

Cuando ya estoy con los pies en el suelo y la escoba en la mano, Potter se acerca a mí con una expresión furiosa que me asusta, y me lanza mi sudadera con fuerza sin decir nada. Haciendo un esfuerzo porque no se me note el desconcierto, cojo al vuelo la prenda y paso por delante de él al vestuario.

Como estoy tan a gusto bajo el agua ardiente de la ducha, soy la última en salir. Al ser los vestuarios mixtos, tenemos el acuerdo de que las chicas nos duchamos las últimas, para que así los chicos ya no estén ahí dentro cuando salgamos. Pero hoy me sorprendo al salir de la zona de las duchas con solo una toalla cubriendo mi cuerpo, y descubrir que hay un chico junto a mi taquilla. Un chico que, por cierto, no parece muy contento de estar a solas con una chica medio desnuda. Claro, que si esa chica fuese cierta pelirroja que yo me sé, no tendría esa cara de cabreo.

- ¡Potter! - exclamo sorprendida - ¿Qué haces aquí?

- Tengo que hablar contigo.

- ¿Te importa que hablemos cuando esté vestida? - pregunto con frialdad, no me gusta su tono, ni la mirada de desprecio que me dirige.

- Ni que fuese la primera vez que te cambias delante de mí - contesta, es cierto, Potter siempre anda merodeando por los vestuarios después de los entrenamientos estudiando más tácticas de juego, pero no centra su atención en las chicas que nos estamos cambiando. Es estrictamente respetuoso en ese aspecto. - No tengo ninguna intención de recrearme ni con la novia de mi amigo, ni, a diferencia de alguien que se parece mucho a ti, con la amiga de mi novia.

De pronto tengo frío, aunque mi piel siga caliente tras la ducha. El tono del chico, no me permite ni siquiera sonrojarme por su último comentario. Está siendo muy desagradable, aunque tengo la impresión de saber qué se refiere, no tiene derecho a hablarme así, por mucha razón que se crea tener. No pienso permitir ese tono conmigo, pero tampoco estoy en posición de desafiarle, por lo que opto por intentar desviar el tema.

- Ya sé que no he estado muy fina en el entrenamiento, pero no creo que sea necesario que seas tan desagradable conmigo, todos tenemos algún día malo.

- Esto no tiene nada que ver con tu desastroso entrenamiento de hoy - responde - Tiene más que ver con tu patética exhibición al lanzarle tu ropa a Sirius, y tu comportamiento de ayer por la noche. ¿Crees que no te vi restregándote con Alec Turner? Y también soy perfectamente capaz de distinguir cuando una chica ha tenido un orgasmo, Green, y tú anoche tenías todos los signos cuando Lily y yo llegamos.

- No sé de qué narices me estás hablando Potter - como soy incapaz de mentir mirando a los ojos, pronuncio esa frase maniobrando para ponerme las bragas sin que se me caiga la toalla y evitando que se vea más de lo necesario. - De acuerdo, bailé un poco con un chaval, pero te aseguro que Alec no me excitó lo más mínimo, y no creo que mi vida sexual sea de tu incumbencia.

- No te hagas la tonta, Natasha - brama sobresaltándome - Y no me tomes a mí por tonto. Conozco muy bien a Sirius, y me ha confesado lo que hicisteis.

Suspiro, no puedo seguir fingiendo. Con unos pantalones vaqueros puestos, y el sujetador bien colocado cubriendo mis pechos, dejo caer la toalla, y me yergo alzando la barbilla con dignidad, o con la poca que pueda tener en estos momentos.

- ¿Y? - le digo.

- ¿Y, qué? - me pregunta.

- ¿Se lo vas a decir a Peter? - le pregunto desafiante. Él suelta una carcajada sin humor.

- ¡Oh, no! Se lo vais a decir vosotros - responde.

- No creo que sea necesario - objeto fríamente.- No tiene por qué sufrir por eso si se lo puedo evitar.

- ¿Ahora te preocupas por él, Green? - pregunta burlón. Yo le miro fijamente a los ojos, no pienso tolerar que me haga sentir peor de lo que ya me sentía esta mañana - Hacer lo que queráis, pero te va a estallar en la cara, Natasha, y ten por seguro que te va a estallar a ti, a Sirius simplemente le va a salpicar. Pero eres tú quien va a acabar quemada.

- ¿Y decírselo va a cambiar ese hecho?

- Seguramente, porque ahora te quiere, pero cuando se le pase la tristeza cuando le dejes mañana, porque doy por hecho de que no seguirás con él después de esto, cuando la pena se le pase, va a estar furioso y dolido durante mucho tiempo. Si se entera en ese estado, tú, y no Sirius, vas a ser el foco de su ira. - Se levanta con tranquilidad, y se dirige a la puerta - Tenlo en cuenta.

Sale del vestuario, dejándome sola y temblando de furia. ¿Quién se cree que es para hablarme así, y para hacerme sentir como un gusano? Termino de vestirme con rapidez y recojo todas mis cosas, antes de salir a toda prisa del campo de Quidditch y dirigirme a mi habitación para no salir de la cama hasta el día siguiente, o hasta final de curso.

*******

Es curioso y sumamente irónico que hoy el sol brille con tanta intensidad, cuando hay una tormenta desatándose en mi interior. Aquí en los jardines, bajo los cálidos rayos de sol pese a estar en enero, muchos alumnos están disfrutando de este maravilloso día, riéndose con sus amigos a la sombra de un árbol, parejas abrazadas sobre la hierba; y yo aquí sola, sentada sobre una roca, abrazándome las rodillas con mis brazos, en las proximidades del Sauce Boxeador. Secretamente deseo que alcance a golpearme, para poder sentir el mismo dolor que yo le he infligido a Peter hace escasa media hora. No olvidaré durante mucho tiempo su expresión al decirle que deberíamos poner fin a nuestra relación. Había llegado tan contento al colegio tras las navidades…, al verme se lanzó presuroso a abrazarme, y yo le he respondido con fuerza, sabiendo que ese sería el último abrazo, el último beso, y el último contacto intimo que tendríamos. Lo menos que podía hacer era darle eso.

Hemos quedado como amigos… pero sé que no lo seremos, y él también lo sabe. Un ex nunca puede ser un amigo, y mucho menos después de mi traición. ¿Y si me he equivocado? ¿Y si sólo me he asustado al pensar que podía llegar a sentir algo serio por él? ¿Y si tenía miedo de volver a pasar por algo como lo de Nott? Pero todo eso ya no importa, lo hecho, hecho está, y Peter y yo ya no estamos juntos. En el fondo, muy en el fondo, siento un ligero alivio, pero está sepultado por capas de culpabilidad y arrepentimiento.

Lily y Beth no saben nada de lo que he hecho, ni que vuelvo a hablarme con Theo, lo que ahora me hace sentir también culpable por Peter, ni que le puse los cuernos a mi novio con Black, ni que vuelvo a estar soltera (y eso no se lo esperan, bueno no creo que se esperen ninguna de esas cosas). Río nerviosamente, y me balanceo hacia delante y atrás, cualquiera que me vea ahora pensará que estoy loca. Tengo que encontrar el momento de contárselo todo a mis amigas, excepto mi proyecto para con Black, incluso Beth me juzgaría por pensar en una relación con Sirius en este momento… Aunque ahora eso carece de importancia. Lo que me aflige es el daño que le he causado a Peter, un daño que no se merecía en absoluto, y del que me estoy arrepintiendo. ¡Merlín! ¿Qué he hecho? He destruido una relación idílica (no sé por qué en este momento me parece una relación perfecta) por un estúpido calentón.

- Tasha - alzo los ojos sobresaltada al escuchar mi nombre. Miro a Lily y a Beth, preocupadas frente a mí, pero no las veo. Mi mirada se pierde por los jardines - Llevamos toda la mañana buscándote, ¿te encuentras bien?

Enfoco mis ojos en los de Lily, y tras unos segundos comienzo a reírme histéricamente, y cada carcajada es más fuerte que la anterior. Debería estar llorando, pero una Greengrass nunca llora en público, no lo tiene permitido. Ese pensamiento me hace reír más. Beth y Lily se miran entre ellas asustadas y preocupadas. Yo estoy bien, quiero gritarlas, preocuparos por Peter, y decirme cómo está. Yo no merezco que se preocupen por mí.

- Natasha - dice Beth con voz severa, la impresión que me causa escuchar ese tono en mi risueña y despreocupada amiga, hace que deje de reírme y la mire - ¿Qué coño te pasa?

- He dejado a Peter - pronunciarlo en voz alta produce más turbación que pensarlo. Lo convierte en algo real, tangible, en un error irreparable.

- ¿Por qué? - pregunta Lily sorprendida.

- Porque me he enrollado con Black - contesto demasiado conmocionada como para darme cuenta de mi confesión.

- ¡¿Qué?! - exclama Lily haciéndome dar un respingo - ¿Cuándo? ¿Por qué?

- Cuando James y tú nos encontrasteis bajo la lluvia el otro día.

Se quedan en silencio unos segundos, hasta que Beth se arrodilla junto a mí y pasa un brazo sobre mis hombros abrazándome. Lily también se agacha y me coge de las manos en un gesto para reconfortarme. Pero no lo hacen, lo único que consiguen es que me sienta aún peor. Me levanto de golpe sobresaltando a mis amigas, y echo a andar presurosamente hacia el castillo.

Mañana comienzan de nuevo las clases y dentro de dos semanas es la boda de Lucius y Cissy. Los EXTASIS cada vez están más cerca, por lo que es el momento perfecto para ponerme a estudiar, sin distracciones de ningún tipo.

*******

Tengo la sensación de que no existo, que soy invisible. Potter ha decidido sustituirme por Weasley en el primer partido, que se juega este sábado, porque estoy demasiado distraída como para centrar mi atención en la snitch, además ese mismo día por la tarde se casa mi primo; por lo que ya tampoco entreno. Mi propósito de estudiar tampoco me está dando muy buenos resultados, pues no logro concentrarme. Black se está convirtiendo en una constante en mi pensamiento. Peter no está más de cinco minutos en el mismo lugar en el que estoy yo. Y Lily pasa la mayor parte del tiempo con James, como es lógico, y por lo tanto con sus amigos. Beth parece que ha arreglado las cosas con Samuels, aunque no sé por qué pelearon… debería preguntárselo. Y Sirius me ignora sin molestarse en disimular, y no entiendo por qué.

Aunque tampoco me entiendo a mí misma, pues cuando estoy sola quiero estar con gente; y cuando lo estoy, necesito estar sola… Pero lo que realmente deseo, aunque me niegue a admitirlo, no es estar con gente, ni estar sola; es estar con Black, verle, oír su voz, aspirar su fragancia, y cuando hago esas cosas, la dicha solo me dura unos segundos, porque cuando le veo, él no me mira; cuando escucho su voz, es porque habla con otras personas; cuando su olor me inunda, lo hace al pasar a mi lado sin siquiera percatarse de mi presencia.

Y ya no entiendo nada, de ser el objeto de sus "intentos de seducción" a no ser nadie a quien merezca la pena mirar… Peter también me evita, James no puede mirarme sin juicio en sus ojos.

- Natasha, ¿qué haces aquí? - me giro al escuchar la voz de Remus a mi espalda.

- Pensar, y mirar el paisaje - contesto mirando de nuevo por la ventana de la torre de astronomía - Desde aquí es increíble.

- Si que lo es - dice. Se sienta a mi lado en el ventanal, con los pies colgando al vacío, y nos quedamos unos minutos en silencio - ¿Cómo estás?

- He estado mejor - contesto encogiéndome de hombros - Pero también peor - eso es cierto, cuando pasó lo de Theo estuve mil veces peor que ahora.

- Entonces, deberías reaccionar, ¿no?

- ¿A qué te refieres? - pregunto mirándole.

- Si lo has pasado peor, y conseguiste salir adelante. Esto debería ser pan comido de superar.

Le miro fijamente, el apodo de Lunático le va al pelo.

- ¿Sabes lo que hice, Lupin? - le pregunto.

- Si, pero ni que fueses la primera que le pone los cuernos a su novio. Y tampoco eres la primera que se los pone a Peter. No quiero decir que esté bien - añade al ver mi mirada - Pero…

- ¿Con su mejor amigo? Que por cierto, también parece odiarme.

- ¿Qué es lo que te afecta, Natasha? ¿Haber hecho daño a Peter, o que Sirius no te tome en cuenta?

- Lo que haga o deje de hacer Black me trae al fresco - contesto con dureza. En este momento lo digo con sinceridad, si me lo pregunta dentro de diez minutos, igual ya no, pero ahora miso, por mí como si se tira desde esta misma torre.

- En ese caso, deberías saber que a Peter se le pasará, todos hemos sufrido alguna vez un desengaño amoroso, y nadie se ha muerto por ello. Así que anímate, Tasha - dice abrazándome por los hombros y frotándome el brazo - Es nuestro último año, y tenemos la obligación de divertirnos.

- Perdón - otra voz a nuestras espaldas nos sobresalta, a mi más que a Remus, pues esa voz hace que me recorra un escalofrío, estoy segura de que es Sirius quien está tras nosotros, pero no lo es - Natasha, Lucius está aquí - me informa Régulus - Quiere verte para comentarte algo sobre la boda.

- De acuerdo - contesto girándome para levantarme. Cuando alzo la mirada, veo que Remus y él se miran de una forma muy extraña, pero tampoco es que me fije mucho. - ¿Dónde está?

- En el despacho de McGonagall. Te acompaño.

- Gracias, Remus - digo mirando a mi compañero desde la puerta - Tienes razón.

- Suelo tenerla - contesta sonriendo con superioridad. Yo sonrío por primera vez en dos semanas.

*******

Cuando vuelvo a la Sala Común, lo hago mucho más animada, Lucius ha conseguido distraerme durante un buen rato, y no lo puedo evitar, me encantan las bodas, y esta va a se la boda del siglo… Sonrío mientras atravieso el retrato de la Señora Gorda, pero la sonrisa tiembla en mis labios cuando veo a mis amigas con los Merodeadores, cuando entro, los chicos se callan y se quedan mirándome.

- Ya tenía que aparecer algo que estropease lo que hasta ahora era una mañana perfecta - dice Peter mirándome con lo que interpreto como asco, o desagrado. Black suelta una risilla tras la silla en la que está sentado mi ex novio.

Me obligo a no dejar ver el latigazo que parece que le han dado a mi estómago. Les ignoro, como si ninguno estuviese allí, y subo a mi habitación a hacer la maleta. Mi primo me ha propuesto que valla unos días antes a casa de mis padres para ayudarles. Le he dicho que no, que no podía faltar más a clase, pero acabo de cambiar de opinión. Por un día no va a pasar nada.

- Tasha, ¿estás bien? - Lily ha subido detrás de mí, y se queda de pie en la puerta abierta mirándome dar vueltas por la habitación recogiendo la ropa que he acumulado por el suelo.

- De fábula - contesto una vez la tengo toda encima de mi cama. De ahora en adelante prometo ser más ordenada. Saco el baúl y me quedo mirando su espacio vacío, pensando qué prendas llevarme.

- ¿Te vas a alguna parte? - pregunta Lily, reiterando lo obvio.

- Mi primo se casa el sábado - respondo. Sé que Lily se está hartando de mi comportamiento de estas dos últimas semanas, ya que no les he dirigido ni a ella ni a Beth una palabra amable. Cierro los ojos y respiro hondo, ellas no tienen la culpa - Perdona, es que estoy un poco nerviosa. Me voy unos días antes para comprarme el vestido y ayudar un poco, además debo asistir a la cena de ensayo y todo eso.

- Sabes que si necesitas hablar o lo que sea, estamos aquí, ¿verdad?

- Lo sé - contesto, nunca se me han dado bien este tipo de conversaciones sentimentales, por lo que sin mirarla comienzo a empacar la ropa.

- ¿Va a ir Nott? - pregunta de pronto.

- Claro - respondo, no puedo evitar un amago de sonrisa; pues en el fondo tengo ganas de verle, aun sabiendo el peligro que conlleva. Pero después de todo el lío que he formado, unos días pensando en otra cosa no creo que me venga muy mal.

- ¿Y?

- ¿Y, qué?

- Pues que si le vas a dar una patada en el culo de nuestra parte - dice Beth colocándose al lado de Lily, no la he oído subir.

- No me parece apropiado, ni necesario. - contesto. Cierro el baúl y me sacudo las palmas de las manos - Listo, voy a hablar con Dumbledore para que me prepare el traslador.

Salgo de la habitación dejando allí a mis amigas, soy consciente de que no debería comportarme así con ellas, pero me siento incómoda en su presencia, y sé que las estoy tratando fatal, pero no lo puedo evitar.

- Ahí está - le dice Potter a una niña que debe ser de segundo o de tercero señalándome.

- ¿Natasha Greengrass? - pregunta la niña rubia retorciéndose nerviosamente las trenzas que le caen sobre los hombros.

- Dime - contesto intentando esbozar una sonrisa amistosa, pero me temo que me sale una mueca algo tensa.

- Régulus Black está en la puerta buscándote - me informa. Yo lucho por no mirar hacia Sirius, que está haciendo ruiditos - Dice que te diga que te está esperando para ir a casa.

- Gracias…

- Emily, Emily Stone

- Pues gracias, Emily - le digo saliendo por el retrato.

- Ya se van a casa juntos, qué tierno - escucho decir a Sirius antes de que se cierre la entrada. No sé si sentirme molesta o halagada

Régulus me espera apoyado en la pared del pasillo.

- ¿Qué haces aquí? - le pregunto.

- Cissy me ha escrito y me ha ordenado que me asegure de que quieres quedarte estos dos días en el colegio - me dice - Y que si es así, te suplique aunque tenga que ponerme de rodillas, que lo reconsideres y vayas a casa.

- ¿Te pondrías de rodillas? - le pregunto sonriendo con sinceridad.

- Ni siquiera por ti, querida - contesta haciendo una perifollada reverencia. Yo suelto una carcajada.

- Voy a por mi baúl - informo - Espérame aquí.

- No me moveré.

Vuelvo a entrar a la Sala Común riendo entre dientes, y esta vez las miradas hostiles de los chicos no me hacen temblar la sonrisa; al contrario, me hacen ampliarla. Subo corriendo a la habitación y con un hechizo hago aparecer mi baúl en el despacho del director. Me despido de Beth, que sigue ahí. Me advierte que tenga cuidado, no le gusta el entorno de mi primo, y tampoco le gusta Theo. Le prometo que lo intentaré, y bajo corriendo las escaleras. En la Sala Común, Lily les está contando a los chicos que me voy a la boda.

- Tal vez puedan hacer una boda doble, a los señores Greengrass les encantaría entrar a formar parte de la pureza de la familia Black. - comenta Peter. Yo soy incapaz de contestarle hirientemente.

- Y estoy seguro de que a ella tampoco le importaría - apostilla Sirius mirándome con su sonrisa burlona. Ese comentario me enfurece, ni que los cuatro besos que nos dimos hubiesen sido tan increíbles como él debe creerse que fueron, y ni que me hubiesen afectado tanto. Suspiro, no tengo ganas de pelearme con él, ni tiempo, ya que Reg me está esperando.

- Le daré recuerdos a Walburga y Orión de tu parte, Black - digo antes de atravesar el retrato.

*****

Vaya, han venido bastantes alumnos del colegio, la mayoría de Slytherin; aunque la verdad, tampoco es de extrañar, ya que muchas familias están invitadas. Están Parkinson y Zabinni, que van dos cursos por debajo de mí, creo. También están los Crabbe, y los Bulstrode, y para mi desgracia, Curtis. Espero no tener que hablar mucho con Rachel…

Estos dos días me he divertido bastante, el jueves fui con Tricia Selwyn, la novia de Ian, el hermano de Theo, que ya le han dicho a Richard que están juntos; y con Cissy a comprarme un vestido nuevo, que me encanta por cierto. Y también he estado muy entretenida ayudando con los últimos detalles de la ceremonia. Pero ahora todo eso ya ha pasado, y estoy sentada en la mesa con Rich, Ian, Tricia, Theo, Reg, Curtis, los hermanos Lestrange y Bella. He conseguido ponerme lo más alejada posible de Curtis y los tres Lestrange, pero las mesas son redondas, por lo que tampoco es que haya conseguido algo… Están hablando de un mago del que no se puede pronunciar su nombre, ya he oído alguna vez hablar de él, pero nunca les he prestado mucha atención, así que este es un buen momento para enterarme de lo que hace exactamente y por qué es tan importante y tan temido, según Bella.

- Nat - me llama Curtis, odio que me llamen así, intento hacerme la sorda y no me doy por aludida, pero Theo, a mi lado, me toca el hombro sonriendo con sorna.

- Nat, Rachel te llama - me dice conteniendo la risa. Sabe que no soporto a Curtis, que odio que me llamen Nat, y también es plenamente consciente de que la he oído e intento ignorarla.

- Gracias, Theo - contesto asesinándole con la mirada mientras le sonrío con falsedad. Dirijo mis ojos hacia la chica - ¿Querías algo?

- Si - contesta - Me han dicho que lo has dejado con Peter, y puesto que somos amigos, creo que estoy en la obligación de saber por qué.

- Por supuesto, Rachel…

- Rach - me corrige. Yo sonrío condescendiente.

- Rach, pues sí, tienes razón, lo hemos dejado, y dado que como tú has dicho, sois amigos, debería decírtelo él, para que así pueda ver lo sinceramente preocupada que estás - contesto. - ¿Quién te lo ha dicho? Tal vez tu fuente también pueda darte las respuestas que quieres.

- Claro, se lo preguntaré a Sirius cuando vuelva al colegio - dice. Mi estómago empieza a revolverse - Estos dos días hemos pasado mucho tiempo juntos - añade sonriendo con picardía sin percatarse del silencio que se ha formado en la mesa - No sé si me entiendes.

- ¿Con Black? - pregunto fingiendo desdén hacia Sirius, al entender las implicaciones de lo que ha dicho Curtis, se me ha cerrado el estómago. Pero si es tan estúpida como para alardear de Sirius delante de Bella, que se atenga a las consecuencias.

- Si, con Sirius Black. - dice con orgullo.

- Eso es caer demasiado bajo, Curtis, incluso para ti - digo impregnando mis palabras de desprecio para no dejar traslucir los celos que no puedo negar sentir en este momento - Enredarte con semejante traidor.

- Por esta vez te lo voy a dejar pasar - le dice Bella con los ojos chispeantes de furia - En el fondo eres una cría, pero Rach, espero que en un futuro seas lo bastante inteligente como para alejarte de traidores a la sangre como ese, al menos no es un sangre sucia.

Curtis, que se ha puesto pálida de repente, se libra de contestar porque justo en este momento comienza a sonar la música del primer baile que deben inaugurar los novios. Todos nos levantamos y las mesas desaparecen, dejando todo el comedor como pista de baile. Es magnífico ver a mi primo y a Cissy bailando, la elegancia con la que Lucius arrastra a la belleza que se ha convertido en su esposa. Y la felicidad y la adoración que se profesan les hace brillar. Estoy embobada mirándoles cuando una mano toca mi antebrazo, y Theo me propone salir a bailar. No me lo pienso antes de tomar su mano y dejarme arrastrar a la pista de baile.

Mientras Theo me desliza por el salón, me permito el lujo de no pensar en nada, solo en el placer de sentir su brazo rodeando mi espalda, y en el calor de nuestras manos unidas. Nuestros ojos se encuentran y no puedo evitar que mis labios se curven en una sonrisa al ver la suya. La canción se acaba y comienza otra cuando mi padre le pide permiso a Theo para bailar conmigo. Lo que me sorprende enormemente, nunca me hubiese imaginado que mi padre quisiese bailar conmigo.

- He oído que has plantado a Pettigrew - me dice al oído con regocijo. Inevitablemente me tenso en sus brazos - Relájate, lo veo normal, tu estás muy por encima de él. Has bailado fenomenal con Theodore.

- Gracias - contesto sin poder relajarme. - Es agradable bailar contigo, padre.

- La práctica lleva a la perfección, Nat - me dice. Me alegra muchísimo poder estar así con papa, y me acurruco en sus brazos arriesgándome a que me riña, pero para mi sorpresa no lo hace, se limita a reír entre dientes.

- Tío, ¿puedo robarte a mi preciosa primita para un baile? - dice Lucius. Papa accede, yo me río, y así voy pasando de brazo en brazo durante un buen rato, hasta que mis pies comienzan a quejarse.

Hacía años que no disfrutaba tanto con mi familia, soy consciente de que en parte he sido yo quien me he ido alejando de ellos debido a nuestras diferencias de opinión en muchas cosas. Entiendo que quieran que me case con alguien con una buena posición para que no me falte nunca ninguna comodidad, si insisten tanto, lo hacen por mi bien; pero es demasiado pronto. Mamá me dijo ayer que la tía Daphne se va a casar con el tío Edward, el hermano de papá. No me lo puedo creer, no pegan para nada. La tía es alegre y le encanta divertirse, y el tío es serio y no sale de casa si tiene un buen libro que leer.

Dejo de observar a mis tíos y fijo mi mirada en Curtis, al hacerlo el estómago me da un vuelco. Está bailando con Régulus, y al estar él de espaldas a mí, es como verla abrazada a Sirius, como seguramente, por lo que ha dicho durante la cena, han estado los días que he estado ausente del colegio, y como estarán cuando vuelva. Solo imaginarme las manos de Black tocándola como me tocaron a mí, me da ganas de vomitar.

- ¿Algún problema? - dice Theo sentándose a mi lado.

- No, solo me duelen los pies - contesto sonriéndole. Está muy guapo con su túnica de gala. El negro siempre le ha sentado especialmente bien.

- Estar tan preciosa como lo estás tu hoy, tiene que tener sus consecuencias, no sería justo si no tuvieses que pagar un precio. - dice besándome los nudillos.

- Algo así dice B… - me interrumpo en mitad de la frase, no debo nombrar a Beth - Eres un adulador y un pelota.

- Oh, no - niega llevándose la mano junto a la mía a su corazón - Soy totalmente sincero.

- Seguro - contesto.

- ¿Te importa que te deje sola unos minutos? - me pregunta - Tengo que sacar a bailar a mi futura cuñada.

- Claro, ve; yo esperaré a que un príncipe azul me saque de nuevo a bailar - le digo, y como si le hubiese invocado Régulus se acerca a mí y hace una reverencia tendiéndome la mano.

- Todavía no he tenido el placer de bailar con la señorita Greengrass - dice sonriendo. Yo me carcajeo y tomo su mano.

- Pues llegas en el momento perfecto.

Si no fuese por el color de los ojos, y algunas sutiles diferencias, podría decir que son la misma persona. La misma constitución, la elegancia, prácticamente idéntico olor (aunque el de Sirius me gusta más). Me permito cerrar los ojos e imaginar durante cuatro minutos que vuelvo a estar entre los brazos del hermano mayor de Reg. Pero no lo es, no es Sirius, no es el mismo que ha estado estos dos últimos días revolcándose con Curtis, y me inunda la furia de nuevo. Pero no voy a permitir que se me note.

Bailo con Ian, que se pasa el rato bromeando y quejándose de que le piso, lo que es una completa blasfemia. Y después con Rich.

- Si no estuviese tan colgado por ti, le partiría las piernas a Theo por intentar cortejar a mi hermana - me dice.

- Vamos, Selwyn, sabes que ninguna de esas cosas es cierta - contesto dejándome llevar por él - Ni está colgado por mí, ni está ligando con tu hermana, que te recuerdo, está con Ian.

- No me lo recuerdes - dice fingiendo pesadumbre y haciéndome reír.

Decido salir un rato a la terraza a que me de un poco el aire porque me estoy muriendo de calor. Desde fuera alcanzo a escuchar la música del salón, me apoyo en la balaustrada y observo la fiesta a través del cristal. Theo sale a hacerme compañía, lo que no me molesta, de hecho me agrada estar con él. Se apoya a mi dado y hablamos un rato, hasta que empieza a sonar una balada que me encanta, y él lo sabe. Sin decir nada, me ofrece su mano sonriendo, yo la tomo y paso ambos brazos alrededor de su cuello, y dejo que hunda su cara en mi pelo y me abrace mientras yo apoyo la cabeza en su hombro, estoy tan a gusto que no permito que el pasado me perturbe. Solo por esta noche, me digo, solo por esta noche. Miro sobre su hombro hacia el interior y veo a Curtis acariciar la mejilla de Régulus, que una vez más de espaldas a mí, puede pasar por su hermano.

No me lo pienso dos veces antes de unir mis labios con los de Theodore Nott.

********

Vaya, vaya con Natasha, no pierde el tiempo eh!

Por fin hemos dejado a la rata (gracias a Dios), pero Sirius se está comportando como un auténtico capullo. Si no lo habéis notado demasiado, hacerme caso, lo he vivido y seguro que vosotras también, ignorándola y riéndole las gracias a Peter, y después liándose con Curtis (o a lo mejor eso no lo ha hecho, vosotras sabréis si os fiáis de lo que diga Rach).

Y qué hay exactamente entre Reg y Tasha. ¿Son amigos, o hay algo camuflado bajo esa amistad?

Y Tasha se ha liado con Theo, ¿por despecho? ¿furia? ¿celos?, ¿o porque realmente lo deseaba?

Hasta la próxima, que espero que sea pronto porque mañana ya termino los exámenes (¡Por fin!) y tendré más tiempo para escribir, también intentaré actualizar pronto Lo que nunca muere.

Xoxo. Eli

************