Nada de Crepúsculo me pertenece, la historia es de Sthepenie Meyer y yo solo lo utilizo con fines de entretenimiento.
Summary: Estaba segura de tres cosas: primero, no era un personaje de esta novela; segundo, posiblemente termine loca de remate y tercero, estoy perdida en crepúsculo.
Advertencia: Todos los presonajes le pertenecen a Meyer, excepto Hannah James, Danielle James, Charles y aquellos que esten relacionados con Hannah.
Advertencia 2: Algunas frases orginales del libro, apareceran en esta historia.
Parte IX
— Nos vemos en clase —dijo Edward dirigiendo sus ojos hacia Bella.
Bella asintió torpemente, en cuanto Edward se marcho, una sonrisa bailo en mis labios, Bella se sonrojo al notar mi mirada maliciosa, la lengua me picaba por preguntar hasta el ultimo detalle, pero ambas debíamos apurarnos para llegar a clase, pero lastimosamente ya había comenzado la lección.
— Gracias por venir, señorita Swan y señorita James —saludó despectivamente el señor Masón.
Fruncí mis labios y me fui a sentar junto a Bella, Mike me observaba un poco turbado, quizás lo había asustado al verme enfadada seriamente, con suerte y no volvería a mencionar algo relacionado entre Edward y yo.
En cuanto la clase finalizo, Mike y Eric se juntaron con Bella haciéndome a un lado, ignore su comportamiento grosero, me pase casi todas las clases planeando que cosas divertidas podía hacer con Jacob en la Push, mis planes iban desde tirarme de un acantilado hasta espiar a Sam para verlo convertirse en un lobo.
Bella se mostraba impaciente y algo asustada mientras íbamos a la cafetería, la lora parlanchina de Jessica no cesaba de comentar que haría y que no dejaría de hacer con Newton durante el baile, si no fuera por que Newton me caía como patada al hígado, quizás sentiría pesar por su suerte.
La mirada de Bella recorrió la cafetería con disimulo, Edward no estaba sentado con sus demás hermanos, se encontraba solo esperando a que Bella terminara de hacer su compra, a lo lejos observe una Alice que me observaba casi con emoción, en cambio Rosalie parecía querer matarme en cuanto tuviera la oportunidad.
Decidí que no compraría mucho hoy, tome una botella de agua y una manzana que me haría pasar casi con éxito la desastrosa clase que venia a continuación, no tenia muchas ganas de sentarme hoy en compañía de Jessica y en cuanto Bella se fuera con Edward me inventaría una excusa decente para marcharme, de seguro muchos lo esperarían así.
— Bella, Edward te vuelve a mirar —dijo Jessica; interrumpiendo la monotonía al pronunciar su nombre—. Me pregunto por qué se sienta solo hoy.
Bella volvió la cabeza bruscamente y en cuanto el vampiro obtuvo su atención, le indico que se sentara con él, muchos observaron el gesto bastantes perplejos, como si Rosalie hubiera decidido hacer un show de strippers en medio de la cafetería.
— ¿Se refiere a ti? —preguntó Jessica con un tono de insultante incredulidad en la voz.
— No veo otra Bella —medie tomando agua de la botella—, ¿O tú si Jessica?
Jessica se sobresalto en cuanto escucho mi voz, yo solo rodé los ojos, la próxima vez vendría como la novia cadáver a la escuela, así cosecharía mucho éxito matando del susto a media escuela.
—Puede que necesite ayuda con los deberes de Biología —musito Bella algo cohibida—. Eh, será mejor que vaya a ver qué quiere.
Vi alejarse a Bella casi con una sonrisa, no muy atrás Alice casi saltaba de la emoción al ver la reunión, en cambio Rosalie tenia un gesto de fastidio, como si alguien le hubiera puesto pies de licántropo debajo de la nariz, Newton era otro que no estaba muy contento con la pequeña reunión y alternaba miradas asesinas entre Cullen y yo.
— ¿Hannah? —llamo Ángela al ver que centraba mi mirada y mascullaba por lo bajo algunas líneas que sabia.
— Perdón —dije obligándome a mirarla.
— Parece que te da gusto verlos juntos —musito Ángela solo para mi—, por un momento pensé que estabas enfadada.
— Claro que no —murmure para Ángela—; creo que hacen una pareja perfecta, verlos es como si Elizabeth Bennett y el señor Darcy fueran de verdad.
Ángela soltó una risita, era de las pocas personas que me caían bien en el instituto, jamás pensaba mal de otras personas, aunque dieran muestras de comportarse de un modo poco decoroso.
— Hablar en secreto es de mala educación, ¿saben? —tercio Mike observándome de un modo serio.
— Son cosas de chicas —contesto Ángela sonrojándose un poco.
— Yo más bien creo, que estaban hablando de chicos —dijo Mike con un tono malicioso—, ¿o me equivoco James?
— ¿Qué tienes en mi contra Newton? —pregunte ya cansada de sus indirectas.
La mesa se inundo de un vasto silencio, los ocupantes nos observaban como si fuéramos dos jugadores de tenis que se tiraban la pelota con la esperanza de anotar un punto, Mike mascullo algo inteligible y parecía que no le agradaba mucho la atención de nuestra pequeña pelea, más si Jessica analizaba meticulosamente cada palabra y gesto.
— Estas viendo cosas donde no las hay —respondió Mike con una sonrisa templada.
— Chicos —dijo Ángela con la intención que las cosas no pasaran a mayores—, estamos en una cafetería.
— Ángela tiene razón —dije levantándome de la mesa y caminé hacia Mike—. Una cosa Newton —Mike me observo con un gesto presumido—, te voy dar una razón para que estés en mi contra.
Le eche la mitad de la botella con agua sobre su cabeza, los que estaban a su lado salieron espantados, temiendo que yo me desquitara también con ellos, todos los ocupantes de la cafetería concentraron su atención en un Mike empapado y un poco de rostros horrorizados, otros se deshacían en sonrisas, mientras Newton se ponía rojo de la vergüenza, mi furia asesina había explotado de una forma cruel.
— ¿Cómo pudiste? —reclamo Jessica observándome con furia.
— Tú no te metas —dije apuntando a Jessica con un dedo—. Ahora tienes toda la atención de la escuela Mike, disfruta de tus quince minutos de fama.
— Te juro que esto me lo pagas James —dijo Mike con los dientes apretados.
— Eres un bicho raro —salto Jessica saliendo en defensa de su amado.
— Jessica —previno Ángela tratando de calmar los ánimos.
— Déjala —dije a Ángela que me observaba suplicante—. De todos modos, se muere de la envida por ser un bicho raro como yo.
Salí de la cafetería dejando atrás los murmullos que se alzaban con potencia, algunos me aplaudieron por mi hazaña, en cambio otros se burlaban de un enojado Mike que quería ser tragado por la tierra.
En cuanto estuve fuera del alcance de la cafetería y unas cuantas posibles novias enfadadas, acelere cuanto pude mis pies y otra vez termine en la parte trasera de la escuela, quisiera decir que aquel era un remanso de paz, pero lastimosamente una pareja de novios estaban protagonizando una escena poco decorosa.
Me tire bajo los pies de un árbol y alerte a los ocupantes, quienes se sonrojaron hasta la raíz del cabello y huyeron despavoridos por haberlos pillado infraganti, solo pude reírme en cuanto estuve sola, me recordó la primera vez que vi a Charles, estaba prácticamente enseñándole nuevas "coreografías" a la capitana de las porristas.
— ¡Oye eso fue fantástico! —dijo Emmett haciendo que me sobresaltara.
Alce mi vista y ante mi estaban cuatro vampiros, dos rubios, una duendecilla y un oso que me observaba con una sonrisa de oreja a oreja, probablemente la gente cuerda saldría corriendo o consideraría la posibilidad de encaramarse al árbol, pero dado que yo no estaba en mis cabales, solté un suspiro de alivio.
— Casi me matas del susto Emmett —susurre cerrando los ojos.
— ¿Cómo sabe...? —pregunto Emmett a nadie en particular.
— Edward dice que sabes mucho de nosotros —intervino Rosalie con una voz no muy agradable—, créeme que si de mi dependiera...
— Estaría muerta —le interrumpí su amenaza—, lo se.
— Rosalie no la asustes —dijo Alice frunciendo un poco el cejo—, ella no va delatarnos o sino descubrirían quien es en realidad.
Emmett abrió la boca y me señalo como si fuera la cosa del pantano, fruncí el cejo un poco disgustada, que estaría pasándole por esa cabeza, tal vez pensaría que era espía de algún aquelarre o tal vez los Vulturis me mandaban para saber las debilidades de los Cullen o quizás creyera que era un oso parlante.
— ¿Qué es? —pregunto Jasper observándome como un digno militar.
— Esa pregunta ofende —dije entornando los ojos hacia él—, soy un humano con sangre caliente en las venas.
— Tranquila —dijo Alice dándole un vistazo a Jasper—, él no va atacarte.
Ahora podía estar tranquila del todo, escondí mi cabeza entre las rodillas y deje escapar todo el aire, alguien se sentó a mi lado y juro que sentí la tierra temblar un poco, una risita que mando vibraciones por el suelo me alerto que Emmett era un ente amigable.
— Esta mujer si tiene pantalones —declaro Emmett haciendo que me riera—, lastimosamente nunca me dejan hacerle nada a los estudiantes.
— Sera por que los mataría del miedo —comento Rosalie con un tono muy digno.
— Yo creo que se orinarían del susto —comente haciendo que Emmett riera con ganas.
— Sigo sin comprender —comento Jasper sin mucha emoción.
— Ya comprenderás Jasper —medio Alice atrayendo mi atención—. Hannah nos contara todo a su debido tiempo, aunque yo no entiendo algo, tu futuro es un poco borroso.
— Seguramente por que soy una persona real —conteste desde mi punto de vista lógico—, tal vez pueda irme de un modo poco ortodoxo.
Alice frunció los labios y cerro los ojos, Jasper observo ansioso a su pareja temiendo que tuviera sus terribles visones, Rosalie parecía que la hubieran obligado a venir y Emmett estaba cómodo con mi presencia, aunque temía a sus comentarios de doble sentido.
— ¿Ya te encontraste a Edward deambulando en la habitación de Bella? —pregunto Emmett con un gesto de curiosidad y maldad.
— No —dije negando con la cabeza—, yo duermo en el sofá de la sala y lastima que no pueda verlo chorreando la baba.
Tanto Emmett como yo nos reímos, Rosalie nos observo con desaprobación, seguro me dejaba con vida por respeto a Carlisle, aunque cambiaria su genio dos años después, lastima que la naturaleza le hubiera negado tener hijos, pero la había premiado con una sobrina.
— Sigo sin ver mucho —dijo Alice un poco decepcionada.
— No te preocupes —dije restándole importancia al asunto—, por ahora no sucederá mucho —claro excepto que un trió de vampiros interrumpirían un juego de beisbol—, ¿ya empezaron las apuestas?
Alice y Emmett sonrieron, Rosalie me hizo mala cara y Jasper me observo con recelo.
— Apuesto a que Edward la muerde —declaro Emmett entusiasmado.
— Yo creo que ella no muere —dijo Jasper cruzándose de brazos.
— A mi me da igual —comento Rosalie—, igual tanto ella como esta nos pueden delatar.
— No me quieren creer Hannah —dijo Alice haciéndosela ofendida—, no tienen fe en Edward; ¿Tú que dices?
— Que serán felices y comerán perdices —declare haciendo que todos me observaran con interés—. No todos son Romeo y Julieta, claro aunque después vayan a intentarlo.
— Tú lo sabes —dijo Alice observándome con ojos brillosos—, ¿Cuántos serán?
— ¿Te refieres a invitados o posibles hijos adoptados? —pregunte sin entender su pregunta.
Emmett y Jasper nos observaron con un gesto confuso.
— ¿De que están hablando? —se quejo Emmett—, es injusto que sea tan frustrante como las conversaciones entre un lector de mentes y una adivina.
— Cállate —dijo Alice con la emoción a flor de piel—, me refiero a los invitados.
— Mucha gente —conteste levantándome del suelo—; no sabría decirte puesto que jamás colocaron la cantidad, pero te aseguro que va ser una fiesta entretenida.
— Tengo mucho que planear desde ahora —dijo Alice tomando mi brazo y jalándome para qué camináramos—, ¿crees que podrás asistir?
— No lo creo Alice —dije sintiéndome un poco frustrada por mi suerte, claro que me hubiera encantado asistir a la boda del siglo—, pero aun tengo una opción.
El timbre ya había anunciado el comienzo de las ultimas horas de estudio en la escuela, los pasillos estaban vacios, los vampiros desparecieron en cuanto se percataron que los estudiantes estaban en sus pupitres, yo apresure mi paso para llegar al laboratorio, la duda de recibir un regaño me asalto en ultimo momento y con la valentía que reuní, empuje la puerta.
— Pensé que nunca vendría señorita James —comento el señor Banner haciendo que me detuviera en el umbral—. Hoy se sentara con la señorita Swan.
Antes de que sugiriera algo más, tome rumbo a la mesa de Bella, Ángela me observo un poco preocupada y Mike me estaba asesinando con la mirada, no le di mucha importancia al asunto, me senté en la silla de Edward dejando mi maleta en el suelo, Bella me dirigió una mirada cautelosa.
—De acuerdo, chicos, quiero que todos tomen un objeto de las cajas —dijo el señor Banner mostrando unos guantes elásticos.
Alrededor todos comenzaron a ponérselos como si fueran a operar a alguien, observe con recelo los guantes, no sabia si participar de este circo o esperar que el profesor me expulsara de su clase por desentender ordenes.
—El primero contiene una tarjeta de identificación del grupo sanguíneo —continuó mientras tomaba una tarjeta blanca con las cuatro esquinas marcadas y la exhibía—. En segundo lugar, tenemos un aplacador de cuatro puntas —sostuvo en alto algo similar a un peine sin dientes—. El tercer objeto es una micro—lanceta esterilizada.
La cara de Bella se torno verdosa con solo mirar los objetos, para mi significaba que me iban a pinchar un dedo y me iba a doler mucho, el profesor continuo con su explicación y le pincho el dedo a Newton, Bella se puso más mal aun, estuve pendiente de sus reacciones temiendo que cayera desmayada en cualquier momento.
— ¿Estas bien Bella? —pregunte sabiendo que me diría que no.
— Odio el olor de la sangre —me respondió apretando los dientes—, creo que voy a vomitar.
— Le diré al señor Banner que necesitas ir a la enfermería —dije parándome de la silla.
— No, por favor —dijo aguantando el trago amargo con valentía.
El señor Banner siguió cruzando la clase con el cuentagotas Bella descanso la mejilla contra la fría y oscura superficie de la mesa, intentando mantenerse consciente. Todo lo que oía alrededor eran chillidos, quejas y risitas cuando se ensartaban los dedos con la lanceta, Bella inspiraba y exhala como un pez fuera del agua.
—Bella, ¿te encuentras bien? —preguntó el señor Banner con un tono de voz alarmada.
—Ya sé cuál es mi grupo sanguíneo, señor Banner —dijo Bella con voz débil.
— ¿Te sientes débil? —volvió a preguntar el profesor un tanto sobresaltado.
—Sí, señor —respondió Bella con un hilillo de voz.
Yo observe todo con angustia, parecía que el interrogatorio se iba a postergar y el profesor no parecía contento hasta que viera a Bella desmayada.
—Por favor, ¿alguien puede llevar a Bella a la enfermería? —pidió en voz alta el señor Banner.
— Yo la llevo —me ofrecí organizando nuestras cosas para ir hacia la enfermería.
— Creo que un hombre resistirá con su peso —intervino Newton alzando la voz.
El señor Banner nos observo con las cejas alzadas, tanto Newton como yo evitamos mirarnos, lo que menos necesitaba era un enfrentamiento en pleno laboratorio y que luego le fueran con el chisme a Charlie y mis problemas aumentaran.
— ¿Puedes caminar? —preguntó el señor Banner a Bella.
— Si —contesto Bella alzando la cabeza—, Hannah podemos irnos.
Newton observo a Bella con incredibilidad, claramente ella había elegido ir conmigo a la enfermería en vez del pesado de Mike; Bella se apoyo en mí y empleando mi fuerza prácticamente andamos a la velocidad de la luz por los pasillos, en cuanto estuvimos fuera del edificio cuatro, Bella dejo de cooperar.
— ¿Me dejas sentarme un minuto, por favor? —suplico.
La ayude a sentar y Bella prácticamente se acostó en el piso.
— Bella levántate —dije poniendo mis manos en la cadera—, tenemos que llegar a la enfermería y el piso no te ayudara mucho.
Bella me ignoro y cerro los ojos, use todo mi autocontrol para no levantarle de un tirón y arrastrarla hacia la enfermería, había muchas cosas que no me gustaban de Bella y esta era una de esas, si bien yo a veces era rebelde, ella me ganaba con creces.
— ¿Bella? —llamó una voz a lo lejos.
Desvié mi vista aun Edward con un gesto preocupado, solté un suspiro, cerré mis ojos y conté hasta diez, que fácil era olvidarse de ciertas cosas, solo faltaba que el vampiro pensara que mi intención era sepultarla en los bosques y luego tomaría venganza en mi contra.
— ¿Qué le sucede? ¿Está herida? —preguntó Edward agachándose a su altura.
— No —conteste mirando a otro lado que no fuera el vampiro—, solo esta indispuesta de ver sangre, creo que nunca donara sangre.
—Bella —musito Edward cerca de su oído—. ¿Me oyes?
—No —gimió—. Vete.
Edward soltó una risita y con un movimiento rápido tomo a Bella en sus brazos.
— Hannah no me dejes sola —pidió Bella abriendo un poco los ojos.
— Tranquila —dije esbozando una sonrisa—, me asegurare que llegues sana y salva a la enfermería.
— No le voy hacer nada —repuso Edward comenzando andar.
— Pero estaré más tranquila cuando Bella recupere el sentido —comente siguiéndole por los pasillos.
Sin decir una palabra más, seguí al vampiro, lo único que me faltaba era que Newton apareciera e hiciera un comentario que lo mandaría directo al hospital.
Hola a todos, muchas gracias por esos once variados comentarios, me han hecho una persona muy feliz, no tengo palabras para agradecer sus aplabras de animo, asi que de todo corazon dire un gracias por dedicarme unos minutos de su tiempo.
Por otro lado, solo una persona se ha fijado en un pequeño detalle del capitulo anterior, lo del conejo blanco es una excelente idea, pero lastimosamente por ahi no va la cosa, solo te dire que muy pronto veremos que papel juega ese conejo, asi que si no saben de que rayos hablo, tendran que leer otra vez el anterior capitulo.
Espero que les haya gustado este capitulo y sigan amando esta historia, por que yo estoy igual de adicta que ustedes y no paro de escribir y escribir para traerles el siguiente capitulo tan pronto coom pueda.
Ya saben despues de estos cortos creditos dejen sus mensajes, gracias aquellas nuevas caras, animense a dejar sus sugerencias, todo es bien recibido hasta los ingredientes para hacer una ensalada.
Hasta una pronta actualización.
Kathyarius
