-Takao no participará en este partido, me acaban de decir que está enfermo y en cama.- Dijo el entrenador.

Pero para Midorima no era ninguna sorpresa, sabía muy bien que algo así iba a pasar, y más que nada sabía cual era esa 'enfermedad'. Igual no llegó a clases y aunque fuera como fuera, Takao nunca faltaba, quizás llegaría tarde, pero no más que eso. ¿Cuánto tiempo faltaría?, ya casi son los exámenes finales, no podía saltárselos así, tendría que ir y hablar con el... Pedir disculpas, porque aunque le doliera en su orgullo, tenía toda la culpa del mundo del mundo, se había pasado de la raya. Se convirtió en un monstruo que ni él mismo se reconocía. Esperaría hasta volver a ver a Kazunari.

Por otro lado, Takao yacía en su cama. Alex había dejado una nota diciendo que se lesionó en la práctica de ayer, por lo cual debía tener reposo algunos días, la madre del joven se le hizo raro, pero dado a la actitud de su hijo no dudó en que era cierto, pero le preocupó que la escuela no le avisara nada, Kazunari le había insistido que fue para no preocuparle y que continuara en sus labores como siempre. Como de costumbre y normalmente traía un sendero triste... Hablaría pronto con él.

Ya había pasado una semana y todo estaba decidido. Definitivamente se iría a Seirin, por donde quiera que lo vea era lo mejor y la opción más saludable.

Toc...Toc. Se escuchó la puerta de la habitación siendo golpeada. -¿Kazunari? ¿Puedo pasar?- Hablaba la señora Takao.

-Pasa mamá.- la recibió recostado, a medio sentar y con las cobijas cubriéndole casi todo el cuerpo, pues el frío estaba que azotaba últimamente.

-¿Aún sigues en cama? Ay Kazu...- suspiró y se llevó una mano a la mejilla. -¿No piensas ir otra vez a la escuela?- se acercó más al joven. -Sí sigues así, conseguirás repetir año.- sonrió al final de la frase, pero su retoño no parecía tener una buena expresión, más bien era una melancólica y vacía.

-Yo... no quiero ir más a la escuela.- bajó la cabeza.

-¡¿Pero qué estás diciendo?!- se agitó, tomó un gran respiro y trató de relajarse aunque fuese un poco. -Kazunari... A qué se debe eso?- se sentó en la cama y le tomó la mano, fría.

-Simplemente... No quiero regresar.- apretó las sábanas ante el tacto.

-Kazunari... ¿Te hicieron algo?- le acarició la mejilla.

-No es eso, ya no... me siento a gusto...- 'sonrió'

-Hijo, no sólo porque 'No te sientes a gusto' dejarías la escuela, ahí tienes a tus amigos, un buen equipo de baloncesto y a tu mejor amigo, Shintarou ¿Qué pensará de que quieres dejarlo? Seguramente se pondrá triste.-

Un escalofrío tras otro al recordar ese nombre, ese rostro y a ese joven. -No... No, ya no quiero ir ahí.-

-Pero... Kazu...- trató de razonar.

-¡No! No volveré a ir. Quiero ir a Seirin.-

-Pero Seirin queda más lejos.-

-No me importa.- interrumpió

-Kazu...-

-No regresaré a Shutoku.- terminó fulminante.

A la pobre mujer no le quedo de otra más que salir de la habitación, dejando a su hijo sumido entre los pensamientos. Quizás su Kazu aún no estaba listo para hablar, por ahora marcaría a la escuela, para reportar la ausencia y buscar un plan para que no se afectara en los exámenes, sería una mañana larga para ambos... Más bien, los tres.

-Profesor ¿Aún no volverá Kazu-chan?- preguntaba una chica con el cabello castaño atado a una coleta.

-No, seguirá en reposo mas tiempo.- sonrió

-¿Por qué aún no regresa?- la joven hizo un puchero.

-No puedo decirle más Minori.- la regresó a su asiento entristecida, todo mientras el peli-verde observaba la escena, Minori era alguien cercana al halcón, todo mundo lo sabía, podía jurar que ella estaba enamorada de aquel idiota, la cara de preocupación le delataba. Pero que pena... Si supiera todo lo que hacía su amado, cambiaría de opinión rápidamente.

Pero le pesaba, no tenía idea ni del por qué, le molestaba pensar que alguien más poseyera a su lucky ítem, recordaba con pizcas de rabia el mensaje de Kise, llego hasta asquearse la idea de que Takao hubiera sido tocado por el estúpido modelo. Ya no importaba más, seguía molesto por la derrota en plena semifinal, sí, había sido su culpa... Pero... Pero ¿A quién engañar? Se sentía mierda, obligó a su mejor amigo a hacer tantas cosas y nunca se tentó el corazón, había jugado con él y su cuerpo al antojo, ¿Por qué lo hizo de esta manera? ¡Joder! Estaba furioso, pero era consigo mismo, de haber hecho todo lo que hizo, pero no puede hacer el tonto, no le servía de nada lamentarse, debía hablar de ya con su 'amigo'.

Pedirle perdón, hincarse, tirarse al suelo su era necesario, en la escasa semana que había pasado, no podía dormir tranquilamente, la comida le sabía amarga y los días eran aterradoramente largos... Lo peor de todo era ¿Con qué cara podría verle? ¿Qué diría en ese momento? ''Perdón por forzarte durante todo este tiempo'' ¡Ja! Vaya estupidez... No tenía cara para afrontarlo, las palabras no se formulaban en su cabeza... Sonó la campanilla de salida, hoy habría un corto entrenamiento, para que no perdieran forma, el invierno ya había comenzado. Pero el frío que sentía era interior. Suspiraba. No era tiempo para preocuparse.

Llegando al gimnasio todos ya estaban entrenando... Había llegado tarde, caminó y tomó un balón, pero algo estaba mal, se vio la mano y tenía una pequeña cortada en la mano izquierda, ha estado tan sumido en sus problemas que nunca lo notó.

-¡Hey! ¡Midorima!- Gritó Miyaji, el más alto volteó a verle. -¿Y Takao?-

-No sé, no vino hoy tampoco.- se giró y le dio la espalda.

A paso no muy veloz, entró el coach, tampoco lucía una cara muy feliz.

-Acérquense.- llamo y casi todos hicieron caso, excepto el de cabellos verdes.

-''¿Cuándo regresará Takao?'' ''¿Tan enfermó está como para no volver?'' ''Está bien que sea muy desesperante, pero lo queremos de vuelta''- Fueron las preguntas y frases más aclamadas.

-Tranquilos.- El cotilleo seguía. -¡Déjenme hablar!- Alzó la voz y con ello una respiración agitada pro el esfuerzo, pero todos quedaron en silencio. -Acabo de ir a la sala de maestros y me informaron que Takao ya no vendrá.-

Shintarou volteo a verlos tan siquiera al escuchar ese nombre. -¿Cómo que ya no vendrá?- Todos le miraron.

-Al parecer se cambiará de instituto, no sé los detalles, sólo que tomará los exámenes en la tarde y listo.- hizo una seña de 'fuera'.

Todos hicieron muecas de confusión, se veían los unos a los otros. Aún en las semanas pasadas podían ver al azabache haciendo bromas y riendo al por mayor. La situación estaba bastante extraña, así que sólo podían hablar con Midorima.

-¿Qué sabes?.- preguntó el entrenador.

-¿Por qué yo debo saber algo?- bufó.

-Seguramente le hiciste algo ¿Verdad?- suspiró Kimura. -¿Le dijiste algo?... Sabes que ese idiota hacía caso en todo lo que dijeras. -Se cruzó se brazos.

Sintió como si le hubiesen apretado el corazón ¿Por qué hacía eso?. Takao debía volver, así podría decirle un lo siento, y arreglar las cosas (como siempre) , le volvería a hacer bromas y llamarle a cada rato Shin-chan, con ese tono desesperante.

Los exámenes habían estado difíciles, claro se perdió de los temas finales, pero era un alivio para Takao, estaba libre... Tenía 4 maravillosas semanas de vacaciones, que dedicaría, por supuesto a su cambio de escuela, podía estar más tranquilo, incluso se le olvidaba de pronto todo y sentía 'felicidad', su martirio estaba próximo a finalizar. Tendría que trabajar duro para que entrara a la primer categoría en Seirin, por algo les habían ganado, así que no debía bajar la guardia. No jugaba desde que pasó lo que pasó, así que tenía unas ganas tremendas de tomar un balón y jugar... Lamentablemente es no traía buenos recuerdos, aunque amase el baloncesto, ya no le disfrutaba de la misma manera, estaba manchado por un terrible recuerdo.

Quedó de ver a Kuroko y Kagami en el Maji Burger, iría a Seirin a conocer más de cerca al equipo y claro a ver lo de su transferencia, tomó unos jeans con una sudadera y una gorra, quería pasar desapercibido, pues probablemente se podría encontrar con alguien de Shutoku, se había ido sin explicarle a nadie, ni un agradecimiento dio, seguramente se habrían molestado con él, pero ir tan sólo a verlos era mucho riesgo. Checo su reloj ¡Se hacía tarde!, se dio un ligero golpe en la cabeza por su torpeza, acompañado por una sonrisa despreocupada. Llevaba un paso acelerado, quedó de verles a las 4:00 y ya eran las 3:54, no es que siempre fuese muy puntual, pero no quería quedar mal, les debía mucho a aquel par, igual a Alex, se sentía muy agradecido y en cierto modo protegido, como si estuviese dentro de una burbuja de seguridad.

Entró deprisa al local y diviso a unos metros una cabellera azul y a otra tonalidad rojo, agitó la mano derecha para que lo viera, caminó hasta ellos y se sentó al lado de Tetsuya. Kagami tenía la boca repleta de comida mientras que Kuroko una pajilla entre los labios.

-Hoy organizaremos tus papeles de cambio.- En cuanto dijo eso, el oji-azul, unas gotas de malteada bajaban por su barbilla, pero no por mucho tiempo, ya que Taiga limpió aquello con un solo dedo que se llevo a la boca. Le sonrió, el menor solo bajó la cabeza, apenado. -Es mi malteada.-

-Ahh...- Suspiró el azabache. -Los odio.- tiró la frente contra la mesa. -Pero... no los odio tanto.- Alguien reboloteó sus cabellos, por el tamaño de esa mano supuso que era el tigre.

-Nos esperan en el instituto.- levantó la cara y el pelirrojo le sonreía, volteo a ver a Kuroko y le miraba con una cara muy pacifica, que le transmitía tranquilidad.

-¿Ahora les debo decir ''mamá'' y ''papá''?- rió el halcón.

-¿Qué?... I don't know...-

Terminaron la comida entre algunas risas y bromas de Takao, cosa que no les molestaba en absoluto a la pareja, pensaban que nunca lo verían reír de nuevo, pero se habían equivocado, era un chico bastante fuerte, tal vez si serían como unos padres para él.

Caminarían hasta Seirin, aunque primero pasarían por una tienda de bocadillos (Ya que Teppei les había pedido ese favor), llevarían unos pastelillos, ''Los chicos seguramente tendrán hambre'' Fueron las palabras del corazón de acero. Llevaban 2 bolsas repletas, olían maravilloso, aunque acababan de comer era casi imposible que no se les hiciera agua la boca.

-¡Kurokocchi!- No era necesario voltear, sabían perfectamente de quién se trataba. -¡Oigan! ¡Esperen!.- jadeó mientras corría.

-Kise-kun.-

-¡Kurokocchi!.- lo abrazó fuertemente mientas un novio celoso le veía. -¡Tenía tanto que no te veía!- lo apachurró aún más.

-Kise-kun me lastimas.-

-Pero Kurokocchi... ¡Ahh! Kagamicchi dile a Kurokocchi que no sea tan malo conmigo.- El peli-celeste se alejaba mientras el rubio se aferraba a su brazo. -Oi... ¡¿Takaocchi?!-

-'Joder'- pensó el chico ¿Qué acaso estaba destinado a encontrarle siempre? Comenzaba a sospechar que Ryouta le seguía.

Le levantó la cara. -¡Sí! Eres Takaocchi.- sonrió como si fuese el día más feliz de su vida. -Pero..- hizo una pose de duda. -¿Qué haces con Kurokocchi y Kagamicchi? ¡Es tan injusto! ¿Con ellos sales pero conmigo no? ¡Takaocchi!- Taiga le tapó la boca, impidiéndole hablar más.

-Silencio Kise... Por un maldito momento, sólo... Cállate.-

-Takao-kun vendrá con nosotros a Seirin.-

Kagami por fin le soltó el agarre. -¿Eh? y eso... ¿Por qué?-

-Me cambiaré a Seirin, Kise-chan.- respondió Kazunari.

-¡¿QUEEÉ?! Eh...- rió. -¿Es una broma cierto?-

-Para nada.- respondió serio.

-!Takaocchi! Si te vas a cambiar mejor vente a mi escuela.- le guiñó el ojo. -Nos la pasaremos muy bien.-

-Kise-kun, se nos hace tarde. Hasta luego.- Tetsuya tomó por el brazo al de ojos azules.

-Oww.. Está bien.- hizo un puchero. -Bye! Bye!-

Mientras los 3 retomaban su camino, para Ryouta aún había muchas dudas. ¿Takaocchi cambiándose? ¡Y a Seirin! Debía hablar con Tsunderimacchi, algo estaba pasando, y no se quedaría con las ganas de saber. Marcaba al celular del de anteojos sin respuesta. Suspiraba. Siempre que le hablaba jamás contestaba y esta vez un texto no era lo mejor. Llamó a alguien más, avisando que llegaría un poco tarde a un comercial que grabaría, de todos modos no habría problemas, las ventajas de ser un chico 'perfecto'

No le tardó mucho llegar a la escuela de su ex-compañero, pero ciertamente no conocía el interior y siempre fue tan torpe con los señalamientos. A lo lejos unas chicas cuchicheando.

-Disculpen señoritas ¿Me podrían decir dónde está el gimnasio?- hizo una pose, como si estuviese muy avergonzado.

Las chicas chillaron al darse cuenta que era Kise Ryouta, aquel modelo que solía mucho en las revistas y que era encantador y dulce, más que nada más guapo en persona. Le llevaron al lugar donde se encontraba Shintarou, le llevaban de los brazos, casi colgándose, pero no se podía quejar, sería todo un príncipe.

Agradeció todas las atenciones y abrió la puerta del lugar, había bastantes chicos empapados por el sudor, se acaloró, siempre ha sabido que le van más los chicos que las chicas. Así que entre tanto 'bombón' se sentía un suertudo.

-¡Midorimacchi!-gritó al ver al joven alto.

-¿Kise?- las gafas le podrían estar mintiendo, pero no, era él.

-Midorimacchi.- se acercó más a él, que estaba a media cancha con una pelota a punto de ser lanzada. Los zapatos del oji-miel sonaban chillantes con cada paso.

-¿Qué haces aquí?- se estaba irritando.

-Tengo algo de que hablar contigo.- la seña de paz.

-Estoy ocupado ahora.- lanzó el balón, haciendo una perfecta canasta de 3 puntos.

Suspiró. -Midorimacchi...- un tono suplicante.

-Ahora no.- ni se dignaba a verle, se enojaría más.

-Es sobre Kazunaricchi.- quería verle arder en furia.

Giró para verlo, tenía una sonrisa victoriosa, en ese instante juraría que quería darle un buen puñetazo. -Vamos a fuera.- le tomó por el brazo arrastrándolo toscamente.

-¡Midorimacchi!- se soltó del agarre. -¡Mira! Ahh... ¡Está todo rojo! ¡Tengo una sesión de fotos mañana!- se miraba.

-No me interesa. ¿Qué sabes sobre Takao?-

-Yo debería hacer las preguntas primero.- sonrió satírico. -Me enteré que Kazunaricchi se cambiará de instituto.-

-Detente, no le llames por su nombre tan a la ligera.- le comenzaba a doler la cabeza.

-Jum.- agrandó la sonrisa. -¿Qué sucedió para que el pobre decidiera huir de ti... Midorimacchi?-

-Eso no te concierne. ¿Cómo fue que te enteraste?-

-Por supuesto que él me lo dijo... También sé cual será su nuevo destino.- se pasó los dedos por los labios.

-Dilo.- no le estaba cuestionando, era una obligación que le contestara.

-Midorimacchi... Ya ¿Qué sucedió? ¿Qué pasó para que Takaocchi tomara tal decisión?- por primera vez en mucho tiempo, veía a un Kise siendo serio de nuevo.

-Sólo te diré que lo lastime y mucho.-

-Midorimacchi, eres un gran imbécil ¿No te das cuenta de lo que siente Takaocchi?- el más alto tenía una cara de sorpresa total. -Él es una gran persona como para que sufra por ti, no lo pierdas Midorimacchi. Lo lamentarás.-

-Eres el menos indicado para decirme eso.- se mofó.- ¿Tu hablándome de amor? ¡Por Dios! Tú no tienes la moral para ello.-

-Tienes razón, pero igual, tú decides qué opción tomar.- se dio la vuelta. -Por cierto, Takaocchi se irá a Seirin.- siguió caminando, de todos modos Shintarou tenía mucho que pensar... Le dolieron sus palabras, pero todo lo que había hecho tenía una razón.

Comenzaba en el modelaje desde la pubertad, recibía halagados a cada rato por su buen trabajo. Pero en cuanto cumplió 12 años, empezó a recibir acoso por sus compañeros del mismo trabajo, chicos y chicas mayores y menores, inclusive hasta los vejetes de las compañías, no supo manejar tal situación que al poco tiempo tuvo su primera experiencia sexual con un joven modelo 4 años mayor que él. Después de eso, sólo se hizo un promiscuo, era como la puta de quien quisiese... A pesar de todo, en su corazón sólo residía... Aomine Daiki, desde que había conocido al moreno, este le encantaba, fantaseaba con algún día estar juntos... Sueño que se vio arruinado cuando Aomine comenzó a salir con Kuroko. Quería muchísimo a Kuroko, pero amaba a Daiki. Tanto que no le importó meterse entre su relación, era bien sabido que Kise se empezó a acostar con el novio de su compañero de equipo, pero por más que quiso que se enamorara de él, jamás lo logró, solo dejó atrás a Tetsuya... y él era su nueva zorra, ese con quien podía contar para un acostón, para quitarse las ganas acumuladas. Se sentía culpable hasta hoy en día, ver a Kuroko con Kagami le aliviaba un poco, pero no lo arreglaba. También recuerda el porqué se había metido con Midorima, después de enterarse de que había terminado con Akashi, fue a 'consolarle'. Siempre se había preguntado qué tan bueno era el de anteojos en la cama. Algo debía de haberle visto Akashi. Después de repetidas escenas de besos no conseguía llevarse al peli-verde a donde quería. Por eso mismo se le había acercado a Takao... Tenía una linda cara, de cuerpo no estaba mal... Quería que fuera su siguiente víctima, si él no había sido feliz ¿Por qué los demás si? Quería que todo el mundo experimentara lo que él sintió, sin importar cuanto daño pudiera causar.

Shintarou estaba estoico... Takao se iría 'lejos' de él, estaba huyendo por todo lo que le había hecho. Adiós a su orgullo... arreglaría las cosas, fuese como fuese. Las primeras dos semanas de diciembre ya habían pasado.

Tres de enero... Y las cosas seguían. Puede que peor, pero Shintarou no encontraba forma de ver a Takao, no contestaba sus mensajes y al parecer Takao había bloqueado su número. Ir a verle a su casa no era una buena idea ¿Cómo podría recibirle?... Tenía que pedirle ayuda a alguien, aunque dudara que quisiera hacerlo, pero ya no podía perder más. Sacó el teléfono celular verde y rebuscó entre los contactos.

-Hallo.- sonó de la otra línea.

-Kise, necesito tu ayuda.- Estaba apenado.

-¿Qué es lo que ocurre Midorimacchi?- contestó tranquilo.

Le contó su plan paso por paso, de lo que pensaba hacer para remediar la situación, se sorprendió de que Kise aceptara y además le deseara suerte.

Hacía tanto frío, le sorprendió que Kise le citara en el puente cercano a la estación, pero debía ir, Kise últimamente le había ayudado mucho y Takao no era o más bien, no quería ser más un malagradecido, pero ¿Por qué rayos debía salir tan temprano? ¡Hacía un maldito frío que le congelaba hasta los huesos! Los guantes y bufanda que llevaba puestos no le servían de mucho, ni la gruesa chamarra de plumas que de repente le picada una que otra. Tomó sus llaves y en la mesilla estaba una navaja suiza que le había regalado Alex en días pasados. Había mencionado que era para cualquier cosa que le faltase, tenía hasta unas pequeñas tijeras. Se la llevaría para cualquier cosa que pudiera faltar.

Estaba ahí desde ya hace 15 minutos ¡Estúpido Kise! Se estaba tardando mucho... Y eso que él era quien le había citado. Que desfachatez... lo peor era que por estar cerca de agua, el frío era más congelante, se abrazó a sí mismo para calentarse un poco al frotarse los brazos con las manos.

-Ahh... ¡Qué frío!- sacó aire. Contemplaba el río, tomando la barrera por debajo de las manos.

-Takao...-

Escucho ¡No! ¡No podía ser!... Se resistía a voltear, por cualquier Dios que lo escuchase... Por favor, que no sea quien cree... Esa voz... No... No podía ser él.

-¡Takao!- levantó la voz, pero de manera grosera, más bien gentil y apenada.

Se giró, quedando frente a frente. -Shin-chan...- lágrimas comenzaron a caer, imposible contenerlas. -Tú... tú...- el pánico le invadía.

-Takao yo.- bajó la cabeza y comenzó a hincarse de igual manera se inclinó, haciendo el mayor nivel de reverencia y disculpa en Japón. -¡Siento mucho todo lo que te he hecho! Sé que no merezco perdón... Y sin embargo te lo estoy pidiendo... Me siento muy arrepentido por todo lo que hice.- No podía levantar la cabeza hasta recibir una respuesta. Tampoco evitó que los ojos se le llenaran de agua.

-¿Crees que una disculpa será suficiente? ¡¿Qué así podrías borrar todo lo que hiciste?!- se limpió los fluidos que le escurrían por la nariz. - ¿Sabes? No me importo mucho lo que me hiciste.- Midorima levantó la mirada. - Me duele mucho que me hayas escogido a mí... Dime Shin-chan ¿Por qué fui yo? ¡¿Por qué Joder?! ¿Es porque sabías que yo te amaba? ¿Te di tanto asco que decidiste jugar conmigo? Shin-chan ¡Esto es tan injusto!- se limpiaba las gotas de la cara con el antebrazo. -Yo... Yo siempre di lo mejor de mí... Yo sólo quería que tú fueras feliz, al principio no me importó seguirte la corriente... Así pude estar tan cerca de ti, que ingenuamente pensé que así podría meterme en tus sentimientos y algún día podrías llegar a sentir aunque fuera un poco como lo que yo sentía por ti... Shin-chan ¿Fue divertido?... ¿Te divertiste destruyéndome?- rió sarcástico. -Bien pudiste conseguirte una prostituta para todo... pero no... Te fue fácil estar conmigo. Me enferme de amor ¿Y esto es lo que recibo? ¡Maldita vida de mierda! Todos los días tengo miedo... De todo y de todos, siento que en cualquier momento alguien me puede hacer lo mismo. ¡Estoy aterrado! y todo ¡Por un cabrón como tú! ¡Estoy tan molesto! Tan cabreado contigo... pero igual conmigo mismo... Después de esto... ¿Por qué mi corazón late así de solo verte? ¿Es otro de tus juegos idiotas de Oha-Asa? ¿Qué rayos me hiciste Shintarou?... ¿Por qué debo pasar por todo esto? ¿Me he portado tan mal en esta vida para recibir tal castigo?... Estoy cansado... Perfecta suerte que me conseguí ¿Eh? Ya no quiero verte... Me duele... Me lastimas... Por favor... Vete.- las zigzagueantes lágrimas le calentaban los pómulos.

-No planeo irme.- se paró. -No quiero irme ¿Por qué te elegí a ti? Al principio no lo sabía.. O más bien no quería saberlo. Yo... quería estar cerca de ti... tenerte sólo para mí egoístamente... Porque siempre te quise.- Ahora sus ojos se veían más cristalinos. Nunca lloraba, o no al menos de que fuera algo de suma importancia para él.

-Que hijo de puta...- susurró. -Sí tanto me querías ¡¿Por qué hiciste las cosas así?!.-

-¡Igual cometo errores! Se que no se justifican a mi comportamiento... Yo tampoco he podido estar tranquilo todo este tiempo ¡La culpa me invade! ¡No es como si estuviera orgulloso de mí mismo! ¡Sí, soy un maldito cabrón hijo de puta!- tomó aire. -Pero... No quiero alejarme, quiero enmendar todo lo que hice... Aunque me cueste toda una vida.-

-No creo que una vida baste... Vete... Por favor, es lo único que te pido.- le evitó la mirada.

-Te dije que no me iré.- amenazó con acercarse más al azabache.

-¡No te acerques!- saco la navaja suiza del bolsillo y desvainó la cuchilla más filosa. -¡No te acerques!- le apuntaba.

Shintarou ignoró tal advertencia y comenzó a acercarse más y más al joven.

-¡Detente! ¡Te haré daño si das un paso más!-

Una vez más ignoró las palabras.

-¡Basta!- gritó y trató de cuchillearle, pero lo que obtuvo fue a un Midorima deteniéndolo, aunque eso le había costado una costada en diagonal por toda la mano izquierda. -Shin...chan... ¡Lo siento!- soltó el 'arma blanca' para verle la mano al peli-verde. -¡Tu mano Shin-chan! ¡Es tu mano izquierda! ¡En verdad lo siento! ¡Tus tiros! ¡¿Qué pasará con tus tiros?!- estaba frenético, pero sólo recibió un abrazo.

-Eres un idiota... Después de todo lo que te hice, te sigues preocupando por mí... Estaré bien.-

-¡Pero Shin-chan! ¡Tu mano! ¡Está sangrando mucho!- trataba de separarse, preocupado.

-Ya te dije que estaré bien.- lo abrazó más fuerte. -Iré pagando poco a poco por lo que hice.- lo separó un poco ara que ambos pudieran verse. -No es el mejor momento ni situación, pero yo Te Amo Kazunari. Lo hago desde ya hace tiempo.- una pequeña pausa. -Ahora haré las cosas bien... No te volveré a lastimar nunca más.- le volvió a abrazar. -Por favor... dame una nueva oportunidad de estar junto a ti.-

-Idiota... Tenemos que ir a un hospital.- le correspondió el abrazo, aferrándose a él... Por primera vez aquél vació en el corazón se sentía completo, como si esa máquina pudiera trabajar perfectamente.

Llegaron al hospital y tuvieron que darle puntos a Midorima, la cicatrización le llevaría al rededor de un mes, pero nunca se mostró molesto, más bien esa herida le serviría de recordatorio por todo y más que nada sería una ''lección'', eso y más se merecía, pero por ahora era suficiente. Takao estaba angustiado, pero igual una extraña tranquilidad le acariciaba el alma, el peso que cargaba se había disminuido en gran cantidad.

-Espero no equivocarme al darte esta nueva oportunidad... Shin-chan.-

Aunque fue difícil, a lo largo de los meses las cosas fueron mejorando y cambiando. Takao finalmente no se había cambiado a Seirin, le agradeció a todos los del equipo que todo el tiempo estuvieran pendientes de él y mucho más a sus 'padres' y a Alex, mientras él estaba desesperado, encontrarles le había sido de mucha ayuda. Y aunque en Shutoku recibió un regaño también fue recibido con alegría.

Kise había dejado atrás esa vida de promiscuidad y perdición, para volverse alguien mucho más responsable de sí mismo, tanto que empezó una relación con su senpai, Kasamatsu. Midorima le había comentado a Takao que había estado hablando con Akashi porque estaba confundido con la situación, y que necesitaba un consejo del pelirrojo ya que habían quedado como 'Buenos amigos' Más no porque volvieran a ser amantes.

Kuroko y Kagami vigilaban siempre a Midorima, preguntándole siempre a Takao cómo lo había tratado... De hecho al principio no se libró de una buena golpiza que le propició el peli-celeste, aunque realmente no eran tan graves los golpes de Tetsuya.

Tardaron unas cuantas semanas en tener 'Su primer beso como pareja' Pues, como había asegurado Shintarou, haría las cosas con calma y sin forzar nada... Hacer el amor llegó después del año, esta vez fue cargada de mucho amor y cariño, donde los latidos de corazón eran mutuos y sinceros, sintiéndose completos.

Por fin podían decir que el desafortunado zodiaco se había acabado... La felicidad los esperaba.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Y bueno, ¡Hola! ¿Qué tal les está tratando diciembre? Perdón, mil disculpas por subir en más de un mes, pero como muchos sabrán, los parciales finales y exámenes (también finales) me mantuvieron ocupada terriblemente. ¡Pero aquí me tienen!

MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TODO!

Me duele mucho decirle adiós a mi primera historia... Pero así deben de ser las cosas ¿Cierto? AVISO todavía voy a poner 2 finales alternativos y algunas cosas 'curiosas' y extras del fic. Si alguien tiene una pregunta de la historia (la que sea) es muy bien recibida.

Muchas gracias por las +2000 visitas y +40 comentarios En serio que no me esperé que tendría tantos seguidores y favoritos, para mí fue un honor contar con un público tan hermoso y fiel, no saben lo agradecida que estoy con todos ustedes.

Las/los amo mucho. Reitero que muchas gracias corazones, esta historia siguió gracias a ustedes *corazón corazón*

Ojalá que nos volvamos a leer muy pronto :3 estaré por ahí... en el Fandom de Free! y EXO también, además, por supuesto seguir con este magnífico fandom de Kuroko no Basuke.

Aclaraciones, dudas, comentarios son bien recibidos, para mayor información consultar mi perfil, sin más que decir.

Nos estamos leyendo corazones ;)