Casi casi último capítulo. Y ya que esa es su condición, se quedarán resueltas algunas cuestiones JEJE.

Vive tus emociones

De tono gris

Mimi tenía razón y yo lo sabía perfectamente, como todos lo saben. Un sueño y palabrería. No existe ese lugar que tanto anhelamos. Y como bien me dijo Noa, sólo huye el que tiene dónde ir.

—Sí que existe. —Me niego a resignarme, o a dejar que se note—. Sólo que no sabemos cuál es. Algún día lo averiguaremos, es una promesa —Mimi la selló con simple beso— Tú intenta seguir igual y todo saldrá bien.

No creo que comprendiera lo que quería decir con eso de seguir igual. Estoy seguro de que siempre será así y yo espero siempre poder apreciarlo.

—Para mí ese lugar es cualquiera dónde estés tú —me dijo.

Yo me quedé algo paralizado. No esperaba eso, no lo decía con sorna y nunca me habían dicho nada parecido.

Fue horrible, haber, no fue horrible que me dijera eso, es halagador y a todos nos gusta sentir que le importamos a otros. Eso ya lo sabía, sólo que... no sé explicarlo.

—...

Bien, lo intentaré. Es como cuando te dicen un cumplido, no sabes qué contestar y dices cualquier estupidez. En esa situación poco importa pero uno no puede contestar con una estupidez después de que una chica diga esas cosas.

Pero, como me dijeron alguna vez, debo ser estúpido y los estúpidos dicen estupideces en los peores momentos. Y debe ser esa la explicación que buscaba. Y me vuelvo a sentar. Es que ¿sabe? se me quedaron como dormidas las piernas pero ya está.

Ella estaba parada, mirándome, esperando a que yo dijera algo. Yo estaba bloqueado y le dije que ya nos veríamos. "Ya nos veremos "¿debía esperar algo más no? ¿Qué se supone que debía decir? ¿Cómo saber si ni puedo saber cuánto significan sus palabras?

Fue muy patético. Espero que no le dé importancia, que crea que no lo pillé y ya está. Supongo que será eso lo que ocurra, creo que la conozco bien lo malo es que ella me conoce a mi así que estamos en lo mismo.

—...

Si, puede pensar que eso no me debe importar si no me interesa demasiado seguir con ella, puede pensar que fastidiarla así debe ser un buen modo de terminar. Sé que usted me lo ha insinuado para que admita que siento lo mismo, buen intento. Pero no sabe que sí que me importa seguir con ella, que lamentaría dejarla escapar y que no conseguiría volver a tener con alguien algo que se le pareciera.

—...

—Porque cuando conoces mucho a alguien se vuelve irremplazable. Y sí, supongo que puede parecer que ha logrado su objetivo pero no lo crea.

Esto... ¿Le parece si dejamos a Mimi aparte? Es complicado.

Bueno, aún no. Debo contar que cuando me fui de ahí bajando las escaleras sonoramente la escuché gritar desde su casa mi nombre. Me detuve. Ella lo supo, pues el sonido de trotar escaleras cesó.

—¿Sora es más guapa que yo? —Me resultó gracioso, pues era muy suyo, y a la vez triste que me preguntara eso. Mimi se apoya mucho en el físico para estar segura de sí misma.

—Es otro estilo. —Y lo es, no se puede comparar.

Mimi lo aceptó, dijo "vale" y se despidió de nuevo. Si le hubiera sentado mal lo último que sabría de ella sería un portazo, seguro.

Ahora sí que la dejo aparte, ya no hay más que contar. Sé que quiere indagar más sobre el tema porque cree que me equivoco pero tendrá que esperar.

Aquella noche, no la pasé en casa de Joe. Tampoco en casa de Mimi. Por muy consentida que sea no creo que a los padres les pareciera bien. Aunque... ¿estamos prometidos o no? Vale, ya lo dejo.

Retomando, la noche esa no la pasamos en casa de Joe porque nos parecía mucho abusar, éramos cuatro personas: Yamato, Koushiro, Takeru y yo. Joe tampoco estaba muy ilusionado con que nos quedáramos una noche más. Nos fuimos, con la idea de que la relación con su madre era bien distinta.

Los cuatro dormimos en la estación, lo de dormimos es un decir.

He de aclarar que yo no hacía más que estar intranquilo por no estar seguro de si ir o no, supongo que se notaba, aun así, disfrutaba del momento.

Todo fue muy rápido, qué locura. En esos días los pasé prometiendo a gente que no me iría y a otros negándoselo pero... ¿si no me iba a ir por qué no me iba a casa directamente?

Yo siempre digo que sí, las oportunidades vuelan rápido y pienso que siempre es buen momento para echarse atrás. Hay quien piensa que es mejor decir que no, que si la oferta está ahí volverá a estarlo y luego no hay forma de escapar.

Takeru hacía muchas preguntas a su hermano acerca de adónde iban y cosas así. Algo pesado pero a Yamato no le importaba contestarle. A eso y a lo que hiciera falta. Se veían felices por estar juntos.

Koushiro sólo hizo algún comentario acerca del camino a seguir. Pronto se durmió, o se hizo el dormido, no tenía muchas ganas de hablar. Más bien creo que lo segundo. Ya no estaba tan emocionado como la tarde en la que me lo encontré en El Rincón, la vez que descubrí su lado más paranoico.

Llegó un momento que Takeru ya no podía luchar contra el sueño y fue cuando Yamato y yo tuvimos una conversación bastante sincera a la que he hecho varias alusiones desde que vine.

—No te vas a ir. —Súper seguro lo dijo.

—¿Por qué?

—Mírate, puede que estés algo perdido por el mundo, que no te guste tu futuro pero mi salida no es la tuya.

—Qué sabrás. —Admito que le contesté algo borde. Yamato rió.

—Sólo que yo no tengo opción. Sé que dudas, tienes muchas opciones aunque las pocas que se te ocurran no te convenzan. Pero créeme que no me voy por gusto.

—Igual tienes. —Yamato sólo negó con la cabeza.

Tardé un tiempo en volver a hablar ¿No cree que Yamato tenía razón? No pensé que me calara de tal modo.

—¿Tú sabes por qué Koushiro está interesado en irse? —le pregunté, intentaba llegar a su razón. No me gusta andar con indirectas pero con Yamato son necesarias. Aproveché para fijarme si el Izzy estaba en verdad dormido, ningún gesto que indicara lo contrario.

—No. Ambos acordamos que no importaba el motivo sino el destino. Yo sé el mío y el de TK. A mí me da igual que lo sepa, pero él no quiso saberlo.

—Supongo que se vería obligado a contarte el suyo. —Di como más que probable explicación—. Y cuál es tu motivo. —Yamato cogió aire y, aunque creía que me iba a mandar a la mierda o algo parecido me dijo la verdad. Tampoco perdía nada por preguntarlo.

—Como ya sabes, nuestros padres están divorciados y Takeru y yo hemos crecido separados. —Ya imagino que crecer separado de tu hermano debe ser difícil—. Pues bien, mi padre va a volverse a casar. Debe ser un motivo de alegría, por mi padre, y me alegro por él. El problema es ella, la detesto. Intenté que me diera igual y me daba. Eso no importaba hasta hace poco, yo estaba interno en Ensa y no tenía que vivir con ella. A su vez, a mi madre le han ofrecido un trabajo en Europa. Takeru no sabe ni una palabra en alemán y mucho menos quería alejarse de lo que conocía como vida. Qué ironía, quien nos ve. Resumiendo, que mi madre se fue a Alemania y Takeru a vivir con mi padre. —Yamato calló.

—Y supongo que tampoco le cae a Takeru.

—Supones bien. Y es raro que a mi hermano le caiga mal alguien. Siempre intenta ver el lado bueno. Aguantaba, aguantó bastante. Se contuvo día tras día hasta que le empezó a cambiar el carácter. La tranquilidad y amabilidad que debiste apreciar ahora se camuflaban en ira y frialdad. Cosas de la edad, dicen —qué frase tan odiosa— No, no es eso. Un síntoma físico, empezó a perder pelo. Tai, no le mires, no seas tonto, no está calvo. No puedo dejar que se eche a perder. De pasar más tiempo creo que no volvería a ser el mismo. Puede que hasta se volviera más... —Se le quebró la voz, daba la impresión de querer decir "yo" pero nunca acabó su frase ni le presioné para que lo hiciera.

Estuvimos mucho tiempo en silencio, intentando dormir, sólo para esquivar seguir hablando del tema. Para mí era incómodo escuchar y para él no debía ser fácil. No conseguimos que el silencio durara mucho. Algo nos perturbaba la mente.

—Tai, la última noche en Ensa...

—Olvídalo ¿Quieres? No importa, puedo sacar de quicio a cualquiera.

—No, no es eso. Es Sora.

"Sora". No me atreví a preguntarle, igual se ponía como la otra vez.

—Verás, Tai. La mujer que se va a casar con mi padre es la madre de Sora.

Aquello sí que fue una sorpresa. Todo lo que me esperaba que había pasado aquella noche entre Yamato y Sora era falso.

—Vaya —¿Qué más podía decir que no me comprometiera?

—Ya ves, el mundo es muy pequeño. Cuando dijiste el apellido me di cuenta de que era el mismo pero no le di importancia. Ella iba muy peinada, un peinado algo raro, le comenté sobre eso pues por cambiar de tema. —Lo mejor era el tema— Que se relajara. Dijo que fue hacerse pruebas de peinado porque la semana que viene su madre se casaba. No parecía muy contenta con la idea. No dije nada. Lo peor es que me estaba gustando estar con ella. Podía haberme pasado toda la noche mirándola mientras hablaba —Jamás pensé escuchar a Yamato decir tal cosa, supongo que ya hablaba medio en sueños.

—Lo siento. —Y lo sentía, no se me ocurrió decirle otra cosa, a esa hora tampoco estaba muy lúcido.

Yamato se estaba quedando dormido, de agotamiento y del dolor interno que está ausente al dormir. Yo al contario. Las nuevas revelaciones me hicieron plantearme de nuevo los hechos. Quiero decir, el detonante de que me fuera del Ensa fue la reacción –a mi juicio de esa noche, irracional– de Yamato y ahora que sabía el motivo...

—Y debes sentirlo. —Volvió a hablar para dejarme sin palabras una vez más—. Lo primero que hice fue mandarle recuerdos tuyos. Se pasó un montón de tiempo hablando de ti. Igual que tú hablabas de ella, te escuchaba aunque no lo pareciera. Y yo, de tonto, no perdía palabra que saliera de su boca. Deseé que hablara así de mí. Desee que alguien hablara así de mí. Quien fuera. No importa pero nunca pasará, ni a mi hermano dejo conocerme. —Aunque resultara triste, Yamato lo decía con el mismo tono gris de siempre. Sin emoción alguna.

Hablaba en un absoluto delirio. Quizás me dijera esas cosas porque sabía que era la última noche que nos veríamos. Bien, yo no dije nada pero él ya lo sabía. Yo dudaba, a pesar que no me gusta, y para una cosa así no se puede dudar. Las pocas veces que no dudé sobre el tema (al salir del Ensa, al salir de mi casa, al hablar con Mimi...) fueron cosas del momento, la vida, por desgracia, no puede basarse en emociones, es algo que de siempre me han dicho. Aprender a controlar los impulsos momentáneos, mi asignatura pendiente.

Ay, ya me olvidé de Yamato.

Sabía que nunca le iba a poder mencionar lo que me dijo aquella noche. Las típicas confesiones de madrugada ¿Que confesaría yo? Nada en absoluto. Ahora se me ocurre que pude contarle que había visto a Sora y que me había invitado a la famosa boda. Hablando de Sora, Yamato me acababa de contar que Sora habló de mí aquella noche, que grande fue saber aquello. Cierto que eso pasó más desapercibido después de saber lo de la boda de sus padres. Tampoco me impresionó mucho, no la boda, quiero decir, apenas un día había estado con Sora y pude ser consciente que fui importante para ella. Lo que me llamó más la atención fue como hablaba Yamato del mismo.

Le aconsejé, no creo ser el indicado para dar consejos pero...

—Puedes intentar ser de otra manera. No, espera, no me explico, no debes fingir. Debes ser tú. Y vivir tus emociones. Tienes suerte, algunos tienen que controlarlas otros vivirlas. Te sentirás más cómodo así.

—No se trata de comodidad.

—¿Cómo quieres recibir afecto sincero si no saben quién eres?

Bien, parece que yo era el único que seguía bien despierto. Yamato pegaba cabezadas y supe que apenas se enteraba de lo que hablábamos cuando soltó de pronto una frase y una palabra sin relación entre si y que tampoco contestaba a lo anterior.

—Tengo que ser frío para sobrevivir. Se... guridad.

—Vive tus emociones, vívelas y déjate de sobrevivir. Puedes llegar a destruirte a ti mismo por querer protegerte del resto. —Yamato estaba aún más dormido, así que supongo, hablaba solo— ¿Ves? Tienes suerte. Tú tienes dónde ir y dónde poder poner en práctica eso ¿Y yo? ¿A dónde huyo si no tengo dónde ir? —Las palabras de Noa me llegaron bien— Ese lugar no existe —Quizás yo, aunque alterado, también me estaba quedando dormido.

Como Yamato estaba lo suficientemente dormido como para no hablar con frases estructuradas, no contestó. Era de esperar. Espero que haya cogido el concepto. Quizás, ahora ni se acuerde de lo que hablamos. Algo le quedará.

Y de este modo se resuelve el "enigma" de Matt. La verdad, pienso que es algo muy típico eso de que su padre se fuera a casar con la madre de ella pero supongo que me pareció la mejor opción.