-0-

La tarde anterior Rei se había negado completamente en reflexionar sobre el miedo que le invadía, quería pasar un día con Kai como si nada malo estuviera pasando, como si la duda nunca hubiera llegado a su puerta. Pero ahora tenía que pensar en una solución.

-¿Max? – Levantó una ceja.

-Si.- Sonrió.- Quiero tomar el té con él.

-¿Sabes que te has estado comportando raro?

Rei miró al suelo, tenía miedo de lo que estaba pasando y no podía admitir toda su preocupación frente a Kai, o él se preocupara también.

-Avísame cuando estés listo.- Fue lo único que dijo cuando tomó las llaves y se sentó a su lado. Obviamente se refería a que Rei seguía en pijama.

Rei sonrió y se apresuró a su habitación.

Era complicado seguirle el paso, el día anterior se había negado a salir siquiera de la habitación y ahora quería salir con Max... para Kai nada de lo que sucedía tenía sentido.

Unos minutos después Rei había llamado a Max y se encontraba listo para pasar la tarde en su casa, o al menos eso le había dicho a Kai, el ruso simplemente atendería asuntos de su trabajo, ya se le había hecho tarde, pero no importaba. Cuando eres el jefe puedes darte esos lujos.

Y es que Rei podría manejar hasta casa de Max… si Kai se lo permitiera, y no, no era porque Kai fuera obsesivo y quisiera mantenerlo aislado y solo para él… sino que los ataques de dolor de Rei podían derrumbarlo, literalmente, en el lugar en el que estuviera. No iba a arriesgarlo así.

-Pediré un taxi más tarde.- Le dio un beso a Kai y bajó del auto.

Ciertamente todo era confuso para Kai, los cambios de humor de Rei, sus pláticas cortas, su risa nerviosa… ¿Por qué se quedaba ahí parado y no entraba a la casa?

-Pffff.- suspiró, se sintió cómo un padre que lleva a su hijo al colegio, algo en ese pensamiento lo perturbó así que solo arrancó el auto y se fue.

Rei solo observó el auto negro alejarse. Cuando desapareció por el final de la calle sacó su celular y marcó un número que ni siquiera tenía registrado.

-Buen día, habla Rei, llamé hace unos minutos y pedí una cita de emergencia… voy un poco tarde…

Después de asegurarse de que no había problema se encaminó a una pequeña y discreta clínica cercana. Ese día había escogido de esas playeras enormes que parecían batones y unos pantalones cortos, no era una selección al azar, tenía que mantener un perfil bajo, así que soltó su cabello y lo peinó en una trenza sobre su hombro.

-¿Qué estoy haciendo? –pensaba con cada paso que daba. Cualquiera que hubiera pasado a su lado no habría dudado ni por un segundo que era una chica. Y a decir verdad le avergonzaba un poco. Creció defendiendo su hombría, ya que lo molestaban por su cabello largo, y ahora recurría a aquello.

-Señorita Rei, bienvenida.- Le recibió una chica en cuanto entró al recibidor del edificio y obviamente no notó que se trataba de un chico. –En unos minutos puede pasar con la doctora.

Rei tenía el rostro completamente rojo ¡No podía creer que estuviera haciendo eso! ¿Y si llegaban a descubrirlo? Moriría ¡Seguro moriría!

-Hola, buen día.- Salió una mujer de una de las puertas, con una sonrisa en el rostro.- Es tu primera consulta ¿No es así?

Rei le extendió la mano para saludar y solo asintió nervioso.

-No te preocupes, estas en buenas manos.- Se apartó para dejarlo pasar.- Dime ¿Qué te trae por aquí?

Se sentó en su escritorio con Rei al frente.

-Bueno…- Dijo con la voz más baja que pudo.- Yo… no sé si soy capaz de embarazarme pero… ahmm…

-¿Tienes la sospecha de estar embarazada?

Rei volvió a asentir apenado y casi al borde del llanto.

-¿Eso te preocupa? – obviamente la doctora había notado la actitud de Rei.

-Es que… no se supone que yo pueda embarazarme…

-¿Te has hecho una prueba casera?

El pelinegro abrió los ojos muy grandes y asintió con nerviosismo.

-Solo quiero estar 100% seguro...a... quiero... quiero un ultrasonido...

La doctora le dio una pequeña platica sobre los cuidados prenatales y entra más pronto los empezara, mejor sería para el bebé. Pero Rei no pensaba en ello, él quería respuestas. Un momento después todo estaba preparado y sintió el frio de aquel gel en su vientre. Estaba nervioso, como le explicaría a la mujer que lo examinaba que él era hombre.

-Perdona.- dijo la doctora.- Parece haber algo mal con el aparato.

Le dio pequeños toquecitos a la pantalla.

-Esto es extraño...

-¿Qué sucede?

-No está mostrando bien las imágenes...

-¿Y qué tal si están bien? - Preguntó Rei.

-No, sería imposible.

Rei le miró, dudando. No sabía si revelar la verdad le ayudaría a encontrar respuestas.

-Yo... soy hombre...

Pero la doctora solo escuchó y soltó una risa.

-¿Estas bromeando?

-N-No...- Esa era la clase de respuesta que temía, aunque no sabía que otra podía esperar.

Rei suspiró y sacó su credencial oficial, pero la doctora no daba crédito a su vista.

-¿Me estás diciendo... que eres hombre y que estas embarazado?

-Usted puede verlo por si misma...

Al principio la doctora se mostraba escéptica, incluso un poco burlona, sin embargo conforme Rei le mostraba las evidencias (que incluyeron bajarse el pantalón y hablarle de esa extraña condición en la aldea, y unos cuantos vistazos más a la pantalla del aparato) la doctora pasaba de una expresión que casi parecía demencial a sorprendida y viceversa.

-Esto no puede estar pasando...

-¡¿Cómo cree que me siento yo?! -gritó exasperado Rei, al borde de la histeria.- ¡¿Cree que no sé qué esto es sumamente anormal?! ¡¿Cómo si fuera un monstruo?! ¿Cómo piensa usted que pueda estar pasándola yo?

Hubo unos minutos de silencio, Rei lloraba y toda clase de sentimientos lo agobiaban, vergüenza, miedo, temor.

-Y no conforme con pasar este infierno ¡Voy a morir!

-Debe haber una solución.- Dijo la doctora, pero estaba tan impactada que no se le ocurría otra cosa para decir.- Encontraremos una solución Rei, te lo aseguro.

-He intentado encontrar alguna solución pero no se me ocurre ninguna donde mi dignidad se salve ¡O incluso mi vida!

La doctora le miró preocupada.

-Si voy a morir lo acepto.- Dijo hipando.- Pero no quiero que las personas que amo me vean como un monstruo…

-Eso no pasará, yo… Rei.- Sujetó sus manos obligándolo a verlo a los ojos.- Necesito que confíes en mí.

-¿Así como usted confió en mí?

-¡No puedes culparme! Esto contradice todo lo que sé sobre medicina.

Rei bufó, era cierto, no podía culparla.

-Pero tienes que confiar ahora en mi… encontraremos una solución y yo investigaré todo y haré todo lo posible para que no suceda nada malo… ¿Comprendes?

El chino asintió todavía llorando.

Después de varios minutos en que intercambiaron más palabras, Rei se fue con un acuerdo de confidencialidad con la doctora y los ánimos calmados.

Por supuesto que no esperaba una solución de parte de la doctora, no sabía si aquello podía resolverse, solo quería estar seguro de que estaba firmada su sentencia de muerte.

Caminaba a casa de Takao y Max, pero en realidad iba más como flotando. Tenía que enfrentarse a la realidad y pensar en serio… ¿Le diría a Kai? ¿Para qué lo juzgara? ¡JAMÁS! Pero ¿Qué más podía hacer? ¿Desaparecer? Podría irse a su aldea, hasta que tuviera al bebé y muriera, quizá Mao criaría al bebé y Kai jamás se enteraría del monstruo que era… Un escalofrío recorrió su espalda, la idea parecía macabra… pero después de todo era una opción…

-0-

-0-

-0-

Esto cambió ligeramente porque la versión anterior me perturbaba xD