Disclaimer: Hetalia NO me pertenece... ya lo entendieron desde el primer capítulo, ¿verdad? No sé para qué sigo poniendo esto…


Hi! Aquí el nuevo capítulo! Perdonen la demora, hubieron mil cosas que pasaron por mi vida, pero al fin pude terminarlo. Lean y comenten! :D


-¿De qué día estás hablando? -quiso saber Suecia, confundido por la agresiva actitud del finés-. Que yo recuerde, nunca te he dado la espalda -le aseguró, tajante.

-¡Vaya, así que además de amnésico, eres cínico! ¿Ya no te acuerdas del 13 de febrero de 1940, cuando fui a pedirte ayuda durante la Talsiviota, y tú te negaste? -le recriminó mordazmente Finlandia, enfrentándolo directamente a los ojos.

El sueco se quedó mudo. No esperaba que su mejor amigo sacara justo esa fecha a colación.

-¿Qué te pasa Ruotsi? ¿Acaso al fin has recordado? ¿Ahora sí puedes entender de qué estoy hablando? -insistió el más bajo con rudeza.

-F…Fin… yo… yo… yo… Yo creí que ya te habías olvidado de eso… -musitó Suecia, nervioso, desviando la mirada.

-¿En serio lo esperabas? -replicó Finlandia, incrédulo, para luego esbozar una sonrisa sarcástica-. Claro… eso tiene sentido… ¡porque tú siempre me has considerado como un país sumiso y temeroso, al cual puedes intimidar y manipular a tu antojo, mientras que yo tengo que conformarme con "olvidar" todo lo que me haces, ¿verdad?!

-Mph… -gruñó el sueco, algo ofuscado-. Eso no es verdad… tú lo sabes bien… -farfulló.

-¡Claro que lo es! ¡Y ahora, escucha mis argumentos! ¡Yo he estado a tu lado y te apoyado en innumerables guerras por más de tres siglos, así que lo mínimo que podía esperar era que tú te pusieras de mi lado en una sola ocasión, en una guerra crucial por la lucha por mi soberanía! ¡¿Dónde estaba mi mejor amigo cuándo más lo necesitaba?! ¡¿Acaso tienes alguna razón válida que justifique tu traición, Ruotsi?! -vociferó el finlandés, fuera de sí.

-Mph… -se limitó a replicar Suecia, agachando la cabeza, culpable, sin saber exactamente qué decir.

-¡No respondes, ¿verdad?! ¿Será que el verdadero motivo por el cual no me apoyaste fue para evitar mancharte las manos o dañar tu reputación? Si Venäjä me hacía trizas, o si perdía mi autonomía, o si yo desaparecía para siempre del mapa…. nada de eso era tan importante comparado con conservar tu neutralidad, ¿verdad? -le reclamó el finés al sueco, con un frenesí tal que no era propio de él.

-Grrr… -el más alto, por su parte, estaba cada vez más tenso. No sólo le frustraba su incapacidad para darle a Finlandia una explicación coherente, sino que además le irritaba la repentina rudeza del más bajo.

-¡¿No vas a decirme nada?! ¡Estoy hablándote de un tema delicado, ¿y tengo que aceptar simplemente tus gruñidos como contestación?!

-Mph… claro que no… es que estás gritándome tan fuerte que no me dejas pensar con claridad… -fue lo único que pudo alegar el sueco en su defensa, mientras se masajeaba las sienes sintiendo que la cabeza le estallaría en cualquier momento.

-¿Es… es en serio? ¡Nuestra amistad pende de un hilo, ¿y eso es lo mejor que se te ocurre decir?!

-Mph…

-Esto es inaceptable… -masculló el finés, habiendo llegado al límite de su tolerancia-¿Sabes, Ruotsi? Realmente creí que te disculparías, que dirías que no fue tu intención hacerme daño y que tratarías de hacer las paces conmigo… pero sin duda me equivoqué… ¿Sabes otra cosa más? Ya estoy harto de tu inexpresividad, de tu insensibilidad y de esa mirada tan fría que tienes… en resumen, ¡ya estoy cansado de ti! -le reprochó a Suecia, con la voz a punto de quebrarse.

-¿A sí? Pues yo no creí que fueras tan rencoroso… -replicó Suecia, con un dejo de decepción-. Además, si no me soportas, ¿por qué sigues a mi lado?

-¡Porque soy un idiootti! ¡Pero eso se acabó! ¡Desde ahora, tú te olvides de que alguna vez te llamé ystävä (amigo), ¿de acuerdo?! -sentenció Finlandia, iracundo.

-Mph… estás exagerando Finland… No… no puedes sacrificar nuestra amistad por algo que pasó hace más de setenta años… -alegó el sueco, tratando en vano de arreglar la situación.

-¡Claro que puedo, y ya lo hice! ¡Ahora, déjame en paz! -exclamó el finlandés, mientras empujó a Suecia a un lado. Entonces, furioso, se dirigió hacia la entrada de la cueva, ante la vista de unos incrédulos Islandia y Noruega, que no dijeron nada. -¡Y ni siquiera pienses en seguirme, ¿te ha quedado claro?! -le exigió al sueco, antes de salir al exterior.

-Mph… ni siquiera pensaba hacerlo…-farfulló Suecia, tras salir de su shock inicial, parado todavía en el mismo lugar, inmóvil.


Dinamarca, al ver al finlandés acercarse hacia donde se encontraba, se hizo el disimulado, fingiendo que no había escuchado nada.

Sin embargo, el más bajo sencillamente pasó por su lado, y, una vez afuera, empezó a patear la nieve y a maldecir en su idioma. De repente, se dio cuenta de la presencia del mayor.

-¿Escuchaste y viste todo lo que acaba de pasar, verdad? -le preguntó, ofuscado.

-Eh… yo bueno… yo… -balbuceó el danés, atónito por la inusual actitud del otro, sin saber exactamente qué responderle.

-¡Arrggg! ¡Ya, no importa! ¡Sólo muévete, ¿quieres?! -demandó.

Dinamarca, algo intimidado, obedeció de inmediato y le hizo un lugar al finés a su costado.

Se hizo un silencio incómodo, durante el cual Finlandia, con el ceño fruncido y la mirada tensa, echaba chispas y murmuraba cosas ininteligibles entre dientes.

El danés, por su parte, se limitaba a mirarlo de reojo mientras se debatía internamente entre hablarle o quedarse callado.

-O…oye Fin… -se atrevió a decir después de un rato.

-¿Qué? -replicó el finés con rudeza, molesto porque el otro lo había sacado repentinamente de sus pensamientos.

-Este… este… tú… tú… ¡¿TÚ QUIERES UN TRAGO DE ØL (CERVEZA)?! –le propuso de pronto, con una gran sonrisa, mientras sacaba una lata de cerveza del interior de su abrigo.

-¿Eh…? O…oye… ¿dónde rayos conseguiste eso? -preguntó el finés, mirando con sorpresa la bebida.

-¡En un supermercado de mi país, es obvio, dum! -le respondió el danés, con algo de sarcasmo.

-¡Ya lo sé! ¡Yo me refería a cómo es posible que haya sobrevivido hasta ahora, cuando una botella de cerveza no te dura ni cinco minutos!

-¡Ahhhhhhhhhh…! ¡Pues es que traje muchas! -señaló Dinamarca, abriendo su abrigo de par en par y mostrándole a Finlandia la docena de latas de cerveza que tenía en el interior.

-¡OYE! ¡S…SON DEMASIADAS! -exclamó el menor, algo histérico.

-¡Ya lo sé, pero tenía que traer suficientes "provisiones" para sobrevivir el trayecto, ¿entiendes?

-Te entiendo. Yo también traje mi botella de vodka, pero cierto ruotsalainen me la confiscó injustamente… -masculló el finés, resentido.

-Ahhhh… acerca de eso… -balbuceó el danés, buscando una manera de abordar el delicado tema.

-¿Qué? -replicó el finés, incómodo.

-Estoooo… estooo… estooo… ¿por qué no te tomas un trago de øl y luego hablamos con más tranquilidad? -propuso Dinamarca, con una sonrisa nerviosa.

-Tsk… ya qué… da igual… -espetó Finlandia, arrebatándole la lata al mayor, abriéndola sin la menor delicadeza y tomándosela de un solo trago.

-Vaya… ya veo por qué siempre competimos por ser el país más bebedor de la región… -farfulló el danés, mientras observaba atónito a su amigo.

-Mmmm… me gusta tu olut… es buena…. -señaló el finés, pasándose la lengua por los labios.

-¡Pues claro que lo es! -exclamó el danés, con una gran sonrisa, dándole un par de palmaditas al menor en la espalda.

Una vez que el ambiente se hubo relajado, Dinamarca aprovechó para hablar sobre la reciente discusión del finés con el sueco.

-O…oye Fin… no quisiera decírtelo de este modo, pero sí que te desconocí hace un momento…

-O tal vez es que nunca me conociste lo suficiente…

-¿Eh? ¿Qué significa esa respuesta tan profunda?

-Nada.

-¡Ya en serio, Finland! ¡Estás extraño! ¡Primero le gritas a Sverige en la cara, luego dices cosas extrañas y ahora tienes una actitud cool que no es propia de ti! ¿Qué te está pasando? ¿Es que el fin del mundo está tan cerca cómo dicen? -vociferó el danés, perturbado por el comportamiento del otro.

-Deja de decir tonterías -replicó el finlandés-. Después del disparo que me diste, un mal recuerdo… muchos malos recuerdos, para ser más exacto, vinieron a mi mente. Eso es todo…

-O…oye… ¿q…quieres decir que… está actuando así por culpa del disparo que te di? -preguntó Dinamarca, con la voz a punto de quebrarse.

-Algo así… pero no precisamente…el punto es que…

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡NO ME DIGAS QUE TE OCURRIÓ LO MISMO QUE A ESAS PERSONAS QUE CAMBIAN RADICALMENTE DE PERSONALIDAD DESPUÉS DE SUFRIR UN EVENTO TRAUMÁTICO! ¡TE JURO QUE ESA NO FUE MI INTENCIÓN! ¡PERDÓNAME Y POR FAVOR, REGRESA A SER COMO ERAS ANTES! ¡QUIERO DE VUELTA A MI LILLEBROR TIERNO, SONRIENTE Y AMABLE! ¡BUAAAAAHHHHHHHHHHHHH! -empezó a lloriquear el danés, mientras abrazaba con fuerza a un irritado finés.

-¡TE DIGO QUE ESO NO FUE LO QUE SUCEDIÓ! ¡AHORA SUÉLTAME! -exigió el menor, empujando al danés a un lado.

-P…pero Fin

-¡Yo siempre he sido así! ¡Que nunca lo haya exteriorizado es muy diferente! Ahora, por favor deja de hacer tanto drama…

-¡Pero Fin! ¡En todo caso, yo fui el que hizo detonar tu lado oscuro! ¡Me siento culpable! ¡Por favor, perdóname! -suplicó Dinamarca.

-¿Entonces, simplemente quieres que te perdone?

YUP (SÍ)!

-Está bien, te perdono.

-¡Pero Fin, ya te dije que no fue mi intenci… ¿eh? ¿Me… me perdonas?! -preguntó el danés, incrédulo.

-Joo (sí)…

-¿Así de fácil?

-Joo

-¡¿Después de que te desangré y de que te causé dolor innecesario?! -insistió Dinamarca.

-Oye Tanska, ¿quieres que te disculpe, o no?

-Bueno… sí…

-Entonces acepta mi perdón, y por favor, cierra la boca…

-E…está bien… es que… es que en la mañana pusiste como condición que yo le pidiera primero perdón a Sverige… y ahora me disculpas así de fácil… es algo difícil de entender, ¿sabes…?

-Ya lo sé. Lo que pasa es que estaba delirado, y no pensé bien lo que dije. Ahora, me he dado cuenta de que Ruotsi te provocó primero, y de que tu intención no fue dispararme a mí, así que no tengo por qué tomármelo personal. En resumen, no tengo razones válidas para estar enojado contigo...

-Pe…pero… yo te grité… y te lastimé el brazo también, ¿recuerdas?

-Sí, y lo hiciste porque estabas fuera de tus cabales. Descuida, yo ya sé que eres un idiootti impulsivo y colérico que se deja llevar por su ira. Además, fue mi culpa, por defender a Ruotsi. Debí dejar que le dieras una buena golpiza… -masculló el finés, sombrío.

-O…oye Finland… es extraño que tú digas eso…

-Tal vez lo sea… pero es la verdad. Hoy me he dado cuenta de que él, en verdad, jamás mereció mi amistad…

El danés se quedó callado ante las palabras del finés.

-¿Recordaste la Vinterkrigen (Guerra de Invierno), verdad?

-Jjoo… y ahora entiendo con claridad el rencor que tú sientes hacia Ruotsi...

El danés se quedó mirando un buen rato al inusualmente sombrío finés.

Luego asomó la cabeza al interior de la cueva, y vio a Noruega parado junto a la fogata, hablando con Suecia.

-FFin

-¿Um?

-¿Realmente crees que valga la pena sacrificar una amistad que ha durado siglos… por culpa del orgullo…? -preguntó Dinamarca, algo melancólico.

Finlandia se quedó callado, frunció el ceño, y apretó los labios.

-Sólo sé que si alguien demuestra no ser digno de ti, tampoco merece tu amistad… -dijo al fin, después de un rato.

Dinamarca entonces, lanzó un suspiro.

-¿Sabes, Finland? No me llevo bien con Sverige y nunca se me ocurriría ponerme de su lado… pero no puedo negar que entre ustedes dos hay una amistad única y una química enorme. ¿Tú crees que sea lógico sacrificar todo eso… por algo que paso hace casi setenta años? -pregunto Dinamarca, con mucha seriedad.

-¿E…eh? ¿Por qué dices de pronto cosas como esas? No es propio de ti… - señaló Finlandia, algo extrañado.

-¡Porque, dum y todo, soy su hermano mayor, y mi labor como tal es ser maduro y dar consejos sabios cuando la situación lo requiere, es decir, casi nunca! ¡Además, no puedo dejar que dos de mis hermanos menores se distancian por una razón tan injustificada como esa! ¡Ahora, Fin, tú debes entrar, disculpar a Sve por lo que te hizo, y recuperar tu relación con él!

El finés guardó silencio, pensativo.

-L…lo haré… solo si tú entras y le pides perdón a Norja

-¿Eh? ¿A Norge?

-Joo. Tú eres el vanhin veli (hermano mayor), y debes darme el ejemplo…

-¡E…está bien! ¡Después de todo, tenía pensado hacerlo desde hace rato!

El danés se levantó, giró y estaba por ingresar a la cueva, cuando se topó con el noruego en la entrada.

Ambos se quedaron mirando fijamente un largo rato, Dinamarca con expresión de sorpresa, y Noruega con su gesto vacío de siempre, pero una ligera chispa de enfado brillándole en los ojos.

-NoNor… tú… tú te me adelantaste… yo… yo estaba por entrar a verte… -musitó el danés.

-Mmmm… -replicó el noruego, como si no le importara-. Me da igual. Yo no venía a verte a ti…

-¡¿Qué?! ¿Entonces, qué otra cosa viniste a hacer aquí afuera?!

-A hablar con Fin. Quítate de mi camino -espetó Noruega con rudeza, mientras empujaba al mayor a un lado.

-Espera, Nor… -insistió Dinamarca, mientras sujetaba al noruego del brazo derecho-. Tenemos que hablar…

-Tú y yo no tenemos nada de qué hablar… ahora, suéltame… -exigió Noruega, molesto.

-¡Claro que tenemos de qué! ¡Tú y yo hemos sido amigos por más de mil años! ¡Sé qué hoy día me pasé de la raya, pero no podemos dejar que eso ponga fin a nuestra relación! ¡Nor, debes perdonarme!

-Ikke (no) -respondió el noruego, tajante.

-Pe…pero Nor… -lloriqueó el danés. ¿Por qué no?

-Porque ya estoy harto de ti, y no quiero volver a ver tu cara. Por otro lado, no tengo la obligación de discúlpate. Que te quede muy claro eso...

-Está bien, no estás obligado… ¡pero entonces, hazlo por piedad! ¡No tengo otro amigo cómo tú! ¡Por favor, te necesito a mi lado para que me digas lo idiot que soy, para que me golpees cuando digo estupideces y para que me lleves a casa sobre tu espalda cuando me emborracho demasiado! ¡Por favor Nor! ¡No puedo sobrevivir sin ti!

-Lo hubieras pensado antes de actuar como una fiera enloquecida. Ahora ya no hay remedio. Y déjame decirte algo más: yo nunca te consideré realmente mi amigo. Tú eres el que siempre está detrás de mí, acabando con mi paciencia, pero eso no quiere decir que entre tú y yo haya algo especial…

-Nor… no digas eso…

-Lo digo porque es la verdad… Ahora, si realmente valoras lo tolerante que he sido contigo durante todos estos años, me harás el enorme favor de no volverme a hablar nunca, a menos que sea por un asunto estrictamente necesario. Takk, bror, y adiós…

Tras decir esto con toda la frialdad del mundo, el noruego se liberó con rudeza del agarre de Dinamarca y prosiguió hacia Finlandia, parándose frente a él.

El danés se quedó parado junto a la entrada de la cueva, inmóvil, con las lágrimas cristalizadas en los ojos. Las palabras de Noruega realmente le habían dolido.

El finés estaba algo sorprendido. El noruego siempre había sido cruel con Dinamarca, pero nunca de la manera que acababa de presenciar.

-Finland… -susurró el noruego-. Tienes que perdonar a Sverige… -le instó, casi ordenándole, con mucha firmeza.

-¿Qué dices? -preguntó Finlandia, entre sorprendido y ofuscado.

-Que perdones a Sve. Él te quiere y tu resentimiento le está haciendo daño. Además, la Vinterkrigen ocurrió hace ya muchos años. No puedes seguir enojado por algo como eso…

-¡Claro que puedo! ¡Además, tú no tienes la autoridad moral para exigirme nada! -replicó el finés, muy enojado.

-¿A qué te refieres? -inquirió el noruego, algo confundido.

-¡No te hagas el desentendido Norja! ¡Me refiero a Tanska! ¡Él ya te ha pedido disculpas sinceras en dos ocasiones en lo que va de este día, y tú no has querido perdonarlo… y sin embargo me presionas para que yo disculpe a Ruotsi, que no me pedido ni una sola disculpa aun teniendo más de setenta años para hacerlo! ¡De ninguna manera voy a hacerlo!

-¿Me estás diciendo hipócrita? -preguntó Noruega, frunciendo ligeramente el ceño.

-Yo no te he llamado así… pero tal vez haya sido tu conciencia, ¿no crees? -replicó Finlandia mordazmente.

-Mhhhhh… -gruñó el noruego, de manera similar a como lo hacía Suecia, sintiéndose ofendido por las palabras del finlandés. Sin embargo, decidió ya no seguir discutiendo con él, admitiendo en el fondo que el otro tenía razón.

-Está bien Finland… no puedo obligarte a nada… al fin y al cabo, si sigues mi consejo o no es tu problema… -masculló Noruega, dándole la espalda a Finlandia y disponiéndose a entrar nuevamente en la cueva. Sin embargo, al hacerlo, se topó otra vez con Dinamarca y su mirada cargada de culpa y arrepentimiento.

-Entonces, ¿nunca vas a perdonarme? -insistió el danés, teniendo por algún motivo la sensación de que esa era la última oportunidad que tenía para salvar su relación con el menor.

Noruega hizo un esfuerzo enorme por ocultar la lástima por Dinamarca que empezaba a brotar en su interior y que, unida a las recientes palabras del finés, habían despertado en él el impulso de perdonarlo.

-"No… esta vez tengo que enseñarle que lo que hace tiene consecuencias… de lo contrario, volverá a portarse así en otra ocasión y alguien más saldrá herido igual que ahora… o tal vez todavía peor…" -pensó el noruego, apretando los puños con fuerza, resuelto a apagar esa chispa de emociones que se habían encendido dentro de él. Usando toda su fuerza de voluntad, le lanzó al danés una mirada que decía: "Sí. Se acabó todo. Te dije que no me hablarás. Hasta nunca."

Entonces, sin más ni más, dejó al danés parado afuera, en shock, y se dirigió hacia la fogata, al interior de la cueva, donde ya estaban sentados Islandia y Suecia.

-"¿Quién actúa ahora como Island, ocultando sus sentimientos?" -pensó el noruego, algo avergonzado, pero sin exteriorizarlo, mientras se acomodaba junto a sus dos hermanos.

-¿Y… que pasó? -preguntó el sueco, algo expectante.

-Lo siento, Sverige. Finland se resiste a perdonarte. He fallado… -susurró el noruego, con un ligero gesto de derrota.

-Mph… -Suecia agachó la cabeza, desolado, pero sin expresarlo abiertamente-. Descuida Norge. Hiciste todo lo que pudiste. Tack

-Lo sé… y también he castigado al principal responsable de todo esto -masculló Noruega, mientras se giraba y miraba de reojo a Dinamarca, que permanecía todavía en el mismo lugar de antes, con gesto desconsolado.

-Mph… -soltó el sueco, al darse cuenta de la situación.

Nore! ¡Acaso no vas a perdonar a Den! -exclamó Islandia, algo histérico.

-No…-respondió el noruego, simple y llanamente-. Se lo merece…

-¡Pero Nore! ¡Ya le diste una buena lección! ¡Míralo! ¡Está arrepentido! -insistió el islandés, señalando al danés.

-Está fingiendo. Siempre hace lo mismo. Ya me cansé…

-¡Pero Nore!

-He dicho que no… y no lo haré… -dictaminó Noruega, con mucha firmeza-. Si quieres perdonarlo tú, pues hazlo. Y si Sve quiere hacerlo, tampoco me importa… pero yo no lo haré. Punto…

-Yo tampoco pienso perdonarlo… -informó Suecia, resentido.

-¡Oigan ustedes dos…! -exclamó el islandés, incrédulo e indignado por la actitud del sueco y del noruego.

-¿Qué? -respondieron los dos mayores al unísono, emanado auras todavía más escalofriantes que en la tarde.

-¡AH! ¡Na…nada! -respondió el menor, algo intimidado. Entonces, lanzó un suspiro de resignación y giró la cabeza para ver a Dinamarca, descubriendo que ya había desaparecido de la entrada de la cueva. -Ég er hryggur (lo siento), Den, pero tú te lo buscaste… -susurró, apenado.


Afuera, el danés había vuelto a sentarse junto al finlandés, pero esta vez, era el mayor quien traía una expresión deprimente.

-TaTanska… ¿estás bien? -preguntó Finlandia, preocupado por Dinamarca, que permanecía ensimismado en sus pensamientos, y se veía inusualmente decaído, con la mirada fija en suelo.

-Déjame en paz, Fin… -respondió este, con la voz quebrada.

-Pe…pero Ta… ¿puedo hacer algo por ti?

-Dejarme solo…

El finés, aunque al principio algo sorprendido, trató de ponerse en el lugar del danés, y se dio cuenta de que eso mismo era lo que él había querido hace un momento, después de pelarse con Suecia. Estar a solas para asimilar la tristeza y el dolor por la ruptura de una amistad que había durado siglos…

Y, en el caso de Dinamarca, era todavía peor. El danés siempre había sido muy orgulloso, y de ninguna manera quería que nadie, ni siquiera Finlandia, lo viera en ese estado.

El finés se dio cuenta de todo eso y, procurando ser considerado, se puso de pie, dispuesto a ingresar al interior de la cueva. Pero, de pronto, recordó que no podía hacerlo, porque Suecia ya estaba adentro…

-"¡BAH! ¿Y por qué tengo yo que exiliarme por culpa de ese sueco? ¡Qué salga él a congelarse aquí afuera si le molesta mi presencia, que yo no pienso hacerlo" -se dijo para sus adentros, molesto.

Finlandia había avanzado un poco, cuando de repente escuchó un par de gemidos, que luego se convirtieron en sollozos. Al girarse, no pudo creer lo que veía…

-TaTanska… ¿e…estás… estás llorando…? -preguntó, al ver al danés sumido en un mar de llanto.

El finés se quedó frío por la impresión. En los casi ochocientos años que lo conocía, no había visto a Dinamarca nunca, nunca soltar ni una lágrima por nada ni por nadie.

-TaTanska -susurró, con lástima.

-Nosotros… nosotros nos conocemos desde que éramos niños… hemos pasado casi toda nuestra historia, más de mil años… juntos… durante los buenos y los malos tiempos… siempre nos hemos apoyado… ¿y él termina con todo eso así de fácil…? ¡ES INJUSTO! -gimoteaba el danés, completamente destrozado.

-Ta… -el finés se arrodilló frente al mayor, y le puso una mano en la cabeza, tratando de consolarlo, en vano.

-Tú dijiste… que las personas que no son dignas de alguien no merecen su amistad… y la verdad es que… o él es un maldito ingrato que no merece mi compañía… o yo soy una maldito idiota que jamás ha merecido la suya… -prosiguió Dinamarca, mientras sacudía fuertemente sus hombros-. O tal vez sean las dos cosas a la vez…

Finlandia agachó la cabeza, mientras meditaba en las palabras de su hermano mayor y las aplicaba a su propia relación con el sueco.

-¿Sabes, Fin? Jamás debí haber realizado esta expedición… para… ¿para fortalecer lazos? -preguntó, sarcástico-. ¡No se pueden fortalecer los lazos que nunca han existido, y probablemente por eso todo esto ha sido un fracaso…! igual que yo como hermano mayor… -continuó lloriqueando el danés.

-TaTanska… -era lo único que podía decir el finés.

-Ya vete Finland… -le ordenó de pronto Dinamarca. No quiero que me sigas viendo en este estado. Por favor, lárgate…

-Pero… Ta… -se resistió Finlandia.

-Anda… hazlo… -insistió el danés.

El finlandés decidió obedecer. Sin embargo, antes de irse, se sacó el guante de la mano derecha y pasó el dorso de la misma por el rostro del mayor…

Tanska! ¡Está completamente helado! -exclamó entonces, alarmado.

-¿Y qué? Es invierno en mi país… ¿Qué otra cosa esperabas?

-¡No seas tonto! ¡Haz estado demasiado tiempo aquí afuera! ¡Tienes que entrar, o vas a congelarte!

-¿Y qué? -replicó Dinamarca, como si no le importara.

-¡Que ahora mismo te levantas y vienes conmigo a calentarte junto a la fogata! -exigió Finlandia, preocupado-. ¡Y no voy a aceptar un no como respuesta!

-¡Pero Fin! ¡Allá adentro están todos! ¡No quiero que me vean en este estado! ¡Además, Nor está enojado conmigo…! -protestó el mayor.

-¿A sí? ¡Pues te olvidas del maldito orgullo y entras! ¡Además, tú mereces estar adentro como cualquiera de nosotros! ¡Cometiste un grave error por la mañana, y eso nadie lo niega! ¡Pero yo fui el más afectado de todos, y ya te he perdonado, así que los demás no tienen ninguna excusa para no hacerlo! -insistió el menor, mientras tiraba con fuerza de los brazos de Dinamarca, en un intento por hacer que se ponga de pie.

Fin! ¡Ya te dije que no! ¡No seas terco!

-¡El terco eres tú! ¡Ahora, o haces lo que te digo, o te llevo conmigo a la fuerza!

FIIIIN! ¡YA BASTAAAA! -exclamó el danés, desesperado, pero el menor no le hizo caso.


Mientras tanto, al interior de la cueva, Islandia sacó el libro que no había podido terminar de leer y también un lápiz. Y es que, en situaciones tan tensas como esta, la lectura ya no le bastaba para aliviar el estrés. Tenía que escribir algo para desahogarse así que, yendo a la parte posterior de la publicación, donde siempre hay una hoja en blanco, empezó a redactar.

-"Querido… esto… ¿Mr. Puffin? Sí, Mr. Puffin… ¿y a quién más le podría escribir? Bueno, el punto es que me embarqué en esa expedición a las montañas de Denmark junto a mis cinco hermanos ignorando tus advertencias, y ahora estoy sufriendo las consecuencias. Para comenzar, Nore me ha estado acosando durante todo el trayecto para que le diga elsti bróðir… aunque eso ya es normal… es lo anormal lo que me preocupa. ¿Anormal, te preguntas? Pues mira, hoy día, temprano Den se peleó con Sví. ¿Y que tiene eso de anormal, dirás tú? Que las cosas esta vez se fueron de control. Den arrebató el rifle de Svi y le hubiera hecho mucho daño de no ser porque Fin se interpuso. ¿El resultado? Fin con una lesión seria en el hombro, Nor enojado con Den y, aunque parezca extraño, Fin con Sví. Y luego, Sví le pidió a Nor que intercediera por él ante Fin, pero eso sólo enfureció más al adicto al vodka, ¡digo!, a Fin. Ahora, con las cosas de mal en peor entre nosotros cinco, yo me encuentro sentado al interior de una cueva, junto a una fogata para evitar congelarme, teniendo que soportar las miradas siniestras de un par de tipos inexpresivos que dan más miedo que los trolls más malvados de la región. ¿Ya adivinas a quiénes me refiero…?"

De repente, el islandés oyó dos voces a la entrada de la cueva y paró su escritura de golpe.

-¡Te digo que ingreses conmigo! -exigió el finlandés, mientras arrastraba a duras penas a un renuente danés al interior con su brazo sano.

-¡Fiiiiiiiin! ¡Ya te dije que no quiero! -se resistió el mayor haciendo pataleta.

-¡No me vengas con eso! ¡Si sigues afuera, vas a congelarte, typerä (tonto)!

-¡PERO FIIIIIIIIIN!

Al final, y de alguna manera, Finlandia logró su objetivo, y en pocos minutos, ambos (el finés y el danés, de mala gana) estuvieron sentados junto a sus otros tres hermanos.

-"Hablando de cosas inusuales… Fin, con sólo un brazo sano, ha logrado vencer en fuerza a Dinamarca… ¿puedes creerlo?" -volvió a anotar el menor de los nórdicos. Sin embargo, al levantar la cabeza, se dio cuenta de que la tensión entre sus hermanos mayores no se había hecho esperar

Noruega y Suecia, incómodos con la presencia de Dinamarca, lo fulminaron con la mirada.

El danés, contrariado, se paró de un momento a otro y se disponía a regresar afuera cuando el finlandés lo detuvo, sujetándolo de un brazo.

-Tú te quedas -dictaminó, muy seguro, mientras desafiaba con la mirada a Noruega y Suecia.

-Fin, después de lo que te hizo y nos hizo, no podemos permitírselo -espetó el noruego.

El sueco asintió con la cabeza, apoyando al otro.

-Está bien Fin, ya entendí. No voy a quedarme junto a personas que no me aprecian y no me quieren cerca… -masculló el danés, mirando a Noruega y Suecia con resentimiento-. Ahora suéltame...

-No lo voy a hacer… -insistió Finlandia-. Tú, a diferencia de otras personas, sabes pedir disculpas y arrepentirte de tus malos actos. Yo recibí el disparo, y yo ya te perdoné. Si los otros tres quieren hacer lo mismo, o no, es su problema… no el tuyo… por lo tanto, tú tienes tanto derecho a estar como aquí como cualquiera de nosotros cuatro. Punto final…

Ante las enérgicas palabras de Finlandia, Suecia y Noruega guardaron silencio, y el danés, admitiendo que el finés tenía razón, volvió a sentarse.

-"Es verdad… yo ya les pedí disculpas… y son ellos los que no quieren perdonarme… Yo ya hice todo lo que pude… así que ahora debo de tener la conciencia limpia…" -pensó el danés, mientras cruzaba miradas tensas con el noruego, al igual que el sueco con finés.

-¿Lo perdonas a él, pero no a mí? -le preguntó Suecia a Finlandia, dolido.

-Como ya dije, él sí me ha pedido disculpas, a diferencia de ti, Ruotsi… -respondió el finés con rencor.

-Pe…pero… yo… yo creí que tú ya me habías perdonado sin necesidad de hacerlo…

-Pues eso solo demuestra que tú no me conoces en absoluto…

-Está bien… Jag är ledsenFin

El sueco, aunque arrepentido de corazón, solo pudo pronunciar una fría disculpa que el finés tomó a mal.

-Tsk… ¿quién crees que soy yo para creerte cuando pides perdón de esa manera? -replicó Finlandia, molesto por la aparente falta de sinceridad de Suecia.

El sueco, por su parte, frunció el ceño. Estaba haciendo todo lo que podía por amistarse con el finlandés, y aun así él no valoraba sus esfuerzos. Empezaba a sentirse frustrado y enojado, no solo consigo mismo, sino también con su mejor amigo. -"Mejor lo dejo ahí, ya me harté…" -pensó, resuelto a guardar silencio y no volver a hablarle a nadie más por el resto de la noche.

Finlandia, al ver que el sueco se calló y se cerró en sí mismo, se enfureció todavía más. -"Ya sabía yo que no lo decía en serio… él es tan hipócrita… y nunca puedes saber que rayos está pensando… Pues si me va a hacer la ley del hielo, yo haré lo mismo con él…" -dictaminó.

Al ver que los otros cuatro guardaban un incómodo silencio, y que solo eran miradas tensas las que volaban de acá para allá, el islandés empezó a ponerse nervioso.

-O…oigan… -susurró, pero nadie le hizo caso. Entonces, volvió a tomar su lápiz y a abrir su libro…

-"Tal vez suene extraño, pero empiezo a sentirme igual que Kanada… invisible, e ignorado… ¿Por qué? Es simple: somos cinco hermanos… y ahora ellos cuatro se han puesto en bandos de dos contra dos… ¿y yo? El que sobra claro… de alguna manera, me siento como el mal tercio… en sentido inverso y por partida doble… debiste venir a esta expedición… así yo también tendría alguien con quién enojarme… ¿qué tonterías estoy diciendo? Ignora lo que acabo de escribir… tal vez estoy demasiado estresado, ¿y cómo no estarlo?" -terminó de redactar el islandés, tras lo cual lanzó un suspiro. Al levantar la vista, vio que la "guerra de miradas" proseguía. Suecia contra Finlandia, Dinamarca contra Noruega, Suecia contra Dinamarca y, aunque parecía extraño, Finlandia contra Noruega también. "Ahhhh… esta va a ser una noche muy, muy larga…" -se lamentó para sí mismo el pobre Islandia.


SiciellaDark01: Kyaaa! Alguien más que lee mi historia! KYAAAAAAAAAAAAAHH! Jijiji, perdón es que… estoy feliz… Gracias por decir que te gusta, se hace lo que se puede, y no te preocupes, la trama todavía tiene para más y varias cosas están por pasar. Saludos, y muchas, muchas gracias por tu review :D!

Aves de papel: ¿Sadismo emocional? Te entiendo, yo soy así pero cuando maquino historias, de alguna manera me gusta hacer que mis personajes favoritos sufran un poquito xD (estoy loca, lo sé). Jajajaja, gracias por creer que no soy mala (esta chica no tiene ni idea de quién soy yo MUAJAJAJAJA! -no me hagas caso, como ya dije, tengo problemas emocionales xD). Gracias por las buenas vibras, seguro me ayudaron porque afortunadamente la depresión post mundial ya desapareció (viva, un problema emocional menos xD!) Jajajaja, yo también tengo manía por poner xDs cada que puedo (mi prima me lo saca en cara porque cuando hablamos por Facebook, la mitad de lo que escribo es xD… xD jajaja). No te preocupes, yo sí creo que eres buena persona, porque me escribes reviews bonitos que me alegran el día :D Chantaje emocional porque… no sé… siempre digo déjenme reviews para que tal y tal personaje se amisten, o se vuelvan a encontrar, o para publicar rápido, o para que yo me sienta mejor porque estoy enferma o deprimida… jajaja… mejor olvídalo… Y sobre el troll de Nor… no sé, no lo había pensado, pero puede ser… voy a tenerlo muy en cuenta, ¿de acuerdo? WOW… cuanto he escrito… ¿es la respuesta a un review más larga hasta ahora o me parece? O.o Bah, seguro me parece! Jijijiji! Saludos y un abrazote! :D

kusajishi-chiru: Yo también estoy de acuerdo en que no era penal, Mexico jugó bien, y no merecía perder, pero lamentablemente el futbol es así y no siempre ganan los que lo merecen (aunque en esta ocasión creo que Alemania sí lo mereció… viva el equipo de Doitsu-san xD!). Bueno, bueno, sobre el fútbol danés, la verdad yo tampoco sé mucho, y sólo me basé en el partido del 2010 que perdió contra Holanda para hacer mi comentario, pero de ahí a saber más… no… y la verdad, lo del comercial no me sorprende, los nórdicos y en especial los suecos y los daneses son de los países más tolerantes del mundo en cuanto a ese tema O.o. Jajajaja! Qué chistoso, "amiga estilo Dinamarca", me haces acordar a mi amiga (ella era igualita… y a veces ni siquiera me pedía permiso, sino que resultaba en mi cuarto y yo ò.Ó "¿quién te ha dejado entrar?" y ella "este… ¿tu mamá?" y yo… -_-' xD ajajaja… Un dou de Fin y Su? Jejeje, la verdad, me gusta mucho el tema de la Guerra de Invierno, no sólo porque Fin demostró que es fuerte, sino también porque hubo mucho drama entre él y Su-san… (como le dije a Aves de Papel, soy un poco sádica y me gusta el drama y toda la cosa xD). Jajajaja.. Seeee… abrazar a Rusia es todo un logro (ya quisiera yo, tengo la idea de que sería suavecito y esponjosito… y que después de un instante de felicidad abrazando a la Madre Rusia viene Belarús y me asesina xD). Descuida, que a mí me encanta contestar los reviews, y aquí entre nos, hay veces en que yo también debería estar trabajando y estoy escribiendo xD, pero shhhhhh… que mi jefa se entera xD… Jajajaja, saludos, y gracias por comentar! :D (esta contestación también me salió larga O.o)


Bueno, ese fue el nuevo cap, se me dio por ponerle mucho drama, y bueno, espero que les haya gustado :D

Perdón por no publicar antes, pero tuve una semana en la prácticamente no toque la PC, y no pude avanzar nada, y luego está lo de siempre: que examen de fin de ciclo, que esto, que el otro, y además yo trabajo, así que hay días en que se me junta todo, aparte de que tengo otras responsabilidades… y bueno, recién encontré tiempo para terminar el capítulo. Pero sus reviews hacen que todo valga la pena! (el punto es: ¡dejen reviews! xD)

Trataré de publicar pronto, todavía van a pasar muchas cosas, así que no dejen de seguir esta historia.

Gracias a todos los que siguen, leen y comentan.

SALUDOOOOOOOOS! :D :D :D :D