Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Siento la demora, acá hay ¡otro capi de la historia!
Sagitario no podía quedar sin cobertura, pero como no tenemos a Alan vivo (snip snip snip) Shion ocupará el lugar del centauro.
Gracias a todas por su preferencia.
¡déjenme saber su parecer!¡con un estupendo REVIEW!
Saint seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, le hago la vida imposible al noveno guardián.
Consejero: Shion de Aries: la fantasía anelada.
No lo podía creer, no lo podía creerr, el tímido arquero se había desnudado en el salón, de la discoteca de cejamantis, solo para ella, espectros, llévenme por favor, ahora debo hacer algo mas genial, mas grande, mas…y en esa línea de pensamiento, llega el pequeño Hope –tío Toin ¿Dónde estás? Pregunta con diversión, suspiro y cierro los ojos, adoro a los niños, pero este momento de profunda reflexión interrumpido por Hope, no me hace ni pizca de gracia, tomo aire y abro nuevamente mis orbes grises.
-no está aquí. Le digo con calma, el niño me mira –ah, gracias tío Dimi… comienza cuando Antoin pasa corriendo detrás de el - ¡libre!¡libre!¡libre! grita como un niño de 4, le sonrío, porque es lo que hacemos todos cuando jugamos con los niños o hacemos algo con ellos, mantener al niño vivo es importante, veo a Hope correr hacia el y disfruto de nueva cuenta mi soledad, ah si, yo estaba en que… debía hacer algo mas grande, mas importante, mas imponente, mas espectacular, por una u otra cosa, mi Giselle (si, mi Giselle) quiso siempre montarse en un avión y lanzarse en paracaídas, por una u otra cosa, no lo ha podido hacer y debo hacer que cumpla su sueño, para así poder ganarme su corazón.
Estoy recordando la ardiente seción de besos que tuvimos tras salir del casino, realmente fue espectacular, escucharla decir que soy único, irresistible, ardiente y sexy ¡la palabra sexy aplicada a mi! Yuuuuuujuuuuuu y aunque esas fotos, se han comercializado como cosa rara, entre las ordenes y las criaturas mágicas que protegemos, por lo menos, es la primera vez que no salgo lleno de kechup u otra substancia, sonrío como un idiota mientras limpio mi casa y luego, comienzo a tararear la marcha nupcial, imaginando a mi Giselle, vestida de blanco y rosa, a su Ilustrísima casándonos y a ella diciendo:
-"no te dejaré nunca, Aioros, mi ardiente arquero". Sigue la fantasía de mi boda, donde son los abuelitos rejuvenecidos los padrinos, cuando entra Honey.
-Aioros…Aioros…Aioros…¡Aaaaaaiiiioooooroooooos! Me grita en el oído, estoy a punto de dejar caer un adorno de los de mi madre, pero lo sostengo enseguida, la taladro con la mirada y ella me sonríe.
-Aioros ¿has visto a Milo? Pregunta, niego - ¿revisaste en Acuario? Pregunto, ella asiente –desde luego, ya pasé por Escorpio, por Acuario y el coliseo, incluso vi a mi papá entrenando con Dita, no encuentro a mi estúpido hermano. Dice sentándose en mi sofá, le sonrío.
- ¿Dónde está el cubo? Veo como Honey se colorea –me refería al cubo, no al pescado. Ella me mira mal.
-Camus salió, ni idea de a donde y Toin. Suspira –Toin está abajo. Asiento –bueno, vamos a ver donde está Milo. Digo mientras le sonrío, Honey me sonríe igual.
-pero después de que termines acá, es mas, déjame ayudarte. Dice, cruzo los brazos –de ninguna manera dejaré que mi invitada… pero ella me saca la lengua –ya cállate. Dice en un tono idéntico al de Milo, sedo y le doy el plomero con el que sacudía, así puedo pasar la aspiradora y coletear, hacemos la labor en un gradable parloteo.
Cuando culminamos, vamos hacia la sala del patriarca, como supuse, el día de hoy su Ilustrísima no está, entramos y seguimos hacia su despacho, donde cuelga un gran espejo de cuerpo entero –muéstrame a Milo. Le digo, cuando el espejo finaliza su brillo verdeazulado, me arrepiento inmediatamente de haberle pedido eso.
¡así nene!¡duro contra el muro! Grita Margareth - ¡te dejaré anclada al muro nena! Grita Milo como una vulgar respuesta, en preservación de la inocencia de Honey, he decidido cubrirle los ojos, porque no se si ya lo hizo…o si no lo ha hecho…o si lo hará…en fin, como no lo se, pues la protejo, la imagen desaparece al dejar de aplicar mi cosmos, ella suspira.
-mi hermanito, espectacular. Dice entre dientes, ahogo la risa y salgo con ella a mi lado, en el camino, nos encontramos con su Ilustrísina, el cual lleva un albornoz morado con una especie de pañoleta roja, el sonríe.
-buena tarde Aioros, buena tarde Honey. Me coloco la mano en el pecho y hago un saludo firme –su Ilustrísima. Digo con respeto, pero eso queda perdido, cuando Honey se arroja a sus brazos.
¡abuelito Isma! ¿Cómo estás? Pregunta mientras sonríe, el la abraza mas fuerte –pues bien, mi querida Honey, Aioros, tengo un mensaje para ti. Dice su Ilustrísima mientras acaricia el cabello rubio de Honey, alzo las cejas interrogante.
¿Qué será su Ilustrísima?¿tengo aprendiz? Pregunto un poco confundido, el sonríe –no, no querido Aioros, eso no, es que…Dimitri va a llevar a Giselle a realizar su mas grande sueño ¿tu sabes cual es? Asiento enérgicamente.
-desde luego su Ilustrísima, su mas grande sueño es lanzarse desde un avión con paracaídas sin que sea una práctica. Honey sonríe –que dulce eres Aioros, de verdad, sabes su gran deseo. Asiento un poco ruborizado.
Bueno, ¿Por qué me dice eso?y ¿Cómo se enteró? Su Ilustrísma sonríe –Anfitrite se comunicó conmigo y me pidió de favor que te dijera. Responde, abro mucho los ojos - ¿la señorita Anfitrite? Pero ¿Por qué? Pregunto, el sonríe misteriosamente.
-lo único que me dijo, es que ella está segura de que tu eres el adecuado para su oceánida, porque aunque le gustan los 2 y está indecisa, presiente que tu, serás el indicado. Asiento.
-entonces…Dimitri yestá con ella… su Ilustrísima me interrumpe –a punto de subir al avión, si. Asiento.
Muchas gracias su Ilustrísima. Digo mientras tomo a Honney de la mano y corro a velocidad luz hacia el aeropuerto privado donde sentí sus cosmos, el…bueno, sus Ilustrísima cierra los ojos y dice en un suspiro.
-ah, mis niños, crecen tan rápidop. Sonríe y se aleja hacia su dormitorio.
Estamos en el aeropuerto privado Hermes, la verdad es un gusto estar en el, mi Giselle está intrigada, le tapé los ojos para poder darle una gran sorpresa, la ayudo a subir la escalera y le suelto la venda, sus ojos se abren por la sorpresa y se xierran por el deslumbramiento.
-oh Dimi ¿como lo supiste? Sonrío –bueno mi Giselle, soy tu mejor amigo ¿Cómo no lo he de saber? Ekka ne abraza y aprovecho ese movimiento, para pegarla mas a mi y besar su oreja sensualmente, ella clava sus ojos en los míos y me acerco lentamente. Cuando escucho a alguien subir la escalera.
-disculpe, disculpe capitán Filoctetes, ya estamos listos. Dice Aioros –no, esta clase solo es de 2. Acaricio levemente el cabello de mi Giselle y cierro la puerta, pero esta es detenida por la mano abierta de Aioros que queda grabada en la pared, el sonríe –hemos llegado. El capitán, un hombre bajito asiente y junto al instructor cierra la puerta, veo en el rostro del instructor que no se cree lo que acaba de pasar, sonrío mientras el avión se eleva, nos comienzan a dar la clase y la inducción, nos lanzaremos sobre el mar, como quiere mi Giselle, mientras el centauro se acerca a ella y se le traba la lengua, para hablar ¡pero no para besarla! Yo astutamente, tomo uno de los bolsos de paracaídas y lo vacío del contenido, mas lo dejo preparado para que se vea como si hubiera algo, el instructor entrega los bolsos y con una pequeña persuasión de mi parte, le entrega el bolso que no tiene paracídas a Aioros, el se cuadra en la puerta y salta, mi Giselle detrás de el y yo, enseguida, para culminar con la hermanita de Milo y novia de Atoin.
Voy cayendo, cerca de mi Giselle, nos dijeron que cuando viéramos el avión un poco lejos, haláramos el cordón para que se abriera el paracaídas, halo y halo - ¡echen paja! Grito de repente aterrorizado, una cosa es poder volar con mi armadura, pero sin ella, soy tan ingrávido como una pelota de plomo, comienzo a hacer aspabientos, como un perro nadando en agua, mientras Dimitri y Giselle se deslizan en el viento, veo como el la besa y no se si ella se resiste, no puede ser, que vaya a morir chocando contra el mar, Honey se me acerca.
¡Aioros! Exclama - ¡no tengo paracaídas!¡ponto a salvo! Le digo, pero una corriente me hace quedar panza abajo, alejando a Honey, ella ha desplegado el paracaídas y flotaapaciblemente, pero alejada de mi, la corriente de aire me malogra como un muñeco.
¡llama…armadura! Me grita, pero no logro escucharla bien, el mar se precipita mas y mas sobre mi - ¡llama a tu armadura! Escucho por fin a lo lejos, asiento y enciendo mi cosmos, esto jamás me había pasado, mi cosmos no se acciona, trago saliva y cierro los ojos, escucho el grito de Giselle mientras se suelta de mi tramposo y homicida rival, pero cuando está a punto de alcanzarme, a punto de rozar mis dedos con los suyos, con la cara llena de lágrimas, un túnel dorado, me hace desaparecer.
