Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.


Capítulo 8: Te lo prometo.

Hoy era un partido importante para el equipo.

Hoy Kaijo se enfrentaba a Touou.

A pesar de que habían entrenado bastante, cabía la posibilidad de que perdieran el partido. Natsumi investigó sobre sus oponentes y a decir verdad no sabía bien que veredicto dar. No obstante, los chicos se veían libres de tensiones.

La morena se dirigía a los vestuarios con algunas toallas, bebidas y otras cosas para los muchachos, cuando se encontró con la gerente de Seirin.

― ¡Que hay Natsumi! ―saludó enérgica como siempre.

―Hola Ritsuka.

―Oye, ¿no necesitas ayuda con todo eso? realmente es mucho. ―ella ofreció.

―No, puedo sola. ―pero hay que recordar que Ritsuka no es precisamente una persona a la que se le diga "no" y ya está. Por lo que insistió e insistió hasta que Natsumi, con solo las ganas de que se callara, accedió a tomar su ayuda.

―De verdad les deseo suerte en el partido. ―la pequeña dijo. Al parecer ella no se calla.

―Gracias.

―Ya saben, tienen que patearle el trasero a Ahomine.

―Claro.

Al llegar a los vestuarios los muchachos estaban en su alboroto de costumbre. Lo primero que vio fue como Yukio golpeó la cara de Hayakawa.

―Me asfixias, estás hablando muy rápido y sin sentido. ¡No logro entenderte nada, tonto!

―Woah. ―Ritsuka dijo asombrada.

― ¡Ritsukacchi!

―Que hay.

―Lo lamento, pero yo… ―intentó decir Hayakawa, cuya nariz estaba sangrando.

―Natsu por favor…

―No me mires a mi Yukio.

― ¡Moriyama! ¡Haz algo con este tonto!

―Más importante que eso, Kasamatsu. En la tercera fila del lado oeste, hasta el fondo. ¿Viste? están aquí. ―se hizo la pausa dramática antes de que su boca dejara salir la estupidez más grande del mundo. ―Chicas realmente lindas. Hoy jugaré por una de ellas.

― ¡Juega por nosotros maldito idiota!

―No hay nada de malo que quiera una novia. ―continuó Moriyama.

― ¿Y por qué quieres una novia? ―preguntó Kobori.

―Simplemente déjalo, no indagues. ―dijo Natsumi.

―Es que Kise tiene una novia.

― ¿¡QUÉ!? ―todos reaccionaron violentamente, menos Natsumi, que ya lo sabía. Aunque no entendía por qué Ritsuka y Kise se miraron nerviosos.

―Sí, salió en una revista. Creo que quieren conocer a la afortunada.

― ¿Cuándo pasó eso? ―ni el mismo Kise sabía de tal cosa. Moriyama se encogió de hombros.

― Ay, Dios. Entonces si Kise se tira de un puente, ¿tú también? ―dijo Kasamatsu.

―No, me quedo con su novia. No sé porque lo preguntas.

― ¿¡Qué demonios es esa respuesta!? ―Ritsuka le dijo. Moriyama la analizó por un minuto entero. De alguna forma, Natsumi ya sabía que estaba haciendo.

―Eres muy pequeña, pero con buenas proporciones. Te doy un 7. Si te quitas esos mechones locos llegas al 9. ―en menos del tiempo en que Kasamatsu consigue golpear a Kise, el puño de la niña fue mandado directamente al rostro de Moriyama. Lástima que tiene buenos reflejos y se agachó. Así que Ritsuka golpeó al capitán en su lugar.

Y salió huyendo como toda una cobarde. Bueno, no está mal que golpeen a su amigo de vez en cuando para que siente como duele el maltrato.

―De todas formas, sempai. ―Kise llamó al muchacho que estaba echando chispas.

― ¿¡Y ahora que!?

El rubio levantó una bolsa que al parecer contenía comida. ―Mis fans me dieron esto. Está bien si lo como ¿verdad? si algo trae… ―y fue golpeado también. La morena vio demasiada violencia por hoy.

―Todos y cada uno…solo déjenme concentrar. Kise, faltando cinco minutos búscame.

Natsumi quiso ir a hablar con el pelinegro primero que Kise. Después de todo, ella se siente más importante en la cadena de importancia para Kasamatsu. Lo encontró sentado en la última banca en la esquina.

―Toma. ―Kasamatsu se encontró con un té verde en lata en sus manos. ―Parecías tenso.

―Gracias. ―dijo. En lugar de abrirla y tomar un sorbo, se dedicó a jugar con la lata.

― ¿No te gusta él te? ―preguntó Natsumi.

―Sí, pero no tengo ganas ahora.

― ¿Nervioso? ―Él se dedicó a asentir. No podía mentirle a ella. ― ¿por el incidente de hace un año?

Kaijo tuvo la oportunidad de batallar con una alineación digna de un equipo fuerte y poder conseguir el campeonato. Sin embargo, perdieron en las preliminares con la única diferencia de un punto cuando Kasamatsu falló un pase y permitió que el oponente tuviera la pelota de nuevo.

―A veces das miedo, ¿sabes? con tu capacidad de leer los pensamientos de las personas.

―Bueno, eso es porque te conozco. ―ella le sonrió. ―No te preocupes. Ya sabes que si tienes ganas de llorar voy a estar ahí.

―No es como que voy a llorar delante de ti.

―Lo hacías cuando éramos pequeños. Llorabas mucho la verdad. Incluso Kaile y yo nos preguntábamos quien era la niña entre nosotros.

― ¡Yo no lloraba tanto! ―aunque sea un poco, hablar con la niña lo había calmado un poco.

― ¡Yuki-chan! ―Natsumi se hizo a un lado pues sabe que Kaile siempre, siempre, se tira encima del muchacho. Luego se dispuso a marcharse para terminar de acomodar algunas cosas con el entrenador.

― ¡Maldita sea Kaile! ―él estaba intentado alejar a la chica. ― ¿Qué haces aquí?

―Vine a apoyarlos. Natsu-chan me avisó de su juego.

―Genial. Ahora, ¡quítate de encima!

―Si sigues gritando así te vas a envejecer muy rápido. ―Kaile hizo un mohín. ―Yukio~

― ¿Qué?

―Tú no eres parte del equipo de vóley masculino, pero puedo hacer una excepción~

―¿Qué excepción?

De repente la niña se inclinó hacia adelante y le dio un corto beso en la mejilla. Luego se paró y salió corriendo como alma que lleva el diablo. ― ¡Buena suerte! ¡Te estaré animando, Yuki-chan!

―Sempai faltan cinco minutos. ―Kise realmente tiene un mal sentido de la inoportunidad. ― ¿Por qué está tan rojo?

― ¡Cállate idiota!


El estadio donde se lleva a cabo el partido entre Kaijo y Touou estaba más lleno que de costumbre. Las personas sí que estaban animando a ambos equipos cuando salieron a la cancha. También estaban aquellos que aplaudían específicamente a Kise Ryota y Aomine Daiki.

Al inicio del partido, Kaijo se llevó el balón. Y de buenas a primeras, sin siquiera hacerlo esperar, Kise se fue contra Aomine en un uno a uno. Él trató de pasar a Aomine con alta velocidad, pero este último fue más rápido, golpeando la pelota por detrás y logrando que la ofensiva cambiara a favor de Touou. Finalmente la pelota quedó en manos de un tipo castaño que gritaba "lo siento" mientras hacia el tiro. Lastimosamente Hayakawa no lo detuvo a tiempo.

Los tres primero puntos se los llevó Touou.

―El número 9 de Touou, Sakurai Ryo, es rápido para disparar y su precisión es casi tan perfecta como la de Midorima Shintarou. ―Natsumi dijo al entrenador.

―Tienes razón. Esperemos a ver cómo reaccionan los chicos.

Kise copió el disparo rápido de Sakurai y trató de anotar, pero Aomine logró interrumpir la trayectoria de la pelota haciéndolo fallar. Fue capturada luego por Imayoshi. Pero este bajó la guardia y no se percató de que Kasamatsu estaba cerca hasta que fue robado el balón. Él devolvió la canasta de 3 puntos. Natsumi sonrió por un momento. Pero dicha sonrisa fue borrada cuando ella vio como Yukio golpeaba a Kise en medio del partido.

―"Par de idiotas." pensó.

El próximo uno a uno que se formó entre Kise y Aomine comenzó con el moreno tratando de hacer un tiro sin forma, pero el rubio consiguió bloquearlo, ganando la máxima conmoción por parte de la audiencia. Y con uno de los extraños tiro de Moriyama, el primer cuarto llegó a su final.

Para el segundo cuarto Touou comenzó a tomar medidas para llegar a la delantera de nuevo. Y ahora Aomine se veía mucho más concentrado. Incluso ella podía sentir la presión que de seguro a Kise lo ahogaba.

Fue en ese momento que Natsumi comprendió a Momoi y hasta el mismo Kise al decir que Aomine Daiki es increíble. Él está en todo su derecho de presumir y ser considerado un prodigo o "milagro".

―Miura-san, tiempo fuera. ―pidió el entrenador. Natsumi asintió y se dirigió a pedir el tiempo fuera. Una vez con el equipo en la banca, el entrenador comenzó a hablar. ―Los cambios rápidos son su especialidad. No sigan su ritmo. Y también el juego interno…

―Entrenador. ―Kise interrumpió. ―Déjeme hacer lo que le dije hace rato.

Natsumi lo sabía. Sabía de qué hablaba el rubio. Ella lo escuchó cuando se lo dijo al entrenador. No es que sea chismosa, solo pasaba por ahí como cualquier gerente de un equipo de baloncesto y se quedó escuchando. Eso es todo.

Él quería copiar el estilo de juego de Aomine. Y según sus propias palabras, tenía que dejar de admirar a Aomine si quería tener una oportunidad de vencerle. Porque cuando se admira a alguien es porque no puedes ser igual a esa persona, y en realidad para la morena, su razonamiento tuvo mucho sentido. Y si de confianza se trataba, ella estaba depositando su granito de arena en las habilidades del as de su equipo.

Luego el receso de 10 minutos llegó. Natsumi salió por las bebidas de los muchachos pero en el camino de regreso, vio a Kise y Kuroko hablando.

―Entre Aominecchi y yo, ¿Quién crees que ganará?

―No lo sé.

― ¿Qué?

―Mientras no te rindas, cualquier cosa puede pasar. Y no creo que ninguno de los dos se rinda. Es por eso que no sería raro que alguno de los dos ganara.

―Entonces daré mi mejor esfuerzo.

―Pensé que dirías "definitivamente ganaré".

―Por supuesto que eso es lo que intento hacer, pero siendo sincero, tampoco lo sé. En secundaria para nosotros era natural ganar pero….me siento mejor ahora que no sé si ganaré. ―En ese momento el perrito de Kuroko comenzó a ladrar en dirección de ella. Kise se sorprendió al ver a Natsumi parada a diez metros de donde él estaba. ― ¿Escuchaste?

La morena miró a todas partes, como si la cosa no fuera con ella. Pero luego se dio cuenta de que era más que obvio que sí. ―Fue un accidente. Me perdí.

― ¿¡En serio!?

―Si. ―afirmó su mentira.

El rubio le sonrió. ―Tu sentido de la orientación es horrible.

―Eso no tiene nada de raro. Este lugar es muy grande.

―En realidad si es raro. ―comentó Kuroko.

Natsumi le restó importancia a este asunto que nada tenía que ver con ella. ―De todas formas muévete que el tercer cuarto ya va a empezar.

― ¡SI!

El tercer cuarto estuvo marcado por las numerosas faltas cometidas hacia Kise; y cuando más o menos se vio un pequeño rayo de esperanza, Aomine hizo otro de sus locos tiros sin sentido pero que igual eran geniales. Y como si las sorpresas fueran pocas, Kise finalmente logró copiar a Aomine.

Finalmente el último cuarto llegó. Y con él, la derrota amarga. A pesar de que los chicos se lucieron como nunca, a pesar de todo su gran esfuerzo, no fue suficiente. Natsumi se sentía impotente.

Diversas emociones llenaron el estadio ante el marcador 98-110 dejando claramente a saber que Touou había ganado.

Copiar a la generación de milagros fue un trabajo sin duda cansador para Kise. Lo había hecho bien, Natsumi debía admitirlo. Se merecía un buen trato por hoy. Es por esa razón que Ahora ella le estaba haciendo masajes en las piernas con el fin de que su circulación fuera adecuada nuevamente y lograr el relajamiento musculas. El rubio se sorprendió gratamente al notar que la gerente que "no quiere ser su amiga pero igual él la considera una" no estaba siendo tan bruja como todos los días.

―Fuiste totalmente increíble. Buen trabajo. ―no estaba de más para la chica felicitarlo. Cuando un perro se porta bien, hay que regalarle un hueso ¿no?

―Pero no fue suficiente. No ganamos. ―escuchó su voz triste. Y al levantar su rostro para mirarlo dos gotas cayeron en este. No era posible que él estuviera llorando.

¿¡Ahora qué demonios hacía!?

―No llores encima de mí. ―fue lo primero que dijo. Si, ella se merece el premio a la mejor consoladora del mundo.

―Lo siento. ―Kise intentó parar el llanto pero era imposible. Tal vez era patético llorar en frente de una mujer, pero ahora eso le importaba poco. Solo quería desahogarse.

―N-no, a lo que me refiero es que no tienes que llorar por estas cosas. ―ahora sonaba totalmente desgraciada. ―Osea si puedes llorar pero no es como que no vayas a tener la oportunidad de demostrarle a Aomine de lo que eres capaz en otra oportunidad. Sí, eso.

―Sí, pero yo quiero ganar junto con todos. No solo por mí gloría, sino también por la de mis compañeros de equipo.

Simplemente como acto involuntario, las manos de la chica se posaron en el rostro del muchacho para limpiar las lágrimas, aunque estas salían nuevamente. ―Entonces hagámoslo. Aún nos queda la Winter Cup. Solo tenemos que trabajar unidos. Como equipo. Pero por favor, ya no llores más.

―Te prometo que ganaré la próximas vez. Ganaremos la próxima vez. ―dijo limpiándose él mismo las lágrimas y dándole esa linda sonrisa que provoca infartos en muchas.

Y entonces lo admitió a sí misma. La razón por la que no le agrada Kise Ryota no es porque sea bonito, modelo, a veces engreído, molesto, ruidoso. Bueno si, esa es una parte pero lo que realmente siente es envidia.

Porque ella no puede ser como él, que pese a todo, sonreía. Sonreía a pesar de que sus ojos mostraban la tristeza más grande.

―Natsumicchi. ―la llamó sacándola de sus pensamientos. ―Por favor no vuelvas a intentar consolarme nunca. ―dijo sinceramente.

―Yo no estaba intentado consolarte. Te estás imaginando cosas.

― ¡Que cruel!


Cuando estaban a punto de irse, Natsumi tuvo que volver por unos papeles que se habían quedado en el vestuario y allí acurrucada en la puerta se encontró a Kaile.

― ¿Qué ha… ―la respuesta llegó inmediatamente a la pregunta aun no formulada. Su corazón sintió aquella punzada de dolor al captar el sonido de los golpes de alguien a los armarios, llorando.

Sin decir una palabra se sentó al lado de su amiga quien recostó la cabeza en su hombro cuando la tuvo cerca. Lo único que les quedaba era esperar a Kasamatsu hasta que se calmara. Así como él lo hizo con ellas tantas veces.