8. Recuperación
- Ya despertaste – la voz sonaba lejana – estás mejor, se te nota – su risa la hizo sonreír de nuevo – mi pequeña hermanita… mi dulce hermanita…
- Tai – murmuró débilmente la castaña sonriendo, él la miro con ternura y despeinó con cuidado su cabello, ella se rió en voz baja.
- ¿Cómo te encuentras? – preguntó el mayor de los Yagami con tristeza.
- Mejor – contestó ella, había algo extraño en su hermano que no lograba recordar, pero no quería alejarlo de ella, su cabello siempre despeinado y su ropa casual, no cambiaba en nada.
- Bien, eso me tranquiliza un poco – dijo Tai sonriendo – supongo que tienes hambre, porque yo estoy que me como un elefante – comentó y ambos rieron, ella se sentó con mucho esfuerzo en su cama y luego miró a su hermano – ¡Hey! No te esfuerces demasiado.
- Estoy bien, en serio, me siento mucho mejor – mintió ella, aun se sentía muy débil, pero al menos podía mover todo su cuerpo.
- Espero que sea verdad jovencita, porque si me estás mintiendo, vas a recibir una lluvia de cosquillas que te dejaran sin fuerzas para vengarte – dijo Tai divertido y ella se rió – entonces… ¿me acompañas a hacer el desayuno? – preguntó él con picardía, Kari sonrió y se puso de pie para seguir a su hermano – claro que si te sientes muy débil, es mejor que te quedes reposando y yo te traeré el desayuno a la cama, como toda una princesa.
- No molestes – dijo ella entre risas y camino hacia la puerta, él la siguió de cerca y ambos hermanos se dirigieron a la cocina, extrañamente el sol entraba por la pequeña ventana de la cocina iluminándola y la gran ventana de la sala permitía ver el azul cielo de esa hermosa mañana, Kari camino hacia el sofá y se sentó cómodamente en él.
- Pensé que me ibas a ayudar a hacer el desayuno.
- Creo que cambie de parecer – dijo ella en broma y se acomodó mejor en el sofá – creo que me siento muy débil – comentó fingiendo estar desmayada, escuchó la risa de su hermano y luego se unió a ella.
- Bien, bien, hoy dejare que no me ayudes porque estás recuperándote, pero la próxima vez te dejare haciendo el desayuno sola.
- De acuerdo, la próxima vez fingiré estar enferma entonces – contestó Kari en broma y ambos volvieron a reír a coro.
- Hey, Kari alguien estuvo llamando y dejó un mensaje ¿quieres mirar quien es? – preguntó su hermano, y Kari asintió animada, muy en el fondo sabía que algo no estaba bien, pero no lograba recordar que era y no quería preocupar a su hermano, se acercó al teléfono dando saltitos y espicho el botón message y escuchó como se rebobinaba la cinta.
Kari se giró a mirar a su hermano que picaba algo en la cocina mientras calentaba algo en el fogón, una divertida sonrisa se esbozó en el rostro de la castaña al verlo cocinar, le encantaba ver a su hermano tan tranquilo y concentrado en los alimentos y todo eso, el mensaje comenzó a rodar en la contestadora y Kari se giro para escuchar quien era.
- Tai… es urgente.
- ¿Aló?
- Tai, hola... algo esta pasando y…
- Matt, ¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan afanado?
- Me llamo Tai, me dijo que sino salía de la ciudad en una hora, le diría a todo el mundo sobre nosotros.
- ¿Qué?
- Sora ya lo sabe, sabe todo sobre nuestra relación y me esta amenazando con decírselo a todo el mundo, no quiero que lastime a Tk o Kari con esto, lo mejor es que me vaya.
- Tienes que calmarte, debe haber otra solución.
- No la hay, debo marcharme, no quiero que mi hermano se decepcione de mí y Hikari… ¡por dios! No quiero lastimarla de esa forma.
- Te acompaño.
- ¿Estás loco? No quiero que me acompañes, solo quiero avisarte para que protejas a Kari y a ti también, inclusive para que estés pendiente de Tk y Sora no los lastime.
- Yo voy contigo.
- Tai… no.
- Dime entonces a donde vas para ir a buscarte.
- Voy a Yokohama, tengo una apartamento ahí y… bien es lo más lejos que puedo estar de todos.
- Aquí hay algo raro, esto no tiene sentido, déjame acompañarte.
- Es mejor que no.
- Matt solo no tomes la ruta que siempre usas, algo anda mal.
- Es la más corta y…
- Matt no seas ter--
El pito sustituyó las voces de la grabación, Hikari se congelo por completo y todo aquello que había sucedido durante esas semanas se le vino a la mente, apoyó sus manos en la mesa para sostenerse y tratar de saber que estaba pasando, un extraño frío se apodero de la sala y Hikari sintió el miedo apoderarse de ella, estaba asustada y no sabía que estaba pasando, con temor se giró para mirar hacia la cocina, la cual estaba vacía y completamente oscura, no había sol, rápidamente echo un vistazo hacia la ventana de la sala y observó el gris cielo que amenazaba con un día lluvioso, regresó su mirada a la cocina y vio de nuevo a su hermano.
- ¿Quién era? – preguntó él inquieto al ver a su hermana tan nerviosa y asustada.
- Tú… - comenzó, pero la voz no salía de su garganta, tragó saliva con dificultad sin dejar de mirar a su hermano.
- ¿estás bien hermanita?
- Tú… y Matt – dijo ella en voz baja, pero vio como la expresión de su hermano se desencajaba y daba pasa una expresión de nervios, Hikari cerró los ojos sin entender que pasaba, su hermano estaba muerto, ella había estado en su entierro, ella misma lo había visto en las fotos del detective, y ahora verlo en su cocina como si nada pasara, no tenía sentido, abrió sus ojos de nuevo y se halló completamente sola en la fría sala.
- Lo siento… - ella giró su cabeza hacia el cuarto al fondo del pasillo, el cuarto de su hermano, el miedo aumento al ver a su hermano parado en el marco de la puerta, pero ya no era el mismo que había estado en la cocina hacía unos minutos, sus ropas embadurnadas de sangre, así como su rostro y brazos, sus manos atadas a los grilletes y la triste mirada que le dedicaba... – lamento no habértelo dicho antes.
- ¿Qué está pasando? – musito la castaña confundida y dejándose caer sobre sus rodillas en el suelo, su hermano bajó la mirada y la clavó en el piso - ¿Qué diablos me esta pasando? – grito asustada la castaña.
- Estás cerca de la verdad y lo sabes, las pruebas están a tu mano, están muy cerca de ti, pero ella no permitirá que llegues hasta al fondo tan fácilmente.
- ¿Fue Sora? – preguntó con temor Hikari, su hermano asintió en silencio – ¿va a matarme también? – volvió a preguntar la castaña mirando sus manos, unas extrañas imágenes cruzaron por su cabeza, una carretera y una noche lluviosa, una persona con un abrigó oscuro parado en la mitad de la carretera, mantenía el brazo apuntando hacia un auto, un destello y ramas después, aterrada cerró sus ojos y negó con la cabeza sin saber que hacer.
- Eres más fuerte que yo Kari, siempre lo has sido, no te rindas ahora… todo va a estar bien – la voz de su hermano sonó más cerca en esta ocasión, ella abrió los ojos y pudo observarlo de nuevo en la cocina, como lo había visto esa mañana, de camisa blanca y encima una azul desabrochada, un jean azul oscuro, pero con una sonrisa triste – sé que vas a estar bien, siempre estaré a tu lado…
- No te vayas… quédate a mi lado hermano… por favor – rogó en silencio ella estirando su mano hacia su hermano, sin embargo esté desapareció frente a sus ojos, Kari trató de decir algo más, pero ya era inútil, estaba sola de nuevo, enterró en sus manos su rostro y lloró amargamente, aquel despertar había sido tan real…
- ¿Kari? – la voz preocupada de Tk provenía de la habitación de ella, Kari trató de llamarlo, pero no podía hacer más que sollozar, el rubio salió del cuarto afanado y al encontrar a Hikari arrodillada y llorando corrió hacia a ella y la abrazo - ¿Qué sucedió?
- Él estuvo aquí conmigo… tan cerca – musito entre sollozos Kari y abrazó con más fuerza al rubio – parecía tan real… creí que él estaba vivo… junto a mí… extraño mucho a mi hermano.
- Te entiendo, también extraño mucho a Matt, es normal – dijo Tk sintiendo como sus ojos se anegaban en lágrimas al recordar a su hermano, pero las contuvo, en esos momentos quería ayudar a la castaña.
- ¿Por qué tenía que…? Se supone que él debía estar a mi lado y…
- Las cosas pasan por una razón, tal vez… ese era su momento…
- No… Matt le dijo que no lo acompañara, pero mi hermano se negó… él debería estar aquí conmigo.
- Matt también debería estar aquí, no solo Tai – dijo Tk separándose de Kari, ella miró sus manos aun asustada, mientras Tk miraba hacia otro lado, aquello le había dolido, saber que Hikari solo quería a Tai vivo… sintió un dolor en su pecho.
- Lo sé, ambos deberían estar aquí... ambos… - musito con tristeza Kari recordando las visiones que había tenido – sé que Matt quería estar con mi hermano, pero… no pensó en mí.
- Claro que sí, él siempre pensaba en ti
- Querrás decir en mi hermano.
- Matt pensaba en ti – dijo Tk elevando la voz, la castaña lo miro asustada – sé que si, sé que se preocupaba por ti, no sé en que sentido, si como amigos, si fue porque te amo realmente o por como tomarías lo de él y Tai, pero pensaba en ti, te quería muchísimo, lo sé, no puedo creer que pienses eso de él.
- Tengo muchas cosas para creer que es así, mi hermano siempre le rogó que se separaran, siempre trato de romper esa relación por mí… y por ti, pero Matt nunca estuvo de acuerdo, él siempre…
- Tal vez no estuvo bien lo que hicieron, esconderse y jugar con los sentimientos de Sora y tuyos, pero también tenían derecho a ser felices, Kari no juzgues solo a mi hermano porque el tuyo también tuvo mucho que ver.
- Tai solo trataba de protegerme siempre, y si no esta aquí es por culpa de tu hermano – dijo Kari fuera de sí, aquello que había dicho Tk le había abierto los ojos, Matt había jugado con sus sentimientos para tapar su relación con su hermano.
- Tú misma lo dijiste, Matt nunca le pidió que él fuera a acompañarlo, no sé como pasaron las cosas, pero si tu hermano no esta no fue solo culpa de Matt, él fue el que quiso acompañar a mi hermano.
- Ya cállate, me duele saber que mi hermano y Matt… cuando Matt estaba conmigo… no sé ni si quiera por que me duele todo esto ahora, no entiendo nada, solo sé que mi hermano no debió haber muerto, mi hermano debería estar aquí.
- Matt también, él tampoco merecía morir – dijo Tk enojado, ella se puso de pie y camino hacia su cuarto enfadada.
- Mi hermano siempre pensó en mí, mientras Matt simplemente me utilizo… como tú… - no pudo evitar compararlos al recordar como Tk la había dejado, el rubio bajo la mirada ante lo dicho por la castaña y la culpabilidad comenzó a mezclarse con la rabia.
- Entonces sigo sin entender que hago aquí – dijo Tk y sin esperar respuesta de la castaña salió de la casa dejando a una Kari confundida y asustada.
- No… no te vayas – murmuro congelada cerca de la puerta de su cuarto, sabía que no debió haber dicho todo lo que dijo, pero en esos momentos sabía demasiadas cosas que la atemorizaban y la hacían pensar cosas que tal vez no eran, no podía culpar a Matt por no haberle dicho la verdad sobre sus sentimientos y menos culparlo de la muerte de su hermano, pero estaba tan asustada y enfadada que no había pensado en lo que dijo y ahí tenía las consecuencias.
Miro asustada a su alrededor y de pronto todo se torno completamente oscuro frente a ella, aun seguía en su apartamento, de eso estaba segura, aun podía ver las puertas de su habitación y la de su hermano, pero parecía que fuera de noche. Camino con temor hacia su cuarto y se sentó en su cama abrazándose a sí misma, sus manos estaban muy frías y su cuerpo estaba temblando, no entendía porque, de pronto comenzó a escuchar voces en la sala, el saber que no se encontraba sola la hizo tener valor para ver de quien se trataba, tal vez él hubiera regresado y podrían hablar con calma, sin embargo escuchó algo que la dejó helada: el sonido de las olas del mar. No entendía como podía escuchar olas en su casa, no tenía sentido, sin embargo el sonido no cesaba, con temor salió de su cuarto y se dirigió a la sala, todo seguía muy oscuro, pero al llegar donde se suponía estaba la sala solo encontró un bosque, el miedo que sentía aumento al ver esto y retrocedió, pero ya era tarde, ya no lograba ver el corredor que llevaba a su cuarto, todo era un bosque, coloco sus manos en su cabeza y cerró sus ojos rogando que para cuando los abriera estuviera en casa, pero al abrir sus párpados de nuevo, solo logró divisar el mismo bosque.
- Vamos Kari, no te quedes ahí parada – aquella voz la hizo fijar su mirada delante de ella, sus ojos se abrieron como platos debido al impacto de verlo de nuevo frente a ella ¿sería otra jugarreta de su mente? – vamos, Tai no está esperando.
El escuchar el nombre de su hermano la hizo actuar automáticamente, camino hacia aquel rubio de ojos azules que le extendía su mano, la tomó inconscientemente y se dejó guiar por él, sus ojos no se apartaban de su acompañante, su sonrisa sincera y su mirada tierna, aquellas características que habían llamado su atención y la habían cautivado después de tanto dolor, Matt caminaba frente a ella sin soltar su mano, guiándola hacia su hermano, no podía negar que era muy guapo y dulce, al menos con ella, pero un repentino recuerdo de su hermano junto a Matt la hizo entristecer, sus ojos se anegaron en lágrimas, pero rápidamente se tranquilizo para no preocupar al rubio, sin embargo no podía negar que verlo de nuevo, frente a ella, la hacía sentir feliz.
- ¿Sabes algo Kari? – preguntó con ternura Matt sacándola de su ensoñación, ella sonrió y negó con la cabeza – hoy estás muy hermosa.
- Gracias – contestó la castaña sonrojada y bajando la mirada, él siempre había sido tan amable y sincero con ella, entonces… ¿Por qué...?
- Quería disculparme por no pasar tanto tiempo contigo, ya sabes – la voz de Matt nuevamente la trajo de vuelta de sus pensamientos, ella volvió a fijar su mirada en su acompañante – es solo que… a veces temo lastimarte.
- Nunca lo haces, siempre te preocupas mucho por mí y me cuidas – dijo ella, un dolor en su pecho la hizo detenerse y colocar su mano para tratar de calmar el dolor, las lágrimas de nuevo anegaron sus ojos – soy yo la que siempre te lastima.
- ¿A qué te refieres? – preguntó Matt confundido, ella bajo la mirada y sonrió melancólicamente.
- Es solo que a veces siento que te ató a mi lado y eso no es lo que deseo, lo que realmente deseo es verte feliz – dijo y calló de inmediato, por alguna extraña razón, sentía que eso ya había pasado antes, que eso ya lo había vivido, sin embargo movió su cabeza de lado a lado para despejar un poco sus pensamientos – solo quiero que siempre seas sincero conmigo y que seas feliz, es lo más importante para mí.
- Y yo te prometo que jamás olvidaré eso – dijo él, Kari levantó la mirada para encontrarse con una expresión triste en el rostro del rubio, ella sabía porqué… porque él nunca fue completamente honesto con ella, tal vez en todas esas ocasiones que le decía cosas que no entendía eran los momentos más sinceros que habían tenido en toda su relación.
- Bien, cierra los ojos y confía en mí – dijo él, la tristeza impregnaba su tono de voz, ella obedeció y suspiro.
- Confío en ti… ciegamente – dijo ella mientras las lágrimas empapaban su rostro, bajó la cabeza y dejó que Matt la guiará, de pronto el soltó su mano.
- No abras los ojos aún – dijo él, ella asintió en silencio tratando de no llorar más, escuchó unos susurros.
- Ahora puedes abrirlos hermanita – la voz de su hermano, tan nítida… tan clara, la sorprendió aún más, abrió sus ojos de golpe y corrió a abrazar a aquel castaño alto que tenía enfrente.
- Tai… Tai… te extraño tanto… - murmuró ella de forma inteligible, su hermano mayor se rió y le devolvió el abrazo.
- Yo también te he extrañado pequeña, yo también – musito y le dio un tierno beso en la frente, ella se quedó paralizada al ver como su hermano desaparecía frente a ella, en un intento desesperado tomó la mano de su hermano y la apretó entre las suyas, pero eso no fue suficiente, la sonrisa en el rostro del castaño se desvaneció dejando ver el triste rostro de su hermano.
- No te vayas, no me dejes sola… no quiero estar sola – rogó la castaña cayendo de rodillas al ver que su hermano ya no estaba frente a ella.
- Yo también te he extrañado – la voz del rubio hizo que ella girara su cabeza para mirarlo – aunque entiendo si tú no.
- También me haces mucha falta Matt… pero, me causaste mucho dolor… como él, sé que me prometiste nunca lastimarme…
- Pero, lo hice – musito él con tristeza, ella asintió con la cabeza – y siempre me culparé por eso, siempre.
- No quiero eso – murmuro en voz baja ella bajando la mirada.
- Sé que ahora no sirve de nada, pero… ¿Podrías perdonarme? – preguntó él acercándose a Kari, quien lloraba en silencio.
- Sí – dijo ella de forma casi inaudible – si te perdono.
- Siempre has sido muy especial para mí, ¿nunca te dije que eres una luz para todos? – preguntó con ternura Matt y ella rió dándole la razón – nunca lo olvides, nunca olvides que te quiero, tal vez no de la forma en que tú me quisiste a mí, pero sí te quiero mucho, como si fueras mi hermana – dijo él y despeinó a la castaña delicadamente, ella clavó sus ojos canela en los zafiros de él.
- Te lastime… y lastime a tu hermano… lastimo a cada persona que quiero, a mi hermano también lo lastime muchas veces y tú me dices…
- Los errores son parte de la vida, nos ayudan a crecer, no puedes culparte por el daño que le causaste a otras personas inconscientemente, nunca deseaste que nosotros sufriéramos, al contrario, siempre buscaste nuestra felicidad.
- Pero… ¿Cómo olvidar y perdonar así tan sencillo? ¿Cómo perdonarme a mi misma por ser tan egoísta al atarte a mí sabiendo que tú…?
- Solo deja de cargar esas culpas, sé que he colaborado en aumentar tu dolor y tu sufrimiento, pero ahora… escúchame y recuérdalo siempre… ahora solo mira hacia el futuro, sonríe por mí… por tu hermano y sal adelante, nunca olvides que estaremos a tu lado – dijo el rubio sonriéndole, se puso de pie y caminó hacia el inmenso mar que encontraba frente a ellos y que la castaña no había notado al llegar ahí – tengo que marcharme, pero al menos sé que me perdonas por no cumplir con mi palabra.
El recuerdo de aquel día con sus amigos en la playa la golpeo como si le cayera un balde de agua fría, la conversación que había tenido con Matt antes de llegar a ese momento, era la misma que en esa ocasión, recordó que Matt tenía la intención de decirle algo, pero nunca tuvo al oportunidad de hacerlo, tal vez en ese momento él quiso cumplir con su palabra y decirle la verdad, aunque la situación nunca se lo permitió. Kari estiro su brazo para tratar de alcanzar al rubio que seguía caminando hacia el mar.
Tk entró de nuevo al departamento, aun seguía enojado y lo mejor era mantenerse alejado de la castaña par ano lastimarla, tomó su chaqueta que se encontraba sobre el espaldar del inmenso sofá blanco de la solitaria sala, camino en silencio hacia la puerta sabiendo que al cruzarla, pasaría muchos días antes de volver a entrar a esa casa, o al menos eso era lo que tenía en mente, sin embargo, al tocar la perilla de la puerta lo inquieto el extraño silencio que se apoderaba de la casa igual que el frío que de esta provenía, camino hacia el cuarto de Kari, sin embargo no la encontró, cerró al puerta de la alcoba mientras la preocupación crecía en su interior, tal vez no debió dejarla sola, estaba enferma de cualquier modo y pudo empeorar su situación si se encontraba fuera de su casa.
- Cuídala – la voz lo sobresaltó haciendo que se alejara de la puerta de la habitación, se giro de inmediato hacia la habitación de Tai, al cual encontró recostado contra el marco de la puerta – ella no es una chica débil, sé que lo sabes, pero es muy inocente y ahora se encuentra muy frágil, prométeme que la cuidarás.
- Ta… Tai… - el rubio tragó saliva, muy asustado por ver al castaño allí, Tai se rió por la reacción de Tk.
- Parece que mi hermanita está más acostumbrada a vernos que tú, aunque me siento mal por utilizarla para que llegue a la verdad, no quisiera lastimarla más.
- Ella… solo quiere ayudar.
- Aun así, es duro saber que jugaste con los sentimientos de tu hermana y encima de eso al atormentas después de muerto – la risa melancólica de Tai llenó el lugar, Tk bajo la mirada y comprendió por un momento como se sentía Kari esa mañana.
- No fue su intención – murmuro Tk.
- Como tampoco fue la tuya al marcharte – dijo Tai y el rubio levanto la mirada asombrado – no sabes cuantas veces quise decirle a Kari por qué te marchaste, la verdadera razón y no la que te inventaste, sin embargo Matt nunca me lo permitió, sé que hubiera sufrido menos si le hubieras dicho la verdad, tal vez hasta hubiera estado contigo, pero no se lo permitiste.
- Nunca quise lastimarla de esa forma, solo quería protegerla.
- Eso lo sabemos todos, menos ella – dijo el castaño sonriendo – sin contar el pasado de ambos… me alegra que seas tú quien esta a su lado ayudándola y protegiéndola, es por eso que te pido que la cuides por mí, por tu hermano… más por mí que por Matt – dijo en tono de burla Tai, Tk sonrió con tristeza.
- Siempre estaré a su lado, te prometo que la cuidaré.
- Perdónala por lo que dice a veces – dijo el moreno dándole la espalda al rubio y caminando hacia el interior del cuarto – ella esta asustada por todo lo que sabe, por todo lo que ve, es necesario que ella indague en nuestros recuerdos, aunque eso la lastime, eso nunca me lo perdonare, causarle tanto dolor a mi hermanita, pero la verdad esta cerca y pronto dejare de hacerle daño.
- Esa no es tu intención – dijo Tk, el moreno levanto una mano haciendo una seña de que eso no tenía importancia – pero es la verdad, tú no deseas lastimarla.
- No, pero eso no borra el hecho del daño que le cause, así como el que también te causé a ti – Tai se volteó a mirarlo, la culpabilidad era visible en sus ojos y su expresión seria y triste corroboraba el dolor que estaba sufriendo el moreno, Tk apretó con fuerza su puño.
- No se puede hacer nada, lo que pasó tenía que pasar eso es todo, no entiendo nada, no entiendo como mi hermano y tú resultaron… pero ya no importa, ya no están y extraño a mi hermano y no puedo hacer nada para evitar lo que sucedió, nunca los he culpado ni jamás lo hare, nunca entenderé, pero tampoco los culparé.
- Me alegra oír eso – comentó Tai volviendo a darle la espalda.
- ¡NO ME DEJEN SOLA! – el grito de la castaña provenía de la sala, Tk y Tai se giraron al oírla.
- Cuídala, por favor – Tk se giró aterrorizado a mirar a Tai, pero éste había desaparecido, corrió con rapidez hacia la sala y vio a la castaña en la puerta de la terraza estirando su mano y por un minuto logró divisar a su hermano allí alejándose de ella – cuídala.
Hikari solo podía observar como se alejaba el rubio, de nuevo el sonido de las olas la hizo taparse los oídos, sonaban tan cerca, cerró sus ojos y deseo despertar, pero al abrirlos dejo de ver el mar azul y a Matt alejándose, ahora solo veía un mar oscuro en el cual no se reflejaba nada, las olas a pesar de estar tranquilas la asustaban, ella sabía que debía despertar de todo esto, pero no sabía cómo, volvió a cerrar sus ojos.
- ¡NO ME DEJEN SOLA! – grito con todas su fuerzas, sabía que nadie la escucharía, que tal vez ya era tarde, ya estaba sola, había discutido con la única persona con la que quería estar y estaba segura de que no lo vería por mucho tiempo, pero ella lo necesitaba… en verdad necesitaba estar junto a él, de pronto sintió unos brazos rodeándola y la tranquilidad lentamente regresó a ella, volvió a abrir sus ojos y levantó su mirada al cielo, estaba en la terraza de su departamento, sonrió aliviada mientras las lágrimas no paraban de rodar por sus mejillas.
- No estás sola, siempre estaré contigo – la voz de él la hizo sonreír aún más y coloco sus manos sobre los brazos que la rodeaban.
- Perdóname, no me di cuenta de las tonterías que estaba diciendo… estaba tan asustada, no quería lastimarte… ni tampoco culpar a Matt, en verdad lo lamento mucho, no quiero que te vayas.
- No me iré, permaneceré contigo hasta el día en que tú me pidas que me marche – dijo él en voz baja apoyando su cabeza en el hombro de ella, la castaña levantó su mano y acarició con ternura el cabello del rubio.
- Te necesito junto a mí… no me dejes ahora… ni nunca, porque… porque... – ella guardó silencio y bajó la cabeza, sabía que se había guardado durante mucho tiempo lo que iba a decir, pero en esos momentos necesitaba que él lo supiera – porque te amo.
