Capítulo 9
Secreto de confesión
Esa mañana Jake y Rainbow se levantaron temprano para llegar cuanto antes al ayuntamiento y empezar a pedir los papeles para tramitar la adopción; le expusieron la situación a la alcaldesa, la cual no puso ningún reparo por su parte y les estuvo expidiendo la información necesaria y dando unos cuantos consejos.
-Normalmente es la administración central la que tiene que dar el visto bueno, está en Canterlot; pero resulta que mi secretaria es la sobrina de una de las instructoras de la administración, por lo que puedo echar la vista gorda. Se supone que ésta es la primera parte de la tramitación, se tramita todo el papeleo, se manda a Canterlot donde lo miran todo con lupa, viene una comisión evaluadora para valorar que tú, Rainbow, estás en condiciones de cuidar de Scootaloo y finalmente se finiquita todo con la aprobación del ministerio. Pero, por mi parte, podemos saltarnos todo eso; en cuanto terminemos con el papeleo te quedas tú con los originales, nosotros conservamos una copia y ya vas a recoger a Scootaloo. Luego, cuando vengan los de la comisión para evaluarte, intenta que no se enteren de que ya estaba viviendo contigo o creerán que nos hemos saltado a la torera las normas.
-Sí, claro-asintió la pegaso.
-¿Hay algo más que debamos saber, alcaldesa? ¿Algunas de estas cláusulas son rebatibles?-inquirió Jake, mirando por encima de uno de los documentos.
-Si te refieres a la posibilidad de faltas en juicio, no, ninguna de ellas son rebatibles. Pero bueno, no creo que se dé el caso…
-No, claro que no, era por saber, por abarcarlo todo.
-Muy bien, puesto que ya no hay más dudas, puedes empezar a firmar, Rainbow. Primero aquí, luego aquí, luego aquí…
Los papeles fueron enfilando por el escritorio de la alcaldesa y Rainbow, sin apenas soltar la pluma, fue estampando su firma en ellos uno por uno; pareció una eternidad, pero finalmente la última hoja fue sellada por la alcaldesa junto con la rúbrica de Rainbow para rematar.
-Y con esto, los trámites por nuestra parte ya están finiquitados. Ahora enviaremos una copia a Canterlot, pero como os he dicho, podéis ir a por Scootaloo. Me alegra que hayas tomado esa decisión, Rainbow, ni siquiera yo estaba enterada-comentó la alcaldesa.
-¿Y cómo es eso posible, alcaldesa? Quiero decir, es una potrilla, si hubiera habido algo mal o si sus padres hubieran estado alguna vez en el pueblo tendría que haber algo registrado, pero sin embargo no hay nada…-murmuró Jake, aún algo mosca.
La aludida se quedó callada por un momento, sopesando sus palabras antes de contestar.
-Pues… no sabría decirte bien por qué, Jake… yo también me lo preguntaría.
Le agradecieron por todo y salieron del ayuntamiento, Jake llevaba los papeles por Rainbow.
-¿Vamos a buscar a Scootaloo, entonces? ¿Dónde dijiste que la viste?
-Cerca de la entrada sur, sígueme.
La pegaso cian guio al chico hasta la parte más alejada del pueblo y se asomaron por un momento por el callejón antes de entrar; los dos vieron la chabola, pero desde donde estaban no se podía ver si Scootaloo se encontraba allí. Sin hablar y mediante señas, Rainbow alzó el vuelo en silencio y sobrevoló desde lo alto el callejón. Vio que se encontraba dormida y asintió desde el aire, mientras bajaba a tierra. Aterrizó suavemente junto a la potrilla, la cual dormitaba envuelta en varias mantas y junto a los restos de una fogata.
-Ey, Scootaloo… despierta, Scootaloo-la susurró, mientras la acariciaba la crin.
Finalmente la potrilla abrió los ojos, algo adormilada, pero en cuanto vio quien la había despertado pegó un bote y exclamó.
-¡Rainbow Dash! ¡No es lo que parece, es que he salido un momento y yo… estaba cansada…!
La pegaso cian sonrió levemente y sin previo aviso envolvió entre sus patas a la potrilla, en un cálido abrazo que la enmudeció.
-Tranquila… ya no tendrás que parar aquí nunca más ¿y sabes por qué?
Scootaloo negó con la cabeza, incapaz de hablar. Jake se acercó con los papeles de la adopción y se los puso delante.
-Por esto.
Los ojos de Scootaloo recorrieron las primeras líneas del documento para que viera de qué se trataba; luego fue a la parte especificativa legal, donde se señalaba con negrita la adopción en sí y las partes que la componen, saliendo ambos nombres. Scootaloo lo comprendió y abrió mucho los ojos, sin poder creérselo.
-Bienvenida a casa… hermanita-murmuró ella, emocionada.
La potrilla alzó la vista, con los ojos anegados por la emoción.
-Rainbow Dash…
Las palabras sobraron y las dos se fundieron en un gran abrazo que pareció durar una eternidad. Jake se apartó para darlas espacio y estuvo esperando, revisando los papeles por enésima vez.
-Te quiero, Rainbow Dash…
-Y yo a ti, Scoots…-añadió ella, acariciándola el mentón.
Jake contempló la estampa por encima de los folios y esbozó una sonrisa de satisfacción; ahora ninguna de las dos estaría nunca más sola.
-Vamos a casa, tengo una habitación que requiere de una mente como la tuya para ser redecorada.
-¡Vale!
Scootaloo se montó en el lomo de Rainbow y antes de irse, Jake entregó los papeles a la potrilla, la cual los cogió con cuidado.
-Guardadlos bien hasta que les den el visto bueno desde Canterlot-añadió el chico.
-Claro… muchas gracias por todo, Jake, de verdad…-murmuró Rainbow, sonriendo al chico.
-Para eso estamos los amigos ¿no?-dijo el chico, guiñándola un ojo y acariciándola la crin.
Ambas se despidieron y rápidamente la pegaso alzó el vuelo, en dirección hacia su casa. Jake regresó a su nave por donde había venido, resultó ser un paseo bastante reconfortante, no solo por lo que había hecho, sino por todo en general. Sentía que todo estaba bien con el mundo, aunque solo fuera un poquito más. Llegó enseguida a su nave, pero antes de enfilar la rampa vio a Fluttershy al lado de la puerta de su cabaña; se la veía un tanto preocupada, tenía una cara muy larga, como si hubiera algo que le inquietaba en demasía. El chico se preocupó por ella y se dirigió hacia allí para hablar con ella.
-Hola, Fluttershy.
-Ah, hola Jake…-susurró ella, mirando al suelo.
-¿Qué te pasa? Te he visto desde allí y no te veo muy buena cara…
-Oh, no, no es nada…-masculló la pegaso, mirando hacia otro lado y moviendo su casco en círculos.
-Vamos, te conozco bien, algo te pasa… ¿se trata de aquella vez en la estación? ¿Rarity ha hablado contigo? Venga, puedes contármelo, de verdad…-insistió él, poniéndose a su altura.
La pegaso amarilla miró al chico de reojo, pero dibujó una mueca de desesperación en su rostro y sollozó.
-Soy una poni horrible, Jake…
-¿Qué? No, claro que no ¿de dónde sacas eso?
-¡Sí, sí que lo soy, soy horrible, no merezco nada!-musitó ella, dejando caer unas lágrimas.
Jake se molestó con eso y cogió a Fluttershy de las mejillas, obligándola a mirarle.
-Escucha Fluttershy, tú no eres una poni horrible. Es más, eres la poni más buena del mundo, un regalo caído del cielo. Así que no digas eso porque hasta tú sabes que no es verdad.
La aludida no pudo evitar sonrojarse y se echó sobre él, sollozando un poco.
-Venga, dime que te pasa… las penas se digieren mejor con amigos…
En cuanto se calmó un poco comenzó a explicarse.
-Verás… hace ya varias semanas conocí a una pegaso de Cloudsdale con la que he llegado a hacer muy buenas migas. Hasta ahora me ha escuchado, me ha comprendido y me ha demostrado que es buena poni. Yo también la he ido cogiendo cariño durante todo este tiempo y ha sido recíproco.
-¿Y qué hay de malo en eso, cielo? Eso es estupendo, haces bien en conocer a más ponis aparte de las chicas…
-Es que… la otra noche yo la invité a cenar y después de la cena la dije que se quedara en casa, ya que estaba lloviendo mucho…
-Sí, caía una buena… ¿y?
-Por no hacerla un feo la dije que podía dormir conmigo. Pero luego, al cabo de un rato… yo…-masculló ella.
Jake la miró, esperando una respuesta; la cara de Fluttershy comenzó a tornarse de color rojo, mientras trataba de explicarse sin muchos resultados.
-¿Sí?
-Yo… hicimos…
-¿qué? No te oigo, cielo…
-Esto… ehm…
Parecía que Fluttershy estaba a punto de estallar, pero en ese momento se acercó a Jake y le dijo al oído, de forma casi inteligible.
-Hicimos el amor.
Los ojos de Jake se abrieron tanto que parecían sendos platos soperos.
-¡Lo sé, sé en lo que piensas, es por eso, soy una poni horrible!-susurró la pegaso, muy avergonzada.
-No ¿por qué? ¿Qué tiene eso de malo?-inquirió entonces él.
A esa frase Fluttershy miró al chico, un tanto chocada por su reacción.
-Pero, pero…
-No tiene nada de malo hacer el amor con alguien, sea hombre o mujer… de hecho, me sorprende bastante…
-¿Qué te sorprende? ¿Por qué?-inquirió ésta vez ella.
-Pues porque en mi mundo también existía la homosexualidad… lo que quiero decir es que no hay nada de malo en sentirse atraído por alguien del mismo sexo, comprendo que haya prejuicios, en mi mundo también los había, pero por eso mismo tú misma debes de estar segura, tanto de tus sentimientos como los de ella. Tú la quieres ¿verdad?
Ambos se encontraron con la mirada y Fluttershy se lo pensó por un momento, como si le diera reparo decirlo. Pero finalmente asintió con la cabeza y explicó.
-Cuando estoy con ella siento que nada me puede hacer daño. Me siento segura, sé que ella siempre va a estar ahí y cuando lo pienso… mi corazón da un vuelco y se desboca.
Jake sonrió abiertamente.
-Oh, cariño, te has enamorado…
La pegaso asintió con la cabeza, aún algo turbada, pero el chico siguió.
-¡Pues entonces es aún mejor! ¡Significa que ella también siente lo mismo por ti y habéis consumado vuestro amor de la forma más hermosa posible! ¡Y eso es lo más bonito que le puede pasar a alguien, ya sea humano o poni! ¡Me alegro tanto por ti, Fluttershy!
Jake la dio un abrazo para aliviar tensiones, cosa que dio resultado, ya que se relajó.
-Fue una noche maravillosa, pero al despertarme esta mañana pensé en qué dirían los demás y me asusté…
-Fluttershy, el qué dirán da igual… tú amas a esa pegaso, y nada cambiará eso, aunque sea una yegua. Y los demás pueden darse con un canto en los dientes si quieren.
La pegaso amarilla rio la gracia, divertida. Jake la sonrió, pero ella continuó.
-A veces oigo cosas de ponis que les gusta chismorrear… muchas veces hablan de yeguas que también les gustan otras yeguas y son muy malas con ellas. Las llaman cosas muy feas… términos como lesbianas o bolleras. Incluso a veces he oído que hablaban de Rainbow Dash así, y me he molestado tanto que he sido incapaz de defender a mi amiga. Por eso…
-Malas lenguas y cotillas revienta vidas… ni caso, no las escuches, de hecho si te llegan a señalar por la calle diles que sí ¿y ellos qué? No tienen derecho a juzgarte así, nadie es más que nadie. Eso es lo importante.
Los dos se miraron por un momento y finalmente Fluttershy murmuró.
-Gracias Jake… tú también eres un buen amigo.
-Pues claro que sí, tonta… siempre-asintió él, abrazándola de nuevo.
Quiso preguntarla acerca de su reacción en la estación también, pero la vio tan animada y alegre que prefirió dejarlo para otro momento; finalmente los dos se despidieron y Jake volvió a la nave, pero antes de entrar echó un último vistazo, fue entonces cuando la vio. Fluttershy estaba con una pegaso de color anaranjado, de crin color canela y ojos claros, supuso que se trataba de ella, cosa que pudo confirmar cuando vio que se besaron fugazmente. Jake sonrió, contento por ella, y entró en su nave pensando en una realidad.
-Y una vez más, las circunstancias me demuestran que no somos tan diferentes…
Al otro lado del pueblo, en la biblioteca, Sunset seguía trabajando sin obtener apenas resultados; la vigilancia se hacía demasiado pesada, si hubiera alguien que viniera a leer libros estaría entretenida. Pero es que ni eso.
-Sunset, me voy a Canterlot durante unas horas, la princesa me ha pedido que la ayude con el papeleo… estás al cargo ¿vale?-avisó Spike.
-Muy bien…
-Recuérdale a Twilight que esta tarde tiene quedada con sus amigas en el SPA… sé que es duro, pero intenta animarla, hablar un poco con ella…
-Vale, lo intentaré.
El dragón se marchó enseguida y Sunset soltó un resoplido. No estaba enfadada por tener que aguantar todo ese tedio, sino por el no tener ni siquiera pistas a las que atenerse. La espera estaba siendo eterna, el puesto de bibliotecaria ayudaba a ocultarse y entre su hotel y la biblioteca apenas salía. Pero aun así, sus dudas acerca de Twilight persistían. Por hacer algo subió a la habitación y se sorprendió al verla leyendo un libro; al menos hacia algo… era un progreso.
-Hola Twilight… ¿Qué tal estás?
-¿Es una pregunta trampa?
-Hombre, como te veo algo más animada… ¿Qué lees?
Twilight alzó el libro con su magia y la enseñó la porta, en la cual se podía leer: "Fundamentos y bases de magia avanzada".
-Ah… es bueno que al menos te entretengas con algo…-comentó ella.
-Bah, ni siquiera tengo ganas de leer… no tengo ganas de nada…-masculló ella, apartando el libro con su magia.
-Oh, vamos, no tienes por qué ser tan dura contigo misma… pensaba que estabas mejor…
-Pues no, no estoy mejor ¿Cómo quieres que esté mejor? Todo es un cúmulo de contrariedades concatenadas una con otra, me queman viva y me llenan de ira. Es como un sinvivir…
Las dos se miraron por un momento y Sunset incidió.
-Spike me pidió que te recordara que hoy tienes una quedad con tus amigas en el SPA.
-Lo sé…
-¿Piensas ir?
-Igual… no sé, después de lo del Sugarcube Corner no creo que quieran hablarme…
-No creas, ellas siguen preocupadas por ti, Twilight…
-¿y a ti eso que más te da? Si ni siquiera me conoces, solo eres mi suplente…
Sunset se quedó callada, meditando la situación; si quería sacarla más información debía de elegir con cuidado sus palabras. Antes de poder sacar nada en claro sobre ella, necesitaba saber más.
-Bueno, en ese caso voy a conocerte ¿no? ¿De dónde eres?
-De Canterlot.
-Yo soy de Hoofington.
-¿y qué haces en un pueblo como Ponyville? Hoofington no se puede comparar con algo así…
-Bueno, digamos que me cansé de la vida en la ciudad y me trasladé aquí en busca de nuevos aires… tan solo es temporal…
Twilight no dijo nada, pero no podía dejar que el hilo se rompiera sin más.
-¿Y cómo es que vives aquí, que había en Canterlot que no te gustara?
-Nada en especial, en realidad me vine aquí porque mi mentora, la princesa Celestia, me lo pidió.
-¿Celestia? ¿Conoces a la princesa Celestia?
-Sí, soy su protegida, me pidió que viniera aquí para estudiar la magia de la amistad… pero desde que estoy así no hago nada… para qué.
Vaya, vaya, qué interesante… le vendría bien saber más cosas acerca de ella, por lo que intentó sacarla más. Pero en ese momento Twilight se cerró en banda y dijo pasándola el libro.
-Toma, lleva de vuelta éste al depósito
Sunset prefirió no presionarla demasiado y se dirigió para allá, buscando su ordenación y reubicándolo; pero en ese momento se dio cuenta de una cosa.
-Un momento, si éste estaba aquí desde el principio… eso significa que ella ha estado aquí abajo, pero… ¿Por qué no lo lleva de vuelta ella? ¿Por comodidad o…?
Sunset se dio la vuelta y estudió el depósito entero, buscando algo anormal. Pasó al lado de la caldera, miró entre el hueco de la pared y vio algo.
-Ah, ah…
Usando su magia sacó lo que parecía un pequeño baúl de los recuerdos con el nombre de Twilight en él.
-Perfecto.
Vio que tenía una pequeña cerradura, por lo que prefirió usar su magia para tratar de forzarla; estuvo probando suerte, trasteando el mecanismo del cerrojo, pero en ese momento notó como si algo le hubiera agarrado su cuerno desde dentro y tirara.
-¡Ah!
Por instinto dejó de usar su magia y una fuerza mágica la repelió hacia atrás, alejándola del baúl.
-Un hechizo de protección… y es bastante fuerte. No eres tonta, Sparkle…-pensó ella.
Conocía algunas técnicas para sortear hechizos de ese tipo, pero prefirió dejarlo por ahora y devolvió el baúl a su sitio, fingiendo que no había pasado nada. Si Twilight iba a estar tan pasiva en los siguientes días, ese baúl seria su fuente más fiable de información. Por lo que se anotó su pronta apertura para los siguientes días.
Esa tarde, Fluttershy estuvo cuidando de sus animales y jugando un buen rato con ellos, haciéndolos compañía; cada vez que corrían o echaban carreras, ella siempre les ponía como condición no acercarse demasiado al bosque Everfree, ya que estaban muy cerca de una de sus entradas y todos los días les recordaba lo peligroso que es. Pero una tortuga distraída no se dio cuenta y se dirigió directa hacia éste, aun así Fluttershy se dio cuenta de esto y la paró a tiempo.
-¡Oh, no, no es por aquí señor mío, es para la derecha! Recuerde que no debe de entrar en el bosque Everfree, es muy peligroso.
La tortuga asintió y se dirigió hacia el lado contrario; la pegaso sonrió satisfecha, pero en ese momento le pareció oír algo tras sus espaldas y se dio la vuelta, asustada. No parecía haber nada, la negrura del bosque Everfree la saludaba, pero aun así no había nada. No le dio más importancia y se alejó un poco, ya que le daba miedo. En cuanto ella se alejó una criatura se asomó de entre los arbustos y suspiró aliviada; había faltado poco…
-Weavile…
La criatura no le quitó el ojo a Fluttershy la estuvo observando jugando con los animales; se encaramó al árbol y desde sus ramas obtuvo mejor ángulo de visión. La vio corriendo, hablando con ellos, dándoles de comer y cantándoles canciones de vez en cuando. Lo encontró un tanto ñoño, pero por alguna razón comenzó a sentirse un tanto envidioso. Esos animales no tenían de qué preocuparse, ella estaba allí para ellos, dándoles todo lo que necesitaban. Sin embargo, nada de eso le fue dado durante su tiempo al servicio de su amo, ni siquiera ahora. Y eso le producía cierto pesar.
En ese mismo instante, al otro lado de Ecuestria, un Helio muy cabreado le espetaba a su aliado.
-¡Sabes perfectamente que mi paciencia tiene un límite, ya llevamos más de tres semanas y no veo resultados por ningún lado! ¡Ya deberías haber cumplido tu cometido!
-¡Pues claro que sí, pero es que llevo un tiempo sin poder hacer nada, algo que está protegiendo a esa pegaso me lo impide!
-¿¡Y de qué demonios se trata?!-masculló Helio.
-¡Pues eso mismo me gustaría saber a mí!
El hombre soltó un respingo, con mucha impaciencia.
-Además ¿y qué hay de tu monstruito? Le enviaste a espiarla y desde entonces no sabemos nada…
-¡Es cierto, me olvidé por completo de weavile! Le instalé consigo un sistema de recepción, espera…
Al cabo de unos cuantos minutos inquirió por un micrófono muy pequeño.
-Weavile ¿me oyes?
-¡Wea!
-¿Estás ya allí?
-¡Weavile!
-Vale, quiero que te enfoques en esa pegaso y me mandes todos los datos posibles, ponte a grabarla y mándame lo que veas.
-¡Weavile!
Esperaron un par de minutos y Helio anunció.
-¡Me está enviando video! Veamos…
Se pasó entonces por una pantalla un tanto pequeña grabación en tiempo real de lo que estaba haciendo en ese momento Fluttershy, la vieron con sus animales, dándolos de comer.
-Oh, qué tierno…-murmuró el encapuchado amigo, obteniendo una mirada de reproche por parte de Helio.
Al cabo de unos pocos minutos vieron aparecer a una segunda pegaso que saludó a Fluttershy, pero en ese momento vieron algo que les dejó un tanto perplejos; las dos se dieron un suave beso en los labios.
-Pues claro, cómo no, no podía ser otra cosa…
-¿A qué te refieres?
-Pues al amor ¿tú que te crees? Ya me daba la sensación de que algo la estaba protegiendo, es el amor por esa pegaso lo que mantiene a raya mi poder… no puedo hacer nada mientras siga ahí, bajo su alero-masculló el misterioso hombrecillo.
-El amor… ese pobre e inconcluso sentimiento… que ridículo…-masculló Helio.
-Sí, ya sabía yo que te lo tomarías así… pues ese pobre e inconcluso sentimiento es el que no me deja trabajar.
-Sí, ya lo entendí… entonces ¿Qué necesitas para poder seguir con lo tuyo?
-Que desaparezca… o bien que se transforme, eso sería incluso aún mejor… me podría aprovechar de él en una situación así. Cuando el amor se convierte en dolor, por ejemplo, es cuando más vulnerable se vuelve.
-¿Y cómo se supone que tengo que hacer eso?
-A ver, ahora mismo el amor que ella siente por esa pegaso está actuando de barrera y no puedo acceder al contenedor, pero eso no quiere decir que el contenedor no siga ahí, porque sigue. De hecho, no puede desaparecer porque es parte de ella, yo tan solo tengo que romper o pasar esa barrera-explicó él, de forma más inteligible.
-Ya veo… entonces dices que tan solo sería romper la barrera.
-Así es.
-Vale… ¿crees que podrías usar otro elemento externo para forzar a que la barrera se rompa?
-Podría intentarlo… aunque ahora que lo dices, desde hace ya tiempo he visto que hay una poni en ese pueblo con mucha ira acumulada en su interior, no sé a qué se debe, pero si quieres puedo usarla como bien dices.
-¿Y cómo lo harías?
-Oh, muy sencillo, tan solo le daría un ligero empujoncito, por así decirlo… no sé cuál sería el resultado, pero podemos probar a ver que sale. Después de todo, me gusta experimentar.
-Hazlo entonces, cuanto antes mejor.
-Oído cocina-dijo el encapuchado, concentrándose y emitiendo sus ondas oscuras y enfocándolas sobre un solo punto.
Mientras tanto, en Ponyville, Fluttershy se había vuelto a ver con Wild Wind y había salido a dar un paseo con ella, pero en cuanto vio que hora es cuando el reloj dio las siete la dijo.
-Oh, me tengo que ir, cielo, tengo una reunión con unas amigas en el SPA, hacía tiempo que no había vuelto a quedar con ellas.
-Oh, bien, ¿nos vemos mañana?
-Claro… igual las hablo de ti-anunció ella.
-¿De veras? ¿Darías ese paso?
-Claro… no sé cómo se lo tomarán, pero espero que lo entiendan.
-Gracias cielo… te quiero.
-Y yo a ti-añadió ella, despidiéndose con un suave beso.
Voló rauda hasta el SPA, donde las propietarias, Aloe y Lotus, la esperaban.
-Bienvenida, Fluttershy.
-Hola chicas, había quedado hoy con mis amigas en una de las salas privadas.
-Sí, la señorita Rarity ya está allí, puedes ir pasando.
La pegaso entró en ella y la vio tratándose las pezuñas de las patas traseras; al verla, Rarity dejó escapar un grito de alegría.
-¡Fluttershy, querida!
-¡Rarity!
Las dos se dieron un gran abrazo.
-¡Oh, por fin nos vemos! maldito trabajo, últimamente estoy desbordada…
-¿Tienes cosas que contar?
-¡Y tanto! Pero mejor esperar a las demás y no les hacemos el feo…-sugirió ella, guiñándola un ojo.
Estuvieron esperando unos minutos más, la siguiente en venir fue Applejack, después vino Pinkie Pie y por último se presentó Rainbow Dash. Estuvieron hablando un poco, mientras esperaban a Twilight.
-¿Sabéis si Twilight va a venir?-inquirió Rarity, preocupada.
-Spike me dijo esta mañana que se lo recordó, espero que sí…-murmuró Fluttershy, con el semblante triste.
-Mierda, si no fuera porque cada día estoy ocupada iría a hacerla una visita, pero aun así… maldita sea-masculló Applejack, frustrada.
-¡Por cierto, querida, te veo mucho más animada que antes!-observó Rarity entonces.
-Ay, sí, es que… os tengo que contar una cosa que me ha pasado…-murmuró la poni granjera, subiéndole un poco los colores.
-¡Huy, se está sonrojando!-exclamó Pinkie Pie.
-¡Y no te vale decir que es el agua porque aún no se ha llenado la tina!-añadió Rainbow, divertida.
Esperaron a que se llenara antes de echarle las sales y fueron a meterse, pero en ese momento oyeron abrirse la puerta y vieron a la poni faltante.
-¡Twilight!-exclamaron todas.
Sin darla tiempo a reaccionar, todas se echaron sobre ella y la dieron un abrazo grupal, sorprendiéndola.
-¡Lo sentimos tanto, dulzura! ¡El maldito tiempo nos impedía visitarte, yo he estado muy ocupada!-masculló Applejack.
-¡Yo también, los Cake no están y me tengo que encargar de todo, es muy estresante!-añadió Pinkie.
-Qué me vais a contar…-murmuró Rarity.
-Ah… gracias chicas, yo también me alegro de veros…-murmuró ella, con voz pagada.
-Íbamos a meternos en la tina, únete tú también querida-añadió Rarity.
Todas juntas ocuparon la ancha tina y aspiraron el aroma del agua. Twilight se relajó bastante y se sintió algo mejor.
-Ay, ibas a contarnos esa cosa que te pasó, Applejack…-recordó entonces Rarity.
-Oh, sí… bueno, antes que nada, quiero que sepáis que no se lo he contado a nadie más, por lo que vosotras sois las primeras, chicas…
-Oh, qué bien…
-¡Cuenta, cuenta, cuenta!
Applejack dio una rápida pausa y comenzó a relatar.
-Hace ya como casi un mes desde que llegó a mi casa un viejo amigo de mi hermano llamado Great Blacksmith…
-¿¡De veras?! ¡¿Y cómo es que no me he enterado hasta ahora?!
-¡Pinkie! Continúa, querida.
-Bueno, cuando llegó yo estaba mal, ya lo sabéis, me había apalancado en la rutina y sentía que era todo igual. Pero entonces llegó él y todo cambió, al principio era muy grosero y muy estresante porque no hacía más que meterme caña y más caña, pero luego me contó que lo hacía porque quería ayudarme, sabía que me encontraba mal, él había pasado por algo similar antes y por eso quiso ayudarme. Fue entonces cuando le empecé a ver con otros ojos, y no como un intruso… y bueno, la semana pasada tuvimos…
-¿Sí?
-Creo adivinar lo que pasó…-murmuró Rainbow, con una sonrisita.
Applejack se sonrojó de nuevo y siguió.
-Bueno, fue una tarde bastante dura porque nos pusimos a trabajar después de comer, llevamos las balas de paja al granero para dejarlas guardadas y ya allí… él empezó a meterse conmigo, como a veces hace… y… él y yo…
Todas la miraban, esperando una respuesta por su parte hasta que al final confesó.
-Tuvimos un tremendo encuentro pasional en la parte de atrás del granero.
Todas se quedaron a cuadros al principio, pero al final se rieron y Rarity exclamó.
-¡Pero querida, eso es estupendo! ¡Por fin encuentras a un semental apropiado, tienes que presentárnoslo!
-Sí, bueno, ya llevamos una semana saliendo… no hemos dicho nada a nadie, vosotras sois las primeras…
Todas se mostraron contentas por su amiga ahora que había encontrado el que era, quizás, su primer amor. Al ver lo contenta que estaba Applejack, Rarity también se envalentonó y murmuró.
-Pues ahora que lo comentas, yo también estoy teniendo una aventurilla…
Todas la miraron, bastante sorprendidas.
-¿¡De veras?!
-Sí, puede sonar un tanto aprovechado de mi parte… pero está casado.
-¿¡Qué dices?!
-Sí, tiene una mujer y, de hecho, es el marido de mi ahora mejor clienta… le conocí cuando ella vino a mi tienda con él y los dos nos enamoramos al instante, fue un flechazo instantáneo, amor a primera vista. No empezamos a estar juntos hasta que él vino aquí a recoger el vestido de su mujer, vino a mi casa y no salió hasta la mañana siguiente. Desde entonces nos hemos estado viendo furtivamente, la última vez fue ayer…
-Entonces no fuiste a ver a Fancypants…-obvió Fluttershy entonces.
Rarity negó con la cabeza.
-No, lo siento querida, pero debía de guardar silencio… pero sé que a vosotras os lo puedo contar porque sois mis amigas, además, me moría de ganas por contárselo a alguien más, es como un sueño, estoy pasando las mejores semanas de mi vida. Yo le quiero y él me quiere a mí, y eso es más que suficiente.
Las caras de las demás ponis tan solo fueron aumentando de tamaño con cada dato que les daba.
-No te digo que no le quieras, dulzura, pero eso de que sea un poni casado… no lo veo bien por tu parte-le soltó Applejack, algo contrariada.
-Sí, sabía que me dirías eso, Applejack… yo también estuve algo preocupada por ese asunto, de hecho se lo comenté el otro día pero él me dijo que había estado distanciándose de su esposa hace tiempo, y que ya no era como antes. Y ahora que está conmigo me dice que se siente un poni nuevo, le he hecho feliz y él a mí.
Ante ese comentario Applejack se mostró algo más comprensiva, pero aun así no le pareció del todo bien.
-Me alegro por ti, dulzura, pero aun así sigo pensando que eso está mal, y algún día se te acabará reventando en las pezuñas.
-Lo sé, querida, lo sé…
-¿Y estás dispuesta a correr ese riesgo?-inquirió entonces Rainbow.
-¡Desde luego que sí, por él y por nosotros! Yo le quiero, eso no lo puedo cambiar…
-¡Vaya, parece que todas tenemos algo que contar! ¡Pues ya que estamos os cuento mi lío, que no falte!-exclamó Pinkie alegremente.
-¿¡Tú también?!-inquirieron todas a la vez.
-¡Oh, desde luego, fue algo muy repentino, ni me lo esperaba!
-Cuenta, cuenta…
-Fue el otro día, estuve toda la mañana con el horno para terminar con varios pedidos, que por cierto se me están acumulando, hasta la hora de comer. Puse el cartel de cerrado pero no cerré, cuando estaba contando la recaudación matutina entró un semental, vamos a decirlo, bastante bueno y con unos ojazos como para comérselos con azúcar glaseado. Se me presentó como un sibarita del dulce, al parecer le habían hablado de mí y estaba buscando el postre ideal. Total, que le invité a comer, lo uno llevó a lo otro, charlamos, bebimos, comimos y llegó la hora del postre. Lo probó y le convencí, tras eso pasamos al segundo postre, vosotras ya me entendéis-explicó ella, guiñándolas el ojo.
Todas se quedaron bastante sorprendidas, jamás se habían esperado algo así de Pinkie Pie.
-Ca… caramba querida, nos dejas sin palabras…
-Sí, ya os veo…
-¿Y quién era ese poni, dulzura?
-Es un poni de tierra de Vanhoover, se llama Hard Candy. Me dijo que sólo estaba de paso, pero esta mañana me dijo que se quedaría un poco más de tiempo… normal, querrá probar más-rio ella de forma atrevida.
-¿Hard Candy? ¿De qué me suena ese nombre?-inquirió entonces Twilight, extrañada.
-¿Lo conoces?-murmuró Rainbow.
-No, pero es que el nombre me suena mucho, como si lo hubiera oído en otro sitio y muchas veces seguidas… Hard Candy, Hard Candy… ¿dónde he oído yo ese nombre?-masculló ella, intentando hacer memoria.
Fluttershy había permanecido callada y escuchando a sus amigas, apenas había hablado; por un momento le dio algo de apuro, pero el hecho de saber que incluso Rarity había echado una cana al aire y Pinkie se había liado con un desconocido la animó un poco más. Se aclaró la garganta y murmuró de forma audible.
-Bueno, yo también he conocido a alguien…
En ese momento todas se quedaron calladas, como si no hubieran oído bien, pero al final Rarity exclamó.
-¿¡De veras, querida?!
-Eh… bueno, sí…
-¡Vaya, esto sí que me ha pillado por sorpresa! ¿Y quién es el afortunado, dulzura?
-¡Sí, cuéntanos quien es él, no nos dejes en ascuas!
-¡Seguro que es todo un semental digno de admirar!
Ante esas frases, los nervios de Fluttershy aumentaron y tuvo miedo de contarlo.
-Eh… yo… esto…
-¡Vamos, no te hagas la sueca, cuéntanos, no seas tímida!
-¡Claro querida, somos tus amigas, puedes contárnoslo, de verdad!
-¡Sea quien sea no diré nada a nadie, dulzura, te lo prometo!
Fluttershy las miró por un momento y murmuró.
-Pues… veréis, es que yo… no es…
Todas la miraban, esperando una respuesta, por lo que Fluttershy no pudo más y lo soltó todo.
-¡No es un semental, es una yegua!
La noticia cayó como un jarro de agua fría, cosa irónica ya que el agua comenzaba a enfriarse; la pegaso amarilla las miró con los ojos llorosos y masculló.
-¡Por favor, no me odiéis!
-No… claro que no te odiamos, querida… es solo que… vaya…
-Bueno, tampoco es tan raro, y lo sabéis…-murmuró Pinkie, más comprensivamente.
-Sí, bueno, la última estadística señalaba un veintitrés por ciento de población homosexual en toda Ecuestria, se ha ido incrementando a lo largo de los años-comentó Twilight.
-Sí, bueno ¿y que si es una yegua? Cuéntanos ¿Cómo la conociste?-inquirió Rainbow, ignorando el hecho en sí.
Applejack fue la única que no comentó, pero al ver que las demás se lo tomaban tan bien se envalentonó y comenzó a explicar.
-La conocí hace ya varias semanas, cuando me trajo a su mascota herida y me pidió que la tratara; al parecer había oído de mí en Cloudsdale, ya que es una pegaso, y por eso vino hasta mi casa. Traté a su mascota y a partir de entonces empezamos a quedar como amigas, cada vez con más asiduidad. Ella me escucha, me comprende y me aconseja, con ella siempre me siento bien, no tengo nada que temer… porque, bueno, ya sabéis como soy yo…
-¿Y quién es, querida?
-La conocéis, es Wild Wind, la misma pegaso que llevé a la fiesta de máscaras.
Todas se quedaron bastante asombradas por la información. Pero en ese momento Applejack negó con la cabeza y murmuró.
-No te lo tomes a mal, dulzura, pero… no me parece bien, o sea… no es… normal.
Al oírlo, Fluttershy bajó sus orejas, apenada; se esperaba algo así, sobre todo por parte de Applejack, pero ahora que tenía que lidiar con ello se mostró más nerviosa y sin apenas argumentos. Pero las demás salieron en su defensa.
-Bueno, Applejack, eso es discutible ¿y qué si está con una yegua? Eso no debería condicionar nada-murmuró Rainbow.
-Claro, lo importante es que se quieran… porque la quieres ¿verdad?-inquirió Pinkie.
-Con todo mi corazón-asintió ella.
-¡Pues eso es lo que verdaderamente cuenta, querida!-exclamó Rarity.
-Pues tu no hables porque no eres la más indicada-la espetó entonces Applejack.
La unicornio blanca miró a su amiga un tanto cortada y murmuró.
-Perdona, pero esto es distinto, yo estoy con un semental casado, Fluttershy está con una yegua.
-En ese caso no sé qué es peor, la verdad, si ser una lagartona o una bo…
Pero Applejack no pudo terminar, puesto que Rarity la dio una rápida torta con su pezuña.
-¡A mí no me hables en ese tono! ¿Eh? ¡Que por que seas mi amiga eso no te da derecho a que me trates así, ni a mí ni a Fluttershy!
Applejack quiso responder, enfadada, pero Pinkie la sujetó y Fluttershy masculló.
-¡No, no os peléis por mí, por favor! ¡Lo siento Applejack, de verdad!
-¡Pero no te disculpes, querida, si no tienes nada de qué disculparte! ¡Es esta poni insensible que no es capaz de comprender ni a su mejor amiga!
-¡Perdona, pero sabes que yo digo las cosas tal y como son, y no me parece ni mínimamente normal que una yegua esté con otra yegua, eso es hasta antinatural! ¡Una yegua debe enamorarse de un semental!
-¡No porque tú lo digas!
-¡Eh, ya vale, las dos! ¡Estáis asustando a Fluttershy!-masculló Rainbow, interviniendo.
-Parad, por favor, no os peléis…-repitió la aludida, llorando.
Tanto Rarity y como Applejack vieron a su amiga llorando y dejaron de gritarse.
-Lo siento Fluttershy, pero sigo sin verlo-dijo ella, finiquitando el asunto.
-Querida, digo esto en nombre de todas excepto de esta poni de aquí: nos parece estupendo que hayas encontrado a alguien que te quiera, quiérela a ella también, porque lo que queremos es verte feliz-añadió Rarity, tratando de parecer neutral.
-Gracias chicas…-murmuró ella, bajando la mirada y sin mirar a Applejack.
Un tenso silencio se echó de repente sobre ellas, y para aliviar tensiones Rainbow habló.
-Bueno, una servidora no ha tenido ninguna aventura como vosotras, ni mucho menos, pero me ha pasado algo que ha cambiado mi vida.
Todas la miraron, curiosas, y para desviar el tema Rarity inquirió.
-¿Y de qué se trata, querida?
-¿Conocéis a Scootaloo, una potrilla de crin violeta y pelaje anaranjado?
-Ah, claro, es muy amiga de Applebloom, va con ellas a todas partes…
-Sí, también se junta con mi Sweetie Belle, creo que tienen un club montado ¿no? ¿Cómo era?
-Las Cutie Mark Crusaders-murmuró Twilight.
-¡Eso! ¿Y qué pasa con ella, querida?
-Veréis, como ya sabréis ella me tiene en muy alta estima y siempre estaba detrás mía. Bueno, pues últimamente he estado un tanto preocupada por ella porque comencé a darme cuenta de que no sabía nada de ella, ni donde vivía, ni quiénes son sus padres ni nada de nada…
-Anda, ahora que lo comentas… yo tampoco sé nada sobre eso…-murmuró Applejack.
-¡Ni yo! ¡Qué raro!-exclamó Pinkie, extrañada.
-Bueno, pues por eso mismo empecé a investigar un poco, con la ayuda de Jake, ya que a él también le preocupaba la potrilla. A pesar de todos nuestros esfuerzos no encontramos ni una sola pista de su paradero, absolutamente nada. Jake me aconsejó acercarme a ella y ganarme su confianza para que ella misma nos contara algo, pero justo ayer llegué a descubrir lo que me ocultaba.
-¿Y qué era, querida?
Rainbow hizo una breve pausa, suspiró y anunció.
-Ella… vivía en la calle, no tenía a nadie.
Todas las demás se quedaron impactadas tras semejante noticia, sobre todo Rarity, la cual se llevó los cascos a la boca.
-¡Oh, querida, pero eso es horrible! ¿¡Y cómo es que nadie sabía nada?!
-Jake y yo nos hacíamos la misma pregunta, pero yo no podía quedarme quieta y de patas cruzadas… la he adoptado-anunció entonces.
Todas se quedaron bastante sorprendidas por su revelación.
-¿De veras?
-Sí, como mi hermana pequeña… no podía dejarla allí tirada, no podía, vivía en una suerte de chabola en la periferia, entre dos casas y en un callejón sin salida. Habíamos congeniado tan bien durante todo este tiempo que fui incapaz de dejarla así sin más. Esta mañana he firmado los papeles, Jake me ha ayudado, y ahora he estado arreglando la matricula en la escuela con Cheerilee. Ahora es cuando me siento completa y es… genial.
-¡Pero es estupendo, querida! Has hecho algo muy bonito por ella…
-Desde luego, has hecho bien, dulzura, estamos orgullosas de ti.
Estuvieron hablando durante un rato más, en un momento dado todas se quedaron en silencio y en ese momento oyeron un sollozo continuado; todas miraron hacia donde estaba Twilight y la encontraron medio sumergida y llorando.
-¿Twilight?
-¿Qué te pasa, cariño?
La unicornio lavanda se reincorporó y masculló.
-¿Es que no lo veis? Todas tenéis algo ahora en vuestra vida que os hace felices, ahora tenéis a alguien en el que apoyaros… y yo sin embargo aquí estoy, hundida y sin nadie en el que poder asirme… ¿Por qué? ¿Por qué la vida se ceba así conmigo?
Todas se acercaron a ella y trataron de animarla.
-¡No digas eso querida, tú no estás sola, nos tienes a nosotros, a tus amigas, para lo bueno y para lo malo!
-¡Claro que sí, dulzura, nosotras nunca te dejaremos tirada!
-¡No estés triste Twilight, nosotros estamos contigo, eso es motivo más que suficiente para sonreír!
-Más de una vez me han dicho que no estoy sola, y ahora que lo sé, tú tampoco lo estás… porque nosotras estamos aquí.
-¡Vamos tonta, seguro que tú también encuentras a alguien especial! ¿No hay nadie que te guste por ahí?-inquirió entonces Rainbow.
En ese momento, Twilight abrió los ojos y en éstos se reflejó una llamarada, pero ninguna se dio cuenta de esto; en ese momento ella habló, pero lo hizo con la voz cambiada.
-Hubo una vez alguien que me lo prometió todo… y aun así no obtuve más que rencor por su parte. Y cuando más la necesitaba. Y eso… eso…
En ese momento todas notaron como el agua volvía a estar caliente repentinamente, en menos de cinco segundos incluso comenzó a hervir y tuvieron que salir a saltos y gritando asustadas; sin embargo Twilight siguió allí, como si nada, mientras que el agua hervía a lo bestia.
-¡Twilight, sal de ahí!-masculló Rainbow, yendo a sacarla.
Cogió a la unicornio de los hombros y nada más hacerlo se quemó un poco, pero ella aguantó como un jabato y la sacó de ese hervidero, dejándola en el suelo.
-¡Twilight!-exclamaron las demás, acercándose a ella.
-¿¡Que ha sido eso?! ¡El agua empezó a hervir de repente!-masculló Applejack, asustada.
-Qué raro, no sabía que hubieran instalado un sistema de calefacción…-murmuró Rarity, tan extrañada como el resto.
-¿Estás bien, Twilight?-inquirió Pinkie, preocupada.
-¡Oh madre mía, estás ardiendo de una forma que no es normal!-observó Fluttershy, aterrada.
En ese justo momento los ojos de Twilight dejaron de brillar y la poni se levantó tambaleante.
-Agh, mi cabeza…
-¡Twilight! ¿Estás bien?
-No… qué calor… quiero irme a casa…-masculló la poni, mareada.
-Espera, te llevaremos.
Entre las cinco la llevaron hasta la biblioteca y la acostaron en la cama con varias bolsas de agua fría para que le bajase la temperatura, ya que todavía estaba algo caliente; se durmió enseguida, sus amigas se fueron poco después.
-Échala un ojo, no vaya a ser que le vuelva a subir la fiebre… compruébala la temperatura cada cinco minutos y si ves que está muy caliente ponle varios paños fríos en la frente-le dio indicaciones Fluttershy a Sunset.
-Sí, vale… pero ¿Qué ha pasado exactamente?-inquirió ella.
-No lo sabemos bien, pero la temperatura del agua de la tina comenzó a subir de golpe hasta hervir, y ella se quedó allí como si nada… algo la pasa, estoy segura, antes estaba muy caliente, pero ahora no tanto… es muy raro-explicó la pegaso amarilla.
Tras eso todas se fueron de vuelta a sus casas y Sunset observó a la unicornio con desconfianza.
-Algo está pasando contigo, Sparkle… y pienso averiguarlo-pensó, muy segura de sí misma.
Esa misma tarde, en el reino changeling, la reina Chrysalis se encontraba en el jardín de su palacio, plantando varias rosas y flores varias que algunos vecinos de Appleloosa les habían traído hace poco. La mayoría de las flores ya las habían trasplantado con la ayuda de su servicio, pero ahora ella misma se encontraba plantando varias semillas que le había dado personalmente la jardinera del pueblo para ella.
-De nuestros mejores manzanos-añadió ella.
Usando su magia dejó las semillas en el fondo de un hoyo no muy hondo en la tierra y lo volvió a cubrir; luego rodeó la plantación con varias piedras para delimitarlo y lo regó bien. En ese momento alzó la vista y vio entonces a lo lejos una carroza tirada por pegasos que le era familiar, en cuanto se acercó lo suficiente pudo ver a Celestia acompañada por Cadance.
-Anda ¿a que habrán venido?-se preguntó ella, extrañada.
Preparó a su servicio para que las recibieran enseguida y se dirigió a su trono; una vez todo listo, condujeron a los visitantes hasta allí y ella misma les dio la bienvenida.
-Princesa Celestia, qué sorpresa ¿a qué has venido?
-A hacerte una visita, para ver cómo estás… ¿Qué tal todo? ¿Se adaptan bien tus changelings?
-¡Desde luego! El plan está saliendo a las mil maravillas, y Jake también colabora mucho de un tiempo a esta parte, así que… todo está bien-afirmó ella.
-Me alegro… vamos fuera ¿te parece?
Las tres fueron caminando por la ciudad seguidas por una escolta compuesta por varios soldados changelings y de la Guardia Real ecuestriana.
-Resulta curioso… cómo ha cambiado todo, y ha sido tan rápido… realmente os debo mucho, Celestia… no teníais por que hacerlo pero aun así lo hicisteis…
-Ah, ya hablamos de eso, no lo pienses más. Ahora todos estamos bien, eso es lo importante.
-Lo sé, pero aun así… no puedo evitar que me asalten las dudas…
Ante ese comentario, Celestia se paró un momento y la puso un casco en el hombro.
-Mira, las dos sabemos lo que pasó realmente, yo no te culpo, sólo buscabas la supervivencia de tu pueblo. Tanto yo y como Cadance ya te perdonamos en su día, hasta Jake lo hizo. Ahora sabes que nos tenemos los unos a los otros, estamos todos juntos, eso es lo que cuenta.
Chrysalis asintió, emocionada y sonriente.
Hablando y hablando llegaron rápidamente hasta la plaza y una vez allí, Celestia se giró hacia Chrysalis y la indicó.
-Convoca a todo tu pueblo aquí.
Chrysalis extendió su llamado a través de sus guardas y en menos de cincos minutos todos los changelings del reino se encontraron en la plaza de la ciudadela; en cuanto todos estuvieron juntos, Celestia miró a su sobrina y la dijo.
-Cuando quieras.
La aludida asintió y en ese momento echó a volar y se posó sobre la fuente del medio de la plaza; justo después concentró mucha energía en su cuerno y tras unos segundos en esa pose apuntó hacia arriba con él y un rayo de energía rasgó el aire, concentrándose en un solo punto y tomando la forma de un corazón flotante. Al segundo siguiente éste estalló fuertemente, esparciendo una serie de esporas rosadas y el denso y delicioso aire que sólo el amor podía ofrecer a los changelings. A éstos les brillaron los ojos de alegría y muchos comenzaron a alimentarse, Chrysalis también comió un poco, bastante emocionada por lo que había hecho Cadance.
-¿Mejor?-inquirió entonces Celestia.
-Muchísimo mejor… muchas gracias, de verdad…-masculló la reina.
-De nada hombre… espero que os sirva.
-¡Desde luego, con esto tenemos para semanas al menos! ¡Distribuidlo bien, que nos tiene que durar!-exclamó ella a sus súbditos.
Cadance bajó a su lado y Chrysalis la dio un efusivo abrazo.
-Muchas gracias, yo… siento haberte encerrado en el pasado… lo siento.
-No pasa nada… después de todo ha sido idea de mi tía.
-Gracias a las dos…
Celestia y Cadance se quedaron un rato más hablando con ella y finalmente retornaron a Canterlot, Chrysalis las despidió.
-Gracias por la visita… me alegro de haberos visto.
-De nada, tú también puedes venir a vernos si quieres…
-Lo consideraré…
Cadance se asomó un poco de la carroza y la comentó entonces.
-Y no te preocupes, Chrysi, ya verás cómo encuentras tú también a ese poni especial.
La aludida sonrió algo colorada y las despidió con la pata mientras las veía levantar el vuelo, en dirección hacia el norte; la reina suspiró y regresó al palacio, pensando en sus cosas.
Esa noche estaba siendo bastante tranquila, no había ni una sola nube en el cielo, con un marco de estrellas y luna llena incomparable. Muchos ponis salían a pasear, el buen tiempo propiciaba a tomar una copa, y muchos pensaron en eso mismo, acabando casi todos en la nave de Jake, el cual servía copas con Humphreys y varios ponis más que tenía contratados.
-Una noche tranquila…
-Ya lo creo que sí, señorito…
-Sí… por cierto Humphreys ¿cómo te va con Winona?-inquirió entonces él.
-A… ¿a qué se refiere, señorito?
-Vamos, sabes perfectamente de que te hablo… he visto como la mirabas…
El mayordomo miró algo ceñudo a su señor, pero al final esbozó una tímida sonrisa y murmuró.
-Bueno, supongo que a usted no puedo esconderla nada, señorito…
-Exactamente, nos conocemos demasiado Humphreys…
Él miró hacia donde la viuda estaba sentada y murmuró.
-Siempre he pensado que la señora Waterbury tiene un encanto especial. Ahora que Alfred no está no he podido pensar en ello, pero… no quiero aprovecharme de esa manera, yo…
Jake le miró de frente y le dijo.
-Albert, te conozco bien… sabes que te llamo por tu apellido porque me gusta, pero si no fuera así te llamaría Alfred a secas como ahora mismo. Comprendo lo que me quieres decir, yo también le daría un poco de tiempo.
-No solo por ella, si no por el bueno de Alfred y su memoria. Siempre me cayó bien ese hombre y no quiero empañar de esa forma los recuerdos que ella tenga de él.
-Claro que sí. Poco a poco-murmuró Jake, guiñándole un ojo.
Tras esa corta conversación se apartó del otro lado de la barra y fue a la mesa de mezclas, donde tenía puesta una sesión de música jazz de hora y tres cuartos para amenizar el ambiente; de vez en cuando solía acercarse para ver que la lista se reproducía con normalidad y para ver cuánto faltaba para pasar a la siguiente, la biblioteca musical era amplia y no tenia de que preocuparse, pero nunca estaba de más echar un vistazo. Sincronizó un poco más los altavoces y ajustó el sonido para que no se descompensara, luego se apoyó en la mesa y observo el panorama; no había mucha gente, pero la suficiente como para hacer una caja aceptable. Jake estaba bastante satisfecho de cómo le habían ido las cosas hasta el momento, el negocio siempre había funcionado y nunca le había faltado recursos. Además, desde que la conoció, Vinyl también había conseguido despegar y sus actuaciones conjuntas y en vivo solían ser muy exitosas. La última vez fue después de la recogida del invierno, celebrando la llegada de la primavera.
Siguió apoyado en la mesa, lo que permitió verlo entrar; su irrupción no pasó inadvertida, al menos para él. De hecho no fue por la irrupción en sí, sino por el poni que irrumpió. Jamás había visto a uno con esa tonalidad de colores y el verlo en ese momento le chocó; era un unicornio, su pelaje era completamente negro, con una crin y cola de color rojo intenso. Sus ojos eran azules claros y su marca de belleza consistía en una ruleta blanca. Jake entrecerró los ojos, observándole atentamente. Nunca antes había visto un poni negro, incluso había llegado a pensar que no habría ponis con ese color, ya que normalmente predominan los colores vivos y brillantes, no los oscuros y apagados.
El chico tecleó algo en el ordenador, cliqueó varias veces con el ratón y luego se apartó de la mesa de mezclas, cogiendo antes una PDA y yendo a atender la barra. En ese momento llegaron varios grupos de ponis y el trabajo de disparó, teniendo que estar más activo que antes. Jake ayudó a servir a Humphreys, perdiendo de vista al poni negro. Sin embargo, lo que no perdió de vista fue su PDA, la que miraba siempre que podía y con bastante asiduidad, como si esperaba ver algo revelador a través de ella. Estaba tan ocupado que no pudo relocalizar el poni negro durante aproximadamente unos cinco minutos, pero después de ese tiempo, cuando ya habían acabado de servir, lo reencontró, yéndose éste hacia la salida. Jake echó un último vistazo a su PDA durante unos rápidos momentos y sonrió levemente, cerrándola y dirigiéndose hacia el lado contrario de las cocinas.
Afuera, el poni negro se apartó de la entrada de la nave y cuando se aseguró estar solo ladeó su lomo, como si dejara caer algo al suelo; en ese momento su cuerno brilló, dejando a la vista unas alforjas que antes eran invisibles.
-Vale, hagamos un recuento…
Las abrió y estuvo mirando su interior, sacando un montón de cosas de lo más variadas, desde relojes personales hasta carteras y otros efectos personales.
-No está mal… ha sido fácil después de todo, tengo que venir aquí más a menudo. Ese humano es más confiado de lo que parece-se dijo en voz alta.
-No tanto como tú-anunció entonces una voz.
El unicornio dio un salto, asustado, y cuando se dio la vuelta vio al humano mirándole con una sonrisita cínica.
-¿¡Qué?! ¿¡Pero cuándo, cómo?! ¿¡De dónde has salido?!-masculló, asustado.
-Nada que una puerta lateral oculta no pueda hacer… así que confiado ¿eh? Deberías aplicarte el cuento, señor ladrón…
-¡Se supone que estabas ocupado, ha sido la ocasión perfecta! ¿¡Cómo me has descubierto?!-inquirió el unicornio.
-Bueno, uno tiene sus trucos… como un sistema de seguridad conectado a mi PDA, por ejemplo…-reveló el chico, enseñando varias imágenes en las que él aparecía robando con su magia a los ponis que allí había y metiéndolo todo en sus invisibles alforjas.
-El truco no está mal, lo hacías tan rápido que nadie se daba cuenta, pero mis cámaras son capaces de grabar incluso la acción más rápida… y supongo que si te veías en un aprieto o para evitar que te cazaran, usarías algún hechizo de ilusión.
-¿Y tú como sabes todo eso?
-Es lo que tiene tener amigas unicornios… bueno, ya te he cazado, así que lo que vamos a hacer es ir a devolver todo eso que has afanado, y luego a llevarte ante la Guardia Real…-murmuró Jake.
-¡No, eso no por favor! ¡No quiero volver al trullo, ese lugar es deprimente, por favor, concédeme al menos el beneficio de la duda!-masculló el unicornio.
-Ja, eso te gustaría… aunque…
Jake le miró de arriba abajo, sopesando posibilidades.
-¿Cómo te llamas?
-Black Luck…
-Vaya, pues sí que tu suerte no está en su mejor momento…
-No me lo recuerdes-gruñó él.
El chico le miró de nuevo y en ese momento habló.
-Muy bien Black, eres un unicornio ladrón de poca monta que ha intentado un golpe de lo más ingenioso en mi propiedad, pero no te ha salido bien. Lo que debería hacer ahora mismo es llevarte ante la Guardia Real, pero ésta es mi propiedad y yo decido lo que pasa en ella. Así que lo que haremos será volver dentro y devolver todas esas cosas. Luego te quedarás conmigo y pagarás tu deuda trabajando para mí, harás de camarero entre semana y se segurata los fines de semana ¿vale?
Ante esa oferta, los ojos de Black brillaron en un halo de esperanza y masculló.
-¿De verdad que me vas a dar un trabajo?
-Sí, te pagaré convenientemente, pero sólo me pagarás la deuda con horas de trabajo-aclaró él.
-¡Muchas gracias, de verdad!-exclamó Black, echándose sobre él.
Jake sonrió, pensando en algo evidente.
-No te contrataban ¿verdad?
El unicornio le miró por un momento, algo asombrado, pero al final asintió.
-Sí, nadie llegaba a contratarme por mi aspecto… ¿Qué otra cosa podía hacer? Así que me dedicaba a robar para poder subsistir…
-Te comprendo, yo habría hecho lo mismo. Vamos dentro a devolver todo eso.
Uno a uno y antes de cerrar, Black fue devolviendo las pertenencias robadas y disculpándose después; las víctimas se mostraron sorprendidas, sobre todo al ver la reacción del supuesto ladrón, al que al final perdonaron, ya que al menos devolvió lo robado. Una vez que todas las pertenencias volvieron con sus respectivos dueños y el night-club cerrado, Jake le enseñó su habitación arriba, de entre las tantas que seguían libres.
-Ésta será tu habitación.
-¡Vaya, menudo lujo, nunca había visto nada igual!
-Ni lo verás de nuevo en otro sitio… cuando te hayas asentado baja abajo, para que pueda presentarte a los demás.
Después de asentarse, Black se dirigió al salón, donde Jake lo presentó ante los demás, explicando su estancia allí. A todos les pareció bien y nadie puso inconvenientes, Black estuvo hablando con los demás durante la cena para conocerlos mejor.
-¿Qué tal hoy en el colegio, chicos?-inquirió Jake.
-¡Genial, hoy hemos aprendido varios términos nuevos, la señorita Cheerilee es muy buena explicando!-explicó Hilbert.
-Sí, desde luego que tiene mención… incluso habiendo humanos en su clase es capaz de explicarse de modo que tanto ellos como los ponis la entiendan-asintió Martha.
-Da, no es nada complicado, incluso los ponis a los que doy clase en Canterlot consiguen entenderme-añadió Andrey.
Sin embargo, Sweetie tenía una cara muy larga y Black lo notó.
-¿Qué te pasa pequeña, a que viene esa cara tan larga?
-Ya lo he intentado yo y no quiere decirme lo que es…-murmuró Lindsay, preocupado.
La potrilla miró a un lado, algo turbada, pero en ese momento inquirió.
-Papá, mamá… ¿vosotros me queréis aunque sea un poni?
-Pues claro que sí, cariño, menuda pregunta… ¿Por qué dices eso?
-Es que… en clase hay dos potras muy malas que se meten conmigo porque no tengo marca de belleza… y además me dicen que un poni no puede ser hija de humanos…-explicó entonces ella.
-¿Quiénes son esas potras?-inquirió entonces Jake.
-Se llaman Diamond Tiara y Silver Spoon…
-Me suena, la primera es hija de Filthy Rich, el empresario más rico de Ponyville… ahora que lo pienso, ese pijotero fue uno de los que se opusieron a que la adoptarais ¿no?-recordó entonces Winona.
-Sí, uno de los tantos… pero al final no se quejaron más, no sé por qué-asintió Martha.
-Bah, no hagas caso a esas tontas, sólo quieren hacerte mal. Y en cuanto a lo de la marca de belleza no te preocupes, ya te saldrá-le dijo su padre.
-O también puedes hacerte miembro de las Cutie Mark Crusaders…-sugirió Jake, recordando a Scootaloo.
Y así, hablando y hablando Black se fue integrando en el grupo, siendo uno más. Afuera la noche era cerrada, pero las estrellas titilaban con fuerza y la luna alumbraba los campos de Ponyville.
Bueno, sigo con el esquema que en el anterior capítulo os comenté, viene de perlas para ordenar lo que quiero contar, si alguien tiene problemas para ordenar los acontecimientos que se van sucediendo a lo largo de una historia le aconsejo encarecidamente que lo haga para guiarse mejor. También quiero comentar que a partir de ya todos los capítulos tendrán más o menos esta extensión, para no entorpecer el ritmo de lectura; comentar también acerca del tiempo de actualización, intento hacerlos con tiempo, siempre y cuando las circunstancias me lo permitan, pero ahora los periodos puede que sean mas largos, cosas de la uni y tal, ya me entendéis.
Otra cosa que quería comentar, sé que hay gente que sólo lee y eso lo comprendo, pero de un tiempo a esta parte, sobre todo con esta historia, las reviews han bajado sustancialmente; no es que obligue a nadie a comentar o dejar reviews, pero una cosa así suele echarme para atrás bastante, ha habido veces que me he preguntado que si he estado haciendo algo mal o mi forma de escribir ha cambiado de forma negativa o algo. Como eso yo no lo sé, es por eso que a veces necesito aunque sea una pequeña guía y esa guía sólo es posible si vosotros vais comentando qué os está pareciendo la historia. También podéis sugerir ideas para la historia, yo estaré encantado de pensar en ellas e intentar aplicarlas, dependiendo de la idea, claro. Por eso os pido un poco más de colaboración, por favor, sabéis que los reviews es el combustible que mueve al escritor y a la ilusión de éste por seguir escribiendo.
Y eso es todo ¡nos leemos!
