Paso un buen rato después que se retiraron Geminis y Aries del lugar donde yacía tirado Piscis en un inmerso charco de sangre, su corazón palpitaba aun lento, y su respiración entre cortada, era evidente que Afrodita seguía con vida, pero muy débil, imágenes llegaban a la mente del caballero de la doceava casa, su cuerpo aletargado rondaba el mundo de los sueños.
Flash Back
—Eres muy fuerte, esa técnica que estas intentado hacer, tiene muchos años de no utilizarse, preferiría que nunca lo intentes— dijo con tono preocupante el hombre mayor de cabellera rubia.
—pero maestro Cardinale— contesto Afrodita con molestia.
—Obedece al maestro y no rezongues— se escucho la dulce voz que regañaba a Afrodita.
—¡Erik!— gritó con molestia Afrodita apretando los puños en forma de berrinche.
Fin FlashBack
—ooh maestro Cardinale, perdóneme por desobedecerle, a ti Erik por romper mi promesa,¿ porque no vienes por mi?— se preguntaba Afrodita despertando de su sueño.— supongo que aun no es tiempo verdad…— decía mirando al cielo, asi que comenzó a elevar su cosmos para neutralizar de nuevo su sangre, al cabo de unos minutos termino de realizar la neutralización, apago su cosmos sintiéndose sumamente débil.
— tendré que enjuagarme un poco— musito Dita, sacando fuerzas de donde pudo se levanto tambaleante, busco un riachuelo para sumergirse y limpiar un poco las heridas, posteriormente emprendió el viaje devuelta al santuario.
En el santuario se efectuaban las actividades normales, Saga presenciaba un entrenamiento en el coliseo, aunque sumamente preocupado por la misión de rescate de Mu, asi que miraba a los caballeros entrenar sin poner atención, hasta que un soldado llego corriendo hacia el sillón donde se encontraba sentado, anuncio que iban entrando los caballeros dorados heridos, esa noticia hizo que se levantara como un resorte de su lugar, al coliseo iban entrando lentamente dos armaduras doradas con uno de sus portadores herido.
Rápidamente los rodearon los demás, Saga se acerco para que le explicaran lo sucedido.
—Kanon, ¿Qué pasa?, Mu estas herido, ¡Ayudendolos¡— ordenaba Saga muy agitado y preocupado.
Aioria y Shaka cogieron del brazo a Mu, lo recostaron para analizar sus heridas, Aioria comenzó a usar su cosmos para tratar de sanar las heridas del Ariano.
—Aquí esta el cofre con el sello intacto— dijo Kanon con la voz triste a Saga y le extendió el cofre.
— me habían asustado que bueno que resguardaron bien el cofre, pero… ¿Dónde esta Afrodita?— pregunto muy intrigado Saga, disimuladamente los demás dorados prestaron atención, ellos también habían notado que Piscis no había llegado.
— Se sacrificó para que pudiésemos salir a salvo con el cofre— dijo Mu incorporándose un poco.
—¿Cómo?— pregunto Saga boquiabierto.
— Saga, el tipo que tenia capturado a Mu… estuvo apunto de acribillarme con sus Sais en un descuido mio, pero el se interpuso como un escudo— decía Kanón con la voz entrecortada— estaba mal herido que… decidio quedarse a eliminarlo con la poca energía que le quedaba— dijo casi con la voz en susurro.
—uso las espinas carmesí— hablo Mu completando el relato.
Saga solo cerro los ojos en señal de que le pesaba la perdida, su rostro bondadoso se entristeció al escuchar el relato de su hermano y de Mu.
De pronto unos pasos metálicos y cansados comenzaron a escucharse, los presentes al ver quien era, abrieron paso, frente a Saga se encontraba arrodillado y cabizbajo Kanon, junto Mu aun curándole heridas, y la voz que escucharon los descoloco.
—Su ilustrísima disculpe la tardanza, tuve algunos inconvenientes pero aquí estoy para rendir mi reporte— dijo una cansada voz de Afrodita que avanzaba a paso lento y tambaleante.
—¡Ayuden a Afrodita¡— ordeno preocupado Saga, los dorados seguían inmóviles como si no hubiese dicho nada el patriarca, a excepción de Kanon que se levanto como bólido para tratar de ayudar a Afrodita, ante las miradas de molestia de los otros, en especial la de Milo.
— No es necesario Géminis, puedo solo, además tengo heridas que pueden llegar a afectarlos si las toca, no quiero que alguien termine envenenado, aun asi se lo agradezco patriarca— dijo determinante Afrodita— ahora si me permite retirarme a mi templo a curarme las heridas— pidió a Saga.
—Adelante Afrodita, me alegra que estés bien, Hierba mala nunca muere— dijo Saga un poco mas tranquilo.
Dentro del templo de Piscis, Afrodita comenzó a curarse las heridas que tenia, se levanto de la silla donde estaba realizándolo, se miro al espejo dando la espalda y torciendo la cabeza para poder inspeccionar bien lo de la espalda, entonces localizo por debajo del hombro una herida profunda.
—¡maldición no me llego!— dijo con desespero Afrodita al tratar de pasar una gasa con agua oxigenada, a lo que decidió destapar la botella de alcohol y chorrearla sobre su espalda, frunció el ceño aguantando el inmenso ardor que sentía, con la cara un tanto descompuesta por el dolor hizo fin a la curación de esa área ya que no podía hacer mas.
Ya habían pasado un par de días después de que habían regresado de la misión Geminis, Aries y Piscis, el cielo estaba ya completamente oscuro y estrellado, en el tercer templo su guardián se removía en su cama, inquieto por una pesadilla que lo estaba atormentando, bañado de sudor se encontraba, en su mente un sueño lo atormentaba, al parecer se encontraba caminando sobre un hermoso jardín repleto de rosas, el aroma era penetrante y dulce, una sonrisita lo hizo girarse, ahí estaba Afrodita con una rosa en tono rosa pálido que jugueteaba cerca de su rostro, con la otra mano libre la estiraba invitándolo a acercarse, cuando Kanon decide a dar el primer paso, el lugar donde estaba Afrodita se llenaba de enredaderas, asi que Kanon luchaba por quitarlas, cuando por fin logra pasar, encuentra a Afrodita en un féretro repleto de rosas, con ese rostro hermoso que lo caracteriza.
De pronto Kanon despierta de un brinco asustado, se da cuenta que esta empapado en sudor, se levanta al baño a darse una ducha, aunque sigue preocupado por el sueño que tuvo, con esa intranquilidad y una opresión en su pecho se decide salir de su templo a ver a Afrodita.
Era tanta su preocupación que no le tomo mucho tiempo desplazarse por los ocho templos restantes, en un abrir y cerrar de ojos ya estaba frente a la puerta de Piscis, se armo de valor e hizo un llamado, todo estaba en silencio, eso lo alarmo un poco mas, asi que se decidio entrar, busco por la sala principal, todo estaba solitario, llego a la habitación de Afrodita, giro la perilla, y ahí vio a Piscis hecho un ovillo sobre un sofá, se acerco y llamo suavemente, no obtuvo respuesta, removio el cabello celeste que cubria el angelical rostro de Afrodita, peligrosamente como si estuviese hechizado se acerco lentamente.
—Afrodita…— volvió a llamar quedito Kanon, los labios de Kanon buscaron tiernamente los de Afrodita, probando esos suaves labios solo exteriormente, los pudo sentir tibios, muy tibios para su consideración, coloco su mano en la frente y pudo notar el mismo calor.
—Estas hirviendo en fiebre— dijo asustado Kanon.
— ¡No por favor!— decía en forma de lamento Afrodita— me lastimas, ya no… DeathMask no..— Suplicaba Afrodita.
—Tranquilo no pasa nada— decía Kanon sorprendido por lo que decía Afrodita, trato de tranquilizarlo pero en su cabeza no entendía porque decía eso, si para el DeathMask y Afrodita era amantes.
—Sálvame Erik…— volvió a Susurrar Afrodita, Kanon al escuchar eso, fruncio el ceño, algo le molestaba y no lo comprendía, porque debía de molestarle que Afrodita llamara a ese hombre "Erik".
