CAPITULO IX

INSTINTO PRIMITIVO

Violet no contuvo mas la respiración, estaba tan impresionada por la nota. Se dio cuenta de que Holmes la había hecho con mucha informalidad, creía que de una vez por todas se había decidido en decirle la verdad. Se acerco el recado hacia la cara trato de percibir algún aroma que le recordara a su amado detective; sin embargo no tuvo éxito alguno.

- Sherlock, mi querido Sherlock….-se decía así misma.

- ¿Violet todo está bien?- toco a la puerta Francesca.

- Adelante- interrumpida de sus fantasías Violet oculto rápidamente la nota.

- ¿Qué sucede? ¿Te dijo algo ese tipo?

- No nada, solo que le pagara a Wilson.

- ¿En serio? Es que te metiste rápidamente al camerino…

- No, en serio es solo que venía a ver cuánto tengo de dinero para pagarle pero creo que no me alcanza.

- Estas segura te noto nerviosa- le pregunto Francesca sospechando de Violet.

- ¿Nerviosa? No para nada, estoy bien.

- De acuerdo- Francesca la miraba con hipocresía- ven que tenemos mucho trabajo.

- Si, iré en un segundo.

Faltaba una hora para las seis, y Violet iba muy atrasada, tenía que idear la manera de irse del bar sin que nadie sospechara nada entre ellos Francesca. Lo que deseaba en ese momento era ir lo mas pronto posible a Baker Street, sentia una corazonada de que ese seria el dia.

- ¡Hoy es mi oportunidad! Hare que Sherlock Holmes enloquezca por mí- mientras esbozaba un sonrisa maliciosa- pero antes debo saber cómo me iré.

- ¡Violet!- Phelps grito- ¿Donde está Mildred?

- Ella está enferma ¿Para que la necesitas?

- Ella iba a bailar en el espectáculo de esta noche.

- ¡Eso es!-pensó Violet- Phelps será mi coartada. Si quieres yo será tu bailarina.

- Pero que dices, tú no sabes cómo hacerlo.

- Claro que si he a veces ensayo con ellas.

- Bueno en ese caso pídele el vestuario.

Violet asintió con la cabeza. Al entrar a su camerino comenzó a ponerse, un vestido corto, dejando ver sus piernas las cuales tenían medias casi trasparentes. Su corsé dejaba ver su pecho y en su cuello un collar a la medida. El atuendo perfecto para enloquecer a Phelps.

- Si puedo seducir a Holmes ¿Por qué no ha Phelps? Y que mejor arma que un perfume cautivador.

Al salir de la habitación, se puso debajo del vestuario provocador una bata, toco la puerta de Phelps, se escucho la orden de que entrara. Tomo valor para no levantar sospecha alguna en el.

- ¿Qué quieres ahora?- pregunto molesto.

- Venia a enseñarte, el vestuario- se quito la bata dejando ver su cuerpo- ¿Qué te parece?- le dijo con voz seductora.

Phelps se quedo paralizado. Una de su mayores fantasías era que Violet estuviera con él, muchas veces deseaba su cuerpo, y besarla incansablemente. No dudo ni un momento al escuchar esas palabras.

- Te ves…hermosa…-las palabras le faltaban al verla así.

- Muy bien, ya que tengo tu aprobación, iré a bailar.

- ¿Violet…?

- ¿Si?- pregunto con una sonrisa perversa en la boca.

- Creo que…deberías quedarte- lanzandole una mirada libidinosa.

- ¿Pero por que?

- Eres una chica hermosa…pero ya no puedo resistirme más, necesito sentirte junto a mi- la tomo de la cintura y la beso apasionadamente. Se descontrolo inmediatamente al oler el perfume de la chica.

- Phelps…- pronuncio la chica con voz incomoda- Por favor suéltame…

- No, lo hare Violet he esperado este momento toda mi vida. ¿Por qué habría de detenerme?

- Por que no seré tuya…- se escapo de los brazos de Phelps- hasta que tú y yo brindemos.

- ¿Qué brindemos?- pregunto aturdido.

- Yo tengo que decirte algo; también deseo impacientemente este momento, me he dado cuenta de que eres un caballero por haber esperado hasta que yo estuviera lista. Pero quiero vivir este momento lenta y románticamente.

- Mi Violet…

-¡Deseo ser tuya esta noche! pero si quieres que estemos juntos primero tendremos que terminarnos esta botella de ron hasta el final.

- Tus deseos son ordenes mi querida…

En menos de lo que esperaba Violet, el cantinero ya estaba bebiendo descontroladamente y como era de suponerse se embriago en menos tiempo de lo que se lo imaginaba. El hombre por poco ya no se sostenía en pie.

- ¡Ven aquí, mi Violet!-grito Phelps embriagado.

- Con gusto- la chica lo beso de tal forma que el alcohol y la adrenalina lo desmayo- demasiada excitación para ti ¿Me pregunto si Holmes también resistirá la emoción?-veía a Phelps en el piso con repugnancia.

- ¿¡Violet!?- era la voz de Francesca- ¿Estas aquí?

- Estoy ocupada.

- ¿Ocupada?- Francesca no creía lo que decía.

- Sí, estoy con Phelps.

- ¡¿Con Phelps?! ¿¡Pero que estás haciendo con él!?- en la voz de Francesca estaba la sorpresa.

- No puedo decirlo, no es el momento.

- ¿Te refieres a que estas…?

Violet empezó a agitar a Phelps para que despertara, pero este se enojo y le grito.

- ¡Lárgate!- grito enfurecido y volvió a dormir.

- Lo siento no debí de haber interrumpido, ¡Buenas noches Violet!- creyendo que Phelps le había gritado a ella.

- Nos vemos mañana, Francesca.

Violet sonrió victoriosa, se quito la ropa que tenia, mientras se ponía el vestido que el detective le había regalado, escapo por una puerta que daba al callejón en donde por primera vez probo los labios de Sherlock Holmes. Corrió por el callejón, giro a la derecha y continúo corriendo hasta llegar a Baker Street. Tenía muchas ganas de verlo, sabía que el al igual que ella sentía algo que al estar juntos, tal vez pasión, deseo o amor no le importaba lo que fuera pero le encantaba sentirse así. Se detuvo enfrente de la casa del detective, toco la puerta y abrió la Sra. Hudson.

- ¡Buenas tardes, Sra. Hudson!- dijo mientras recuperaba el aire.

- ¡Srita Violet! El señor Holmes la está esperando.

- ¿En serio?- la joven se puso roja.

- Si, pase por favor, está arriba en su despacho junto con el doctor Watson.

- Muchas gracias Sra. Hudson, con permiso.

- Adelante.

La joven subió las escaleras, antes de tocar la puerta de la habitación trato de ponerse indiferente para que creyera que siguió enojada con él. Al tocar la puerta escucho la voz de Sherlock.

- ¡Buenas tardes señor Holmes!- dijo con indiferencia.

- ¡Buenas tardes Violet!- contesto Holmes con tono juguetón.

- ¡Buenas tardes doctor Watson!

- ¡Buenas tardes señorita Violet!

- Creí que no vendrías.

- Estaba a punto de no venir pero la culpa con respecto a mi padre me obligo.

- ¿Sigues enojada conmigo?- le pregunto el detective.

- Sí, creo que ya habíamos hablado respecto al trato profesional.

- Si, lo recuerdo pero tu no.

- ¿A que se refiere?

- ¿Por que es has puesto el perfume con el que rociaste la nota que me dio una niña cuando te conocí?, ese perfume tiene un nombre muy especial, ¿Acaso lo utilizas solo por mi?

- ¿Como lo sabes?

- Esa pregunta sale sobrando; mi olfato está entrenado para mi profesión pero; no respondiste mi pregunta- seguia con ses tono infantil.

- Lo utilice pero para Phelps.

- ¿Para Phelps?- la voz de Holmes se lleno de frialdad.

- Eso es algo que no le incumbe señor Holmes ¿Qué necesitaba decirme?

- Tranquila, no se moleste conmigo.

- No vine aquí a perder mi tiempo, ¿Para que me llamo señor Holmes?

- Muy bien, necesito que esté lista para recibir una noticia, es respecto a su padre.

- ¿Lo ha encontrado?- en los ojos de la joven se veía cierta alegría.

- Si, pero…

- ¡Por dios! Por un momento creí que estaba muerto, al fin podre verlo otra vez, tengo que pedirle perdón por haberle hecho pasar tantas amarguras- Violet saltaba de felicidad por la habitación.

- Señorita Violet- le dijo el doctor Watson- Siéntese esta malinterpretando las cosas.

- ¿A que se refiere?

- Srita. Violet, no creo que vuelva a ver a tu padre otra vez- dijo el detective fríamente.

- ¿Por qué?

- Por que el está muerto.

- Eso no puede ser, ¿Esta usted bromeando?

Holmes encarnó una ceja.

- Yo no me atrevería a bromear con este tema.

- ¡El no puede estar muerto! Usted me prometió…

- Yo le prometí dar con su paradero mas no le aseguraba en que estado.

- No es cierto, miente, el está vivo.

- ¿Qué parte no ha entendido?

- No creo lo que dice….

- Me obliga a enseñarle las pruebas.

- ¿Qué acaso no me las iba a mostrar?

- No, son fotografías muy explicitas de lo que paso.

- No me importa, hasta no verlas no creo en sus palabras.

- Srita. Violet entienda una cosa- comenzó a decir Watson- las palabras de Holmes jamás debe ponerlas en duda.

- Muéstreme la verdad- ordeno la joven.

- Pero primero le diré lo que sucedió.

- De acuerdo.

- ¿Recuerda lo que me dijo de las platicas que tuvo su padre con un tal Danagre?

- Si.

- ¿Sabe usted quien es él?

- Un famoso contador francés.

- De acuerdo, usted me dio a conocer una caja con papeles ¿Alguna vez los ha revisado y razonado?

- Si, pero no entiendo mucho que son.

- Son pagares y recibos, cheques…

- Eso que tiene que ver con mi padre.

- Tranquila, para allá vamos ¿Sabe usted a que se dedicaba su padre después de que huyo de casa?

- No.

- Bueno su padre era medico, tenía un consultorio en Duncan Street, vivía en Sussex en una casa hermosa ¿Sabe como la adquirió?

- Pues supongo que después de que me fui de sus honorarios como médico.

- Señorita Violet, su padre se metió en un problema muy grande, su padre como bien sabe apostaba pero para toda apuesta debe de haber dinero como base, su padre siempre lo perdía pero, el dinero de la mafia es muy poderoso.

- ¿Qué quiere decir con eso?

- Su padre le pidió dinero a la mafia, aposto con este y luego la engaño.

- ¿Engaño a la mafia?

- O eso creía él, puesto que se sintió, muy listo y le dijo que había perdido ese dinero, pero no era así, lo guardaba para su beneficio, esta mentira le permitió seguir con sus préstamos invertirlos en apuestas y quedarse con las ganancias, pero la mafia lo descubrió y desde ahí comenzó una vida de desgracias y peligro eso fue lo que lo mato. Y ahora usted es la siguiente.

- ¿Yo? Pero yo no tengo la culpa.

- Lo sé pero cuentas son cuentas.

- Voy a morir por algo que no hice.

- ¿Quien ha dicho que morirá?

- Usted acaba de decirlo…

- ¿Qué acaso le he dicho que no la protegeré?

- ¿Por que me va a proteger?

- Tu tía me es mi clienta y tu su sobrina algo que debo hacer es ver el bienestar de mi clienta.

- Yo diría que es otra cosa.

- Señorita Violet, tengo que volver a preguntar ¿Sigue sin creerme?

- Lo de respecto a que yo soy la siguiente no lo creo, si no ya estarían vigilándome y respecto a mi padre quisiera ver las fotografías para poder respaldar su veredicto.

- Pero señorita Violet, las fotografías son bastante fuertes…

- Déjela Watson, ya la le hemos advertido, es bajo su responsabilidad verlas.

- ¡Quiero las fotografías!

Holmes le entrego un sobre, la joven comenzó a abrirlo, saco las fotografías. Todas las fotografías traian la autopsia del cuerpo y como lo encontraron.

- ¿Qué es esto?- se dijo Violet con terror.

- Las primeras son respecto a como encontraron el cadáver; lo encontraron en una bolsa, estaba mutilado y cortado en partes, la bolsa fue encontrada flotando en el rio, la descubrió un conductor de un ferri que pasaba por ese lugar- mientras decía esto Holmes se había servido un vaso de whisky con soda, la forma en cómo le decía la muerte del padre a Violet era desinteresada.

- ¿Estas son respecto a la autopsia?- pregunto Violet aterrada.

- Si. El fórense reconstruyo el cuerpo, la muerte de tu padre fue dolorosa y agonizante.

- ¡Oh, por dios!- la joven se llevo la mano a la boca; había visto la foto del rostro del padre. Se encontraba desfigurado pero aún así se mostraba el terror en sus facciones- ¡No puede ser el! ¡No!- la joven comenzó a gritar de horror, el doctor Watson la trataba de tranquilizar.

- Señorita por favor tranquilícese. Holmes no debió de haberlo hecho.

- Yo le advertí respecto a las fotografías- respondió el detective tranquilamente.

- ¡No puede ser el! ¡No! ¡Es mentira lo que veo! ¡Esto es una broma! ¡No!- repetía Violet gritando- ¡No, mi padre! ¡No está muerto!

La agonía de la chica se notaba bastante, la desesperación, la tomó presa, el dolor y el miedo se hicieron presentes en las habitaciones de Baker Street, no podía parar de caminar ansiosamente. Holmes simplemente observaba el espectáculo mientras el doctor Watson trataba de tranquilizar a Violet. Hasta que Violet no resistió más sus emociones y se desmayo en la habitación; el detective la tomo antes de que cayera al suelo.

- Eso fue muy cruel e inhumano Holmes ¡Ella no estaba preparada para ver eso!

- Tengo razones muy fuertes como para haberlo hecho Watson, la chica es muy necia ahí este el resultado de sus caprichos.

- ¡Por dios Holmes! Ella no es como usted que ya sabe cómo lidiar con esto.

- Lo sé pero no lo hice porque era necesario, venga Watson llevémosla a su habitación hay que dejarla descansar.

Holmes la llevaba en brazos, al momento de salir del despacho el ama de llaves subía las escaleras con gran rapidez.

- ¿Qué ha pasado? ¿Por qué gritaba la señorita?

- Se desmayo; Holmes le dio a ver material de investigación que es inapropiado para ella.

- Deje de regañarme Watson, ya le he dicho la razón de ese acto- dejando a la chica recostada en la cama del médico- Señora Hudson le agradecería su asistencia junto con Watson, la chica debe de descansar.

- Sí, señor Holmes no se preocupe.

- Watson supongo que la cuidara ¿O no?

- No dejaría a una mujer en estas condiciones.

- De acuerdo estaré en mi despacho si me necesitan.

- ¿Qué va a hacer?

- Necesito revisar bien las fotografías y el informe del forense.

- ¿Qué no lo había ya hecho?

- Solo le eche un vistazo, pero nada más.

- Muy bien…señora Hudson traiga un poco de agua por favor.

- Si, doctor.

- Revisare a la señorita, espero que no pase a mayores sus actos Holmes.

- Tranquilo Watson, seré responsable de lo que le pase a la señorita.

El anochecer caía sobre Londres, y Violet todavía no despertaba. La joven soñaba con pesadillas, toda su vida paso en un momento, todo lo que le dolía y la hacía sentir mal la aquejaba en ese momento, se movía descontroladamente en la cama, hasta que de tanta angustia despertó gritando. Sherlock Holmes se percato de eso y fue a la habitación a ver lo que ocurría, al abrir la puerta Violet estaba llorando con miedo.

- ¿Violet? ¿Qué sucede?- le pregunto al verla así.

- Déjeme en paz, no es asunto que le incuba- tenía el rostro entre las manos.

- Te oí gritar, ¿Necesitas algo? ¿Te sientes bien?

- ¡Maldito desgraciado, como puedes preguntarme eso al verme así! ¿Es que acaso que eres estúpido?

- Ya veo que estas bien, con permiso.

- ¡Te detesto!- se levanto de la cama dirigiéndose hacia el- ¡¿Como pudiste…?!

Violet le soltó una cachetada, pero no contenta con eso y tratando de desquitarse, comenzó a tratar de golpearlo pero pronto el dolor la hizo llorar otra vez, abrazo al detective mientras lloraba.

- ¿Por qué…?

- Debes de tranquilizarte, no me gusta verte así- la abrazo de igual manera.

La joven lo veía con sorpresa, mientras Holmes la veía con tranquilidad.

- ¿Qué hora es?- tratando de disimular.

- Es casi la hora de la cena, ¿Quieres cenar?

- No tengo ganas de nada.

- Comprendo, quisiera pedirte algo.

- ¿Qué necesitas?

- Quédate esta noche aquí por favor.

- ¿Pero…y el doctor Watson?

- El está casado, esta era su habitación puedes quedarte aquí.

- Creí que el trato profesional me impide estar aquí.

- Este es un caso excepcional.

- ¿Y por que excepcional?

- Le pediré a la señora Hudson uno de sus camisones para que lo uses- evadiendo la pregunta.

- Sr. Holmes…gracias por dejarme quedar.

- De nada.

Violet le sonrió dulcemente.

Era media noche, todos dormían en Baker Street, pero se abrió la puerta de la habitación de Watson, era Violet, tenía puesto un camisón blanco, caminaba por el pasillo, trataba de no hacer ruido. Abrió la puerta de la habitación del despacho de Holmes con mucho cuidado, estaba a oscuras, parecía que el detective dormía, tomo la bata color vino que utilizaba Sherlock cuando estaba en sus habitaciones. Sentía ganas de dormir con él, aunque no pasara más allá de eso.

Giro la perilla de la puerta, entro silenciosamente, dirigió la vista hacia la cama de Holmes, pero antes de ir hacia ella escucho un ruido, se parecía al ruido producido por un revolver. Se quedo inmóvil pero reacciono al escuchar la voz del detective.

- Ni siquiera lo pienses… ¿Violet?- el detective se sorprendió al verla en su habitación.

- Sherlock…

- ¿Qué haces aquí?- dejando el revólver en una mesa.

- No puedo dormir…necesitaba verte…

- ¿Te ocurre algo?

- No, es solo que…-Violet se armo de valor para decirle a Holmes lo que sentía- no puedo más.

- ¿A que te refieres?

- Trato de resistirme pero me ha vencido en todos los sentidos…

- ¿Qué te ha vencido?

- El deseo…

Violet se acerco a él, tomo su rostro con sus suaves manos y lo beso tiernamente, esta vez el detective no pudo resistirse y la tomo la cintura, los dos estaban ansiosos de estar juntos. Violet lo beso apasionadamente, Sherlock también lo hacía, estaba desesperado por besarla; su instinto primitivo lo había tomado preso y comenzó a actuar por sí solo. Sus manos comenzaron a quitarle su batín mientras Violet desabrochaba lentamente su camisa; las dos prendas cayeron al suelo; entonces Holmes comenzó a desabrochar el camisón de la chica, inesperadamente Sherlock la empujo hacia la puerta, Violet lo seguía besando, acariciaba el cuerpo del detective al igual que su un momento se detuvieron, los dos se veían con pasión y deseo, Violet se soltó el cabello y coloco su mano en la mejilla de él. Sherlock sonrió maliciosamente, estaba claro que en ese momento ya no era ese hombre frio y calculador que la sociedad conocía.

- Me has vencido- susurro con voz aterciopelada al oído de la joven.

La chica lo volvió a empujar hacia ella, le dio un beso francés; el detective la acariciaba suavemente por todo el cuerpo en especial la pierna, la besaba por todos lados, estaba descontrolado, ella tan solo lo disfrutaba, lo abrazaba incansablemente, deseaba mas estar junto a él, esperaba tan solo que el siguiera con ella esa noche, pero tenía que decir algo que causo un efecto inesperado en el detective.

- Sherlock…- jadeo al sentir los labios de Holmes en su cuello.