The true meaning of... (Vali Lucifer x Issei Hyoudo) [Yaoi]
Vali Lucifer regresa una semana después del anuncio de su traición con el fin de asesinar a los padres de Issei Hyoudo para así tener un rival al mismo nivel, sin embargo su plan llega a retorcerse a niveles desconocidos para él.
Chapter 9. Doubts.
Disclaimer: Highschool DxD no me pertenece. Esta historia es yaoi si no te gusta largo de aquí, si quieres leer por morbo... no puedo hacer nada sírvete. He de admitir que esto esta influenciado por dos de mis fics favoritos (uno lo acabo de reencontrar y soy feliz).
«Voy a vomitar, voy a vomitar» se levantó aun con esa asquerosa sensación en la boca y al abrir los ojos se encontró con un par de orbes dorados, intentó pedirle a la dueña de aquellos ojos que se alejara de él, sin embargo una arcada se le adelantó aunque contrario de lo que pensó ya se encontraba desechando todo el contenido de su estómago en un contenedor de color rojo.
—Les dije que no se sentiría bien —apenas terminó de vomitar y se recostó en la cama.
—¿Quienes son? ¿Me van a matar? Mátenme, ¡Le dije a Sona que tenía cara de mal cogida a pesar de que me ha tratado genial —cubrió sus ojos con uno de sus brazos y trato de no moverse más porque en definitiva aún se encontraba con náuseas.
—¿Qué tomaste... Y cuánto? —apenas escuchó la voz de Vali se levantó como resorte, ¿Qué hacía él allí? Tenía intención de preguntarle pero su estómago caprichoso le traicionó y volvió a vomitar, aunque gracias al chico moreno a su lado, volvió a hacerlo en el contenedor rojo. Al terminar se volvió a recostar en la cama.
—Parecía jugo de naranja —murmuró cerrando los ojos. Vali se levantó de donde estaba y se acercó a verlo, se inclinó sobre él e Issei abrió los ojos al notar como la cama se hundía bajo el peso del chico y se dio cuenta de cómo lo observaba detenidamente—. Estas caliente.
—Es usual —respondió casi sin separar sus labios, y hablando de ellos Issei se quedó observándolos también por un largo rato.
—Abrázame —pidió y él simplemente negó y se levantó de la cama.
—Estas delirando.
—No —respondió con firmeza—, solo tengo frío «No es que estuviese pensando en besarte a ti en específico, quizá pueda experimentar esas tendencias bisexuales de las que tanto he presumido estos días. Tal vez Kiba, algún día, sirva como conejillo de indias» —Vali y los otros chicos rieron ante la elocuencia que tenía aún con leves rastros de alcohol en la sangre.
—Deberías de dormir, creo que aún no te recuperas del todo —Vali dio la vuelta dispuesto a salir de aquella habitación hasta el segundo en que golpearon la puerta.
—Issei —resonó la voz de Rias.
—Pre-presidenta, es decir Señorita Rias —Issei salto de la cama.
—¿Puedo pasar? —se miraron entre los cuatro con rostros asustados.
—¡No! —grito de manera desesperada—, No porque... me encuentro... Desnudo, oh mierda tan desnudo que... —vio como el pomo de la puerta se movía y corrió a recargarse en ella para que la chica no entrara—. Rápido debajo de la cama —les señaló a Kuroka y a Bikuo, cuando Vali planeaba esconderse en el mismo sitio se dio cuenta de que no cabría y giró sobre su propio eje varias veces antes de decantarse a entrar al clóset. Él, por otra parte se quitó rápidamente el saco y lo lanzó por allí, también se encargó de hacer volar sus zapatos y la corbata, desabrochó unos cuantos botones de su camisa y se desfajo—. Siento la tardanza, yo... me iba a duchar —miro el contenedor rojo y lo empujó con cuidado a un lado de la mesa de noche—... pero tú llegaste.
—Lamento mi comportamiento —declaró de la nada, Issei la observó con asombro—. Si, yo pensaba más en mí, que en lo que sea que te estaba pasando... cielos soy un ama tan... patética.
—A decir verdad también fue mi culpa —Rias observó con sorpresa a su antiguo peón—, si, aunque no lo crea, creas, ¿Te puedo tutear? —la muchacha asintió y él continuó—, yo no quería mencionar lo que me pasaba por el que dirán. Al final de todo herí tus sentimientos, y puse en riesgo la integridad física de todas las chicas... —y Rias lo silencio con un beso sin dejarle continuar, mientras que él, él quería creer que aún se encontraba mareado porque siguió con el beso.
Ella lo guio a la cama y se dejó llevar como si nada. Si, a pesar de estar en el infierno se sentía en el cielo, si era su oportunidad para hacer... algo, no la desaprovecharía. Con astucia ella fue directo a los botones mal abrochados de su camisa, él apenas se dio cuenta que es lo que traía ella, al parecer un vestido de cóctel y por encima de este recorrió el cuerpo de Rias hasta encontrar el fin de éste.
Ella dejó la camisa, que por supuesto ya estaba desabotonada, y fue a por el pantalón del chico. Metió su manos dentro de su ropa interior y empezó a moverla. Gruño de placer y su espalda se arqueo. Estaba ebrio, si esa era la única explicación a la maravillosa sensación que estaba experimentando. Abrió los ojos y lo único que pudo ver fue el brillo de los ojos de Vali.
—Para —soltó titubeante, sin embargo Rias solo mantenía una sonrisa juguetona.
—De verdad quieres que lo haga Issei —el chico tomó su mano y la sacó de su pantalón.
—¡Por favor detente! —se levantó y la tomó de ambas manos para sacarla de la habitación—, en algún momento de verdad creí que no venías con esas intenciones y me equivoqué, pero claro, si ni siquiera te importo, solo quieres que siga arrastrándome por ti como un jodido perro —a penas la sacó de la habitación y cerró la puerta fuertemente para después terminar recargado.
—¿Como te atreves a decir eso de mí? —gritó iracunda a la vez que golpeaba la puerta—. Además, no es como si te necesitara, nuestro "compromiso" se acaba ahora. Nunca vuelvas a mirarme siquiera.
—Bien —respondió calmado abriendo nuevamente la puerta y aquello hizo que Rias se enfureciera más—. Pero asegúrate de decir las cosas como son, que yo me encargaré de decirle al amo Sirzechs.
Las chicas rieron ante el relato de Issei sobre qué fue lo que le dijo a Sona, el simplemente suspiró y aún ideaba como disculparse, aunque al instante notaron su seriedad.
—¿Qué pasó? —le pregunto Momo tomando su mano, él le dio una mirada y después le dio un pequeño apretón.
—Rias me terminó —soltó.
Murayama y Katase estaban sorprendidas pues no sabían de aquello y Momo lo estaba porque sabía de antemano que se había partido el culo –literalmente– por ver feliz a Rias, si, aún con todo y su pequeño problemita y ahora que ella hiciera eso solo la dejaba como una perra sin corazón
—¿Ustedes salían? —pregunto la de cabello castaño e Issei asintió.
—Oh mierda, será como echarle sal a la herida pero ¿Como es que terminaron? —pregunto Katase.
—Después de despertar de mí siesta de ebrio noob ella apareció en la habitación a dónde la señorita Sona me llevó, y yo me iba a duchar la mitad de mi ropa estaba por allí tirada llena de mis jugos gástricos y ella tocó a la puerta y…
—Oh demonios, cogieron ¿Verdad? —soltó Murayama y él negó—, pero me cortó una teta a que si lo iban a hacer.
—¡No le hagas nada a tus pechos! —vocifero Issei saltando sobre su silla, esperaba nadie en el centro comercial le haya puesto atención.
—¡No puede ser!, ¿Por qué no lo hiciste? —el turno de gritar había pasado a ser de Katase y también recibiendo una mirada por parte de Momo quién le incitaba a hablar.
—Pues, pues la verdad no sé. En un momento era de: "¡Oh si, Rias! No caminarás en una semana" después miré hacia el clóset y puff. Adiós ganas.
—¡Hay por favor, Issei! Por más que hayas querido ir por la senda del señor, eres un pervertido ¿Cómo que de te fueron las ganas? —de alguna manera se quería sentir ofendido por las palabras de Murayama, pero sabía que eran reales así que no pudo más que suspirar.
—No lo sé, quizá fue porque en ese momento dije: "¿Existirá Narnia del otro lado? Si voy, ¿me encontraré con la Reina Blanca, o los hermanos Pevensie?, ¿Quizá alucino mucho y esté algún Telmarino?" —ellas le miraron extrañadas, ¿eso realmente pasaba? O solo era Issei—, después de eso le dije que se detuviera, no lo hizo y la saqué de la habitación mientras que le decía cosas… relativamente malas y me terminó.
—No puedo creer que sea así.
—Yo de verdad creí que iba en buen plan, de hecho empezamos con una conversación muy linda, me dijo que lamentaba ser una novia mala y no darse cuenta de lo que me pasaba.
—Si iba por algo tan lindo cómo es que terminaron peleados —Issei encogió los hombros y tomo su frapuccino de cajeta.
—¿Y que tal si hay algo malo conmigo?
—Oh cariño —Momo lo abrazó y comenzó a darle pequeñas caricias en la cabeza—, no hay nada malo contigo, quizá Rias piensa que el trastorno que tienes se cura como una gripe.
—Además no es como si le hayas hecho caso a tu terapeuta…
—No entiendes no puedo porque… —cerró la boca abruptamente, no podía decir así de la nada "Morí, pero mi ex que es un demonio, uno de élite, me revivió y me hizo algo parecido a su soldadito de plomo".
—Hola chicas —un sujeto se acercó a ellos, como si no tuviera dobles intenciones, aunque con tan solo ver su apariencia y su forma de hablar demostraba lo contrario.
—¡También aplica la apuesta ahora! —las chicas temieron asentir, habían hecho esa apuesta porque no creían que Issei fuera capaz de coquetear con un chico con el único fin de entrar a la tienda de lencería con ellas y no solo esperar fuera de ella sentado como indigente.
—Siento que me ignoran —reclamo el sujeto con dejes de rabia en su voz y su sonrisa.
—Por supuesto que no, cariño —inicio Issei—. Sabes, por muy loco que suene, y tomando en cuenta que nos acabamos de conocer, que tal si te doy mi número y… no sé, quedamos un día —Issei saco un papelito de su bolsa y se lo entrego al chico, quién únicamente puso los ojos en blanco y dio media vuelta.
—¿Call me maybe? ¿En serio? No tenías otra cosa más original.
—Mira, de lo que se trataba era de ligar, lo que no funcionó porque ya tiro mi número —señaló al joven quien a penas habían lanzado el papelito a un bote de basura—, pero ya tengo mi pase a verlas comprar lencería, ¡Así que vamos allá! —se levantó sin embargo ellas se quedaron en su sitio.
—Antes de que ese sujeto llegará tú nos decías la razón del por qué has ignorado a tu terapeuta —se detuvo en seco, allí mismo tenía la oportunidad de afrontar sus miedos, sin embargo, necesitaba de un lugar un poco más privado. Podría ser la casa de los Sitri –porque suya no era–, pero aquello suponía violar una de la reglas del mundo sobrenatural y exponer a humanas comunes y corrientes a éste, además de que no presentaban ningún beneficio económico. Tampoco podían ir a la casa del chico, imaginaba todas las chicas aún estaban allí, y si no lo estaban, los padres del chico si, quizás…
—Denme, cinco minutos y después lo pensaré un poco —corrió a donde se encontraban los sanitarios de chicos y entró a un cubículo, bajo la tapa del váter y se sentó.
—Es tu oportunidad compañero, deja que esas mujeres te ayuden —él suspiró, si era una buena idea, tomó su teléfono y busco entre los contactos.
—Habla.
—¿Estás en tu casa?
—Solo voy los días en qué quedamos para ver series —respondió con voz neutra.
—Podría, digamos, ir con un par de chicas…
—No, aprecio que mi casa sea un lugar alejado de todo eso.
—No, no para hacer algo así, necesitamos charlar en privado, sin nadie de por medio —oyó como el chico suspiraba.
—La llave está debajo de la alfombra.
—La que dice "The winter is coming".
—¿Ya estás allí?
—No, estoy en los sanitarios del centro comercial, pero tengo una buena memoria.
—Supongamos que te creo.
—Bueno, entonces llama al portero. Y de paso le dices que nos deje pasar.
—Bien, solo no…
—Claro, no tocar ningún libro y menos los de Game of Thrones, porque no lo has terminado de leer.
—Buen chico.
—No soy un perro.
—Bien, nos vemos el jueves.
Salió del cubículo y fue directo al lavamanos, estaba sudando no sentía un ataque de pánico venir pero si se sentía un poco estresado, nada más ni nada menos.
—Y ya no andas jugando a la marica.
Vio a sus ¿amigos? entrar en el sanitario, por ahora no necesitaba más que su propio mal juicio como para insultase, por otra parte algo dentro de su ser le reclamaba poner a ambos sujetos en su lugar. Terminó de lavar sus manos, tomó una toalla desechable y con parsimonia secó sus manos.
—¡Por favor! —soltó con su voz cargada de ironía—, esto apenas es el comienzo —de reojo vio por el espejo como Matsuda estaba dispuesto a estrangularle con su cinturón—. ¿Pasaron de pervertidos a violadores? —Matsuda apretó los dientes y los puños—. Hace falta más que eso para terminen conmigo «un traje de dominatriz con alas negras, por ejemplo», den media vuelta y olviden que alguna vez fuimos "cercanos" o me encargaré e cortarles el pene con una espada —su tono era tan relajado y con los primeros segundos de Better Sweet Symphony no podía sonar a amenaza.
—Un espada, por favor no me hagas reír —soltó Matsuda.
—All the other kids with the pumped up kicks You'd better run, better run, faster than my bullet —contrario de la canción original aparentemente alegre de la boca de Issei salió una tétrica melodía y los dos pervertidos se hubieran reído en otro tiempo de no ser porqué, ante sus ojos, se materializaba una espada—. So better run… —y ellos lo hicieron. Desapareció el arma y caminó lentamente hacia donde se encontraban las chicas—. He encontrado un lugar un poco más privado, vamos allí —dijo antes de que ninguna dijera nada.
Notas del autor: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Este capítulo me hizo pensar mucho y pues una de mis amigas y su estado con frases de Gabriel García Márquez encontró el porque de esta historia, estúpidamente endulzada, pero que he sentido tan... yo. Y el final del capítulo, cielos tenía un final tan macabro, en cierta forma lo sigue siendo pero nada superaba la primera idea.
Se despide Queso. Paz
