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—Mañana debe llegar tu vinculado.— Kira vigilaba cuidadosamente a Sakura. —¿Estás nerviosa? Yo estaría un poco asustada, ya que es un desconocido. Nunca he vivido con desconocidos. Siempre he conocido a los pocos hombres para los que he trabajado, teniendo la opción de vivir con ellos o no.

Mordiéndose el labio, Sakura se apartó el pelo rubio hasta los hombros. Era un caluroso día y su pelo se pegaba a la piel. —Estoy petrificada. ¿Qué pasa si no me gusta Menma? ¿Qué pasa si es un imbécil? ¿Y si es todo lo contrario de su hermano? Naruto fue tan malditamente dulce y me hacia reír.

—Me gustaría poder aliviar tus temores, pero yo no lo conozco.

—No pasa nada. Creo que voy a llegar a conocerlo realmente muy bien puesto que estoy vinculada a él.

—Tienes suerte de estar vinculada. Es un gran honor ser elegida para el nacimiento de un futuro Zorn.

Suspirando, Sakura se miró las manos. Su corazón se rompía, pero no se atrevió a decirlo en voz alta, prefirió hablar de cómo se sentía acerca de Menma.

—Lo que estoy es aterrorizada porque no conozco a este hombre ¿Qué pasa si no soy realmente feliz? —Miró a Kira. —¿Esta permitido el divorcio?

—¿Qué significa esta palabra?

—¿Puedo separarme de él si es un idiota? ¿Y si es abusivo?

—Él está muy honrado de tenerte a su cargo. Nunca abusaría de una mujer y debes confiar en mí en esto. Él te tratara bien, Sakura. Es una cuestión de honor y él se ha esforzado mucho para tener el cargo que tiene. Te protegerá y velará por tus necesidades y la de los suyos. Serás feliz.

¿Qué pasa si no lo soy? Ella no era feliz en este momento. Sakura miró alrededor de la cocina donde estaba sentada en la mesa mientras cenaba y hacia compañía a Kira mientras cocinaba. Durante los últimos cinco días Sakura apenas había visto a Sasuke, había conseguido evitarla muy bien a excepción de la cena y las comidas donde había sido malditamente incómodo.

Karin era una mega puta que se hacía cargo de todas las conversaciones en la cena, no dejaba hablar a nadie mientras se iba por peteneras sobre cosas estúpidas, como que el cielo era de un tono de rojo que odiaba o se quejaba porque en Zorn no tenían televisión. Sasuke comía rápidamente todas las noches antes de huir de la mesa.

Se iba a trabajar en el desayuno, y no regresaba hasta la cena. Después de la comida se mantenía en el otro lado de la casa, lo más lejos posible de Sakura.

A Sakura le dolía ver a Sasuke. Recordaba como la había tocado, ella estaría encantada de poder tocarlo de nuevo. Le dolía ver el cuerpo de un hombre con el que nunca podría estar otra vez y saber que se estaba acostando con esa puta de Karin la estaba matando. No era únicamente el hecho de que Karin tenía a Sasuke, sino que ella era una persona desagradable.

—Ahí estás— dijo Karin entrando en la habitación.—Te dije que quería que me lavases la maldita espalda porque nunca llego, Kira.— Karin llevaba una toalla y nada más. —He tenido que venir por ti.

Kira apretó la boca en una línea, sus ojos marrones ardían con furia mirando a Karin. —No voy a hacer eso, ya te dije que no es mi trabajo. Yo preparo las comidas, hago la casa, hago la compra y atiendo las necesidades generales. Lavarte el trasero como si fueras un niño no es mi trabajo. No voy a asistir a las necesidades personales de una mujer de esa manera.

—Te follas a hombres para vivir, lavarme la espalda no debería ser ningún problema.

Sakura fue directamente hacia ella al instante, enojada con el insulto implícito hacia Kira. —No te atrevas a decir ese tipo de cosas de ella o a tratarla de ese modo.

Los ojos rojos se estrecharon cuando Karin miró a Sakura. —Quédate fuera de esto, si fuera por mí estarías viviendo en una caja de cartón. Apuesto a que el tipo al que te estamos dando no esta en alguna nave. Creo que está escondiéndose para evitarte, mientras le sea posible, porque sabe que eres una perdedora. No quiere ser utilizado como su hermano.

De pie, Sakura miró a la mujer un poco más alta. —Voy a lavarte la espalda.

Los ojos rojos se estrecharon. —Vas a tratar de ahogarme.

Sakura sonrió fríamente, sus ojos verdes reduciéndose a medida que miraba a Karin, sin decir nada.

—Kira—, espetó Karin, desviando su atención de Sakura para mirar a la otra mujer en su lugar. —Te quiero a ti en el baño ahora, maldita sea. De lo contrario le diré a Sasuke que estás siendo mala conmigo. Voy a llorar y le voy a decir que quiero otra ayudante en la casa. O bien mueves el culo hasta el baño para hacer lo que yo digo o embala tu mierda.

Un gruñido salió de Kira. —Bien

Karin sonrió fríamente, giró sobre sus talones y se alejó.

Sakura se sacudió con furia, y decidió una vez más que Karin era una puta. Le frotó el brazo a Kira para reconfortarla. —¿Por qué te comprometes a hacerlo? ¿De verdad crees que Sasuke te sacará a patadas? Le voy a decir lo mala que es. No sería capaz de deshacerse de ti cuando ella se lo diga.

—Sé que no me hará irme, pero Uchiha me dijo que fuera muy agradable con ella, su razonamiento era que cambiaría, si siempre era amable con ella.— Una sonrisa dividió los labios de Kira. —Querría ahogarla bajo el agua hasta que no le quedara aliento.

—Accidentalmente podría ir allí para ayudarte.

Ambas se echaron a reír.

Kira suspiró. —Me gustaría atreverme, pero le di mi palabra a Uchiha cuando me ordenó que no me vengase de cualquiera de las cosas malas que hace o dice de mí.

—No prometo nada, estaba bromeando. Por muy tentador que parezca ir a ahogarla no podría hacerlo.— Sakura se rio entre dientes. —Bueno, yo no lo haría más que un par de veces pero me gustaría asegurarme de que no pudiera respirar mientras la mojaba.

Kira sonrió. —Te voy a echar de menos. Esto va a terminar mal para Uchiha. Esta humana ha estado insinuándose a uno de los guardias de Uchiha, que están en la puerta para protegernos. Ella coquetea con todos, y esta mañana cuando salí a la calle para tirar la basura la vi allí riendo, y tocando a uno. Cuando me vio, se alejó, pero nunca debe poner sus manos en otro hombre. Uchiha va a enojarse mucho si se entera, pero me temo que lo lastimaré si se lo digo.

El temor golpeó a Sakura. —¿Fueron demasiado amistosos?

—Yo no lo vi, pero Uchiha tendría que matar a los hombres si ella se ofreció. Ella es su vinculada, y los guardias saben que sería la muerte. Ellos le son leales pero coquetean. Ella y Uchiha no han peleado en días por lo que no quiero entristecerlo, ya que él tiene la esperanza de que ella se adapte a nuestro modo de vida. Si ella es inteligente se detendrá ahora que vi lo que estaba haciendo.

Sakura dudaba que Karin tuviera un cerebro en la cabeza, pero se calló, observando a Kira salir de la habitación, poniéndose en pie para agitar el recipiente lleno con un guiso de carne que olía maravilloso. Mañana dejaría a Sasuke para siempre, cuando Menma llegara. A Sakura le dolía el pecho al pensar en la vida sin Sasuke, sabiendo que iba a perder sus ojos increíbles y el sonido de su risa. La vida es tan condenadamente injusta.

Un timbre sonó por toda la casa. Apagando el fuego, salió de la cocina. Sabiendo que Kira estaba ocupada, fue a la puerta para responder. Sasuke había asignado por lo menos cuatro guardias para proteger la casa mientras él estaba en el trabajo, así que si alguien llegó hasta la puerta, sabía que era seguro abrirla.

Cuatro grandes hombres Zorn estaban al otro lado de la puerta cuando Sakura la abrió de par en par. Sus uniformes eran de cuero negro y tenían una extraña chapa a través de sus pechos, con raros diseños en rojo sangre por el hombro. Los cuatro tenían el pelo de color negro con ojos azules oscuros.

Mirando al más cercano, lo reconoció al instante, al ver la extraña semejanza con el hombre que la había tomado en la Tierra.

Los ojos azules oscuros similares a Naruto se estrecharon cuando Sakura miró para arriba, pero a diferencia de Naruto, este hombre tenía una mirada dura, fría, y sus ojos no eran amables. Un profundo gruñido salió de su garganta, mientras su boca se apretaba en una línea firme antes de que sus labios se abrieran para revelar unos dientes afilados. Gruñó a su vez, más fuerte, por lo que Sakura se sobresaltó por el áspero ruido.

—Así que tú eres la humana.— Su mirada furiosa se posó en ella.

En estado de shock, Sakura se quedó mirando al hombre de uno noventa, era grande, pero no tan grande como Sasuke. La confundió ver a Menma un día antes de lo que se esperaba, y tan enojado con ella por alguna razón. Le habían dicho que estaba vinculado a ella, que venía con entusiasmo, pero éste hombre obviamente, no estaba contento de verla. Parecía disgustado y muy cabreado.

Tragando, Sakura se obligó a decir, —¿Menma?

Él frunció los labios. —¿Quién más podría estar aquí para recogerte, humana?

Humana, su tono sonaba como si se tratara de una burla. Una mirada fija, fría, azul oscura recorrió su cuerpo otra vez antes de que el hombre girara su cabeza, y cabeceando hacia uno de los tres hombres grandes que lo acompañaban.

—Sus cosas.

El hombre se movió rodeando a Menma, empujando literalmente a una aturdida Sakura de la puerta, haciéndola tropezar de nuevo. El hombre entró en la casa, aspiró con fuerza e hizo una pausa. Kira apareció desde el otro lado de la casa en ese momento y se encontró con Sakura, miró atónita a la otra mujer.

—¿Qué está pasando aquí? ¿Quién eres tú?— Kira se movió rápidamente hacia delante, tratando de llegar a Sakura.

Menma entró en la casa. —Atrás— gruñó. —Estoy aquí para recoger a la problemática humana. Muestra a mi oficial su habitación para poder recoger sus cosas, ¡ahora!

Kira palideció. —¿Problemática? ¿Es usted Menma? No os esperaban hasta mañana.

Menma gruñó. —Haz lo que te dicen. Muéstrale su habitación para recoger sus cosas.

Kira alarmada, apartó la mirada de Sakura, pero asintió con la cabeza. Ella todavía estaba pálida cuando se volvió, mirando un poco temerosa al hombre de Menma para conducirlo hacia la parte posterior de la casa. Menma se dio la vuelta, su mirada enojada sobre Sakura otra vez, mirándola definitivamente molesto. Poco a poco fue rodeándola, mirando abiertamente su cuerpo con esa expresión enfurecida en sus rasgos.

—He puesto a cien los motores de mi nave para llegar antes de que avergonzaras más mi nombre.— Gruñó en voz baja un segundo antes de que su mano saliera disparada, agarrándole el brazo dolorosamente. —Quiero nombres, humana, así que dímelos ahora.

Las lágrimas llenaron los ojos de Sakura, que se quedó sin aliento. Menma le contorsionó el brazo por encima de su codo. Ella se quedó mirando al enfurecido Zorn con confusión y terror.

—No sé de que estás hablando. Avergonzado ¿cómo?— El fuerte agarre del brazo le dolía. —Mi nombre es Sakura. Usted no tiene que llamarme humana.

Un gruñido profundo salió de su garganta, y la furiosa mirada de sus ojos era aterradora. Levantó la cabeza y asintió, mientras la empujaba con fuerza, golpeándola de nuevo, y haciéndola tropezar a pocos metros.

—Cógela— Menma gruñó la orden.

Sakura jadeó, antes de que unas manos la agarraran por detrás. Sacudió la cabeza para mirar a los dos hombres que la agarraban cada uno por un brazo. Menma gruñó en voz baja, mirando alrededor del cuarto.

—La mesa.

Los hombres, literalmente, tiraron a Sakura a sus pies. Pateó el aire, sorprendida por como los hombres la cogían bruscamente de los brazos, y cuando la llevaron a la mesa de café, Menma barrió con el brazo todo lo que había en la mesa, estrellando un jarrón contra el suelo. Sakura se giró en el aire, y un segundo después su espalda golpeó la dura mesa al estrellarse contra ella.

El shock le impidió tratar de gritar, y el impacto con la mesa hizo que expulsara de golpe todo el aire de sus pulmones. Los hombres sujetaban sus brazos con las rodillas sobre la mesa. Con sus manos la agarraron por los hombros para inmovilizarla totalmente. Menma se inclinó sobre ella, la rabia desfiguraba su cara, lo único que podía hacer era mirarlo sorprendida en estado de shock.

—Voy a matar a todos los hombres que has permitido que te follen.— Gruñó. —Después voy a castigarte por avergonzarme. ¿No has podido esperarme una semana? He oído hablar de tu comportamiento.

—¡No sé de que estás hablando!— Sakura se asustó, el dolor palpitaba de nuevo por la manera casi brutal en que la habían inmovilizado.

Un tirón en la cintura le provocó dolor, cuando Menma tiró fuerte de sus pantalones, sacudiendo sus piernas. Sakura gritó de dolor y terror, trató de combatir, pateando a Menma, pero él era demasiado fuerte y rápido y sus hombres la sujetaban con fuerza, mientras le arrancaba por completo sus pantalones.

Menma la agarró por las piernas de una forma brutal, poniendo su peso sobre ellas, obligando a sus piernas a derrumbarse hasta que sus rodillas estuvieron a unas pulgadas de su pecho. Sakura gritó aterrorizada cuando el hombre le inmovilizó las rodillas y se metió aún más en esa dolorosa e incómoda posición. Sentía el aire en su culo, sus muslos y todo lo demás de cintura para abajo, que estaba desnudo.

—¡No te muevas!— rugió Menma.

Sakura dejó de luchar porque no tenía sentido, y apenas podía respirar comprimida en la incómoda posición. Menma miró su cuerpo al descubierto, respirando profundamente, aspirándola. Los latidos del corazón golpeaban dolorosamente el pecho de Sakura por el miedo, dándose cuenta de que tenía el culo y el coño expuestos, y se los olía; como no apartaba la mirada de su rostro enfurecido, ella le vio cuando frunció el ceño, con ira.

—No huelo a ningún varón en ella.— Sus fríos ojos fijos en ella. —¿Cuándo fue la última vez que un hombre te folló?

—No sé de lo que estás hablando.— Ella estaba casi llorando.

¿Había descubierto Menma que tuvo sexo con Sasuke? ¿Trataría de matarlo? ¿Quién le había dicho a este hombre algo sobre ellos? Kira sólo había adivinado algo, salvo que alguien en el centro médico hubiera dicho algo a Menma, pero Sasuke le había asegurado que nadie diría nada. Los pensamientos de Sakura iban rápido.

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