Romano es que se está deteniendo el abdomen de la risa cuando el escocés cuelga.
—Eso ha estado... ¡Genial! —le asegura al escocés al tiempo en que Bélgica y España vuelven a la mesa.
Escocia sonríe, dejando el teléfono donde estaba. Romano sigue MUERTO de risa y Bélgica sonríe un poco al ver esa inesperada escena.
—¡Anda! ¡Veo que conviven!
España también levanta las cejas con Romano, yendo a sentarse a su lado con curiosidad.
—¡Oh, me acaba de hacer el día! —asegura Romano.
—¿En serio?
—¿Qué hiciste? —pregunta Bélgica a Escocia aun sonriendo extrañada.
—Nada, sólo... hablábamos.
—¡Hablaba él, hizo una cosa con el macho patatas!
—No! —chilla Escocia a eso.
—Con... ¡¿Qué?! —Bélgica levanta las cejas y mira a Escocia.
—Hombreeeee, si ha sido muy bueno —Romano sonríe malignamente—. Y en parte lo mereces.
—What? Tú me has obligado —frunce el ceño con esto.
—¿Obligado yo? ¡No es verdad! Has sido tú —Romano sigue sonriendo a pesar de todo—. Si a mí casi me da una embolia por culpa tuya, es justo que a ella le dé un buen susto por la misma causa.
—¿Obligado a qué?
—Que te den, imbécil. Ni siquiera debí hacerlo contigo escuchando —responde Escocia enfadado con Romano con esto por traidor. Porque si hay algo que no soporta son los chivatos, ya le cuesta con Inglaterra, menos aún con alguien más.
—¡¿Hacer qué?! —insiste Bélgica.
—Hablar con el bloody Germany.
—Hacer una cosa... hombre, deja de enfadarte que es una broma... bastante maldita, pero broma, ¿qué no? Así se lleva uno contigo por lo que veo —explica Romano—. Mejor que le cuentes tú a que se entere por ÉL.
—Eso no es de tu puta incumbencia.
—Espera, espera... cálmense ambos —protesta un poco Bélgica levantando las manos y tratando de mediar.
—¡Eh, eh! ¡Sin insultar! —protesta España.
—Ha sido divertido... no pensé que pudieras hacer bromas divertidas, son mejores cuando no son dirigidas hacia mí —insiste Romano frunciendo el ceño—. Pero anda, chillonea si quieres y cáeme mal OTRA VEZ, que para eso estamos.
—Me importa una mierda como te caiga yo a ti, tú eres un chivato de mierda que me cae mal a mí ahora.
—Ándate con cuidado con cómo me llamas, stronzo di merda. ¡Pues se iba a enterar igual, cazzo! ¡Es mucho más divertido contárselo y verle la cara!
—Es más divertido no hacerme enfadar y de todos modos para lo que has participado no eres quien para decidirlo. Y si no te gusta cómo te llamo, puedes chuparme un huevo.
—¡Joder! —España da un golpe en la mesa con eso último—. ¿Pero qué coño te has creído hablando así, niñato?
Bélgica se pone en medio de todos, casi subiéndose a la mesa.
—¡Ehh! ¡Tranquiloooos! —protesta súper nerviosa.
—Anda y que os den por el culo, lleváis todo puto fin de semana dando por culo con vuestras mierdas, con la puta cría sin pensar en si los demás tenemos planes y ahora con esta mierda de comida a la que me habéis obligado a venir. Pues no me da la gana de seguir bailando a vuestra conveniencia. Me las piro —y eso es exactamente lo que hace.
España es que no cabe en sí de que haya llamado "puta niña" a Vaticano... sin reaccionar por unos instantes.
—Lo siento... no... Maldita sea —protesta Bélgica en un susurro tomando su bolsa, el teléfono de encima de la mesa y saliendo detrás del escocés, olvidando incluso su suéter.
—¿Pero qué...? —España mira la puerta SÚPER indignado e incrédulo y luego a Romano.
Escocia se enciende el puro que quería desde antes una vez fuera del restaurante, temblando. El italiano le grita en siciliano hasta de lo que se va a morir.
Cosa que bien escucha Bélgica, apretando los ojos un instante y buscando a Escocia afuera, trotando un poco para alcanzarle mientras él ya se dirige a la estación.
—Albaaa.
—No, no. Ya sé lo que me vas a decir, pero no. Vete con ellos tú si quieres. Yo no puedo. Hay cosas que no paso y te dije que esto saldría mal.
—Ni siquiera sé que ha pasado... de hecho ni siquiera sé que decirte yo... esto es un desastre —asiente de acuerdo.
—Pues eso —calada larga al puro intentando calmarse.
—No creo que haya querido ser... chivato propiamente... parecía muy divertido —se lamenta.
—A mí no me parece que haya nada más que ser si yo digo que no y él sigue contándolo.
Bélgica suspira y se humedece los labios.
—No debí obligarte a venir. No creo que haya querido chivarse exactamente, creo que... lo que sea que haya pasado le ha parecido más divertido que peligroso para contarme y... no sé qué decirte, Alba —cambia el peso de pie y le mira un poco desconsolada—. Aunque tienes razón, no debió hacerlo.
—Es que esto es lo que me jode, me jode cuando te lo hacen a ti y lo odio... y es que yo no soy capaz. Tienen esa idea de que... les debo algo o están por encima de mi sólo porque tú a ellos les quieres incondicionalmente, como si ellos pudieran decidir si tú vas a dejar o no de quererme, como si ellos tuvieran que aprobarme y tuvieran carta blanca para hacerme lo que quieran mientras yo tengo que agasajarlos y toda esa mierda que no se me da... y a ti sí se te da, eres infinitamente paciente y buena con mi madre a quien yo, de estar en tu lugar habría... bueno, ya lo has visto.
—Esto no es una competencia de a quién se le da más —se encoge de hombros y se le acerca buscando ponerle las manos en el pecho (y tocaaarle)—. Sólo Romano ha... Hecho una cosa que no te ha gustado, como pudo haberlo hecho a cualquiera...
—Sé que tú quisieras que yo... no soy idiota —aprieta los ojos pero la deja, apoyándose en la fachada de un edificio.
—Sí, sí quisiera —admite—, y por un instante pensé que Romano y tú habían tenido una epifanía que haría que no lo pasaras tan mal...
Él aprieta más los ojos.
—Pero no fue así y... Y ya está —se le recarga en el pecho abrazándole de la cintura—. Ya no nos lamentemos.
La abraza con fuerza contra sí porque... que no se enfade es todo un qué. La chica traga saliva y se le humedecen los ojos porque... Lo que le ha dicho España, lo que ha pasado todo el finde, lo que ha dicho el mismo a España y Romano... Al final no ha logrado hacer feliz a nadie el fin de semana y ahora mismo le da la impresión de que todo va a ir PEOR. Solloza en silencio.
Escocia levanta las cejas sin saber por qué llora, parpadeando, tomado por sorpresa con esta reacción.
—What? What? ¿Qué pasa? Don't cry, don't cry, please. Voy y les pido perdón, pero no llores.
—E-Es que he intentado hacerles felices... a todos y... no he podido hacer feliz a nadie... Ha terminado todo peor.
—¿Qué es lo que ha terminado peor? Nada ha terminado peor salvo esto que ha sido por mi culpa.
—Todo... A ti te he abrumado todo el rato, para ellos nunca será suficiente y no dejarán de molestarme, y... Yo sólo me he dejado llevar...
—Yo estoy... yo estoy bien —traga saliva, empezando a dudar ahora—. Nosotros estamos bien, ¿no?
—Yo espero que sí.
—Es que... I mean, no que no me agobie la idea ni nada, pero es que igual que yo quiero sentirme cómodo diciéndotelo, espero que tú te sientas cómoda diciéndome todo lo que quieras aunque me incomode.
—¿Y si te asusta otra vez lo que pienso? —respira un poco recargada en él. El pelirrojo toma aire y es que debe poder oírle el corazón acelerado.
—Tendré que ir acostumbrándome, supongo.
—O no... Quizás decidas que ya es bastante...
El británico se humedece los labios y se pasa una mano por el pelo.
—Quizás en mi sincero intento de dejarte ser libre y hacer lo que quieras, sólo estoy forzando esto a ser... Como no es —se limpia los ojos con una temblorosa mano.
—¿Eh?
—No tienes que hacer nada que no quieras, de verdad... —se le recarga encima otra vez—. No importa lo que digan todos. Vamos a volver al principio.
—No me gusta que me tengas miedo, de ningún modo, ni del... físico ni de este.
—Yo tengo miedo de darte miedo.
—Eso veo.
—En cierta forma tú también me tienes miedo a mí.
—¿Por lo que dices? Creo que ambos tenemos que acostumbrarnos y dejar de temernos uno al otro.
Ella suspira y le acaricia un poco el pecho. Escocia la aprieta en el abrazo.
—Te quiero... ¡Y lo paso tan bien contigo! —suelta sincera, haciendo sonrojar al escocés.
—No creo que tú lo hayas pasado muy bien este finde tampoco...
—Ugh... No, fue una pesadilla. Aún así...
—¿Ves?
Bélgica suspira, buscando un pañuelo en su bolso. Él se separa un poco para dejarle espacio.
—¿Qué... vas a hacer? ¿Vas a volver a casa? —pregunta sonándose la nariz.
—No... No lo sé. Iba a ir pero... Has venido por mí.
La chica sonríe un poquito con eso, sacando su espejo y notando que, claro, tiene tooodo corrido.
—Vamos a donde quieras —se medio limpia con el pañuelo, mirándole de reojo y guardando su espejo, mordiéndose el labio.
—No me importa, podemos... podemos volver si quieres.
Belbel le mira, dudosa. Él la mira suplicante porque no quiere.
—Romano y España van a estar indignados y... ¿sabes? No me apetece volver a lo mismo —sonríe a medias y él respira aliviado.
—Te invito yo a comer por aquí.
—Vale —asiente conforme con la idea, sonriendo un poquito—. Oye y... ya que puedo preguntarte lo que sea... —tienta. Escocia la mira de reojo, empezando a andar—. ¿Qué ha pasado? Es decir... ¿Dijiste algo de hablar con Germany?
—Ehm... promete que no vas a enfadarte.
—Mmm... ¿No crees que a estas alturas si me iba a enfadar ya me habría enfadado por una u otra razón?
—No lo sé...
—No voy a enfadarme —le mira de reojo.
—Lo que pasa es que te llamó Germany y... Italy empezó a presionarme para que contestara.
—A... ¿Aja...?
—Así que contesté y... bueno, le dije algunas cosas.
—¿Qué cosas?
—Pues que... nada importante —se ríe y se sonroja un poco.
—¡Vengaaaa, cuéntame!
—Es que... —vuelve a vacilar, porque viéndolo en frio le da un poco de vergüenza que haya sido así como un ataque de celos.
—¿Ajaaa?
—Bueno le dije que te gusta
Un segundo de silencio, dos segundos de silencio, tres segundos de silencio. Sonroooojo.
—What?!
—Ehm, eso —se encoge de hombros. Ella abre y cierra la boca repetidamente como un pez.
—Pero... Albaaaaa! —protesta, echándoseme encima para esconderse un poco en él.
—No pasa nada...
—¿Cómo pudiste decirle eso que...? ¡Además es mentira!
—Bueh... —se encoge de hombros.
—¿Y qué te dijo? Cieeeelos... pero es que no me gusta taaaanto, es decir sólo es guapillo y... ¡ugh!
—No tenía NI IDEA.
—Voy a matarte. Matarte no es enfadarme... matarte es matarte —le mira a los ojos aun abrazada a él.
—No me mates, le he dicho que no se le ocurra intentar seducirte.
—No va a... ¡¿cómo va a intentar seducirme?! ¡Oh cielo santo! ¿Y qué te dijo? Seguro... él... ¡cielos, te detesto!
—Me aseguró que no lo haría. Para tu mala suerte, lo siento —sonríe. Bélgica le da un golpecito en el abdomen, en protesta, a lo que él protesta también.
—¿Cómo pudiste decirle que me gusta...? ¡Dime exactamente qué le dijiste, porfaaa! —pánico. Él se ríe—. Es en serio, Alba —protesta sonrojadísima, aunque se le escapa un poco la sonrisa porque... ¡es un idiota!
—Le hablé de vuestras cenas a solas y vuestras citas de trabajo, pasando la noche en hoteles... y de esas llamaditas que te hace.
La belga abre la boca... y la deja abierta, poniendo los ojos como platos.
—¡Pe-Pero si cenamos a solas... es por trabajo! Es... ¡eres un burro!
—Eso decía él también, es sospechoso que los dos tengáis la misma coartada...
—Dime por favor que él supo que era una broma... es más, no, ¿qué más le dijiste? ¿Sólo fue eso?
—¡Desde luego que no era broma!
—¡Sí que lo es! Es que... ¡es que no le conoces! Va a tomárselo MUY en serio y va a estar muy extrañado y... ¡dios mioooo, tengo junta mañana con él, de hecho justamente vamos de... viaje, teodioteodio!
—¿En serio? —levanta las cejas.
—Yes! ¡Seguramente me habló justo para eso! ¡Y por eso necesito saber si le dijiste algo más o qué te dijo él!
—Nada, casi no dijo nada. Sólo se disculpaba y balbuceaba...
—Y... Espera, ¿con que pretexto...?
—¿Eh?
—O sea le contaste eso como... ¿Chisme? "Germany tengo algo que contarte. Le gustas a mi novia."
—Ah... ehm... más... más o menos —desvía la mirada. Bélgica le pica la panza.
—Alba. Cuéntame o te agarro las bolitas.
—¿En serio harías eso? —suena más feliz con la idea de lo que quieres. Bélgica parpadea.
—Es una amenaza, bobo —se ríe un poco igualmente, baja la mano y ahí a media calle se la pone directamente en la zona en cuestión, haciéndole dar un saltito—. ¡Dime!
Es que se sonroja y empieza a sudar un poco, riendo tontamente con el corazón acelerado, todo tenso.
—No te oigo, mi amor.
—Y-Yo le... —es que no te va a decir nada con la mano ahí, cariño. Ella la mueve un poco más y sonríe—. ¡Ah! —suelta un gritito apretando los ojos y concierta sonrisita.
—Esto no está cumpliendo el objetivo... voy a METERTE la mano ahí —Bélgica... ¿qué haces?
—Lo estoy cumpliendo perfectamente —echa la cabeza atrás y la medio abraza.
—Tú que eres un tramposo —protesta riéndose y subiendo la mano hasta el borde del pantalón... y es entonces que el teléfono de Escocia suena.
Él se ríe también, sacando el teléfono sin pensar. Bélgica se detiene un poco con un dedo metido ya en el borde del pantalón, pero no lo saca.
—Estas no son trampas.
Mete un poco los demás dedos... chicos están a la mitad de la calle. Escocia se humedece los labios y se lleva el teléfono al oído, descolgando sin decir nada ni mirar quien es, mirando a Bélgica fija y directamente a los ojos.
—Alba! —saluda Gales en su oído mientras Bélgica le roza alguna partecita poco privada en realidad ahora que están en la CALLE, repegándosele.
—WAH! —chilla Escocia entre la voz de su hermano y el roce, casi tira el teléfono del susto.
—Ehm... ¿estás teniendo otro arranque de celos?
—What? What?—vuelve a poner el teléfono en la posición adecuada.
—Que si estás teniendo otro ataque de celos...
Bélgica le mete un poco mejor la mano cubriéndoles un poco con su bolso.
—¿Qué haces? ¿Qué...? WOH! Woh, woooh! —chilla un poco con la mano.
—¿Ahora resulta que no quieres...? —levanta Bélgica las cejas sin quitar la mano de ahí.
—¿Qué haces tú ahora, brother?
—No he dicho que pares... —responde sin hacer ni caso a Gales.
—¿Quieres que te explique qué hago entonces? —sonríe malignamente y mueve los dedos.
—Wait, que es Cymru —responde Escocia.
—Puedo contarle a él lo mucho que te gusta...
—Prefiero colgarle y que me cuentes a mí.
—No, no... Habla con él, estaré calladita —le cierra un ojo recargándose en su pecho y dándole un besito.
—¿En serio no prefieres que reniegue de él y de toda mi familia?
—Prefiero hacerte sufrir un poco... —se encoge de hombros acariciaaaaaaaando la zona.
—V-Vale... —risa idiota que parece que sufrir, sufrir... no sufre. Teléfono al oído.
—¿Qué haces? Albaaaa? ¡Te escucho hablar!
—Hello.
—¡Ah! Al fin te dignas... ¿cómo lo pasas? ¿Ya más tranquilito?
—Yes... perfectamente.
—Me han dicho que hace rato estabas bastante exaltado.
—Naaaah.
—Oh sí, en un ataque de tremendos celos.
—¿Eh? —casi ni sabe de lo que habla.
—Celos, brother, CELOS.
—Celos... —repite.
—¿Qué haces?
Bélgica se ríe bajito sin entender.
—¿De qué?
—No me estás oyendo.
—Nop... —cero remordimiento.
Gales hace los ojos en blanco y cuelga. El mayor se ríe, guardando el teléfono, vencedor.
—¡Eh! Eso es completamente... eso... ¡agh! —protesta y el pelirrojo se ríe más.
—¿Lo vuelvo a llamar?
—¿Por qué ha colgado?
—Porque no le hago caso.
—Hmm... Así que no voy a poder vengarme... —protesta un poco, arrugando la nariz y aun moviendo la mano ahí dentro—. ¿Quieres que siga?
Es que además ya debe notar que la acción funciona perfecto.
—Podría sacar la mano de ahí y que ese fuera el castigo —no lo hace... guarra.
—Noooo.
—No me costaría nada... sacarla de ahí —la mueve un poco más aunque un poco incómoda por la cintura del pantalón, pero tampoco parece que todo esté tan incómodo. Escocia gime un poco ahogadamente—. Quizás entonces pudieras contarme lo que hiciste...
—¿L-Lo que hice de... qué?
—¿Si te hablo de... Germany vas a acusarme de hablar de él en momentos poco propios?
—What? —abre los ojos y la mira porque sí ha sido inapropiado.
Ella se pone de puntas y le da un beso, porque bueno... es que aun cuando sea poco propio ella seguía queriendo su confesión. El chico parpadea y ella le sonríe, volviendo a mover la mano.
—¿Estás consciente de que estamos a media calle? ¿Vas a quedarte todo batido? —inclina la cabeza.
—Cielos... —suspiro. Bélgica se ríe un poquito y saca levemente la mano.
—¿Sigo?
—No es justo que me preguntes...
—Sí que lo es... es peor que digas que sí en realidad —besito en la barbilla.
—Why?
—Porque es divertido estarte masturbando a media calle —susurra—, me haces sentir que tu madre tiene razón.
—Ugh! —sólo con esa palabra tiembla más. Y queremos aclarar que fue con la palabra "masturbar", no "madre". Hay que estar seguros, ejem.
—Ohh… ¿te ha gustado que te diga eso, eh?
—N-No... —¿un intento más pobre de mentir no tienes?
—Así que te gusta que te hable guarro... Y sea medio guarra tocándote a media calle...
—Cielos, sí —susurra sin aire, hiperventilando.
—Que sea una zorra tocándote la... —hace una pausa porque no crean que es tan fácil —, v-verga aquí a media calle.
Es que suenas como una de sus pelis porno, una de sus favoritas. Abre la boca como si no tuviera bastante aire y tiembla.
—Cualquiera que nos viera creería que somos una pareja decente, no saben en realidad como soy... La única que de verdad te toca los huevos como siempre pides.
Se esconde un poco en su cuello, gimiendo ahí. Ella se sonroja un poco más aún de lo que ya está, porque lo está, roja como un semáforo, pero nada de eso le impide seguir moviendo la mano con el mejor ritmo que puede.
—Y voy a seguir, hasta que te corras en mi mano, y luego voy a lamerlo hasta que... —Escocia, ¿podrías terminar ya por todos los bloody cielos?
Sí, creo que sólo eso es suficiente... pero no estoy segura que realmente acabe... acabe. Esas gracias suyas. Es que de verdad le está gustando esto. Es la primera vez que lo consigue sólo con la mano. Ni siquiera él a si mismo sabe lograrlo sólo con la mano. Y mira que lo ha intentado veces.
—Bollocksbollocksbollocksbollocks —protesta cuando nota lo que está pasando porque aún le da mucha vergüenza. Pues ella levanta las cejas al ver que no... No ha terminado del todo, y sonríe con cierta satisfacción, mordiéndose el labio.
—Mira quién es el guarro ahora, eh...
Porque normalmente Bélgica está bastante distraída también cuando es del otro modo, pero ahora no lo está. Tiembla completamente en sus manos intentando acabar, pero no le sale, sólo vuelve a subir... y rellano, antes de volver a subir de nuevo... y rellano.
—Shite... estás enorme y caliente y... —en realidad le cuesta porque esto no es lo suyo.
—Aaah... —protesta contra ella y es que no sabe si quiere que pare o no.
—Aún así vas a follarme en la noche, eh, no creas que vas a salvarte...
Es que se lo imagina, de veras que lo hace y no ayuda. Hasta mueve la cadera él mismo.
—S-sí, sí q-que quiero... s-sí lo haré.
—De hecho, ¿sabes? No... Voy a cogerte YO a ti hasta que no sepas ni cómo te llames... y no te puedas mover mañana.
—T-Tú... —no puede decir mucho más.
—Si paro... ¿vas a matarme? —pregunta sin parar.
—¡Aah! —es que acaba otra vez... sin acabar.
—¿Paro o no paro? —sigue.
Algo debe balbucear quien sabe qué cuando por fin es... ahora sí, el final. Ella le abraza y medio le sostiene aún con la mano ahí dentro, toda embarrada por lo visto. Escocia se sostiene temblando y a medida que le vuelve la sangre a la cara y al cerebro se sonroja de muerte.
—Mmmm... —sonríe ella, dándole un beso en la mejilla.
—Y-Yo no... —se esconde.
—¿No qué? ¿Mi amor?
—Uffff.
—Me encantas —besito.
—Y-Yo no... Yo... esto... —es que está muy avergonzado. Ella le pasa una mano por el pelo y le mira de reojito.
—¿Qué pasa?
—Que has... y yo... y...
—Tengo la mano súper... Llena de tu ese.
—I'm sorry —se sonroja más, tan blandito.
Levanta la mano que no es la que aún tiene ahí dentro pero no sabe cómo sacar sin embarrarlo todo; le acaricia la mejilla y le mira a los ojos. Escocia traga saliva un poco agobiado.
—Yo no lo siento ni tantito... Soy súper sexy cuando estoy contigo —le sonríe sinceramente poniéndose de puntas para darle un beso suavecito en los labios.
—SIEMPRE lo eres —sonríe un poquito. Ella se sonroja y sonríe sinceramente.
—Tú también lo eres —susurra.
—No tanto como tú, no me dejes porque soy malo con la gente y me da terror el compromiso —pide, abrazándola.
—¡Si eres lo mejor que me ha pasado, no voy a dejarte ir por tonterías con remedio! —asegura abrazándole de vuelta—. Tú no me dejes a mí por ir muy rápido y presionarte.
El escocés asiente.
—¿Puedes hacerme un favor? —pregunta a dándole un besito en el cuello
—What?
—Saca un pañuelo de mi bolsa —pide sonriendo un poco para sí.
Se separa un poco y va a por ello y ahí va ella a sacar la maaaano.
—¡Uh! —se abre los pantalones. Bélgica se ríe un poco, arrugando la nariz—. Voy a estar pringoso el resto del día...
—Podemos ir a casa.
—¿Y la comida?
—¿Salimos otra vez? O puedes quedarte pringoso —le mira a la cara, tan sonrojadito, dudado y con cara de perfectamente complacido. Sonríe.
—Y-Yo... ehm —valora que puede quedarse pringoso, pero... —. ¿Qué tan cochino es hacerlo?
—Bastante asqueroso, sí, pero si recordamos que vivías entre cajas de pizza... Un poco de semen fresco...
—I mean, por mí... —prueba a ver qué dice ella. La chica de la cerveza sonríe de lado y arruga la nariz, mirándole a ver si se le nota.
—Tiene cierta gracia.
—¿Sí?
—Puedo ver tus caras de asco todo el día... O saber que estás pringoso por mi culpa —risita.
—Oh... ehm... vale —risita tonta, pensando que ella es genial porque esto no le parece una guarrada. Bélgica sonríe y se termina de limpiar la mano.
—Venga, vamos entonces. Creo que quiero comer mejillones en otro sitio.
El pelirrojo asiente y sonríe. La belga le toma de la mano y le aprieta un poco, sintiéndose bien otra vez... Porque a pesar de todo, al final, a su lado es todo bastaste divertido.
—¿Sabes que te has librado de salir con ellos más o menos para siempre?
—¿Sí? —deberías sonar menos feliz por eso.
—Deberías sonar menos feliz por eso...
—Ehm —carraspea y ella aprieta los ojos.
—No debí llevarte desde la primera vez... Pero es que la presión de todos...
—Lo sé, lo sé.
—Aún así, me gustaría que pudieras verles a ellos como les veo yo —se muerde el labio. Él suspira con eso—. No va a pasar, ya lo sé... De hecho, no sé cómo es que consigues verme a mí de buena manera —confiesa riendo.
—Porque no os parecéis en nada en realidad...
—Eso dices... Crecí con España. Romanito es mi mejor amigo. Sí que me parezco.
—Que va... Tú eres... es incomparable, eres divertida y se puede hablar bien contigo, no estás todo el tiempo... no lo sé, tal vez te pareces más a France.
—A... France! ¡Cielos!
—Aunque... salvando las distancias —cejas cejas. Ella se muere de risa—. Por ejemplo, tú eres más bonita, más lista y más trabajadora.
—No sabía que ser trabajadora fuera algo que apreciarás.
—¡Es una cosa buena!
—Pero... ¿Tú? Es como valorar a England.
—¿Y crees que no sé ver cosas buenas de mi hermano? —levanta las cejas y ella sonríe.
—Objetividad.
—Exacto.
—Yo... No soy muy objetiva respecto a él.
—Ya lo sé, pero... —se encoge de hombros.
Hace un gesto para que entren a un sitio que se ve bueno pero nunca ha ido. Una vez que están ya sentados y con una buena cerveza en la mano, hablando al fin de cualquier otra tontería es que vuelve a sonar su teléfono. Saca el teléfono y contesta a Gales, un poco más centrado en ello ahora.
—Alba?
—¡Ah! Tú, te iba a llamar ahora.
—¿Has terminado ya?
—Nah, vuelve a llamar luego.
—A la que sigue haré que sea mother quien no te llame sino vaya a verte.
—Y yo la invitaré a la fiesta.
—Quizás te ayude a cuidar a la niña mientras tienes arranques de celos...
—¿Qué? No tengo celos de ninguna niña.
—No, de quien tienes celos es de la tía.
—¿Qué tía?
—La de la niña... Belgium. ¿Qué te pasa?
—No tengo celos de ella, si lo que me estás intentando decir es que Galia está embarazada otra vez...
—¡Que infinitamente idiota puedes llegar a ser! —protesta—. Estoy hablando de que le hablaste a Germany.
—Ah... ¡AAAH!
—¡Ahhh! —le imita haciendo los ojos en blanco.
—¿Cómo sabes que he hablado con Germany? Joder, ¿ha ido Italy con el chisme hasta ti?
—Italy? No, ¿qué tiene que ver?
—¿Entonces?
—Su hermano, el hijo de mi novia me habló.
—El hijo de...
—Galia. Austria.
—¿Italy ha hablado con Austria?
—¿Qué tiene qué ver Italy aquí?
—¿Quién es que le ha dicho a Austria?
—¡Quien le va a decir, Germany! Le ha incomodado tu arranque de celos. Aunque he de admitir que estamos sorprendidos...
—Germany le ha dicho a Austria que yo... Wait! ¡No era un arranque de celos!
—Claaaaro, claro. El chico de las libertades repentinamente tiene un completo ataque irracional de celos. ¿Qué ha pasado?
—Oh, come on! ¿Pues qué crees? sólo ha sido una broma —ojos en blanco, aunque se sonroja un poco.
Bélgica ha levantado las cejas con la mitad de las cosas y se ha querido morir con la otra aunque le ha llamado en especial la atención la de frase "no era un arranque de celos".
—¿Germany habló con Austria sobre lo que me dijiste? —protesta Bélgica incrédula.
—¿Una broma? Claro...
—Por lo visto... —asiente a Bélgica.
—Dios mío —Bélgica se lleva las manos a la cara.
—Ningún visto, nadie parece haberlo considerado una broma.
—Desde luego que sí, Italy lo estaba entendiendo perfecto.
—A ver, quiero oírle decir que es una broma.
—No... No estamos con ellos.
—A mí me parece que, todo en esta vida cae por su propio peso... Venga ya, cuéntame, ¿qué hizo Belgium para merecer tus celos? Debe haber sido algo gordo.
—No eran celos.
—Pues les has convencido muy bien, hermanito —pica. El mayor pone los ojos en blanco, nervioso—. De hecho, de ser cualquier otro fin de semana podría haberte creído... Pero justo este finde.
—¿Qué? ¿Este finde qué? No es como que vaya a irse con otro sólo por lo que he dicho —replica tenso porque sí lo teme. Bélgica extiende una mano a través de la mesa y le aprieta un poquito el brazo.
—Me parece que es justamente lo que temes. ¿No crees que ya bastante tensa está la cosa el fin de semana? Quizás realmente... Realmente tuviste un ataque de celos, y está bien tenerlo.
—No me importa si está bien, no lo tuve —mira la mano, relajándose un poco.
—Bien, aun así fingiste tenerlo y conseguiste alejar a Germany de ella a costa de seguramente su buena relación laboral.
—Of course not —ojos en blanco.
—Of course not, of course Not. A ver Alba... Tú te tomarás esto muy a la ligera pero Austria no me llama a mí por cualquier cosa.
—Aun así sólo es un comentario... no es para que no puedan volver a trabajar juntos. Mañana se van de viaje.
—¿Cómo te aguanta?
—Envídiame lo que quieras.
—¿Has pensado bien lo que esto implica, Alba? ¿Esta broma? Austria, su hermano, me dijo que te dijera que te tranquilizaras para que Germany hablara con ella.
—Huy, sí, terrible. Germany va a hablar con ella... —hace como si fuera terrorífico.
—Ugh... —Bélgica hace un gesto terrorífico parecido, pero de verdad. Escocia la mira y sonríe un poco porque le hace cierta gracia.
—Pues tú lo dirás muy tranquilo, ¿pero que dice ella? No crees...
—¿Quieres que le pregunte? —tan ancho. Gales frunce el ceño.
—¡No! ¡Quiero que seas más considerado! —le riñe.
—Ñañañaña —se burla.
—Cielos, eres como tratar con un niño pequeño y ella es peor que mother que te lo consiente todo.
—Sigue envidiándonos desde tu casa.
—No estoy en casa, estoy con Eire comiendo mejillones.
—Pues los dos juntos en armonía podéis hacerlo.
—Deja de mal pensar, no deja de parecerme extraño que u tengas celos. ¿Qué hay de la libertad? ¿Acaso Belgium si quiere no puede TIRARSE a Germany?
—D-Desde luego que puede... —no tan cómodo ni tan seguro.
—Sin celos.
—Sin ningún c-celo —traga saliva.
—Ah, ¿no? Ni uno... La chica puede irse a acostar con quien sea. ¿Sabes? Mejor ni lo digas.
—Yes, puede, puede acostarse con quien quiera.
Bélgica levanta las cejas.
—¿Sin celos? Eso podría traducirse en falta de afecto.
—Sólo en el caso de alguien tan posesivo como tú —se nota que está de mal humor.
—¿Te pone de malas esto?
Bélgica levanta una ceja al notar el tonito irritado.
—No, en lo más mínimo —miente.
—Cuando te pones de malas es que sabe uno que le acaba de atinar al problema.
—Salvo porque no estoy de malas —completamente de malas.
—Menos mal, imagina que estuvieras de malas. Es el problema de tus reglas de libertad...
—Eres más pesado que una vaca en brazos.
—Y te hago pensar en cosas... —Gales se ríe.
—No me haces pensar en nada, idiota, sólo en que estoy hablando contigo en vez de hacerle caso a ella.
—No parecías tan molesto hace un minuto.
—No me estabas tocando demasiado los huevos hace un minuto.
—Bueno... Volviendo al asunto, ¿no vas a molestar más a Austria y Germany?
—Nah, esto iba de molestar a Belgium.
—No, esto siempre va de molestarte a ti, el posesivo celoso.
—Exacto, ese soy yo, el mismo —sarcástico. Gales se ríe.
—Te queda MUY bien eso ahora, brother... No lo negaremos.
—What?
—Al final eres normal, tienes celos normales...
—Ya te he dicho que no los tengo —insiste. Bélgica se estira y toma el teléfono de golpe. Escocia levanta las cejas.
—Wales? Hi... —Bélgica sonríe al teléfono.
El escocés se sonroja un poco más, nervioso.
—Mmmm... Ya, bueno... ¿Sabes? Ya hemos tenido bastantes consejos por todo el fin de semana —sonríe un poco más. El pelirrojo sonríe un poco con eso—. Ya, ya... Lo creas o no, agradezco mucho tus consejos pero... Ahora mismo queremos pasar un tiempo a solas así que yo le explico bien lo de los celos si quieres, ¿vale? Sí... Sí, mil gracias. ¡A ver cuando quedamos!
—¡Que no eran celos! Y no, nada de quedar —protesta.
—Un... Ah, un juego de póker. Vale, hablaré con Galia —le ignora igual, extendiendo la mano para que se la tome—. Nos vemos Wales.
Y finalmente cuelga el teléfono. Escocia la mira con los ojitos brillantes, un poco sonrojadito. Bélgica le extiende el teléfono de vuelta, sonrojadita también.
—Perdona es que... Parecía que nunca iba a acabar.
—Eres maravillosa —responde igual, guardándoselo. Bélgica se sonroja un poco, riéndose.
Y hasta aquí. Esperemos que lo hayas disfrutado y ¡No olvides agradecer a Josita su beteo y edición!
Agradecimientos especiales como siempre a AlexBeatlemaniaca, Camelia Rouge, Chibimisuki, Josita, Kaarla, Kokoa Kirkland, Magdulillo, MikoKarpusi, Moka, redvelvetcupcakes00 y Vicky Lau por sus reviews.
Y a ti, que lo has leído, muchas gracias.
