CAPITULO VIII OTRAS OPCIONES
Minerva McGonagall escupió el jugo cuando, a la mañana siguiente, vio entrar a Samantha al comedor luciendo simplemente ¿despampanante? La minifalda que llevaba, aunado al cabello suelto, el maquillaje discreto pero sugerente y ese escote en la blusa que dejaba NADA a la imaginación, amen de las botas con taco aguja, le dieron bochorno ajeno. ¿Es que la mujer andaba loca?
Pero al parecer su desconcierto no fue único. Blaise volcó la copa de jugo que estaba bebiendo. Hagrid tiró su plato de lo nervioso que se puso… James y la mayoría de alumnos de los últimos dos grados se quedaron con las bocas abiertas y la entrepierna empalmada… y todos los demás contuvieron la respiración. Tal parece que se podía escuchar el vuelo de una mosca cuando Sam llegó a su puesto habitual y con una radiante sonrisa saludo a los presentes.
-Buenos días – y dirigió su sonrisa primero a Blaise, que se quedó estático mirando su escote, y luego a Hagrid… que tuvo un acceso inesperado de tos que lo hizo abandonar la mesa.
Los cuchicheos en el gran comedor habían recomenzado mientras más de una mirada desvestía a la muggle, que a decir de muchos estaba como quería. Un muy cabreado Alekos se levanto de su lugar e, ignorando a Al, Scorpius y Lily, que trataban de detenerlo, se dirigió hecho un basilisco hacia la autora de sus días.
-MADRE – y aunque no levantaba la voz, su tono de mortífago furioso paralizó a los docentes – TU Y YO, A TUS HABITACIONES. AHORA. TENEMOS QUE HABLAR.
Sam le devolvió una sonrisa la mar de inocente y dándole una caricia le respondió risueña.
-Estoy desayunando ¿puede ser más tarde?
-¡¡¡AHORA!!!
Y todo el comedor se quedo en 7 por 7 pues la voz del pequeño criajo había salido de lo más cabreada, casi como el abuelo de Scorpius cuando renegaba por alguna trastada de su nieto, (según la mesa de Slytherin y algunos gry que lo conocían).
-Señora Teodorakis. Aunque discrepe con la total falta de respeto de su hijo hacia un mayor, me temo que debo darle la razón HE INSISTIR en que lo acompañe inmediatamente. Y si no les es inoportuno, y así lo sea, me uniré a ustedes: TENEMOS QUE HABLAR. ¡AHORA!
Y Minerva y Alexandros se llevaron casi a rastras a una sorprendida Samantha.
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-¿En que estabas pensando? ¿Dime si se puede saber en que diablos pensabas para vestirte así? El infeliz de Sigmungs Crabbe me llamo hijo ¡¡¡ME LLAMO HIJO!!!
-Cálmese Alexandros.
-Por su culpa ahora voy ha estar en el punto de mira de todo el colegio – explicó a Minerva.
-Pero hijo…
-Pero nada madre. ¿Quién fue? ¿Quién te dijo que te vistieras así? ¿Quién te metió la idea de salir a cazar…? ¡¡¡¡Merlín!!!! Minerva dile algo.
-¿Hablo con Alexandros Teodorakis o con Severus Snape? Porque creo recordar que si hablo con el señor Teodorakis existe cierto tratamiento…
-Que tratamiento ni que niño muerto Minerva. Sácala del colegio, enciérrala en una mazmorra o encadénala en los sótanos… lo que sea, pero que no vuelva a aparecerse así por el colegio. Zabinni, mi Jefe de Casa… te miraba como si quisiera almorzarte. Y el idiota de Hagrid… ¡Dios, madre ni se te ocurra…! si te metes con Hagrid no te hablare nunca más… me escaparé y me uniré a los mortífagos…
-¡Por Dios Severus cálmate! – y la actual directora supo con quien hablaba por sus gritos histéricos – Los mortífagos ya no existen y además tú solo tienes 6 años… Dudo que te quisieran ni como mascota.
-¡¡¡Cállate!!! Y dile algo. Dame una sábana o una túnica para que se vista. Madre se te ve el alma con ese escote. Y he visto más tela en la falda de una bebe de kínder.
-¿Qué es un kínder? – Minerva los miraba confusa.
-¡Oh, cállate vieja bruja! Y ayúdame a descubrir quien le llenó la cabeza a esta tonta…
-¡¡¡ALEKOS!!! – Samantha lanzó un grito verdaderamente molesta - ¿Qué es esa falta de respeto? ¿Con tu madre?
-Ninguna falta de respeto madre. En todo caso la falta de respeto es tuya, que te apareces en mi colegio, delante de mis compañeros, vestida como cabaretera.
-¡¡¡Severus!! – McGonagall intervino – Respeta a tu madre.
Samantha iba a agradecer pero la bruja la cortó de una sola mirada. Exudaba rabia.
-En cuanto a usted señora, su comportamiento de hoy ha sido francamente inaceptable. Este es un colegio lleno de jovencitos hormonales. Venir a exhibirse así en el gran comedor…
-¿Así como? Solo estoy vistiendo como cualquier chica de mi edad.
-Usted no es cualquier chica. Es una madre, y de uno de los alumnos más peculiares del colegio debo añadir…y pronto será una esposa. Sino quiere tirar nuestro esfuerzo por la borda le sugiero que se comporte a la altura de sus ilustres pretendientes y no caiga en habladurías…
-¡¿Mis ilustres pretendientes?! Si intento estar a su altura deberé disfrazarme de macho, sacar bíceps y vestirme como un murciélago, sin ofender hijo. De ninguna otra forma creo que siquiera alguno de ellos me mire. Son gays señora, no soy ni nunca seré su tipo.
-Ese no es motivo para…
-…llamar la atención…
-…como una vulgar…
-…callejera.
Minerva y el niño se contrapunteaban en sus palabras. Samantha estaba con los ojos rojos y lágrimas de rabia corrían por sus mejillas. Severus y McGonagall callaron creyendo que habían ido demasiado lejos.
-No soy ninguna callejera. Tengo menos de 30 años y el echo de que tenga un hijo no significa que este muerta o que no sea mujer. Una minifalda y una blusa escotada no me hacen callejera. Y respecto a mis "pretendientes", me los impusieron no me los busque yo. Tú mejor que nadie Severus sabe que solo he vivido para ti. Así que no me crucifiques por tratar de ver si puedo encontrar alguna otra salida para una boda con 3 hombres que ni me aman ni podrán amarme nunca.
-Madre…
-Te quiero Severus. Pero alguien me hizo ver que para hacerte feliz debo serlo yo primero.
-Pensé que éramos felices.
-Lo somos. Pero a veces…digamos que…
-No te basto.
-No es eso. Te amo. Pero son amores diferentes. Haz crecido tanto en unas semanas. Y ahora estas interno en un colegio, recordando cosas de una vida pasada que estoy comenzando a detestar. Pegado a Lily. Cuando menos lo espere te estarás casando y yo me habré quedado sola.
-Mamá. Tú jamás estarás sola…
-Y encima me obligan a casarme. Y debo escoger entre tres tipos que no solo no me llaman la atención, sino que encima quieren meterte mano…
-Samantha. Aunque tengo mis diferencias con los Malfoy, y Harry me ha digamos "sorprendido" con sus inclinaciones, no creo que ninguno de los tres quiera lastimar a tu hijo. Y se que ninguno de los tres lo forzaría a algo que no quiera y para lo que no este listo…Sin embargo creo entenderte. Es muy duro envejecer sola. Si lo sabré yo.
-Lo que no entiendo es por qué, justo ahora, se te da por querer encontrar un "novio". Antes ni pensabas en eso – volvía a cargar Alex.
-Es que hijo, hable con Draco Malfoy y el me…
Minerva, sentada a su lado, la escuchaba y asentía comprensiva. Tomando su mano le hizo ver, amparándose en sus años de experiencia, que vestirse llamativamente no era la mejor forma de captar la atención de un buen hombre. Había otras maneras, mas sutiles y seguras… Y ya pasada la rabia inicial la directora se puso a cotillear con Sam sobre ropa, hombres solteros y otras cuestiones insulsas.
Pero Severus no las escuchaba, pues un solo pensamiento inundaba su mente en ese momento: DRACO MALFOY. Iría a buscarlo y le cruciaría el culo hasta que aprenda a no meterse donde no lo llaman.
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Si Draco Malfoy pensaba que Severus era un niño de 6 años desvalido e inocente, el tercer cruciatus que su "inocente" le lanzó por el trasero lo sacó de su error.
-¡Para Sev, para…! - gritaba.
-Vuelve a meterle ideas raras a mi madre en la cabeza y te cruciaré hasta la inconsciencia. Lucius los miraba divertido.
-Así que mi hijo…
-¡Cállate Lucius!
-¿No deberías estar en el colegio?
-Tengo mis métodos. Zabinni es un bebe de teta a mi lado.
-No lo dudo – respondió el mayor de los Malfoys.
-¿Por qué estas tan amargo? Yo solo traté…
-La regaste dragón. Hasta el fondo. Ahora mi madre anda a la caza de marido y medio colegio se la quiere almorzar. Y a mí, de paso, me tienen harto con sus halagos y zalamerías.
-Anda y crúcialos a ellos.
-Claro. Y despertar suspicacias en Minerva. Ya bastante vigilado me tiene.
-No debe ser para tanto – tercio Lucius.
-¡No debe ser para tanto dices! Hasta James Potter ha dejado de acosarme. Ahora solo me mira con sus grandes ojos tristes y ronda a mi madre como perro…
-Jajajaja…sería increíble…es decir…que…
-Ni lo digas. Si se mete con un Potter la mato.
-Eso quiere decir – y la cara de Lucius se llenó de esperanza – que Harry no tiene oportunidad.
Alekos lo miró triste
-Harry es diferente.
-Yo solo quería… – Draco intervino de nuevo – …hacerte feliz.
Los otros lo miraron.
-Que pudieses ser niño, que pudieses conocer un buen hogar, la felicidad… que exorcices para siempre los fantasmas del pasado.
Alekos se acercó a Draco, quien retrocedió instintivamente con algo de miedo. Pero el otro solo le acarició el rostro y besó su frente. Draco se estremeció recordando caricias de antaño.
-Siempre te lo dije, mi pequeño: aunque supieses esconderlo muy bien tras una máscara de arrogancia… tú corazón es demasiado grande y generoso para que puedas ser Slytherin. A veces el sombrero se equivoca.
-Sev... erus.
-Debo volver al colegio. Lily no podrá cubrirme por mucho tiempo. ¡Los volveré a ver!
Y dejando a padre e hijo con la tristeza pintada en el rostro el ex espía y héroe del mundo mágico, hoy por hoy solo un niño de 6 años, desapareció de la mansión con un PLOP casi inaudible.
