...Mil disculpas por el retraso…problemas con la escritura y peleas con la musa...mmm...¡si sera caprichosa!

Capitulo 9

"Acción y Reacción"

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-Fragmento del capitulo anterior-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Ambos adultos desviaron las miradas, Kagome carraspeo para hablar, pero Inuyasha se le adelanto y dijo:

-Vamos enana…tenemos que conversar largo y tendido los tres- Y con un ademán tomo las manos de ambas mujeres y las saco de la cabaña. No sin antes de lanzar una mirada de advertencia hacía el resto del grupo que decía claramente "Síganos y les haré sufrir una muerte lenta y dolorosa".

Ninguno se movió hasta que la "feliz" familia salio de la cabaña. Y cada uno de ellos deseo con todas sus fuerzas que las cosas resultaran bien.


Algo iba mal. Lo presentía, y lo veía en cada cambio en el semblante de sus acompañantes. Akari frunció el ceño. Cada vez le gustaba menos todo el asunto y entre más lo pensaba más confuso se le hacía todo. Es que nada tenía conexión, es decir, todo era tan surrealista y endemoniadamente complejo.

La muchacha gruño levemente molesta y miró de reojo a los adultos. Inuyasha iba en el medio guiando de las manos a ambas mujeres, sus mujeres, dicho de una manera más propia de él. Y por lo que ambas notaron no tenía ninguna intención de soltar el agarre.

El hanyou movió imperceptiblemente las orejas, y si… capto el gruñido de la chica. Ahora que estaba a medio camino de terminar con las revelaciones, recién ahora, pudo comprender en la piel el temor de Kagome. Era un sentimiento extraño que comenzó atenazarle el pecho, como anticipando un brusco choque. Que ya no se podía evitar, la verdad tenía que descubrirse, ahora. Aunque fuese doloroso.

Inuyasha frunció el ceño, prometiéndose mentalmente que bajo ninguna circunstancia se volvería dejar arrebatar a sus seres amados. Su hembra y su cachorro no volverían a salir de su vida, no lo permitiría. Y si tenía que deshacerse de su pasado con todas sus implicaciones, para lograrlo…que hacía fuese.

Kagome salio de su estupor, cuando sintió detenerse a Inuyasha. Todo el recorrido que siguió el hanyou, no fue notado por la mujer. Ella estaba más preocupada de cómo enfrentar, la ya esperada reacción de Akari. Y entre más daba vuelta a todo, menos esperanzas tenía en recibir comprensión de parte de su hija.

La mujer movió la cabeza intentando espantar sus preocupación y centrándose en el ahora, más tarde se preocuparía del "después".

-¿Goshinboku? – Preguntó la miko mirando sorprendida el imponente gigante verde – ¿Otra vez aquí?

El hanyou alzo los hombros y con tono despreocupado contesto:

-Que mejor lugar para contar una historia, que el sitio donde ocurrió… - fue toda la respuesta que obtuvo, mientras se acercaba al árbol sagrado y ponía su mano sobre el tronco, con melancolía.

-Supongo que tienes razón…- dijo quedamente, desviando la vista ante el gesto inconciente de él. Ya había olvidado la mirada melancólica de Inuyasha al recordar su pasado.

¡Embustero idiota!, pensó molesta. Es que se enteraba que tenía una hija y aún así no se sacaba a Kikio de la cabeza. Kagome apretó los puños con ira contenida.

Akari por su lado pestañeo sorprendida, le estaba fallando la vista o era que de verdad que su madre se veía molesta. Corrección. Furiosa, esa era la palabra que describía la mueca casi sicótica que ostentaba el habitualmente dulce rostro materno. Con escepticismo alzo las cejas – Y bien entonces que es lo que me iban a decir…- dijo cruzada de brazos, ya era oficial no le gustaba el rumbo que estaba tomando todo.

Inuyasha y Kagome se miraron entre ellos, olvidando de improviso sus anteriores pensamientos. El hanyou asintió con la cabeza, dándole entender a la mujer que el partiría el relato. Ella solo se mordió el labio inferior con preocupación. Ahora, o se arreglaba todo o se terminaba de joder la situación.

-Tú quieres respuestas Akari…-fue la afirmación del hombre, la chica solo asintió impaciente – pero para obtenerlas tendrás que escuchar una larga historia, que es más compleja de lo que te podrías imaginar…- dijo guardando las manos dentro las mangas de su haori.

-Oh, no te preocupes…Tengo toooodo el tiempo del mundo…

- Eso espero…- replico, por lo bajo. Mientras carraspeaba, para empezar a relatar – La historia comienza hace algo más de sesenta años atrás. Yo era en esos tiempos era un hanyou arisco y desconfiado…- hizo una pausa

-¿Y ahora no? – dijo la chica sonriendo.

-Ja Ja Ja…muy graciosa enana- contradijo el hombre con un gesto ofendido – Ahora te callas y me escuchas…- ordeno. La joven gruño por lo bajo algo sobre, como con la edad se pierde el genio, pero guardo silencio. Kagome la vio sorprendida. Su hija jamás había dejado que le llamaran la atención. Es que Akari no replico e hizo caso a una orden sin dar largas. – "¿Cómo fue que logro en un par de semanas lo que yo no pude en quince años?"- pensó algo dolida – "Hasta que punto le hizo falta la figura paterna…"- Se preguntó con un dejo de arrepentimiento. Si que había sido egoísta.

- A causa de mi infancia crecí con un gran desprecio para los humanos, culpándolos de alguna forma por la muerte de mi madre y con un resentimiento hacía los yukais por despreciar mi naturaleza hibrida...- Akari asintió con seriedad. Algo le había comentado la noche anterior, sobre su pasado. – Y esto fue así hasta el día que escuche sobre la perla de Shikon…

-¿La perla de Shikon?... ¿El mito?– preguntó extrañada.

Inuyasha arqueo las cejas, y miró a Kagome de reojo que se encontraba pensativa– Veo que ni siquiera les has rebelado tu misión…- La aludida giro la cabeza y le clavo la mirada.

-¿Y según tú como le explico todo, sin que suene como un sueño loco después de una borrachera? – cuestiono de vuelta irónica.

-Siempre vas a encontrar una bonita excusa para justificarte¿no es así? – respondió de vuelta molesto. Akari veía la discusión como en un partido de tenis¡pero que demonios le pasa a este par!

- Por supuesto, después de todo tuve un excelente maestro… ¿no crees?- contesto con toda intención, fingiendo inocencia.

El albino entre cerro los ojos – Vas a seguir con eso mujer… ¡si ya te explique lo que ocurrió! – exclamo más molesto.

- ¡Y tú realmente te crees que yo me trague semejante cuento¡Pero tú por quien me tomas!

-¡YA BASTA! – fue el gritó fastidiado, que cortó la discusión. Ambos adultos se quedaron con la palabra en la boca y miraron a la joven. – ¡Podrían comportarse como adultos por solo unos minutos y terminar de contarme el condenado asunto¡Por Kami¡Que la legalmente inmadura aqui... soy yo!¡ maldición!- exclamo exasperada alzando los brazos al cielo.

La pareja se quedo en silencio unos segundos, para recuperar la compostura. Genial, fue el pensamiento que cruzó la mente de los dos. Ahora si que la estaban terminando de fastidiar. Bonita escena habían montado.

-Mmph…Bueno como iba diciendo… La Shikon no Tama no es una leyenda, esa joya existió o mejor dicho existe. Y posee grandes poderes- dijo retomando el hilo de la historia, haciendo como si nada hubiese pasado.

Akari asintió quedamente, no volvería a interrumpir. No fuera a ser que partieran otra de esas discusiones y la dejaran a media – Como te decía, en el momento que oí hablar sobre la perla me propuse apoderarme de ella y así poder cumplir mi inmaduro deseo de ser un yukai completo – lo último lo dijo con burla. La miko alzo las cejas sorprendida¿es que ya no quería ser un demonio legitimo? Si hasta antes de que ella se fuera Inuyasha aún quería transformarse en yukai.

-Hice las averiguaciones correspondientes. Todas ellas me apuntaban hacía esta aldea y a su guardiana… Kikio - explico sin ninguna emoción. Kagome se tensó al oír su nombre y Akari entre cerro los ojos con sospecha. ¿Dónde había oído ese nombre antes?

-Ella, en ese entonces era la sacerdotisa encargada de vigilar y purificar la perla.– dijo manteniendo una mascara de indiferencia. – Cuando llegue a la aldea comencé a asecharla. En varias oportunidades me vi en serios aprietos, al querer acercarme a la joya. Y tengo que admitir que siempre mis intentos para hacerme con la perla se vieron frustrados…Con el tiempo note que ella evitaba dañarme en serio y le pregunte el porque…- Inuyasha sonrió con amargura. Que distinto fue aquello de lo que experimento cincuenta años después. – Creo que en ese momento nació una extraña relación entre una sacerdotisa y un hanyou – Akari pestañeo incrédula, mientras Kagome apretaba los puños.

-Al final yo desistí de apoderarme de la Shikon no Tama, para transformarme en yukai. Ahora la quería para convertirme en humano y Kikio accedió.

La chica alzo ambas cejas sorprendida – Ósea¿Que tú y ella iban a casarse y todo el asuntó?

Inuyasha alzo los hombros con naturalidad – Si, algo así.

-¿Y que pasó? – cuestiono frunciendo levemente el ceño.

-Otro hanyou, llamado Naraku nos engaño a ambos. Haciéndonos creer que nos habíamos traicionado mutuamente. Kikio fue herida de muerte por ese engendro y con sus ultimas fuerzas me selló en este árbol…murió odiándome- termino de explicar, mientas apuntaba hacía él Goshinboku.

-¿Y la perla?

-Al morir pidió ser incinerada con ella y desapareciendo.

-Triste final del asunto…-dijo la joven seria, para luego preguntar – Pero… ¿que tiene que ver esto conmigo…?

-Todo…- fue la seca respuesta Kagome. La mujer tenía la vista fija en el piso. Inuyasha solo se removió incomodo.

-¿Qué? – dijo incrédula la muchacha.

-Solo deja que termine la historia y veras…- dijo la miko sonriendo con una amargura latente.

Inuyasha se maldijo por lo bajo. Ya la había vuelto a fregar. Tendría que hablar con Kagome seriamente después de esto. Akari volteo, para ver al mitad bestia.

-¿Y que pasó después que te sellaron?

-Estuve dormido por cincuenta años…- dijo sin darle importancia. Después de todo, pensó para si. Si no hubiese sido de esa forma, jamás habría conocido a Kagome y no tendría esta dispar familia.

Akari silbó sorprendida – ¡Valla que era vengativa la mujer! Gracias a Kami era sacerdotisa…

-Si yo creo igual…- comentó divertido el hombre.

-Y que ocurrió después¿Cómo fue que rompiste el sello? – preguntó curiosa.

-Yo no lo rompí sino más bien... lo rompieron – comentó como que no quiere la cosa. Fijando su vista en la morena, que aún mantenía la vista en el suelo.

-¿Así¿Y quien?...- dijo mirando alternativamente a ambos adultos.

-Yo…- dijo Kagome alzando la vista, para ver a su hija a los ojos. Akari pestañeo sin creérselo del todo. – Yo rompí el sello que mantuvo a Inuyasha dormido…

Así que ahí estaba misterio. Ambos se conocían porque su madre libero al hanyou. Interesante descubrimiento. Si su madre era sacerdotisa no era de extrañar que pudiese manejar la situación. Lo que sí, no le calzaba era el hecho de cómo, había llegado ella a esta época.

-Esta parte de la historia la cuento yo…- dijo con más firmeza. Sin dirigirle la mirada al mitad bestia. – Ahora te preguntaras como fue que llegue al Sengoku…- Akari asintió levemente – Pues bien. Cuando cumplí quince años, por cosas de la vida di con el cuarto que custodia el pozo. El mismo por el que tú entraste para llegar hasta aca…- la joven sonrio culpable, ante la mirada severa que le envío Kagome –…El pozo en si era un portal que tenía en su interior un yukai ciempiés que detectó la presencia de la perla de Shikon en mí y me atrajo hasta esta época…

-Espera un segundo – interrumpió gesticulando con las manos. Kagome guardo silencio.

-¿Cómo es eso de que la perla estaba en ti? No era que había desaparecido con la muerte de la otra miko.

Inuyasha se recargo en el tronco del árbol sagrado y cerró los ojos cansado. Le estaba resultando agotador todo el asunto. Y aún no venía lo peor. Kagome por su lado ya estaba resignada a los designios de Kami. Si su hija se rebelaba y no le volvía a hablar. No la culparía. Como hacerlo si le había ocultado tantas hechos importantes.

La morena suspiro cansada – Si. Efectivamente la perla desaprecio con Kikio al momento de morir.

-Entonces¿como rayos la obtuviste tú, mamá? Si esa cosa había desaparecido – preguntó comenzando a exasperarse.

- Mphf…Porque…porque yo… - se cortó por unos segundos. Para tomar fuerza y continuar –Porque yo soy su reencarnación, por eso.

Akari abrió y cerró la boca sin emitir ningún sonido. Era el mejor retrato de un pez fuera del agua. El hanyou abrió los ojos levemente para ver que cara tenía su hija ante la primera revelación. Era un bonito salmón, pensó con algo de humor.

Luego de unos minutos de silencio, la joven pudo hablar – Tú eres la reencarnación de la mujer que selló a Inuyasha por cincuenta años…- Ahora si que lo había oído todo. Con gesto incrédulo se pasó una mano por el cabello – No me sorprende que se lleven como el perro y el gato…- soltó con algo de diversión. Mirándolos alternativamente, mientras una sonrisa se instalaba en su rostro.

Ambos adultos se dirigieron miradas preocupadas. Las cosas hasta el momento estaban saliendo fáciles. Demasiado para su gusto.

- Es una buena explicación…-murmuro con nerviosismo la miko.- Pero debo agregar que Kikio no esta muerta…- miro al hombre de reojo.

-¿Ah no? – cuestiono mirando a Inuyasha. Este negó con la cabeza.

-No…unas semanas después de conocer a tu madre una bruja llamada Urasue la revivió usando huesos y barro…- explico.

-Valla…- murmuro sorprendida – Y esto era lo que tenían que contarme… ¿no es así? – dijo con evidente alivio.

Kagome miró a Inuyasha con desesperación y suplica. Él solo negó con la cabeza. Debía ser ahora.

La muchacha ajena a los mensajes silenciosos que se mandaban los adultos, siguió comentando despreocupada – Saben…por un momento llegué a pensar que saldrían con algo así como un romance pasado o un sordido triangulo amoroso. – Inuyasha y Kagome se tensaron levemente y sudaron frío al escuchar lo que decía – Como los que aparecen en los TopShow y en esos culebrones romanticos…- termino soltando un risita – Que tonta... ¿no creen? – Los dos se miraron algo pálidos.

-Este…Akari- llamó en voz baja la morena. La muchacha enfoco su atención en su madre.

-¿Sí? – preguntó con inocencia.

-Bueno…es que…Mphf…los que pasa…emm…en realidad pasa – Kagome balbuceaba sin saber como lanzar el mensaje. Inuyasha atrás se comenzó a impacientar y la chica no terminaba de comprender que ocurría. – Lo que ocurre es que… las cosas…

El hanyou gruño y con fastidio dijo – Lo que pasa es que aún falta que te enteres de una parte bastante importante de la historia… ¿No es así Kagome? – La cuestiono en claro gesto de "se lo dices tú ahora o yo la largo y se friega todo".

-¿Cómo?...- preguntó sorprendida. Otra vez, se hacía presente la extraña sensación de "no te va a gustar lo que vas a oír".

-Así como oyes Akari…-afirmo Inuyasha. Sin muestra de su anterior molestia y con una seriedad y preocupación palpable.

- ¿Mamá? – volvió a preguntar sin entender.

Kagome inhalo profundamente dándose fuerza. De pronto sus piernas comenzaron a debilitarse y su estomago dio un vuelco. En su nuca sentía la profunda mirada de Inuyasha, mientras Akari la miraba expectante – Si, hija…falta una parte que debes saber…

-¿Qué es lo que debo saber? – preguntó sobresaltada.

La mujer respiro profundamente, casi con dolor – La ultima vez que vi a Inuyasha fue hace algo más de quince años, cielo…- dijo cerrando los ojos instintivamente. El mitad bestia por su parte se tensó.

Akari parpadeo un par de veces, mientras su cabeza comenzaba a atar velozmente los acontecimientos. Recordando de pronto, nítidamente cada suceso que hacía alusión a la historia de juventud de su madre. El abandono, la otra mujer, la ausencia, el dolor, el llanto, la soledad. Las imágenes le golpeaban la mente con fuerza, desorientándola. La joven comenzó a negar con la cabeza en un acto reflejo para espantar todos los fantasma que invadían su cabeza. E interiormente se empezó a decir –"No, esto es imposible. Mis conclusiones deben estar mal. Tienen que ser falsas. Yo…Mi madre no me ha dicho nada es solo una hipótesis ¿no?"- pensó desesperada.

– ¿Y que con eso…? – murmuro con dificultad.

-Hija…-suplico Kagome – Inuyasha…Inuyasha es tú padre…corazón – termino sintiendo que ahora si se desvanecía. El hanyou percatándose de la debilidad de la miko, velozmente se acerco y la acomodo para que se afirmara en él. Apoyándola.

La muchacha por su parte retrocedía, mirando con desesperación la nada y respirando ruidosamente – No…esto no puede ser. No puede ser verdad…- murmuro mirándolos a ambos.

-Es verdad Akari…- dijo Inuyasha firmemente.

-No…-musito bajo negando – ¿Mamá…?- cuestiono desesperada. Kagome solo desvió la vista. No podía mirar a los ojos a su pequeña.

Akari volteo la cabeza hacía la izquierda buscando una explicación lógica, pero entre más pensaba más cuadraban las cosas. Y más descabellado era el asunto.

-Tú no lo sabías cuando me conociste… ¿no es cierto? – preguntó quedamente sin despegar la vista del paisaje.

-No Akari…- dijo con voz ronca – Yo me entere hoy hace un par de horas…- termino secamente. La morena se estremeció entre sus brazos.

En el lugar cayo un pesado silencio, dejándose escuchar solo la brisa que se movía suavemente por el lugar.

-¿Cómo pudieron hacerme esto? –murmuro trémula. Ambos adultos se miraron nerviosos. – He estado toda mi vida engañada por mi propia madre…- dijo con incredulidad. – Quince años viviendo una mentira…- siseó con sequedad, alzando los brazos. - ¡Una condenada MENTIRA! – termino exclamando.

-Cuida tus palabras jovencita…- cortó Inuyasha con autoridad – No es forma de hablarle a tu madre…

Akari alzo una ceja irónica y con sorna agrego – No hay forma de hablarle a mi madre.

El hanyou molestó con la actitud iba a replicar, pero Kagome le puso una mano en el hombro para que no dijese nada y con voz tomada suplico -Hija por favor intenta comprenderme…

-¡NO!¡Que demonios quieres que comprenda, maldita sea!- exclamo moviendo la cabeza con ira. – Lo único que yo entiendo es que me han mentido.

-Akari cielo lo hice por ti bien creía que era lo correcto…

-Madre…vivir una mentira nunca va hacer correcto...tú me lo enseñaste...- dijo dolida.

-¡Si ya lo sé! Tarde me di cuenta, pero hija…- dijo mirando angustiada a su niña. La estaba perdiendo. – Somos tus padres y…

- Mis padres…- murmuro para ella, cortando a Kagome. Luego sonrió con burla – ¡Oh no! – Exclamo – ¡ustedes no son mis padres!... Porque, saben una cosa... los padres no hacen los que ustedes hicieron…los padres protegen a sus hijos. No les mienten, ni los abandonan…- hizo una pausa, mirándolos con una furia contenida. Kagome aún afirmada por Inuyasha sollozaba en silencio – ¡Pero quien demonios les dio la licencia de padres!

-Akari esta hablando de algo que no entiendes completamente…- intervino el mitad bestia con el rostro pétreo.

-Oh por favor…- dijo fastidiada – Me lo dices tú que te enteraste hace no más de una par de horas que tenías una hija…Tú eres el que no sabe de lo que hablas…

-¡No tenía como enterarme de tú existencia! – exclamo molestó.

-¡Déjate de bromas Inuyasha! Para que un niño nazca se necesitan dos. No vienen por generación espontánea y no es algo que se pueda obviar y decir "no tenía como enterarme"…

-Eres una mocosa testaruda y cabezota…- dijo con los ojos entrecerrados.

-Soy tú hija que esperabas…Una santa en obediencia y mansedumbre…- replico sarcástica

-Akari hija…- murmuro la miko. Interrumpiendo la discusión.

- ¡Yo no quiero ser hija de ustedes…! No quiero tener ninguna relación de parentesco con gente de su clase. Con personas inmaduras y egoístas que se anteponen ante todo…Yo no quiero verlos más…- dijo temblando. Inuyasha sostuvo con más fuerza a Kagome. Sintiendo que le taladraban el pecho. –…Yo…yo…- balbuceo con dificultad, sintiéndose de pronto desorientada – ¡YO LOS ODIO A AMBOS! – les gritó con todas sus fuerzas antes de salir corriendo del lugar.

Kagome gimió con fuerza y cayo desplomada al suelo, moviendo los hombros al ritmo de los sollozos. Inuyasha quedo estático en su lugar, reteniendo el impulso de ir tras la chica. Cuando logro reaccionar se agacho y tomo entre sus brazos a la mujer. Esta se aferro con fuerza al pecho del hanyou. Buscando refugio en él. Dejándose proteger como en los viejos tiempos. Él solo la apretó contra sí, ambos necesitaban del otro.

Detrás de uno árboles una sombra que había estado observando todo, con sigilo se interno en el bosque…


En las raíces de un gran roble se encontraba sentada Kikio. Las serpientes caza almas se movían por sobre su cabeza esperando ordenes. La mujer tenía la mirada perdida en la nada, y su seño estaba levemente fruncido.

Su semblante era meditabundo. Le daba vuelta a todas las cosas que escucho en esa conversación. No entendía¿como había logrado volver? Se suponía que después de la escena que montó la idiota esa, no debía regresar jamás.

-Esto no fue lo que planee…¿Cómo pudiste Inuyasha...? – se cortó.

Es que esto no puede ser cierto. Las cosas no debían ser así, Inuyasha no puede tener… ¡Ese miserable! Como se atrevió a traicionarla de esa forma. Él le pertenecía. Se lo debía. Ella murió por su causa. No tiene de derecho a formar ningún lazo con nadie, que no sea ella misma. Y mucho menos debía atarse a su reencarnación.

Ahora no solo tendría que lidiar con esa inútil, sino que también con una hija. Una hija de Inuyasha con esa…esa…esa copia suya. Esa niña no debía ser de Kagome, esa niña debía ser suya…le pertenecía el derecho a darle un hijo.

-Era mi derecho sanarle el corazón…De mi vientre debió haber nacido su primogénito…Era mió el lugar de proporcionarle una familia…Era mió…mió…- murmuro débilmente. Para luego vociferar – ¡Mió!¡ Ese hijo debío haber sido mió….!¡¡Y ella me lo arrebato!!...- la sacerdotisa cayo de rodillas y con furia comenzó a golpear el suelo con sus puños. Algunas lágrimas de impotencia cayeron por sus mejillas. Ella con un movimiento brusco la limpio de su rostro.

La miko pegó la vista en suelo en un estado de catarsis. Después de la explosión irascible, sus fuerzas se agotaron. Ahora con la presencia de Kagome nuevamente en esa época, sus energías se verían limitadas, ya que sus almas querrían volver con su reencarnación. Y para retenerlas tendría que usar un doble de energía, además de necesitaría juntar el doble de almas para poder quedarse en el mundo de los vivos.

Esa condenada mujer, pero como la odiaba. Le había arrebato todo, sus almas, su vida, el amor, sus poderes, su derecho a formar una familia. Gracias a ella Inuyasha la había olvidado. No tenía nada y todo era culpa de ella y de ese traidor.

Kikio apretó los puños con ira, mientras su rostro se descomponía en una mueca de odio – ¡Maldito seas Inuyasha¡Malditos sean los dos! – gritó alzando la mirada al cielo, con su voz destilando veneno.

De pronto las serpientes caza almas comenzaron a rodearla, formando un campo de energía alrededor de la miko. La mujer alzo la vista contrariada. Se levanto del suelo y tomando los pocos pedazos de su tranquilidad, y lentamente fue calmando su espíritu atribulado. Cerró los ojos y comenzó a buscar la presencia que había alertado a sus sirvientes, se sumió en un estado de concentración, queriendo hallar a la amenaza.

Después de unos segundos volvió a abrir sus ojos y con gesto cansado deshizo el campo de energía a su alrededor. Unos segundos más tarde apareció una serpiente blanca frente a ella.

-Tsubaki…-murmuro- ¿Y ahora que quiere esa mujer…? – le dijo con voz fuerte al siervo de la sacerdotisa oscura.

El reptil flotaba ondulante frente a Kikio y con una inclinación acerco su cabeza a la mujer. Esta extendió la mano, hacía un pergamino que traía la criatura en su boca. Lo tomo, y comenzó a leerlo.

A medida que avanzaba en el texto su semblante se iba endureciendo. Cuando acabó, levanto la vista del papel y dijo – Dile a tú señora que iré a su encuentro… en tres días…

La serpiente ondulo levemente, dando algunos giros en el aire y luego desapareció. Kikio, ya más tranquila se quedo mirando la nada. La sacerdotisa oscura pedía verla lo antes posible. La miko sonrió fríamente. Si lo que quería era tenderle una trampa, se llevaría una enorme sorpresa. Ya era hora de callar de una vez por todas a esa odiosa mujer.

Y quizás podría matar dos pájaros de un tiro…

Con una mirada de satisfacción y un plan trazado, comenzó a caminar hacía los árboles internándose en ellos. Seguida de muy cerca por sus sirvientes alados.


Inuyasha mantuvo el abrazo hasta que Kagome dejo de sollozar lentamente. El hanyou con delicadeza la aparto levemente. Cual fue su sorpresa al notar que la morena se había quedado dormida entre sus abrazos.

El hombre sonrió tristemente. Le encantaba tener otra vez a su mujer con él, pero la situación era un asco. Con delicadeza tomo el cuerpo de la miko, pasando uno de sus brazos por debajo de la rodilla y el otro por la espalda. Se levanto del suelo y volvió a mirar el rostro de Kagome. Aún en sueños tenía un aire melancólico. Aunque era de esperarse después de la escenita anterior, no era para menos.

Y esto lo llevaba a pensar, que harían para que Akari les volviese a mirar. ¡Por Kami! El solo hecho de pensar que la enana los odiaba le daba un vuelco en el estomago. Eso era algo que no podría sobrellevar. Negó con la cabeza levemente apartando el pesimismo de si. Si querían recuperar a su hija tendrían que empezar, siendo más positivos. Después de todo si no creían ellos en que lo lograrían, que quedaba para el resto.

Dando un ultimo vistazo al Goshinboku, se dirigió a toda velocidad hacía la aldea. Kagome necesitaba con urgencia ingerir algo caliente, y una buena infusión de esas horrorosas hierbas que utilizaba Kaede-baba, le vendrían de maravilla…

Dentro de la cabaña reinaba el silencio. Ningunos de los ahí presentes se atrevía o romper el extraño mutismo impuesto por ellos. Todos se encontraban quietos. Bueno todos excepto, cierto sensei del futuro que se movía nerviosamente en su puesto.

- "Las cosas no deben haber salido bien" – luego una mueca llena de sarcasmo se dibujo en su rostro – "si tomamos en cuenta la irracionalidad patológica de esa niña…"

Los minutos siguieron pasando lentamente. Mamoru con expresión histérica revisaba el reloj cada treinta segundos. Sango sentada junto a Miroku inconcientemente comenzó a repiquetear los dedos en el suelo. El tiempo siguió avanzando y el sensei cada vez se impacientaba más.

El hombre no pudiendo aguantar más el pesó del ambiente se levanto de un saltó. Ganándose una mirada. El sensei con un gesto exasperado se pasó una mano por el pelo y con evidente frustración en la voz dijo:

-Necesito tomar aire…- fue la seca respuesta que dio antes de dirigirse a la salida de la cabaña. Tres miradas lo siguieron todo el trayecto hacía la salida, mientras la anciana comenzaba a hervir agua y separaba algunas hierbas.

Sango desviando la vista al sentir un suave aroma a tilo. Y con gesto interrogante preguntó – ¿Kaede-sama porque esta preparando tanta infusión…?

La anciana la miró con una sonrisa – Porque, nos hará mucha falta en los próximas horas…- fue la tranquila respuesta.

La exterminadora asintió comprendiendo, mientras Shippo y Miroku alzaban los hombros.

Mamoru salio de la cabaña con decisión. Necesitaba relajarse, la situación lo tenía tensó.

Camino hacía el bosque, pasando por las escaleras que rodeaban el templo. No conocía el lugar, así que avanzaba sin rumbo fijo.

Descendió lentamente los escalones, sin ningún pensamiento en particular.Cuando llegó al final, un extraño pensamiento lo golpeó fuertemente. ¿Por qué tenía la extraña sensación de que no era la primera vez que estaba en ese lugar? Todo le estaba resultando aterradoramente familiar. Con una mirada evaluativo escudriño su alrededor, pero no recordaba haber visto ninguna imagen parecida anteriormente en su vida. ¿Cómo podía asociar algo que jamás había visto? Con este pensamiento rodándole la cabeza siguió internándose entre los árboles.

De pronto un aroma lo golpeo con fuerza. Era una mezcla entre jazmín y azahar. El pelirrojo cerró los ojos aspirando la esencia, le era tan agradable y conocida. Pasaron unos segundos en los que se concentro solamente en disfrutar.

Este aroma le era familiar, se parecía tanto al de…Abrió automáticamente los ojos sobresaltando.

-Akari…-musito levemente, antes de echarse a correr detrás del rastro. Siguió un estrecho sendero que se abría paso por entre los árboles. Pero entre más se acercaba el olor iba tomando otro tinte más salino. Dándole un toque melancólico.

Cuando llevaba algunos metros se detuvo inesperadamente con una mueca confusa dibujada en el rostro.- ¡Y como es que yo puedo percibir el aroma! – exclamo. De alguna manera intuía que a pesar de sentir el aroma claramente este aún se encontraba a una distancia bastante alejada de su posición. Mamoru tan racional como siempre, se tranquilizo a si mismo, convenciéndose de que el aire al estar completamente puro transportaba los olores de un lugar a otro con más facilidad y nitidez.

-Si eso debe ser…- se dijo con seguridad. Y con este último pensamiento volvió a correr por el sendero. Cualquiera que fuese la explicación del asunto, en estos momentos perdía importancia. Ahora su única prioridad era reunirse con Akari.


Escapar.

Esa era la única palabra que golpeaba su mente, una y otra vez.

No tenía ni una pálida idea de a donde sus piernas la llevaban y tampoco le importaba demasiado. Cualquier lugar lejos de esas dos personas que se hacían llamar sus padres, estaría bien.

Corría sin rumbo fijo, y sin ningún control sobre ella. Su mente estaba en colapso y su cuerpo era movido solo por la adrenalina que le producía la ira. En estos minutos ella se había convertido en una bomba de relojería apunto de reventar.

Siguió avanzando con velocidad hasta que de forma inesperada freno bruscamente. Se quedo quieta y tensó la mandíbula, mientras apretaba los puños conteniendo aún la rabia que la movía. De forma instantánea empezó a temblar, aún con el cuerpo tensó. En una acto reflejo cerró los ojos.

Deslizo una mano hacía su cintura, donde colgaba la espada con la cual entrenaba. En un movimiento lento tomo la empuñadura y la saco del estuche que la custodiaba. La ubico de forma horizontal frente a ella, en posición de ataque. Su rostro estaba sin emoción alguna.

Guardo unos segundos tan inmóvil como una estatua. Hasta que de pronto comenzó a temblar nuevamente, su ceño se frunció, mientras apretaba aún más los ojos y los labios.

Abrió los ojos y mando un ataque contra un enorme árbol, derribándolo con un corte limpio. La furia nuevamente hacía presa de ella, poseyéndola del todo. Lanzó un grito y dio un nuevo corte contra otro árbol, y otro y otro…Hasta que esto ya no fue suficiente y en un último ataque desesperado por descargar el torrente de furia que la movía enterró la katana en suelo con todas sus fuerzas. Un destello azul envolvió el filo y el suelo alrededor voló por los aires que levanto una espesa nube de polvo.

Unos momentos después esta logro disiparse. El panorama que se pudo apreciar fue espeluznante, por describirlo de alguna forma. Donde antes hubo una gran cantidad de árboles. Ahora se abría un claro, con troncos caídos por todos lados. En el centro de este espacio formado artificialmente había un cráter de enormes proporciones. Y en el centro de este, afirmada en la espada enterrada, se encontraba Akari respirando entrecortadamente a causa del esfuerzo.

La muchacha, que aún sujetaba la empuñadura entre sus manos, se dejo caer de rodillas al piso. Afirmo su cabeza en sus brazos, con la vista puesta en la nada.

Ahora cansada, nuevas sensaciones remplazaron la ira que la movía en un principio. Se mordió el labio inferior, mientras unas lágrimas rebeldes se escapaban de sus ojos. Las primeras en diez años.

En su interior se movían con fuerza los recuerdos, que pasaban desde su infancia hasta la actualidad. Y lo que más daba vuelta en su cabeza era la conversación de hacía unos minutos. La joven cerró nuevamente los ojos intentando acallar el dolor del cual era victima. ¿Era que no podría confiar en nadie? Es que acaso ella nació para ser traicionada… ¡Si hasta su madre le había mentido!

Se sentía traicionada, dolida y sola. Ya no soportaba más, no podía sostener su vida, ni podía contener sus emociones. Le dolía todo…y como un cristal se quiebra al caer al suelo, ella se quebró y comenzó a sollozar, con la cabeza enterrada entre sus brazos…


Inuyasha con una dormida Kagome en sus brazos, se introdujo lentamente a la cabaña. Al dar un paso dentro del lugar, automáticamente todas las miradas fueron dirigidas hacía él, pasando miradas alternadas de él hacía la durmiente mujer. El hanyou pudo leer en cada rostro la misma pregunta… ¿Qué ocurrió?

El hombre soltó un suspiro cansado y se interno en la cabaña. Kaede y Sango raudas estiraron un futón en el suelo y lo prepararon, para que recostara a la miko. El mitad bestia la acomodo con cuidado, para luego taparla. Para sorpresa de todos se ubico al lado de la mujer con decisión. Ambas mujeres le miraron de forma acusadora, mientras Miroku y Shippo se encontraban expectantes.

Inuyasha captando las miradas frunció el ceño molesto – ¡No me miren así que no le he hecho nada…! – exclamo impaciente. – Además solo duerme…- murmuro desviando la mirada.

- Inuyasha…-llamó Sango con evidente nerviosismo. Por el rostro del mitad bestia las cosas no debieron salir nada bien. El aludido le miró – ¿Donde está Akari?

El hanyou hizo una mueca dolorosa y se frotó la cara desesperado. – En alguna parte del bosque loca de ira…- fue la seca respuesta.

-¿Entonces todo fue…? – no continuo la pregunta, pero se dio a entender por gestos.

-Un completo desastre…- dijo sombrío. Todos se miraron entre ellos incómodos. Conocían el temperamento de Akari – Me pueden creer que caí dos veces en el mismo truco…- continuo sonriendo con amargura.

-¿A que te refieres…? – preguntó Shippo, sospechoso.

-Eso no importa ahora…- dijo desviando el tema – Bien, Akari ya sabe toda la verdad y como verán las cosas salieron mal…- sonrió con amargura. – Lo último que nos dijo fue que nos odiaba y no quería tener ningún contacto con nosotros…

-No te preocupes Inuyasha…- dijo Kaede, sin desviar la vista de sus hierbas – Ella no lo debe haber dicho serio, estaba herida y se sentía traicionada. Es una reacción lógica en una situación así…

-Kaede tiene razón Inuyasha…- intento alentar Sango con una mirada comprensiva- Akari necesita tiempo para asimilar la situación, y que calme su espíritu…

El hombre alzo los hombros y volvió a suspirar – Si lo sé, pero no me deja de atormentar la idea de que nos odie por siempre…Kagome no lo soportaría y yo…- se cortó. No hacía falta que terminara la frase. Todos captaron el mensaje. Otra vez fijo su vista en un punto inexistente. Donde estaba el famoso optimismo del cual debía hacer gala, la respuesta era obvia... Oculto en alguna parte lejos de él.

Una mano se posó en su hombro. Inuyasha alzó la vista y se encontró con la azulada mirada de Miroku que le apoyaba. El houshi con un gesto de cabeza hizo que el mitad bestia mirara hacía los otro presentes. Y en cada rostro encontró lo mismo, desde el joven Shippo hasta la anciana Kaede. Ellos le apoyarían en esto, como en tantas otras ocasiones.

Inuyasha esbozo un sonrisa agradecido que le fue respondida por sus amigos. Desvió la mirada y la fijo en su hembra. Quizás las cosas no serían tan difíciles como esperaban. Tenían todo el respaldo de sus camaradas y junto con su ayuda ahora estaba seguro que podrían recuperar a su pequeña.


Una sombra negra instalada en la copa de un árbol. Observaba atentamente cada movimiento que hacía Akari en el suelo. Esto sería fácil, pensó para si arrogante la pantera. Ahora que la chica estaba mentalmente debilitada no sería complicado embotar sus sentidos y nublar su mente con el somnífero que le entrego Tsubaki.

Primero le disminuiría la percepción del mundo y luego dejaría caer sobre el gas que la dormiría. Con esto la tendría sin conocimiento por veinticuatro horas. Tiempo suficiente para regresar a la guarida de su ama.

La muchacha ajena a cualquier peligro, se había recostado contra uno de los árboles que ella tiro. Sus ojos estaban hinchados y perdidos, mientras su rostro carecía de expresión.

Masao desde su lugar comenzó a musitar – Hazusu Tomatsu Yume…Hazusu Tomatsu Yume…- Una y otra vez repitió la acción.

Poco a poco la joven empezó a perder contacto con lo que le rodeaba. Cada vez sentía los sonidos del bosque y los aromas se iban alejando lentamente. Hasta que comenzó a sentirse confundida, y ya no recordaba donde estaba y que hacía.

La pantera sonrió con satisfacción al ver la expresión confundida de Akari. De su cinturón saco una bolsita de cuero. Qué en su interior guardaba una botella de vidrio con un líquido de color negro dentro de ella. La observo unos momento mientras la sostenía a contra luz. Y de improviso la lanzó al suelo con fuerza.

Cuando el pequeño frasco toco tierra se quiebro en mil pedazos, liberando un gas que se esparció por todo el lugar. La chica aspiro el humo e irremediablemente comenzó a toser. Sus ojos comenzaron a pesarle costándole cada vez más mantenerse despierta, su cuerpo no le obedecía perdiendo su movilidad.

Masao se bajo elegantemente de su rama y avanzó hacía la joven adormecida.

La muchacha, alzo la vista del suelo y vio una figura humanoide de lo que parecía ser un yukai. Era alto, fornido. Con piel morena, tenía una larga melena púrpura oscura que le llegaba más debajo de sus hombros y llevaba en una cola suelta. Sus ojos eran verdes esmeralda con un evidente aire felino y astuto. Iba vestido con una armadura de plata que cubría su torso, llevaba también unas muñequeras y unos pantalones de color negros. Todo esto era cubierto por una capa con capucha negra.

Akari vio que este sujeto se acercaba, aún desorientada frunció el ceño. Cuando estuvo al lado ella, la chica con evidente esfuerzo dijo - ¿Quién…eres…tú? – sus ojos le pesaban demasiado y le costaba hilar ideas.

El hombre sonrió de forma maligna, dejando entrever un par de colmillos. Akari se estremeció ante el gesto. Masao se agacho y sin perder el rictus acerco su boca al oído de la joven.

- Tú peor pesadilla, bonita…- ronroneo bajo. Eso fue lo ultimo que escucho antes de caer inconciente al suelo, perdiendo toda noción de lo que le rodeaba.

Masao al ver que él somnífero había hecho efecto. Tomo a la chica en sus brazos, debía salir cuanto antes del lugar. Estaba seguro que pronto empezarían a buscar el rastro de la mocosa y le sería difícil llevar a cabo su misión.

Se volteo para salir del lugar, cuando fue detenido por una exclamación:

-¡Déjala!

El yukai se detuvo en su puesto un momento, para luego voltearse con toda lentitud y calma. Ante él se encontraba un humano pelirrojo y fornido, de una estatura similar a la de él. Masao enarco una ceja y sonrió con burla.

-Pero que tenemos aquí…- comentó despreocupado – Nada más y nada menos que un humano insignificante.

Mamoru no se inmuto ante el insultó – Déjala en paz…- ordeno imperativo.

Masao dejo de lado la mueca burlona y frunció el ceño molesto. ¿Quién se creía que era este humano para darle órdenes a último descendiente de las panteras?

-Como te atreves a darme una orden sabandija…No tienes ideas con quien estas tratando- siseo con voz peligrosa, entrecerrando los ojos.

-No – dijo secamente -…y tampoco me interesa saberlo. Suéltala…

- Realmente crees que haré caso a una orden dada por un ser inferior como tú – comentó venenoso.

-De hecho no. Ustedes los fanfarrones presuntuosos regularmente eligen la forma difícil…- dijo manteniendo su firmeza y seriedad, mientras se cruzaba de brazos. Mamoru necesitaba ganar tiempo y hacer que dejara a Akari en el suelo. Logrando esto solo era cosa de cabrearlo y apartar su atención de la chica. Así el tendría la oportunidad de oro de tomarla y salir corriendo hacía la aldea, para buscar ayuda. Era humillante tener optar por el escape, pero no le quedaba otras salida. El sujeto era el doble de fuerte que él y no tendría ninguna posibilidad si luchaba.

El yukai hizo una mueca de desprecio, mientras se agachaba y dejaba a la joven en el suelo – Eres un humano, muy tonto o muy valiente…- dijo tranquilo, sacando una katana negra desde el mago hasta el filo –…y como premio a tú temeridad te daré el beneficio de un reto. Si ganas te llevas a la mujer, si pierdes te mato… ¿estas de acuerdo? – Preguntó con una mirada astuta.

-A esto me refería, siempre prefieren a la manera difícil…- comentó con cansancio, el pelirrojo. Mientras también se hacía con su espada. Hasta el momento las cosas estaban resultando, pero debía apresurarse.

Masao sonrió afectadamente – Tomare eso como un sí…

La pantera se lanzó en un ataque directo hacía el sensei. Mamoru lo paro con un movimiento elegante de espada, desviando el filo de la katana enemiga. El yukai sonrió complacido.

-Valla esto si que es una sorpresa, un humano que sabe utilizar una espada…esto lo hará más interesante…- Y con esto último se volvió a lanzar en ofensiva. Aumentando la velocidad de sus ataques. Mamoru repelía cada estocada con habilidad, dando giros y movimientos con la espada.

Ambos combatientes se separaron de un salto guardando la distancia.

- Bien…bastante bien… – dijo el yukai desde el otro extremo.

-Mamoru…-contesto secamente el aludido.

-Masao…- respondió con una mueca divertida. Antes de agregar – Me he divertido mucho, pero creo que es momento de terminar con el asuntó. Tengo que concluir esta misión…- dijo tomando nuevamente posición de ataque.

-Cuando quieras…- dijo secamente el pelirrojo, mientras alzaba su katana frente a él. El yukai no espero nada más y volvió a lanzar una serie de estocadas a una velocidad mucho mayor que la vez anterior. Mamoru siguió repeliendo haciéndolo retroceder lentamente. Masao le miró con burla y desapareció en el aíre.

Mamoru quedo solo en medio del claro con la espada alzada frente de sí. Con cautela comenzó, girara lentamente. Poniendo todos sus sentidos alertas, para intentar captar la presencia de ese sujeto. –"Demonios…se me acaba el tiempo…"- pensó desesperado. No tenía otra salida, con una ultima mirada alrededor, el sensei se hecho a correr hacía la dormida joven.

Al estar a su lado se agacho, para ver cual era el estado de ella. Le tomo el pulsó y soltó un suspiro de alivio. Constante y tranquilo, como si estuviera durmiendo. Se dio el lujo de sonreír levemente ante la expresión calmada de su rostro.

Un dolo agudo le traspasó el cuerpo, desvaneciendo el rictus de su rostro y transformándolo en una mueca de dolor. No soltó ningún sonido y con lentitud bajo la cabeza y se encontró con el filo de una katana negra que le atravesaba el estomago. Aún sin exaltarse volteo levemente el cuello. Encontrándose con la mirada astuta y cruel de Masao.

El yukai le sonrió con maldad y enterró más profundo el filo. Mamoru, apretó los dientes, pero ningún quejido salio de su boca.

-Eres muy orgulloso… humano. – Dijo antes de sacar su katana del cuerpo del pelirrojo.- Pero eso no te bastará para sobrevivir…- termino diciendo mientras guardaba su arma en su funda.

Mamoru lentamente comenzó a sentir que las fuerzas lo abandonaban y la temperatura a su alrededor comenzaba a bajar. Un potente olor a sangre, golpeo su nariz…y no era cualquier sangre sino la suya.

Otro fuerte golpe en la espalda lo tiro al suelo, haciendo que la herida sangrara más profusamente.

Masao aún con su sonrisa altanera, camino por el lado del caído pelirrojo. Una pelea digna para haber sido un ser tan insignificante. Se inclino levemente y tomo a la joven en sus brazos. Su enemigo se encontraba inmóvil en el suelo, y su respirar era lento. No le quedaba mucho tiempo, antes desangrarse. Era una lastima que el único humano que sabía tomar una espada decentemente se muriera tan trágicamente. Pero que se le iba hacer, alzó los hombros con despreocupación.

Se dispuso a salir del lugar. Había perdido demasiado tiempo entreteniéndose en la pelea. Ahora su objetivo era llegar a la guarida de Tsubaki lo más pronto posible, para comenzar su venganza personal.

No llevaba ni dos pasos, cuando sintió que algo se aferraba a su bota impidiéndole avanzar. Masao giro la vista y cual fue su sorpresa al ver que su rival aún no se rendía del todo.

-Insensato…- siseó ya molesto con la constante interrupciones. Con un movimiento brusco de su otra pierna le dio un fuerte golpe lanzándolo varios metro hacía atrás. Y sin más se dispuso a salir del lugar a toda velocidad.

Mamoru en el suelo, se encontraba incapaz de detener al yukai que se alejaba veloz.

– A…Akari…- murmuro antes de que sus sentidos se nublaran, y cayera inconsciente.


Por fín termine este capitulo…ufff…me costo montones sacarlo del horno…jejeje…La verdad no he quedado muy conforme con el resultado, pero que se le va hacer...

En los próximos capitulo tengo pensado poner un pequeño encuentro entre Kikio y Akari…jajaja…eso va estar muuuy bueno. Les aseguro que aún hay sorpresas que ni se imaginan…además de ciertos asuntillos bastantes peliagudos.

Respuestas de review…:

yuiren3 : Esa mujer tiene planes demasiado grandes jejeje…ya verán a lo que me refiero con eso. Bueno te agradezco montones tu review jejeje y que te dieras el tiempo de leer esta historia…¡Gracias!

Seishime Lo siento de veras que si, pero es que el capitulo anterior lo comencé cuando estaba en clases y en periodo de exámenes por eso no me rendía lo que escribía y ya ven, estuve siglos sin actualizar…¡Me halaga saber que la historia te agrada¡Muchas gracias por leer Sanando Heridas!

Ahome23: Jejejeje…bueno en este capi quedo clara la reacción de Akari, esta demás decir que no fue la mejor… y quien sabe si las cosas se arreglen…eso quedara en el aire jejejeje…¡Me encanta la idea de que el fic haya sido de tú gusto! Gracias por leer este fic…

athen-maiden ¡Lo siento, lo siento! De veras que si me merezco una buena regañada, por demorarme tanto…y la verdad es que no fue premeditado dejarlo a medias, de hecho, se suponía que en el capitulo anterior debía quedar la reacción de Akari y todo el asunto; pero bueno como me demore tanto en actualizar me comencé a impacientar porque el capi me estaba saliendo demasiado lento y si seguía la idea original hubiesen tenido que esperar más y me parecía algo injusto con todo lo que ya me había demorado…Por eso mismo no respondí review…¡mil disculpas! UU Y esa es mi excusa…

Ya volviendo a la historia, pues bien. Tsubaki quiere venganza y para conseguirla necesita poder ( y ya teniendo poder volver a arreglarse la cara no le resultaría difícil y si no al menos podría destazar a los culpables ) . Digamos que es una mujer resentida con el mundo con fuertes traumas emocionales que le han dejado como resultado un asco de personalidad…

Y si tienes toda la razón Tadamasa tuvo una gran cercanía a Inu no Taisho, ambos se conocieron cuando el general perro era soltero, compartiendo siglos de amistad. Así que sí, le has apuntado si conoció a Izayoi. Este personaje en lo personal me a gustado mucho y más adelante se vera unido a sucesos importantes dentro de la historia. Dejémoslo en que tiene un pasado interesante…al menos para mi XD…jajaja

Respondiendo a tú otra duda, si…Tengo pensado incorporar a Inu no Taisho al elenco, pero esto será unos capitulo más adelante. Tengo que confesar que me voy a divertir mucho escribiendo sobre estos perros. XD

Te agradezco montones tú mensaje, y no te preocupes si tienes dudas sobre la trama solo pregunta y te respondo. ¡Gracias Por leer la historia!

Nikole: Si como que estaba vez si se me pasó la mano con esto de actualizar jejeje…De veras me disculpo, pero salio lenta la cosa con los exámenes y la musa…uuufff…un caxo realmente. Con respecto a lo de Kagome e Inuyasha, las cosas se van a ir dando de a poco, ese hombre tendrá que sudar para recuperar la confianza de la miko y bueno Kagome tendrá que hacerse con toda su fuerza de voluntad para no ceder tan fácil…jajaja…Te doy las gracias por leer el fic y me alegro mucho mucho el saber que a sido de tu agrado. ¡Gracias!

nairelenaEste uufff… si que me volví a demorar…de nuevo…¡ Bueno espero que el capi diez me salga más fácil que estos dos ultimo. Por Kami que he sudado escribiendo esto, especialmente la reacción de Akari. La reescribí al menos tres veces y la verdad ninguna me convenció del todo… ¡Te doy las gracias por darte el tiempo de leer la historia!

RunlineY: Aunque no lo creas el capi anterior no le deje a medias al propio, fue solo que me quise apurar en actualizar. Hasta a mi pareció abuso demorarme tanto…jejeje…por eso lo deje más como transición. En el nueve termine lo que deje inconcluso en el anterior…jajaja…Espero que este capi también haya sido de tú agrado…¡Gracias por leer Sanando Heridas!

-koharu-¡Holas! Jejeje…si, se esta gestando otra guerra entre los Taiyukai…digamos que es la consecuencias de rencillas anteriores. Ya no es solo un problema entre una sacerdotisa oscura y el grupo de Inu…ahora se va convertir en un problema más político en el que se va a ver envuelto nuestro hanyou sin siquiera querer. Y sobre Naraku…mmm…creo que eso se responderá en el próximo capi aún no quiero adelantar detalles sobre esa parte…jejeje Las viejas costumbres no cambian, y como se dice por ahí, perro viejo no aprende nuevos trucos…esta francesilla describiría a esta parejita…jajaja o eso creo…XD Me da gusto saber que la historia te es interesante…¡Gracias por leer el fic!

Erini: ¡Gracias! No sabes como me alegra que te haya gustado el fic… Y si debo decirlo el pobre de Inuyasha no tiene gran poder de asociación, le cuesta ver lo obvio jajajaja…rasgo fiel sacado del anime…jajaja

Katty: Ahora si que me has subido el ego…jajaja…Y me comprometo a escribir y avanzar lo mejor que pueda con este proyecto, hasta terminarlo jejejeje…¡¡Muchas gracias por leer el fic!!

Agos¡Hola! Me encanta saber que te ha gustado el fic, es gratificante y ayuda a continuar. Bueno reconciliación debo decir que por ahora…mmm…no sé…creo que va ser por el momento un juego de tira y afloja de parte de ambos…jajaja XD ¡Te doy las gracias por leer la historia!

Dark Angel: Si como que se me anduvo pasando la mano…con el tiempo ¡ Con el tiempo las cosas se van a seguir complicando y tendrán que lidiar con cosas que no les será muy agradable…jajaja…Si a mi también se me hace divertido escribir las peleas entre Inu Y Kagome, digamos que ese rasgo no planeo cambiarlo completamente al menos por ahora. ¡Bueno mil gracias por leer Sanando Heridas!

ShadowLights ¡hola amiga! Al fin están retransmitiendo Inuyasha a una hora decente jejeje…yo también me puse como loca cuando supe…jejejeje Agradezco mucho que te tomes el tiempo en dejarme un mensajito, de veras que cada review que me has dejado me ayudado montones a seguir adelante y te doy las gracias de todo corazón por esto. También me alegra y halaga el hecho de que te guste la historia, y espero no decepcionar tus expectativas en el fic…jejeje…Con el ultimo comentario se me han subido los colores palabra…realmente me ha incentivado a echarle para delante, cuando vienen esos horrorosos bloqueos jajajaja. ¡¡Bueno mil gracias por leer!! Nos hablamos en el próximo capi…

Naunet-inuxkag- ¡Te agradezco con el corazón tú mensaje…! Realmente me alegra saber que es de tú agrado la historia, siempre ayuda a seguir…Bueno espero que el capi nueve también haya sido de tú agrado…¡Gracias por leer!

Kagome-Higurashi13:¡¡ Pero que bueno que te haya gustado!!! Me alegra demasiado el saber que es tu agrado el trabajo…. ¡¡¡Muchas gracias por leer Sanando Heridas!!!

3-CiNdY-3JAJAJA si ese hombre es un posesivo…jajaja Rasgo propio de los perros de occidente, pasado de generación en generación…jajaja…Y no te preocupes porque en la idea original era subastar a colmillo, pero ya ves me traspapele termine poniendo otra cosa jajaja…Debo decirte que no tengo intención de deshacerme de ningún lector XD así que si tienes alguna duda con la historia me mandas un ,mensaje y yo haré todo lo posible para responderla…Aunque eso de fugarse con Inu no es una idea tentadora… jajajaja ¡¡¡Muchas gracias por leer Sanando Heridas!!!

Mònica: Me halaga tú comentario, eso quiere decir que estoy consiguiendo mi objetivo y he mantenido los rasgos que definen a los personajes…Me emocione… De veras…. Te agradezco montones que leas la historia, muchas gracias!!!

satorichiva¡Hola! Sip a Akari no le a agradado nada enterarse de la verdad. Mucho menos descubrir que le han mentido por tanto tiempo…Es doloroso para ella, especialmente porque ella algo conocía de la historia de Kagome y saber que Inuyasha se enredo con otra…mmm…la cosa se bien negra por ahora…Bueno nos vemos en el próximo capi ¡¡¡Muchas gracias por leer y dejar review!

rachel been: ¡¡Que chévere que te aya gustado!! Y haré todo lo que pueda para actualizar más rápido y el próximo este arriba pronto… MUCHAS GRACIAS POR LEER LA HISTORIA

Me disculpo por que en el capitulo anterior no respondí review. Al menos de ahora en adelante intentare siempre responde cada uno de ellos. Les agradezco a todos ustedes lectores que se tomen el tiempo de leer esta humilde historia. De veras que le agradezco con el alma saber que les agrada…

¡Nos vemos en el próximo capitulo!

Brisa Black

Pd¡Dejen review eso siempre ayuda…jejeje!