9ª noche – Lección avanzada

El Conde del Milenio está frente a la planta de creación de Akumas, con los vidrios de sus anteojos iluminados por el brillo avaricioso de la superficie del huevo frente a él. Los esqueletos guardianes están en formación de valla, extendiéndose hasta donde la bruma hace que sus figuras se pierdan, mientras su gran líder parece regocijarse con el monumento a su poder.

-Por fin, un nuevo huevo ha sido terminado, yeiyeiyei… Ahora que la guerra ya ha empezado, pronto los Akumas estarán invadiendo la tierra mucho más rápido de lo que cualquiera hubiera soñado… ¡¡Jejejeje!! –Salta de emoción, chocando las suelas de sus zapatos en el aire. Su celebración es interrumpida por la llegada de Tykki, que aparece de repente, mirándolo con expresión seria.

-Buenas noches, Conde. –Saluda formal.

-Buenas noches, Tykki-pon. –Le dice mirándolo todavía con anteojos brillantes. -¿Qué es lo que puedo hacer por ti?

-Quiero que me concedas un capricho, Conde. –Lo aborda directo. El Conde parece sorprenderse, pero se limita a aventurarse a preguntar.

-¿Y de qué se trata tu capricho?

-Quiero matar a Allana Walker. –Explica serio. –No puedo permitir que su existencia siga lastimando a mi Allena de la forma en la que lo hace.

-Tykki… -La seriedad de sus palabras sorprende incluso al Conde, que tuerce la cabeza tratando de interpretar lo que está escuchando.

-¿ Allena? –Hace énfasis en el posesivo, sorprendido más por eso que por la misma propuesta de asesinato. Lo observa esperando alguna clase de rubor o deseo de explicación, pero no encuentra ninguno.

-Tú me la diste a mí. –Le recuerda luego de unos instantes.

-Se las di a ti y a Road. –Corrige él. –Para que fuese criada de acuerdo a nuestro ideal, y no al de su familia… no al de Allen Walker. –Evoca el Conde, de repente un poco más serio.

-¿Y eso impide que mate a Allana?

-No, no lo hace. Puedes matar a Allana Walker si ese es tu deseo, Tykki-pon. –Le concede hablándole despacio. –Pero recuerda que Allena Walker no es de nadie más que de mí. –Su tono es ahora defensivo. –Siendo quien es, es posible que ella también tenga poderes más allá de lo que nos podemos imaginar, incluso mayores a los que ya ha demostrado… y quiero verlo… quiero ver su desarrollo con mis propios ojos…

-Yo protegeré a Allena a como de lugar. –Responde el Noé. El Conde se sorprende de ver al usualmente desinteresado Tykki estar defendiendo algo con tanto entusiasmo.

-Mata a Allana si ese es tu deseo, pero no descuides tus demás obligaciones.

-No lo haré. –Hace una reverencia y desaparece. El Conde se vuelve de nuevo a mirar el huevo creador, juntando las manos detrás de la espalda.

-Tú siempre te has encariñado demasiado fácilmente con los encargos que te doy. No has madurado nada. –Dice hacia la nada, pero luego sonríe y a través de sus anteojos logran distinguirse los ojos sádicos que esperan el sangriento resultado de su planeación.

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El grupo de Lavi logró llegar a tiempo para ayudar en el enfrentamiento contra los Noés y sus niveles cinco, pero éstos aprovecharon para huir antes de que el conflicto pudiera elevarse a niveles peligrosos, dejando a una Lenalee desmayada por el esfuerzo del combate, y dejando revelado que la General Walker está una vez más embarazada, noticia que dejó sorprendido de sobremanera al padre, en cuyos brazos está descansando su mujer, mientras es observada por la pequeñas rubia y pelirroja respectivamente, mientras el heredero Lee escanea el área con la mira telescópica de su rifle de inocencia, y el general Bookman permanece de pie, mirando el lugar por donde los enemigos escaparon.

-No se detecta ningún rastro de los oponentes, señor, el área está despejada. –Informa marcialmente el pequeño Len, que parece estar haciendo un gran esfuerzo por mantener su inocencia activada. Lavi asiente y le pone la mano en el hombro.

-Buen trabajo, puedes descansar ahora. –Le dice en tono comprensivo. El chico suspira aliviado y deja que su arma deje de resplandecer, convirtiéndose en el acto en una pequeña pistola de agua, que hace a Sarah le salga una gota en la cabeza al mirarla.

-Nunca deja de impresionarme que esa pequeña cosa se convierta en tu arma… -Dice aún con cierta incredulidad. Len se mueve hacia ella con la intención de explicar el proceso físico de dicha transformación, pero ella rápidamente niega con las manos y la cabeza.

-No, no, no hace falta, lo que menos necesita mi cabeza ahora es una de tus explicaciones tecnológicas. –Se toca la frente mientras agita la otra mano hacia él, quien pone ojos de raya y punto.

-Ohh, disculpa, por un momento olvidé lo difícil que es para ti la física aplicada. –Le dice con voz instigadora.

-¡Lo es para cualquiera! –Le responde enojada, poniéndose las manos en la cintura, a él se le dibuja una sonrisa ondulada por la boca.

-Pasando a otra cosa, ¿qué rayos es lo que sucedió aquí? ¿Es lo que me temo? –Interrumpe Lavi, congelando bajo cero la discusión de los dos miembros de su equipo. Allen, que aún tiene a Lenalee en sus brazos, lo mira serio.

-Me parece que si es lo que te temes. –Le indica bajando un poco la mirada, dejando que sus cabellos blancos cubran parcialmente su mirada.

-Los Noés piensan vender Akumas a los humanos para ser usados como armas de guerra. –Reporta Allen, en tono frustrado. Usarán a los mismos humanos para hacer su trabajo y crear más Akumas… -Desvía la mirada mientras abraza un poco más fuerte a Lena. Lavi baja la cabeza y asiente.

-Ya me lo esperaba. –Entrecierra la mirada y mira Maus, que sigue pendiente de los movimientos de Lena, sin soltar su conejo de peluche. Ella detecta su mirada y encuentra sus ojos con el de él, sonriéndole, pero él desvía la mirada en el acto, lo que también borra la sonrisa de la hermosa niña. Sarah se da cuenta del triste momento, pero no entiende el motivo de sus actitudes, así que se limita a caminar hacia Lena, que ya está abriendo los ojos. Allen siente su reacción y de inmediato cruza su mirada con la suya.

-¿Estás bien, Lenalee? –Le pregunta asomando su cara a la suya. Ella lo mira con ojos aliviados, los que luego se cambian por una pequeña incomodidad, pero asiente.

-Estoy bien, Allen. –Dice con voz tímida. Luego intenta hablar, pero él la detiene con un dedo.

-Hablaremos de eso luego, no te presiones. –Le indica sujetándola entre sus brazos y poniéndose de pie.

-¡Allen! –Se sonroja al ver que están frente al grupo de chicos y a Lavi, aunque este último no manifiesta ningún interés. – Yo puedo caminar sola. –Intenta zafarse, pero se topa con que los fuertes brazos del exorcista no se mueven ni un milímetro, lo que la obliga a mirarlo.

-Te hicieron daño… -Su mirada de repente refleja sufrimiento. Lena intuye sus pensamientos, recordando el incidente antes del nacimiento de Allana, donde fue él mismo quien la golpeó estando embarazada, dominado por sus emociones de Noé. –Fue lo mismo que en ese momento, y yo…

-Allen… eso fue…

-No permitiré que nadie te haga daño… ni a ti ni a nuestro hijo. -Le dice en tono determinado, su mirada ensombrecida por el cabello que cae por su frente; Lena asiente suavemente mientras mueve la palma de su mano hasta su mejilla, despejando con ella los cabellos blancos y despejando su mirada hacia ella, encontrando unos ojos temblorosos, casi húmedos.

-Lo se. –Asiente con voz firme. Sarah los mira un poco emocionada, pensando que si Anju o Allana estuvieran ahí, de seguro los estarían mirando con las manos juntas, llenas de corazones, pero ella se limita a adoptar una pose refinada, intentando copiar la expresión de la gente que mira las obras de arte, sin que le salga muy bien.

-Niñas. –Observa Len, rodando los ojos hacia arriba, la rubia lo escucha y le dedica una mirada de tigre, que le saca una corriente nerviosa por todo el cuerpo. –Lo siento…

-De cualquier forma no debemos perder tiempo. –Retoma Lavi, que aún no se ha relajado para nada. –No tenemos tiempo que perder, si los Noés se dan cuenta de que aún seguimos en este lugar, pueden arrepentirse y lanzar un ataque contra nosotros en cualquier momento. –Reflexiona mirando a su esperanzadora bandada de exorcistas.

-Me parece bien, volvamos a la Orden a organizar un plan. –Dice Allen.

-Una estrategia, querrás decir. –Retoma su tono sarcástico el pelirrojo. –Es demasiado para hacer un plan para prevenir esto, solo nos queda buscar la forma de minimizar su impacto. –Su pesimismo se refleja en las caras súbitamente preocupadas de los niños; tanto Len, como Sarah, e incluso Maus, lucen deprimidos por su comentario.

-No ganamos nada con pensar de esa forma. –Lo reprende Allen. Lenalee, sintiéndose indefensa en sus brazos, se limita a mirar a su compañero.

-¿Acaso dirás algo como que los buenos siempre ganan? –Se burla él, lo que molesta todavía más a Allen, pero la incipiente pelea es detenida por Maus, que se interpone entre ambos como un pequeño movimiento fantasma.

-Quiero volver a la Orden. –Dice mirando a los tres adultos. Allen se tranquiliza y asiente, mientras que Lavi la mira directo a los ojos, sintiéndose acongojado de nuevo.

-Eso es lo que yo decía. –Profiere finalmente.

-Me parece buena idea darnos prisa. –Secunda Allen. El pequeño grupo comienza a movilizarse hacia la salida mientras unos ojos amarillos de gato los observan desde la viga que sostiene el segundo piso.

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Orden Oscura

Komui está leyendo el periódico dentro de su oficina. Miranda le trae una taza de café en una bandeja, la deja en la mesa frente a él y se sienta en el sofá a su lado, fijando la vista en el mismo encabezado que lo tiene tan absorto como para no saludarla al oírla entrar.

-Finalmente ha ocurrido… -El supervisor se vuelve hacia la exorcista, cuyo rostro luce triste luego de leer la nota. –Austria le declaró la guerra a Serbia. –Se vuelve hacia Miranda con ojos serios. -¿Sabes lo que eso significa, Miranda?

-… Es cuestión de tiempo para que el resto de países se involucren. –Aprieta las manos, habiendo dejado el café de lado. –Lo que Lavi-san dijo resultó ser cierto, ahora esta es una guerra que nadie podrá detener.

-Y será un campo de cultivo de Akumas para el Conde y los Noés. –Deja el periódico de lado y se pone de pie, dirigiéndose hacia la puerta sin mirar hacia atrás, dejando a Miranda preocupada, todavía sentada en el sofá.

-Komui… -Lo llama con voz preocupada, tratando de ponerse de pie. Él se da la vuelta y la mira con los ojos de alguien que finalmente ha tomado una decisión respecto a algo largamente considerado.

-Miranda… -Desvía los ojos. –Si la guerra ya está aquí, no puedo permitir que los demás se arriesguen de esa forma… -Aprieta los puños. –Mientras esté en mis manos hacer algo para disminuir el dolor que le hemos impuesto a la nueva generación, es mi deber hacerlo.

-¡Komui! –Miranda se pone de pie, ya preocupada, intuyendo a lo que su esposo se refiere. -¡Pensaba que decías hacer eso no traería más que una matanza mayor! ¡No puedes seguir adelante con ese proyecto, tú mismo dijiste que va en contra de la voluntad de la inocencia! –Le recuerda con voz fuerte, intentando caminar hacia él, pero su naturaleza torpe la traiciona, haciendo que se enrede en sus propios pies, yéndose de cara al piso; a lo que Komui rápidamente reacciona inclinándose hacia ella para ayudarla a ponerse de pie, pero al alcanzarla, ella lo toma por los lados de la chaqueta y acerca su rostro al de él. –Komui… no entiendo muy bien el concepto de la idea… pero tú mismo estuviste en contra al principio… hacer esto ahora… -Intenta hacerle reflexionar, pero él intercepta sus manos con las suyas, interrumpiéndola.

-Hacer esto es la única manera de asegurar que Len, Allana y los demás no se verán envueltos en una guerra de humanos. –Su expresión seria. –Una guerra donde se verían obligados a matar… matar, Miranda. –Le hace énfasis en la última palabra, lo cual la deja sin argumentos. –Y no puedo permitir que algo así suceda… por eso debo activar el proyecto de los cuartos, aunque Dios me castigue por osar hacer eso con su inocencia. –Luce decidido mientras ambos se ponen de pie, y ella logra percibirlo.

-… De acuerdo. –Tienta con su mano hasta que logra sujetar la de él con fuerza. –En ese caso déjame ir contigo.

-Miranda… -Parece intentar disuadirla, pero es un intento fútil incluso para sí mismo. –Vamos. –Acepta rápidamente, contemplando la decisión de su torpe pero fuerte esposa. Ambos se miran serios y luego se encaminan hacia el laboratorio, a hacer las primeras pruebas de los prototipos.

-Aunque nuestras almas se condenen… -Piensa la castaña.

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Con el equipo Kanda, el espadachín finalmente está tomando un descanso en la cama del hotel, la cual comparte con Joshua, quien está luchando por cubrirse con la misma cobija que cubre al General, pero que a cada esfuerzo por halarla de su lado, más la corre él hacia el otro, dejándolo casi a la intemperie.

-Moo… quiero dormir… -Dice con cara de ganas de llorar. Kanda no profiere ningún sonido, profundamente dormido mientras inclina su cuerpo hacia el lado contrario de la cama.

-Hmm… -Se escucha el gruñido del peliazul. Joshua hace cara de Charlie Brown con boca ondulada mientras su jefe termina de quitarle la cobija. Se abraza las piernas y se queda en posición fetal, temblando de frío.

-Tengo frío… y sueño… -Piensa de nuevo el chico. En el cuarto contiguo, Stella está compartiendo la cama con Allana y Anju, las dos chicas del lado derecho mientras ella está del izquierdo, pero a diferencia de su pareja, ella sigue despierta, leyendo un libro, cubierta con la cobija hasta la cintura, (cobija mucho más grande que la de los hombres, ya que cubre perfectamente a las tres féminas), tiene unos anteojos de aro redondo puestos mientras lee un periódico que contiene noticias similares a las que ha leído Komui. Allana está dormida junto a ella, su pequeña cara recostada sobre la almohada con la boca un poco abierta por la respiración, mientras Anju sigue despierta, habiendo dejado sus anteojos a un lado y tratando de ver la imagen de sus manos frente a su rostro sin ellos.

-¿No tienes sueño, Anju-chan? –Inquiere la pelinegra, que pasa la página del periódico.

-Un poco, general Jaques, pero no lo suficiente como para dormir. –Responde la niña, que no deja de hacer el experimento de acercar y alejar las manos de su rostro para medir el grado de su enfoque.

-¿Te preocupa? –Inquiere Stella, mirando sus movimientos.

-¿Eh? –Profiere la pelinaranja, abordada.

-Tu vista. –Señala ella. Allana murmura algo ininteligible y voltea la cara hacia el lado de Anju, sin despertarse. –Lenalee y tú deben haber trabajado mucho en eso, pero parece ser que todavía no es suficiente para que dejes de preocuparte. –Le dice mientras el rostro de la recluta se refleja en su pupila rosada.

-… Un poco. Lenalee-sensei dice que un combatiente no debe depender de un solo sentido, sino de todos, pero más allá de eso, debe confiar en su instinto y, si tiene el valor de hacerlo, confiar en la propia inocencia. –Le recita como quien repasa una lección.

-Eso es cierto. –Da un suspiro y deja de lado el periódico, quitándose los anteojos. –Debes confiar en ti misma por sobre todo.

-No sabía que también usted usara anteojos, general. –Le dice la chica, notando los aros de sus lentes.

-Pues yo también he forzado un poco mis ojos a lo largo de los años. –Le sonríe cansada. –Parece ser que después de todo mi inocencia se resiente un poco cuando la fuerzo demasiado. –Anju pone cara de sorprendida ante la revelación. –Si comparas un problema visual con pagar un costo como éste, te hace reconsiderar qué es lo que realmente consideras una desventaja.

-¿Está muy dañada su vista? –Pregunta con interés mezclado de preocupación. Stella niega con la cabeza y le dedica una expresión de tranquilidad en el rostro.

-Pues ahora necesito anteojos para leer, pero todavía distingo las cosas, si a eso es lo que te refieres. –Le sonríe de nuevo. –Y estaré feliz mientras mi poder esté sirviendo para ayudar a los demás.

-General… -Su actitud positiva parece inspirarla, sintiéndose renovada en su determinación de ser una gran exorcista a pesar de no tener la mejor vista del mundo. -¡Yo también daré lo mejor de mi! –Le dice emocionada.

-Y yo, pero ya déjenme dormir… -Se queja Allana, echándose la cobija encima de la cara. Anju y Stella se vuelven a ver y no pueden contener una pequeña risa, lo que hace que Allana tome una almohada entre las manos y se tape con ella para dejar de oírlas. -¿Acaso no saben que la gente quiere dormir? –Insiste la peliblanca. Stella deja escapar una última risa y luego se serena. Enfoca su vista y se da cuenta de que en realidad si ve un poco borroso, pero no hace ningún gesto que denote su preocupación.

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Ben y Kaori están transportándose en la parte de atrás de una carreta que los conduce por el sendero que atraviesa una pradera hacia la próxima ciudad. El viento sopla helado y las nubes en el cielo no dejan pasar ni un rayo de sol, creando un ambiente frío que los tiene a ambos muy quietos en la posición en la que se encuentran, el uno frente al otro a ambos extremos de la cama de la carreta, cada uno cubierto por una manta café. El chico tiene entre sus brazos el maletín en el que llevan toda la información que encontraron sobre Joshua en su pueblo natal, revisándolo con la mirada a cada momento.

-El maletín no se irá a ningún lado, Ben-kun. –Lo distrae su compañera.

-A tu edad tus ojos pueden engañarte, así que no debemos confiarnos. –Le dice él mezclando su burla con su tono serio. Kaori rueda los ojos hacia arriba y se apoya de nuevo contra el respaldo.

-Solo estoy diciendo que no debemos ser tan paranoicos. –Dice como si hablara hacia la nada. -¡¡Moo!! ¡¡Hace mucho frío!! –Se queja en voz alta.

-Lo que no compartes con tu hermano es que él no se anda quejando por cada cosa.

-Pero si es la primera vez que me quejo de algo en todo el viaje… -Le dice con ojos de raya y punto, pero él parece no prestarle atención, lo que le saca una vena en la frente. -¿Me estás oyendo? –Se acerca a él gateando, asomando su cara a la suya, que de repente se ha quedado viendo a la nada. -¡Oye! ¿Estás ahí? –Agita su mano frente a sus ojos, siendo capturada en la muñeca por su mano.

-Solo me quedé pensando en lo que me dijiste… sobre no ser paranoicos…

-¡Ah! ¿Verdad que tengo razón? –Sonríe triunfante. A Ben se le hace raro que una mujer tan expresiva como ella esté relacionada con alguien como Kanda, pero luego piensa en Stella y determina que tal vez es una ley natural, sin duda los polos opuestos deben atraerse.

-No, en que es muy posible que Magdalena se haya tomado tantas molestias para ocultar esto por alguna razón peligrosa… como el padre de Joshua. Si es tan peligroso como suponemos que es, quien quiera que sea, no querremos que sepa que nosotros hemos obtenido esa información. –Su reflexión oscurece el optimismo de la cara de su acompañante, que ahora tiene color azul en las mejillas.

-¿Crees que sea muy malo? –Pregunta temblando.

-Debe ser un demonio horrible. –Le dice con la cara ensombrecida. Ella pone boca ondulada y ojos de punto mientras se abraza de frío y miedo.

-¡Achú! –Da un pequeño estornudo. –Hace demasiado frío… -Un moco se asoma por su nariz, pero ella rápidamente saca su pañuelo y se limpia. Ben se da cuenta de que la joven está temblando y por alguna razón se sonroja.

-Aunque puede que solo sea un pleito familiar. –Reconsidera él, tratando de calmarla. Ella identifica el intento y no puede evitar sacar una sonrisa de ternura.

-Eres muy lindo, Ben-kun, ¿lo sabías?

-Hmm… -Pone ojos de raya y punto, dejando de mirarla. –Puedes quedarte a mi lado si tienes frío. Así podremos calentarnos los dos. –propone levantando la voz. Kaori asiente y se deposita a su lado, poniéndolo un poco nervioso, ya que, después de todo, Kaori es una chica, es mayor que él y es bonita.

-Eres cálido…

-Tú también lo eres. –Profiere él, un poco tímido.

-¿Qué pasa, Ben-kun? ¿Estás nervioso de estar tan cerca de una chica? –Le pregunta asiéndose de su brazo y acercando su cara a la suya.

-¡No te acerques tanto, Bakaori!

-¡¿A quién le dices Bakaori, Aka-chan?! (Aka-chan=bebé)

-¡¡A ti, asaltacunas!! –El grito de su pelea se pierde en el eco vacío de la noche. Un par de figuras observan a la carreta avanzar desde una formación rocosa cercana.

-¿Son ellos?

-Parece que si. Encajan con la descripción.

-Entonces vamos de una vez…

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La noche ha caído por completo en el lugar donde Kanda y los demás están durmiendo. Un par de pies avanzan sigilosamente por la avenida mientras un bastón de mueve en la mano del sujeto que camina; al cabo de un momento, su avance se detiene justo frente al hotel que alberga al equipo que descansa.

-Parece que será un poco más entretenido de lo que pensaba.

-¿Entretenido? –Inquiere Kanda, que de repente ha aparecido detrás del atacante, que resulta ser Tykki, quien se vuelve a mirar al espadachín con cierta sorpresa.

-Vaya, vaya… lograste detectar mi presencia con demasiada anticipación, exorcista. –Lo felicita casi sonriendo, pero la expresión de Kanda es la misma de siempre. –Vaya, siempre fuiste muy frío… hubiera preferido que la pelea fuera contra Allen en vez de contra ti.

-Pues tendrá que alcanzarte con nosotros. –Agrega Stella, cuyos ojos de inocencia se activan, apareciendo justo frente a él, cruzando su mirada de ojos verdes brillantes con los ojos dorados de su enemigo. Kanda está vestido solo con el pantalón negro de su traje y una camisa blanca desabrochada, mientras Stella lleva puesto un pantalón corto y una camiseta gris, descalza.

-¿Interrumpí la siesta? –Se burla al ver su aspecto actual, pero deja de reírse al sentir el filo de la Mugen presionado contra su nuca.

-¿A qué debemos el honor de su visita, Tykki Mikk? –Inquiere Stella, dando un paso hacia delante. Tykki la mira con furia seria, pero solo le sonríe.

-Vine a matar a Allana Walker. –Informa satisfecho. Tanto Kanda como Stella abren los ojos de par en par al escuchar la declaración.

-¿Allana? –Profiere la pelinegra. El peliazul se limita a encender su arma con inocencia, listo para dar la estocada en cualquier momento.

-Así como lo oyeron, así que no tengo tiempo que perder con exorcistas como ustedes. –Su cara ahora es la de su modo sádico al mismo tiempo que de la oscuridad de los callejones comienzan a salir los mismos niños con túnicas de antes.

-Niveles cinco… -Profiere Stella al ver que los rodean. –Son seis… -Se sorprende al ver el número de éstos comparados con los dos que tantos problemas les dieron en su enfrentamiento anterior.

-Pues te mataré antes de que cualquiera de ellos pueda siquiera reaccionar. –Le dice Kanda, apresurándose. -¡¡Mugen!! –El fuego de inocencia rodea por completo su espada y atraviesa de lleno el cuello de Tykki, quien para su sorpresa ya no está. -¿¡Qué!? –Exclama mirando en todas direcciones.

-¡¡¡Yuu!!! –Le grita Stella, señalando hacia arriba de él, habiéndolo captado con sus ojos de inocencia. Kanda obedece la orden de su novia y se prepara para interceptarlo, saca sus dos espadas y choca contra las dos Tease que el Noé invoca con sus manos, generando un choque de poderes que hace que los pies del exorcista taladren el suelo por el impacto recibido. -¡¡¡Yuu!!! –Grita Stella de nuevo, decidiéndose a intervenir. -¡¡INOCENCIA ACTÍVATE!! ¡¡¡CELESTIAL COPYCAT!! –Sus alas brotan de su espalda, rompiendo su camiseta y extendiéndose, luego se da la vuelta para salir volando a proteger a Allana, pero es interceptada por los niveles cinco, que de nuevo le bloquean el paso, cada uno intentando atacarla con una de sus armas, uno lanza un corte con una espada, otro con una bola de púas, dos con ametralladoras Venom (cañones de ocho series), uno con un látigo y uno con un arma tesla (arma de electricidad), ataques que la exorcista debe evitar usando al máximo su capacidad evasiva, quedando atrapada entre la pelea de Yuu y Tykki y la amenaza de los seis Akumas. –De nuevo en una circunstancia así… sabía que estar con Yuu solo me traería problemas. –Bromea para si misma.

-¡Te oí! –Se queja Kanda, haciendo retroceder a Tykki y lanzándose de nuevo en su contra, salta de frente y hace un giro con su espada en el aire, encontrando una abertura en el mismo momento, lanzando un corte que pretende partir en dos al Noé, pero que de nuevo es evitado por su contrincante. -¿¡Qué!? –Profiere el exorcista, sorprendido de que su ataque sea evadido de nuevo. –Es como si… ¡¡¡Stella!!!! ¡¡¡Este no es Tykki!!!! –Le informa a su compañera, cayendo en cuenta de la trampa. El Tykki que luchaba con Kanda se da cuenta de que ha sido descubierto y retoma su forma original como otro de los akumas de nivel 5.

-Mi habilidad especial es tomar la forma y las habilidades de cualquier guerrero cuyas habilidades haya contemplado… ¡¡eso incluye la de los Noés!! –Celebra el niño intentando atravesar a Kanda, pero éste se defiende con su espada, siendo empujado contra Stella, quien lo atrapa entre sus brazos.

-¡¡¡Yuu!!! –Grita ella, pero se da cuenta de que ahora son siete Akumas nivel 5 los que la están rodeando. Kanda se recupera rápidamente y se pone espalda con espalda a ella de nuevo.

-Por alguna razón, cada cita que tengo contigo termina en una situación como esta… -Se queja el peliazul.

-¿Sabes? Lo mismo estaba pensando yo. –Bromea ella, pero luego se pone seria. –Si la intención de Tykki es cierta, quiere decir que estos Akumas solo están aquí para mantenernos entretenidos, Yuu.

-Lo se, Allana está en peligro, pero no podremos ayudarla a menos que primero pasemos a través de estos sujetos. –Advierte él, preparándose a luchar.

-Yuu. –Lo llama ella de nuevo.

-¿Ahora qué?

-Tengo algo que decirte cuando terminemos con estos sujetos… es sobre un secreto que he estado guardando… -Le dice con cierto nerviosismo.

-Primero arreglemos esto y luego cuéntame lo que quieras. –La corta en tono involucrado en la acción actual.

-De acuerdo. –Responde ella, preparándose para luchar.

-¡¡INOCENCIA, ACTÍVATE!!! –Gritan ambos al mismo tiempo. En el hotel, el verdadero Noé está frente a un bulto de sábanas, con la cara de un asesino, las dos Tease en cada mano, dispuesto a cometer el asesinato.

-Se acabó para ti, Allana Walker… no permitiré que Allena sufra por ti… jamás… -Entrecierra la mirada mientras aumenta el flujo de su poder. –Luego me disculparé con tus padres por hacer esto. –Su sonrisa sádica vuelve y da un golpe directo de su energía contra la cama, partiéndola por la mitad, encontrándose con que no hay nadie dormido en ella, lo que le provoca otra sonrisa. –Veo que me enfrento a una niña más lista de lo que pensé… -Musita mientras comienza a buscar alrededor de la habitación por ella. En el piso de abajo, Allana, Anju y Joshua están los tres, haciendo el máximo silencio mientras sienten la maligna presencia del Noé dentro del edificio.

-Es… es un… -Profiere Anju, nerviosa.

-Lo se, se lo que es. –La silencia Allana. –Lo que significa que debemos huir lo más rápido de aquí que se pueda.

-Es verdad. –Secunda Joshua. La presencia amenazante es tan poderosa que los tiene casi congelados del terror, pero hay un cierto aire de familiaridad en ella que el pequeño exorcista no puede evitar sentir.

-¿Dónde estás, Allana Walker? ¡Tykki Mikk ha venido a jugar contigo! –Se oye el grito de su perseguidor. Allana abre los ojos de par en par cuando se da cuenta de que es a ella a quien persigue, poniéndose más nerviosa todavía.

-Un Noé… no pensé que jamás tendríamos que enfrentarnos a uno… -Insiste Anju, nerviosa.

-¡Silencio, Anju! ¡Tykki podría…! –Trata de calmarla Joshua, pero se calla al ver que la cabeza de Tykki ya se ha asomado a su escondite.

-¿Encontrarnos? –Termina la frase el Lord Mikk.

-¡¡¡¡AAAAAHHH!!!! –Gritan los tres niños, saliendo rápidamente del lugar en el cual se ocultaban, quedando ahora expuestos en el vestíbulo del hotel, por donde Tykki comienza a amenazarlos de nuevo, caminando intimidante hacia ellos. Se sorprende al ver la cara de Allana, comprobando que efectivamente es idéntica a la de su Allena, lo que lo hace enfurecer un poco, pero no limita que extienda su sonrisa sádica de nuevo, preparándose para matarla. Allana, Anju y Joshua se encuentran como presas fáciles del depredador, temblando de miedo, mientras en el exterior, Kanda y Stella luchan desesperadamente contra sus siete oponentes.

-… Allena… estoy segura que dijo Allena… -Piensa Allana, mientras ve la sombra de ojos amarillos aproximarse peligrosamente hacia ellos. Anju se prepara para intentar luchar mientras Joshua hace lo mismo, sintiendo de nuevo la sensación de familiaridad invadirlo.

-Así que esto es un exorcista recluta… -Observa interesado el Noé. –Pues bien, es hora de que reciban una lección avanzada. El título será "¿qué hacer cuando se enfrenta a un Noé?" ¿Saben cual es la respuesta correcta? –Pregunta burlonamente. –"Ser derrotado". –Explica serio. Allana gruñe mientras lo siente aproximarse, sintiendo la muerte ceñirse frente a ella mientras desea fervientemente que sus padres estuviesen a su lado, mientras éstos se dirigen de vuelta hacia la Orden sin tener idea del peligro que asedia a su hija…

(Continuará)

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(Avance)

La combinación de los tres niños resulta un desafío mayor al que Tykki podría esperar. Ben y Kaori encuentran ayuda inesperada mientras el equipo de Allen y Lavi es interrumpido y obligado a desviarse nuevamente. Stella le hace una revelación a Kanda y Allena se hace presente a la batalla de su Tykki-sama arriesgándose a revelar su identidad…

Próximo capítulo de Inocencia Eterna

¿Qué hacer cuando se enfrenta a un Noé?

¡Lucha por la salvación de las almas de los akumas!

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(Omake)

Marie con un letrero de huelga frente a la cortina del Omake.

"Exigimos más participación de los personajes secundarios del anime" Firma: comité de trabajadores secundarios de anime.

Se cierra el telón

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¡Tarán! Este fue el cap de la semana. Gomen, fue algo corto, pero es que he estado un poco ocupado, jejeje… en fin, espero que les haya gustado. En algunas novedades, ya pueden ver los nuevos dibujos cortesía de Emotion-9, ya disponibles en la página del perfil, ¡véanlos, que están muy buenos!

Lenalee-de-walker, ya me estás haciendo dudar de aquello, pero creo que siempre va a ir. En fin, aún falta decidir como se desenvuelve la trama. También falta ver si Stella va a tener un hijo, pero no se. Si se diera, ¿Qué les gustaría más, niño o niña?

En fin, es todo por ahora. Espero que les haya gustado, no olvides dejar tu comentario, que es muy importante. Hasta pronto.