Habían pasado una semana desde que Kyoko llego a Japón y, ahora, el tema del cual se habla en los programas de farándula es ella. Los medios de comunicación se peleaban entre sí para conseguir algún dato de la ex-actriz, pero, ningún esfuerzo había valido la pena. Intentaban contactarla, hablar con su manager y la empresa para la cual trabajaba en estados unidos, pero, nadie daba información respecto a la chica; simplemente nadie sabía nada.
Los agentes de LME estaban neuróticos de tantas llamadas, Sawara-san estaba cansado de escuchar a los reporteros pidiendo hablar con la chica y el presidente estaba pensando en cómo terminar con aquella locura. Desde que se entero que Ren iba a ser padre, su mundo y su trabajo había dado un giro de noventa grados. Ahora ya no dormía, se pasaba las noches en vela para ver como podía ayudar al chico.
Había pensado una y otra vez en llamar a Kyoko-chan para hablar con ella, pero, ¿Cómo la invitaría hasta su oficina si ella ya no era parte de su empresa de entretenimientos?
Kyoko no había ido a hablar con el presidente por el simple hecho de sentir miedo a encontrarse con Tsuruga Ren. De seguro que ahora si estaba molesto.
Durante las dos semanas, Kyoko ayudo a su amiga Moko-san con algunos libretos, visito tres veces el Duramaya y salía cada tres días con Chiori-san. También, aparte de todas sus actividades de "vacaciones", se daba el tiempo para cumplir con su agenda de modelo. Ella había aceptado ir a Japón por un mes, cuando se lo ofrecieron en el trabajo. Sería algo muy relajado, en donde, por dos horas, tendría que posar y trabajar; obteniendo todo el resto del día libre. Aquella versión de "he venido de vacaciones" solo era una simple escusa para poder quedarse, aquel mes, junto a su amiga y disfrutar de ella al máximo, porque a Kyoko se le había entregado una residencia a la cual podía, de manera opcional, llegar y utilizar durante su estadía.
- ¡Wonderful!.- grito el fotógrafo y Kyoko dejo de sonreír; estaba cansada. –Bien, Mogami-san, puedes irte, pero antes, tienes que recoger el material para la edición de la revista;…contamos contigo.- le dijo el hombre desmontando su cámara del trípode y Kyoko asintió para luego hacer una dogesa e irse hacia la furgoneta.
Había sido agotador, cansador y, posiblemente, nunca mas volvería ha aceptar hacer una toma de aquel tipo. Tuvo que estar las dos horas de pie, de brazos cruzados en medio del nevado parque de cerezos. La gente pasaba y caminaba sin fijarse en lo que sucedía en aquella parte del parque. La toma que había durado dos horas, pasaría a ser solo medio minuto para convertirse en un comercial; en donde la modelo estaría quieta y la gente se moviera a una velocidad impresionante. – Nunca más.- musito Kyoko y se puso la chaqueta que había llevado para cubrirse del frio de la tarde: era invierno y debía cuidarse.
Entro a la furgoneta de la producción, donde estaba la chica encargada de crear aquel comercial y pidió su cartera para poder irse. La mujer le dio el bolso y la materia que debía editar la modelo. – Gracias.- dijo Kyoko, se bajo y empezó a caminar en dirección al centro comercial.
Estaba vestida con un gorro, una bufanda, un suéter, jeans, polainas, botines y su chaqueta; toda era ropa que le habían entregado por trabajar para el comercial. –La ventaja de ser modelo.- susurro pensando en lo bien que se veía con esas telas que ella jamás habría pensado en comprar; simplemente era demasiado caro para el sueldo que recibía. – La desventaja de ser modelo.- agrego sonriendo y dejo de pensar en aquello.
Hoy había decidido ir al centro comercial, tenía que comprar un par de cosas y un regalo. Quería comprarle un regalo al padre de su bebe; pronto seria el cumpleaños de Ren-san y tenía que pensar en que podía regalarle. Nunca, nada de lo que volvió a regalarle, había logrado ser tan eficiente como la almohada de cordero que le regalo hace siete años…
Cerró los ojos, guardo sus manos en sus bolsillos y se concentro en sus pisadas. Estaba cansada… -¡eso es!- exclamo deteniéndose y llamando la atención de toda la gente que caminaba rápidamente para no sentir el hielo filtrarse por sus ropas. – Sí, de seguro que eso si le gustara.- comento en voz alta y continuo con su caminar.
Entro al centro comercial y busco rápidamente la tienda en donde sabía que podía conseguir lo que quería; claramente tendría que esperar a que llegara lo que pedía, pero, aquello era lo de menos. Kyoko aun recordaba la noche antes de venir a Japón; esa noche Ren se sentó junto a ella a leer un libreto y luego se puso de pie para ir a buscar una manta con la cual envolvió sus pies. Simplemente, aquel recuerdo, le dio una buena idea a Kyoko. ¿Qué tal si le regalaba unas pantuflas de Bo? De seguro que le iban a gustar, primero, porque las estaba encargando en la única tienda que hacia calcetines para hombre de calidad, con un material inigualable y que mantenían a la perfección la salud de los pies; segundo, aquella tienda era la prefería de Ren y siempre encargaba sus calcetas en aquel lugar; tercero, Ren adoraba a ese pollo, cuando Kyoko le conto que ella era el pollo, Ren se sorprendió pero luego le dijo "nunca te lo había dicho, pero, siempre me atrajo ese pollo. Había algo en el que… bueno, que me hacía sentir bien". Kyoko estaba más que segura que sería el mejor regalo que le podía hacer. ¿Qué mejor que usar unas grandes, esponjosas y calientitas pantuflas con tu personaje favorito?
- gracias. – dijo Kyoko luego de que la vendedora anotara su pedido. – Entonces vendré a buscarlas en una semana.- agrego y la mujer asintió entregándole una pequeña tarjeta de retiro del producto.
- que tenga una buena tarde. – comento la mujer haciendo una dogesa y Kyoko asintió dulcemente girándose para salir e ir a recorrer el centro comercial.
Estaba feliz, había conseguido encontrar el regalo ideal para Ren…
-Kyoko, buenos días princesa.- dijo Ren, quien había entrado a la tienda y la había encontrado. Se acerco y se puso detrás de ella, esperando a que esta se girara para que lo viera. – Ha pasado mucho tiempo, ¿no?- pregunto inclinándose levemente sobre ella y Kyoko sonrió nerviosa. ¿Podría escapar con aquello botines que estaba utilizando? … no.
…-…-…
Neil se dejo caer en el sofá del departamento del cantante y sonrió. Realmente su amigo japonés, cantante de rock o alguna cosa parecida a eso, porque realmente no tenía idea de que música tocaba su amigo… ¿Qué era lo que iba a decir?... ah, sí. Realmente su amigo japonés y la amiga de su "hermana pequeña" eran polos opuestos. Kyoko se lo había dicho antes de irse a su trabajo esta tarde, pero, el no le creyó hasta ahora. Tenía que ver aquella diferencia con sus propios. ¿Cómo podía ser que un ser humano fuera hombre o mujer, daba igual el sexo de la persona, pudiera vivir en aquel lugar? No quería decir que su amigo viviera en un mal departamento, incluso podía decir que estaba en uno de los barrios más residenciales del la ciudad, pero, los gustos por los decorados eran totalmente diferentes.
La casa de Kanae parecía un lugar vanguardista, muy sobrio ,pero, con el típico estilo cliché que tienen las mujeres para decorar sus cosas; mientras que el departamento de Reino realmente parece un lugar sacado de la edad media, ambientado con cosas tétricas y colores oscuros… incluso se atrevía a decir que, aquella personas que adoran el vintage, lo de épocas pasadas o lo viejo, encontrarían el departamento de Reino demasiado antiguo, todo muy viejo y de seguro que saldrían corriendo, espantados, apenas entraran al entrar al lugar.
Aun así, a pesar de lo terrible de aquel departamento, Neil había aceptado la invitación a alojar que le había hecho Reino. De todas formas, era eso o dormir en un hotel… y Neil no tenía tanto dinero para gastar en una pensión; claramente todo el dinero que había traído era para irse de fiesta en fiesta y conocer chicas lindas… como Chiori-san, ella si era un bombón; de esos bombones aros y finos que hay que comer muy lento para disfrutarlos, pudiendo llegar a saborear intensamente el relleno que tienen.
No podía quitársela de la cabeza y sabia que sería peligroso seguir viéndola todas las noches para ir a bailar juntos, pero, estaba hechizado por los ojos de la actriz. Ella, aquella mujer, se había vuelto su pasión secreta.
Encendió la televisión que, por alguna extraña vuelta del universo, no era en blanco y negro. Comenzó a hacer zapping y, antes de detenerse en el canal en donde darían el programa de su Chiori-san, se pillo con una de las tantas sorpresas que solía darle su hermana pequeña. Aun más, era la gran sorpresa del día. ¿Por qué Kyoko salía en aquel programa de farándula sentada frente a Tsuruga Ren, en el patio de comida de un centro comercial?
Luego de mirar por unos segundo se altero.- ¡solo yo puedo hacer eso!- exclamo Neil sentándose rápidamente en el sofá para tomar una postura mas cómoda. No dejaría pasar aquello, de eso estaba seguro… quería explicaciones claras y breves, ahora ya, de parte de la chica que era como su hermana pequeña
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El presidente Lory decidió dejar de pensar en tantos problemas y se sentó para ver la televisión esperando a que comenzara su novela. – vaya… ahora sí que habrán problemas.- susurro mirando atentamente lo que daban en el programa de farándula. -¿Cómo lo harán los paparazis para saber donde estar justo a tiempo?- se pregunto y miro hacia la puerta ya que sintió que alguien entraba.
- buenos días abuelo.- dijo María dulcemente y el hombre le sonrió haciéndole una seña para que fuera rápidamente a su lado. - ¿Qué estás viendo abuelito?- pregunto y luego inclino su cabeza sin entender lo que pasaba. Ósea, entendía que si aquello estaba saliendo en la televisión, era porque su One-sama estaba de regreso en Japón, pero, ¿acaso era una especia de drama? - ¿están en el rodaje de un drama?- pregunto y el presidente rió.
- ojala fuera así, María-chan. Están en un centro comercial… es la realidad.- le dijo y María sonrió para luego ponerse de pie y empezar a saltar de alegría.
-¡vez abuelo!- chillo y luego se detuvo para apuntar su pecho. – ¡Siempre dije que One-sama y Ren-Oni-sama se amaban!- agrego elevando sus brazos. – ¡sí, ahora se casaran y tendrán pequeños hermanitos a los que mimare!- agrego haciendo sonreír al corazón del presidente. El hombre se había estrujado el cerebro pensando en que hacer para ayudar a Ren y María ya podía ponerse descifrar un futuro feliz para la pareja. Tal vez, simplemente, debía confiar en las palabras de su nieta.
Lory se puso de pie y golpeo sus palmas. – Sebastián.- dijo al ver aparecer a su asistente.- plan B.- le dijo y el asistente desapareció de inmediato.
María miro a su abuelo. –abuelito, ¿Qué es el plan B ¿ya había un plan A? ¿Cuál era?
- no, no hay un plan A… solo estaba el B.- dijo el hombre y luego curvo sus labio. – "plan baby" comento y María ladeo su cabeza sin entender.
El hombre le señalo que se sentara junto a él y, cuando estuvieron sentados nuevamente, le explico que Kyoko estaba embarazada de Ren haciendo chillar a María de la emoción.
Lory sonrió y al fin podía decir que sabía que haría. Estaba más que seguro…. María, quien ahora era una dulce y romántica adolescente, le ayudaría a realizar aquel plan.
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¿Podría escapar con aquello botines que estaba utilizando? … no.
- bueno días Tsuruga-san.- dijo Kyoko por reflejo y el hombre alzo una ceja. ¿Desde cuándo que había vuelto a llamarlo de aquel modo? Oh, sí, de seguro que lo hacía porque estaban en un lugar público.
- ¿estás comprando calcetines?- pregunto el actor curioso y Kyoko asintió mirando a su alrededor, aliviándose de que nadie los estuviera mirando.
-si…- dijo y Ren le sonrió.
- ¿estás de compras?- pregunto y la modelo asintió. – valla, que buena noticia.- dijo el hombre y Kyoko sintió que algo iba a salir mal de todo eso. – te invito a comer algo, vamos. Conociéndote, seguramente ya estabas pensando lo mismo.- agrego y Kyoko sintió como no podía rehusarse a aquella invitación.
Ya era hora de la once y la chica sabía que no podía pasarla por alto, que debía comer algo, que… quería comer algo, pero, no estaba segura de que sería buena idea hacerlo con Ren.
…
Compraron unas cajas de jugo, unos batidos, un café, un yogur y una cajita de cereales, antes de acercarse a una de las mesas del patio de comida.
El actor sonrió tomando la chaqueta de Kyoko y dejándola colgada sobre el respaldo de la silla. Luego se sentó frente a ella y le sonrió. - ¿no me dirás nada Kyoko?- pregunto curioso y la chica desvió la mirada.
- ¿Qué quieres que diga Ren?- pregunto Kyoko, luego de unos segundos, decidida a comer su batido y Ren asintió; Kyoko tenía razón, ¿Qué esperaba que le dijera?
- ¿Cómo has estado? – le pregunto el actor.
- bien, gracias…-
- perdón, pero, no era eso… sino que, ¿Cómo te has sentido?- corrigió Ren pensando en el embarazo de la mujer.
- bien…- dijo Kyoko y termino de beberse rápidamente su batido.
- Kyoko-chan, sabes a lo que me refiero.- dijo el actor, pidiendo saber algo más que un "bien", y la chica alzo una ceja quitándole lentamente la tapa a su yogurt. - ¿Por qué me miras así?- le pregunto luego de unos segundos, ya que esta no le quito la vista de encima.
- ¿piensas no comer?- pregunto Kyoko y luego dejo escapar un suspiro. –Ren… es importante alimentarse en un horario, comer cosas como estas, nutrirse… ¿piensas que permitiré que solo te tomes ese café?- pregunto Kyoko y Ren sintió que tenia de vuelta a su Kyoko-chan. – Toma.- le dijo la chica extendiéndole una cucharada untada en yogur y cereales.
Ren probó lo que le ofrecía la modelo y dejo que sus comisuras se elevaran. – esta bueno…- comento y le quito la cuchara para comerse yogurt.
- ¡Ren!- se quejo Kyoko y se inclino hacia él, quedando a centímetros de distancia de su rostro, para quitarle la cuchara y el potecito de yogurt. - …tengo hambre, dámelo.- se quejo y Ren se inclino hacia atrás para evitar que Kyoko se lo quitara, mientras probaba lentamente cada cucharada.
- yo también tengo hambre.- comento el actor y Kyoko lo miro con los ojitos llorosos. ¿De dónde había a prendido a hacer eso? Seguramente del presidente, porque, aquel tipo de mirada solo la hacia Takarada Lory. – Está bien, come.- le dijo Ren extendiéndole la cuchara con yogurt y espolvoreándole encima un par de cereales.
Kyoko tomo la chuchara pero el actor negro dulcemente. – yo te lo daré.- le informo y Kyoko frunció levemente el ceño, tensando sus labios para luego rendirse y comer lo que le ofrecían.
- ponle mas hojuelas.- dijo la modelo apoyando sus mejillas contra sus puños y sus codos contra la mesa. – ah…- agrego abriendo la boca y el temor de Ren desapareció; el hombre había creído que Kyoko escaparía, se escondería o no le dirigiría la palabra, pero, había sido todo lo contrario. Por primera vez en un lugar público, hacían lo ha habían hecho hace años atrás en la intimidad de su departamento.
Kyoko se sonrojo levemente al recordar aquel momento.
- Kyoko, ¿puedo preguntarte algo?- dijo Ren y la chica asintió con la boca llena de cereal; ya que Ren le había ofrecido muchas cucharadas a la vez. -¿Por qué estas usando esa ropa?- pregunto y la chica elevo sus hombros dándole a conocer que no había nada raro en vestirse así; era invierno y aquella ropa era para el invierno. – Me parece haberlas visto en algún lado… - murmuro Ren dándole otra cucharada de cereal a la chica. - ¿son parte de la nueva colección que lanzara Hermés?- pregunto y Kyoko termino de masticar lo que tenía en la boca rápidamente para preguntarle como sabia aquello. – vi los modelos para la colección, la temporada pasada. Fue simple casualidad ya que estaba trabajando para ellos…
- sí, son la colección que sacaran esta temporada.- respondió Kyoko al fin, dando por terminado el yogurt con cereal.
- ¿te la han regalado?- pregunto el actor tomando en cuenta que Kyoko nunca pero nunca hubiera gastado su sueldo, de meses sobre las pasarelas, en aquella tenida.
- no, claro que no… ósea si.- contesto Kyoko y luego le sonrió al actor. – es parte de mi paga por trabajar para la campaña.- comento. – he venido a Japón, por este mes, para trabajar en esta campaña.- agrego y Ren sintió como, aun, existía parte del "muro" que los había separado por años; pensar que vivían juntos y él no sabía que, uno de los motivos, por el cual Kyoko había venido a Japón era un trabajo como modelo. -¿te has sorprendido?- pregunto Kyoko dejando de sonreír y Ren soltó una pequeña risita.
- ¡claro que sí!.- dijo y tomo una de las manos que la chica tenia sobre la mesa. –no sabes cuantas cosas llegue a imaginarme…
- ¿de qué estás hablando?- pregunto Kyoko y Ren se inclino hacia ella para robarle un corto beso.- Ren…
- te amo Kyoko-chan. - le dijo y la chica asintió. Sintiendo como en su garganta se formaba un nudo.
A pesar de que, durante las dos semanas, se había dedicado a meditar sobre la actitud que tuvo el día que vio a Ren, no podía evitar sentirse insegura al escucharlo decir "te amo", no podía evitar sentir ese sabor amargo en la boca cuando la llamaba "Kyoko-chan". Ella lo quería, lo amaba y estaba dispuesta a perdonarlo… pero, porque era tan difícil sanar aquella herida en su corazón.
- yo... también.- dijo casi en un susurro.
- cuando te fuiste de casa, dejándome aquella nota y la hoja del examen, creí que realmente te habías ido. Creí que no volverías y, simplemente, creí que te perdería… pero ahora, Kyoko, ahora me doy cuenta que solo fue mi mente la que imagino aquello. – comento. – todo fue un mal entendido.
Kyoko sonrió y coloco su otra mano sobre la del hombre. –Claro que no fue un mal entendido, Ren.- dijo tomando la seguridad que le proporcionaba su personaje Natsu. – yo acepte el trabajo solo para alejarme de ti por un tiempo. ¿Te imaginas tenerte junto a mí durante todo este mes? No, por favor… era demasiado. Tenía que lidiar contra mis malestares, que luego, antes de venirme, supe que eran a causa de que estaba embarazada; tener que decirte que vamos a ser padres y tener que pensar en todo esto teniéndote a mi lado… realmente es mucho, ¿no?- pregunto y el hombre se quedo helado. –mi corazón aun duele cuando me llamas Kyoko-chan, imagina el trabajo que tengo que hacer para que no se detenga ante todos los miedos con los que cargo encima.
- ¿a qué te refieres? ¿De qué miedos estás hablando?- pregunto Ren y Kyoko bajo la cabeza.
- es Mei.- dijo Kyoko y Ren tomo suavemente sus dos manos.
Tsuruga Ren entendía que Kyoko sintiera temor por lo que venía en un futuro, pero, ¿Por qué no confiaba en él?
- Kyoko.- dijo tomando la mejilla de la chica para que lo mirara. – Estoy contigo, ¿no?- pregunto y Kyoko asintió
- lose…- musito Kyoko y luego inspiro hondo. – Pero, aun hay algo que tengo que contarte… - le dijo dulcemente y coloco su mano sobre la del hombre.
- ¿Mei? ¿Ese es el problema?- pregunto y Kyoko intento sonreír pero no pudo. Ren bufo y acaricio suavemente la mejilla de la madre de su bebe. –Kyoko, si no te gusta Mei… le cambiamos el nombre, no te pongas así por eso.
- me gusta el nombre. – dijo Kyoko recordando que había decidido llamarla así cuando escucho a Ren decir que, si tuviera una hija, le pondría Mei. – Nunca te conté esto, pero yo jamás tome pastillas anticonceptivas.- explico y Ren la miro sin entender que quería decir. – no tenia porque quedar embarazada… - agrego.
- ¿entonces es un error?- pregunto desconcertado sin saber a qué quería llegar la mujer con eso. No entendía nada
- no, Mei no es un error… simplemente no pensé que pudiera tener una hija.- dijo Kyoko dejando que una dulce sonrisa se formara en su rostro.
- entonces no hay porque estar tristes.- comento Ren y apego su frente contra la de ella. – yo estoy aquí, y Mei es nuestra bendición…
Kyoko cerró sus ojos antes de que sus lágrimas lograran escapar y correr su maquillaje. – Ren… soy muy feliz.- dijo en un hilo de voz. – no quiero perder a Mei.- agrego y el rompecabezas empezó a armarse dentro de la mente de Ren; "pastillas anticonceptivas", "no pensé que pudiera" y "no quiero perder…"
El hombre mantuvo su sonrisa, pero, por dentro moría por indagar más cosas sobre su hija, sobre Kyoko y sobre lo que había ocurrido con ella durante esos tres años.
konichiwa! bueno, antes que todo... quiero decir que quedan dos capitulos y esos serán de Kanae... ella empezo, ella termina.
ahi sisiis! muchas gracias por el comentario Huzuri Ken! creo que tendre que abrir una cuenta en el banco para empezar a acumular todo lo que te debo.
espero que este paitulo haya sido interesante... mejor que los otros dos anteriores. y bueno, muchas gracias por leer y haber llegado hasta aqui... quedan solo dos capitulos y le sacare el jugo a la historia...
jajajajaj y dejenme sonreir. !rouus94 tenia razon! pues, fue quien dedujo que Mei era la hija de kyoko y ren; por algo kyoko no se ponia celosa. oh sisiis, ahora a esperar la reaccion que Kanae tendra al saber que la bebe se llama Mei.
ven, es por eso que amo a mei! 3
tambien los amo por llegar hasta este capi
nos leemos... 3 besholate.
