Notas al final.


EMPECÉ ALGO… AHORA NO ESTOY SEGURO.

(Endou x Kazemaru)

Capitulo 9

Kazemaru siguió con su lento caminar cuando de la nada, de un callejón oscuro a un costado del camino un par de brazos salieron y lo introdujeron en la oscuridad del escondido espacio que quedaba entre dos tiendas de conveniencias, tan pronto como los brazos lo alejaron de la luz unos labios húmedos se apoderaron del espacio entre su hombro y su cuello al tiempo que una mano buscaba uno a uno los botones de su camisa y otra buscaba la cremallera de su pantalón… Kazemaru gimió inmediatamente provocando con esto que la mano que trabajaba en su camisa se detuviera en esta tarea para mas bien dedicarse a acallar los probables pedidos de auxilio. En la oscuridad el callejón lo único que reconoció Kazemaru en un principio fue un par de ojos dorados.

El joven defensor estuvo quieto por unos segundos mientras se preguntaba acerca de la situación, acerca de la persona que tenía en frente y acerca de como se suponía que debiera reaccionar, por su parte la otra persona seguía insistiendo con la mano que trabajaba en el cinturón de Kazemaru y cuando por fin, después de un par de segundos logró obtener acceso dejó que de su garganta se escuchara un graznido de triunfo, al escuchar la áspera voz Kazemaru no tuvo duda y por fin después de un rato se sacudió y se alejó del personaje introduciéndose mas en la oscuridad del callejón, retrocediendo hasta que su espalda se estrelló con unas cajas de madera en el fondo, entonces pasó saliva mientras veía como aquellos ojos se acercaban con la misma lentitud que lo haría un gata que tiene hipnotizado a su pequeño ratón.

—¿No te gustó? ¿No lo hice bien? ¿Por qué tienes que escapar? Aquí no va a pasar nada malo —Dijo la voz que evidentemente era masculina.

—Me dices eso pero desde que me halaste hasta aquí adentro todo ha sido malo —Dijo Ichirouta al tiempo que pasaba saliva para mojar su garganta que en ese momento se sentía tan seca como una roca expuesta al sol del verano— ¿Qué pretendes Atsuya?

—¿Atsuya? —Pregunto el joven sorprendido— ¿Por qué me llamas así?

Kazemaru se sintió bien al ver que había logrado sorprender al otro joven. El joven defensor sabía que eso del elemento sorpresa, es decir, el sorprender a una persona siempre termina dando frutos y hace que la otra persona retroceda un poco mientras se pregunta como es que uno sabe algo que no se supone que debería saber… eso era lo que pasaba allí, Atsuya se sorprendió al ver que Kazemaru lo reconoció.

—Es obvio que eres Atsuya —Respondió Ichirouta mientras se acomodaba la camisa y el pantalón y los volvía a poner en el mismo estado ordenado en el que habían estado hasta antes del ataque del menor— ¿Que acaso no es obvio como es diferente tu personalidad de la de tu hermano? ¿Qué acaso tu ataque agresivo no te pone en evidencia? ¿Qué acaso no sabes que cuando eres Atsuya tus ojos son de un color diferente de cuando eres Shirou? Quizás mucha gente lo ignore… pero yo lo noté desde un principio así que no tienes que hacer quedar mal con tus actos a Shirou porque no va a servir de nada.

—¿Por qué habría de querer hacer quedar mal a mi hermano?

—No veo otra razón por la cual pudieras estar aquí atacándome —Dijo Kazemaru ganando con el pasar de los segundos un poco de tranquilidad y es que el joven se empezaba a sentir tranquilo porque a pesar de que el menor enfrente podría llegar a verse algo amenazante algo dentro de Kazemaru le decía que no era de tal manera: Atsuya era agresivo por naturaleza y eso debía entenderse y cuando se lograba entender entonces uno comprendía el trasfondo de la situación— Claro… a menos de que seas el villano de turno… ¿Te enviaron para que no llegue al entrenamiento? ¿Vas a golpearme para que me sea imposible llegar?

—Mmm —Murmuró Atsuya pensativo llevando su mano izquierda al mentón—Veo que empiezas a habituarte a los golpes… si sigues así el capitán va a aburrirse de ti —Soltó mientras volvía a empezar un acercamiento, de nuevo Kazemaru se sintió amenazado: así eran las cosas cuando uno tenía enfrente a los hermanos Fubuki, en ocasiones eran tranquilos en ocasiones no… en ocasiones las palabras fluían con naturalidad y en ocasiones se atascaban en la garganta… en ocasiones era agradable, en otras era toda una tortura… en fin, en ocasiones era sencillo y en otras era supremamente complicado y Kazemaru sabía que todo era fruto del trastorno de personalidades que hacían que Fubuki fuera tan difícil de interpretar como un libro de psiquiatría escrito en mandarín

—No sabes de que estás hablando.

—Porque lo sé es porque lo digo… en realidad no crees que el capitán se podría empezar a aburrir de ti si todo lo que encuentra cuando te ve es alguien débil… alguien llorón… alguien que no hace mas sino escudarse esperando ser defendido… ¿De verdad crees que el capitán no se va a aburrir? Piénsalo… él está contigo porque no le gustan las chicas pero al final de cuentas no crees que te estas comportando como una —Las palabras fueron tan frías que golpearon a Ichirouta como lo hubiera golpeado una montaña de hielo— ¿Ves como tengo razón? —Kazemaru solo pudo guardar silencio y se sintió bastante confundido, fue por eso que cuando volvió a sentir la presencia de Atsuya presionándolo contra las cajas de madera no intentó reaccionar y tampoco intentó hacerlo cuando los dientes del otro joven lo mordieron en el hombro, por sobre la delgada tela de la camisa que estaba vistiendo ese día… por un rato Kazemaru se sintió realmente confundido mientras Atsuya desabotonaba su camisa

—¿Que… que… pretendes… Atsuya? —Murmuró con voz entrecortada Kazemaru después de lo que pareció una eternidad.

—Que te olvides del capitán —Dijo separándose un poco para mirarlo a los ojos y probarle que lo que le decía era en serio. Evidentemente Atsuya no se había esperado que para esas palabras el joven defensor si reaccionara y este lo hizo tan rápido que pareció que la frase lo hubiera quemado por dentro, fue por eso que Ichirouta empujó con todas su fuerzas a Atsuya que al verse sorprendido no le quedó mas opción que trastabillar hasta que se cayó al pisar con un hueso que seguramente había dejado un perro callejero.

—¡Que tonterías estás diciendo!

Desde el piso Atsuya solo sonrió y se cruzó de piernas.

—Tal y como lo escuchaste —Dijo mientras se revisaba las uñas llevando a su boca la de su dedo índice derecho para mordisquearla un poco descuidando por completo a Kazemaru porque sabía que este lo no iba a atacar y que tampoco iba a escaparse… sabía que con las palabras que le había dicho hasta ese momento lo tenía capturado… sabía que Kazemaru lo iba a escuchar hasta el final.

—¿Crees que me olvidaría de Mamoru así de sencillo? Solo porque tú lo dices… solo porque vienes con un discurso arrogante que no tengo ni la menor idea de donde sacaste ¿Crees que vas a llamar mi atención atacándome de esa manera? Si en realidad sientes algo por mi no crees que buscaste una manera bastante tonta para demostrármelo? ¿De verdad pensaste que ibas a lograr algo haciendo lo que hiciste? Lo que has hecho —Kazemaru se sentía enojado y su rostro rojo era la prueba mas clara… sin embargo Atsuya seguía tranquilo trabajando con sus uñas, "arreglándolas" con sus dientes

—¿Que siento algo por ti…? No digas estupideces —Respondió en medio de una risotada volviendo a dejar estupefacto a Kazemaru

—¿Qué?

—Eso… eso mismo… ¿De verdad crees que yo puedo sentir algo por ti?

—Yo —Kazemaru se sintió completamente perdido en una situación que había creído tener entendida a la perfección— Yo pensé que tu… que estabas… yo pensé que tú estabas haciendo esto por… explícame que está pasando aquí Atsuya —Terminó diciendo el joven defensor con algo de desespero en sus palabras.

—Es obvio que si te complazco con sexo…vas a olvidar al capitán que evidentemente también te complace con sexo… es tan sencillo como eso… un clavo saca a otro clavo ¿No es ese uno de los refranes que se la pasa diciendo Midorikawa? —Y de nuevo Kazemaru se volvió a sentir enojado pero no se sorprendió por ello, todo era causado por Fubuki… toda esa montaña rusa de emociones era causada por la montaña rusa de emociones con la que seguramente convivía Shirou día tras día desde la muerte de su hermano; desde que este estaba en su cuerpo.

—Eres un idiota.

—Pero un idiota muy bien dotado —Dijo Atsuya con una carcajada mientras se llevaba la mano al pantalón y palpaba por sobre la tela su miembro a lo que Kazemaru solo desvió su mirada sin realmente comprobar si las palabras del joven de cabello plateado eran verdaderas o solo lo decía por presumir. Kazemaru prefirió calmarse porque evidentemente allí no iba a pasar nada violento. Iba a ser solo cosa de palabras inteligentes y todo iba a salir bien.

—Si crees que este tiempo que he estado con Mamoru es solo por el sexo entonces estás realmente equivocado y para que borres esas concepciones tontas de tu cabeza te voy a decir que podría estar con Mamoru en una relación completamente privada de sexo e igual estar feliz… el sexo es importante pero no es primario Atsuya así que elegiste mal tu discurso para convencerme de la estupidez de la que pretendiste convencerme —Kazemaru suspiró tranquilo— Nunca me voy a olvidar de Mamoru y voy a estar a su lado por cuánto tiempo él desee.

Atsuya se serenó un poco al escuchar las palabras de Kazemaru y dejó de carcajearse, dejó de reírse, dejó de sonreír por completo. Ambos se quedaron callados y Kazemaru dejó que su espalda se relajara contra la dura madera de las cajas… se quedó mirando al suelo pensando si quizás era el momento de irse… aun tenía algo de tiempo antes del entrenamiento.

De la manda un movimiento errático llamó su atención: se trataba de un perro que entraba al callejón… seguramente recordando su bocadillo abandonado sin embargo lo vio obstruido por el cuerpo de Fubuki y dudó en acercarse… Kazemaru simplemente observó

—Ven aquí —Escuchó hablar al otro joven y la voz carecía de la aspereza con la cual había estado hablando los minutos previos… Ichirouta notó que en ese momento ya no tenía enfrente de él a Atsuya… ahora el que estaba sentado alcanzándole al perro su hueso era Shirou.

El perro se acercó y rápidamente tomó el hueso de la mano del joven y luego se escabulló perdiéndose en la luz de la acera por la cual caminaban personas ignorantes de lo que estaba pasando ahí adentro, de nuevo ambos jóvenes volvieron a quedarse en silencio porque ninguno sabía muy bien que era lo que debía decir… de hecho Kazemaru no estaba muy seguro si Shirou era consciente de lo que hacía Atsuya y viceversa… tener doble personalidad debía ser algo bastante complicado.

—Yo… yo lo siento Kazemaru —Dijo Shirou aun sin levantarse del suelo, ya habían pasado varios minutos y el suelo frio por el viento del otoño debía estar penetrando el cuerpo del joven delantero, Kazemaru caminó hacia él y le tendió una mano para ayudarlo a ponerse de pie.

—No tienes porque disculparte… o bueno… si tienes… pero no quiero una disculpa en realidad —Dijo Kazemaru con una sonrisa volviendo a retroceder para volver a recostarse contras las cajas… otro par de minutos paso en silencio y Shirou lo aprovechó para recostarse también cuidando el no acercarse demasiado al joven de cabello azul… no quería volverlo a hacer sentirse amenazado.

—¿Entonces?

—Me gustaría escuchar más bien un motivo… una razón… es decir… ¿Por qué hiciste lo que hiciste…? Estoy seguro de que no te levantaste esta mañana y dijiste "Bueno… voy a atacar a Kazemaru en un callejón diciéndole que así se va a olvidar de Endou" Eso no tiene mucho sentido para mí.

Fubuki analizó las palabras de Kazemaru y después de algo así como un minuto suspiró lleno de resolución

—No todos están tan en contra de tu relación con el capitán como crees… hay algunos que quieren ayudarte pero prefieren que sus intenciones sean mas bien secretas… es decir… ellos vieron como todo lo que tu y el capitán tenían construido se derrumbó como un castillo de naipes solo porque su relación se descubrió… ellos quieren que lo de ellos sea secreto por el momento pero les molesta todo lo que les está pasando a ti y al capitán… me pidieron que tratara de ayudarte y muy a mi manera intenté hacerlo —Dijo Shirou con una sonrisa tímida y Kazemaru le correspondió.

—No a tu manera… a la manera de Atsuya.

—Bueno… si…

—¿Creíste que podrías ayudarme haciendo que me olvidara de Mamoru?

—Todo parte de ahí —Dijo Shirou— Estás en este entrenamiento porque es tu única manera de seguir al capitán hacia Inglaterra y estás dispuesto a aguantar todo lo que se te imponga sin importar lo injusto que parezca… estás dispuesto a sufrir todo lo insufrible y solo por perseguir al capitán… estás dispuesto a ser lastimado y solo por seguir a Endou… que acaso crees que en un partido de practica te van a tratar con suavidad… ¿Cómo crees que te va a tratar Fudou cuando te enfrentes a él y mas aun cuando el entrenador simplemente lo va a dejar hacer lo que se le dé la gana eh?

—El entrenamiento es la única posibilidad que tengo y por lo tanto tengo que agotar esa posibilidad así esto me signifique dejar mi cadáver en la cancha.

—Pero es que si lo dejas no va a ser de provecho… en ese entrenamiento no vas a lograr nada… no vas a estar en la lista de 10 —Exclamó Shirou con desesperación— No vas a lograr nada y de paso no estás pensando en el Mamoru que dices amar tanto

—¿Qué quieres decir?

—¿Crees que a Endou le gustaría que te sacrificaras por él? ¿Crees que sería feliz viendo como los demás te tratan mal? ¿Crees que él permitiría que alguien pusiera un dedo encima de ti? —Pregunto sin dar tiempo a Kazemaru para responder— ¡NO! Y tú sabes que no… sabes que el capitán te defendería hasta que se secara la última gota de su sangre… sabes que él no permitiría que te sacrificaras por él

—De la misma manera yo no permitiría que él se sacrificara por mi— Dijo Kazemaru con lentitud— Hablé con el hoy en la mañana y definitivamente pude haberle contado que el enteramiento ayer no había sido un campo de rosas, podría haberle contado que estoy seguro de que cada día va a ser peor y podría haberle contado que es factible que salga lastimado y nadie haga nada por mí, pero al hacer eso ¿Cómo crees que había reaccionado él?

A la pregunta Shirou simplemente guardo silencio y Kazemaru se auto-contestó

—Así es… él habría tomado un tren desde Tokio y en un par de horas habría estado conmigo ¿Entiendes ahora? ¿Entiendes porque hago lo que hago? Si él viene a estar conmigo sus posibilidades en el futbol se arruinan… se arruinan completamente por mi culpa… su vida se arruina por mi culpa —Shirou solo siguió callado mientras Ichirouta dejaba que su cuerpo se deslizara hasta quedar sentado en el frio suelo.

—Eso no quita el hecho de que al capitán no le gustaría ver cómo te están tratando aquí

—Y eso no quita el hecho de que no quiero ver que su vida se arruine por mí.

Shirou solamente suspiró.

—¿Te das cuenta de lo que estás haciendo? —Preguntó con una voz cansada y supremamente lenta, una voz como la de aquella perdona inteligente que trata de enseñarle a una persona tonta un concepto sumamente complicado— Solo estas haciendo tiempo y todo esto se acabara para cuando el capitán regresa en una semana… en menos de una semana… cuando el llegue simplemente se va a enterar de todo

—Pero para ese momento va a estar cada vez mas cerca de su sueño de jugar futbol profesionalmente… en una semana, cuando le regrese será cada vez mas parte del club con el que está entrenando en este momento

—De acuerdo… entiendo eso y creo que tienes razón ¿Pero qué crees que va a pensar de ti?¿Como crees que va a actuar cuando se entere de que todos estos días solo has estado diciéndole mentiras…? ¿Como piensas que va a reaccionar? Lo que indudablemente va a pensar es que tu lo quieres mandar a Inglaterra a toda costa… lo que va a pensar es que todo lo que estas haciendo la estas haciendo para deshacerte del él. Te aseguro que el no va a mirar las cosas positivas de tus actos… son las cosas negativas las que saltan a la vista antes que ningunas otras.

—Son los gajes del oficio —Dijo poniéndose de pie mientras miraba el reloj— Se esta haciendo tarde para el entrenamiento —Entonces comenzó a dirigirse a la salida del callejón con lentitud esperando que el otro joven lo siguiera cosa que no sucedió y por lo tanto Kazemaru se dio la vuelta

—¿No vas a…?

—Voy al rato —Dijo y Kazemaru comprendió que quizás Shirou no quería que lo vieran con el. Entonces siguió con su camino esta vez más rápido que antes de los sucesos del callejón, porque cuando salió pudo distinguir que a lo lejos venían Goenji y Kidou y la verdad era que no quería problemas desde tan temprano, era mejor no encontrarse con ellos.

ooooo

Lo había sorprendo el hecho de que en esa ocasión el entrenador no lo hubiera puesto a correr mas vueltas o a hacer diligencias en otros lugares de la escuela, lo había sorprendido el hecho de que el entrenador le hubiera dicho que tomara la posición que ocupaba comúnmente, lo había sorprendido el volver a sentir se cierta manera parte del equipo de nuevo. Lo único que en realidad no le era sorpresivo era la mirada asesina que le estaba dirigiendo desde el otro lado de la cancha Akio Fudou que también había sido alineado para el equipo de práctica, el equipo de práctica que enfrentaba al de Kazemaru.

Pero aun con todo esto, es decir, con que estaba formado y dispuesto para jugar Kazemaru podía sentir la incomodidad con la que muchos lo miraban o mejor dicho, no lo miraban. El joven supo desde el primer momento que no iba a ser fácil y que en el equipo en el que estaba iba a tener que jugar prácticamente solo, le sorprendería mucho encontrar alguien que quisiera darle un pase así como le sorprendería que alguien quisiera recibírselo.

Un pitazo sacó a Ichirouta de sus cavilaciones e inmediatamente un balón en llamas lanzado por Goenji lo eligió como blanco, afortunadamente los reflejos del joven defesa eran afilados y su velocidad no había hecho otra cosa mas que amentar con los años por lo que con destreza logró controlar el balón en su muslo para luego ponerle un pie encima y ver el terreno para ver de que modo se las iba a arreglar.

Como se lo esperaba nadie quería agruparse con él y entonces hizo lo único que podía hacer: se lanzó solo al ataque dispuesto a hacer algo que no era común en equipo de la preparatoria cuidad Inazuma: que un defensor anotara, normalmente ese era trabajo de los delanteros con sus disparos endemoniadamente potentes o de los centrocampistas con sus tiros cuidadosamente certeros, sin embargo Kazemaru estaba dispuesto a opacar a todos los demás, era su oportunidad y no la iba a desaprovechar y en el primer intento que hizo en la portería que defendía Genda el balón se estrelló en el travesaño pero lo hizo de una manera bastante débil, el joven sabía que sus disparos aun estaban demasiado lejos de tener la potencia de una técnica especial como la tormenta explosiva de Goenji… pero no se iba a rendir.

Durante gran parte del juego Kazemaru se dio cuenta de que no solo era evidente el aislamiento al que estaba siendo sometido, era bastante notoria la manera como algunos de los chicos lo atacaban bastante fuerte, de hecho en varias ocasiones el joven terminó mordiendo el polvo por empujones de Someoka o barridas descuidadas de Kogure así mismo como disparos extrañamente desviados de Goenji y Kidou y todo esto parecía poco comparado con la fuerza y odio que había sentido cada vez que tenía cerca a Fudou: su sola mirada se sentía capaz de lastimar y por eso el joven defensor había elegido jugar lo mas apartado del rebelde mediocampista.

—¿Por cuánto tiempo mas crees que vas a poder escaparte marica? —Preguntó este cuando se cruzaron camino a la banca cuando el juego estaba en el tiempo de descanso.

—¿Por cuánto tiempo mas crees que vayas a tener la cara como la de una momia? —Respondió Kazemaru a manera evidente de burla por los vendajes que aun tenía el otro joven en la frente y la nariz. Kazemaru había querido enfurecer con la ira de la humillación al otro y la verdad era que lo había logrado y lo había hecho con realmente poco… era obvio lo orgulloso que era Fudou.

En el descanso todos se sentaron apartados del joven de cabello largo.

El partido reinició y Kazemaru siguió en su juego solitario: llegando al arco contrario, disparando sin demasiado poder y al mismo tiempo devolviéndose para defender de la manera experta como sabia, sorteando rivales aquí y allá y en pocas palabras jugando como delantero como mediocampista y como defensa, cansándose extremadamente rápido pero sabiendo que lo estaba haciendo bien y que todo lo que hacía lo hacía por Mamoru.

—Lo estoy haciendo bien —Murmuro jadeante para si mientras veía como Fubuki avanzaba con el balón hacia el arco que Kazemaru había estado atacando y la sorpresa que se llevó fue inmensa cuando el delantero lo miró a los ojos por un breve segundo y luego le lanzó un acertado pase que Kazemaru recibió confundido, confusión que solo duro unos segundos: Fubuki se quería asociar con él y esa era una oportunidad que no iba a desaprovechar y entonces echó a correr con el balón en sus pies por el costado derecho del campo hasta que llegó al borde del área grande donde se detuvo esperando a que el joven de Hokkaido se quitara de encima la marca de Kogure.

Sin embargo el estarse fijando en los movimientos de Fubuki había hecho que descuidara la posición de Fudou. La pausa que hizo Kazemaru para esperar a que Fubuki se acomodara fue quizás la pausa más dolorosa de su vida cuando sintió como Fudou se barría con toda crueldad para terminar enterrándole los clavos de sus guayos en el tobillo. La fuerza fue tal que Kazemaru salió volando por el aire para caer rápidamente sobre el césped con un sonido seco como el que hubiera hecho un costal de patatas.

Pero ese fue el único sonido, Kazemaru no dejo escapara el más mínimo sollozo de su boca. DE repente sintió sobre si la sombra de un cuerpo que le tapó los rayos del sol.

—¿Dolió? —Preguntó la inconfundible voz llena de burla— Oh… lo siento… de verdad lo siento… no fue mi intención.

Kazemaru desde el piso solo escuchaba las palabras a medias mientras se mordía la parte interna de sus labios y se quejaba internamente puesto que en realidad su tobillo le dolía como debía doler el mismísimo infierno sin embargo no dejó que Fudou escuchara la mas mínima expresión de dolor, fue entonces cuando el centrocampista empezó a picarlo en la espalda con la punta de su zapato

—¿Escuchaste princesa?… Te hice una pregunta o es que acaso también debe contestar el capitán las preguntas por ti —Preguntó sin detenerse en su ofensa hacia el cuerpo de Kazemaru— Te tengo noticias… el capitán no está aquí en este momento así que vas a tener que lidiar con el problema tu solito… tendrás que hacerlo todo solito sin la ayuda del remedo de hombre que era el capitán de este equipo —Kazemaru quiso levantarse y acusar a Fudou de cobarde por insultar a una persona que no se podía defender como era el caso de Mamoru en ese momento, sin embargo prefirió contenerse porque al final de cuentas acusar a Fudou de cobarde no tenía mucho sentido porque el joven mediocampista podía ser todas las cosas malas del mundo, pero cobarde no era.

Kazemaru intentó ponerse de pie pero con gran facilidad Fudou lo empujo volviéndolo a mandar a tierra y el acto lo acompañó de una carcajada estruendosa.

—Y pensar que el capitán decía que eras capaz de defenderte solo… quizás de verdad se creyó ese cuento y por eso fue que se fue tranquilamente para Tokio pensando que de verdad podías hacerlo… ¡cuan estúpido!… bueno… cuan estúpido él y cuan estúpidos son en Inglaterra —Comentó para si sin dejar que el tono burlón y sarcástico desapareciera de sus palabras— Aun no logro comprender como contratan para sus equipos ese tipo de escoria

Y esas palabras fueron las que pusieron a Ichirouta de pie que inmediatamente se lanzó a atacar a Fudou, pero el joven defensor no se había esperado que cuando apoyara su pie su tobillo lo fuera a traicionar de esa manera: el tobillo le dolió tanto que el joven solo pudo tambalearse hacia el otro dejando su cuerpo fácilmente abierto para un ataque que Fudou no dudo en perpetrar: un puño a la quijada de Kazemaru… un puño cargado de todo el rencor y de todo el recuerdo que tenía del ataque que había recibido días atrás por parte de Mamoru. Kazemaru fue presentado con el suelo per tercera vez y Fudou volvió a reírse.

—Eso está bien… me gusta que lo intentes… pelea… demuestra que aun hay algo de hombre en ti —El joven sonrió cuando Kazemaru volvió a ponerse de pie… obviamente aun tambaleante puesto que su pie no se podía apoyar.

Kazemaru no sabía como iba a salir librado de esa injusta pelea que al parecer nadie estaba dispuesto a detener: Kudou había desparecido. Goenji y Kidou estaban a las espaldas de Fudou y actuaban como la más infranqueable barrera impidiendo el acercamiento de los que pudieran estar interesados en ayudarlo. Detrás de Goenji y Kidou estaba el grupo de los indecisos… Kabeyama, Toramaru, Tachimukai, Kurimatsu, esos que no lo odiaban pero que estaban confundidos con la situación, esos que se asustaban al tener de frente al goleador de fuego y al genio estratega. Detrás de los indecisos estaban los indiferentes: Tobitaka, Genda, Sakuma, Hiroto que simplemente esperaban que todo terminara para seguir en el entrenamiento… en pocas palabras… la ayuda no estaba en camino y Fudou se aproximaba.

Kazemaru intentó de nuevo apoyar su pie pero de nuevo le dolió mucho y volvió a trastabillar y sabía que esto le iba a costar un golpe mas en la cara… sin embargo unos segundo pasaron y el golpe nunca llegó y cuando abrió los ojos se dio cuenta que la presencia de una persona lo había escudado, lo primero que pensó fue en Mamoru, sin embargo el joven portero no tenía el cabello plateado.

—Ya es suficiente Fudou —Dijo la misma voz áspera que lo había arrinconado en el callejón en la mañana.

—Ah… pero mira quien apareció… miren a quien tenemos aquí… mas personajes dispuestos a salir del armario… que bonito… que bonito… el crucero de las locas se nos quedo realmente pequeño… ¿Quien mas falta? Anímense… anímense ya que todos lo están haciendo —Dijo con un sarcasmo que se contradecía con la manera iracunda como miraba a Fubuki por haberlo detenido en su ataque.

—No me metas en ese grupo.

—No me dejas más que pensar… ¿Por qué defiendes al homosexual?

—Porque es evidente que no puede defenderse solo porque lo atacaste por la espalda y lo lastimaste —Contestó Fubuki— Si él pudiera defenderse solo te aseguro que no intervendría en lo mas mínimo… después de todo también es un hombre. Sin embargo es evidente que en este momento no puede hacer nada y si dejo que le hagas daño de esa manera sería todo un cobarde… sería como sentarme a la mesa contigo mientras veo impasiblemente como le rocías sal a un caracol.

—No… pues que poético resultaste —Dijo Fudou con burla manteniendo el duelo de miradas con el otro joven— Otro remedo de hombre, otro marica mas en el equipo.

—No sé dónde estás viendo poesías pero te aseguro que eso no me haría menos hombre… lo que si lo haría sería atacar a alguien por la espalda y creerse ganador de una pelea evidentemente amañada —Fubuki suspiró— Es a ti a quien te hacen falta bastantes lecciones en como ser hombre

Fubuki se dio la vuelta descuidando su espalda y sintiéndose un poco ingenuo al hacerlo puesto que era evidente que Fudou si era capaz de atacarlo por la espalda, el joven de cabello plateado esperó por algunos segundos a que esto sucediera pero nada pasó, de hecho al mirar por sobre su hombro pudo ver a Fudou retirándose mientras una evidente línea de groserías habladas entre dientes se desplazaba por el aire.

Fubuki se inclinó hacia Kazemaru y sin advertencia previa le quitó el zapato y el bajó la media mientras todos veían sin intentar hacer nada.

—Vas a tener que ir a la enfermería

—Pero es que…

—Con ese pie así no vas a lograr nada aquí —Dijo mirando seriamente el tobillo del defensor mientras palpaba suavemente con sus dedos procurando ignorar los pequeños gemidos que esta vez si estaba dejando escapar Kazemaru— Y aunque tuvieras el pie bien y aunque fueras el mejor jugador de todos los que estamos aquí no vas a lograr nada… ya te lo había dicho… esperaba que lo hubieras pensado… de verdad esperaba que hubieras pensado en lo que hablamos en la mañana.

—Creí haber dejado claro que iba a continuar aquí —Contestó Kazemaru siendo seguido por un inmediato suspiro del otro joven.

—Entonces eres un estúpido —Dijo levantándose y tendiéndole la mano, Kazemaru aceptó la ayuda pero Fubuki no estaba de buen humor, eso se notaba, seguramente lo enojaba la terquedad del joven defensor.

—Gracias

—No tienes que agradecerme nada y te repito que vas a tener que ir a la enfermería y espero que obedezcas porque la verdad no tengo la intención de cargarte en mi espalda así que mejor has lo que te conviene… al menos por hoy no tienes nada más que hacer aquí.

Entonces le dio la espalda y se fue del campo ante la mirada impávida de la mayoría de los miembros del equipo, Kazemaru intentó apoyar su pie por centésima vez desde que había recibido el golpe y de nuevo el dolor le gritó que dejara de ser estúpido y que dejara de intentarlo, fue en ese momento cuando decidió que lo mejor era obedecer lo que le había dicho Fubuki, moviéndose de la manera mas lenta que le permitía su lastimado tobillo el joven salió del campo y se dirigió al edificio sintiéndose realmente extenuado y queriendo mas que nunca ver a Mamoru y sentir sus brazos abrazándolo; pero Mamoru estaba lejos y Kazemaru era consciente de que con todo lo que estaba haciendo su relación con el portero estaba en bastante riesgo de llegar a un final no muy agradable.

ooooo

A Kazemaru le gustaba dormir y muchas de las ocasiones en las que no había entrenamiento y por algún motivo no podía estar con Mamoru el joven llegaba a su casa, cerraba las cortinas de su habitación, ponía un poco de música suave, se arropaba de pies a cabeza y se quedaba dormido hasta que se despertaba en la noche con su frente llena de sudor, completamente ignorante de lo que le hubiera sucedido al mundo en su ausencia de un par de horas, pero con la agradable sensación de descanso que queda después de una buena siesta.

Y últimamente dormir le agradaba aun mas puesto que lo ayudaba a olvidarse de todas las cosas malas que estaban sucediendo. Además como pasaba tanto tiempo con Endou la mayoría de los sueños tenían que ver con él y eso hacía que dormir fuera aun mejor. Quizás ese había sido el motivo por el cual tan pronto como llegó a la enfermería y tan pronto como la enfermera lo revisó y el dijo que su lesión no era realmente grave, pero que debía descansar, el joven la había obedecido sin protestar y se había quedado profundamente dormido en una de las angostas camas del lugar.

Cuando Kazemaru se despertó sentía que habían pasado años desde que se había quedado dormido aunque la verdad solo habían pasado unas cuantas horas. Debían ser las cinco de la tarde ya que el cielo estaba inundado en un juego de rojos y anaranjados que solo eran posibles en esa hora del día.

—Es hora de ir a casa —Murmuró con pereza mientras hacía una lista rápida en su cabeza de lo que necesitaría comprar para la cena.

Entonces se levantó, se quitó la delgada manta de encima y descubrió que no estaba solo en el pequeño cuarto, en un par de bancas se encontraban sentadas Natsumi y Aki. Kazemaru suspiró profundamente porque dentro de sí sabía que se venía otra batalla más, por un breve momento el joven consideró que si las cosas continuaban de esa manera se iba a terminar volviendo loco ¿A cuántas personas mas tendría que enfrentarse?

El silencio reinó en el cuarto por algunos segundos hasta que Kazemaru decidió hacer la pregunta que daría pie al inicio de la confrontación. Sin siquiera saludarlas y sin intentar poner una cara amable el joven habló cerrando los ojos y sintiendo que sus palabras habían sonado demasiado fuerte, como con un eco tenebroso.

—¿Ya se enteraron?

Y lo que obtuvo como respuesta fue un seño fruncido casi sincronizado de parte de ambas chicas y entonces la respuesta fue clara. Muchas veces la gente espera las palabras de una respuesta y confía ciegamente en estas y cree que solamente hablando es válida la comunicación, son esas personas las que ignoran que en la mayoría de las ocasiones los gestos faciales dicen mas de lo que cualquier cantidad de palabras pudiera decir. Kazemaru sabía leer muy bien los rostros.

—¿Y entonces? —Preguntó el joven mientras se sentaba en le borde de la cama y buscaba palpando el piso con sus pies, sus zapatos que estaban debajo. El movimiento de la pelirroja fue demasiado rápido para que Kazemaru alcanzara a reaccionar aunque algo dentro se sí le decía que no hubiera intentado hacerlo así se hubiera percatado de las intenciones de la joven. Una cachetada fue lo que se ganó por su descuido… una cachetada era el castigo que le infligían las chicas, o al menos Natsumi, por haberles quitado al amor de sus vidas.

Kazemaru duró uno segundos con los ojos cerrados mientras sentía el cosquilleo que le había dejado el golpe, el joven sabía que de no haber sido por el golpe que Fudou le había dado en el entrenamiento quizás la cachetada de Natsumi no habría dolido tanto.

—Eres un descarado al verte tan tranquilo en esta situación.

—No sé porque no debería verme tranquilo si no he hecho nada malo —A las palabras relajadas del joven, la pelirroja intentó contestar con otra cachetada pero esta vez el joven si reaccionó empezando a sentirse cansado de estar siempre en la misma posición: la de receptor de los golpes.

—Quítame tus sucias manos de encima —Gimoteó la joven tirando se su brazo y soltando su mano del agarre de Kazemaru que simplemente la dejó ir mientras veía como retrocedía, entonces se puso de pie y empezó a avanzar hacia el par de jóvenes que se veían algo asustadas puesto que el rostro de Kazemaru se veía realmente frío… como nunca antes lo habían visto.

—Si solo estás aquí para golpearme no esperes que te vaya muy bien porque ya estoy cansándome.

—No mereces otra cosa… no mereces mas que eso y no hay cosa más agradable que verte aquí lastimado porque eso significa que en el club de futbol aun quedan personas decentes y no solo basura como tu… basura que… basura que —La chicas empezó a hablar con voz entrecortada mientras las palabras parecían atascársele en la garganta seguramente producto de las lagrimas que querían empezar a rodar por sus mejillas.

—¿Basura que logró hacer que el capitán se enamorara de verdad? —Preguntó el joven con una ceja arqueada.

—Mamoru no está enamorado de ti —Habló por fin Aki que prácticamente había estado escondida detrás de Natsumi. Kazemaru quitó sus fríos ojos de Natsumi para ponerlos encima de la otra joven que inmediatamente desvió su mirada hacia el piso.

—Si lo está… si que lo está y no hay nada que ustedes dos puedan hacer… ni por separado, ni juntas, ni aliándose con un ejercito, ni poniendo a todo el planeta a su favor… no hay nada que me vaya a hacer desistir de lo que tengo con Mamoru y no hay nada que puedan hacer para que Mamoru desista de estar conmigo —El joven suspiró con satisfacción al ver los rostros de las jóvenes y al ver que sus palabras definitivamente las habían serenado intentó conciliar puesto que también empezó a serenarse al ver que aparentemente tenía la situación bajo control.

—Me enamore de Mamoru tan profundamente como lo están ustedes— Dijo lentamente— Sé que saben de lo que hablo, sé que ustedes me pueden entender, sé que ustedes entienden cuan imposible es no sentir cosas especiales por él y sé que duele… sé que duele ver que la persona que uno ama es feliz al lado de otra, pero no hay nada que podamos hacer, las cosas sucedieron así y de verdad que lo lamento si están heridas… lamento haber sido yo en cierta parte el causante de esas heridas y lo siento, de verdad lo siento y aunque no sé si deba hacerlo les pido perdón.

—¿Perdón? —Preguntó Natsumi con pequeños cristales de lágrimas en la comisura de sus ojos— ¿Pides perdón? Jamás podría perdonarse algo como lo que tu has hecho —La joven respiró profundamente… ahogo sus lagrimas y volvió al ataque— A Endou se le puede perdonar cualquier cosa, todos podrían perdonarlo a él en todos los momentos de la vida… pero a ti… pero tú… tú eres solo un degenerado que corrompió su mente y lo convenció para meterse en algo tan repugnante como esa… relación… tu le lavaste la cabeza con no se cuantas cosas inmundas… él es… él es tan inocente… él es solo… solo un… él es… él solo se dejó deslumbrar por la felicidad aparente que te inventaste valiéndote quien sabe de cuantas cosas… quien sabe de cuantas porquerías —Terminó gritando la chica y esta vez fue ella quien se vio sorprendida por una cachetada de Kazemaru. Desde atrás Aki intentó gritar pero Kazemaru extendió su mano y gritó antes que ella

—Tú te callas y te quedas justo donde estas.

La chica se vio avasallada por el grito y solo se limitó a obedecer. Ichirouta volvió a hablar hacia Natsumi.

—¿Te das cuenta de todas las estupideces que estás hablando? —Le preguntó a Natsumi— Hablas de Mamoru como si aun fuera un niño… hablas de él como si todos estos años que hemos pasado juntos en el equipo no lo hubieran hecho madurar lo suficiente… hablas de él como si fuera un bebito que aun debe ser llevado de la mano… ¿Te das cuentas del poco crédito que le estás dando? ¿Te das cuanta de la manera como lo desconoces? —El joven cerró los ojos— Endou maduró hace mucho tiempo pero parece que ninguna de ustedes lo notó… y aun así dicen amarlo.

—Lo amo.

—Perdóname que tenga que burlarme de esas palabras —Dijo dándole la espalda y empezando caminar hacia una silla donde alguien había dejado todas sus cosas, en ese momento pensó que podría haber sido Fubuki aunque al mismo tiempo recordó que este le había dicho que en el equipo había algunas otras personas con intensiones de ayudarlo, el joven sonrió mientras se ponía el maletín sobre el hombro y empezaba a buscar la salida de la enfermería que en realidad las chicas no estaban demasiado interesadas en bloquearle.

Cuando Kazemaru se vio afuera del salón y vio que ninguna estaba detrás de él intentando reclamarle alguna otra cosa se sintió realmente bien, se sintió ganador por primera vez desde que todos los problemas habían empezado y aunque era consciente de que para ver el final del oscuro túnel en el que se encontraba en ese momento aun le hacía falta bastante sonrió mientras empezaba a caminar por un corredor anaranjado que hacía que su sombra se alargara y se alargara.

ooooo

Esa noche Mamoru lo volvió a llamar y de nuevo Kazemaru contestó a todas las preguntas "todo bien" y "todo muy bien".

Y Mamoru siguió llamando todos los días del entrenamiento e Ichirouta siempre le contestaba "todo bien" y todo muy bien".

Y Mamoru pensó que si tuviera que llamarlo durante un año entero siempre iba a obtener como respuestas "todo bien" y "todo muy bien".

Definitivamente algo no estaba muy bien, pensó el portero una noche antes de acostarse a dormir. Fue entonces cuando tomó el teléfono y marcó un número que se sabía de memoria.


FIN CAPITULO 9

Kazemaru esta haciendo cosas malas con intencion de que parezcan buenas y eso siempre trae problemas… mi ma' así lo dice.

Otro de los que considero mis capítulos favoritos por la actuación de los que actuaron… creo que me gustaron casi todos los parlamentos y además por fin incluí las líneas del summary… debo decir que al principio no tenía ni idea de quien era el que las iba a pronunciar porque desde el inicio del fic han pasado muchas cosas y he cambiado muchas ideas, con decirles que, por ejemplo, en un principio pensaba que todos iban a odiar solo a Ichirouta sin odiar a Mamoru… pero luego pensé que eso no tendría el mas mínimo sentido.

Luego me encontré perdido con respecto a lo que debía escribir para este capitulo 9 y Natsumi pareció gritarme pidiendo inclusión y eso me aprecio lo mas adecuado y las palabras en sus labios me parecieron perfectas asi que ahí están ella y Aki que figuraran otro poco después. De nuevo es triste hacer villanos de los personajes agradables pero pues así es la vida.

Las intenciones de Fubuki fueron buenas… uno de los personajes mas deliciosos de la serie no puede tener malas intenciones… solo que actuó muy atsuyescamente XD

¿Qué tal… les gusto?

De nuevo y como siempre gracias a mis fieles reviewers que en este caso fueron solo 4 pero que pues de la misma manera me hacen feliz porque soy muy consciente de una cosa. Inazuma eleven no es una serie en extremo popular como Naruto, Gundam wing, Harry Potter o Inuyasha y por lo tanto los reviews suelen ser escasos y además hay veces que lo que escribo puede tornarse algo complejo porque a veces me gusta profundizar en ciertas cosas que creo importantes y hay personas que no les gusta hacer mucho el esfuerzo así que pasan por alto el fic. Las personas que me han dejado review (en cualquier momento, en cualquier capitulo) son en realidad especiales para mi porque le dedican unos minutos de sus tardes a mi trabajo y después unas líneas para mi… eso es noble… es grandioso y siempre agradeceré.

Mizuki-chan: gracias por el color de los ojos de Atsuya… cuando escribí la escena no me tome el tiempo de analizar que en realidad mas que dorados son anaranjados. Gracias por fijarte y hacerme caer en cuenta.

Kazumi y Shadow princess: gracias por sus comentarios y su fidelidad… de verdad.

Shatyana: gracias por el comentario y por unirte… espero que sigas pegadita.

Nada mas por ahora… gracias por enésima vez y nos vemos en el capitulo que mas dolor de cabeza me ha dado… el diez.