Hola chicas quiero pedir una disculpa por las faltas de ortografía.

Capitulo 9

Despedida.

Cuándo salieron del hospital, Candy fue a la mansión con Albert.

—¿Cómo te sientes amor?

—Mareada y con náuseas

—¿Qué tienes? –la vio con una tristeza–, todo va a estar bien ya verás.

Sonó el celular de Candy contestó era Juan Luis, —¡Hola!.

—¡Hola Candy! ¿Como estás?

—Un poco mareada ya me dieron de alta y tú, pensé que ibas a estar aquí conmigo, –haciendo un puchero.

—Tenía que arreglar unos asuntos pero estoy contigo para el viaje.

—Gracias pensé que me iba a ir sola.

Ella se fue de viaje sin Albert, él la acompaño al aeropuerto, —Cuando me hagan los estudios, te alcanzó amor, –le dio un beso como si fuera el último.

Candy con un dolor en el pecho, subieron al avión.

—No estés triste él nos va a alcanzar en unos días, –Luis sentía su dolor.

—Tienes mucha razón, –cambiando su cara en una sonrisa pero su corazón decía otra cosa, pensó «te amo tanto».

—Y Terry también iba a venir.

—Si, pero dijo lo mismo que Albert, luego te alcanzó, –haciendo una cara de imitación de Terry que les produjo risa ja, ja, ja–, la presentación sobre la Popper está muy dura.

—Si, ¿Como te sientes pequeña?.

—Un poco mal y eso que solo le di un sorbo me afectó mucho siento todavía náuseas.

—Si un sorbo, si casi te tomas todas las copas riéndose, —ja, ja, ja. Pero que te dijo Eduard.

—¿Que me va a mandar a ser unos estudios en un mes?.

—Y Albert ¿como está? –tomando su mano.

—También con náuseas.

—Mi niña sabes que cuentas conmigo.

—Gracias, –recargándose en él.

El viaje fue tranquilo Candy ya no vómito eso era un alivio, llegaron y se hospedaron en el hotel.

Trabajando día y noche, recibido una llamada de Terry, —¡Hola pecosa! ¿Cómo estás? solo para avisarte que llegó en un par de días.

—Regresas junto con Albert.

—Si ya programamos el viaje ¿como te sientes?.

—Ya un poco mejor con el trabajo se me olvida.

—Cuídate, recuerda que te quiero.

—Gracias Terry.

Mientras en Chicago. Albert estaba en su oficina cuando se escuchó una discusión salió y pregunto. —¿Que está pasando?, –le pregunto a su asistente.

—Es que la señorita quiere pasar y usted prohibió su entrada. –Era Estefany.

—¿Que quieres? estoy muy ocupado y no puedo atenderte.

—Solo quiero que veas, que posibilidad tengo de vender mis acciones antes de perderlas.

—Pero eso lo tienes que ver con Candy no conmigo, –le dio el paso.

—Ella está de viaje tú podrías, –acercándose a él,

—Está bien deja ver qué puedo hacer.

—¿Quieres un trago? –le dijo Estefany coqueteándole.

—No gracias, –pensó «ni creas que voy a tomar lo que venga de ti».

Ella se sirvió un wiski en las rocas, Albert se paró para tomar una botella de agua y se dio cuenta que no había, tomó el teléfono, —Analu me puedes traer unas botellas de agua por favor.

—Si señor, cómo que no hay agua si ayer las lleve, –le dijo al mensajero.

Fue por las botellas solo había tres, las tomo tocando la puerta de la oficina toc, toc.

—Si adelante. –Analu las puso en el frigo bar dándole una botella a su jefe, salió de la oficina, unos minutos más tarde.

El la tomó, en eso su teléfono sonó, —Si Analu,

—Perdón señor le hablan del hospital para confirmar su cita de mañana para los análisis.

—Si confirmar, está listo lo de mi viaje.

—Si señor, su vuelo está planeado para las dos de la tarde.

—Gracias Analu, cuándo llegue George que pase por favor.

Estaba sentado viendo su laptop, cuando sintió a Estefany detrás de él, ella se acercó y le hablo a su oído, —¡Cómo que está haciendo mucho calor! no lo crees, –con una voz seductora.

Que hizo que Albert se estremeciera sintió un calor, ella se dio cuenta.

Se apartó de él y se quedó parada en la ventana, pasaron unos minutos y Albert le dijo, —Estefany te invito a tomar algo está haciendo mucho calor.

—Si vamos, —colgándose de su brazo salieron, Analu no se encontraba, saliendo del edificio.

En París Candy estaba contenta por qué su amor estaba por llegar.

Luis le pregunto, —Oye Candy y tu anillo

—No lo encontramos lo busque en el departamento y Albert en su casa y no apareció. Te cuento es que cuando íbamos al evento se me olvidó, Albert lo vio y lo guardo en su sacó y se desapareció ya no lo encontramos, dice que ya me mandó hacer uno igual.

Paso un día, Albert no le hablo a Candy, ella le marco y no le contesto.

En Chicago era un alboroto, Albert no aparecía ya tenia más de veinticuatro horas de a ver desaparecido.

En el corporativo estaba la señora Elroy, George y Terry. —¿Cómo que no lo encuentran? si estaba con Estefany, –la señora Elroy muy enojada y preocupada.

George dijo, —Ya vimos las cámaras del edificio y se cortó la luz cuando ellos bajaron del elevador.

—La policía que tiene.

—Nada señora, todo fue muy bien planeado.

—Estas, seguro, y si William fue secuestrado o se fue con Candy,

—No, están sus papeles en la oficina. En eso entró Analu con una invitación para la señora Elroy. —Señora le llegó esto, lo abrió.

"Tenemos el gusto de invitarla a la cena de gala que se llevará acabó mañana a las ocho de noche esperamos su asistencia es muy importante.

Atte. Los Patterson".

—Que se cree Estefany, investiga por favor.

Ya en la mansión, estaban los detectives el comandante Tom Steve y sus agentes.

Eran las ocho de la noche, cuando sonó el celular de George lo vio y no tenía el número registrado, tomo la llamada, —Si bueno.

—George, soy Albert puedes hablar es urgente, –saliendo de la biblioteca.

—¿Que pasó?¿donde estas?

—Estoy bien, solo llama a Luis y dile que no deje sola a Candy, que la cuide.

—¿Que pasa Albert?, –paseando de un lugar a otro.

—Mañana lo sabrán, te la encargo mucho, –colgó.

—Quien era George, –pregunto Terry.

—Uno de los detectives, no hay nada.

A las once noche sonó el celular de George era Candy, —¡Hola señorita Candy!

—¡Hola George! perdón por la hora solo quiero saber de Albert no me marcó estoy preocupada, le marco y me manda a buzón.

George mintiendo le dijo: Perdió su teléfono, no se preocupe solo atrasó su viaje llegará en un par de días.

—Pasa algo dígame la verdad.

—No todo está bien, solo que tiene que firmar unos papeles son urgentes, usted cómo se encuentra.

—Un poco mal tengo las náuseas otra vez y los vómitos llegaron, pero todo está bien.

—Cuídese señorita y recuerde que la queremos.

—Gracias. Dígale que me marque cuándo pueda, lo extraño.

—Si señorita, –colgó.

En París eran las siete de la mañana Luis estaba hablando con George. —Pero como que no lo encuentran.

—Bueno me habló hace unas horas y me dijo que cuide de Candy que no la dejé sola, cuídala Luis, siento que va a sufrir mucho.

—¿Cómo? está muy mal por lo de la droga, ¿Cuándo va a venir?

—No sé solo me dio ese recado.

—Esta bien voy a cancelar unos conciertos y gracias por avisarme.

En el restaurante del hotel se encontraba Candy, cuando llegó Luis. —¡Hola mi niña! ¿Como estas? –dándole un beso.

—Muy bien si se puede decir.

—¿Por qué? te sientes mal. —No estoy preocupada por Albert no me ha marcado y hace unas horas hable con George y me dijo que Albert perdió su teléfono.

—Tal vez te dijo la verdad, no te preocupes yo voy a estar contigo, –tomando sus manos y besándolas–, vamos a desayunar tenemos mucho trabajo, vale.

—Si, –pidió su desayuno y todo estuvo bien.

Mientras en Chicago todo era un caos.

La tía abuela estaba hablando por teléfono, —Cómo que estás bien, ¿Donde estás? William, necesitamos hablar.

—Lo siento tía, necesito su apoyo es por la vida de Candy.

—¿Qué, Candy está en peligro?

—Tía solo quiero su apoyo.

—Dime la verdad estas secuestrado, te amenazaron.

—Tía por favor, sabe que amó a Candy y daría todo lo que estuviera en mis manos por ella, hasta mi vida, es por ella que lo hago.

—Cómo le vas a decir,

—Le voy a mandar una carta.

¡¡¡Que!!!. Estas loco ella merece que le hables de frente no por medio de un papel.

—Lo siento y colgó.

—Que vamos a hacer George Candy está mal cómo va a tomar esto va a pensar que la engañamos, prepara todo para salir a París después de eso…

—Está segura que la señorita la va a recibir.

—No se pero debo de estar con ella.

Todo estaba listo para la gran celebración, que se llevaría acabo por los Patterson. La prensa, todo lo mejor de la alta sociedad de Chicago, era una celebración para cuatrocientos personas, si qué se esmeraron.

Todos los invitados llegaron, en alfombra roja eran fotografiados por los reporteros, cuando llegó una limusina negra en la cual salió Albert, vestido con un esmoquin negro, dándole la mano a una hermosa mujer era Estefany, ella vestía un vestido en color champagne con pedrería en zirconita, la ayudó a bajar, todos los reporteros tomando fotos y las cámaras de televisión transmitiendo entraron al salón y todos dieron un aplauso cuando la pareja entro, la tía Elroy quiso a secarse a Albert pero no sé lo permitieron todo estaba controlado.

Les sirvieron la cena todo era perfecto para los Patterson.

Cuando llegó el anuncio esperado por todos. Albert se paró y tomo de la mano a Estefany dirigiéndola al centro del salón. Se incoó en una rodilla y sacó el anillo y le dijo —Estefany quieres ser mi esposa.

—Si William si quiero ser tu esposa. –poniendo el anillo.

Todos aplaudieron, menos los de la masa de la señora Elroy la cual se encontraban, George, Archie y Terry.

Todos los felicitaron, muchos se preguntaban que pasó si unos días lo vieron con la doctora White. La cena y el baile fue de lo mejor.

Mientras en Paris, Luis lo estaba viendo por la televisión eran las cinco de la mañana Terry le había informado, lo difícil era como se lo iba a decir a Candy si los últimos días se había puesto mal de nuevo, que fue llevada al hospital. —Que hiciste, Albert, por qué le hiciste esto a Candy no lo va a soportar.

Flashback.

Dos días antes, saliendo del edificio Albert se desmayó, entre Robert y un amigo lo sacaron y fue llevado a la casa del amigo, cuando despertó estaba en la cama con Estefany, desnudos.

—¿Que paso?, –pregunto Albert,

—¡Hola querido! ¿cómo estás? ¿cómo amaneciste? yo muy bien gracias por la noche que pasamos,

—¿Qué? ¡estás loca!

—Claro que no, quieres que te enseñe las fotos o quieres el vídeo, como quieras mi amor soy tú ya y tú eres mío.

Parándose Albert y buscando su ropa.

—No te puedes ir, tenemos que hablar.

—¿Qué quieres? ¿Cuanto quieres? te doy lo que quieras.

—Lo que quiero es a ti, ¿quiero ser tu esposa? Si no matamos a la doctora White tú decides.

Se paró y se vistieron en eso tocaron la puerta. —Si, adelante, –era él hermano.

Que cuñado como estas, solo vine para que firmes unos papeles y preparar todo para el compromiso. Albert leyó los papeles y los firmó. —Gracias William contigo si se pueden hacer negocios, hermanita todo está listo. Para mañana es tu compromiso a las ocho de la noche, –retirándose Robert.

—Que me diste, –le dolía la cabeza.

—Lo mismo que el otro día, pero con otro medicamento.

—Estás loca Estefany me puse muy malo y tenía que hacerse unos estudios en la mañana.

—Luego te los haces cuándo nos vallamos de luna de miel, recuerda que cualquier movimiento ella muere.

Fin del flash.

Continuará.

Gracias y agradezco a cada una de ustedes, gracias por sus comentarios. Bendiciones y besos