=INUYASHA no me pertenece=
LA CIGÜEÑA MIROKU *Cap9: Mi héroe mentiroso
Noviembre…Hace 2 meses que Inuyasha había partido para buscar al monstruo puercoespín, algo en vano, pues en estos meses no había dado con su paradero.
El hanyo no dejaba de pensar en las últimas palabras que le dijo a Kagome, estaba consiente de que seguramente no lo escuchó, pero las iba a cumplir. Cansado, desesperado y preocupado, recorrió cada lugar…
La sacerdotisa seguía mal cada momento, sus amigos cuidaban de ella. Miroku intentaba todo para sanarla al igual que la anciana Kaede pero no lograban nada…
Inuyasha llegó hasta una pequeña aldea, veía que las personas que ahí vivían estaban muy angustiadas. Entró en una cabaña.
-Disculpe- Habló. –¿Qué esta sucediendo?
-La gente está muriendo…-Contestó una aldeana cuidando de su esposo.
-¿M-muriendo?- Se temió lo peor
-Si, lo que pasa es que varias personas, fueron atacados por la bestia puercoespín y su veneno esta deteniendo su corazón. Varios hombres han estado buscando a la bestia pero han muerto en el intento.
-¿Deteniendo su corazón dijo?- Su rostro estaba lleno de temor
-Si- La aldeana colocó una toalla mojada en la frente de su esposo, comenzando a llorar.
-¡Descuide!- Puso su mano en el hombro de la señora atrayendo su atención. –¡Yo lo encontrare y lo destruiré!
-Muchas gracias joven- Se levantó y de una bolsa, sacó una pequeña rosa tallada en madera, la cual entregó al hanyo. –Que tenga éxito y mucho cuidado- El hanyo tomó el humilde regalo, asintió y salió corriendo lo más rápido que podía. "Maldito animal, te encontraré." Pensó.
Estaba tan cansado, no sabía si su Kagome ya había muerto o aún no. Pero no se daría por vencido, corriendo y corriendo, hasta que dos días más tarde, lo encontró.
Una fuerte tos se escuchó dentro de la cabaña. Miroku y Sango entraron rápidamente. Viendo a Kagome sentada en el futón, con sangre saliendo de su boca…
Inuyasha no perdió oportunidad y lo atacó. El monstruo se defendió con gran furia, atrapando aire y soltándolo, haciendo volar esas púas. El hanyo supo como detenerlas teniendo bastante cuidado de que no se le clavaran. Con tanta rabia saltó, clavando su espada en el interior del puercoespín. Una luz lo rodeo asiéndolo desaparecer. El mitad bestia estaba aliviado, ahora podría regresar con su amada…
-¡RAAAAAWWW!- Se escuchó un rugido. Ahí fue cuando Inuyasha sintió un mal presentimiento, suspirando ante ello. Un puercoespín mucho más grande apareció detrás de una cueva. Con razón Inuyasha vio al anterior monstruo más pequeño del que lo había atacado aquella vez.
Volvió a atacar, estaba cansado pero el era fuerte y este día lo demostraría. Ataque tras ataque, herida tras herida logró derrotarlo. Después buscó en esa área para asegurarse que ya no hubiera más, completando su misión. Ni siquiera descansó, se hecho a correr con las fuerzas que le quedaban, yendo derecho sin girar ni detenerse, saltando entre los árboles para obtener un poco de fruta. Esta vez llegó en una semana. Entró a la cabaña. Su amada estaba rodeada por sus amigos, ellos se giraron ante su presencia, dejando verla por un pequeño hueco entre los cuerpos de Sango y Miroku, que en la comisura de su labio, escurría sangre de un carmín intenso. El hanyo ya no aguanto más y cayó desmayado.
-¡KAGOME!- Gritó exaltado. –¡Donde esta! No murió ¿Cierto? ¡Dime que no!
-Ella esta bien- Tranquilizó Shippo. –Kagome esta afuera con Sango
-Inuyasha, ¿Por qué estas tan alterado?- Preguntó Miroku entrando en la habitación
-C-Creí que había muerto…
-No lo hizo, como Shippo ya te dijo, la señorita Kagome esta afuera, de inmediato fue su recuperación que quiso volver a lo de costumbre
-Ya veo…
-¿Te sientes mejor? Solo entraste y te quedaste desmayado
-¡Yo siempre estoy bien!- Se levanto apresurado pero un dolor en su costado lo hizo volver a acostarse.
-No, me parece que no- Dijo Shippo con curiosidad ante la mueca de dolor del mitad bestia. –Iré a atraer a la anciana Kaede- Dijo y se retiró. Unos minutos más tarde regresó junto a la vieja sacerdotisa, quien curó las heridas de Inuyasha. Él se preguntaba por que Kagome no lo había venido a ver, ya que Sango se encontraba dentro de la cabaña con los demás. Cuando descansó lo suficiente, salió a verla, encontrándola cerca de un pequeño rio.
Kagome lo miraba fijamente con tristeza en los ojos, hasta que un reflejo muy familiar se formo en el agua cristalina, asiendo que volteara. Recibiendo un abrazo, que por parte de ella no fue correspondido…
-¡Kagome! Me alegro tanto de que estés bien. No me hubiera imaginado el perderte- Un silencio fue su respuesta, el hanyo se sentó a su lado. –¿Ocurre algo?- La sacerdotisa negó con la cabeza. –Entonces ¿Por qué no hablas conmigo?- Mejor decidió quedarse callado, fijando también su vista al rio.
-Así que ¿Miroku te decía como quererme?- Esa pregunta rompió el hielo, "rompiendo" de igual manera el corazón de Inuyasha. ¡Maldito Miroku! Lo había echado de cabeza.
-¿Q-Qué? ¿Por qué lo dices?
-Inuyasha, no finjas.
-¿L-Lo escuchaste todo?- Dijo resignado
-Si, en ese momento aún seguía despierta…
"Si no que Miroku me decía que hacer. Perdóname por entregarme a la mitad, y por darte falsos sentimientos"
Inuyasha abrió los ojos de sorpresa.
-¡ME MENTISTE!- Gritó Kagome
-¡NO ES CIERTO!
-¡SIII!
-¡QUE NO!
-¡QUE SI!- Valla, habían vuelto a las mismas peleas ¬¬…
-Bueno si lo dije y el me ayudo. Pero, era por que no sabía como actuar. Yo de verdad TE AMO- Pequeñas lágrimas escaparon de los orbes chocolate de Kagome.
"Bueno, en realidad, no eran falsos por que si los siento, y después de esto…"
–No quiero que me odies, dos meses sin verte ni tocarte, SON COMO MILES DE BESTIAS DESGARRANDOME LENTAMENTE. Es por eso que fui a destruirlo, por que si te perdía…Moriría en vida…- Kagome dejó de llorar.
-Te amo Inuyasha…- El nombrado se quedo esperando una prueba de afecto, que en varios minutos en silencio, nunca llego.
-Y-Y ¿Por qué no me abrazas?
-Si lo hago, te lastimaré- O_O ¡aaaah! Ahora ya entendía, se sintió tan tonto por preguntar eso U.U
-¡Ahora no me importa que me lastimes!- Se acercó más a ella, abrazándola fuertemente pero sin herirla, ésta vez, fue correspondido con la misma fuerza. –Te dije que tanto tiempo sin tocarte, para mí, era más que un sufrir, y ahora que te tengo, no voy a desperdiciarlo…- Ambos se separaron un poco, mirándose fijamente a los ojos, para después, terminar con un beso, uniendo sus labios. Era uno con necesidad, pero no dejó de ser dulce y cálido.
"TE AMARÉ A MI MODO"
Shippo suspiró –Qué lindo es un final feliz…- Miroku tomó de la cabeza al pequeño zorrito para evitar que espiará a la parejita, mientras que este pataleaba para que lo dejara, cuando logró calmarlo, sonrió al verlos tan felices juntos, pero Sango, lo tomó de la ropa arrastrándolo hasta adentro. Y aquellos dos, -suspiró- Qué puedo decirles, hacen tan bonita pareja, aunque ellos mismos se dan problemas, seguramente no será el último, pero juntos, siempre saben como resolverlos.
¡Hola! Wuaau XD Creo que salió larguito, pero ¡Me encantó! En fin, la demora se debió a que fui atacada por el puercoespín, jaja si, pero el de la gripe XD. ¡Pero aquí estoy! Y otro Wuaaaauu por que ¡PRONTO ES NAVIDAD! ¡YEAH! Y que creen, ¡LES TENDRÉ UN CAPITULO NAVIDEÑO! ¡Saludos! Su amiga, Megu :3
Próximo capitulo: 25 de Diciembre
