9. LABERINTO
Nos metimos en el laberinto en cuanto ese malvado Club de Periodismo se rindió. Olía muy bien, y la hierba estaba tan blandita y el aire corría tan cálido que me descalcé.
Yo creí que Takashi podría seguir el rastro de Haru y de Tama. Pero Takashi dijo que las rosas cubrían el olor de sus cuerpos y que demasiadas parejas habían pisado la hierba esa tarde como para seguir las pisadas de una sola.
Así que empezamos a deambular, Hika y Kao en el centro, contando chistes y Kyou-chan guiando la marcha. De vez en cuando se detenía, pensativo, acariciaba los pétalos de una rosa y miraba al cielo.
Poco después, al torcer una esquina, nos topamos con Tama y con Haru, derrengados dentro de un velador de granito.
- Qué suerte hemos tenido, ¿eh? –le dije a Kyou-chan en el camino de vuelta.- Menos mal que no hemos tenido que vagar horas y horas, ya empezaba a tener hambre.
- No ha sido suerte. Me he puesto en el lugar de Tamaki, por eso les hemos encontrado. –señaló un rosal- Esa es una American Beauty; no tiene espinas y es su variedad preferida. Hoy hace bastante calor, y con la carrera y los uniformes supuse que preferiría ir por el lado de la sombra. Y por esta zona sólo hay un velador en el sentarse para seducir a Haruhi.
- ¡Ala!
- ¿Tú crees? A mi me preocupa saber que me puedo meter en la cabeza de ese idiota. – replicó con su sonrisa de verdad.
