Cardcaptor Sakura pertenece al grupo de mangaka CLAMP


Adiós a la Magia

Tomoyo se hallaba en su recamara cubierta con las colchas y con los ojos fuertemente cerrados, no quería abrirlos porque si los abría estaba segura de que hallaría algo muy feo allí afuera, ella no era una persona miedosa pero aquella noche con la luz de luna ingresando por la ventana las sombras habían tomado unas formas oscuras y horribles, además estaba segura de que en una esquina había divisado dos brillantes ojos amarillos viéndola, la sensación de no estar sola y estar siendo observada le habían puesto la piel de gallina. Una pesada respiración se oyó cerca y la morena se atrevió a abrir un ojo, grave error pues al girar la cabeza hacia un costado se topó con una cara terrible poseedora de unos grandes ojos amarillos en un rostro similar al de un cerdo con grandes colmillos.

─Hueles delicioso ─siseó la criatura y con una larga lengua se saboreó, Tomoyo tembló de miedo y quiso gritar pero la voz no salió de su garganta, quería cerrar los ojos pero era incapaz de apartar la mirada de esos ojos amarillos.

─Tomoyo-chan ─llamó una cantarina voz desde su balcón, la criatura con apariencia de cerdo gruñó cuando las puertas del balcón se agitaron─ Tomoyo-chan soy yo, Kate ¿estas dormida? ─preguntó la nekomata tocando levemente las puertas de cristal.

Tomoyo quiso gritar pero no podía, la voz no le salía, por dentro temblaba como una hoja y rogó por ayuda, quería que la nekomata ingresara y la salvara; silenciosas lágrimas rodaron por sus mejillas cuando se dio cuenta de que la youkai había dejado de tocar la ventana.

En el balcón Kate frunció el ceño, había un fuerte olor a youkai que provenía de la habitación de Tomoyo, sus ojos se dilataron y en la oscuridad escudriño la habitación, allí confundiéndose con las sombras había una figura oscura y la peste parecía provenir de esa sombra, la gata enfureció, odiaba que los youkais se metieran en su territorio, en sigilo se agazapó antes de ingresar a la habitación forzando las puertas que daban al balcón.

El youkai se sorprendió al ver a la nekomata interponerse entre él y la niña humana, quiso hablar pero sus palabras murieron antes de abandonar sus labios cuando la gata le clavó las garras en la garganta acabándolo al instante.

Tomoyo oyó los ruidos pero había vuelto a cerrar los ojos y no quería abrirlos, tenía miedo, entonces unas suaves caricias en sus mejillas la tranquilizaron.

─Tomoyo-chan, ya todo está bien ─dijo la youkai, Tomoyo abrió los ojos y miró a la felina, sus brazos se aferraron al cuello de la castaña y permaneció así largo rato, Kate suspiró y sus largos dedos fueron peinando los cabellos negros de la niña.

Kate se recostó en la cama con Tomoyo aún abrazada a ella y suspiró, la pobre niña tendría un gran trauma después de esto, su maestro tenia razón, no debieron haber llevado a Tomoyo-chan a la Academia Youkai pero ya no tenía caso atormentarse sólo quedaba esperar hasta que el sol saliera.


Para varias personas la noche fue muy larga pero cuando el sol se iba alzando un último desfile se retiraba, a la cabeza de aquel peculiar grupo iba una kitsune de cabellera blanca y nueve colas que se agitaban con elegancia, los que la seguían eran un gran grupo de kitsunes blancos escoltados por fuegos fatuos y zorros rojos, la mujer dio una última mirada hacia atrás, era la primera luna azul que la pasaba sola sin su hijo pues a pesar de tener a sus hijas su amado Fujitaka siempre fue el favorito aunque él deseó vivir entre los humanos.

Otro ser que observaba el amanecer era un ángel de cabello plateado y ojos azules estaba sobre el tejado de una casa observando el nacimiento del sol y como la luna desaparecía por completo, los ojos del guardián recorrieron todo Tomoeda y debía decir que se hallaba sorprendido pues las cartas habían sido capturadas casi en su totalidad aunque aún quedaban algunas, las más fuertes claramente. Sólo hasta que el sol terminó de alzarse en la bóveda celeste fue que el ángel descendió a la casa e ingresó.

Yukito parpadeó confundido, no recordaba qué había estado haciendo la noche anterior pero al parecer se quedó dormido, miró la hora y se apresuró a prepararse para ir a la preparatoria.


En casa de Sakura, Seiya observaba con curiosidad la rutina de los hermanos Kinomoto, ambos ya estaban cambiados y Touya servía el desayuno.

─Me pregunto si Li-kun y Amon irán a la escuela ─dijo de pronto la castaña.

Seiya, que estaba bebiendo un café, casi se atraganta, había olvidado el pequeño inconveniente de su padre pero también sentía curiosidad ¿cómo habría sido Amon cuando era pequeño? Por un segundo imagino a su irresponsable padre de niño pero casi al instante recordó que Amon fue un príncipe así que seguramente desde muy pequeño lo prepararon para seguir su destino como el siguiente faraón, entonces tal vez por ese motivo Amon se comportaba tan infantilmente, pensó el moreno.

─Espero que los demás nunca se enteren de esto o tendrán suficiente material para fastidiarlo los próximos siglos ─comentó Seiya y una sonrisa malévola se dibujó en su rostro.

─¿Me van a decir qué ocurrió? ─pregunto Touya, Kero que iba devorando su segunda porción de pastel, respondió:

─Una carta cambió de cuerpo al mocoso y a Amon ─Touya parpadeó sorprendido primero creyendo haber oído mal pero después una sonrisa se abrió paso en su cara, oh, cuanto daría el por ver a esos dos en el cuerpo del otro.

─Hermano es tarde ─observó Sakura mirando el reloj y todos volvieron a la realidad.

Se apresuraron a terminar el desayuno para poder marcharse, en la entrada de la casa Seiya se despidió de los hermanos y se dirigió hacia la mansión.

Sakura llegó a las justas a clases pero grande fue su sorpresa al entrar y no ver ni a Tomoyo ni a Li, sólo una Meiling muy molesta estaba sentada en su sitio. Las horas pasaron lentamente.


En la mansión de Amon, Shaoran estaba sentado en posición de loto meditando, a pocos metros más allá se hallaba Amon fulminando con la mirada a su cuerpo, Seiya no podía evitar sonreír por la graciosa situación.

─No es gracioso Seiya, si ese niño pierde el control quien sabe que pasara ─se quejó Amon atiborrándose de pasteles.

─Lo sé pero tienes que admitirlo, es bizarro ─Amon rodo los ojos y volvió su atención al postre.


En casa de los Kinomoto, Fujitaka se miraba en el espejo, había llegado hacía una hora y después de ducharse decidió avanzar con el material para su siguiente clase pero cuando sus ojos se posaron en el espejo no pudo apartarse, pasó sus manos por su cabello y se quitó las gafas, sus ojos seguían siendo marrones y su cabello de un suave castaño; miró sus manos, no había nada raro en ellas pero no pudo evitar pensar en la imagen que había visto durante la noche anterior, esos ojos dorados, las garras largas y sobre todo las orejas sobre su cabeza. Cerró los ojos y la imagen volvió tan nítida como si la estuviese viendo en ese preciso instante, repentinamente algo relampagueo en su mente, una elegante mujer de cabellos plateados y orejas de zorro vistiendo como una sacerdotisa shinto sostenía una copa y sonreía dulcemente, antes de que pudiese recordar algo más cayó al suelo con un fuerte dolor de cabeza.


En el corazón de un bosque oscuro rodeado por una interminable niebla, Fuyumi, la líder de los siervos de Inari, se sujetó el pecho, en su mano izquierda un tatuaje de color negro se borró un poco.

─¡Madre! ¿Qué te ocurre? ─preguntó una joven de cabellos castaños y ojos dorados.

─Fujitaka está recordando… ─respondió.

Los ojos de la joven se volvieron afilados, despreciaba a su gemelo pues él había abandonado a la familia por una humana, por vivir entre los humanos, lo odiaba con todo su corazón por causarle una pena tan grande a su amada madre y si algún día volvía ella se aseguraría de lanzarlo lejos, sus demás hermanas opinaban igual, jamás le permitirían a Fujitaka regresar.


En otra casa un drama diferente se vivía, Tomoyo estaba muy avergonzada pues cuando despertó se encontró abrazando muy fuertemente a Kate, la nekomata por otro lado tenía los brazos y la cola enrollados alrededor de la niña morena y sus orejas se movían cada tanto, la morena trató de liberarse del fuerte agarre pero la chica gato no tenía intenciones de soltarla y no parecía que fuese a despertar pronto. Tomoyo suspiró y volvió a cerrar los ojos, cuando despertó se le había hecho ya muy tarde para la escuela y las sirvientas estaban fuera de la habitación muy preocupadas. Por suerte en esta ocasión logró zafarse del abrazo y salir de la cama a atender la puerta.

─Lo siento, me quedé dormida ─se disculpó la morena sonriendo a las amables mujeres.

─No se preocupe Tomoyo-sama, le subiremos el desayuno inmediatamente ─dijo una de ellas.

─Muchas gracias ─respondió Tomoyo, cuando finalmente cerró la puerta Kate la miraba con una gran cara de culpabilidad.

─Lo siento en serio Tomoyo-chan pero anoche no pude dormir bien y cuando no duermo bien pues duermo demás al día siguiente y…

─No pasa nada Kate-san y nuevamente gracia por salvarme anoche ─interrumpió Tomoyo.

─No te preocupes Tomoyo-chan, algo como eso no volverá a pasar y mi maestro está muy apenado pues él planeaba proteger tu casa con un hechizo pero con lo que ocurrió no fue posible.

─¿Qué ocurrió? ─preguntó curiosa la morena.

Kate le relato sobre la carta y el cambio de cuerpos, Tomoyo se preocupó así que después de desayunar, o mejor dicho, de almorzar se encaminó a casa de Amon acompañada de Kate, ya era algo tarde así que esperaron un poco más y Sakura hizo acto de presencia acompañada de Kero.

El guardián del sello les explicó lo que tendrían que hacer, Seiya no podía dejar de sonreír al igual que todos pero Amon estaba tan cansado del cuerpo del pequeño humano que no lo pensó, Shaoran tuvo que agacharse para poder abrazar a Amón, finalmente Sakura convocó a la carta y ésta rodeó a la pareja devolviéndolos a sus cuerpos pero cuando la carta regresó a la mano de la castaña ésta se desplomó, Seiya reaccionó rápidamente y la sujetó antes de que la pequeña se diera contra el suelo.

─¡Sakura-chan! ─gritaron la mujeres.

─¿Sakurita que te pasa? ─preguntó Kero sobrevolándola.

─Sakura-chan despierta por favor ─pidió Seiya asustado, la temperatura de la niña repentinamente había bajado y ahora estaba helada, su báculo se le deslizó de las manos y se estrelló contra el suelo.

─Dámela ─dijo Amon y con una sorprendente delicadeza tomó a la niña en brazos y se marchó hacia la segunda planta, Seiya se apresuró tras ellos, cuando ingresó a la habitación Amon estaba conjurando un hechizo para examinar a la castaña y otro para mantenerla caliente.

─Su magia ya no está ─dijo Seiya.

─No puede ser ¿porqué tan pronto? ─se preguntó el egipcio tomando entre sus manos la pequeña mano de la niña.

─Sabíamos que esto pasaría tarde o temprano, la magia de Sakura se extinguiría para dar paso a su sangre yokai ─Amon besó el dorso de la mano de la niña y asintió aunque algo en su corazón se había roto.

─Cuando despierte será una yokai, creo que deberías llamar a su hermano ─comentó Seiya, Amon asintió pero no soltó la mano de Sakura─ ¿quieres que lo haga yo? ─preguntó el hibrido y recibió otro asentimiento.

Seiya bajó a la sala en silencio, Tomoyo tenía entre sus manos la llave mágica y la carta Cambio, Kero miró ansioso al moreno quien tomó aire y se relajó, debía serenarse y pensar que hacer con calma.

─Sakura está bien, al parecer sólo tuvo un pequeño bajón de azúcar ─Shaoran miró al moreno con el ceño fruncido, él sabía que era mentira ya que podía sertir que la presencia mágica de la Carp Captor había desaparecido por completo y ahora había una energía diferente que la suplantaba pero de momento prefiero callarse.

─Será mejor que me vaya, Meiling debe estar furiosa porque no fui a la escuela ─los demás sólo lo vieron marcharse, finalmente cuando el castaño se marchó Seiya abandono su falsa calma.

Para Tomoyo y Kate no fueron necesarias las explicaciones ambas sabía lo que le había estado ocurriendo a la pequeña castaña. Kero voló hasta estar frente al moreno, el guardián no sabía sobre la otra naturaleza de su dueña pero sentía que la magia de Sakura se había apagado.

─¿Puedo verla? ─preguntó seriamente, Seiya asintió y el guardián se dirigió hacia el segundo piso mientras que Seiya llamaba a Touya, en cuanto dijo «Sakura-chan te necesita» Touya respondió un escueto «voy en camino».


En casa de los Kinomoto, Yukito miró extrañado a su amigo, Touya y él tenían un trabajo escolar y habían estado haciéndolo después de almorzar, cuando sonó el teléfono Fujitaka contestó, era una llamada para Touya. Yukito se quedó esperando pero cuando su amigo ingresó de nuevo a la habitación el chico supo que algo había pasado.

─Lo siento Yuki surgió algo urgente ¿podemos dejarlo por hoy? ─dijo Touya mientras tomaba una chaqueta y sus llaves.

─Claro no hay problema, mañana continuamos ─respondió el chico recogiendo sus cosas y saliendo tras Touya que fue directo al estudio de su padre. Yukito ya estaba en la puerta cuando los dos hombres de la casa aparecieron apresurados, Fujitaka se dirigió al automóvil y Touya lo siguió apenas notando a Yuki que aún estaba allí de pie.

Cuando el automóvil estuvo lejos los ojos de Yukito cambiaron volviéndose azules y felinos, el guardián lunar frunció el ceño, una gran fuente de magia había desaparecido, la Carp Captor elegida por Kerberos había desaparecido.


En el templo hogar de Kaho la pelirroja tenía también el ceño fruncido, no podía sentir la presencia mágica de la pequeña Sakura, durante las últimas semanas había detectado que la presencia de Sakura se debilitaba pero hoy finalmente su presencia desapareció sin dejar rastro.


Fuyumi había estado dormida cuando algo la despertó, una fuerte corriente de viento remeció los arboles anunciando que un poderoso yokai acababa de nacer, un yokai que era protegido por una oscura presencia que se cernía sobre él cubriéndolo y abrazándolo amorosamente.

Continuará…