Bueno… esta vez, antes de lo que esperaba, vuelvo a subir un nuevo capítulo y… señores y señoras, esta vez el último.
La verdad es que tenía ganas de acabar esta historia, pues tengo tantas empezadas en mi ordenador que tengo ganas de acabar alguna para ir subiéndola más calmadamente y sabiendo que no os haré esperar por perder mi imaginación.
Así que, aunque es un momento triste, pues será la última vez que reciba comentarios en esta historia, espero que nos veamos pronto en nuevos Dramiones.
Os agradezco a todas las que me habéis seguido hasta aquí, y a las que lleguen más tarde el haberse tomado la molestia de leer mi historia. También espero no decepcionaros con el final.
Nos vemos más abajo…
Hermione cogió por primera vez entre sus brazos a su hijo. El parto no había sido doloroso gracias a la magia y el bebé parecía perfectamente sano. Sonriendo se dedicó a observarle: su piel enrojecida por el esfuerzo y todavía algo sucia, su llanto que poco a poco se iba calmando en sus brazos, su pelo húmedo y claro. Cuando el pequeño Orión se tranquilizó y dejó de llorar abrió por primera vez los ojos para ver a su madre.
A su alrededor, aunque Hermione no lo notaba, pues solo tenía ojos para su bebe, todas las enfermeras observaban la feliz escena. La castaña observó los ojos claros de su hijo. Unos ojos claros y… grises. Una extraña sensación le recorrió por la espalda.
-¡Hermione! – Draco Malfoy entró abruptamente en la habitación de la clínica caminando hacia la madre – oh… no sabes cuánto lamento no haber estado aquí, he llegado lo más rápido posible.
La chica le miró. Sabía que su cerebro debía relacionar ciertas cosas, pero una sensación de vacío ocupaba de pronto su mente.
-oh míralo, si es igualito a su papá – comentó una enfermera que miraba de cerca al niño, el cual intentaba enfocar la vista, demasiado borrosa, en las luces de la habitación.
Draco y Hermione miraron al tiempo al bebé que esta última seguía sosteniendo con firmeza.
-tu… - la voz de la castaña no sonó recriminatoria, solo desubicada, como si no pudiera concebir la idea.
Draco, por el contrario, miró alternativamente al niño y a la chica. Sus ojos estaban muy abiertos y de repente un odio envenenado se apoderó de él. Un odio que había guardado hacia ese hombre que le había hecho aquello a Hermione, y que ahora se dedicaba a sí mismo.
-tengo que… - poco a poco, como en trance, fue caminando hacia atrás, hasta que se volteó y salió de la consulta.
-¿está usted bien, señorita Granger? – preguntó la misma enfermera que había hecho el comentario. Hermione solo asintió, con la mirada fija en la manita del niño, que había cogido su dedo con fuerza. Era tan pequeño. – tenemos que llevarnos al niño para limpiarlo y asegurarnos de que todo está bien. – le informó con una sonrisa.
Hermione solo asintió y dejó que la mujer cogiera a su bebé. Al dejar de sentir su calor, se sintió completamente sola y vacía. Acababa de darse cuenta de que necesitaba a ese niño lo más cerca de ella que fuera posible, pero ahora tendría que dejar que se lo llevaran por un rato.
Respiró resignada.
Draco salió con prisa de la habitación. Las dos amigas se acercaron ilusionadas.
-¿Cómo és? ¿Cómo está Hermione? – pero el chico ni siquiera reparó en ellas, las cuales se miraron con preocupación ¿algo había ido mal? – Malfoy, están bi… - pero el chico ya se alejaba y no podía oírlas.
Harry, que también estaba allí, caminó hacia ellas al ver sus rostros preocupados.
-¿ha ocurrido algo? – preguntó.
En ese momento salió una enfermera con el bebé en brazos. Los tres chicos recuperaron la sonrisa al instante, acercándose a conocer al recién llegado.
-por Merlín… - susurró Luna cuando el bebé parpadeó varias veces en su dirección.
-Creo que ya sabemos que le pasa a Malfoy – dijo Ginny – Harry ve con el bebé e intenta que lo traigan cuanto antes, Hermione lo necesitará. Nosotras iremos con ella… - dijo preocupada.
-ve tú Ginny, tengo que encontrar a Draco Malfoy.
Cuando Draco llegó a la calle se sintió totalmente desorientado. El odió por si mismo llegaba a doler en el pecho y se sentía un ser despreciable. Cuando creía que lo tendría todo, la vida volvía a darle la espalda. No sabía muy bien que había visto en los ojos de ella, pero había bastado para que saliera de allí corriendo.
¿Qué había hecho? ¿Había violado él a Hermione Granger? ¿y por qué no recordaba nada? ¿Podría ser simplemente una casualidad? Él no era el único chico del mundo rubio y de ojos grises. Puede que él no hubiera hecho nada. Pero ella pensaba que había sido él.
-Malfoy… - una voz suave le sacó de sus cavilaciones – ¿estás bien?
-la he violado – dijo sin siquiera darse la vuelta para enfrentar a la chica que sabía que era Luna Lovegood.
-Por tu reacción – dijo dando la vuelta para colocarse frente a él – creo que nadie sabe lo que realmente ocurrió esa noche.
-yo… estos mese he llegado a querer a ese niño como si fuera mio – dijo mirando a través de Luna.
-entonces ¿no es maravilloso si realmente lo fuera?
Draco dudó un segundo.
-disculpa, necesito irme de aquí. Necesito… pensar.
Esta vez, Luna dejó que el chico se marchara.
El hospital estaba en un profundo silencio y oscuridad cuando Draco Malfoy volvió a entrar en él.
Necesitaba saber la verdad, y conocía una forma de saberla. Si Hermione de verdad sentía algo por él debería colaborar.
Cuando entró en la habitación de la muchacha, ésta parecía sumida en un sueño intranquilo. Se acercó a la cunita junto a la cama. El bebé dormía mucho más plácidamente que su madre. Draco lo arropó con cuidado antes de sentarse en la cama de la castaña.
El leve movimiento la despertó. Se sobresaltó incorporándose cuando vio a alguien a su lado en la cama.
-Draco… - murmuró sorprendida – no sabía si… volverías – su voz no daba pistas a Draco sobre su estado de aniño con respecto al asunto que los envolvía.
-siento haberme ido así… - Draco la miró a los ojos – Hermione, se que puede ser duro, pero tenemos que saber que pasó realmente ese día.
-¿crees que no me he esforzado por recordar? Para mí esto también es duro…
-he estado investigando y… es tan simple como sacar el recuerdo de tu cabeza y verlo en un pensadero – Hermione se cruzó de brazos, incómoda. – es importante para mí, necesito saber si… hice algo fuera de lugar contigo, Hermione, porque te juro que no me lo perdonaría.
-escúchame Draco – la muchacha le cogió la mano – no me importa lo que pasó esa noche. Mis sentimientos por ti no van a cambiar, porque me enamoré después de eso y nos has ofrecido tu amor incondicional tanto a mí como al bebé. Por otra parte, es importante para ambos saber si realmente tú eres el padre o solo ha sido una casualidad. Lo haré con la condición de que, veamos lo que veamos, lo olvides todo después y todo vuelva a ser como antes.
Hermione quería poner esa condición, pues recordaba los moretones de su cuerpo al día siguiente y la verdad era que tenía mucho miedo de lo que pudiera llegar a ver.
-Hermione… - intentó razonar el chico.
-no me obligues a lanzarte un obliviate – dijo sonriendo, y Draco se relajó un poco. - ¿Qué tengo que hacer.
-necesito que recuerdes lo último que puedas de esa noche. – dijo el rubio sacando la varita y una especia de vasija pequeña.
No fue difícil para Hermione recordarlo, pues fue el día en que Ron cortó con ella.
Draco la besó con ternura antes de acercar su varita a la sien de la castaña para extraer el recuerdo. Solo tenía que tirar un poco más de ese recuerdo para conseguir lo que necesitaban. Con cautela, lo depositó en la vasija. Los dos chicos se adentraron en el recuerdo.
Hermione salió del restaurante con los ojos anegados en lágrimas. Se los frotó para ver el camino ante ella, pero era imposible. Era como intentar ver a través de una lluvia torrencial. Al final se apoyó en un árbol de lo que parecía un parque de Hosmeade y se acurrucó allí a llorar en silencio. Por suerte la noche era fría y no había mucha gente por la calle que pudiera verla en ese estado.
Poco a poco fue como si sus lágrimas limpiaran el entumecimiento de su mente y fue dejando de llorar.
-se acabó… - susurró.
Estaba harta de mantener su reputación, de ser inteligente, de ser leal y justa, de ser analítica, perfecta, compasiva, sensible, ingenua, perfeccionista… todo eso era una fachada. Su permanente inseguridad y miedo a ser rechazada se habían cumplido y en esos momentos se sentía como una niña con la que nadie quiere jugar.
Decidió hacer algo que Hermione Granger, la prefecta perfecta no haría. Había escuchado miles de veces eso de que el alcohol cura las heridas. Pues ella estaba decidida a curarlas hasta que su cuerpo dijera basta.
Se levantó temblorosa y se dirigió a la primera taberna que encontró. O quizá sus pies la llevaron directamente a un lugar conocido: las tres escobas.
Para bien de Hermione, desde que la guerra había terminado, apenas hacía un año, Rosmerta ya no se ocupaba de las tres escobas. Así que nadie conocido sería testigo de su fatídica noche.
-un whisky de fuego – pidió al joven camarero, que le sonrió con complicidad al ver su aspecto. El chico conocía esos estados de ánimo.
La castaña se acomodó en la barra mientras el chico colocaba el vaso frente a ella.
Cogió el vaso y se esforzó por que su pulso se normalizara. Manteniendo el temblor a raya tomó un primer sorbo que le hizo arrugar la nariz. Acostumbrada a la cerveza de mantequilla, el fuerte sabor del whisky le quemaba la garganta.
Suspiró y cogiendo aire, se bebió el resto del vaso de golpe.
-guau, necesitaremos otro vaso de Whisky de fuego aquí, Ray – dijo una voz masculina a su lado. A Hermione se le heló la sangre.
-oh no… - susurró la chica descubriendo a Draco Malfoy, que abandonaba su taburete (a tres puestos del suyo) y se sentaba junto al suyo.
-Hermione Granger ahogando sus penas en alcohol. No puedo creerlo… - sonrió animoso.
-no ahogo mis penas, solo he salido a pasarlo bien. – mintió ella reteniendo su impulso de salir de allí. Estaba harta, no tenía porque salir corriendo solo porque Malfoy se encontrara en el mismo lugar que ella.
-claro. Tu sola y con esos ojos tan rojos de haber estado llorando. – dijo él con una sonrisa irónica.
Hermione apretó los labios y atrapó el nuevo vaso antes de que Ray llegara a dejarlo en la barra. Bebió un gran trago antes de contestar.
-tú también estás aquí solo. ¿Qué penas estará ahogando el gran Draco Malfoy?
Draco sonrió de forma enigmática.
-quizá te lo cuente dentro de unas cuantas copas más… y puede que tu a mi – añadió.
Hermione recordó sus motivos y se terminó el segundo vaso.
-debe de haber algo más fuerte que esto… - murmuró. - ¿Qué me recomiendas, Malfoy? – dijo con ironía.
Hermione podía ver como el rubio no acababa de salir de su asombro, aunque lo disimulaba tras su eterna media sonrisa cínica.
-Ray, trae a la señorita un licor de serpiente – el chico apuró su vaso – y otro para mí.
-¿licor de serpiente? Esto no va a acabar bien… - comentó Hermione por lo bajo. El chico la escuchó y solo sonrió.
Una hora y media después…
-el muy cabrón solo quería acostarse con…migo – contó Hermione completamente ebria – y lo peorcisimo de tooodo, es que debo de ser horripilante en la ca…ma, porque la eligió a ella. La muy zorra… - murmuró más para sí.
-¿era tu primera vez? – preguntó él, igualmente bebido hasta las cejas.
-essso es lo peor, le entregué mi vigamidad.
-se dice virgginidad, Grranger. Y estoy seguro que con algo de práctica serás una fiera een la cama. Tu aprendes rápido, ratoncita – rió Draco algo tontamente.
-tienes razón – dijo ella levantándose de repente del taburete – voy a practicar, y después le demostraré lo que he aprendido, asssí sabrá lo que se ha perrdidro. – la castaña se encaminó hacia la salida, pero Draco la cogió de la muñeca.
-no tienes nads que desmostrarle a ese cabbronazo – después sonrió agarrándola de la cintura para pegarla a él – pero a lo de practicar me apunto. - Acto seguido la besó con pasión.
Hermione, que se sentía mareada y desinhibida, profundizó el beso rodeándole por el cuello.
-vayamos a mi piso – propuso cuando se separaron.
-la cuenta – pidió el rubio antes de desaparecerse con ella.
En cuanto tocaron el suelo de nuevo él volvió a besarla, como desesperado por beber de sus labios. Sin saber cómo, y tropezando varias veces, cayeron juntos sobre una cama de matrimonio.
Draco tiró de la camiseta de la chica, tumbada bajo su peso, para sacársela por la cabeza. Cuando lo consiguió sujetó las muñecas de la chica sobre su cabeza para tener accesibilidad a su cuello, hombros y pecho, que se dedicó a cubrir de besos y pequeños y tentadores mordisquitos.
Hermione notaba el dolor en las muñecas a causa del fuerte agarre del rubio, pero la sensación de los besos sobre su cuerpo lo aplacaba placenteramente.
Conforme le quitaba la ropa, apretaba su carne, sabía que marcaría su piel con sus dedos, pero el placer que le hacía sentir no era comparable con nada. Así que Hermione no se quejó en ningún momento, pues no es que estuviera siendo brusco con ella, más bien parecía posesivo con su cuerpo, como si quisiera abarcarlo todo, y Hermione se sentía deseada.
Hicieron el amor y Hermione explotó en sensaciones que no sabía que existieran.
Respiraban agitadamente uno al lado del otro y Hermione pensó que si hubiera probado eso antes, ella tampoco habría apostado por Ron después de haberse acostado con él.
Fue entonces, al recordar a Ron, que rompió en llanto de nuevo.
Draco Malfoy se incorporó en la cama bastante incomodo. No sabía porque ella estaba llorando, pero seguramente la causa era él.
-será mejor que me vaya – se colocó la ropa lo mejor que su borrachera le permitió y se dispuso a salir del cuarto. Antes de salir le dijo una última cosa – la comadreja no sabe lo que ha hecho.
Cuando los Draco y Hermione del presente regresaron a la habitación. Hermione tenía lágrimas en los ojos y Draco se sentía avergonzado.
-yo… te hice daño. Te hice llorar… - dijo el rubio.
-oh no… - dijo la chica secando sus lagrimas y acercándose a él, cogiéndole con cariño de un brazo – lo que acabo de ver es maravilloso, Draco – el rubio negó con la cabeza gacha – Draco, nos hemos acostado ya muchas veces, sé que eres posesivo en la cama, pero también generoso. Puede que en esa ocasión fueras demasiado… - la castaña busco la palabra correcta – apasionado… y por eso yo me asusté cuando al día siguiente vi los moretones en mi cuerpo, pero fue un acto consentido por los dos.
-pero tu llorabas…
-Draco estaba borracha – Hermione soltó una carcajada que incluso hizo que el rubio la mirara a los ojos y sonriera levemente – y algunas mujeres lloran después de hacer el amor, me lo ha dicho Ginny – sonrió de nuevo. – anda, abrázame. La madre de tu hijo te ha necesitado todo el día.
Draco la estrechó entre sus brazos sin dudarlo. Un sentimiento demasiado fuerte se había instalado en su pecho.
-siento haberme marchado de esta forma. – se disculpó respirando el aroma de su pelo.
-olvídalo y trae aquí a nuestro pequeño. Está deseando conocer a su papa.
-pero… no sé cómo hacerlo – susurró el chico acercándose a la cuna.
-claro que sabes, eres su padre. Ni siquiera se despertará. – le animó Hermione.
Con mucho cuidado, pero con firmeza, Draco levantó al niño de la cuna. Lo apoyó contra su cuerpo para que estuviera más cómodo. Orión sacó la lengua un par de veces, como buscando algo que chupar, y después apoyó la cabecita contra el pecho de su papá.
Draco volvió a sentarse en la cama junto a Hermione, sintiendo la calidez de su hijo entre sus brazos.
-tengo un hijo… - dijo como si no se hiciera a la idea.
-y es tan guapo como su padre – dijo ella acariciando su carita con delicadeza.
-te quiero, Hermione, os quiero a los dos.
Hermione sonrió apoyándose en el hombro de su novio y observando a su hijo.
-vaya, ahora no tendré otro remedio que ponerle Orión Malfoy. – la chica hizo como que se quejaba.
-exacto - sonrió un chico besando la frente de ella – y pronto tú serás Hermione Malfoy. – él se acomodó en la cama junto a su futura esposa y con su hijo en brazos – seremos una familia.
FIN
Y hasta aquí "un regalo inesperado". Quizá algunas esperabais más de esta historia, pero yo no quiero alargarlo más, la historia era sobre el embarazo de Hermione y el bebé ya ha nacido y tiene una familia que le va a querer mucho.
Por cierto, al día siguiente Ginny llenó de globos azules la habitación de su "sobrino" y le prometió regalarle su primera escoba, por lo que tuvo una pequeña discusión con Draco, pero nada más allá, jaja.
Espero que nos veamos pronto en nuevas historias. Prometo volver pronto.
Mil besitos a todas!
