¡Y volví yo, con más Faberry que nunca!
Ya saben que Glee no me pertenecen. Le pertenecen a aquel calvo que grababa escenas Faberry y siempre las cortaba.
Como siempre, mis comentarios al final del cap.
ENJOY
RACHEL POV
- ¡Todos a sus posiciones! - grité. Ninguno me prestó atención. - Chicos, por favor, el último ensayo - Volví a intentar con un tono más exasperado. Todos estaban en el escenario sin parar de hablar unos con otros. ¡Quería practicar una vez más para asegurarme que todo saldría perfecto! ¿Era mucho pedir?
- Rachel - Me giré para prestarle atención a, al parecer, la única persona que me la prestaba a mi (aparte de Brittany) - Creo que ya hemos ensayado suficiente - *¿Ensayado suficiente dice?* pensé con incredulidad. Kurt y Mercedes seguían chocando en la coreografía, Tina se negaba a bailar con Mike porque según ella "Cual quiera se vería rezagado bailando con él. ¿Has visto cómo baila?" y Finn, con quien estaba hablando en el momento, seguía desafinando en las notas altas. Habíamos ensayado, pero no era suficiente. - Relájate - Volvió a hablar Quarterback, posando sus gigantescas manos en mis hombros, agachándose para quedar a mi altura y mirarme a los ojos - Todo saldrá bien. Además, tampoco es que la presentación sea para un juez, o lo que sea, de Broadway.
No, la presentación de ese día no era expresamente importante. No era para alguien de Broadway que apenas viera mi gran talento me ofreciera el papel protagónico en la obra de teatro más exitosa del siglo XXI.
Pero, la presentación iba dirigida a Quinn, Quinn Fabray. No podía salir menos que perfecta. Sentía como las manos me sudaban y como me hiperventilaba cada vez más. LE IBA A DEDICAR UNA CANCIÓN A QUINN FABRAY. Sí, YO se la iba a dedicar, porque YO tuve la idea, YO escogí la canción, organicé la coreografía, escogí el vestuario y logre que cada talentoso trasero del Club Glee se uniera a la causa. Así que YO se la dedicaría. El resto... era personal de apoyo.
El día de la fiesta en casa de Santana, y por consiguiente, el día en el que Quinn estaba destrozada en mis brazos; había escuchado una canción en el auto de mis padres mientras íbamos camino a casa. Con la cabeza de la capitana de las Cheerios recostada en mi pecho, empecé a cantarla mentalmente mientras le peinaba sus rubios cabellos. Después de eso, la cantaba mentalmente, o la tarareaba, cada vez que ella me necesitaba; cada vez que ella se refugiaba en mí. Y ahora se la iba a cantar, a todo pulmón.
Cuando mi idea de dedicarle una canción a Regina George (como solían llamarla en susurros en los pasillos) fue rápidamente aceptada, Finn, el novio de ésta, se ofreció a cantarla. Yo, obviamente, me negué rotundamente.
Si, tal vez era el novio. Si, tal vez era mejor que un chico se la cantase. Si, tal vez Finn era el chico más medianamente talentoso en el Club. Pero NO, definitivamente NO. Era la canción que YO le cantaba mentalmente, era NUESTRA canción sin que ella lo supiera. Así que, si alguien le iba a cantar a mi rubia, esa sería YO.
¿Acabo de llamarla mi rubia cierto?...
Fuck
Después de mucho discutir con TODOS, ya que todos estaban de acuerdo en que lo más lógico era que Finn le cantara. Finalmente, lo mejor que pude conseguir fue un dueto... Con Finn. Básicamente mis argumentos para conseguirlo fueron algo como:
- Pero si yo soy la única a quien abraza
- Seamos sinceros, si ella quisiera dar un beso. No buscaría a Finn. Me buscaría a mí.
- Yo fui quien llegó ese día a la habitación, mientras todos ustedes se olvidaban de sus nombres
- Yo tengo más rango vocal. El necesario para la canción.
Y así accedieron por fin. Creo que fue más por callarme de una vez, que porque hubieran escuchado y analizado alguna de mis razones.
Estaba a punto de responderle al capitán del equipo de futbol que estábamos de todo menos listos, cuando el bolsillo de mis vaqueros vibró. Un mensaje. El que menos esperaba en el momento.
1:13 pm - Santana López: [La gallina se acerca al gallinero. Repito, la gallina se acerca al gallinero. Fin del comunicado]
Si, Santana se tomaba muy en serio (o muy en broma) su deber.
Quinn se acercaba, junto con Santana, al auditorio. Y nada estaba listo. Estaba a punto de sufrir un ataque de pánico cuando Britt se levantó del suelo y empezó a gritar
- ¡TERREMOTO! ¡METEORITO! ¡APOCALIPSIS! - juro que parecía chiflada. Pero con eso logro ganarse la atención de todos. *¿Cómo no lo pensé?* - Escuchen, San y Q vienen en camino. Así que tenemos que EMPEZAR ESTA FIESTA - Terminó, con un movimiento de caderas y un brazo en el aire. Era de todo menos una fiesta, pero no quise decirle nada.
En ese momento la puerta del auditorio se abrió. Revelando a Santana y a Quinn, quienes caminaron hasta el "escritorio del director", ubicado en mitad de las sillas del público. La latina ubico a una confundida Quinn en dicho escritorio, y luego caminó al escenario, para ubicarse junto a nosotros.
Mientras yo miraba atentamente a Quinn, todos enfocaban sus miradas en mí, esperando que comenzara mi discurso. No me di cuenta hasta que Kurt carraspeo, sacándome de mis cavilaciones. Bueno, este era el momento.
- Ok - dije más para mí misma que para los demás. Era el momento. *Tu puedes Berry. Métetela en el bolsillo* - Quinn - Empecé. Ahora con más determinación - Todos sabemos que estás pasando por un momento difícil en tu vida. Creo que ninguno de nosotros alcanza a imaginar lo que sientes o lo que piensas. Tal vez no te entendamos, porque ninguno de nosotros ha pasado por una situación parecida. Pero queremos que sepas que siempre contaras con nosotros. Que estamos aquí para abrazarte cuando lo necesites, para aconsejarte, para escucharte y sobre todo para sacarte una y mil sonrisas - En ese punto del discurso, Quinn mostró la sonrisa que tanto anhelaba ver. Y se la devolví, al tiempo que me di cuenta que Finn también le sonreía de medio lado y tomaba la palabra
- Quinn - Comenzó. Y me invadió cierto enojo. ¡Yo era la que estaba hablando!- Voy a hacer hasta lo imposible para que vuelvas a ser la chica de la que me enamore - Casi vomito en este punto. Finn no la conocía de nada. Finn solo fingía conocerla. Estaba segura que las únicas que conocían a la verdadera Quinn eran Santana y Brittany. Pero yo estaba más cerca de conocerla en su totalidad que su mismísimo novio. Sin embargo, Quinn le sonrió con tristeza al chico. - Por eso, se nos ocurrió una brillante idea - *"¡¿Nos?!" Eso suena a manada* - Para mostrarte nuestro apoyo incondicional y nuestro cariño. Está canción es para ti - Dijo Finn, indicándome con la mirada que empezara. Pero yo no lo hice, tenía que ser la última en hablarle a Quinn antes de cantar
- La siguiente es una canción que sé que apreciaras, y que define lo que el Club Glee siente por ti. Nunca te dejaremos sola Quinn - Dije mirándola directamente a los ojos. Ya no sonreía. Y yo tampoco. Lo decía totalmente en serio - Estamos aquí para ti. Estoy aquí para ti, y no me iré. - Así, di por terminada la introducción y me ubique en mi posición en el escenario. *Aquí vamos*
La banda empezó a tocar. El primer solo era mio.
You're not alone
Together we stand
I'll be by your side, you know I'll take your hand
Tomé un respiro y empecé, mirándola fijamente, para que entendiera que cada palabra que cantaba iba para ella y que las decía enserio
When it gets cold
And it feels like the end
There's no place to go
You know I won't give in
No I won't give in
Finn tomó la palabra y la cantó igual que yo. Es decir, con el sentimiento rebosando sus cuerdas vocales. No sé porque me molestó.
Keep holding on
'Cause you know we'll make it through, we'll make it through
Just stay strong
'Cause you know I'm here for you, I'm here for you
There's nothing you could say
Nothing you could do
There's no other way when it comes to the truth
So keep holding on
'Cause you know we'll make it through, we'll make it through
Ahora todo el Club Glee cantaba. La coreografía estaba saliendo magnifica. Todos parecían comprender a Quinn mientras cantaban. No muchos habían compartido demasiado con ella. En realidad, casi ninguno. Pero ahí estaban todos, cantándole a la rubia para que supiera que contaba con cada uno de ellos
Hear me when I say, when I say I believe
Nothing's gonna change, nothing's gonna change destiny
Whatever's meant to be will work out perfectly
Yeah, yeah, yeah, yeah
Ahora solo éramos Finn y yo. No supe definir quien cantaba con más sentimiento y verdad en sus palabras. Pero ahí estaba ella, mirándonos desde la mesa del director con lágrimas cayendo por sus mejillas.
La da da da
La da da da
La da da da da da da da da
Aproveché la oportunidad. No tenía que cantar esta parte necesariamente. Así que bajé del escenario y camine hacia ella. Me senté a su lado en la mesa del director y le cogí la mano, para guiarla al escenario
Keep holding on
'Cause you know we'll make it through, we'll make it through
Just stay strong
'Cause you know I'm here for you, I'm here for you
There's nothing you could say
Nothing you could do
There's no other way when it comes to the truth
So keep holding on
'Cause you know we'll make it through, we'll make it through
Ya en el escenario. Todos se posicionaron a su alrededor y empezaron a cantarle. Esto no era parte de la coreografía, pero creí que ella necesitaba sentirnos cerca. Ella no dejaba de llorar.
Keep holding on
Keep holding on
There's nothing you could say
Nothing you could do
There's no other way when it comes to the truth
So keep holding on
'Cause you know we'll make it through, we'll make it through
La última estrofa la cantamos Finn y yo. Para mi sorpresa, el chico alto sucumbió a sus impulsos. Se posiciono en la distancia que quedaba entre Quinn y yo y nos tomó a ambas de la mano, como un símbolo de unión.
No me sorprendió que me cogiera de la mano, en el tiempo que había pasado, yo había sido un gran apoyo para Quinn. Me sorprendió que Quinn no se hubiera apartado del tacto del muchacho. Simplemente nos miró a ambos, con lágrimas en los ojos y articuló un silencioso "Gracias". Y supe que iba dirigido directamente a mí.
...
- Hey - Escuché que me saludaban a mis espaldas. Como siempre, no necesite girarme para saber quién era.
Estaba sentada en las escaleras del ala oeste de la escuela. Después de cantar la canción, Finn había hablado todo el tiempo de como Quinn no se había apartado de él. De cómo estaba progresando. Sabía que era egoísta, pero no me alegró el hecho de que no se hubiera apartado de él.
Hubiera sido diferente si el progreso hubiera sucedido con Santana o con Brittany. Pero no fue así. Fue con él. Es cierto que solo la tomó de la mano, mientras que yo podía abrazarla. Pero me molestó. Y sabía que a Santana tampoco le había hecho mucha gracia. Podía apostar que en su cabeza solo existía un pensamiento: "¡Yo soy su mejor amiga!"
- Hola - Contesté. Quinn se sentó a mi lado y el silencio nos inundó por unos cuantos minutos hasta que ella volvió a hablar
- Sé que fue tu idea. Sé que fue toda tuya - Yo la miré con curiosidad. Era cierto, pero ¿cómo lo sabía? - No hizo falta preguntar o pensarlo demasiado. - Me dijo. Se notaba que había estado llorando. Pero me alegré al recordar que no habían sido lágrimas de tristeza - Cuando estábamos en tu casa, acababas de contarles a tus padres lo sucedido y yo tenía la cabeza recostada en tu hombro mientras miraba por la ventana. Tú tarareabas esa misma canción, una y otra vez. - *Mierda, pensé que estaba dormida*.
- Así que te hacías la dormida. ¿Cuantas veces más lo has hecho? – Dije, tratando de quitarle importancia al asunto. Ella rio. Fue una pequeña risa, pero fue sincera. *Música para mis oídos*. Después el silencio se hizo presente de nuevo, pero Quinn volvió a romperlo.
- Rachel... - Empezó. Tenía pinta de ser un discurso. Lo cual era raro porque normalmente la de los discursos era yo - Quiero que sepas que lo siento mucho - Yo, más confusa que nunca, iba a hablar – No - cerré mi boca - Quiero que no hables hasta que termine, ¿Entendido? - Dijo haciendo uso de su mirada asesina de porrista, por lo tanto, simplemente asentí - Tengo una hermana - Comenzó - Se llama Frannie y ahora está en la universidad, estudiando leyes. Pero ella también estudió en esta escuela. Fue capitana de las Cheerios, capitana del club de celibato, la chica más deseada y envidiada de la escuela, la más talentosa y la más inteligente. Por ello, yo tengo que seguir sus pasos, seguir el legado Fabray, y hacerlo incluso mejor. Por eso el Slushie aquel día. – Sabia de que día hablaba. El día en que, por primera vez, un granizado azul toco mi piel. Costaba creer que la misma chica que me había arrojado la bebida el primer día de clases, ahora estuviera sentada a mi lado, disculpándose.
- Mi hermana y sus amigas, me habían convencido a mí, a Santana y a Brittany de que pisoteando a los demás era la única forma de llegar a la cima, y ser alguien. – Continuó - Y tú fuiste el objetivo más obvio. Y quiero que sepas que lo lamento.- Fijó sus ojos avellanas en los míos. Eran realmente hermosos. Estaba segura que Quinn podía hipnotizar a cualquiera y conseguir lo que quisiera, solo mirando a las personas a los ojos - También quiero que sepas que los Slushies que ahora recibes, nunca han sido bajo mis órdenes. No tengo nada que ver con ellos, sin embargo, tampoco he hecho nada al respecto. Sé que es por mi culpa que te lanzan un granizado a la cara casi diariamente. Yo abrí la puerta. Y lo lamento Rachel. De verdad lo siento.
Ahora todo tenía un poco más de sentido. Quinn estaba tratando de ser su hermana. De superarla, incluso. Nadie siquiera sabía si le gustaba ser animadora, o que pensaba del celibato; y supongo que a nadie le importaba. Solo esperaban que ella fuera Frannie. Y, por lo que Santana y la misma Quinn me han contado, supuse que tampoco era importante para sus padres. Sus padres la veían como un trofeo. A ella y a su hermana. Las típicas hijas perfectas. - Pero – Continuó, a lo que supuse ya era el final de su disculpa - El Club Glee y tú, sobre todo tú, me han enseñado que si realmente crees en ti mismo, no tienes que pisotear a otras personas. - me dijo con una sonrisa. Yo me congelé, no sabía que decir - Gracias - Me dijo, y me acobijó una mano entre las suyas. La sensación de su piel tocando la mía me hizo sonreír automáticamente. Hace ya un tiempo que no la había tocado y me pregunte que rayos estaba esperando. Ella volvió a mirarme a los ojos - Gracias por la enseñanza, y por todo lo demás.
No pude soportarlo, y la abracé con todas mis fuerzas. Lagrimas se asomaron por mis ojos. ESTÁ era la verdadera Quinn. ESTÄ chica que se disculpaba conmigo y que me daba las gracias, era la verdadera Quinn Fabray. Y no aquella porrista maligna. Lo había logrado, había derrumbado las paredes de Quinn por unos momentos. Y, por extraño que parezca, no era suficiente. Quería más. Quería más de la verdadera Quinn
- Hey no llores - Me dijo, en cuanto nos separamos y visualizo mis lágrimas. Me secó las mismas con su pulgar, sentí la sangre correr rápidamente en mis mejillas y supe que me había sonrojado de golpe. Estábamos demasiado cerca. Decidí, alejar la atención que la rubia tenía sobre mí con un comentario gracioso.
- No entiendo. No tienes un vaso de leche en tu mano y aun así estas como una dócil gatita- Dije, fue lo primero que se me ocurrió.
Ella soltó una autentica carcajada, y yo reí con ella. Otra meta para agregar a mi lista:
Ser la razón de cada carcajada angelical de Quinn Fabray. No hay nada mejor que eso
- Bueno, y ¿tú no estás nerviosa? - Me preguntó, luego de recuperar la respiración - No todos los días puedes hablar tranquilamente conmigo... y a solas - Terminó, imitando mi tono de voz. Yo me sonroje con más fuerza, pensé que mis mejillas estallarían. Sabía que decía eso para ponerme incomoda y nerviosa. *Dos pueden jugar este juego* pensé
- ¿Eso significa que como no te traigo el vaso de leche dispuesto a ser bebido por ti, tendré que mantener tu boca ocupada con algo más? - La pregunta se me escapó sin siquiera procesarla. Era obvio que las dos recordábamos nuestra conversación en casa de Santana como si hubiera sido ayer. Pero nunca habíamos hablado de ella.
Quinn se sonrojo a un nivel inimaginable. Apartó su vista de mí, pero tenía una sonrisa nerviosa y seguía acobijando mi mano con las suyas. Las dos, como tomates, soltamos risas nerviosas.
- Ugh, que asco - Ambas giramos la cabeza al mismo tiempo al oír la interrupción. Como no, era Santana, quien nos miraba con picardía unos escalones más arriba de nosotras, a nuestra espalda. Quinn soltó mi mano inmediatamente. Y extrañé su contacto - Si se van a poner amorosas, por favor que no sea en la escuela. Pueden causar traumas psicológicos. - Dijo mientras bajaba. Creo que era imposible sonrojarse más de lo que Quinn y yo estábamos
Santana se sentó en medio de nosotras y le dijo algo en el oído a Quinn. Ésta la fulmino con la mirada. Por el momento, prefería no saber.
- De acuerdo, no sé ustedes, pero yo me quiero ir a casa. - dijo Santana, levantándose de nuevo - ¿Vamos? - Le preguntó a Quinn. Ésta asintió y se levantó. Estaba a punto de levantarme como ellas cuando sentí el frio de un granizado colándose en mi espalda.
Era miércoles y no había recibido ningún Slushie en toda la semana, lo cual era todo un record. No sé porque pensé que talvez mi semana iba a ser limpia.
- Oye Berry - Me llamó David Karofsky, jugador del equipo de futbol. Había llegado de donde Santana nos había interrumpido previamente - Ya te hacía falta el baño semanal - Dijo, bajando las escaleras con una sonrisa de autosuficiencia.
Lo que pasó después no me lo habría podido imaginar ni en mis sueños más locos.
Santana agarró al jugador de futbol de la chaqueta y lo empujó hasta los casilleros de al frente, dándole un fuerte golpe en la espalda. El jugador era mucho más alto y robusto que la latina, pero allí estaba ella, poniéndolo entre ella y los casilleros, mirándolo con rabia. Pero no dijo nada, la que hablo, fue Quinn
- Escúchame muy bien bollo de carne - Dijo la capitana. Acercándose amenazadoramente a la cara de Karofsky con la rabia a flor de piel. No había visto a ''Quinn Badass Fabray" desde hace días. Tal vez por eso sentí que era una persona totalmente diferente a la que unos minutos atrás se había disculpado conmigo - Vuelves a arrojarle un jodido granizado más a Rachel Berry y hare de tu miserable vida un infierno. Sabes que puedo hacerlo. Y no solo va para ti Neandertal subdesarrollado. También va para todos tus compañeritos de futbol. Así que vamos a hacer un trato - Si esto hubiera pasado en un horario académico normal, habría una multitud de estudiantes observando y hasta grabando la escena. Pero ya la mayoría había abandonado la institución. Quinn se acercó a la cara de David y le dijo al oído, tan fuerte como para que Santana y yo escucháramos - Tú te encargas de correr la voz a tu incompetente equipo de futbol y yo a las porristas.
- NADIE - Continuó Santana. Las amigas parecían conectadas por una especie de telepatía - escúchame muy bien, NADIE volverá a tocarle un pelo a Berry. Iré All Lima Heghts a aquel que lo haga.
Sabía que Santana era así por naturaleza, estaba enfadada y no podía perder la importunidad de amenazar a alguien. Por el otro lado, Quinn estaba actuando segura y confiada para darle miedo a Karofsky y hacerle entender que hablaba enserio. Pero por el temblor de sus manos y de sus piernas, pude deducir que estaba aterrada. Aterrada de que en cualquier momento el jugador de futbol intentara tocarla y destruyera la poca cordura que había logrado reunir para acercarse tanto a la cara del jugador.
- No lo entiendo - le respondió Karofsky, librándose del agarre de Santana empujándola. Pero no tocó a Quinn - Tú fuiste la que empezaste.- dijo, señalando a la rubia - Tú fuiste la primera que le arrojo un Slushie al enano, nosotros solo estamos siguiéndote. ¿No es eso lo que querías? ¿Una multitud de gente que te adorara e hiciera todo lo que tú hicieras?
- ¡ME IMPORTA UNA MIERDA SI YO LO EMPECE! - Gritó Quinn, perdiendo la paciencia
- ¡NADIE VUELVE A LANZARLE UN SLUSHIE!, ¿ENTENDIDO? - Termino Santana amenazadoramente.
El jugador de futbol, confundido y algo enojado, simplemente asintió y siguió su camino a la puerta de salida murmurando algo como "Malditas locas".
- Wow Rach, te queda mejor ese color - Dijo Brittany, apareciendo en la escena, bajando por las escaleras. *Se le dio a todo el mundo bajar por aquí hoy* Me llevé la mano a la cabeza hasta sentir la bebida y luego la mire. No era un Slushie azul, era naranja. Tenía que admitir que apreciaba el cambio
- Tienes que limpiarte RuPaul, pareces una naranja de tamaño gigante. Y eso es mucho decir - Agrego Santana, mientras Brittany llegaba a su lado y la abrazaba por la cintura. En los últimos días había logrado ver de cerca su amistad. Y no tenía comparación con ninguna otra que haya visto. Eran perfectas la una con la otra, he incluso con Quinn en la ecuación.
- ¿Cuál es la contraseña de tu casillero? - Me pregunto Quinn, muy seria. Creo que seguía enojada. *¿Para qué quiere la contraseña de mi casillero?* pensé.
- 2107 - Respondí, decidiendo que no quería exasperarla más
- San, B. Acompañen a Rachel al baño. Yo iré por ropa a su casillero - Dijo la capitana, y sin decir más empezó a caminar en dirección a mi casillero.
Sus amigas hicieron lo que les dijo. Los animadores me acompañaron al baño y cuando llegamos no pude evitar pensar en Quinn y sentirme halagada. La disculpa que me había ofrecido era sincera, en ese momento lo supe. La manera en cómo me había defendido de David Karofsky y luego se había ofrecido a ayudarme y había hecho que sus amigas hicieron lo mismo, me hacía pensar que estaba en un mundo paralelo. Pero una vez más, sentí que me acercaba cada vez más a la verdadera Quinn.
- Rachel - Oí decir a Brittany, y con toda mi fuerza de voluntad alejé a Quinn de mis pensamientos. Me giré para ver a la rubia, la cual estaba inusualmente seria - Lord Tubbington quiere que te dé un mensaje - Asentí. Estaba familiarizada con su gato parlante - Quiere que te diga que deberás tener mucha paciencia con Quinn y contigo misma, que no trates de esconder algo que es más que obvio y afrontes las cosas. Además me dijo que te dijera que habrán muchos obstáculos, pero que todo valdrá la pena - Termino con una sonrisa. Se giró y entro a un cubículo. Supuse que yo tenía la misma cara confusa que tenía la latina cuando la observe.
- ¿Que? - Articulamos las dos al tiempo. No hubo respuesta. Brittany estaba silbando dentro del cubículo. Santana sacudió la cabeza y se encogió de hombros para quitarle importancia. Pero yo apunte en mi libreta mental de deberes: *Analizar las palabras del gato*
*De Britt*
*Bueno las palabras que el gato me envió con Britt*
*Berry los gatos no hablan*
*Cierto*
- Berry, yo sólo te pido una cosa - Fue Santana quien me sacó de mis cavilaciones en esta oportunidad - En este poco tiempo Quinn ha aprendido a confiar en ti. Y diría que hasta te quiere - Dijo, simulando unas arcadas de asco. Yo puse los ojos en blanco - Sólo te pido que no la vayas a herir de ninguna forma posible. Sé que por fuera se ve fuerte, segura y confiada. Pero por dentro... es solo una niña asustada, que todo lo que quiere es conseguir la aceptación de sus padres. Por dentro ella... sigue… siendo... mi Lucy - terminó en un susurro. Como si lo dijera para ella misma. Sin embargo yo la escuche *¿Lucy?*
Antes de que pudiera preguntar, las dos rubias aparecieron en escena. La rubia alta saliendo del cubículo y mi rubia entrando por la puerta del baño.
Tengo que dejar de llamarla MI rubia... algún día mi subconsciente me traicionara y lo diré en voz alta...
De nuevo anote mentalmente *Lucy. Historia y Biografía*
- Hey - Saludo la capitana de las animadoras con mi ropa en sus brazos. Yo la salude con un movimiento de cabeza. Verla entrar, con MI ropa y MIS utensilios de limpieza de granizados, era simplemente... surrealista
- San tenemos que irnos, llegaremos tarde a la fiesta de sombreros - Dijo Britt con un puchero dirigido a la latina
- Oh si cierto, la fiesta... espera... ¿cómo que "llegaremos"? - Preguntó la morena. Presentí que ella ya sabía la respuesta
- Pues claro tontita - Respondió Britt, despidiéndose de nosotras con una mano y cogiendo a Santana con la otra, mientras se dirigía a la salida - Tu también estas invitada. Lord Tubbington dice que te llevarías muy bien con Ramón porque ambos tienen muy mal carácter
- ¡Ese gato no sabe nada!...- Fue lo último que escuché decir a Santana mientras se alejaban.
Yo, perdida en la surrealista conversación, no me había dado cuenta que Quinn había cogido un pañuelo de mis utensilios y se disponía a limpiarme la cara. Me estremecí al sentir su contacto y recordé, en Flashback, la última vez que había pasado algo como eso. Quinn Fabray limpiando mi rostro de un granizado. Parecía que eso hubiese pasado hace siglos. La situación, las condiciones, e incluso ella y yo, ahora eran muy diferentes, sin embargo había pasado hace tan solo unas semanas.
- Gracias - Conseguí decir, cuando mi cerebro volvió a conectarse con mi boca.
- No es problema - Me respondió, mientras seguía con su tarea - Karofsky tiene razón. Fui yo quien empezó todo esto y de verdad lo siento Rachel yo...
- Quinn - La interrumpí. No la dejaría seguir sintiéndose culpable. Ya se había disculpado conmigo en las escaleras. Aparté su mano de mi rostro y cogí su cara entre las mías. La miré fijamente a sus ojos avellana hipnotizadores y ella no se apartó *Buena señal* Pensé. Sin embargo; al mezclar el chocolate de mis ojos con el avellana de los de ella, mi cerebro se estaba bloqueando *Fuerza Berry, completa la puta frase. Di lo que tienes que decir* Pensé. Sus ojos daban la impresión de estar observando mi alma. Estábamos demasiado cerca, tanto que respirábamos el mismo aire. - Te perdono - Solté al fin, después de un silencio eterno. Pero cuando lo dije no aparte mis manos de su rostro y ella no se movió. Seguíamos mirándonos fijamente a los ojos, como si por un momento no existiera nada más aparte de nosotras.
*¿Que está pasando?* Me pregunté en mi cabeza cuando me di cuenta que no podía, ni quería moverme o apartar la vista. Y al parecer, Quinn Fabray tampoco.
¿Y?, ¿Que les pareció el esperado momento Faberry? Háganmelo saber con un jugoso y amado Revire. Ya saben que leo cada uno de ellos. Por eso quería a agradecer a todos aquellos lectores que me animan con sus comentarios positivos. Y también a los que dejan críticas constructivas, pues me ayudan a avanzar y mejorar.
Siento mucho el retraso chico, la inspiración me había abandonado. Pero, solo fue un día de retraso, no está mal ¿o sí?
Eeeen fin, esté fue el capítulo de la semana. ¿Sugerencias, comentarios u opiniones? Ya saben qué hacer.
Quisiera también que me dejaran sugerencias de canciones para que sean cantadas en algún futuro capitulo, ya saben que su opinión es muy importante para mí.
XOXO
