Los personajes de saint seiya no me pertenecen, son de Masami Kurumada.

Personajes

Oficiales: Milo de Escorpio, Aioros de Sagitario y Aioria de Leo.

De mi autoría: Arkanos de Escorpio y Céfiro de Sagitario.


Un problema con Milo.

-Hora del baño campeón…-Arkanos de Escorpio interrumpió el importante labor de su hijo, de cuatro años, quien veía su magnífica torre de bloques quedar a medio hacer.- Luego puedes seguir jugando.-informo el hombre, cuando vio la expresión de berrinche de su hijo. Había estado jugando con pinturas y tenía la mitad de la cara llena de colores.

Baño.

Milo se dejó meter al agua, aun con cara de berrinche, y también se dejó bañar por su padre. Una vez terminado el baño, su padre le quito del agua y le seco.

-¿Puedo irme a jugar?-pregunto, con una mirada esperanzada en los ojos.

-Sí, pero quédate adentro que estuvo lloviznando y hay todo un lodazal afuera.-el nene asintió y se retiró de la presencia de su padre.

Estudio de Arkanos de Escorpio. 20 minutos después.

El caballero levanto la mirada y observo a su pequeñín pasar, gracias a la puerta abierta, llevando tras de sí un carrito lleno de juguetes.

-Milo, cuando termines de jugar, ordena la sala-dijo, cuando regresaba la vista al mapa estelar que estaba pasando a limpio.- Aunque más que seguro la termine ordenando yo…

Sala. Tres horas después.

-¿Ordeno?-El hombre puso los brazos en jarra, había algo sospechoso en ese orden.- ¿Dónde se metió?-cerro los ojos, dado que su mente le dio la posible respuesta- que no se haya atrevido…


-Ufa…-Milo entraba con los bracitos cruzados en el pecho, embarrado hasta las orejas por jugar en el lodo y escoltado por su padre que rezongaba por lo bajo el hecho que aparte de tener que bañar a Milo (de nuevo) tenía que lavar juguetes.- yo quería jugar…

-Te dije que no jugaras afuera…-dijo el hombre, que traía tras de sí el carrito de su hijo- encima se embarro todo el suelo…-se quejó, al ver las huellas que habían quedado en todo el mármol.-anda para el baño, que ahora te voy a limpiar esa mugre que cargas.

Baño.

-Te dije que no salieras porque te ibas a ensuciar…-Arkanos miro algo molesto a Milo, que seguía con su cara de berrinche. No hacía mucho que había enviudado y el hecho de tener que lidiar con su hijito, que hasta hacía solo tres meses tenía tres años, era un pequeño contratiempo en su vida diaria.- ¿Tan difícil es portarse como un niño bueno?

-Sí. –El nene acrecentó su berrinche, respondiendo cualquier cosa automáticamente, mientras su padre intentaba desenredarle el pelo.- Quiero mami…

-Yo también…-susurro el hombre, con una expresión agotada en su rostro y una entristecida en sus ojos- yo también…

-¿Papi triste?

-Sí, Milo, papi triste…-en eso noto que el nene así puchero- No… Milo no llores, no estoy triste-le sonrió, ocultando la profunda tristeza de su perdida, y comenzó a jugarle al niño para evitar que llorara- levanta el bracito…-termino de bañar a Milo y le saco de la bañera.- haber…-le cubrió con una toalla y dejo al nene por unos segundos en el suelo- espérate aquí que voy a buscar otra para tu pelo…-El nene asintió y su padre salió del baño. Una sonrisa se formó en sus labios y se fue por el pasillo- Milo ya…-el hombre dejo libre un gruñido- ¿Pero este no sabe lo que es estarse quieto? ¡MILO VENI PARA ACA!-De fondo se escuchó la risa infantil e inocente de Milo, el hombre capto que ahora el nene creía que le perseguiría por toda la casa a modo de juego.- creo que podemos darnos ese lujo…

Corredor de la casa de Escorpio.

Milo agarrándose la toalla, salió al corredor, aprovechando que su padre le buscaba por otra parte y se topó con tres personas.

-Hola…-el nene miro al pre adolescente rubio, al padre de este y al niño de su edad que estaba en brazos del adulto.

-¿Te estas escapando del baño Milo?-pregunto amablemente Céfiro, mientras escuchaba las pisadas de su camarada acercarse- ¿Siempre es un problema a la hora de bañarlo?-dado que no era la primera vez que se hallaba a Milo en esas condiciones.

-No, el problema es que nunca se queda quieto y se ensucia de nada.-informo el hombre, Milo comenzó a correr de nuevo, su padre al intentar agarrarlo le atrapo de la toalla y al hacerlo le dejo desnudo.

-¡PAPI ESTA MOSTRANDO SU COSITA!-Grito el alarmado Aioria, Arkanos y Céfiro tuvieron que ahogar sus risas… Mientras Aioros se ponía rojo ante el poco pudor que demostraba, el hijo del octavo guardián, al seguir escapando de su padre y esconderse tras un pilar.

-¡MILO!-El hombre le agarro y le tapo con la toalla, para luego tomarle en brazos.- Cambia esa cara Aioros…-dijo, mientras se partía de risa ante el sonroje del niño.- tú también hiciste lo mismo siendo tan chico como Milo…-El pre adolescente miro hacia otro lado completamente avergonzado ante esa información. Que claramente, considero innecesaria y muy privada.

-¿Aioros también tiene cosita?-pregunto el ingenuo Aioira, Céfiro tuvo que tomar una buena bocanada de aire para evitar estallar en risas y humillar en el proceso a su hijo mayor. Arkanos oculto su sonrisa tras el cabello de Milo que con todo descaro, y nada de pudor, se miraba eso que Aioria había llamado "cosita".

-Milo… deja tranquila la toalla-el padre del menor le reprendió sutilmente, por lo cual el nene dejo lo único que le cubría tranquilo- me voy para adentro, que se me enfría el retoño…-Aioros estaba tan rojo y avergonzado por la pregunta de su hermano, que cuando su padre le pregunto: ¿Si quería adelantarse para irse a bañar? Ni respondió antes de salir corriendo a la novena casa.

Sala.

-Haber Milo…-el rubio miro al infante, que ahora se hallaba muy ocupado mirándose los piecitos.- No más mugre… Ahora te cambio y te quedas quietito. ¿Entendiste?

-Sí.

-¿Te quedas limpito?

-Sí.

-Buen niño-tomo al nene y lo llevo a su habitación para cambiarlo.

Cocina, esa misma noche.

Milo llevaba milagrosamente cuatro horas sin ensuciarse, a ese paso llegaría a la cama sin ningún baño extra. Cosa que le había aligerado un poco el apretado día a su progenitor, no tener que bañar a Milo tan seguido era un logro y le dejaba mucho tiempo para encargarse de otros labores.


Arkanos dejo un bol con harina, leche y huevos en un extremo de la mesada, ignorando brevemente al dueño de las dos pequeñas manitas que querían "ayudar en la cocina". Se dirigió a la despensa a buscar unas especias, al regresar, el bol estaba sobre la cabeza de Milo.

-No otra vez…-mascullo el hombre, que se veía venir el baño número diez (en un mimos día) para su hijito.

Fin.