DISCLAIMER: PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING, LA TRAMA ES MÍA.
Dedicado a: Potch: muchas gracias por todo! anguiiMalfoydark, Chiara Polairix Edelstein, Cookie Cullen Potter Granger, Lorena, Negrilu, Tecupi, Caroone, Karean, LucyTheMarauder, Hermy Evans Black, Cacciatore-Souh, DeevYLP, NooeemiiG, mirak04, ayled94306, Isabella876, , Kirisuke, oursillysong, mirak04, GaLu Stark, Emira M, DracoIsForMy80, MSC2 y .HR
¡HE VUELTO!
Lo sé, mi falta HA SIDO IRREPARABLE. Me he tardo un montón haciendo el capitulo, asi que aquí se los traigo recién hecho :) ¡Espero que se la hayan pasado muy bien esta navidad! Les deseó un prospero año nuevo 2014. ¿Ya tienen sus propósitos?
ADVERTENCIA: HAY ALGUNAS ESCENAS SUBIDAS DE TONO.
Sin nada más que decirles, disfruten la lectura.
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Tiene sus ojos, Draco.
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"Existen derrotas, pero nadie está a salvo de ellas. Por eso es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotados sin siquiera saber por qué se está luchando"
-Paulo Coelho
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Capitulo 9.
Después del encuentro con Astoria Malfoy, Ginny ya no tenía fuerzas para nada así que después de hacer sus compras en esa tienda de Quidditch -después de repetirle miles de veces a la dueña del local que estaba bien y que nadie la atacó- fue a su hogar. Grimmauld Place se convirtió en un gran hogar después de la Inquisición.
Antes vivían en una sencilla casa en Godric Hollows, pero los recuerdos eran tan vividos que decidieron después del funeral de Ron y Hermione, decidieron cambiarse a un lugar más seguro.
Ginny movió su cabeza, intentando despejarse. Lo que menos quería era ponerse sentimental después de tantas cosas que había vivido ese día. Al llegar, rápidamente el olor la embargó. El olor a pan aún estaba en el ambiente, a cereales, a calcetines sucios de James y plantas. En fin, olía a hogar.
Fue a su cocina y recogió los trastes; con un toque de varita se empezaron a lavar solos. Después agarró la ropa que encontró tirada desde en las escaleras hasta en algunos pasillos. Kreacher en esos momentos estaba de vacaciones y regresaría mañana.
A pesar de que solo habían pasado un par de horas cuando dejo a sus hijos entró a la habitación de su pequeña llena de nostalgia y la habitación rosa la cegó por un momento porque tenía un gran ventanal. Sin haberlo premeditado, se sentó en la cama de su pequeña y abrazó a la pequeña comadreja que tenía de peluche. "Mr. Weasel" así Lily la había llamado desde que apenas tenía cuatro años. Su madre había llorado a mares cuando escuchó como había llamado a su peluche mientras que a los demás fue como una cachetada. Lo que siempre será un misterio es la razón de que entre todos los animales de peluche que había ese día, ¿por qué eligió una comadreja?
Lo dejó donde estaba y siguió su camino; para así llegar a la puerta de la habitación de James. Ella lo medio abrió para percibir rápidamente el mal olor que embargaba siempre la habitación.
"Se lo dejaré a Kreacher" pensó riendo, intentando eliminar los pensamientos nostálgicos.
Y así, llego a la habitación de Albus. Él había heredado la habitación de Sirius y su hijo no tuvo problema con los posters y con la bandera de Gryffindor. Aunque al principio Ginny estaba sulfurada por la posición con la que una bruja posaba en una foto, Harry simplemente lo solucionó colocando encima una foto de ellos. La familia Potter al completo.
A Ginny le encantaba la foto. Era ella, abrazando a Lily y agarrando del pescuezo a James y Harry agarrando por los hombros a Albus. La foto rezaba "Junio 16, 2017" Al verla a Ginny le dieron unas tremendas ganas de ir a ver el árbol genealógico y se dirigió ahí.
Por más que intentaron quitar el viejo árbol genealógico de los Black no pudieron, para frustración de Harry y lo único que pudo Ginny para alegrarlo fue ponerles su estilo. Decidieron poner el árbol genealógico de los Weasley, empezando desde Arthur y Molly para así, acabar con ellos, pero el árbol crecería igual que el de los Black. Colocaron varios recuadros de ellos y además pintaron la habitación.
Pero el corazón de Ginny se destruyó por tercera vez en ese día al entrar ahí. Unos sollozos totalmente destrozados inundaban la habitación. Ahí, debajo del árbol genealógico de los Weasley, se encontraba Harry agarrado fuertemente de un cuadro. Su cuerpo temblaba de una manera que hizo que Ginny corriera rápidamente hacia él y lo abrazara. Ahí Harry le correspondió y siguió llorando durante un tiempo.
—Los quiero tanto...—siguió llorando desconsolado. Ginny puso su barbilla en la cabeza de su esposo mientras le susurraba un "Shhh, ya, no tienes la culpa de nada"—. Los quiero mucho... mis hermanos..
La pelirroja cerró los ojos de golpe, aun escuchando los murmullos de dolor. ¿Qué jodido derecho tenía Charlie de desenterrar el pasado? Ninguno. Solo asistió al funeral de Ron y se fue para no volver. Ni siquiera ayudó en los preparativos, en la Guerra y menos en los tiempos de la Inquisición. Nadie le reclamo nada, pero ahora.. ¿Acaso lo hacía porque sentía alguna cuenta pendiente con Ron? No creía que con Hermione porque ni siquiera asistió a su funeral..
—Tiene razón Malfoy..—Seguía diciendo con dolor—. Tenía jodida razón Malfoy.. Todo es mi culpa...mi culpa...
No, esto paraba y ahora.
—Harry, mi amor, escúchame—se colocó enfrente de él y agarró su rostro. Un flashback regresó a ella, recordando cuando consolaba a su esposo cuando murieron los Weasley-Granger y cuando Harry les dio a Rose, por su bien y el de todos—. Quiero que sepas que tú no eres culpable de nada..
—Lo soy, lo soy de todo.. debí haber.. debí..
—Más protecciones, lo sé—lo cortó con suavidad. Siempre decía lo mismo—. Mas defensa, más en secreto.. lo sé mi amor aun así, sigue no siendo tu culpa..
Entonces Ginny lo besó. Llenó su rostro de besos haciendo sonreír un poco a Harry. Limpió sus lágrimas y lo acarició con mucho cariño para después abrazarlo nuevamente. Lo amaba. Amaba todo de él. Ella también tenía su pasado oscuro y sus demonios con los que lidiar pero Harry a pesar de todo, con su amor y paciencia la sacaba del tenebroso lugar del que a veces se enterraba.
Observó el rostro sonrojado de Harry y el rastro de lágrimas que ella había intentado quitar, además los lentes estaban un poco chuecos. Ginny sonrió intentando infundirle fuerzas. El pelinegro en su interior se sentía agradecido con todos los Dioses porque en su vida tomó buenas y malas decisiones. Las malas decisiones siempre lo atormentarían, arrastrándose detrás de él como si estuviera encadenado a ellas. Pero de las buenas decisiones estaba su esposa Ginny. La mejor decisión que tomó en su vida, además de haber decidido de tener a Ron como amigo para así a Hermione.
Ginny, la que estuvo a punto de perder por una mala decisión de ella pero aun así, Harry tuvo la certeza de abrir a su corazón y dejar entrar a un invitado que había expulsado hace mucho tiempo: el perdón. Además, lo uso también para su amiga. Otras buenas decisiones fueron sus hijos. Harry tenía miedo de tenerlos porque apenas había pasado poco de sus peleas con Ginny , su matrimonio y además eran los inicios de una pequeña guerra.. Pero por gracias a Merlín tuvo a su pelirroja y amigos a su lado.
—Me siento tan.. en deuda con ellos Ginn—dijo Harry mientras levantaba su mirada hacia ella. Sus ojos verdes lucían agotados—. Son mis mejores amigos, los que llenaron de mi vida esperanza, los que confiaron en mí cuando nadie lo hacía. Los que..—se detuvo abruptamente volteando su rostro pero Ginny lo agarró de la barbilla. La mirada de la pelirroja le dio fuerzas para seguir. Como siempre—. Los que me confiaron su vida... A pesar de todo—terminó sin evitar que nuevamente las lágrimas lo inundaran. Y así, dirigió su atención a la pared y acarició cierto punto de la pared.
Ahí estaban las ramas de Ron y Hermione.
Lo que quisieron ponerle de especial a ese árbol era que tuviera las fotos individuales de todos los miembros de la familia. Ahí lucia Ron feliz mientras comía un poco de carne y hablando aun cuando no había terminado de comer lo que siempre hacia sonreír a Harry. La foto de Hermione era su expresión cuando le iba Ginny a entregar a Rose después de un buen rato que su esposa anduvo con ella. El rostro de la castaña lucia luminoso y pudo observar nuevamente su expresión al reír.
Había una ramita debajo de sus fotos: la de Rose. La pelirroja lucía tranquila observando la cámara. Se podían destacar sus pecas y sus grandes ojos castaños. Su sobrina traía una blusa gris mientras que una trenza roja descansaba sobre su hombro.
Al mirarla, Harry acarició la foto de su sobrina. Le debía muchísimo a ella. Aunque fue por su bien su separación con la familia fue inevitable que ella le dejara un resentimiento palpable a pesar de que los Malfoy la trataban como suya.
Y fue cuando se le ocurrió.
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Lucy suspiró en un tono desesperado. Lily la había citado con una amiga en la biblioteca y no las encontraba por ningún lado. La pelirroja se estaba cansando de verdad y por partes, hartándose. No sería la primera vez que su prima la plantara. Cuando estaba decidiendo irse escuchó una voz que pintaba serenidad.
Volteó sabiendo a su portador. Lyssander Scamander se encontraba hablando con Ms. Pince acerca de un libro que no encontraba. Lucy rápidamente se sentó en una silla cercana y lo siguió mirando. El joven no notó su presencia porque al terminar de hablar con la bibliotecaria se fue de ahí.
Lucy sin querer hizo una mueca, tenía ganas de darse un golpe porque había tenido la perfecta oportunidad de hablarle sin la presencia de Lily y los demás. Agarró un libro al azar y se puso a hojearla distraída. A veces se preguntaba porque seguía insistiendo con aquel chico rubio serio pero entonces recordaba las veces que sus ojos se topaban con los suyos sintiendo una maravillosa sensación. Lucy no era una empedernida romántica pero antes de Lyssander nunca había sentido eso con algún chico, ni siquiera con Adama Hutch, su último novio del que creía hace mucho estar enamorada.
Dejo el libro y lo puso donde pertenecía; después salió de la biblioteca. Al parecer estaba tan sumida en sus pensamientos que chocó con el hombro de alguien.
—Fíjate por dónde vas, Weasley—siseó una voz.
Lucy sin decir una palabra ni voltearlo a ver, siguió su camino sabiendo que con el que había chocado era Scorpius Malfoy. Ya luego le contaría a Lily que si hubiera ido se lo habría encontrado.
Scorpius la miro alejarse. Por una milésima de segundo había confundido a Rose con una de los Weasley. Sacudió su cabeza y entró a la biblioteca.
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PASADO
Theodore y Draco rápidamente llegaron a las aulas en las que siempre se llevaban a los que tenían que ir a los castigos. Podían escuchar gritos a la lejanía. Pero, ¿eran ellos...? Draco sabía por medio de su compañero que además de la pelirroja, era la lunática y el tonto de Longbottom. Idiotas, metiéndose donde no deben.
Draco se mordió el labio y agarraba su cabello, desesperado.
—¿Qué hacemos Malfoy?—dijo Theodore con un tono lúgubre por los gritos que lanzaban los desafortunados que se metieron con algún Slytherin o Carrow. El rubio pensaba todo lo que podía en un plan pero Nott empezó a balbucear desesperado y los gritos de las personas no podían dejarlo concentrarse.
—¡Solo hay que utilizar un hechizo para saber dónde están y sacarlos..!—explicó mientras corría a un aula. No se necesitó más cuando Draco empezó a recitar el hechizo y se vio un pequeño círculo completamente transparente. Ahí se podía observar a Crabbe y Goyle torturando con algunos crucios a Longbottom—. Maldita sea, yo solo quería..
—¡Deja de observar y busca a Luna!—lo cortó, agarrándolo del brazo para seguir corriendo pero el rubio se soltó, casi ofendido.
—Vine por los Gryffindors no solo por Lovegood..
—¡Ellos que importan! ¡Tenemos que encontrar a Luna!—insistió sin darse cuenta de lo que dijo pero Draco lo notó. Estaba demasiado alterado para hacer una maldita escena. Así que aspiró todo el aire que pudo y habló con mucha paciencia:
—Tu busca a Luna y yo buscaré a los Gryffindors.. ¿Va..?
—Dije que tu vienes, Malfoy—lo cortó y amenazándolo con la varita. Draco hizo lo mismo y entonces el grito de Neville inundó el tenso ambiente haciéndolos sobresaltar. El rubio no pudo evitar sentir un escalofrío.
Longbottom, el chico que molestó hasta el cansancio, que supo sus puntos más débiles y los usó contra él. Todos esos años y Neville nunca pudo dirigirle una mirada de odio genuina. Nunca. Y eso que se lo merecía con creces. Ese mismo chico estaba a unos pasos, donde lo están torturando. Y Draco tenía un debate consigo mismo. Si mandar al diablo todo e irse corriendo a sus habitaciones para intentar olvidar lo sucedido.. o rescatar a los amigos de Granger. Porque aunque Granger lo haya mandado a la mierda al saber que era mortífago, quería lo mejor para ella–aun y cuando está utilizando a Weasley para lastimarla- pero a su modo. Para Granger: eran importantes esos tres...
Y entonces tomó la decisión.
—Me vale mierda Nott: Ve tu por Lovegood y yo iré por los Gryffindors—dijo cuándo con un bombarda, rompió la puerta y entró en la oscuridad de la habitación..
Pero hubo un pequeño detalle que Draco había olvidado contemplar: Theodore Nott.
Sí: Él empezaba a sentir algo por la chica rubia. Era algo que se empezaba a entretejer poco a poco dentro de Nott. Pero no fue suficiente.. el frío y duro corazón aún no podía sentir suficiente amor, no de ese modo. No después de tener una infancia destructiva y con su madre muerta desde que tenía memoria.
Los cariños y dulces palabras de Luna, pudieron empezar a derretirlo poco a poco.. Pero aún había mucho camino recorrer. Y ese camino hizo mucha falta cuando Theodore Nott tuvo la gran encrucijada de su vida. Theodore tenía muchos defectos pero el peor era que siempre pensaba antes de actuar.. enfrente de otras personas, le importaban muchísimo sus opiniones.
Cuando empezó a oír los chillidos de Luna, su corazón se detuvo. La dulce voz de ella ahora era contaminada por su voz llena de dolor y terror. Y cuando hizo recitó el hechizo se dio cuenta que alrededor de la rubia habían varios Slytherin. Y no solo eso, si no que eran hijos de aliados de su padre y grandes sangre puras del círculo más cotizado del mundo mágico. Si entraba ahí.. todo se acabaría.
Theodore sudó frío y tomo una decisión tan imprecisa y apresurada.. de la cual se arrepentiría por toda su vida..
—Lo lamento—murmuró con lágrimas en los ojos antes de irse corriendo, aun oyendo los gritos de Luna..
Mientras tanto, Draco ayudaba a apoyarse a un magullado Neville. El chico no sabía ni que pensar aunque no podía en ese momento. Los dolores en su costilla se lo impedían.
—Longbottom te llevaré a una aula vacía, tengo que ir por..
Unos gritos inundaron el pasillo. Los dos voltearon pálidos como la cera porque se oían pasos y apenas tuvieron tiempo de ocultarse detrás de una columna. Cuando se dieron cuenta.. Ya era muy tarde: Varios mortífagos llevaban arrastras a una Luna con la mirada perdida. Draco pudo observar como Longbottom en un fruto de desesperación e impotencia, apretaba sus nudillos poniéndolos totalmente blancos, parecía que estaba tomando una decisión antes de que el rubio pudiera detenerlo: Neville iba a salir corriendo en contra de los mortífagos y tenía la varita en posición cuando el dolor de sus costillas le ayudó a Draco. Lo atrajo con toda su fuerza y poniendo una mano en su boca.
Por más que Neville pataleó y gruñó, Draco no lo soltó. Rescatar a Luna Lovegood era demasiado tarde. Pasó muy poco tiempo cuando empezó a sentir como el cuerpo de Longbottom empezaba a temblar: estaba sollozando. De dolor e impotencia. Neville Longbottom, el chico del que siempre se burlaba de su timidez había estado a punto de dar su vida por una amiga sin pensárselo dos veces: en lo único que pensó Neville fue cuanto tiempo le duraría la otra costilla intacta cuando se lanzara al mortífago que traía bruscamente a Luna.
Fue en busca de la enfermería, cambiando abruptamente sus planes. Longbottom necesitaba ayuda médica y sabía que Pomfrey le ayudaría ocultándolo por un rato antes de llevarlo a un real refugio.. Longbottom ya no podía volver a su Sala Común ni a sus clases, ya era declarado un traidor.
Cuando se lo dio a Pomfrey, la enfermera le lanzó una mirada de suspicacia antes de empezar a atender a un inconsciente Neville. Ni había tiempo que perder. Draco llegó a un baño, con todas las ganas de romper en llanto de frustración e impotencia.. Pero una voz lo llenó por completo:
"Es fácil Draco—rió Hermione mientras le sonreía cálidamente, el rubio no pudo evitar alzar una ceja, acercándose más hacia la chica—. Es para ocultarse, te distorsiona el rostro por un rato, pienso que te ayudará algún día que tal vez..—Draco la cortó besándola en la frente. Él nunca fue de palabras románticas o cursis, solo de acciones."
El rubio cerró los ojos con dolor por los recuerdos. ¿Cómo jodidos Granger lo pudo haber olvidado tan rápido como para meterse con Weasley?
Así que, tragando duro, recitó el hechizo.
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PRESENTE
Lily se hacía un moño mientras caminaba rápidamente hacia la biblioteca cuando Lorcan Scamander se interpuso en su camino. Lily se detuvo y lo miró extrañada. El joven Scamander no se había parado a hablarle y lo observó con más detalle desde la lejanía. Tenía los pantalones llenos de lodo y se arremangaba con cierto temblor en las manos pero lo que la sorprendió fue su cabello casi pegado a su rostro por la suciedad o tal vez por el sudor que perlaba por su rostro.
Los hermanos Scamander eran conocidos por su rubia cabellera indomable. Tal vez o por algo más, Lily se decidió a seguirlo. Casi trotaba para poder alcanzarlo hasta que pudo llegar.
—¡Scamander!—gritó pero el rubio no se detenía. Rodó los ojos, fastidiada. Su moño se deshacía a pesar de que apenas hace minutos se la había hecho—. ¡Lorcan!
El rubio al parecer, ahora sí la oyó porque empezó a detenerse poco a poco. Cuando llego hasta él Lily tuvo que dar una bocanada de aire e inconscientemente lo miró con un tinte de furia.
—Sabias que te estaba persiguiendo—dijo Lily, cruzándose de brazos.
Lorcan bufó y entonces la miró. Él estaba mucho más furioso que ella. La pelirroja suspiró. Conocía perfectamente a su amigo para saber hasta quien le provocaba el enojo.
—¿Así que fue...?
—No me hables de Malfoy—la cortó con enojo. Lily lo miró con una ceja alzada y sonrió internamente. Albus sí que iba a tener problemas para que la familia aceptara a Rose como una.
Lily levanto las manos con inocencia.
—Lo que digas.
Silencio. Lorcan se preguntaba porque Lily hacia todo eso. La miró y pudo observar que algunas gotitas de sudor caían por su frente. Sus ojos castaños lo observaban con tintes de curiosidad y burla. Su largo cabello rojo estaba recogido en un peinado desastroso.
—Creo que no te sabes peinar Lily—bromeó, intentando romper una tensión palpable en el ambiente. Ella sonrió de lado.
—Fue tu culpa Scamander—dijo, haciéndose el moño nuevamente. Lorcan la miro sin decir nada. El tono de la piel de Lily era casi como la leche y al parecer, interminable de pecas—. Me debes una.
Le dio un leve empujón y siguió Lily su camino. Lorcan la miró alejarse y se preguntó que qué rayos le estaba pasando. Nunca se había fijado de esa manera en la pequeña pelirroja, además, si le tocaba un solo pelo era comida para perros por parte de la familia Weasley y sin contar lo que le haría su mejor amigo Albus.
Albus. Solo pensar en él, hizo que la sangre del rubio burbujeara de la rabia y más al pensar en la imagen de hace poco de su mejor amigo con su enemiga desde su primer año en Hogwarts. Lorcan miró de lejos donde se había dado la vuelta Lily, mientras pensaba en algo para detener eso, sea lo que sea que tienen. Pero.. ¿Qué cambió realmente este verano? ¿Podrían volver a la normalidad? Lorcan apretó los puños. Tenía que hacer volver a la normalidad a todo el mundo o pronto todo estaría de cabeza..
Mientras tanto, Lily pensó lo raro que estuvo el amigo de su hermano. Por un momento paso una idea en su mente pero después la eliminó con una sonrisa ingenua.
"Nunca pasará"
Y entonces entró a la biblioteca para encontrarse al chico que robaba sus sueños. Scorpius leía distraídamente un libro en la esquina, en una mesa alejada. Lily se mordió los labios, ansiosa. Nunca había tenido el valor de acercársele pero al ver que Carly Hepkins de Ravenclaw tenía la misma idea, se le adelantó. Era ahora o nunca.
Así era ella. A su corta edad de ya casi catorce años, Lily podía decirse que era una persona nada tímida pero eso sí, no era una guarra lanzada enseñando pechos por todos lados.
Se sentó enfrente de él como si nada aunque por dentro se moría de los nervios aunque se ahorró su sonrisilla al ver como Hepkins subía el escote de su blusa y se alejaba de ahí. Las manos le temblaban de forma imperceptible. Cuando subió la mirada vio al rubio observándola despectivamente.
—¿Se te ofrece algo, Potter?—preguntó con irritación. Lily negó con rapidez e intentó por todos los medios que sus mejillas no se sonrojaran.
—Vine a sentarme, ¿no?—tanteó.
Scorpius rodó los ojos.
—Largo.
Lily se mordió los labios, sintiéndose totalmente humillada. Scorpius tenía un rictus en su sonrisa pero después de algunos segundos desapareció. Lily parpadeó totalmente confundida por el cambio en su rostro. Por un momento, le pareció que la frialdad de Scorpius se había apagado levemente pero después sacudió su cabeza, negándose. Él la seguía mirando para después bufar totalmente contrariado.
—Mejor...no—parecía que luchaba contra sí mismo. La miraba casi furídico. Lily estaba tentada a largarse corriendo—. Puedes..—pausó para relajar su rostro con sus manos—. Quedarte.
Lily asintió y sacó un libro de su mochila. No esperaba que Lucy estuviera aun ahí ya que había llegado tarde pero esto era mil veces mejor, una fantasía. Lo miro varias veces con discreción y observó que leía su libro con tranquilidad, un ánimo todo contrario a como había estado hace unos momentos.
Sin saberlo, ella estaba sonriendo. Y así la vio Scorpius. Lily sonreía y al rubio le pareció tierna-por más que él lo negara-.
Pero entonces algo rojo pasó. De un color tan familiar que inconscientemente Scorpius volteó en esa dirección y descubrió a Rose. Tenía las mejillas sonrojadas y sus zapatos estaban llenos de lodo pero lo miraba de una forma extraña. Scorpius sonrió casi con alegría. Podía apostar que lo había estado buscado para exigirle una disculpa. Así que ignorando a Lily, siguió a los rizos afuera en el pasillo.
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Rose tenía los nervios totalmente crispados gracias a Scamander y lo único en lo que podía pensar era en encontrar a Scorpius. Necesitaban los dos discutir acerca de lo estúpido y peligroso que fue lo que hizo en la clase de Binns. Sin evitarlo, la pelirroja tragó grueso. Scorpius siempre había sido así con ella.. pero se ha pasado del límite. Sabía que había muchas asperezas en su relación pero ¿cómo no? Sus padres aunque quisieran ocultarlo, cada vez se separaban más. Las constantes miradas y discusiones de los dos no habían sido inadvertidas por los dos mayores Malfoy, Rose deseaba que además de la única ocasión en la que Alanna oyó a su padre borracho y discutir con su madre, no hubieran más.
Se recargó levemente en la pared de piedra, mientras ponía su mano en la frente. Cada vez más Rose ponía en duda su fuerza. Sentía que en cualquier momento iba a desfallecer del cansancio físico y emocional, tenía unas tremendas ganas de ya graduarse de Hogwarts para empezar de nuevo en otra parte. Un lugar sin prejuicios y sin un pasado pisándole de los talones.
Pero después suspiró con una sonrisa amarga. No podía pensar ni siquiera en ese tipo de sueños, su familia la necesitaba.
Pesara a quien le pesara, Scorpius era su familia. Y no podía pasarse todo el tiempo sin hablarle o que el rubio simplemente se mosqueara de solo pensar en ella. Tenía que acabar con eso, ser directa. Más directa de lo que fue hace algún tiempo en el que habló con Scorpius y él la mando a donde Merlín sabe con exactitud. Rose tembló de solo el puro recuerdo. Se habían gritado tanto ese día..
Así que Rose siguió buscándolo. Hasta estuvo tentada de entrar a la sala común de Slytherin, total, la despreciaban pero aún así la respetaban y mucho. Pero entonces se le ocurrió que tal vez podía estar en la biblioteca. Rose siempre había envidiado que las calificaciones de Scorpius se igualaran casi a las de ella y sin que el rubio se pasará tanto en la biblioteca como Rose. Tal vez hoy sería la excepción y podía encontrarlo ahí.
Y no se equivocó.
Lo encontró ahí junto a una chica pelirroja que se le hacía muy familiar. Rose simplemente rodó los ojos pero no pudo evitar sentir como algo en ella se cerraba, como si sintiera vértigo. La chica lo atribuyó al encuentro con Scamander. Se dio por aludida cuando vio como Scorpius la miraba de reojo; así que salió de la biblioteca para esperarlo. No esperó ni cinco minutos.
—¿Se le ofrece algo, su Majestad? — se burló el rubio al llegar junto a ella para después, cruzar los brazos. Rose rodó los ojos.
—Odio cuando haces eso, ¿sabes? Hacerte como si yo te hubiera insultado y puesto en peligro delante de mucha gente.
Scorpius suspiró, lleno de fastidio. La pelirroja, como siempre que discuten, estuvo tentada a golpearlo.
—Y yo detesto que solo por ser huérfana tengas que ser la reina de la mansión Malfoy— le espetó girándose al lado contrario de ella. Él pudo sentir poco después como Rose empezar a caminar hacia él, sus pequeños pasos al parecer, estaban dudando si acercarse o no.
Scorpius se reprimió saltar al sentir la mano de la chica en su hombro. Cuando lo tocó pudo compararlo como cuando uso por primera vez la magia: algo recorriéndolo de los pies a la cabeza.
—Scorpius, tenemos que hablarlo ¿sabes? —murmuró Rose y fue cuando ahí cuando el rubio se pudo atrever a mirarla. La chica lucía sus ojos tristes además estaba con su rostro lleno de residuos de lágrimas y entonces no pudo recorrer su mirada y vio sus labios. Resecos en ese momento. Y a Scorpius ningunos otros labios les habían parecido tan más…
¿Qué estaba pensando?
Sin querer pensar más, quito con brusquedad la mano de Rose en él y estuvo a punto de irse cuando oyó un pequeño sollozo tras él. Era Rose. Y algo dentro de él se destrozó por completo: el dolor era parecido a cuando sus padres discutían por los fantasmas del pasado y es por eso, que dejo por primera vez relucir algo que no utilizaba muy a menudo..
—Tiempo— dijo. Y pudo darse cuenta que Rose estaba totalmente callada-. Necesito tiempo.
Y se fue. Dejando a Rose con el alma en un hilo.
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PASADO
Fue difícil. Muy difícil silenciar el aula y dejar al menos inconscientes a los Carrows. Draco intentó por todos los medios que ninguno se fijará en sus ojos. Weasley estaba totalmente magullada de los golpes y el rubio temió que estuviera muerta.
La encontró en el suelo, su pierna estaba en una posición que no creía que se pudiera estar, su mirada estaba perdida y al hablarle, mientras le checaba su pulso no pudo evitar sorprenderse cuando, con tal vez su último aliento, dijo el nombre de Harry Potter.
Con un total anhelo que le dieron unos horribles celos. Pero no de ella. Draco deseaba, por más que maldecía miles de veces a Granger, que ella dijera su nombre así. No el de Weasley si no el de él.
Colocó su frente junto a la de ella. Pudo apreciar por primera vez la belleza de la pelirroja. Lucía valiente y decidida a pesar de todo. Con prisa, llevo su cuerpo con delicadeza a la enfermería antes de sonaran las alarmas.
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PRESENTE
Ya en su quinto año, Rose estaba en el Club de las Eminencias de Slughorn. Para su desdicha, el viejo maestro sabía su secreto y siempre la miraba con un toque de lástima. Para todo. A Scorpius le encantaba jactarse que solo la metió por lástima.
Scorpius..
Rose cerró los ojos. No sabía que le había pasado en la tarde. Había sentido como su corazón volaba con cientos de hipogrifos con solo su cercanía y al tocarlo en el hombro había sentido como Scorpius había tensado todo su cuerpo.
Estaba tan alterada por los encuentros ocurridos por un comienzo de clases tan abrumador que dio gracias a Merlín que estuviera en clases de Pociones avanzadas y no tuviera sus amigos ahí. Sí, ella siempre los extraña a pesar de todo pero no tenía ganas de tenerlos revoloteando a su alrededor preguntándole porque su cara estaba roja –la pelirroja se lo imaginaba ya que sentía su rostro ardiendo-.
Cuando llego se sentó junto a su compañera de pociones Eve Adams.
Eve Adams era una popular compañera de Gryffindor que era de las pocas que no la insultaban y al parecer, ni hablaba de ella a sus espaldas –según Albus-. Desde el año pasado se dio cuenta que ella era muy audaz e inteligente en las pociones, tal vez no tanto como ella, pero era mejor que sus mejores amigos. Su padre le contó todas las cosas que habían destruido en esa materia los padres de Seamus y Alice cuando estaban en Hogwarts.
Aunque era callada, siempre decía lo justo para cuando tenía duda de algo y Rose con gusto se lo resolvía. Siempre eran de las primeras en acabar.
Aburrida porque el profesor no se dignaba en llegar y Eve al parecer tenía un mal día porque ni se había dignado en mirarla, colocó su rostro en su mano y revoloteó su mirada alrededor del aula para ver quienes habían llegado hasta que chocó con la mirada de Albus. Él estaba solo y se veía desanimado pero aun así, le sonrió, como si le hubiera alegrado el rato y la saludó efusivamente. Rose le regaló una corta sonrisa.
Se estaba acostumbrando a los grandes detalles que tenía Albus con ella. Siempre la saludaba en los pasillos y hasta en el Gran Comedor, ya solo faltaba que la invitara a comer con él..
Rose a pesar de todo, no se sentía para un gran paso como ese. Y menos teniendo a Scamander comiendo cerca de ella. Pero fue ahí, en ese mismo instante ocurrió. Una idea oscura la invadió y entonces volteó nuevamente. Albus aún la miraba, con sus ojos verdes fijos en ella y le sonrió, nuevamente con ese cariño y alegría..
¿Sería falso todo eso?
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La doctora Greenwoild no dejó de fruncir el ceño en los minutos después de que Victoire se fuera.
—No sé que le pasó, ella es una de mis mejores alumnas. Creo que se tomó confianzas con ustedes.
—No sea demasiado dura con ella—dijo Rolf de inmediato. No quería perjudicar en la carrera de la rubia pero la doctora rápidamente negó con la cabeza. Los alumnos tenían que aprender.
Era lo duro de lidiar con hijos de héroes de guerra: creían que tenían todo a sus pies. Pero como no, la doctora sospechaba que eran mimados por sus padres además de que no les faltaba ayuda económica para después ser elogiados por algo que no eran cuando ya estaban en instituciones mágicas. Cuando la doctora Daryella Greenwoild vio por primera vez quien iba a ser su aprendiz en esos años al principió quería bufar enfrente de ella y mirarla despectiva. "Otra hija de héroes y más porque ella es Weasley" Además, la chica tenía pinta de que solo pasó por ser familiar de Harry James Potter. Pero eso no la desganó, al contrario, se la propuso como un reto. Sentirse orgullosa de ella.
Y no se iba a rendir tan fácilmente.
Así que le cambio el tema a los señores Scamander.
—¿Listos? — preguntó lo de siempre. Luna Scamander tenía los ojos llenos de lágrimas, como de costumbre al visitar a los Longbottom.
El señor Scamander asintió de inmediato para después, agarrar la cintura de su esposa para que Luna pudiera apoyar su rostro en el pecho de él. La doctora Greenwoild suspiró y empezó a caminar por el largo pasillo; ni siquiera volteó atrás porque sabía de antemano que aunque se atrasarán, ellos la seguirían como quiera. Por eso paró enfrente de una puerta y esperó solamente un par de minutos hasta que llegaron.
—Muchas gracias doctora—dijo Luna con voz dulce.
Daryella asintió imperceptiblemente.
—Los veré en un rato.
Y se fue. Luna tragó en seco y sentía que su corazón saldría en cualquier momento pero sabía que Rolf estaba con ella, para todo, así que entró y lo blanco de la habitación la cegó por un momento. Hasta que oyó algunos ruidos adentro. Ella sonrió.
—Hola Frank.
Frank Longbottom parpadeó levemente y siguió escribiendo. Siempre estaba en su escritorio y lo encontraban escribiendo palabras incoherentes para ellos pero al parecer para él no, ya que cuando terminaba de escribir lo guardaba en un carpeta ya abultada. Alice Longbottom era distinta. Siempre hacia cosas distintas. A veces regaba las plantas-o intentaba- que se encontraban en la ventana de la habitación, otras ocasiones la veían bailando y Luna siempre se le unía. Pero ahora parecía decaída, esa apenas sería la segunda vez que la veían así. Estaba en su cama y sostenía con fuerza algo que tenía en el bolsillo.
—Hola Alice, ¿Cómo estás?- preguntó Luna, sentándose junto a ella.
Pero la mujer no respondió. Siguió apretando al parecer, con más fuerza lo que traía.
—¿Qué es lo que tiene en la mano, señora Longbottom?
Nuevamente no respondió pero congeló el corazón de Luna cuando sacó una envoltura de dulce de su bolsillo.
—¿Dónde está? ¿Dónde está mi hijo?
La rubia rompió a llorar en su regazo. Rolf llegó junto a ella y acariciaba los cabellos rubios de su esposa y le respondió a Alice:
—No está aquí, pero volverá. Se lo aseguró.
Alice sonrió.
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La cena estaba deliciosa y eso se comprobaba con Seamus quien hacía unos gestos muy poco comunes.
—¡Por Merlín! Qué asco—arrugó la nariz al instante Alice mientras revolvía su comida. Rose rodó los ojos y bufó. Después de unos segundos levantó la mirada para encontrarse a algunos ravenclaws observándolos.
—¿Se les ofrece algo?—alzó una ceja la pelirroja, lanzándoles su famosa mirada de hielo marca Malfoy. Los chicos se estremecieron aunque hubo uno que otro que la desafío con la mirada más no dijeron nada.
Para Rose, habían tres tipos de personas en Hogwarts. Las que odiaba y ellos también a ella, tanto que la desafiaban. Los que simplemente pasaban de ella y luego su familia. No era un secreto que la familia Weasley era muy numerosa y faltaban los que ya habían salido de Hogwarts. La pelirroja le lanzó una rápida mirada al centro de la mesa donde se encontraban todos los Weasley- Potter. Al parecer discutían de algo pero lo que le extraño a Rose es que algunos de ellos estaban con el rostro enrojecido mientras que otros estaban pálidos.
—Qué extraño—murmuró y fue así como Albus la atrapó mirándolos. La pelirroja no se inmutó, es más, hasta alzó una ceja y reprimió una sonrisa de lado. El chico no dijo nada solo se le quedo mirando unos segundos y después al parecer Lorcan Scamander exigía su atención porque volteó hacia él y siguió hablando como si nada.
Rose se encogió de hombros y siguió comiendo, pensando ahora porque sus padres no le habían escrito últimamente..
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Cuando Draco llegó a Malfoy Manor se encontró con un lugar totalmente silencioso y fue cuando temió lo peor. Le importó un comino que se arrugará su traje, lanzó a un lado su maletín y casi corría como desesperado por los largos pasillos de la mansión en búsqueda de su familia. Pero después de algunos minutos se encontró a Alanna en su habitación.
Agradeció a Merlín y a todo el que estuviera arriba, que su hija estuviera sana y salva. Llegó hacia para abrazarla fuertemente. Alanna rió alegremente.
—Papi, ¿me extrañaste?—dijo mirándolo con sus preciosos ojos verdes. Él asintió con una sonrisa—. ¡Yo también! Al rato te quiero.. hablar..—la pequeña frunció el ceño levemente, buscando la palabra adecuada—. ¿Pla..ticar?—Draco asintió como diciéndole que estaba correcto—. Contigo ¿sí?
—Por supuesto hija—la besó en su cabeza tiernamente—. ¿Sabes dónde está mami?
La pequeña asintió rápidamente.
—Cuarto de Rosie.
El rubio le revolvió el cabello antes de irse. En el camino hacia la habitación se preguntó que hacia su esposa ahí, en la habitación de su hija pero entonces la vio. Astoria estaba llorando. Veía sus movimientos descontrolados pero como su rostro estaba apoyado en la cama de Rose, no se oían tanto. Astoria lo sintió y por eso levantó su mirada. Lucía totalmente desconsolada.
—Draco—gimió antes de ir débilmente hacia él y abrazarlo fuertemente y ahí, en sus brazos pudo empezar a llorar nuevamente. El rubio la apretaba fuertemente y colocó su mejilla sobre su cabeza, intentando calmarla.
Había dos cosas que Draco Malfoy ignoraba en ese momento. La primera era que también él iba a necesitar la calma porque la segunda cosa estaba encima de la cama de Rose. Una carta con el sello del Ministerio.
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Dominique frunció los labios, despectiva al ver cierta cabeza rubia en el lugar donde todos sus primos se habían asentado en el comedor. Se sentó a lado de Roxanne quien platicaba alegremente con su inseparable hermano Fred acerca de nuevas tácticas de Quidditch. Su prima Lily estaba junto a Lucy, pero misteriosamente las dos permanecían calladas. Y no se le pasó el detalle que Lucy le regalaba ciertas miradas a Lyssander Scamander. Bufando, se inclinó un poco más en la mesa mirando directamente hacia el rubio.
—Esta no es la mesa de Ravenclaw—murmuró con saña. Lyssander ni se inmutó y siguió leyendo. Eso al parecer enfureció a la rubia y Roxanne la miró con extrañeza—. ¿Qué no oíste, inútil? Esta no es la mesa de..
—Te oí la primera vez—dijo Lyssander sin levantar la mirada hacia ella, enfureciéndola.
—Entonces mírame cuando te hablo.
—No me apetece—seguía mirando el libro y la discusión no le llamó la atención a ninguno de los Weasley-Potter, era muy común que esos dos discutieran. Al parecer, siempre que Lyssander hablaba era para discutir con ella.
No era nada fuera de lo normal.
Con el orgullo dañado, Dominique siguió comiendo pero sin quitarle la vista a su plato pero le daba mirada de odio de vez en cuando al rubio. Roxanne suspiró sabiendo lo que le pasaba a su prima y la miró con cierta compasión. La pelinegra a pesar de todo, la admiraba. Dominique era sarcástica, odiosa en cierta parte pero cuando la conocías de verdad podías ver su encanto. Era una admirable persona y que luchaba por lo que quería.. aún y cuando sabía que la batalla estaba totalmente perdida.
En unos asientos más allá de Roxanne, Albus miraba cierto punto de la mesa de Gryffindor y Lorcan con cierta crudeza, se dio cuenta que observaba a Rosebud Malfoy y a sus dos inseparables amigos. Con cierto regocijo, se dio cuenta que la pelirroja estaba pálida y le contaba algo a sus amigos con el rostro totalmente serio. Esperaba que les estuviera hablando sobre su pelea.
—Ahorita vengo—dijo Albus lo suficiente fuerte para que varios del grupo lo escucharan. Lorcan casi vomitaba su cena al ver que se dirigía hacia ella.
—¿La va a traer? —preguntó Lily, mirando la escena fijamente. Al parecer Albus trataba de convencerla de sentarse con ellos pero Rose era renuente en ello—. ¿Por qué no se viene?
Fred negó con la cabeza.
—Rosie es muy tímida.
Lorcan bufó y Fred lo miro con los ojos entrecerrados.
—Ahórrate los comentarios, Scamander.
—¿Y si no, Weasley? —dijo, intentando que no le afectará que estuviera discutiendo con Fred, por Malfoy.
—¿Qué tienes tú? —Roxanne rápidamente fue en defensa de su hermano. Fred le agradeció con la mirada pero aún así, no estaba tranquilo. No cuando veía a su amigo de toda la vida con esa mirada tan llena de rencor. Por Rose, nunca se había metido en su pelea con Scamander. Pero ahora el rubio se estaba desquitando con todos por su evidente distanciamiento con Albus –y eso que apenas era el primer día—. ¿Sabes? Si no te sientes bien ve a la Sala Común o algo porque luego nos contagias a todos tu humor de perros.
Lorcan rodó los ojos y con la mandíbula apretada siguió comiendo para así, ver como llegaba Albus con una sonrisa triste en sus labios.
—Dijo que no, pero que gracias..
—Que desagradecida—dijo Dominique frunciendo la nariz en señal de desagrado, ahora Roxanne es quien rodó los ojos.
—Por Merlín, pónganse a comer y ya. Sin discusión, ¿está bien? —los cortó Lily fríamente.
Nadie habló por un buen rato.
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PASADO
Ginny sentía que la cabeza le iba a explotar, después sintió dolores por todo su cuerpo para después sentir como si hubiera corrido cien vueltas por todo Hogwarts cargando un hipogrifo a su espalda. No pudo evitar al levantarse, gemir del dolor para después toser secamente.
Al instante unas manos le llevaron agua.
—Toma—le dijo, llevándole el agua a la boca. Ginny con miles de legañas y residuos de lágrimas en sus ojos parpadeaba con mucha dificultad para ver quien le estaba dando agua. Pero al ver que tenía las manos libres, tanteó el terreno de los brazos y con solo sentir la piel supo que era Draco.
Cuando terminó su tercer vaso de agua consecutivo, pudo ver por primera vez en ese rato. Estaba en la habitación de él y al lado, en la mesita, lucían varias pócimas.
—Estabas inconsciente cuando los Carrows aún te estaban torturando—se justificó el rubio al sentir la mirada penetrante de la chica. Ginny asintió levemente para después sentir como un escalofrío llenaba por todo su cuerpo para después sentir como si le hubieran echado una cubeta de agua fría encima.
Que idiota había sido.
—¡Por Merlín...! ¡Neville y Luna..! ¿Dónde..? ¿¡Dónde estáaan?—su voz sonaba temblorosa. La pelirroja quería romper a llorar de la frustración al ver la gran estupidez que había cometido.
Había convencido a Luna y Neville de poder raptar, de la oficina de Snape, la espada de Gryffindor con la que Harry la salvó del basilisco en su primer año. Ginny con lógica había pensado que si le ayudo a derrotar a una bestia de ese tamaño, ¿por qué no en Quien-no-debe-ser-nombrado? Aunque Luna al principio no estaba de acuerdo, con la ayuda de Neville pudo convencerla.
Lo que no contaron fue que al tenerla en las narices, la espada desaparecería.
Y lo peor: fue cuando llegaron Snape y los Carrows. Al instante los mandaron a una diferente aula a cada uno y además con diferente persona. A Luna y a Neville les habían tocado para torturarlos algunos Slytherins pero para gracia de Ginny, le tocaron los hermanos Carrows—la pelirroja al ver que a ella le tocaban los Carrows no pudo evitar lagrimear de alegría. A sus amigos no les tocaría lo peor. Ella se lo merecía y tenían ellos más posibilidades de escapar.
Aunque Ginny sentía una fuerte desilusión porque había sentido a Harry.. pudo sentir su presencia, sus manos al tocarla, sus ojos verdes mirándola con amor.. pero no era él. Ginny comprendió que lo vio porque estaba muriendo y si no fuera por Draco, sus padres tendrían que rescatar un cuerpo tan maltrecho que no la hubieran podido reconocer si no fuera por su cabello rojo.
Pero lo que importaba ahora más que nada era saber el paradero de sus amigos.
—¡Contéstame!—exigió y con todas las fuerzas que pudo juntar, lo agarró de la camisa y empezó a zarandearlo. Para Draco no fue nada: la pelirroja estaba muy débil—. ¿¡Dónde están mis amigos..!? ¿Dónde..?
—Longbottom está en la enfermería—la corto mirándola directamente a los ojos. Tarde o temprano se iba a enterar. Mejor temprano.
Ginny lo dejo bruscamente y cerró los ojos con dolor. Sabiendo la respuesta de la pregunta que iban a salir de sus labios:
—¿Y Luna..?
Draco se relamió los labios antes de decir:
—Los mortífagos se la llevaron.
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PRESENTE
—Su atención por favor.
La voz de McGonagall resonó rápidamente por todo el comedor. Scorpius levantó la mirada levemente interesado. Era muy raro que en medio de una cena la directora diera un aviso. Dio un rápido vistazo a su lado donde su novia se enroscaba más a su brazo con una espléndida sonrisa. Alessandra era hermosa. La chica más deseada de Hogwarts.. y era completamente suya. Además de su belleza, Scorpius sentía algo por ella que nunca había sentido por nadie.
Inconscientemente, le dio una mirada a la mesa de Gryffindor. Rose se encontraba ahí junto a sus inseparables dos amigos. Scorpius rodó los ojos. Como le caían mal Seamus Thomas y Alice Longbottom, solo ellos de idiotas se dejarían llevar por las burlas y no reclamar su lugar legitimo en la cúspide de la popularidad.
Que idiotas, pensó Scorpius. Y más los de las casas por no darse cuenta de la coincidencia de los apellidos. ¿O tal vez eran demasiado considerados con Rose? ¿O por apoyarla?
—Las siguientes personas las esperó en mi oficina después de la cena.
Un silencio sepulcral invadió todo el lugar. Todos se miraron entre ellos, pensando quienes serían los desafortunados que tal vez serían castigados severamente.
—James Sirius Potter.
Scorpius bufó. Cuando ese idiota iba a dejar de estar en problemas.
—Albus Severus Potter junto a Lily Luna Potter.
Esperen, ¿y ellos? Según lo visto en los años pasados, los otros Potter eran unos mangoneados con los profesores. Pero por una razón, la sangre de Scorpius se le heló al oír el siguiente nombre:
—Rosebud Jean Malfoy.
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—¿Por qué siempre tú?
Rose la miró aún shockeada de lo que hizo la profesora McGonagall. Alice sonrió con cierta preocupación y miro de reojo a Seamus, quien al igual que ella, la observaba con incredulidad.
—Rose..—murmuró Alice inclinándose en la mesa. La pelirroja junto a Seamus se acercaron más a ella. Era una ventaja que no le agradaran a muchos: nadie es un curioso en sus pláticas.
—Lo sé—la cortó nerviosa Rose—. Fue una estupidez de parte de la directora mencionarme junto a los Potter...
—Y más con las indirectas que te lanzo el otro día Scorpius—dijo Seamus con un tinte de rencor. Siempre había odiado al hermano de su amiga, aunque a veces se preguntaba la razón de la actitud del rubio, sentía que había mucho más detrás de todo esto.
Alice se revolvió en su asiento, más si se puede, llamando rápidamente la atención de sus amigos.
—Yo..—empezó nerviosa pero al ver lo acontecido y que a pesar que puede que nadie los estaba oyendo pero cabía una remota posibilidad que algún curioso atrapara algo de la conversación—. Hablaremos después ¿está bien? Después de que McGonagall te haya dicho lo que quiere decirte.
Rose asintió, cansada. Esos días habían sido difíciles para ella a pesar de que sus "primos" Weasley empezaban a acercarse.
—Está bien—dijo Seamus mientras se encogía de hombros intentándole restar hierro a la conversación. Pero no podía.
No cuando sus mejores amigas estaban en peligro. Su madre siempre había creído en esas cosas de la Adivinación excepto su padre y él, que siempre se reían cuando su madre Lavender intentaba leerles la mano sin éxito. Solo una noche, cuando su padre había llegado nuevamente borracho y su madre estaba pálida por sus nervios destrozados después de haber discutido con él, le pidió si podía leerle la mano. Seamus no tuvo corazón para decirle que no.
Pero en ese instante, al leérsela, su madre le había soltado la mano para después romper a llorar. Después de intentar calmarla durante un largo rato, ella por fin soltó que lo que había visto era que él tenía ahora un peso sobre sus hombros.
—Mi niño, tienes varias vidas cargando a tu espalda..—lloraba. Al principio Seamus no pudo evitar culpar en silencio a su padre. El chico pensaba que solo fue una forma de descargar su tristeza.
Pero ahora todo se estaba despejando: Las señales eran claras. El descubrimiento de los Potter, las indirectas de Scorpius.. y ahora esto. McGonagall anunciando algo y poniendo casi en evidencia el secreto de su amiga pero algo no concordaba. McGonagall no tenía ni un pelo de tonta, si lo dijo así fue por algo. Ella sabe algo que los tres desconocen y es algo grande. Seamus hasta presintió que ese hecho podría cambiar sus vidas.
Miró a Alice platicar con Rose tranquilamente. La rubia ni siquiera se dio cuenta que él la observaba. Tal vez todas las señales apuntaban que la que iba a salir lastimada era Rose pero no pudo evitar que su corazón se encogiera de dolor al pensar que algo le pudiera suceder a Alice. Algo más grande que sentía de preocupación por su amiga pelirroja.
Podía sentir como su corazón empezaba a palpitar más rápido y al parecer su estómago se cerró y el hambre desapareció de él así que dejo su tenedor a un lado. Un detalle que inquietó a Rose de inmediato.
—Aun no has acabo de cenar—apuntó.
Alice volteó hacia él y no pudo evitar fruncir el ceño.
—¿Estás bien?
Fue totalmente inconsciente de su movimiento. De lo único que se dio cuenta fue que acarició la mejilla de Alice. Pudo observar cómo se sonrojaba y sus ojos marrones brillaban.
Sí, solo en ese momento se permitió sentirse bien.
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Dominique después de oír el anuncio de McGonagall, rápidamente se hartó de cómo sus primos empezaron a hacer teorías sobre de lo que les hablaría y más por lo de que los haya anunciado junto a Rose. La rubia negó con la cabeza un par de veces y se paró, haciendo que Lily alzará la ceja.
—¿A dónde vas?—preguntó Roxanne, frunciendo el ceño al ver su plato que aún estaba lleno—. Aún ni acabas.
—Me aburrí—se encogió de hombros y salió de ahí, sin saber que unos ojos azules la seguían. Al ver que la figura de la rubia desaparecía por el recodo del pasillo.. Lyssander se puso de pie, para empezar a dirigirse hacia allá, dejando su razonamiento en la mesa Gryffindor. Mientras tanto, Lucy se percató de algo. Algo que ni en sus sueños se habría imaginado. Miró a Roxanne quien aún tenía la mirada a donde fueron su prima y Lyssander. La morena sintió los ojos de Lucy encima de ella y entonces se dirigió hacia ella pero al instante se arrepintió. Los ojos castaños de Lucy la desarmaron por completo: lucían llenos de una duda dolorosa.
Lily captó las miradas de sus primas y lo sucedido con Dominique.. y Lyssander. Buscó la mano pecosa de su mejor amiga en la mesa para así, apretarla fuertemente. Los ojos de Lucy se llenaron de lágrimas y se vio que apretó los labios fuertemente.
Había tanto que arreglar.
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Mientras tanto en el comedor, los chicos Weasley-Potter seguían discutiendo ajenos a lo que sus primas sufrían.
—Yo pienso que son por sus buenas calificaciones ¿no?—empezó tímidamente Louis a lo que se carcajeó Fred.
—¿James? ¿Buenas calificaciones? ¡Y una mierda!—rió a mandíbula suelta haciendo sonreír a todos los presentes excepto al mayor de los Potter que gruñó—. No hay que hacernos los idiotas y andar como pollos descabezados, nosotros sabemos o al menos tenemos la idea de porque los llamaron..
—Héroes de guerra—canturreó Lorcan con cierto tono desdeñoso. Albus entrecerró los ojos, conocía perfectamente a su mejor amigo para saber que aun estaba enojado —no, furioso— con él, por ahora decidir hablar con Rose. Su archi-enemiga desde hasta antes de pisar Hogwarts.
Se habían peleado por primera vez cuando Lorcan la encontró en un lugar solo en el tren e intentándola ayudar pero Rose, orgullosa como siempre, lo había desdeñado diciendo que tenia mejor compañía que "un rubio engreído como tú" palabras textuales de la pelirroja. Aguda desde pequeña. Desde pequeña se habían atacado siempre que se veían y era casi legendaria su enemistad, como la enemistad del trío dorado y de Draco Malfoy.
Lorcan que era un orgulloso y terco de primera, le fue difícil aceptar que alguien rechazará su amistad y más cuando lo tuvo de pequeño -a pesar de que su tío Rolf es muy serio a veces-. Ahora, él consideraba que Albus estaba confraternizando con el enemigo. Con una hija de mortífagos y lo peor: pariente de Scorpius Malfoy.
Albus simplemente se encogió de hombros, quitándole importancia para después observar de reojo a cierto punto de la mesa. Rose estaba pálida y discutía con sus amigos de algo importante. Suspiró angustiado con ganas de decirle: "Hey no estás sola.." Pero se sentía impotente. No tenia las agallas para decírselo.
Pero, al menos tenia las acciones ¿no? Expresarse con acciones en vez de con palabras..
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Dominique irritada, fulminaba con su mirada azul a cualquiera que se atravesaba en su camino. Muchos huían despavoridos solo al ver su cabellera rubia y sus ojos azules chispeantes que intimidaban a cualquiera. Sucesora digna de su hermana Victoire.
Ella en su tiempo en Hogwarts era igual, luciendo su fama de Weasley además utilizando su belleza heredada de su madre por su sangre de veela para ganarse rápidamente la popularidad en el colegio pero eso sí, siempre se le veía colgada del brazo de Ted Lupin, su eterno enamorado y envidiado por todos los hombres. Era una chica fría hasta con su grupo de amigos, excepto con su familia.
Cuando estaban en Shell Cottage, Victoire y Dominique raramente discutían. Era cada quien con su cosa. Louis, su hermano, era la excepción de la familia Weasley-Delacour: era pelirrojo y de ojos castaños, con su rostro infundido de pecas. Era de los pocos que podían derretir los corazones de hielo de sus hermanas. Para el caso de Victoire con una palabra de Teddy por su parte y ya la tenía en sus brazos, pero para Dominique, desde pequeña, sufría una dura relación con cierta persona.
Ni siquiera esperó que esa persona la buscara. Lo único que sintió en ese momento fue cuando alguien la agarraba de la cintura para estamparla bruscamente a la pared.
—¿¡Pero qué haces estúpido!?—chilló Dominique y vio que era Lyssander—. Mira..mira—se relamió los labios y colocó sus manos en los hombros del rubio, quien al parecer en vez de respirar, bufaba como toro—. Él que todos creen tranquilo e impoluto esta agarrándome las caderas y moviendo sus manos para más..—gimió, provocando que el rubio se enrojeciera mucho más de lo que ya estaba.—. Abajo..
—¿Quieres dejar de andar molestando?—se acercó a su oído para escupirle:—. Ya me tienes harto.
Y así Lyssander dirigió su mano izquierda más abajo del vientre de la chica pero bruscamente, sin ninguna delicadeza haciendo que Dominique gimiera sonoramente, alzando la cabeza hacia atrás y empujo su cadera más hacia él, haciéndolo gruñir.
—No se nota—Dominique agarró la mano del rubio y la dirigió hacia su pecho y puso sus manos en el cuello blanquecino del chico. Lyssander pudo apreciar las largas pestañas negras que adornaban sus ojos azules que lo miraban burlonamente. Los labios de la chica eran rojos, los que siempre pronunciaban sus burlas hacia él. Todos esos años escuchó como ella se burlaba de él junto a varios lamebotas que Dominique tenía. Cuando realmente le escupía y le decía que le daba asco. Ahora: fue el colmo. Y más al recordar su primer año en el que se dieron los porqués de la extraña relación que tenía con la rubia.
—Me das un puto asco Dominique–dijo él hundiéndose en su cuello, mordiendo y lamiendo todo lo que se encontraba al aire—. Me haces sentir un asco.
Dominique uso la excusa de lo que estaba haciendo Lyssander con su cuello para girarse a dirección contraria a él. Sus ojos azules estaban totalmente abiertos y cerró los ojos. No del placer.. si no del dolor.
—Somos tan iguales, Scamander..—murmuró, agarrando los cabellos rubios del chico y estirándolos—. Tan iguales que te sorprendería..
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Al acabar la cena y después de despedirse del trío Potter-Weasley, Roxanne agarró la mano de Lucy para dirigirse a la sala común de Gryffindor. Por ser de distinto año, la morena prefirió que fueran al conjunto de habitaciones de Lucy para no toparse que Dominique había oído algo de la conversación..
Al llegar como vieron que nadie estaba, sin más ni menos se recostaron en una cama y Lucy trataba por todos los medios tragarse sus lágrimas. Roxanne nuevamente le tomó la mano a su prima y la pelirroja volteó hacia ella, sus lágrimas acumuladas se deslizaron por su mejilla cayendo en la cama. Roxanne sonrió tristemente.
—Ella.. no lo hace a propósito, ella no sabe nada...—empezó Roxanne y Lucy aún la miraba con atención aunque sus lágrimas inundaran su vista—. Desde que lo notamos Lily y yo, hemos sido totalmente discretas..
La pelirroja asintió para después moverse nuevamente para su mirada al techo. Roxanne movió su otra mano para acariciar uno de sus cabellos. Lucy le daba tanta ternura-de hecho a todos- y era de las más consentidas a pesar que Lily es la más pequeña. Su redondo rostro llena de pecas y siempre con un humor alegre retumbaba en el corazón de cualquiera que hablara con ella. Cualquiera quisiera estar con ella..
Roxanne cerró los ojos.
—Tú no quisiste que le dijéramos a alguien sobre lo que empezaste a sentir por Lyssander Scamander. Nadie tenía ningún problema acerca de él: Listo, atento, callado.. excepto por..
El silencio se sumó en la habitación hasta que la voz nerviosa de Lucy la cortó:
—¿Por qué?—preguntó. Al no recibir respuesta, se impacientó:—. ¡Vamos, no soy tan débil como todos creen!
—No lo dudo—la cortó Roxanne con una leve sonrisa haciendo bufar a Lucy y le dio la espalda a la morena.—Lucy: no lo dudo.
—No soy lista como Molly, ni hermosa como Victoire y Dominique, ni atlética como Fred y tú, ni bromista como James.. no soy especial. Debo ser la más débil, ¿no? Lucy La Débil Weasley. Nadie me tiene miedo -y eso no me molesta- pero siento que a todos les doy igual y me pasan de largo...—suspiró largamente—. Hasta Lyssander me pasa de alto y prefiere a Dominique.
"—¿Pero cómo no la va a preferir?—siguió y en cada palabra que decía sentía que poco a poco, el agua que la ahogaba por las noches se quitaba poco a poco y todo lo que sentía no solo ese día sino hace muchísimo tiempo, salió:—. Ella es rubia y de ojos azules: la viva imagen de tía Fleur. ¿Sabes que amo a Dominique, no? La quiero. La quiero mucho y a pesar de como es, fría y demasiado sarcástica a veces, es una de mis primas preferidas. Ella siempre tendrá mi apoyo.. pero.. ¿Por qué? ¿Por qué de todos los hombres por qué él? Yo..—cortó. Un nudo en la garganta la paró y si seguía hablando, no sabía cuándo se detendría de llorar. "
—Dominique lo quiere—dijo Roxanne, acariciando el pequeño moño que se había hecho debajo de su cuello. Era un raro peinado pero a Lucy le encantaba y era algo característico de ella: ser siempre única y especial. Original. La morena suspiró:—. Mucho. Creo que está loca por él desde la primera vez que lo vio cuando estaban en la Madriguera, en uno de esos veranos en los que tío Rolf y tía Luna los dejaban ahí para no arriesgarlos en uno de esos lugares raros en los que van..—rió levemente recordando a sus casi tíos e intentando aligerar el ambiente. Pero vio que fracasó al ver que Lucy seguía sin moverse—. Pero un día, antes de que Dominique fuera a Hogwarts, cuando ella era aún la chiquilla cursi que muy pocos recordamos..
"—Se le declaró a Lyssander, el ya no tan pequeño rubio de grandes azules que siempre traía -y aún trae- un libro a la mano. Pero.. lamentablemente él la rechazó pero creo que de manera brusca. Le dijo alguno que otro defecto suyo.. ya sabes, lo malcriada lo tiene desde pequeña—Roxanne deshizo el moño rojo de su prima y para volver a hacérselo—. Dominique nunca lo superó. Así que cuando Lyssander llegó a Hogwarts, nuestra querida prima rubia ya tenía varias palabras malsonantes por cierto que decirle..—la morena negó con la cabeza ciertamente decepcionada—. Se ha estado burlado tanto de él y luego Lyssander tiene muchos problemas..
—¿Qué problemas?—Lucy rápidamente volteó hacia ella, importándole un comino si Roxanne le estaba haciendo otro moño. Se deshizo al instante pero la pelirroja colocó su codo en la cama para acomodarse y mirarla seriamente. Roxanne miró como sus ojos castaños brillaban de la preocupación.
—Según he oído y como todos sabemos.. él no tiene muchos amigos además de nosotros.. Además se ha distanciado mucho de Lorcan porque ya sabes, él es muy popular y Lyssander claramente no lo es..—suspiró frustrada—. Luego como lo trata Dominique.. es una relación mala la que tienen ellos dos. Se tienen tanto odio que a veces.. Simplemente explotan.
Lucy asintió imaginando lo que significaba "explotan" en ese sentido. La pelirroja tragó grueso. Conoció una faceta que nunca creyó conocer o que tendría Lyssander Scamander. Cualquier chica correría despavorida al oír lo que le dijo Roxanne. El camino hacia él que Lucy creía que sería difícil de recorrer.. se le hizo mucho más largo, oscuro y espinoso. Pero, no se dejó ni por un minuto. No se dejó amedrantar por ese problema.
No, Lucy Weasley no se rendiría.
Así que se despidió quedamente de Roxanne dándole un beso en la mejilla. Y antes de cerrar la puerta oyó la voz de su prima:
—Solo espero que no estés ahí cuando hagan una explosión.
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—Los he venido a llamar por un importante evento en el que el Ministerio los ha invitado—McGonagall tenía cuatro sobres en su mano y con un toque de varita, les entregó uno a cada uno. Rose tragó grueso al empezar a leerlo.
"Rosebud Jean Malfoy, ha sido formalmente invitada a la inauguración del monumento en honor a los famosos caídos héroes de guerra: Ronald y Hermione Weasley, es por eso que…"
—No puede ser..–murmuró Rose, sintiendo la mirada de todos los presentes sobre ella. Odiaba la lástima. Pero aun así, no pudo evitar que su "ataque de tristeza" llegará a ella. Lily, quien estaba al lado de ella, fue junto a Rose y empezó a acariciarle la espalda. Después de algunos segundos, se pudo empezar a calmar.
—Rosie..—la pelirroja se sorprendió. La profesora McGonagall estaba también junto a ella sin haberse dado cuenta y además, la había llamado por como la decía su familia y amigos. Levantó la mirada y sin querer, una lágrima rodó por su mejilla.
La profesora sintió un escalofrío. Sin quererlo, su alumna se parecía muchísimo a su madre. Su madre: la mejor alumna que había tenido. Hasta ella que había perdido a muchas personas en las dos guerras no pudo evitar suspirar con dolor. Rose Malfoy Weasley tenía el rostro redondo de su madre junto a sus grandes ojos cafés y algunos rizos. Pero eso sí, los genes Weasley habían ganado al decidir el color de su pelo y en sus pecas que estaban en su rostro, hasta de vez en cuando, en algunos días al verla en el pasillo podía jurar que veía nuevamente al trío dorado..
—¡Directora McGonagall..!—una voz interrumpió sus pensamientos y el silencio en la oficina. Detrás de la puerta entraba Scorpius Malfoy quien al ver que aún se encontraban en la plática se detuvo de seguir. McGonagall pensó que el chico quería sonrojarse pero el orgullo le ganó—como siempre en los Malfoy— y puso su rostro imperturbable.
— ¿Se le ofrece algo, señor Malfoy?—preguntó McGonagall alzando una ceja. Scorpius asintió al instante.
—Sí, pero lo puedo tratar después de que haya acabado..
—No se preocupe, aquí solo está su hermana y primos ¿Por qué la pena?
Scorpius apretó los labios y la vieja maestra oyó bufar a James Sirius Potter.
—Es solo que..
—¿Es solo qué?—replicó en tono duro. Al igual que su padre, la profesora opinaba que despedía arrogancia y orgullo a grandes cantidades, pero aun así, creía que había bondad en ellos. Scorpius solo tenía quince años. Y además, su padre conoció a una persona que lo guió a un buen camino, tal vez, muy pronto, el joven Malfoy la conocería.
—Se me hizo.. arriesgado e inoportuno que..—hablaba no nervioso si no dudoso. Entonces cerró los ojos y lo dijo:—. Que llamara a Rose junto a los Potter, tal vez ya empiezan a sospechar..
Rose estaba completamente muda al igual que Albus. Lily no podía estar más encantada. Otra muestra que Scorpius era un encanto. James no sabía que pensar así que simplemente se cruzó de brazos.
—Tonterías señor Malfoy pero muchas gracias por preocuparse por el bienestar de su hermana.
Scorpius no pudo evitar enrojecerse y evitó la mirada penetrante de Rose, quien lo miraba inquisitivamente. El silencio embargó la habitación hasta que McGonagall tuvo que carraspear incomoda.
—¿Algo más señor Malfoy?
Fue ahí cuando pudo levantar la mirada y sostenérsela a la pelirroja. Rose se sorprendió de ver una pizca de arrepentimiento en sus ojos. Tal vez por lo de la clase..
O por todo.
Scorpius solo se relamió los labios, nervioso, antes de negar.
—Muchas gracias por su atención—dijo para después salir.
Lily sintió como las mariposas revoloteaban en su estómago y evito por todos los medios suspirar, ya que James la miraba con una ceja alzada. Mientras, Albus no paraba de observar la reacción de Rose. Ella no se esperaba para nada que su hermanastro viniera a intervenir por ella, dejando a un lado su orgullo. Pudo verla aún sonrojada y con el nacimiento de una sonrisa en su rostro mientras aún miraba la puerta. Albus suspiró mientras agarraba su cabello dirigiendo su mirada al frente.
Sus pensamientos estaban revueltos en ese momento, no sabía que pensar. Y menos que sentir. Por lo que sentía hacia ella era algo más de lo que sentía cuando estaba con Dominique o Lucy. Nunca tuvo una amiga mujer en el que confiar y menos como platicaron esos días en la Madriguera. Todos esos años que no estuvieron en contacto los intento desquitar esa semana.
Nunca se podía acercar a una chica para poder hablar de sus inquietudes o de como estuvo el día. Las únicas chicas que se han acercado a él con los brazos abiertos han sido las interesadas por sus apellidos. Pero Rose no. Ella además de compartir uno con él, paso la mitad de su vida en Hogwarts ignorándolo y discutiendo con él. No creía que ella lo utilizara así.
Mientras tanto, James se sumía en un silencio inquietante. No dejaba de mirar a todos los presentes. Había muchas cosas de las que pensar que hasta él se daba cuenta. Después de algunos segundos McGonagall carraspeó.
—Bien..bien.. bueno, serán trasladados mañana en la mañana. Los esperó aquí en mi oficina. Sin más que decir, buenas noches.
Los cuatro asintieron para después desearle lo mismo. Rose Malfoy se detuvo más tiempo que los Potter, como si esperará que la directora le dijera algo más, sin embargo, no ocurrió.
McGonagall se reprimió abrazarla para darle consuelo, sentía que le debía algo a su alumna predilecta..
Rose al salir, se limpió los residuos de lágrimas e ignoraba las miradas que les lanzaban los Potter-aún no se acostumbraba ni en sus pensamientos llamarlos primos-. Albus habló primero:
—¿Estás bien?—preguntó pero al ver que no recibía respuesta de la pelirroja, insistió:—. Háblanos, somos tu familia..
—Albus—lo cortó decidida. Lo miró y se estrujó su corazón al ver la mirada atenta verde del chico. Se relamió los labios antes de pedir, con mucha cautela—. Entiendo.. lo que quieres hacer ¿sí? Y te lo agradezco—miró la expresión de James por eso agregó:—. Y mucho. Muchísimo. Es solo que..
—Aún no estás lista—terminó James por ella. Rose asintió y Lily enfrió su expresión y dando un paso hacia atrás, casi ofendida.
—¿Y por qué con Fred y Roxanne si puedes hablar, eh?—escupió. Rose se quiso acercar hacia ella pero Lily dio otros pasos más hacia atrás. James también intentó tranquilizarla pero fracasó—. ¡Déjenme! ¡No es justo! ¡No es justo que nuestros padres y familia nos hayan ocultado tu identidad! ¿Nosotros que teníamos de culpa? ¿Por qué Fred y Roxanne pueden detenerse en el pasillo y platicar contigo, aún y cuando estas con tus amigos? ¡¿Eh, eh?!—la pelirroja dejó salir todo el carácter que le fue heredado y la miró con un rencor y una furia inigualable. Rose seguía siendo la misma orgullosa de siempre por eso no bajó la mirada ni un segundo. De hecho, hasta levanto la barbilla hacia Lily.
—¡Albus!—chilló la pequeña Potter hacia su hermano, desesperada—. ¡Deja de quedarte callado y reacciona! Tu más que nadie debe saber esto—después se dirigió nuevamente a Rose al ver que su hermano no decía nada, de hecho, desvió la mirada—. Albus siempre te ha defendido enfrente de todos. ¡Dile Albus! ¡Dile que llevas días sin hablar bien con Scamander!—ante la mención de su nombre, Rose se puso pálida, además observó anonadada a Albus, como si nunca lo hubiera visto antes—. ¿Sabes cómo me siento cuando te veo en los pasillos, te saludo y tú solo me devuelves la cara? ¡James ayúdame!—demandó la pelirroja menor, segura que su hermano, él que siempre la consentía, la ayudaría.
Pero se equivocó. Desde que empezó la conversación James sabia a que se refería Rose cuando dijo que necesitaba el espacio. Y lo más sorprendente es que la comprendió.
—Vámonos chicos.. A la Sala Común antes de que Filch y..—empezó James agarrando suavemente a Lily del brazo pero ella se quitó más ofendida que nunca.
—¡Pero qué..?! ¡Es que no entienden que ella quiere un espacio que no merece! ¡No entiendo el punto..!
—El puto punto—la cortó ferozmente Rose. James apretó su mandíbula para intentar no defender a Lily..pero una pequeña parte de él y que era muy fuerte, le decía que era lo correcto—. Es que ustedes no me hablaron todos estos años que no sabían que éramos primos pero.. ¿Qué hubiera pasado si no nos hubieran encontrado en la Madriguera?
—Nunca nos hubieran dicho—dijo Albus con voz trémula.
Rose ignoró el tono de su voz.
—¡Exacto! ¿Y si no se los hubieran dicho...?
Los tres se quedaron callados. Albus y Lily ya sabían la respuesta, sin embargo, no se atrevieron a decirle en voz alta pero Rose no estaba en sus cabales en ese momento.
—Nunca—pronunció con furia, casi escupiéndolo—. Nunca me hubieran hablado. Nunca hubieran intentado tener un contacto conmigo. Scamander y Albus seguirían burlándose de mí y Lily andaría a sus anchas por Hogwarts como siempre y James ignoraría hasta mi sombra y si no, me daría sus típicas miradas sobre el hombro ¡y ya está! Ese, querida Lily, es el puto punto.
Y se fue, dejando boquiabiertos a los hijos menores Potter.
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PASADO
Ron bebió de un solo trago su cerveza para después pedirle otro al barman. Tenía ganas de golpearse una y otra vez—de hecho, ya lo había hecho varias veces— por lo estúpido que había sido todas esas semanas. Semanas enteras que buscó a sus amigos en los lugares en donde habían estado. Estaba casi desesperado por no saber nada de ellos, ni siquiera ha ido a la Madriguera porque hasta a él mismo se le caía la cara de la vergüenza, no quería su familia lo viera así.
Suspiró derrotado. En ese momento se encontraba en un pequeño pueblo de donde antes habían estado y hasta ahora nadie lo había reconocido. Fue entonces cuando una bella dama se le acercó.
—Hola, ¿buscas compañía..?—coqueteó y con el dedo acarició el pecho del pelirrojo. El chico observó que era castaña y de ojos marrones y con unos labios rojos, bastante gruesos por cierto. Se veían tan tentadores.. ¿Y por qué no? Hermione estuvo con Malfoy y ella se veía inofensiva..
Pero ya lo había pensado pero su cuerpo pensó otra cosa. Porque sin decir ni una palabra, agarró sus cosas, dejo el dinero y se fue del bar. Su cuerpo siguió al corazón. Ron cerró los ojos, dejando que el recuerdo de Hermione lo invadiera.
Su risa, su parloteo incesante, su ceño al leer..
Ahora se sentía mucho más como el estúpido más grande de todo el mundo. ¿Cómo podía pensar por un momento que Harry tendría algo con Hermione? Por Merlín, eran amigos y ella misma se lo dijo.
Con energías renovadas, recorrió más lugares con el recuerdo de una chica en especial. Sin saber, que algo estaba brillando en su mochila...
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PRESENTE
Cuando llegó Rose, sus amigos la esperaban en la Sala Común. Seamus sintió que el alma se le cayó a las pies cuando vio que llegaban los Potter sin Rose, y más cuando los vio con caras tristes. Hasta James lucía totalmente preocupado, cosa que lo alarmó de sobremanera. Pero al verla llegar, pálida, pero sana y salva no pudo evitar soltar un suspiro de alivio.
—Rosebud Jean Malfoy—dijo Alice parándose enfrente de él, sorprendiéndolo. La rubia puso sus manos sobre las caderas y frunció el ceño—. Llega al igual que tus primos la última vez ¿vale? Me diste un susto de muerte.
Seamus no pudo evitar sonreír al pensar que Alice había sospechado lo mismo que él pero la sonrisa se desapareció al ver el rostro de Rose. Además de pálido, en su rostro lucían algunos rastros de lágrimas y sus ojos marrones se veían húmedos. La pelirroja sin decir nada, se arrojó sobre ellos y los atrajo para abrazarlos. Era lo que más necesitaba en ese momento.
Los tres se fundieron en un íntimo abrazo. Eran los mejores amigos, casi como hermanos. Estaban siempre en las buenas y en las malas, no importaba nada. Y fue así como Alice y Seamus oyeron entre algunos sollozos de Rose como ella les relataba lo del monumento, la frustración con Scorpius y además que sus padres no le habían escrito. Alice sabía que la pelirroja era muy apegada a sus padres y ellos siempre le escribían en el primer día. Hasta ahora. Así que no la reprochó de infantil. Mientras, Seamus pensaba a toda máquina. ¿Monumento hasta ahora? ¿Por qué? ¿Y en Septiembre? Si es algo de los Weasley ¿Por qué no en Agosto, el aniversario de su muerte? Además, era sospechoso que sus padres no le escribieran y el anuncio de McGonagall..
Miró nervioso a Alice pero la rubia solo le apretó la mano fuertemente.
"Después" decía su gesto.
Y lo haría.
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Rose, casi como robot, se levantó en la mañana. Ni siquiera quiso despertar a Alice para no molestarla aunque le encantó a la pelirroja que el baño estuviera vacío así que con tranquilidad, escogió su ropa para después bañarse y cambiarse. Era un vestido negro que le acentuaba la cintura y se recogió el cabello. Estuvo varios minutos en el espejo decidiendo si maquillarse o no, pero al final lo hizo. Sus ojos se veían mucho más gracias a ello.
"Gracias por las lecciones de maquillaje madre" sonrió con su pensamiento. Así que cogió su bolsa y se dirigió a la Sala Común para ahí encontrarse a James Potter.
Al parecer James la iba a saludar pero recordó la discusión de ayer así que pareció un pez boqueando por aire. Rose lo ignoró y se dirigió en silencio a la oficina de McGonagall. La pelirroja no quiso llevarse tacones, ¿para qué agobiarse? así que su caminata fue mucho más rápida aunque James le pisara casi los talones a pesar de todo.
Cuando entraron, se encontraron con varios adultos y a Albus y Lily ya ahí.
Los tres Potter lucían ropas con los colores rojo y negro, al parecer rojo en honor a la casa de Gryffindor y negro por el luto a sus tíos. Rose detuvo su mirada más tiempo en Albus. Lucía realmente guapo en su traje además de que el negro resaltaba sus ojos verdes. Lily lucía tierna en su vestido rojo con adornos negros pero con un suéter mientras que James estaba vestido con una camisa negra arremangada y un pantalón rojo. Pero alguien interrumpió su escrutinio sobre los tres.
—¿Sobrinos?
La voz le pertenecía a Charlie Weasley. Los Potter sonrieron felices antes de ir hacia su tío y llenarlo de abrazos. Rose se cruzó de brazos y esperó con su rostro ahora frío la señal de McGonagall para irse. Pero al verla, a Charlie se le iluminó el rostro.
—Rosie, querida, ven aquí y abraza a tu tío—dijo abriendo los brazos exageradamente. La pelirroja estuvo tentada a ignorarlo pero al sentir la mirada de todos en ella, tuvo que ir hacia él y dejarse abrazar hasta que McGonagall carraspeó.
—Como es un evento importante los dividiré con gente que lo cuidará: James ve con el Auror Smith, Albus con Garder, Lily con el señor Stewart pero tú Rosebud tienes que ir con Charles.
Rose se quedo muda. Hasta Lily estuvo tentada de decir que su tío no era un Auror calificado o agente pero al ver el rostro de su tío, no tuvo corazón para decirle que no. Así que cada uno fue entrando a la chimenea para usar la Red Flú y así, llegar al evento.
A Rose se le detuvo al corazón al ver en donde estaban.
En Godric's Hollows, en su casa.
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—How do you measure, measure a year? In daylights, in sunsets, in midnights, in cups of coffee..
¿Cómo mides, cómo mides un año? ¿En amaneceres, en puestas de sol, en medianoches o en tazas de café?
Las voces sonaron al unisón. El coro del evento era constituido por algunos de los jóvenes más talentosos del mundo mágico. Charlie le había contado que participaban los chicos que mejor cantaban en cada gran institución mágica.
Rose pudo percibir claramente el acento francés de dos chicas rubias bellísimas que cantaban junto a dos chicos de aspecto rudo y al instante reconoció a uno de los voluntarios de Hogwarts: Valerie Smith. La pelinegra lucia orgullosa mostrando su-para disgusto de Rose- hermosa voz. La chica si sabía como pavonearse.
Rose cerró los ojos, guiándose con la música. A pesar de todo, deseaba de todo corazón que Harry Potter hubiera elegido la canción para el evento.
—In truths that she learned, or in times that he cried. In bridges he burned. En las verdades que ella aprendió, o las veces que él lloró. En los puentes que él quemó, —seguían cantando pero con orgullo. Para algunos de los estudiantes que cantaban era algo maravilloso que pudieran demostrar su voz en un evento tan importante y más con invitados como el gran Harry Potter.
Pero algunos cantaban con dolor, cantaban la pérdida de no solo dos personas si no de la guerra. Cantaban con los sentimientos impregnados en cada parte de la canción. Rose no pudo evitar que las lágrimas salieran por sus ojos. Era hermosa la canción. Y cien por ciento dedicado a sus padres que dieron la vida por ella y para que el mundo mágico pudiera tener una era llena de paz y tranquilidad.
—Or the way that she died..O la forma en la ella murió. —sonó el solo de la voz de Valerie.
¿Por qué precisamente ella tenía que cantar esa línea?
No pudo evitar que su llanto enmudeciera a algunos tantos.. ¿Por qué lloraba tanto la hija de los Malfoy?
Cuando la pelirroja sintió los brazos de alguien acobijándola pensó en su padre, en Draco Malfoy y se lanzo hacia él pero cuando vio un destello rojo recordó que era su tío Charlie.
—It's time now to sing out, tho' the story never ends let's celebrate remember a year in the life of friends. Remember
the love! Seasons of love… Es tiempo de cantar, la historia nunca termina, vamos a celebrar, recordar un año en la vida de amigos. ¡Recuerda el amor! ¡Estaciones de amor!
Las voces poco a poco se desvanecieron para que el sonido de los aplausos reemplazará el silencio. Todos se levantaron y Rose solo pudo por la inercia aún invadida por todos los recuerdos. Después de algunos minutos, los estudiantes se bajaron de la gran tarima que estaba enfrente de su casa para que el actual ministro de Magia y Harry Potter junto a Ginevra Potter subieran en ella.
—Muchas gracias por asistir hoy. Esto es solo una pequeña muestra de lo agradecidos, de lo agradecido que estoy—recalcó y se pudo ver como el ministro asentía—. Porque mis mejores amigos dieron la vida por la guerra, de hecho, dieron más. Me dieron una vida llena de alegría, de esperanza aún y cuando yo no lo mereciera. Habían veces que yo.. —se detuvo por un momento para alcanzar la mano de Ginny y apretarla fuertemente—. Que yo mismo los despreciaba. Hice.. hice decisiones terribles que ahora lamento muchísimo—miró directamente a Rose. La pelirroja sintió como se le enchinaba la piel—. Lo lamento. Lo siento. Sé que debí haber hecho más para salvarlos, más protecciones.. más.. cosas..y…—se cortó para aspirar aire. Ginny con una sonrisa acarició su brazo y se dirigió ella ahora:
—Muchas gracias Ronnie, por enseñarme muchas cosas. Lo lamento Hermione: sé que nuestros últimos momentos juntas fueron los más difíciles pero ¿sabes? Eras mi hermana. Me encantaba—sonrió Ginny con nostalgia, olvidando por completo que había público delante—. Me encantaba cuando nos desvelábamos juntas para hablar de cualquier cosa y me soportabas con mis tonterías, tu siempre fuiste muy paciente y madura desde que te conocí, no sé como soportaste a mi hermano Ron— se escucharon algunas risas del público. Rose sonrió aún y con las lágrimas en su rostro cayendo—. Ron, fuiste insoportablemente celoso pero sé que querías siempre lo mejor para mí. Me encantaba que a veces de pequeña inventabas historias de héroes que rescataban a la damisela en apuros..
"—Creo que nunca te alejaste de la realidad. Rescataste a Hermione, tu damisela en apuros…"
Ginny se relamió los labios y las lágrimas amenazaban con salir así que dio un paso hacia atrás y el ministro ahora se hizo cargo:
—Solamente queda decir que las palabras ni este monumento podrían expresar toda nuestra gratitud. Muchas gracias Ronald Weasley, muchas gracias Hermione Granger..
Todo el público nuevamente aplaudió para así, observar cómo se bajaban. Algunos de la prensa amarillista corrieron para tomarles fotos y conseguir algo más de información mientras que otros prefirieron ir al nuevo monumento aunque la casa Weasley estaba cerrada para el público.
Entonces la voz de Samantha la sacó de sus cavilaciones:
—Rosie.. —su voz sonaba como el terciopelo y la pelirroja dirigió su mirada hacia ella. La mujer la miraba temerosa, como si tuviera miedo de poder romperla. Como si fuera de cristal. Y eso para nada le gusto—. ¿Tienes hambre? Podemos llevarte a comer..
Antes de que pudiera responder, sintió nuevamente los brazos de alguien alrededor suyo pero esta vez sentía como la calidez de la persona la invadía totalmente. Empezó a sentirse segura.
Era Astoria, su madre.
—Mamá—dijo, antes de corresponderle fuertemente y pudo darse cuenta por el rostro de su madre, que ella antes de estar ahí había llorado. Astoria la apretó mucho más y aunque Rose quiso alejarse, la mujer no la alejó. Como si temiera que se la quitaran..
Después de algunos minutos, Astoria se alejó lentamente para que después Draco llevará a Rose en un abrazo rápido y así, besarle la cabeza pelirroja. Rose no se dio cuenta de las miradas llenas de furia, odio y rencor que le lanzaban sus padres a sus tíos.
Rose se alejó un poco de su padre más no quito su brazo alrededor de sus hombros. Se sentía protegida a lado de sus padres.
—Weasley— escupió Draco como saludo. Charlie solo asintió mientras ponía su brazo alrededor de Samantha. La mujer miraba sumamente nerviosa a los Malfoy ya que sus manos sudaban y ella muy disimuladamente se las limpiaba en la ropa. O eso creía ella, porque Astoria tenía una sonrisa muy cínica.
—Rosie, ¿lista? — dijo Charlie y agarró una mano de la pelirroja para irse sin despedirse pero Draco la sujetó fuertemente.
—Disculpa ¿a dónde vas con mi hija? — Draco tenía la mandíbula apretada y su expresión denotaba furia, quitando su máscara de desgano. Charlie lo miró fijamente. Más que nada hoy no podía quitarle a Rosie después de aquello.. ¿No ha visto lo mismo que él? ¿Todos los sacrificios que hicieron Ron y Hermione?
Bajo su mano, Samantha temblaba. Astoria la tenía en la mira fija. Como una leona al acecho para el cuidado de sus crías. Podía sentir la amenaza en los ojos de los Malfoy.
—A comer—empezó Samantha intentando ocultar mucho más su nerviosismo. ¿Cómo podía dejarse amedrantar por ese par de personas? Ella era una alta ejecutiva americana, una con un gran puesto y no dejaría que unas personas la hicieran cambiar de opinión. Ese caso había nacido para ser suyo.
Sería el mejor caso y la llevaría al éxito total. Sería aclamada por todos al saberse ganadora de un caso de un familiar del gran Harry James Potter.
Y lo ganaría. Cueste lo que cueste.
—Queremos llevarla a un restaurante muggle, lo amará—siguió mientras le sonreía a Rose. Pero Charlie aún tenía la expresión dura en el rostro.
—Además: tenemos el permiso explicito de McGonagall—agregó Charlie mientras sostenía su mano en el otro hombro de la pelirroja. Draco gruñó pero pudo calmarse cuando Astoria le sujetó la mano. Su calidez era absorbente.
—¿Y eso qué? —dijo Astoria, irritada—. Para su información, nosotros somos sus padres.
Samantha se rió cínicamente, sorprendiendo a Rose. La mujer no tenía pinta de que tuviera esa mirada llena de decisión y que hablará con tanto sarcasmo más eso sí: le dio muchísimo coraje que le hablará así a sus padres.
—No se hagan, por Merlín— empezó, quitando su brazo de su prometido para después agarrar el brazo de la chica. Rose reprimió un quejido—. Ustedes saben lo que es un permiso explicito. Nosotros sacamos a Rose de Hogwarts, nosotros la devolvemos. Hace menos de cuatro días que la vieron y yo apenas la estoy conociendo sin contar que Charlie, su tío no la he visto en mucho tiempo—remarcó tío con demasiado énfasis para el gusto de Draco—. ¿Eso no los hace egoístas..?
Fue demasiado.
—¡Cuando te ponga las manos encimas..! —Astoria se lanzó hacia Samantha pero Draco fue demasiado rápido y la atrapó la cintura. Lo peor fue que la prensa llego rápidamente para tomarles fotografías. Pero Astoria los ignoró por completo. Nuevamente olvidó años de educación de modales y de cómo ser una dama distinguida, cuando empezó a lanzarle palabras altisonantes a la prometida de Charlie Weasley.
Samantha la miró con suficiencia y antes de poder replicar, llegaron algunos de los familiares de su prometido para terminar la pelea.
—Ginny lleva a Rose con McGonagall, Harry llévate por favor a los señores Malfoy..
—¡No se lo permitiré, señor Weasley! ¡No me van a separar de mi bebé! ¡Rosie! —gritaba Astoria con sus ojos llenos de lágrimas mientras pataleaba. Draco tampoco quería despedirse así de su hija pero tenía que tranquilizar a su esposa y era por eso que la tenia fuertemente agarrada—. ¿Cómo pueden hacernos esto? ¿Cómo?
Ginny sujetaba fuertemente a Rose del hombro, intentando que no volteará hacia atrás pero fallaba algunas veces cuando la pelirroja si alcanzaba a voltear.
—¿Pero qué pasa, Ginny? —preguntó con un tono preocupado. Rose miró a su tía esperando una explicación pero ella le volteaba la cara descaradamente. La chica alcanzó una última vez voltear antes de que llegará McGonagall.
Sus padres seguían discutiendo acaloradamente con sus tíos y sus abuelos. Tenía unas tremendas ganas de ir pero no podía. No cuando su tía aún la tenía agarrada ahora del brazo y los ojos de la directora de Hogwarts fijos en ella.
Ginny tragó en seco al ver su sobrina. Nuevamente se sentía transportada al pasado al verla. Rose lucía igual a Hermione a pesar de ser pelirroja y tener algunas pecas. Era como mentirle a su mejor amiga. Sentía no solo que engañaba a su sobrina, hija de su hermano y mejor amiga, si no que los traicionaba desde donde quiera que estaban, que lo estaba decepcionando. Más de lo que ya estaban.
—Yo…—pausó y boqueó por unos instantes llenos de duda—. Nada cariño, no pasa nada.
Pero pasaba todo.
Rose apretó los labios y aún miraba con impotencia a sus padres.
—¿Segura? Tía yo..
—Ya le dijo que no pasa nada señorita Malfoy—la cortó con brusquedad McGonagall. Cuando agarró a la joven por los hombros, miró a Ginny con desaprobación antes de desaparecerse junto a ella.
Ginny suspiró decepcionada de sí misma antes de volver con Harry para poder calmar a Malfoy. Lo miró y se fijó que él la observaba con rencor.
Los infiernos ya se habían desatado.
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FIN DEL CAPITULO 9.
Listo, tienen MUCHAS páginas. Avances de nuestra pareja principal ^^ y agregamos nuevos problemas: Dominique/Lyssander/Lucy. Además: Los Malfoy ya saben de la demanda. Saquen sus teorías. Además, temo decir que ya tengo el epílogo (ojo, aún le falta) y no sé, fue triste escribirlo..
¡Muchas gracias por la presión!
En serio, creo que fue el capítulo MÁS difícil de escribir ^^ dejen sus opiniones a ver cómo me quedo :) Para cualquier cosa aquí estoy!
LO SIENTO, LO SIENTO por la tardanza. Intentaré no tardarme nuevamente.
¡MUCHAS, MUCHAS GRACIAS POR TODO SU APOYO!
Sin ustedes, el fic no tendría la magia que le ponen.
-MarieJ97
