¿Hoy es martes? No, es lunes pero publico, en Madrid, está cayendo una nevada sin fin. Nunca había visto nevar tanto y en mi trabajo han cerrado los servicios por lo que no voy a trabajar hoy (saltos, brincos, confeti para todos que la nieve está muy fría).

Esto se resume en que tengo tiempo extra y mañana un día complicado, así que aunque sea lunes, ¡actualización!


Capítulo 9

Draco despertó con un amargo sabor en su boca. Contemplando tristemente lo que había sido su rincón más secreto. Su habitación, la boda era ese día y con ella él debería abandonar su hogar para ir a habitar una lúgubre morada que había conocido en su niñez.

Él adoraba los jardines de Malfoy Manor, poder andar por ellos a sus anchas contemplando sus hermosas flores y animales. Debería ir a despedirse de sus queridos pavos reales.

Saliendo del calor de su cama, miró todo como el que fuera a recibir su sentencia de muerte, no podía decir que no se sintiera así. Una parte de él moriría ese día.

Quizás su padre tuviera razón en decir que había heredado la vena melodramática de los Black.

Intentó tomar el último desayuno con sus padres, pero no estaba dando su mejor versión.

—Draco, hijo, podrás venir a vernos siempre que quieras. Él solo estipuló que vuestra residencia sería allí no que no pudieras visitarnos—dijo su madre.

Removió sus gachas sin mucho ánimo y asintió.

—Hijo, no hagamos de este día un funeral—dijo su padre, pero en el fondo podía ver que tras esas palabras él también estaba triste.

Haciendo un esfuerzo intentó hablar de los negocios en los que trabajaba codo con codo con su padre; no había caso en seguir con ello. Su padre tenía razón.

El tiempo pasó rápido y lento a la vez una vez vestido con su túnica ceremonial se vio frente a un Potter igualmente vestido. El moreno se veía nervioso y buscaba su mirada.

Una parte de él se satisfacía en saber que no era el único que estaba sufriendo.

La ceremonia fue tradicional, y una vez realizaron los votos mágicos el lazo de unión dorado los envolvió. Draco jadeó al notar la magia de Potter uniéndose a la suya, quizás no fuera el marido de su elección pero era tan sumamente poderoso en su magia que una parte de él se complació de ello. Nunca lo reconocería, también era verdad.

Y aquel estúpido gesto muggle que el moreno se había empeñado en que incorporaran a su ceremonia, los Malfoy no había discutido pues sabía que ellos no estaban en condiciones de imponer todas las condiciones. Pero se sintió como un estúpido cuando Potter tomó su mejilla, aún se sentía inundado por su poderosa magia cuando unieron sus labios, hacía años que sus labios no eran acariciados por otros, y por un segundo olvidó donde se encontraban, mecido por los efectos de la unión y los labios de Potter.

Sus ojos verdes desenfocados sonreían tímidamente cuando se separaron y Draco tuvo que realizar un serio esfuerzo por no unírsele en aquella sonrisa.

Rápido y lento, todo pasó, como siempre pasa todo lo trascendental, pensó Draco.

La alianza de unión que ahora lucían en sus dedos anulares derechos le confirmaba que todo estaba hecho y que ya no había vuelta atrás.

Debía reconocer que sería una boda de la que se hablaría por años, por lo poco que había conocido a Potter, sabía que toda aquella ostentación no era de su agrado, pero los quería complacer.

Y un nuevo temor se instaló en él, uno que había querido eludir. Tontamente no había querido pensar en él esperando que el enlace nunca se produjera.

Pero en unas pocas horas debería afrontarlo y a pesar de sus 26 años y haber sufrido más de una imperdonable en su vida la idea le aterraba.

Asustado y avergonzado a partes iguales era un tema que irremediablemente no iba a poder obviar por más tiempo. Y es que el perfecto y atractivo Draco Malfoy era completamente virgen.

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Harry estaba deseando poder terminar con aquella celebración, realmente no le gustaba ser el centro de las atenciones, y aquello parecía una oda a su persona, al menos tenía con quien compartir parte de la carga. Draco se veía mucho más desenvuelto en recibir de buen agrado atenciones.

Había podido notar su magia durante la unión, era tan luminosa como él lo era, las caricias que ésta le hicieron serían uno de los recuerdos más bellos que podría guardar en su vida. Aunque una parte le decía que nada tenía que ver con lo que el rubio sintiera por él, eran sus magias, puras, reconociéndose y uniéndose. Lo comprobó cuando él intentó no avasallarlo con la suya, pero fue imposible, su magia era según tenía entendido una de las más poderosas que se habían conocido y los envolvió.

Harry nunca había prestado mucha atención al ritual matrimonial, la boda de Bill y Fleur prácticamente no la recordaba, y la de Ron y Hermione había sido prácticamente muggle salvo el ritual de unión mágica.

Después de discutir con los Malfoy y acceder a casi todas sus condiciones, impuso la suya, habría beso; por Dios bendito, siempre tenía que haber beso en las bodas.

La piel tersa de Draco bajo sus dedos, sus ojos imposiblemente azules y sus magias aún unidas, le incitaban a profundizar ese beso, el primero en aquellos meses.

Pero se separó como había prometido, un beso de unión, saber que Draco lo había aceptado con sus labios entreabiertos le hizo estar más feliz, como en todo ese día no lo había estado.

Pero el momento pasó, y allí estaban ellos dos, saludando a incontables personas, la mayoría de ellas Harry no las conocía de nada, y si así era, fue incapaz de reconocerlas.

Le alegró tanto contar con aquella media docena de cabezas pelirrojas que le miraban orgullosos y encantados.

Había llegado el momento de marcharse, Harry esperaba a Draco que estaba despidiéndose de sus padres. Se le encogió un poco el corazón al notar como la mirada triste de su marido se despedía de sus padres. Una parte de él se odió por haberle puesto en esa situación, por obligarle a aceptar el trato de casarse con él, por el bien de todos.

¿Había sido justo con lo que el rubio hubiera deseado alguna vez?

Cuando llegó a su altura, Draco parecía mortalmente serio, no había maldad en su mirada, ni arrogancia, sino una seriedad que por un momento le preocupó.

Draco tomó su mano, y Harry le rodeó la cintura, su último pensamiento antes de desaparecerlos a ambos fue que él haría lo que fuera necesario por su nueva familia, la familia que construiría con Draco Potter-Malfoy.

Cuando sus pies tocaron el suelo de la casa, aún estaban agarrados, Harry sostuvo a su marido por unos segundos más hasta que éste se soltó.

—Bienvenido—le dijo Harry.

Draco seguía serio aunque le echó una rápida mirada al salón.

—No es como lo recordaba—fue lo que dijo.

—Intenté remodelarlo para que fuera más "habitable"—sonrió Harry—. Aunque se resistió bastante.

—Siento la magia de los Black aún.

—Siempre estará, pero poco a poco va adaptándose a la mía también.

—¿Tienes sangre Black?—preguntó Draco.

Harry estaba sorprendido, no es que no se alegrara de poder tener una conversación con Draco donde éste no le estuviera recriminando o tratando con desagrado. Más bien todo lo contrario. Era la primera conversación "normal" que estaban teniendo en tres meses.

—No directamente, mi padrino, Sirius Black, me nombró como heredero.

—Entiendo.

—¿Quieres que te enseñe el resto de la casa?—preguntó Harry.

—No, Potter, ya tendré tiempo de verla durante cinco años, ¿no crees?—Merlín, ya estaba asombrado de que no le soltara alguna de sus pullas.

Ambos se quedaron mirándose un momento hasta que sorpresivamente, Draco apartó la mirada y se dirigió hacia la chimenea.

—Terminemos con esto de una vez, Potter—le dijo sin mirarlo.

—¿Qué?

—Hay que sellar el matrimonio, ¿es que acaso ni eso sabes?—Sus palabras mordaces se aplacaban un poco por su actitud retraída.

—Lo sé, Draco, pero creo que aún no estás preparado.

Draco se volvió hecho un auténtico basilisco, el veneno, desde luego lo tenía, y sus ojos de mercurio podrían petrificarlo en ese momento.

—¿Qué estás insinuando?

—Está claro que te sientes incómodo con ese punto, no tenemos que hacer nada que tú no quieras.

—No soy una estúpida niña, ahórrate tus miramientos.

—Como quieras, acompáñame al dormitorio.

La duda se reflejó en sus ojos, pero en cuanto iba a decir que podían dejarlo para otro momento el rubio ya se había puesto en marcha.

Harry lo guió hasta lo que sería su futura habitación conyugal, había intentado suprimir los tonos rojizos y dorados que inconscientemente habían decorado la habitación hasta hacía pocas semanas. Por unos tonos más neutros, azules y grises que la hacían elegante y acogedora al mismo tiempo.

Draco se quedó plantado al lado de la ventana mirando a través de ella, la espalda completamente rígida, y Harry temió que aquello iba a ser realmente complicado. Interiormente había estado anhelando ese encuentro, pero estaba claro que Draco prefería sacarse los ojos antes que hacer el amor con él.

Tomando valor, Harry se le acercó por detrás, y le acarició la cintura, mientras sus cuerpos se tocaban por primera vez. El cuerpo tenso de Draco se envaró aún más si era posible.

—Relájate, Draco—le dijo a escasos centímetros de la piel de su cuello.

Por primera vez en meses, el rubio no le contestó nada, pero tampoco se relajó.

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TBT


Umm, sí, me esconderé no sea que reciba alguna bola de nieve por dejarlo ahí.

Hasta el martes que viene.

Gracias a todos los que leéis y a los que comentáis todo mi amor!

Antes de irme una recomendación, no sé si ya os la hice en otro fic, pero allá va. Adoro el fic Affair, y a su ficker, la historia es hermosa como pocas que he leído, es un original pero que te engancha desde el primer capítulo, en serio, magistral y ella siempre, siempre contesta a todos los reviews.

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Besos, Shimi.