Antes que nada, quisiera disculparme por haberme retrasado un par de días en subir, pero es que he estado bastante liada haciendo horas extras en las prácticas y terminando los trabajos que me quedaban para la uni. Pero ahora sí que sí he terminado definitivamente TODO, lo que se traduce en una cosa: tengo muuuuucho tiempo libre. Y eso significa ¡actualizaciones más seguidas! De modo que, como decimos por el sur, lo comido por lo servido.
La mañana llegó cuando finalmente Kentin y Avna habían acabado la peculiar tarea de obtener la carne de los lobos. Los dos presentaban un aspecto bastante macabro con las manos y parte de la ropa manchadas de sangre, pero ninguno de ellos parecía dispuesto a darle mucha importancia. Junto a ellos aún permanecía Eider, apretando el mechero en su temblorosa mano. Las noches en vela siempre le habían pasado factura y ahora notaba cómo su cuerpo protestaba ante la falta de descanso.
Sin embargo, la noche no sólo había sido larga para ellos, puesto que casi nadie de grupo había conseguido pegar ojo. Castiel trató de dormir un poco, pero al final el sueño se le había resistido, tal vez por la adrenalina que seguía fluyendo por sus venas. La luz del día lo encontró recostado contra una pared, los ojos abiertos como si tratara de encontrar algo en las tinieblas que los habían rodeado minutos antes, y unas marcadas ojeras bajo los ojos. Armin y Nathaniel no se quedaban atrás, los dos parecían fantasmas pálidos; sus caras descompuestas por el cansancio.
Ella, por su parte, tampoco se había permitido dormir. Tanto la joven como Lysandro habían vigilado la herida de Weasel por si se volvía a abrir debido a la zona en la que se encontraba; los tres permanecían sentados formando un peculiar triángulo sin mediar palabra alguna. Justo a su lado, hecha un ovillo en el suelo, se encontraba Karim, la única a la que el sueño parecía haberle ganado la partida. Las vendas de su pierna se habían aflojado un poco, pero Ella se había encargado de volver a atarlas cuando se fijó en ese detalle. No podía soportar la idea de que les pasara algo a alguien, especialmente al peculiar grupo formado por los pacientes del psiquiátrico. La conversación que había tenido Weasel con Lysandro mientras ella la curaba le había dado en qué pensar, pues las palabras de aquella chica no casaban del todo con lo que había leído en su historial. En él, añadido al final, como si se tratara de una confesión de última hora, habían escrito "se declara causante de la muerte de su hermana". Pero si ella hubiera hecho eso, ¿por qué usó aquellas palabras? Le daba la impresión de que había algo en la historia de esa chica que no cuadraba, cómo sucedía con su nombre. No recordaba otro nombre en el historial, pero le extrañaba que unos padres le pusieran "comadreja" a su hija.
Lo cierto era que el motivo por el que le gustaba cuidar a aquellos chicos tan peculiares era porque sentía que tal vez ellos, como había sido en su caso, no habían contado con una familia que los quisiera. Rafaella admitía que sus padres le habían dado todo el cariño posible y que, cuando la dejaron con sus abuelos para ellos proseguir con sus negocios lo hicieron, seguramente, pensando en lo mejor para su hija, pero quizás esa falta de las figuras paternas que había padecido en su infancia (aunque al final había acabado considerando a sus abuelos como sus padres) era lo que la impulsaba a dar cariño a las personas, aunque fueran esos chicos que la sociedad consideraba escoria.
Siendo sincera, Ella no dejaba de preguntarse sobre qué pasaría a continuación. Salir del hospital había sido lo obvio, ¿pero qué les esperaba ahora? No pudo evitar que a su mente volvieran los recuerdos de su infancia en casa de sus abuelos. Rememoró el color dorado del sol, los diferentes tonos de las verduras que había en el huerto familiar. ¿Habrían sobrevivido sus abuelos al ataque por encontrarse aislados en el campo o la radiación era tan fuerte que ellos también la padecerían? ¿Y sus padres? ¿Estarían en el país cuando todo sucedió? No olvidaba que ellos se habían movido por todo el mundo atendiendo a sus peculiares comercios, por lo que en el fondo de su corazón, Ella guardaba la esperanza de que se hubieran encontrado en el extranjero cuando las bombas fueron lanzadas... si es que el extranjero se había librado, claro. No entendía del todo aquel ataque, ni siquiera recordaba que estuvieran en guerra con otra nación o en alerta militar. ¿Quién pulsaría el botón que desató el infierno?
Las preguntas que Ella se había formulado durante el amanecer no dejaban de rondar en su cabeza mientras trepaban como podían por los escombros. Kentin había dejado bien claro que la opción más viable era el norte, hacia las montañas donde quizás la radiación fuera menor. El chico caminaba a su lado, completamente concentrado en los pasos que iba dando. A Rafaella le resultaba chocante verlo con esas manchas de sangre, pues le daba la impresión de ser alguien bastante más calmado que Castiel o incluso Nathaniel, que andaban a la gresca justo detrás de ellos. No se había enterado del motivo de la discusión, pero llevaban ya un buen rato peleando, mientras que Avna y Karim los seguían, soltando pequeñas risitas entre ellas. Avna ayudaba a Karim a caminar, pues aún parecía tener problemas con su pierna. A su lado, Armin no dejaba de alborotar hablando de algo mientras que Eider, cuyo rostro parecía exasperado, intentaba que no se rezagara demasiado. Por su parte, Weasel volvía a ser quien abría la comitiva, pero esta vez se había empeñado en que Lysandro fuera con ella para, como según la misma chica dijo, "tener más posibilidades de que estés a punto de partirte el cuello para que yo pueda salvarte el pellejo y así estar los dos en paz de una vez".
—¿Te encuentras bien? —la voz de Kentin la hizo salir de su mutismo —Pareces un zombie mal alimentado. —añadió con una leve sonrisa, como si con ese gesto quisiera dejar claro que sus palabras no iban con intención de ser hirientes. Sin embargo ese gesto no era del todo necesario, pues Ella estaba empezando a conocer un poco a todos los componentes de aquel "grupo" y sabía que Kentin no era como Castiel o Avna, que tenían por lengua una navaja barbera.
—Sí, sólo estoy cansada y tengo algo de hambre —respondió. Si bien habían comido algo antes de empezar a caminar, notaba cómo su estómago crujía de hambre. En dos días apenas si habían comido algo, pero temiendo que quizás no encontraran sustento alguno en varios días, trataban de comer lo menos posible. No pudo evitar recordar las manzanas que su abuela le mandó semanas atrás, en su lustroso color rojo y en cómo la piel de la fruta crujía cuando la mordía para luego sentir la boca llena de zumo.
—Igual que todos, supongo —los ojos del chico se deslizaron por la comitiva, desde los que iban al principio hasta los del final —Sólo espero salir de esta ciudad podrida de una vez. No dejo de pensar en la posibilidad de que estemos absorbiendo radiación, incluso quizás aunque dejemos atrás estas ruinas.
—Tal vez debamos confiar en la suerte —Ella intentó que su voz sonara lo más animada posible —Tengo entendido que la radiación se expande por un radio limitado. No creo que las bombas hayan tenido semejante potencia como para contaminarlo absolutamente todo, aunque... —dejó de hablar, como si temiera que por pronunciar aquellas palabras fueran a hacerse reales. Las bombas nucleares que se conocían hasta el momento tenían ya más de medio siglo de antigüedad. En todos esos años seguramente los países que habían seguido desarrollando armas nucleares habrían tratado de aumentar su potencia, lo que en cierto modo podría significar el aumento del radio que alcanzaran las partículas contaminantes. ¿Y si además las habían mejorado para que mataran con más rapidez? ¿Eso sería posible?
Un grito por parte de Weasel cortó de raíz esas reflexiones. La chica parecía contenta y cuando alzó los ojos Rafaella pudo entender el motivo. Ante ellos comenzaban las laderas de las montañas y los escombros se iban dispersando poco a poco hasta desaparecer. Habían alcanzado el límite de la ciudad.
Ha sido el turno de Ella, aunque en su caso no me ha parecido necesario usar un recuerdo porque su vida sí ha sido más normal que las de otros personajes.
¿Qué se encontraran al salir de la ciudad en ruinas? Si queréis saberlo antes, ya sabéis, dadle amor al botoncito para que me motive y suba antes (?)
