El Fandom de InuYasha y sus personajes no me pertenecen.

Agradecimientos por los reviews a: Guest, agustinaailen5, Kagome Wolf, ¡Anii!, gothikataisho6 y Sofy *corazón*

Advertencia: Posible OoC y algún dedazo que no haya visto:c

Bajo el Cerezo


«A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo»


IX


Los días siguientes, Sara estuvo al pie del aposento de su madre, tratando de no perder la esperanza de su condición. Las sacerdotisas y casi todo el palacio había empezado a orar esperando su pronta recuperación, incluida ella que lo único que quería era verla tan fuerte como lo había estado en antaño.

Aunque presentaba una leve mejoría y Kaede la iba a visitar dos días a la semana y cualquier noticia sobre el estado de salud de su madre era notificado a ella en ese mismo instante. Había ocasiones en las que se quedaba con ella, platicando de cosas que ansiaba realizar tan pronto contrajera matrimonio con el Daiyōkai, incluso a veces ambas se ponían a imaginar cosas relacionadas a eso.

—¿Cómo está Kagome? —Preguntó su madre con voz baja, tratando de no hacer mucho esfuerzo.

—Bien, cuidando de los heridos —confesó sonriendo mientras acariciaba el cabello castaño de su madre. Ella sonrió—. Y en espera de su hermana mayor —agregó.

—Kikyō —rememoró—, sería interesante volver a verla.

Ella aceptó, coincidiendo.


•••


Cuando Kagome sale de la cabaña a tomar un poco de aire después de cuidar a los enfermos y heridos, y entonces uno de los soldados de un pueblo algo lejano se acerca a ella para entregarle una carta. Se la da después de preguntarle su nombre y se marcha después de desearle un buen día.

Abre la carta y se sorprende al ver que el remitente es su hermana mayor. Los ojos se le iluminan, esperando que sea una buena noticia, aunque el pensamiento de que tal vez su regreso se retrasara nuevamente también se apropia de su mente.

Finalmente, empezó a leer:

"Una sacerdotisa ha venido a ayudarme con los heridos. Son menos, hay menos responsabilidad y es probable que pueda ir en unos días. Tal vez cuando recibas esto, yo ya este en camino."

La emoción envuelve su cuerpo y les dice a las mujeres que regresará en un momento para después correr hasta la cabaña con su abuela para darle la noticia de que Kikyō estará de regreso muy pronto. Su abuela le recibe en ese momento con los brazos abiertos, rememorando los momentos cuándo era una niña pequeña y la atraía a sus brazos para cobijarla.

—¡Kikyō viene en camino! —Finalmente exclama. Su sonrisa lo suficientemente ancha para contagiar a Kaede—. ¿Lo puedes creer abuela? ¡Kikyō volverá!

Ella lo podía comprender, la emoción que desbordaba su nieta se debía a que siempre había extrañado a su hermana desde que se marchó de ese lugar. Nunca olvidaría el rostro de la menor horas después de que su hermana mayor se hubiera ido, las lágrimas no dejaban de escurrir de sus orbes zafiros y por más que quiso animarla, le fue imposible.

Tuvo que pasar un mes completo para que su nieta se recuperara casi del todo, fue entonces que Kaede volvió a ver la sonrisa de su nieta, aunque todavía le faltaba un brillo peculiar en sus ojos. Un brillo que había vuelto a aparecer a partir de esa noticia.

—Debemos hacer algo especial para recibirla —sugirió.

Kagome estuvo de acuerdo.


•••


Sesshōmaru se pasa de un lado a otro, en su mente el debate no parece tener tregua. Quiere ir a aquella aldea, a ese árbol de cerezo que tanto ha estado visitando, pero sabe perfectamente que la sacerdotisa no estará ahí. Parece haberle dejado las cosas claras cuándo no se reunió con él después de seguirla hasta aquella cabaña. Pero no puede detenerse, esa humana le causa una curiosidad infinita.

¿Qué será? No lo sabe. Tal vez sea el destello zafiro de sus ojos o la forma en que lo trata y mira: como si fueran dos seres completamente iguales. Nunca ha visto tal hazaña en alguien más, ni siquiera en aquellos guerreros que van a la guerra confiando que podrán derrotar a los yōkais.

Jaken le mira, sin poder creer que sea su amo el que está mirando el camino hacia la aldea. No es la primera, segunda o tercera vez que va: él ha perdido la cuenta y no duda que su amo también, pero no es nadie para decirle eso. Tampoco para acercarse y tomarse la libertad de aconsejarle que vaya a dónde siempre va si eso hace que se calme.

Finalmente, son unos pasos acercándose los que hacen que salga de sus pensamientos, voltea levemente para ver quién es el visitante inesperado y se queda estático cuándo ve al amo Inu No Taishō aparecerse de repente.

—Sesshōmaru —no hay respuesta, a Jaken no le extraña, pero el mayor ni siquiera se inmuta ante la conducta de su hijo, ni parece marcharse pronto—. ¿Ya has conocido a tu prometida?

Inu se percata del camino que mira su hijo con atención: el que conduce a la aldea de su prometida.

—No.

—Deberías hacerlo —suena a un consejo, pero Jaken tiene la suficiente experiencia con la familia para saber qué realmente es una orden—, tal vez su unión se adelante. —Finalmente anuncia. Su amo no da ni siquiera indicio de haberlo escuchado—. Ellos necesitan nuestra protección.

Y se va.

Sesshōmaru aprieta los dientes, porque lo que más odia de la conducta de su padre es eso: su cariño hacia los humanos.


Continuará.


¡Hola! El capítulo llegó antes gracias a la presión en mi página de fb :'v no sabía que esperaban tanto el capítulo de este fic, para mí que ya presentían que algo se acercaba (? ¡y efectivamente así es! La llegada de Kikyō es un momento importante para nuestra querida parejita :D Y no, no de aspecto positivo. Buajaja(? Y no diré nada más porque luego me tardo mucho en actualizar:c

Quiero agradecer su enorme paciencia por el capítulo, la verdad es que no sé cómo aguantan. Yo más o menos a esas mismas alturas ya estoy tratando de localizar a las fickers para saber si siguen vivas xD Por lo regular lo están uwu

¡Cualquier comentario siempre es bien recibido! ¡Gracias enserio! Abrazos para todas ustedes:3

28 de Julio, 2017.